Cachorros
"Positivo"
Los colores de su rostro se escaparon en el preciso instante cuando Riddle notó la cruz rosada en la tercera prueba de embarazo que se había hecho esa mañana.
Había tenido algunos malestares en las últimas semanas, un poco de ascos en la mañana, mareos inexplicables mientras caminaba y una aversión completa por volar. Todo en el ambiente le olía asqueroso, como salmón putrefacto y petróleo derramado, incluso el sabor de sus tan amados pasteles se había vuelto algo parecido al cartón con azúcar. Pero jamás pensó en un embarazo, a decir verdad, creyó más que alguna infección estomacal o un cuadro extraño de influenza le estuviera atacando, no el fruto de sus constantes momentos de apareamiento con su amado alfa.
Hizo algunas cuentas, si llevaba alrededor de tres semanas sintiéndose así, el tiempo de concepción iba hacia las semanas de vacaciones de invierno, esas vacaciones que le habían hecho ganar una madre molesta y la ley del hielo de la misma...
Ahora con eso, se ganaría de seguro perder el apellido.
Soltó un suspiro, de cuenta nueva su cabeza le estaba jugando una mala partida al hacer escenarios tan horribles, como el de terminar en la calle con un bebé en brazos o cualquier otra cosa aún peor.
Tomó un pedazo de papel y coloco en él la prueba, envolviéndolo perfectamente para guardarlo sin problemas en el bolsillo, acto seguido salió del cubículo del baño del colegio, se lavó las manos y se dio un último vistazo en el espejo frente de él, apretó su uniforme contra su cuerpo en búsqueda de algún indicio de embarazo, sin nada aún.
Volvió a tomar aire y caminó lentamente para evitar el vértigo al caminar, buscaría a Floyd y le daría la noticia.
Por qué ambos eran responsables del niño dentro de sí ¿verdad?
Por qué los dos habían tomado la decisión de evitar los métodos anticonceptivos y los supresores ¿cierto?
Por qué a ambos les había gustado demasiado la experiencia del nudo y por ellos los dos debían saberlo ¿a qué no?
O tal vez no...
Y si, al final de todo Floyd no quería tener hijos, había una posibilidad enorme de que esto fuera realidad, Floyd Leech era un niño aún, aun le gustaban las caricaturas y la comida chatarra, todavía tenía berrinches y disfrutaba de jugar con sus amigos por horas ¿en realidad el segundo de los gemelos Leech estaba preparado para asumir responsabilidades de esa índole?
Riddle era dos meses mayor que su alfa, había vivido toda su infancia en la rectitud de las normas y sabía que era su deber y responsabilidad hacerse cargo de lo que traía ahora consigo, pero Floyd... Aún no sabía siquiera si este hombre deseaba tener hijos, nunca se lo preguntó, ninguno de los dos tocó el tema y ahora era una sorpresa incomoda que no quería dar.
Sacó la prueba que tenía en el pantalón aún, le quito el papel y la volvió a ver, era casi febrero, el año escolar terminaría en unos pocos meses y el bebé, aunque nacería en noviembre... Podría tener una buena excusa para esconderse tres meses del siguiente año... Sólo, debía guardar el secreto, tirar esa prueba de embarazo en la primera papelera que viese muy lejos de todos y su plan estaría resuelto
—Pececito de colores ¿Por qué ahora hueles a tarta de chocolate y café? — sin embargo, la persona a quien debía evitar más que a nadie estaba detrás de él, mirándole con confusión pues Rosehearts había estado murmurando velozmente un montón de cosas, el aludido dio un brinco de sorpresa al escucharle, dejando caer el aparatito al piso, amortiguado por el papel que aún se mantenía en la mitad del mismo. Floyd lo miró aún más confundido, agachándose para tomar lo que fuera que hubiera estado en las manos de su omega.
