El juego de guerra daba inicio, la familia Apolo defendería, la familia Hestia sería la que atacará la base donde estos residían, el plan era simple, ya todos en el equipo sabían lo que tenían que hacer.
-Mikoto, Ryuu, ustedes derroten a los que estén al principio para que Welf, Tiona y yo podamos abrirnos camino hasta donde se encuentra Hyakinthos-Ordenó Bell mientras todos los demás corrían a su lado.
-Así será Bell-Respondió Mikoto, preparando su magia para lograr aturdir a los primeros contrincantes.
-Yo te cubro-Dijo Ryuu, atacando a algunos de los miembros de la familia Apolo con las espadas mágicas que Welf le dió.
Una gran ráfaga de truenos se esparció por el campo de batalla, destruyendo gran parte del castillo con los aventureros dentro de él y así abriendo paso a los demás miembros de la familia Hestia.
Algunos arqueros trataron de dañar a Ryuu junto con Mikoto pero las flechas no llegaban a su destino, su camino era interrumpido por un mar de llamas procedente de la segunda espada mágica con la que la elfo contaba.
-Ya veo, espadas mágicas, es una buena estrategia pero... ¿Será suficiente para derrotarme? Tengo más de cien soldados y ustedes son solo 6-Dijo Apolo desde las gradas a la pequeña diosa sentada a proximidades suyas.
Hestia solamente permanecía en silencio, observando la batalla.
Ryuu seguía bombardeando la fortaleza desde fuera, con gran velocidad y potencia gracias a su estado como nivel 4 y el poder de las espadas mágicas Crozzo.
"No pensé que llegaría el día en que usaría una espada mágica Crozzo" dijo al elfo en su mente.
Una gran apertura fue hecha en la pared del castillo, por el cual gran parte de los soldados de la familia Apolo pasaron para luchar contra la persona que estaba causando tantos estragos.
Ellos al salir, fueron recibidos por una ola de llamas que los hizo caer rendidos sin forma de volver a reaccionar.
-¡Vamos!-Gritó el peliblanco, dando la orden a los aventureros que lo acompañarían.
Avanzaron entre el mar de aventurero caídos frente a ellos, lograron rebasar la primera barrera que se les presentó.
Uno de los elfos de la familia Apolo veía con odio a Ryuu, no era para menos, una persona de su misma raza estaba utilizando las mismas armas con las que muchos bosques élficos habían sido destruidos.
Pero volviendo con Mikoto, quien había entrado a la zona media del castillo.
Ella comenzó a realizar un cántico mientras evitaba que varias flechas de algunos arqueros restantes contactaran con su cuerpo y/o interrumpieran la invocación de su magia.
-Respetuosamente te hablo, mi Dios de la Guerra que puede atravesar cualquier cosa, guiarme desde el cielo precioso. Dale a mi pequeño cuerpo el poder divino de tu gran cuerpo. Rescátenlos a la luz de la purificación, espada del aplastante mal. Barre la espada de la supresión, espada sagrada de la conquista. Llega aquí ahora por mi orden. Desciende del cielo, domina la tierra - shinbu tousei-Cantaba la peli negra, su habilidad de "canto concurrente" le permitía un mejor dominio del mismo cuando ésta estaba en movimiento.
-¡Futsunomitama!-Finalizó Mikoto con un grito.
Un gran brillo se extendió en el cielo y en la tierra, como un círculo mágico que cubría gran parte del espacio que ella, junto a algunos aventureros que fueron a atacarla, ocupaba en ese momento.
Un peldaño gigante tocó el suelo desde el cielo y así inició la habilidad.
Un gran terremoto azotó la tierra, pero no sólo eso, una gran presión se sentía desde encima para los afectados por la habilidad, cayendo al suelo, sintiendo como si un gran peso los aplastara.
Varios dioses veían con admiración a la chica que antes pertenecía a la familia Takemikazuchi y que se había unido a la familia Hestia específicamente para esto.
La atención se centró tanto en ello que por un momento habían ignorado lo que sucedía con uno de los hijos de Apolo.
-¿Q-Qué haces Luan?-Preguntó el dios con incredulidad al ver lo que el hobbit de su familia acababa de hacer.
Una gran puerta que cubría la entrada principal de la fortaleza fue abierta por aquel pequeño aventurero.
Hestia solo sonreía por aquel suceso, ella sabía perfectamente el motivo de que esto sucediera.
-¡Hey! Buen disfraz-Dijo Welf al pequeño.
-¿Disfraz?-Preguntó Tiona ladeando la cabeza, sin entender a qué se refería el herrero.
