-Esto va ser problemático...-

Se preguntarán cuál fue el motivo por el que Bell dijo eso, es simple, contrario a lo que las demás personas presentes en la fiesta se fijaron, lo cual fue la presencia de la diosa de la belleza, Freya, junto a su acompañante "El Rey" Ottar, él había dirigido su mirada a una diosa de cabellos rojos y ojos rasgados que traía consigo a alguien que no esperaba ver el día de hoy.

-Bell, tranquilo, solo déjalo pasar, no hagas nada ¿Si?-Dijo Hestia tratando de controlar las emociones de su hijo, las cuales parecían explotar, si bien estaba calmado, aún se encontraba un tanto inestable por obvias razones, no es como si fuera sencillo lidiar con un corazón roto tan rápido.

-No se preocupe Kami-Sama, no quiero causar más problemas de los que ya tenemos por culpa mía, así que evitaré cualquier contacto con Loki y su familia, al menos por ahora-Respondió el peliblanco, dándose media vuelta para no dirigir su mirada a la diosa y a quien la acompañaba esa noche.

-¿Sucede algo? ¿Por qué se aleja Bell?-Preguntó Miach al ver como el joven se dirigía al balcón de la mansión.

-Digamos que quiere tomar aire, no desea encontrarse con nadie de la familia Loki, tuvo un... pequeño problema con alguien de esa familia-Explicó Hestia hacia su amigo, despertando el interés de Naaza pero ella decidió que no era bueno hablar de ello, ella conocía bien a Bell y nunca lo había visto adoptar esa actitud.

-De acuerdo, si hay algo que podamos hacer, solo dilo-Respondió Miach de manera amable, él le tiene aprecio a Bell, por eso lo ayudaría en lo que fuera necesario.

-Por el momento creo que evitar que Bell llame la atención debe ser suficiente, cualquier cosa debemos actuar normal...-Decía la pequeña diosa hasta que sintió como una presencia molesta se acercaba.

-¡Oh! ¡Aquí están! ¿Cómo han estado Hestia, Miach y Takemikazuchi?-Preguntó Hermes con mucha energía, algo típico en él, detrás suyo estaba Asfi, la capitana de su familia.

-Sabía que ibas a estar aquí pero ¿Por qué viniste?-Preguntó Hestia de manera hostil.

-Oye oye, me hieres, solo quería saludar a unos buenos amigos y divertirme un poco-Respondió el dios con una sonrisa.

-Buenos amigos, pero si casi no nos hemos topado desde que bajamos-Dijo Takemikazuchi de manera irónica.

-He tenido cosas que hacer, ya saben, trabajar mayormente fuera de Orario consume tiempo-Se excusó Hermes ante la declaración del dios del lejano oriente.

-De todas maneras ¿Dónde está Bell?-Preguntó Hermes a Hestia, era claro que ese dios tiene un interés muy marcado por aquel chico.

-Déjalo solo Hermes, él quiere estar así un momento, no vayas a molestarlo-Respondió Miach.

-Entiendo pero ¿Dónde está?-Insistió el dios a hacer esa pregunta.

-Está en el balcón, repito, déjalo solo-Reiteró Miach.

Hermès volteó hacia aquella dirección y lo que estaba viendo lo sorprendió demasiado.

-Oigan... creo que deberían ver lo que está pasando-Dijo el dios con cierto nerviosismo hacia Hestia, Take, Hestia, Mikoto y Naaza.

-¿Qué suce...? ¿Uh?-Alcanzó a decir eso Hestia hasta que logró notar a lo que refería Hermes.

-M-Mis ojos no me están engañando... ¿Qué hace Freya caminando hacia donde está Bell?-Preguntó Miach con los ojos muy abiertos.

-¡Gracias a los dioses! ¡Pensaba que me lo estaba imaginando!-Expresó Takemikazuchi.

-¿Eh? ¿Qué querrá la diosa de la belleza con él? Tengo una muy mala espina, debemos hacer algo-Comentó Naaza en estado de alerta.

-No será necesario... creo que es más peligroso interrumpir en este instante-Respondió Hermes con un tono serio, algo muy raro en él, incluso Asfi se vió sorprendida por dicha actitud de su dios.

-¡¿A qué te refieres Hermes?! ¡Puede usar su encanto para hacerle algo!-Reclamó Miach hacia el dios.

-No... no pasará eso, aunque parezca extraño, hermes tiene razón-Dijo Hestia sin apartar la mirada de aquel sitio.

