El entrenamiento entre la amazona y el joven peliblanco se desarrollaba con naturalidad, con clara ventaja por parte de Tiona por obvias razones, aún reduciendo su fuerza y sus demás capacidades, ella seguía siendo una niven 6 y Bell un nivel 2, la diferencia de poder se seguía notando.
De un momento a otro, una patada fue dada al rostro del chico, una patada que había tenido un aumento de fuerza considerable si se comparaba con lo que ella estaba empleando.
*PUAAAAAH*
Ese sonido salió de los labios del chico al salir volando por la fuerza del impacto.
-¡Argonauta-Kun!-Gritó Tiona mientras corría hacia dónde Bell había caído.
"¡Demonios! Me emocioné de más y no medí mi fuerza" pensó la chica mientras yacía enfrente de Bell.
-Ammm ¿Argonauta-Kun? ¿Estás bien?-Preguntaba la amazona mientras se agachaba para ver si seguía vivo, para su fortuna, ese era el caso, aún respiraba pero al parecer había sido noqueado por el golpe.
"¡Ahhhhhhh! ¡Que bueno! ¡No lo maté!" Dijo en sus pensamientos Tiona mientras se relajaba.
Algo fue notado por ella, lo lindo que el chico se veía cuando yacía "dormido".
-No me había fijado pero... Argonauta-Kun se ve muy tierno de esta forma-Se dijo a sí misma mientras lo observaba atentamente.
Pasaron unos cuantos minutos y Bell seguía tirado en el piso, Tiona no se perdía ningún momento para poder observar atenta a los ceños y reacciones que él hacía cuando soñaba.
-Se ve incómodo... tiene sentido, su cabeza está golpeando el piso-Comentó Tiona al notar cómo fruncía el rostro el pequeño conejo.
Hasta que una frase cruzó en su pensamiento.
"Almohada de regazo... algo por ese estilo escuché por parte de Aiz... no sé qué tenga que ver ella con eso pero... no suena como una mala idea en este momento..." recordó la chica, mientras decidía si hacerlo o no.
-Solo será para que no se sienta incómodo en el piso, si, sólo será por eso, e-es que aún es un aventurero novato y no debe estar acostumbrado a dormir en malas condiciones...-Se dijo Tiona a sí misma, mientras un leve rubor se formaba en sus mejillas.
Al finalizar ese diálogo propio, la amazona procedió a tomar con ambas manos el fino rostro del joven, para alzar ligeramente así su cabeza y posicionarla en sus muslos, todo fue realizado con sumo cuidado, ella no deseaba despertarlo.
-Listo...-Se respondió la joven al ver finalizado su objetivo.
Pasaron los segundos y Tiona, inconscientemente, comenzó a acariciar suavemente los blancos cabellos de chico y seguía viendo su calmado rostro, el cual también fue acariciado por la amazona.
"Argonauta-Kun... no, Bell... lamento lo que sucedió con Aiz y con Lefiya, en serio lamento que te hayan hecho eso, no lo mereces, eres una persona muy dulce y pura, siempre das lo mejor de ti para proteger a los que te importan, para lograr ser más fuerte, no buscas poder solo para someter a los demás, lo buscas para no perder nada ni a nadie... en verdad eres un héroe" pensó Tiona con una sonrisa en su rostro, ella en verdad confiaba en ese chico.
-Mmm ¿Uh?-Logró decir Bell, mientras despertaba y se integraba a la realidad poco a poco.
-¿Q-Qué pasó?-Preguntaba el peliblanco, abriendo poco a poco sus ojos y mirando lo que había frente a él.
-¡Que bueno que despertaste Argonauta-Kun!-Dijo la amazona con gran alegría.
En ese momento, el muchacho notó un rostro extremadamente cerca del suyo, no sólo eso, también sintió algo realmente suave detrás de su nuca.
"Esperen ¿Por qué Tiona está cerca mio? ¿Por qué siento como si estuviera recostado en una almohada?" Pensó Bell, sonrojándose mientras unía los puntos de cada pequeña pista que lograba identificar.
-T-Tiona... ¿D-Dónde estoy acostado?-Preguntó Bell, con un ligero tartamudeo que se hacía presente con el paso de sus palabras.
-¿Uh? En mi regazo, por supuesto-Respondió de manera natural y despreocupada la menor de las Hiryute.