-Buen trabajo, Lili-Respondió Bell con una sonrisa y pasando al lado de la hobbit disfrazada.
-¿Eh? ¡¿LILIIII?!-Preguntó la amazona abriendo sus ojos enormemente.
-¡SHHHHHH! ¡NO NOS DELATES!-Exigió la pequeña soporte, chistando a la tonta miembro de la familia Loki.
-¿Uh? ¿De acuerdo? ¡Pero quiero respuestas después! ¡Adiós!-Dijo Tiona mientras corría junto a Bell y a Welf.
"Bien, a seguir causando problemas" pensó Lili mientras se iba para otra parte.
-Luego te explico qué sucedió ¿De acuerdo?-Dijo el peliblanco, sonriéndole amablemente a Tiona.
Al ver aquel gesto, ella se sonrojó ligeramente, únicamente asintiendo sin decir alguna palabra, cosa rara en ella.
"No me acostumbro a que me sonría así... ¿Qué me sucede?" Pensó la amazona mientras miraba hacia abajo y sonreía nerviosamente.
En la parte de las gradas, donde los dioses observaban, solamente se escuchaban varias maldiciones provenientes de aquel dios pelirrojo.
-¡MALDITO LUAN!-
Volviendo al campo de batalla, tanto Ryuu como Mikoto seguían peleando, la primera de ellas era quien llevaba mayor ventaja, la peli negra comenzaba a cansarse después de que su magia Futsunomitama haya sido detenida, no era para menos, el desgaste de mente utilizado para esa técnica era extremadamente alto, que estuviera consciente todavía era algo increíble.
Dentro del castillo, uno de los miembros de la familia Apolo fue a informar de la situación al resto.
-¿Eh? ¿El enemigo? ¡¿Cuándo entraron?!-Preguntó con enojo cierta chica pelirroja de nombre Daphne por lo poco que les estaba costando avanzar hasta la sala real, donde el capitán de la familia residía.
-No importa, no debemos permitirles pasar ¡Arqueros y magos prepárense para atacar! ¡Esperen mi señal!-Ordeno Daphne a su pequeño ejército.
Mientras tanto, Welf, Tiona y Bell se acercaban cada vez más a donde estos se encontraban.
-¡Argonauta-Kun! ¡El capitán se encuentra en la torre! ¡Herrero-Kun y yo nos encargaremos del resto! ¡Demuéstrales tu fuerza!-Dijo Tiona con gran confianza en el joven peliblanco.
-¡Si!-Respondió Bell, acelerando el paso.
-Tengo nombre ¿Sabes?-Dijo Welf, haciendo reír a Tiona y a Bell.
Ya llegados al punto de encuentro, los primeros en saltar a pelear fueron Welf y la amazona.
Los magos se preparaban para frenar su avance y fue ahí donde el pelirrojo intervino.
-Ardan ¡Técnicas prohibidas!-Dijo Welf.
Algo extraño pasó, la magia que estaba apunto de ser lanzada se fue anotada, pero eso no fue todo, los bastones de los magos fueron destruidos poco después de eso, explotando en sus manos.
Bell aprovechó la distracción de Daphne y se fue directo a la torre.
-¡Demonios!-Dijo la pelirroja al ver que el muchacho ya había tomado una gran distancia, pero de todas maneras ella iba a seguirlo.
-¡Hey alto ahí!-Dijo Welf con una voz autoritaria, haciendo que la chica voltee.
-¡No dejaremos que vayas por Argonauta-Kun!-Expresó Tiona, acabando con el último de los hombres que quedaban en la zona, sin contar a Daphne, claro.
Y así la pelea entre Welf, Tiona y Daphne daba inicio, aunque más que una pelea, fue una masacre.
Tiona decidió interferir si era necesario, ella no veía motivo por el cual pelear contra aquella chica, Welf se podía encargar sólo perfectamente.
-¡Hey! ¡Sería más rápido si me echaras una mano!-Recriminó el pelirrojo.
-¡Tú puedes! No tendría sentido que yo hiciera todo ¿verdad?-Respondió Tiona con una pequeña risa, sentada en el borde del barandal del camino.
-¡Demonios! ¡Pero si fuera Bell si vendrías a ayudarme! ¡¿Verdad?! Maldito Bell y su poder de conquistar a las chicas-Comentó Welf con enojo mientras trataba de bloquear los estoques de Daphne.
-¡¿AHHHH?! ¡¿Q-Q-QUÉ DISPARATES DICES?! ¡¿QUÉ QUIERES DECIR CON CONQUISTAR?!-Preguntó con un gran sonrojo y nerviosismo en sus palabras la pequeña hermana Hiryute.
