Advertencia: Intento de lemon, me dijeron rutina y yo entendí foreplay.

Rutina

—... Creo que olvidé algo en mi habitación... — de pronto Riddle frenó por completo su andar, estando a unos cuantos alumnos de llegar al frente, justo al sitio donde el Gran Espejo servía como portal de viaje, logrando que en efecto Floyd frenara en seco por mera inercia.

La mirada del peliazul se posó al instante en el delegado de dormitorio, mirándolo con incredulidad mientras intentaba ponerle sentido a lo que estaba sucediendo. Y vaya que existían muchas cosas en Rosehearts que rayaban en el sinsentido.

—Pero, pececito... —el larguirucho chico se agachó doblándose casi a la mitad para alcanzar uno de los oídos de su pareja y poder hablar con calma hacia él — tuviste casi dos horas para darte cuenta...

—Lo sé, lo sé, pero acabo de recordarlo y es algo sumamente importante — Riddle se apuró a hablar, apretando la mano que aún le mantenía sujeto, volteando a verlo de forma insistente, con esa mirada de necesidad que pocas veces había visto fuera de las épocas difíciles de Riddle, aun cuando su voz de omega no lo acompañará, logrando una extraña sensación en el más alto de ambos— ¿vamos?

Era obvia su respuesta, un rotundo si, uno que Riddle no había dejado ser escuchado, sin esperar ningún tipo de confirmación, el más bajo jaló con la suficiente fuerza para llevar consigo a su novio 31 cm más alto y un par de kilos más pesado que él, fuera de la hilera, abandonando por segunda vez en ese día un sitio que debía ocupar y por razones inexplicables, parecía estar evitando.

slǝǝ & sǝsoɹ

El recorrido desde la sala de los espejos hasta la habitación del líder de Heartslabyul no fue muy tardado, mucho menos con el ritmo que su pequeño omega tirano había marcado para subir escalones, cruzar pasillo y abandonar equipaje, más rápido de lo que hubiera pensado para alguien tan corto de estatura.

El peliazul entró con toda la confianza al dormitorio de su pareja, soltando la mano del más bajo, riendo suavemente por la manera tan precipitada que parecía estar sucediendo todo, sin pensarlo mucho fue hasta la cama del más bajo, sentándose en la orilla de esta, poniendo sus manos a los lados, ligeramente hacia atrás, sin apartar la mirada de los movimientos nerviosos del pelirrojo.

— Nee~ Kingyo-chan —le llamó desde su lugar, luego de notar como la mitad del cuerpo del más bajo se mantenía dentro de la habitación y el otro estaba fuera, observando cualquier cosa en el pasillo como si su vida dependiera de quien viniese detrás de ellos o algo similar— ¿acaso te pico un bicho? Estás más raro... —terminó por tragarse el "que de costumbre" que seguía en su oración, apretando los labios antes de terminar por arruinar cualquier cosa que estuviera sucediendo ahí.

Luego de terminar de monitorear el pasillo por esos escasos segundos, el chico de mirada fría entró por completo a la habitación, cerró con cuidado la puerta sin pretender hacer mucho ruido y sin más terminó por asegurar correctamente la misma, dando una rápida media vuelta, caminando hasta su pareja, quien continuaba esperando algún tipo de respuesta.

— Uhmm, tal vez te tomaste los dulces de algas azules que tenía en mi escr... —más las palabras del gemelo menor fueron cortadas completamente, pues en ese instante, el pequeño líder se colocó sobre las piernas de su pareja, de frente, tomó con suavidad las mejillas del mismo chico y sin esperar ningún tipo de permiso, besó con ternura los finos labios de este, con lentitud, sin necesidad de hacer más rápido o fuerte ese contacto, solo... Dejándolo ser.

Instintivamente las manos del alfa de la relación fueron a sujetar con algo de fuerza sobre la fina cintura de su contrario, simplemente para mantenerlo ahí, cerca de él, sin intenciones a que se separara. Riddle se alejó lentamente, dejó se sujetar el rostro de su pareja y recargó su frente contra la del otro chico, cerrando los ojos por unos cuantos instantes. Mientras suspiraba.