—Nee, Kingyo pareces raro hoy —dijo con total tranquilidad, mirando rápidamente el artefacto ahora en sus manos — ¿qué es est...
Las palabras de Floyd no lograron salir del todo de su garganta, se perdió completamente en la marca rosada del aparatillo, luego miró al más bajo con incredulidad, con los ojos tan abiertos como la forma caída de los mismos le permitía y sus cejas totalmente arqueadas, repitió el ir de un objeto al chico varias veces, aventándolo hacia atrás para tomar al más bajo entre sus brazos. Cargándolo sin mucha precaución y, sin avisar nada, darle vueltas.
—¡Kingyo-chan tiene a mi bebé! ¡Kingyo-chan tiene a mi bebé! —con singular alegría y mucha emoción el más alto repetía eso, estruja do de vez en cuando al diminuto omega entre sus brazos, sin saber tampoco cómo reaccionar del todo, solo dejándose llevar por sus instintos primarios, proteger a su pareja y la felicidad humana aprendida para ese tipo de cosas.
—¡bájame! ¡bájame! —pidió, dándole un par de golpecitos en el hombro para llamar su atención, mientras soportaba las náuseas que dar tantas vueltas le provocaba.
El peliazul obedeció dejando al más chiquito en el piso, viéndolo ir hasta uno de los jardines a vaciar el estómago, sin poder evitar sentir ternura por todo lo que el otro hacía. Antes de acercarse a ayudarle o lo que fuera. Si bien esa no era la mejor manera de dar una noticia, tal parecía que Leech no huiría por ello.
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— ¿desde cuándo? —el peliazul volvió a inquirir luego de ver que Riddle se terminaba de un trago la botella de agua recién comprada, sentados en una de las bancas del jardín, mirándole con amor y ternura.
—No lo sé, tal vez un mes... —respondió el chico de Heartslabyul, jugando con la taparrosca entre sus dedos, sin poder mirar al más alto aún — pero no debes preocuparte por ello, tomaré total responsabilidad, es mi deber como su madre y si tú no quieres tener hijos, estará bien por...
La mano de Floyd fue a parar a la boca del más bajo, poniendo su Palma en los labios ajenos, negando con la cabeza.
—¿siempre vas a tomar decisiones sin preguntarme? Eso no me gusta —rodó los ojos —al menos el Pececito puede preguntarme si quiero hacerme responsable del Pececito más chiquito que trae dentro aunque los peces no son mamíferos —quitó La mano, esperando que esa vez si le preguntase su opinión.
—No me adelanto a las cosas, solo... Veo que aun eres muy joven y...
—Tenemos la misma edad
—soy dos meses más...
— Nacimos el mismo año, tu alma solo encontró primero donde quedar y la mía fue detrás de la tuya, no tiene nada que ver —el peliazul contratacó, rodando de nuevo los ojos ahora al lado contrario, sin poder borrar su sonrisa — No pienso dejarte si es lo que crees —y sin más se apuró a dejar su punto en claro.
Pudo ver como el rostro de Riddle cambiaba rápidamente, el color de su rostro regresaba a su sitio y una sonrisa tranquilizaba su expresión, al igual que algunas lágrimas comenzaban a correr cuesta abajo desde sus ojos.
—No te dejaré, eres el amor de mi vida y esas cosas —finalizó, antes de atraerlo a su cuerpo para abrazarlo y dejar que llorara encima de él.
Dejando a Riddle más tranquilo que nunca.
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Si, la noticia había alarmado a más de uno en toda la escuela. No por qué fuera raro que un omega en plena adolescencia terminase embarazado... Más bien por QUIEN era el omega embarazado.
Los padres de ambos chicos tuvieron reacciones diferentes, mientras los padres de Floyd habían sido permisivos y se mostraron felices por la noticia de su adorado hijo siendo padre incluso a esa edad tan joven, los de Riddle se habían convertido en todo lo que el pelirrojo había imaginado.