-¡Oye! No soy el idiota que todos piensan, tengo mis trucos, pero si, mejor solo observemos-Expresó Hermes ante lo dicho por la pequeña diosa.

Del lado de Bell.

"Ahhh ¿Por qué de todas las familias que podrían ser invitadas a esta fiesta tenía que venir justamente la que no quería ver?, no, tranquilo Bell, no vuelvas a dejar que tus sentimientos tomen el control, estamos junto a muchas familias, hacer una escena podría romper la credibilidad que tengo como aventurero pero... sigo siendo joven, no me siento bien ocultando como me siento, desearía que me tragara la tierra en este preciso momento, además ¿Por qué tenía que venir ella? Podrían haber venido Finn, Bete, Gareth o incluso Raúl, pero ¿Por qué? ¿Por qué de todos los aventureros de la familia Loki, tenía que venir... Tiona?" Pensó Bell agachando la mirada, observando el gran tamaño que ocupaba la sede de Apolo, aunque no tenía tiempo para disfrutar de la vista, sus pensamientos nublaban cualquier otra cosa a su alrededor.

-De seguro ella igual se me acercó para saber como me hago fuerte...-Dijo el joven peliblanco sin apartar su mirada a la nada.

-Ara ¿Qué tenemos aquí?-Preguntó alguien detrás de Bell, llamando su atención al oír la voz.

-¿Uh? ¿Disculpa?-Alcanzó a preguntar el muchacho, dándose la vuelta para estar cara a cara con ella.

En ese momento vió quien lo había llamado, se trataba de una mujer, una mujer realmente hermosa, con cabello de color plateado y unos hermosos ojos morados, traía un vestido de color azul con un adorno en el cabello que la hacía resaltar entre todas las bellezas que él había conocido en el poco tiempo que había vivido en Orario, la mirada de Bell no se despegaba de tan imponente y hermoso ser que estaba frente a él.

-A-Ah e-esto, y-yo-Decía Bell tratando de articular palabra alguna.

-¿Qué sucede? No logro entenderte-Respondió Freya al notar la actitud tan adorable del chico quien se esforzaba en decir algo.

-Perdón si es algo descortés pero...¿Q-Quién es usted?-Preguntó el joven peliblanco aún con cierto nerviosismo en sus palabras y un sonrojo en sus mejillas.

-¿Oh? Eso es lo que querías decir, normalmente alguien que pregunta el nombre de otra persona da el suyo primero ¿Me equivoco?-Contestó la hermosa diosa con una pequeña sonrisa.

-T-Tiene razón, lamento mis modales, mi nombre es Bell, Bell Cranel, soy miembro de la familia Hestia ¿Cuál es el suyo?-Dijo el joven para después volver a lanzar su pregunta.

-Mucho gusto Bell, mi nombre es Freya, soy la diosa de la belleza, un gusto-Respondió Freya de manera amable.

-F-Freya-Sama... ¡Lamento mi actitud! ¡No debería haberle hablado de esa manera tan familiar!-Contestó Bell mientras se inclinaba para hacer una reverencia en señal de disculpa.

-Fufufufu, eres muy gracioso pero, no es necesario, entre tantos halagos que siempre recibo, es lindo que alguien te trate de manera normal-Expresó Freya con una pequeña risita.

-D-De todas maneras, debo tratarla con el respeto que un dios se merece, sobre todo tratándose de usted-Dijo Bell, insistiendo.

-De acuerdo, de acuerdo, si es como lo quieres, no puedo hacer nada, pero dime ¿Qué haces aquí solo?-Preguntó Freya, demostrando interés en aquel Niño.

-S-Solo estaba pensando unas cosas, pero más importante Freya-Sama ¿Vino solamente para hablar conmigo?-Dijo el joven peliblanco, ladeando la cabeza.

-Podemos decir que si-Respondió la Diosa.

Esto tomó por sorpresa a Bell, no se esperaba aquella respuesta tan sincera, pero tampoco entendía el motivo de ello, no es como si él fuera alguien importante para ella o para Orario como para tener el gusto de siquiera cruzar palabra.

-¿Puedo preguntar por qué?-lanzó él joven muchacho esa pregunta, sin entender todavía por qué lo había hecho.

-Parecías triste, pude notarlo, por lo que he oído de ti, siempre eres una persona muy alegre ¿a qué se debe eso?-Respondió la diosa de la belleza de manera directa.

-Así que se nota... pensé que estaba haciendo un buen trabajo ocultándolo, al parecer me atrapó jaja-Dijo Bell con una sonrisa cansada.

