-Yo te cuidaré... Freya-
-Logremos juntos obtener esa libertad que tanto deseas-
-Solo tenemos que tomar este primer paso...-
-¡Caminemos juntos a ese brillante y glorioso futuro!-Finalizó Bell sonriéndole dulcemente.
Actualidad.
Esa escena se repetía cientos de veces en la mente de Freya, la cual estaba siendo escoltada a la Torre de Babel por el capitán de su familia después del ataque al distrito del placer, más específicamente a la diosa Ishtar. El resto de la familia había regresado a Folkvangr tras la intervención.
Sus mejillas seguían encendidas en un color rojo intenso y su corazón no paraba de latir con gran velocidad por recordar las palabras de Bell y la manera en la que fue por ella antes de que cometiera el asesinato de un Dios.
Sumergida en sus pensamientos, caminando con la mirada perdida y una sonrisa llena de dicha y alegría, fue interrumpida, sacándola de su burbuja.
-¿Todo está bien, Freya-Sama?-Preguntó Ottar de manera estoica y con su tono de voz grave característico.
-¿Eh? Ammm s-sí, t-todo está bien Ottar ¿P-Por qué preguntas?-Contestó la diosa con nerviosismo y una pequeña risita nerviosa.
Esto sorprendió al Boaz, normalmente Freya mantenía una imagen imperturbable e inalcanzable, tanto dentro de su familia como para los simples mortales o ciudadanos que tuvieran la dicha de verla en alguna ocasión.
Recuperando la compostura por presenciar tal escena, respondió.
-De acuerdo, ya hemos llegado, Freya-Sama-Informó Ottar, señalando la puerta de entrada de la habitación de su diosa.
-¿Eh? ¿C-Cuándo llegamos?, no me di cuenta...-Se preguntó a sí misma al no percatarse del tiempo que habían recorrido desde que salieron del distrito del placer.
Ottar notó esto y, como era la primera vez que veía a su diosa de esa manera tan... ¿Distraída?, no pudo evitar sonreír ligeramente.
-Parece que no ha dejado de pensar en su "conejito", Freya-Sama-Dijo el boaz, haciendo énfasis en el apodo que Freya le había puesto a aquel chico de cabello blanco y ojos rojos.
Ante este comentario, Freya volvió a ponerse nerviosa y trataba de excusarse mientras miraba a todos lados en un pobre intento de desviar el tema.
Una pequeña risa ahogada proveniente de Ottar fue escuchada por ella.
-¡No te burles!-Exigió la diosa, haciendo un puchero con sus mejillas sonrojadas.
Al ver esto, el capitán de la familia Freya se puso nervioso, no porque fuera un regaño, cosa que no parecía en lo absoluto, si no porque le pareció adorable la manera en la que su diosa se comportaba como una pequeña niña.
-M-Mil disculpas, Freya-Sama, paso a retirarme para que pueda descansar-Dijo el boaz, despidiéndose de su diosa.
Ella únicamente se despidió agitando su mano, sin mediar palabra, no porque no quisiera, si no porque volvió a recrear esa escena en su mente a manera de película y por ello quedó sin habla nuevamente, sonrojándose intensamente por millonésima ocasión.
Tras algunos segundos fantaseando, entró a su habitación, donde fue recibida por su "asistente".
-Bienvenida, Freya-Sama-Dijo Helun de manera amable hacia su diosa.
-Buenas noches, Helun, muchas gracias por la bienvenida-Contestó Freya mientras caminaba hacia su mirador para sentarse en su trono.
Tras algunos segundos pensando profundamente, con la mirada fija en la ciudad de Orario, se puso de pie.
Y en ese momento, se transformó en esa persona que, tanto ella como Helun, su asistente, conocían perfectamente... la fachada, la identidad adoptada que Freya usaba para poder tener una pequeña probada de libertad, para poder escaparse de su torre y así lograr cumplir momentáneamente su sueño.