Su padre había gritado, su madre había llorado, Riddle simplemente se sintió peor. Incluso pudo ver cómo su padre intentaba abofetearle en un arranque de rabia que ahora mostraba.
—Deberíamos calmarnos todos —el profesor Trein había tomado la iniciativa de llamar a los padres de los jóvenes para conciliar las cosas, siendo él quien llevaba la batuta, en la oficina del director en un intento de mantener todo en un momento neutral, pero las cosas se habían salido de control para los Rosehearts. Fue Crewel quien sostuvo la mano del padre de Riddle evitando cualquier indicio de violencia.
— ¡usted no me dirá como educar a mi hijo! ¡Nadie aquí puede hacerlo! —el padre de Riddle tan pequeño como el mismo pelirrojo tomó el brazo del omega, apretándolo y jalándolo para llevarlo fuera, mientras el delicado omega iba en un mar de lágrimas, pidiendo perdón, con la voz entrecortada, asustado.
Plan frustrado por el enorme padre de Floyd quien se paraba enfrente del otro, tomándolo por los hombros al otro tipo, sonriendo de medio lado mientras hacía retroceder al señor, en no muy suaves empujones de vez en vez.
—Ese niño acaba de pasar a ser propiedad del mío —el sr. Leech empujaba al beta para hacerlo regresar, mientras Floyd arrebataba a su pequeño novio y lo abrazaba con cuidado y dejaba de nuevo que llorara sobre de él, que sacara todo el miedo y frustración que su familia había provocado, consolando con besos y palabras dulces — y ahora es nuestro si ustedes no lo quieren
—Claro que sí —secundó la señora Leech, mientras jugueteaba con el cabello de la madre se Riddle, sonriendo se manera malévola — Ridduchan se casará con Floiichii— el tono tranquilo de la mujer se había vuelto juguetón y conforme se acercaba a la mujer omega más baja de todo el recinto está se volvía aún más gruesa y grave, dejando ver que también esa mujer, junto a su marido, eran alfas —le guste, a quien le guste.
Los padres del pelirrojo terminaron sentados de nuevo en el mismo sillón, rodeados por las sirenas mayores, para volver a escuchar lo que los profesores tenían por decir.
La junta no tardó mucho en terminar, la madre de Floyd y Jade terminó por dar todas las respuestas que se necesitaban. A los chicos se les permitiría estudiar aún en el colegio, podrían vivir con su hijo en la escuela si era necesario y tener permisos especiales en caso de necesitarlos... Claramente puntos obligados por la señora de hermoso cabello azul, mientras hablaba de lo precioso que sería tener a Riddle en su familia y lo bonitos que serían sus nietos.
Los padres de Riddle no tuvieron mayor participación, resignando se a la vida que la familia del alfa de su hijo acomodaba para él. Antes de retirarse miraron con desaprobación a su único vástago y se fueron sin mediar palabra alguna.
En cambio, la madre de su novio se acercó para abrazarlo con cariño, sintiéndose cálida, haciendo que por unos momentos la tristeza de Riddle se esfumara.
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Los meses que continuaron no fueron muy difíciles. Les habían permitido vivir juntos en la habitación más grande, la de Riddle y este mismo tenía muchos más permisos, como comer en clases de ser necesario. Lograron acondicionar para la llegada del bebé aun cuando faltase mucho tiempo. Todo gracias a la madre de Floyd, a quien Riddle debía llamar "mamá" también.
Jade y Azul fueron una gran ayuda para cuidar a Riddle en los momentos en que Floyd no podía hacerlo, Jade durante las clases y Azul en los consejos y esas cosas de líder de dormitorio a los cuales estaban obligados a participar.
Toda la escuela había sido gentil, Ace había dejado de dar tantos problemas para no molestar de más al delicado Riddle. Trey se dedicaba a complacer los antojos dulces de la Reina en espera y los otros dormitorios hacían cosas similares. Un montón de oro había sido rechazado como regalo de parte de Asim y Viper, pero las frutas y dulces fueron bien aceptados, todo por ser buenos deseos por los chicos de Scarabia.