-¿Qué sucede? Pareces necesitar a alguien para hablar, tal vez pueda ayudar-Dijo Freya con una mirada que inspiraba confianza.

-No deseo abrumarla con problemas tan pequeños como los míos, son... infantiles-Respondió Bell con una mirada triste.

-Bell... no hay problemas pequeños, cada quien se ve afectado de diferente manera por las cosas, no somos quienes para juzgar-Contestó la diosa, tratando de hacer que Bell se abra y comience a hablar.

-Freya-Sama...-Alcanzó solamente a nombrarla, él estaba impresionado por las palabras de la diosa.

-Lo qué sucede es que... digamos que fui rechazado... aunque no me pude confesar, escuché algo que no debía y supe que... todo lo que sentía hacia aquella persona... nunca podrá ser mutuo, ella solamente me utilizo para saber cómo hacerse fuerte, ya que subí de nivel muy rápido y logré hacer varias hazañas en muy poco tiempo... el motivo por el cual me duele es porque realmente pensaba que tenía un interés genuino por mí pero darse cuenta que nada de eso fue real, que ninguno de esos momentos fue algo real... bueno, duele desde el fondo de mi corazón... es... es la primera vez que me siento de esta manera, nunca había tenido sentimientos de esta clase hacia alguien, al parecer podría catalogarla como... mi primer gran amor fallido jaja, tal vez lo hago sonar más fuerte de lo que en verdad es, solo llevo 2 meses de conocerla pero... siento que el amor no puede medirse con tiempo, seríamos unos tontos si lo hiciéramos de esa manera, un sentimiento no se mide y solo se logra entender cuando caes víctima de él, pero... en fin, solo deseo superar esto lo más rápido posible-Dijo Bell de manera pausada, parecía que en cualquier momento iba a llorar, pero se contenía para no hacerlo, no deseaba volver a mostrar esa versión tan patética de sí mismo enfrente de alguien como la Diosa Freya.

Hablando de la diosa Freya, ella había permanecido en silencio, escuchando atentamente lo que Bell decía, sin perderse de ninguna clase de detalle.

"Así que... eso fue lo que sucedió... mis suposiciones no estaban del todo erradas" pensó Freya sin apartar la vista del chico.

-Es tonto ¿Verdad?-Agregó Bell lanzándole una mirada de dolor con unas pequeñas lágrimas en sus ojos.

Esto tomó desprevenida a Freya, quien sintió como una clase de punzada en su corazón al tener un poco de empatía por lo que él estaba sintiendo y demostrando con tan solo una mirada.

Ella solo logró retomar la compostura para decir algo.

-No, no es tonto-Respondió Freya.

-¿No lo es?-Expresó el muchacho con sorpresa por aquella respuesta.

-No... el amor es un sentimiento muy fuerte, puede cambiar a las personas y nos hace dar lo mejor de nosotros pero... la decepción también puede venir junto a él... pero no dejes que eso te afecte... la manera de superar un corazón roto, es encontrando a alguien que lo sane, como una diosa que ha vivido muchos años puedo decirte que tarde o temprano encontrarás a alguien que de verdad te valore-Respondió la diosa de manera amable y fluida, Freya normalmente no se extendía en sus palabras, así que era extraño que ella hablara tanto.

-¿En serio cree eso?-Preguntó Bell con una mirada esperanzada.

-Así será-Contestó Freya.

"Y seré yo, te lo puedo asegurar"

-Muchas gracias, Freya-Sama, creo que ya me siento con ánimos nuevamente-Comentó Bell con una mirada decidida y relajada.

-No es nada, me alegra saber que te he podido ayudar-Dijo Freya ante el comentario del peliblanco.

Bell comenzaba a retirarse para ir con su diosa.

-Freya-Sama... en verdad muchas gracias, es una Diosa muy agradable y amable, espero poder volver a hablar con usted, la quiero-Dijo Bell con una sonrisa pura, un regalo para la diosa Freya quien se había sonrojado al oír aquellas palabras.

De un momento a otro, Bell se dió la vuelta, dejando así a Freya en el balcón, con Ottar volviendo a su lado.

"¿M-Me quiere?" Pensó ella cuando un gran sonrojo abundó su rostro al recordar esas palabras.

Del lado de los dioses.

-Todos acabamos de ver lo mismo ¿Cierto?-Dijo Miach con los ojos muy abiertos, viendo cómo Bell se acercaba.