-Ya veo... estoy acostado en tu... ¡REGAZO!-Decía el peliblanco con calma hasta que por fin entró en su cabeza lo que sucedía de verdad.
En un movimiento rápido para un nivel 2, el muchacho se levantó y se arrastró lejos de Tiona.
-¡¿Eh?! ¡Argonauta-Kun! ¿Por qué te alejas? ¿Lo hice mal?-Preguntaba la amazona con clara confusión y nerviosismo, tenía miedo de haber hecho algo inapropiado.
-¡Ese no es el problema aquí!-Respondió Bell con su rostro completamente rojo, al parecer el apodo que Bete le daba no era una exageración, en verdad parecía un tomate.
-¿E-Entonces cuál es?-Preguntó la chica, algo decaída por aquella reacción.
Bell se percató de esto, no era su intención hacerla sentir mal.
-L-Lo qué pasa es que... es algo extraño que una chica tan linda como usted haga eso a alguien como yo, m-me sentí nervioso, c-creo que cualquier hombre reaccionaría de esa manera al despertar y ver a una chica bonita frente a su rostro y estar acostado en sus muslos-Respondió el peliblanco, desviando la mirada, sus palabras eran entre cortadas, estaba extremadamente nervioso.
Tiona, al oír esas palabras, sintió un pequeño aumento en su ritmo cardíaco, provocando así que sus ojos se abrieran completamente por la sorpresa.
"Chica linda..." pensó la amazona, con un brillo en sus ojos.
Bell seguía sin verla directamente, cosa que Tiona agradecía enormemente, sus mejillas se estaban calentando enormemente y no deseaba ser vista de esa manera por aquel joven.
"¿Por qué me siento nerviosa? N-Nunca me había sentidos de esta manera, menos por un cumplido pero... Argonauta-Kun me dijo linda..." se decía la chica en su diálogo interno, con una sonrisa dibujada en su rostro y sosteniendo sus mejillas con ambas palmas para tratar de reducir la temperatura.
-¡En fin! ¡No me molestó la almohada de regazo! N-No hay problema mientras lo haga mientras esté noqueado... ¡Sigamos con el entrenamiento señorita Tiona!-Pidió Bell de manera directa y a gritos, se quería morir por la pena.
Esto sacó a la amazona de su burbuja, calmándola en el proces.
-¡Está bien! ¡Mientras estés desmayado no hay problema! ¡Continuemos!-Respondió a Tiona, levantándose rápidamente.
-¡Si! ¿Eh? Espera ¿qué dijsi...?-Iba a preguntar el peliblanco pero Tiona se lanzó a atacarlo.
"Estoy teniendo un deja vú..." pensó el muchacho mientras trataba de bloquear los golpes.
En la mansión crepúsculo.
La sede de la familia Loki y sus integrantes estaba recibiendo a una decaída princesa de la espada, quien se encontraba entrando a la mansión después de hacer lo que tenía que hacer ese día.
-Oigan ¿Por qué Aiz tiene esa cara?-Preguntó Tione, quien se encontraba buscando a su hermana desde hace un tiempo pero dejó de hacerlo.
-No tengo idea, es extraño, incluso para ella-Respondió Gareth, mirando fijamente a la chica de cabellos dorados.
-Tch, no importa, tenemos que ir con Loki, dijo que nos iba a contar algo-Comentó Bete, dándose la vuelta y yendo a la habitación de su diosa.
La princesa de la espada se dirigía hacia donde Riveria yacía leyendo en su soledad, ella necesitaba hablar de algo que la atormentaba.
Al llegar a donde esta se encontraba, habló.
-Riveria...-Logró nombrar a la elfo.
-¿Uh? ¿Aiz? ¿Qué sucede?-Respondió la vice capitana de la familia Loki al percatarse de la presencia de aquella chica que considera como su hija.
-Riveria... vi a Bell con Tiona, entrenando...-Comentó la rubia hacía la persona frente a ella.
-E-Entiendo, pero ¿Qué sucede con eso?-Preguntó al alta elfo con duda pero en su mente se había formulado una pequeña explicación sobre aquello.
Aiz se sentó al lado de la mujer de cabellos color jade.
-M-Me sentí... incómoda al ver a Bell con Tiona... una pequeña presión en mi pecho me hacía sentir extraña... en especial cuando e-ella lo abrazó... ¿Qué es lo que me sucede?-Explicó Aiz, tomando su pecho con ambas manos y mirando hacia abajo.