—No voy a ir a ningún sitio —esas palabras, tan tranquilas como salían en ese momento, lograron un latir emocionado en el corazón del chico marino, así como lograr que su mirada se abriese aún más sorprendido que antes — no sin antes me hagas tuyo~

—¿ah? ¿Acaso el bicho que picó a Kingyo-chan era uno de esos afrodisíacos? — El más alto de ambos soltó con su típico tono de broma, sin soltarle por ningún motivo, incluso haciendo que sus manos fuesen hacia abajo en una caricia, colocándose tranquilamente en el hueso de la cadera del otro, atrayéndolo con un movimiento hacia él — O será que mi Pececito siempre fue un pervertido que piensa en esas cosas... —sus palabras salieron como un susurro grave, luego de haberse acercado hacia su oído para poder decirlas, sin borrar la sonrisa de medio lado que tanto le caracterizaba, dejando ahora varios besos sobre el cuello del menor, aprovechando la cercanía y sobre todo la confesión/petición de apenas un par de segundos atrás.

—Nada de eso —el más bajo se alejó con mayor rapidez de lo imaginado, con la voz a tropezones por el nerviosismo que ahora tenía después de los besos y las caricias, entre suspiros, poniendo sus manitas sobre el pecho de su pareja, alejándose lo poco que imponía sus brazos sin estirar completamente — Estuve investigando y encontré información sobre los beneficios del apareamiento para los omegas antes de una larga separación... Y...

Los dedos de Riddle empezaron a dibujar sobre el pecho ajeno, delineando por donde pasaban, con tranquilidad mientras su mirada seguía a las caricias que regalaba, sonriendo ligeramente cada que los mismos llegaban hasta los botones aun correctamente colocados, comenzando a sacarlos de su lugar.

—Uhmm, entonces pececito está buscando que lo preñe antes de su viaje —respondió con total calma, subiendo su propia mano para quitar las curiosas manos de su novio de manera tranquila, llevando las mismas hacia sus labios y besar en ellas — y no voy a decir que no ante esa propuesta~

El pelirrojo tragó saliva, nervioso por supuesto, después de escuchar como su adorada pareja ponía en términos mucho muy simples el verdadero sentido de sus palabras, volteando a ver a otro lado.

—No necesariamente todos los apareamientos de esta índole deben de terminar en cachorros— se apuró a corregir, aprovechando que aun mantenía las manos sobre el pecho de su pareja y la poca distancia que pudiese lograrse entre ambos era vital en ese instante — lo que en realidad busco —soltó con tranquilidad, volviendo a hacer los mismos dibujitos sobre la ropa de este, ahora dedicándose a mirar sus acciones con total interés, continuando con su explicación —es formar el vínculo entre los dos antes de irme.

Floyd se le quedó mirando por un largo momento, subiendo una de sus manos hasta el rojizo cabello de su novio, pasando algunos mechones de su flequillo hacia atrás, únicamente por gusto de hacerlo, negando con la cabeza después de perderse por completo en sus acciones.

—No sé por qué contigo todo debe sonar como una clase de historia, es aburrido como lo dices — soltó el más alto, tomando ahora las manos que continuaban sobre su pecho para separarlo, apretando ligeramente en ellas mientras las bajaba — No soy tonto, kingyo-chan, sé muy bien cómo funcionan esas cosas y... —acercándose a su oreja, susurrando con un tono bastante bajo que pretendía ser sensual su contraataque — en realidad, hacerte un bebé es mi objetivo de hoy.

— ¡Me largo de aquí! — el pequeño líder de dormitorio simplemente lanzó su cuerpo hacia atrás para alejarse, mostrando sus mejillas completamente sonrojadas, estirando hacia atrás una de sus piernas para tocar piso y poder salir de ahí lo antes posible.