-¿Qué cosa? ¿El sonrojo en es rostro de la diosa más poderosa y codiciada de toda Orario y probablemente de todo Tenkai?-Respondió de manera sarcástica Hestia pero sin lograr borrar la impresión en sus mirada.

-Si, todos vimos lo mismo-Dijeron al unísono Hermes, Asfi, Hestia, Miach, Naaza, Takemikazuchi y Mikoto.

-Shhhh, aquí viene, actuemos normal, yo le preguntaré lo que sucede cuando lleguemos a nuestra sede-Dijo Hestia para evitar el montón de preguntas que iban a dirigirse hacia el.

-Como si no fuera suficiente lo que los otros dioses estarán diciendo-Respondió Naaza hasta que una voz interrumpió sus palabras.

-¡Argonauta-Kun!-Gritaba una animada Amazona hacia Bell.

-¡Demonios! ¡Por lo de Freya olvidé que la Familia Loki estaba aquí y que debíamos evitar justamente esto!-Dijo Hestia mientras se lamentaba por haberse distraído.

-Esto parece que se va poner interesante, no te preocupes Hestia, si las cosas se sale de control, yo intervendré, confía en mi-Respondió Hermes ante la preocupación de la pequeña diosa loli.

-¿Cómo sabes...?-Preguntó Hestia al ver que Hermes sabía lo que sucedía.

-Digamos que ustedes hablan con un tono de voz muy alto, dejando de lado eso, tienes mi palabra, no diré nada-Contestó el Dios, tranquilizando a Hestia.

Nuevamente, del lado de Bell.

-¡Argonauta-Kun!-

"Demonios... por mi ánimo elevado nuevamente olvidé que ella estaba aquí, solo la ignoraré..." pensó Bell, sin voltear a ver en dirección de la amazona.

-¿Uh? ¡Hey Argonauta-Kun!-Repetía Tiona tratando de llamar la atención de Bell.

Ella pensaba que el peliblanco no la escuchaba así que decidió caminar más rápido para acercarse a él.

-¡Angonauta-Kun!-Dijo por última vez Tiona antes de acercarse a él para abrazarlo, lo que no esperaba es que Bell se hiciera a un lado.

-¿Uh? Argonauta-Kun...-Logró decir la amazona al sorprenderse por lo hecho por Bell, él había rechazado el abrazo.

-Señorita Hiryute, que sorpresa verla por aquí-Dijo Bell, dándose la vuelta para encarar a Tiona.

-Seño... ¿Te sientes bien Argonauta-Kun?-Preguntó Tiona, ladeando la cabeza en señal de confusión, ella nunca había sido llamada de esa manera por parte de Bell ni por parte de nadie.

-Si, me siento bien ¿Qué necesitas? Tengo que reunirme con mi diosa-Respondió el joven sin mirarla directamente.

-¿Qué te sucede Argonauta-kun? Te ves extraño, dime, somos amigos ¿no?-Preguntaba insistentemente la menor de las amazonas.

-Amigos dices... no, no somos amigos-Contestó Bell, haciendo que el ánimo de Tiona desapareciera.

-¿Qué quieres decir...?-Preguntó Tiona sin entender la razón por la cual había dicho eso.

-No finjas que no lo sabes...-Dijo el peliblanco mientras apretaba su puño.

-Pero es que no finjo, no entiendo ¿por qué dices que no somos amigos?-Volvió a decir la amazona, con un tono de voz algo entrecortado.

-Un amigo no se acerca a ti para saber tu secreto de como te haces fuerte para después planear desecharte...-Dijo Bell como respuesta

-¿Cómo te haces fuerte? No comprendo, yo no me acerqué a ti por eso-Respondió Tiona ante esa declaración.

-Por favor Tiona... no sigas mintiendo... la señorita Aiz, Lefiya... toda tu familia... solo le importa la fuerza y el prestigio de su familia ¿no? No les interesa a quien tengan que utilizar para alcanzar su objetivo-Contestó Bell, con clara incomodidad.

-Te equivocas Argonauta-Kun, no hablo por todos nosotros pero yo si me acerqué a ti porque te considero un amigo-Insistió la amazona con aquella respuesta.

-¡Hey Bell! Ven conmigo, hay unas cosas que quiero hablar contigo, lo lamento bella dama, pero me lo llevaré-Interrumpió Hermes al ver que Bell estaba apunto de explotar.

-Este es el adiós, señorita Hiryute-Finalizó el joven sin verla a los ojos.