Riveria sólo asentía tras al paso de las palabras, escuchando atentamente y analizando.
-Es simple, pensaste que nunca se alejaría de ti pero... ahora que lo hizo y que por eso consiguió a alguien más, sientes que lo pierdes, tal vez subestimaste lo que sentías por él-Explicó la belleza élfica de manera seria, ella sabía perfectamente lo cabeza hueca que era Aiz, por lo que decidió ser directa con sus palabras, así sean muy dolorosas.
-¿L-Lo que siento por él?-Preguntó la princesa de la espada, con una voz temblorosa.
-Sí ¿Alguna vez cruzó por tu mente el creer que estás enamorándote de él?-Preguntó Riveria.
Esto provocó una reacción impropia de la princesa con expresión de muñeca, sus ojos se abrieron enormemente y sus mejillas obtuvieron un pigmento rojo que se asemejaba al de las rosas rojas en cuanto a intensidad.
-Enamorarme...-Logró pronunciar Aiz.
En su mente, un gran recuento de encuentros con Bell se cruzaron a manera de flashback, cada sonrisa, cada instante, cada momento, aún siendo pequeño, cada almohada de regazo, cada palabra, etc. Absolutamente todos los momentos que vivieron juntos llegaron de golpe.
-¡¿CÓMO QUE ESA MALDITA AMAZONA SE UNIÓ A LA FAMILIA DE ESE TOMATE PARA UN JUEGO DE GUERRA?!-Gritaron desde una habitación en la mansión, cortando el hilo de pensamiento que se estaba desarrollando en la mente de la muchacha.
-Creo que tienes tu respuesta, tengo que irme, si no detengo a Bete y a Tione, harán alguna tontería-Comentó Riveria, dejando a Aiz sola en la habitación.
-Bell...-Nombró la princesa de la espada, antes de irse igual.
Y así pasó una semana, dando inicio al día donde el juego de guerra se desarrollará.
Bell se encontraba alistando todo su armamento y armadura, al igual que sus acompañantes, tanto Welf como Lili y Mikoto estaban en la iglesia abandonada, esperando a partir, verían a Ryuu y a Tiona al llegar a donde se desenvolvería el evento.
-Oigan, adelántense por favor, hay algo que tengo que hacer antes-Pidió Bell a sus compañeros.
-No te preocupes Bell, por tu reacción puedo suponer que es algún compromiso que olvidaste a última hora ¿Verdad?-Preguntó Welf.
-Jejeje-Rió nerviosamente el peliblanco, rascando la parte trasera de su cabeza.
-Entonces váyase Bell-Sama, no tarde-Dijo Lili para que el muchacho se apurara.
-¡No tardo!-Gritó Bell, corriendo a toda velocidad.
En la señora de la abundancia.
Para ponerlos en contexto, la noche anterior al juego de guerra, después de regresar de su entrenamiento con Tiona, Bell fue interceptado por una hermosa camarera que conocía muy bien, se trataba de Syr, la cual le pidió encontrarse con él antes de que partiera.
-Disculpe ¿Está Syr?-Preguntó Bell, entrando a las carreras al bar.
-Está en la parte trasera, dijo que te espera-Contestó Mama Mia, señalando a su espalda.
-Mucha suerte-nya, tú puedes-nya-Dijeron tanto Anya como Chloe.
-Gracias chicas, gracias Mama Mia-Contestó el peliblanco, sonriéndoles amablemente.
Tras unos segundos caminando, el joven logró vislumbrar a la persona que buscaba, yacía de pie, con sus manos en su espalda.
-Hola Syr, estoy aquí-Dijo Bell, avisando de su llegada.
-Hola Bell, me alegra saber que pudiste venir-Respondió la hermosa chica, sonriéndole de manera tierna.
-Prometí venir, pero no puedo quedarme mucho tiempo-Explicó el joven.
-Entiendo, te llamé porque... hay algo que una persona me pidió darte-Dijo Syr, revelando lo que tenía en sus manos.
En sus palmas había un amuleto junto a una carta.
Bell solo tomó ambas cosas, no sin antes leer de quién era la carta.
-E-Esto es de Freya-Sama...-Logró decir el muchacho con gran impresión, no se esperaba esto.
-Es algo tarde, únicamente diré que soy amiga de la diosa Freya, ella te manda esto, como amuleto de la suerte, también pidió que leas la carta cuando ganes el juego de guerra, ella confía en ti-Comentó la chica de cabellos plateados.