No había sido muy difícil traer de vuelta a Riddle hacia su regazo, en realidad el pequeño pelirrojo no habría pretendido salir de ahí jamás, así que su captura, sosteniéndolo de la muñeca antes de que se alejara más de tres pasos, fue lo único y más efectivo a utilizar.

slǝǝ & sǝsoɹ

Los suaves gemidos que abandonaban la boca de Riddle eran apenas audibles para las dos personas dentro de ese lugar, compartiendo ese instante, con la parte superior de la ropa movida de sitio y un camino visible de marcas desde su cuello hasta su pecho podía encontrarse al final del mismo a Floyd, quien, en ese momento, encontró comodidad al besar y chupar uno de los delicados pezones de su pareja.

La amplia boca del chico de Octavinelle se cerraba con completa gentileza sobre el botón rosado ajeno, chupando de él, lamiendo a su alrededor, delineando con tranquilidad cada pequeño pliegue que pudiese encontrar ahí y provocando un fuerte placer en el chico de cabellos rojos. Las manos de Floyd se encontraban, una, sobre el pecho contrario al que no estaba tratando con delicadeza en su boca, sino más bien, estrujaban de él, presionaban con poca fuerza cada que lo sentía conveniente, dispuesto y encantado para escuchar todos y cada uno de los sonidos que salían de él.

Y la segunda, la izquierda, se dedicaba a quitar tanta ropa como fuese posible, tirando de ella para que la gravedad hiciera su trabajo y su adorable Pececito se deshiciera de aquella ropa que aún mantenía a su piel escondida fuera de su alcance.

—F-Flo...—murmuró entre sus gemidos y jadeos, mientras abrazaba levemente la cabeza de este para mantenerlo pegado a su mismo — yo...

El nombrado se levantó, mirando con ternura todas las reacciones que se marcaban en la linda carita de muñequito de Riddle, con lentitud se deshizo del abrazo y se acercó a su rostro, dejando unos cuantos besos sobre el sonrojo del mismo, una mordida en la mejilla más redonda y rojiza de ese instante.

—¿uh? ¿Quieres parar? —por la expresión en su rostro estaba claro que esa no era la razón de su llamado, pero no estaba de más indagar un poco, tal vez ganaría puntos como novio si lograba adivinarle el pensamiento. Riddle negó efusivamente con la cabeza, entre suspiros para intentar controlar su respiración y poder soltar aquello por lo cual había hecho parar al más alto.

—Es injusto —musitó, esperando un par de segundos para llenar sus pulmones de aire y continuar hablando — que sólo yo experimente... Placer~ —los delgados labios del pelirrojo se acercaron al rostro contrario, dejando un par de besos, antes de levantarse para dar unos cuantos pasos hacia atrás, no demasiados pues no buscaba en realidad separarse, mirando desde arriba ahora a su pareja.

Sin previo aviso Riddle se hincó frente a Floyd, recargando su peso en las rodillas y sin más se apresuró a abrir el pantalón del más alto, bajando un poco de la tela para agregar espacio y junto a esto, la ropa interior del más alto.

Un sonido de sorpresa salió del peliazul, mientras miraba y sentía como las pequeñas manos de Rosehearts se dedicaban a sacar su miembro del encierro, un ligero jadeo salió sin querer, una vez cuando el aire, extrañamente frío, rozó esa parte suya.

—Oii, oii Pececito —si el gran ventanal no hubiera estado cerrado por las cortinas y dejara entrar la luz del día sobre de él, se había notado ese sonrojo de vergüenza que ahora adornaba su rostro, mientras se doblaba un poquito para alcanzarlo e intentar levantarlo — n-no tienes que hacer nada...