-Chica, no eres la única, hay muchas más que quieren domesticar a ese conejo, pero todas tienen algo en común, ese rostro alegre con mejillas color carmesí y brillos en sus ojos cuando miran fijamente a Bell ¡NO HAY MANERA DE QUE UN HOMBRE NO LO NOTE! ¡SÓLO EL TONTO DE BELL!-Dijo Welf con un gran grito, estaba esforzándose para no ser empalado por Daphne.
-¡¿QUIERES CONCENTRARTE EN LA PELEA?! ¡NO VINE A ESCUCHAR ROMANCE ADOLESCENTE!-Gritó la pelirroja con furia mientras aumentaba la velocidad de sus tajos.
-¡¿ROMANCE?!-Preguntó Tiona mientras sujetaba sus cachetes.
-¡AL DIABLO CON ESO! ¡AYÚDAME!-Dijo Welf, sacando de su fantasía a la pequeña amazona.
En un rápido movimiento, ella la golpeó con el manto de su "Urga", haciendo que Daphne se desmayara al instante.
-¡Gracias! ¡Tardaste demasiado!-Dijo Welf, triándose al suelo para tomar aire.
La chica permaneció en silencio, haciendo que el herrero se preocupara.
-O-Oye...-Dijo Tiona.
-¿Uh? ¿Qué pasa?-Preguntó el pelirrojo.
-¿A-A qué te refieres con qué hay otras c-chicas?-Preguntó la amazona con la mirada agachada, le daba mucha pena estar preguntando algo así.
-¡Lo sabía jajajaja! Sólo digamos que no eres la única enamorada, pero no te rindas, al fin y al cabo, en este momento no hay nadie en su corazón, así que ¡Haz tu mayor esfuerzo!-Aconsejó Welf, levantando su pulgar en señal de aprobación.
Ella, por algún motivo, se sintió motivada por ello.
-¡FIREBOOOOOLT!-Gritaron a la distancia, provocando una gran destrucción de. El castillo donde estaba Hyakinthos.
-¡Bell debió llegar ya! ¡Vayamos a ver!-Dijo Tiona con la misma alegria que la caracterizaba, mientras arrastraba a Welf.
-¡Espera!-Decía el herrero mientras se llenaba de polvo.
A la distancia, los dioses seguían observando el enfrentamiento, pero una en particular parecía realmente ¿Extasiada?.
-Él es maravilloso... lo fuerte que se hizo en una semana solamente... en verdad lo quiero-Dijo Freya con sus mejillas teñidas de color rojo, tocando su labio con su dedo índice.
-Espero que aceptes-Finalizó la diosa para volver a centrar su atención en el conejo.
Pero volviendo al combate, específicamente al de Bell.
Una gran explosión hizo derrumbar la torre donde Hyakinthos se encontraba, sus acompañantes fueron sepultados bajo las rocas, dejando únicamente a dos personas en condiciones de combatir, el anterior mencionado y una chica de largo cabello color azul que cubría parte de su rostro, su nombre era Cassandra.
-Demonios. No es posible-Dijo Hyakinthos al ver al gran destrucción que había causado aquella magia sin cántico.
Entre el polvo levantado, una silueta había cortado el viento, permitiendo vislumbrar su persona, se trataba de Bell, quien se había lanzado a atacar a Hyakinthos con su daga Hestia, este último reaccionó a la emboscada, lanzando cortes dirigidos al cuerpo del joven pero Bell esquivaba a duras penas los ataques y bloqueando los que le impedían reaccionar.
Tomó con fuerza su daga y cuando la espada de Hyakinthos iba hacia él, la golpeó con el filo de su propia arma.
*CRASHHHH*
Resonó en la arena, aquella arma había sido rota, sorprendiendo a Apolo y al mismo capitán de su familia.
"Imposible, es muy rápido, no es como antes" pensó el pelirrojo con gran sorpresa, anonadado viendo su espada rota.
-¡¿Quién demonios eres?!-Gritó con enojo.
Bell simplemente ignoró las palabras del capitán y se lanzó a atacar, pero aquella chica antes mencionada cargó hacia él, impidiendo que se mueva.
Ahí fue donde Hyakinthos vió una oportunidad y comenzó a invocar su magia.
-Mi nombre es amor, precioso hijo de la luz. Ofrezco mi cuerpo a mi sol. Mi nombre es pecado, celos del viento. Llamo una ráfaga de viento a mi cuerpo. Anillo de fuego liberado - ven, viento del oeste
Rupel-Dijo el pelirrojo, creando un gran círculo arriba suyo.