-Muchas gracias Syr, trataré de cumplir las expectativas de todos los que confían en mi-Respondió Bell de la manera más tranquila posible, aunque seguía impresionado por la persona que le había dado el amuleto y la carta.
-Creo que es momento de que te vayas, no quiero que llegues tarde-Contestó Syr, haciéndole recordar al muchacho el compromiso que tenía.
-¡Tienes razón! ¡Me voy! ¡Dile a Freya-Sama que le agradezco enormemente por el amuleto! ¡En verdad es una grandiosa persona!-Decía el peliblanco mientras se alejaba corriendo.
La camarera tenía sus mejillas realmente rojas por la feliz reacción que había tenido aquel muchacho.
-Nunca pensé que dar una carta sería tan difícil...-Logró concluir para sí misma la diosa disfrazada de mortal.
-Nos veremos pronto... mi conejito-
Poco antes de que inicie el juego de guerra.
Bell estaba corriendo para unirse a sus compañeros, aún siendo por unos minutos, estaba llegando tarde.
-¡Perdón la tardanza!-Gritaba mientras se acercaba, hasta que, frente a él, vió a alguien que no se imaginaba.
-¿S-Señorita Wallenstein?-Preguntó con duda, ella estaba al lado de Tiona, Ryuu y el resto.
-Los dejamos solos, pero sólo unos segundos ¡Vamos!-Ordenó Ryuu, alejándose junto con Welf, Lili, Mikoto y Tiona.
Tiona solo echó una mirada preocupada hacia ambos, pero decidió dejarlo pasar.
Ya ambos en su soledad, Aiz rompió el hielo.
-Bell, yo... lamento lo que sucedió entre nosotros...-Se disculpó de forma tranquila pero en su rostro mostraba arrepentimiento.
Bell únicamente observó la reacción de la chica al decir esas palabras.
-Yo... la perdono, pero... no puedo prometerle que todo va ser igual, aún así, comprendo que no tiene sentido seguir resentido por algo así, guardar odio no es bueno, mucho menos si quiero ser el héroe en el que tanto sueño en convertirme-Respondió Bell, de manera serie, aunque se notaba la dificultad con la que daba aquella respuesta.
-¿Podemos volver a ser como antes?-Preguntó Aiz.
-Es difícil, no puedo prometerle nada, pero comencemos desde cero nuevamente-Contestó el peliblanco, despertando una mirada que mezclaba varios sentimientos, felicidad por ser perdonada pero tristeza por no poder lograr regresar a la normalidades.
-Si eso es todo lo que tenía que decir señorita Wallen... perdón, señorita Aiz, me retiro, tengo un juego de guerra que ganar-Agregó el joven, desenfundando su daga y pasando al lado de la princesa de la espada.
Ella lo vió alejarse, vió su espalda y tuvo la misma visión que aquel día, cuando Bell se enfrentó a ese minotauro.
-Si me perdonó... ¿Por qué me sigo sintiendo mal?-Se Preguntó Aiz a sí misma, presionando su pecho con su mano derecha.
Después de ello, se dirigió a donde Loki estaba, en las gradas, Aiz le había rogado a su diosa el ir al encuentro.
En el campo de batalla.
-Espero que esté listo Cranel-San-Dijo Ryuu, mirando a Bell.
-Lo estoy-Respondió el peliblanco.
-Hey Argonauta-Kun ¿Estás bien?-Preguntó Tiona.
-Lo estoy, no te preocupes-Contestó Bell, sonriéndole de manera dulce a la amazona.
Aquella chica no lo sabía, pero se estaba acostumbrando a recibir ese pequeño gesto y tampoco se había dado cuenta de que, cuando lo recibía, se sonrojaba, al parecer, esa semana no había pasado en vano.
"¿Por qué mi corazón late mucho cuando Argonauta-Kun me sonríe? ¿Por qué me sentí nerviosa cuando Aiz se le acercó? ¿Será que me preocupé por la reacción que él tendría al verla? Si, eso debe de ser... ¿verdad?" Pensó Tiona, agachando la mirada como una doncella enamorada que no estaba acostumbrada, justamente eso, al amor.
"Demonios... más competencia" pensó Lili, llorando internamente al ver la reacción de Tiona.
3...
2...
1...
¡ARRANCA EL JUEGO DE GUERRA!.