A pesar de que Riddle extrañaba participar en su club, tenía a los guardaespaldas de Malleus siendo ahora sus guardaespaldas, así que intentar subirse a un caballo estaba completamente prohibido, recordado a gritos por Sebek siempre que podía.
Las cosas no habían cambiado con sus padres y aunque le habían dejado volver a casa para vacaciones de fin de cursos, estos seguían sin mediar palabra con el pelirrojo. A los pocos días aceptó la invitación de los Leech de mudarse con ellos.
Septiembre llegó con rapidez y se fue con la misma velocidad. A mediados de octubre, durante la clase de alquimia los dolores de parto se hicieron presentes, haciendo movilizar a todos los de la clase para auxiliar al omega a punto de aliviarse.
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Floyd llegó corriendo a la sala de emergencia, con sus padres detrás, miró en la sala de espera a su gemelo, quien colgaba el teléfono al ver a los otros Leech entrar al hospital. Azul también estaba ahí, Trey y Cater del otro lado, asustados y emocionados por saber que sucedía.
— ¿Pececito? —preguntó a su hermano apenas se acercó a él, tomándolo de los brazos para moverlo de atrás hacia adelante varias veces.
—Aún no salen a darnos la noticia, llegaste a buen tiempo... —el mayor de los gemelos puso sus manos en los brazos de su hermano para calmarlo, riendo nervioso.
Las puertas de la sala se volvieron escuchar abriéndose, todos, los cuatro Leech y los tres jóvenes extra voltearon a ver, notando las figuras pequeñas y sin mucho carácter de los padres de Riddle, sin saber a quién preguntar, solo se sentaron ahí, mirando al horizonte, esperando capturar algún tipo de noticia.
Los padres de los gemelos se miraron, mientras la recepcionista les daba parte de la salud del omega, asintieron, llegando a un acuerdo silencioso y después de ello fueron a sentarse a un lado de los otros adultos.
—Está bien —dijo el más alto de todos, mientras su esposo a sentía.
"Familiar de Riddle Rosehearts?" —la voz de un doctor se escuchó de atrás del tumulto, todos, los dos pares de padres, los gemelos, Azul y la parejita de Heartslabyul se pusieron de pie, el doctor sólo soltó una risa —"Solo uno puede entrar por ahora, todo salió bien"
Todos se miraron entre ellos, llegando a una conclusión silenciosa, Jade le dio un golpe en el hombro a su gemelo, asintiendo para dejarle saber que debía ir primero. Sin esperar más Floyd corrió para entrar a la sala de donde el hombre extraño había salido, impactado con la escena que había aparecido frente de él.
Entre un montón de máquinas que hacían ruidos raros, una que otra cosa conectada al delicado cuerpo del omega y su peinado tan despeinado, Riddle llevaba entre sus brazos una cobijita de apenas unos centímetros hecha bolita en sus brazo, el sonrojo en su pálido rostro se notaba incluso a los metros en que estaba él, podía ver el amor en la mirada del más bajo mientras miraba hacia ese bulto y sintió como su corazón daba un vuelco agradable por completo.
Sé acerco despacio, intentando no hacer ruido o tropezar se con algo, sentándose a los pies de la camilla.
—Flo! —habló con tranquilidad, sonriendo, podía verse lo cansado que estaba, pero ahí seguía, feliz con el brillo de amor en su rostro —tengo a alguien a quien presentarte, acércate...
El peliazul obedeció, moviéndose con cuidado, Riddle se inclinó con el bulto en sus brazos, destapándolo un poquito, dejando ver a un bebé, tan pequeño, con la misma nariz redondita que Riddle, podía ver un par de escamas en su diminuta mejilla y el tono rojizo en el poco cabello que en su cabeza salía.