—Cierra la boca, Floyd —ordenó el líder de Heartslabyul, mientras pasaba con tranquilidad y poca presión su mano derecha sobre el falo contrario, varias veces de arriba hacia abajo, sonriendo de medio lado al notar como el alfa continuaba pidiéndole que se levantará de ahí, bastante abrumado — O me harás morderte~

La mirada afilada que ahora le mostraba junto a la misma sonrisa de antes, hizo que el peliazul sólo retrocediera en sus intentos de quitarlo de ahí abajo, recargando sus manos en el colchón a sus costados, sin pretender hacer o decir nada más, por más abrumado que estuviera en ese instante.

El silencio fue la señal que había deseado el pelirrojo para continuar, su mano había dejado de moverse de forma constante, ahora se dedicaba únicamente a sostenerlo, su rostro bajó por completo, pasando tranquilamente su lengua sobre la base del miembro de su novio, acariciando y dibujando sobre la piel de esa sensible parte, yendo hacia arriba, con la misma velocidad apenas notoria, moviéndose a los lados, usando sus labios para besar y succionar aún sobre el largo de ese falo.

Sé quedó por unos cuantos segundos besando y lamiendo la aun pequeña protuberancia del pene contrario, notando lo poco que abarcaba y sacaba del diámetro entero de ese miembro, suspirando tranquilamente ante ello, al menos solo para sí mismo. Creyendo que no tendría que lidiar con algo más grande de lo que ya conocía.

Sin intentar levantar sospechas de sus investigaciones, se apresuró a subir, aun lamiendo con bastante gusto, captando con su boca el líquido pre-seminal que ahora la erección dejaba salir sin problema alguno. Llegó hasta la punta del pene de su amado, su mano cambió de lugar, yendo hasta la base, mientras sus labios se apresuraban para cerrarse alrededor de la glande, comenzando a succionar de ahí con mayor velocidad, intercalando sus acciones con pequeños avances hasta su garganta, cortos y rápidos, sin deseos de ir más allá.

Y aunque estas acciones parecieran más bien poco placenteras, Floyd había perdido un poco de cordura desde el instante en que la boca de su pequeño pastelito de fresas había hecho algo mucho mejor que gritar y maldecir.

—K-kingyo... —gruñó despacio, apretando los dientes en un intento de mantenerse en silencio, aun cuando seguían saliendo de sí mismo uno que otro gemido ante la sensación tan divina que era su adorado omega, portándose de esa manera — ¡ba... Basta con eso! —se apuró a decir, poniendo una mano en la frente de ese adorable chico, empujando lo suavemente hacia atrás, escuchando como la reacción del pelirrojo había sido solo toser luego de tan repentino cambio.

Sin pensarlo demasiado, fue hacia él, lo cargo con poca delicadeza y lo dejó caer sobre la mullida cama, gateando velozmente para llegar hasta él.

El aroma de Floyd había empezado a elevarse sobre el ambiente, impregnando rápidamente el olfato del omega, quien miraba con bastante sorpresa al peliazul y ese cambio de actitud tan inesperado. Pudo notar como el cuerpo del peliazul se colocaba encima de él, respirando con un poco más de dificultad, antes de bajar por completo su cabeza, enterrar en el pecho de su amado la nariz para obtener la fina fragancia natural de su omega y así, intentar controlarse un poco.

Sin embargo, eso era una mala idea.

El intenso olor de Riddle, tan empalagoso como siempre solo habían hecho que Floyd sintiera una necesidad más fuerte de acercarse y tomarlo. Aun cuando era consciente y podía controlarse bastante bien.

—Riddle —murmuró despacio, llevando su diestra sobre el pecho y bajando hacia el vientre del muchacho, jugueteando con sus dedos hasta el pantalón contrario, comenzando a deshacerse de él, de todo aquello que estuviera tocando la piel color porcelana del más bajo y que no fuera suyo, dejándolo caer en alguna parte de la habitación luego de aventar lo, sonriendo de medio lado, sin apartar su mirada del otro chico.

Sé acercó a dejar un gentil beso en su frente y uno más sobre sus labios, todo para tranquilizar al asustado omega.

Omega que dejaba ahora su olor libremente por toda la habitación y con ello, la apariencia dócil y adorable de Rosehearts.