-¡ALO ZEPHIROS!-Finalizó, lanzando aquel disco de energía hacia Bell.
-¡No permitiré que dañes a Bell!-Gritó Lili, empujando a Cassandra y permitiendo que Bell pueda esquivar.
Pero aquella técnica lo seguía, al parecer no se detendría hasta entrar en contacto con él.
Bell trataba de esquivarlo pero no podía, hasta que aquella cosa estuvo demasiado cerca de él.
-¡RUPEL!-Gritó Hyakinthos, provocando que aquel disco explote, atrapando en las llamas al joven peliblanco.
-Bell...-Dijo a Aiz con sus ojos muy abiertos, realmente preocupada, sólo podía observar desde las gradas lo que sucedía.
Tiona había llegado justamente cuando la explosión había sido provocada.
-No... no puede ser-Se decía a sí misma con terror.
-No... ¡ARGONAUTA-KUN!-Gritó la amazona con ligeras lágrimas en sus ojos.
El humo comenzaba a disiparse, el capitán de la familia Apolo estaba riendo como maniaco, pensando que su victoria ya había sido decidida pero...
-Sobreviviste ¿Eh?-Dijo el pelirrojo con furia, sacando una daga que tenía en su cadera.
-Argonauta-Kun...-Dijo Tiona, aliviada por ver a aquel chico en buen estado.
Bell yacía de pie, herido, mirando fijamente a su rival.
"Tengo que proteger a las personas que me importan... no dejaré que nadie me quite nada... ni siquiera mi vida" pensó el muchacho mientras un gran brillo blanco se acumulaba en su palma y campanadas se escuchaban.
"En este momento no eres más que un muro a superar, un escalón para poder crecer y es tiempo de que lo supere para que, de esa forma, cerremos la historia de estos últimos días y siga adelante" se dijo a sí mismo el peliblanco.
-¿Q-Qué es eso...?-Preguntaron los que no conocían aquella técnica, incluidos Tiona, Hyakinthos y Cassandra en el campo de batalla.
-Lo va a matar...-Dijo en voz baja Welf.
-¿Eh? P-Pero no creo que Argonauta-Kun pueda morir...-Respondió la amazona con gran preocupación.
-No hablo de Bell... hablo de Hyakinthos-Contestó el pelirrojo, viendo fijamente el último golpe del héroe en este combate, Tiona sólo hizo lo mismo, expectante a lo que sucedería.
*CLANG*
*CLANG*
*CLANG*
*CLANG*
*ARGONAUTA 20 SEGUNDOS*
-Es suficiente...-Susurró el muchacho.
-Sí, definitivamente lo va a matar si no hacemos algo-Dijo Welf, reafirmando lo mencionado con anterioridad.
-Cranel ¿Qué planeas? Usted no es un asesino...-Comentó Ryuu al ver tal escena y brillo emanando en brazo de Bell.
El pelirrojo sabía que debía detener lo que estaba apunto de suceder pero... ya era demasiado tarde.
-¿Qué demonios?-Dijo el capitán de la familia Apolo, pero fue interrumpido por un grito de guerra.
-¡AHHHHHHHHHHHHHH!-Gritó Bell, lanzándose al ataque.
Tras cada paso, Hyakinthos trataba de avanzar pero su cuerpo no se lo permitía, él tenía... miedo.
En un intento desesperado, intentó huir pero a una velocidad inhumana, Bell se posó frente a él, con su daga en mano.
-¡NO LO HAGAS BELL!-Gritó Welf, tratando de impedir que haga una tontería.
El peliblanco sólo sonrió para la sorpresa de todos.
En un movimiento rápido, soltó la daga, la carga de argonauta no fue a la daga, fue a su puño.
"Hoy es el día en el cual... Bell Cranel abandona sus sentimientos por la princesa de la espada, Aiz Wallenstein y se concentra en ser un héroe para toda su familia y todas las personas que no pueden defenderse por sí mismos" pensó Bell antes que que su puño tocara con su objetivo.
*PAAAAAAAAAAW*
Sonó un estruendo con gran fuerza, se trataba del puño de Bell impactando al estómago de Hyakinthos.
Él sólo sintió como sus huesos estaban siendo rotos por aquel golpe y su cuerpo se desprendía del suelo.
Aquel impacto provocó una onda expansiva que levantó una gran cantidad de polvo, impidiendo ver lo que sucedió después.