—Alice, Floyd tu papá —habló con ternura — Floyd, Alice... Nuestro hijo
El más alto sonrió, miró con ternura al bebé y suspiro, se acercó a los labios de su tirano novio para dejar un beso en ellos, uno tierno y tranquilo, lleno de todo el amor que le profesaba.
—Es tan chiquito y bonito, me gusta~
La habitación se empezó a llenar de gente, todos los familiares de Riddle y del pequeño Alice se acercaban a felicitar, abrazar y conocer al bebé, entre abrazos y felicitaciones, Riddle volvió a sentir el abrazo cálido de la señora Leech, quien sonreía entusiasmada y poco después el abrazo más esperado de todos, el de su madre, tomando su rostro para protegerlo al atraerlo entre sus brazos, pegándolo en su pecho haciéndole escuchar su corazón, sin decir nada, sólo conmovida por tan perfecto momento.
Floyd terminó por buscar lugar detrás de él, entre los cables y las maneras del suero, para poder rodear la cintura de su pareja y poder mirar aún al tan pequeño Pececito que era de ambos, beso con ternura el cuello de Rosehearts menor, feliz de tener a ambos en su vida.
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Ser padres jóvenes no había sido sencillo, por nada. Pero lo habían logrado, terminaron el NRC, con el apoyo de los padres de Floyd habían podido conseguir un lugar donde vivir, tan cerca al mar por las sirenas como a la tierra, por Riddle.
Los padres del pelirrojo eran más constantes, aun cuando no estaban del todo contentos... Aún.
Y por el jardín bien cuidado que dividía perfectamente con la arena del mar, corrían dos niños, Alice de 5 años y una pequeña Eriel de apenas tres, corriendo para alcanzar a Floyd quien estaba dentro del agua; esa tarde seria día de juegos acuáticos.
Riddle los miraba desde una banquita aún en el jardín, sonriendo al ver a su trío de sirenas flotar y nadar de un lado al otro, mientras tomaba una taza de té, escuchando el rugir tranquilo del mar.
—Kingyo-chan! —Floyd se acercaba con los niños en sus brazos, tomando la forma de humano de siempre, dejando a los niños de nuevo en la arena para que corrieran y jugarán entre ellos — ¡el agua está cálida! Deberías venir~
—Prefiero quedarme aquí —contestó el pelirrojo, viendo cómo Floyd, Alice y Eriel se acercaban a él, Alice y Eriel diciendo, entre sus palabras entrecortadas de niños pequeños, que fuera, mientras intentaban jalarlo para ponerlo de pie.
Floyd le tomó con cuidado levantándolo en brazos, gritando que los Pececito deben entrar al agua, los niños gritaron emocionados, volviendo a correr hacia la playa, entrando al agua sin problema alguno.
Floyd se apuró a llegar con ellos, dejando al más bajo dentro del agua en una parte donde aún tuviera donde apoyarse, riendo divertido al ver su expresión de terror luego de sentir como la arena era arrastrada aún en esa parte por las olas.
Riddle se apuró a tomar del brazo a su esposo, abrazándose a él, Floyd lo rodeo entre sus brazos, apretando lo con ternura, dejando varios besos sobre su frente.
—Te amo, Riddle —dijo con suavidad, aprovechando la cercanía.
—Te amo más, Floyd Leech—contestó el ex líder de dormitorio, soltando lo poco a poco, retrocediendo a la arena más firme para sentarse y estar más cerca, mirando a su preciosa familia disfrutar el mar.
Si pudiera cambiar algo, no lo haría, dejaría toda su vida tal y como estaba hasta ese momento. Riddle amaba a su familia, amaba a su alfa, amaba a sus pequeños cachorros y no pretendía imaginarse un mundo sin ellos a su lado.
¡Muchas gracias por leer! ¡Feliz año nuevo!