El corazón de la amazona se sentía aplastado, no lograba entender el motivo de todas esas palabras tan crueles y de esa actitud tan impropia de quien ella consideraba un héroe.

Tiona solo pudo agachar la mirada e irse del lugar.

Pero... una voz llamó la atención de todos.

Se trataba de Apolo, quien había llegado a escena.

-¡¿Están disfrutando la fiesta?! Me alegra saber que si, bueno, se preguntarán el motivo de esta fiesta, es simple, Bell Cranel, de la familia Hestia le hizo esto a uno de mis amados hijos-Dijo Apolo mientras señalaba a un Hobbit envuelto en vendas y con una muleta.

-¡HEY! ¡Eso es mentira! ¡Yo no le hice eso!-Gritó Bell con enojo hacia el dios.

-¿Tienes pruebas? Oí que habían luchado en un bar y los atacaste sin razón, así que ¡EXIJO UNA COMPENSACIÓN!-Gritó Apolo con furia.

-Tengo testigos, las trabajadoras del Bar son parte de ellos, en especial la dueña del lugar que corrió a tu familia-Respondió el peliblanco con una mirada amenazante.

Esto hizo retroceder un poco al Dios, quien no esperaba una amenaza de ese tipo.

-¡Yo Apolo reto a la familia Hestia a un juego de guerra!-Declaró el dios con mucha confianza.

-¡Estás loco Apolo! ¡No estamos obligados a aceptar!-Gritó Hestia con furia por la declaración de aquel dios.

Los murmullos no se hicieron esperar y mucha gente comenzó a dar por muerta a la familia Hestia.

-Hey Apolo, no es Justo que una familia que solo tiene un miembro se enfrente contra toda tu familia, lo justo sería al menos tener una facilidad ¿No crees?-Declaró Hermes ante Apolo, buscando darle una ayuda al peliblanco.

-Bien... seré generoso, si algún aventurero de todos los que están aquí decide reforzar a esa pobre familia, con mucho gusto aceptaré, también pueden incluir a miembros que no sean de familias de Orario, aunque... no hay nadie que cumpla esa característica-Dijo Apolo con una mirada confiada, sabía que muy difícilmente alguno de los aventureros en la fiesta se arriesgaría por un don nadie como Bell.

-¡Yo le ayudaré a la familia Hestia para el juego de guerra!-Levantó la voz una persona a la vez que elevaba su mano para que fuera observada.

-Eso si que es una sorpresa, veamos quien es el pobre desgraciado... ¡¿AHHHHH?!-Gritó con temor ese sonido el dios al darse cuenta de quien se trataba.

-¡¿QUÉ CREES QUE HACES TIONA?!-Reclamó Loki hacia su hija.

Bell solo la vió con mucha sorpresa, no se esperaba eso, mucho menos después de lo sucedido con Aiz.

-Tiona...-Logró decir Bell.

-Takemikazuchi-Sama, si me lo permite, quiero unirme a la familia Hestia para poder ayudarlos-Pidió Mikoto hacia su dios.

-Mikoto, si es lo que quieres, no habrá problema, pero al año volverás con nosotros ¿De acuerdo?-Respondió el dios del lejano oriente ante la solicitud de su hija.

-¿Q-Qué está pasando?-Preguntaba Apolo, no daba crédito a lo que sucedía.

-Argonauta-Kun-Nombró Tiona al joven peliblanco, llamando su atención para que su mirada se dirigiera hacia ella.

-Yo si te considero mi amigo, no sé lo que haya sucedido, pero no quiero alejarme de ti ni dejar de hablar contigo sobre historias de héroes y aventuras-Dijo la amazona, con una hermosa sonrisa.

"Tal vez esto también sea un engaño pero... quiero ser engañado" pensó Bell antes de responderle a Tiona.

-Muchas gracias-Concluyó Bell, sonriéndole de manera dulce y tierna nuevamente.

Y de esa manera, y sin saberlo, Apolo había firmado sus sentencia de muerte, no contaba con que aquel "Don nadie" tuviera tales amistades de renombre, eso sin mencionar que el herrero de la familia Hefesto, Welf, se uniría a la familia Hestia y mucho menos imagino que cierta elfo que trabaja en la señora de la abundancia, sería convencida de participar.

"Apolo, Apolo, tus aires de grandeza acaban de hacer que pierdas todo" pensó Hermes.

"Y solo fue necesario picar tu orgullo, eres realmente un tonto" dijo en su mente Freya, quien pensaba interrumpir pero pensaba que el desenlace que estaba ocurriendo era más interesante.