Tras el paso de algunos segundos, pudieron ver la escena.
Hyakinthos estaba estrellado en una de las paredes del castillo, había sido noqueado pero no asesinado.
Un gran silencio se hizo presente hasta que el narrador del evento rompió el hielo.
-¡QUE SORPRESA! ¡LA FAMILIA HESTIA ES LA GANADORA!-Dijo con gran euforia, despertando una oleada de gritos de aliento.
Un Dios estaba asustado por el resultado de esto y el actuar de cierta pequeña diosa.
-¡TODO LO TUYO SERÁ MÍO!-Gritó Hestia con una cara terrorífica.
Pero de regreso a la arena.
Bell estaba de pie, todos sus compañeros, incluidas Mikoto y Ryuu se habían acercado.
-Lo logramos chicos, muchas gracias por su ayuda-Agradeció el peliblanco, sonriendo felizmente.
-¡ARGONAUTA-KUN!-Gritó a Tiona, lanzándose a abrazarlo.
-¡¿UH?!-Dijo Bell con sorpresa, combinado con dolor por todo el combate.
-¡No me vuelvas a preocupar así! ¡Pensé que te había pasado algo!-Gritó la amazona, enterrando su rostro en el pecho del joven.
-Tiona... ¿UH?-Nombró Bell con asombro hasta que sintió 2 miradas asesinas a su lado, eran de Ryuu y Lili.
-T-Tiona, creo que deberías levantarte-Pidió Bell, tratando de ponerse de pie.
-Muchas gracias por la ayuda y por preocuparte por mi-Agregó el muchacho.
-No es nada argonauta-kun-Dijo Tiona, sonriéndole tiernamente, aún con rastros de lágrimas en su rostro.
-Señor Bell... ¿Fui de utilidad?-Preguntó Lili a su compañero.
-Por supuesto que sí, Lili, todos juntos lo logramos, no lo pudiéramos haber hecho si alguno de nosotros faltara-Respondió Bell, sonriéndole a sus compañeros.
Mientras tanto, en las gradas, con cierta princesa de la espada.
-Ella lo...-Decía la chica en voz baja, con su mirada pasmada.
-Siiii, lo abrazó ¿Qué tiene? De todas maneras tú rechazaste al muchacho ¿Qué te preocupa?-Dijo Loki, tratando de provocar a Aiz, pero para su sorpresa, ella sólo agachó la mirada.
"Aunque odie admitirlo, ese maldito mocoso tiene talento, no me vendría mal que se relacione bien con mi familia, podría ayudarnos de vez en cuando, solo por eso lo permito" pensó la diosa pelirroja.
-Bell...-Susurró Aiz.
Volviendo a la arena.
Todos a estaban desalojando el sitio, pero Bell recordó algo.
-La carta...-Dijo el peliblanco para sí mismo, había recordado que Syr le dió una carta que fue escrita por la diosa Freya.
-Veamos que dice...-Comentó antes de empezar a leer.
Tras algunos segundos, el cuerpo del joven perdió color.
-¿Eh? ¿Qué pasa Bell? ¿Por qué estás como una estatua?-Preguntó Welf, acercándose a su amigo y viendo de reojo la carta.
Él, para comprender lo que sucedía, la comenzó a leer y quedó de la misma forma que su compañero.
-U-U-Una...-Decía con nerviosismo el pelirrojo.
-¡¿UNA CITA CON FREYA-SAMA?!-Gritaron ambos al mismo tiempo.
Era algo positivo saber que las chicas se habían alejado.
-¡NO DIGAS NADA WELF! ¡ME MATARÁN SI SE ENTERAN!-Exigió con euforia el muchacho.
-¡CLARO QUE NO DIRÉ NADA! ¡NO QUIERO SER ASESINADO POR LA FAMILIA FREYA Y LAS CHICAS QUE VAN DETRÁS DE TI!-Respondió Welf de la misma forma.
-¡EXACTO! espera ¿Cuáles chicas?-Dijo Bell, no comprendía aquella parte.
-¡Al diablo con eso! Tienes una cita y punto-Finalizó Welf.
-Así que... una cita con Freya-Sama... en donde ella reside... no esperaba que ella pidiera volver a verme, pero es una oportunidad para agradecerle por el amuleto-Dijo Bell, observando aquel regalo entregado por Syr que era de parte de aquella diosa que había conocido hace poco más de una semana atrás.
-¿Qué demonios me esperará después de esto? No tengo buena espina...-Expresó el peliblanco, bajando la mirada y suspirando.
A la distancia había una diosa riendo.
-Fufufufu-