Frente a la ciudad de Orario, con la apariencia de Syr, vió su reflejo en un espejo a la lejanía.
Mientras tanto, Helun la veía a la distancia, preguntándose lo que sucedía.
-Helun...-Llamó la diosa disfrazada de camarera hacia la chica.
Ella se acercó más pronto que tarde a su lado.
-¿Sucede algo, Freya-Sama?-Preguntó.
-¿Será posible que... Ya no sea necesario seguir como Syr para enamorar a Bell?-Lanzó Freya la pregunta, sin apartar su vista del espejo.
Esa pregunta mortificaba a la diosa desde que comenzó a reunirse con Bell sin ser necesario que se esconda en "esa forma".
Ya no necesitaba adoptar la apariencia de la camarera de "La señora de la abundancia" para poder estar cerca de él y, aunque se sentía feliz, también tenía cierto miedo de que se pudiera equivocar.
Aunque le digan fachada a su actuación como Syr, la verdad era que no era posible catalogarla de esa manera. La forma de Syr era más que eso... la forma de Syr es... ¿Su verdadero ser?.
Helun, al oír lo que su diosa le preguntó, estaba pensando en lo que podría responder, no era una pregunta que tenga una respuesta correcta, al fin y al cabo, pidió su opinión solamente.
-Yo pienso que Bell puede fácilmente amar ambas, por el momento, en mi opinión, sus sentimientos por Syr no son exactamente los mismos por usted, Freya, pienso que en su verdadera forma lo está enamorando, aunque, el amor es un sentimiento muy impredecible como para sólo tomar una opinión como parámetro, por lo que me disculpo en caso de que no pueda contestar su pregunta de manera satisfactoria-Respondió Helun, inclinándose ligeramente a manera de disculpa al pensar que su opinión no pueda ser suficiente para su diosa.
-No te preocupes Helun, es algo que ni siquiera yo entiendo, no sé si quiero que me ame como Syr o como soy en verdad, pero una cosa es segura... quiero que me ame-Dijo Freya, con sonrojo en sus mejillas, volviendo a su verdadera forma.
-Así será, estoy seguro, Freya-Sama, p-por cierto... si no es molestia... ¿M-Me contaría qué fue lo que pasó con él esta noche? P-Por nuestra conexión me siento muy... feliz y quisiera saber el motivo-Pidió la asistente de la diosa, con sus mejillas sonrojadas y desviando ligeramente sus ojos.
Freya se sorprendió por la pregunta, aunque no podía negar que en verdad deseaba hablar con alguien sobre lo que sucedió. Una plática de chicas.
-V-Verás...-Dijo Freya, comenzando a contar lo sucedido.
Y en ese momento, como si de dos adolescentes enamoradas se tratara, la conversación dió inicio.
La llegada de Bell hacia donde ella e Ishtar se encontraban, ese sitio en el que estuvo apunto de eliminar a esa diosa de la fas de la tierra.
-Se veía como un héroe, mi corazón latía con gran velocidad con solo verlo ahí y hablarme por mi nombre-Recordaba alegremente Freya, emocionándose con el pasar de sus palabras.
Helun escuchaba con gran impresión por el valor de Bell.
Tras algunos comentarios sobre su sentir, llegaron al clímax de la historia.
La declaración del valiente conejo.
La parte favorita de ella que repetía reiteradamente en su mente desde que sucedió.
"-Conozco a la dulce Freya-
-A la bromista-
-A la tierna-
-A quien le encanta molestarme-
-Yo... yo adoro a esa Freya-"
-¡Él me dijo todas esas hermosas palabras y me pidió que tomara su mano!-Dijo con gran emoción, mientras tomaba sus mejillas.
-Aunque luego me lancé a abrazarlo a pesar de que sólo me pidió que tomara su mano, error mío, tee-hee-Agregó Freya, guiñando el ojo y sacando la lengua como si lo hubiera hecho con toda la intención de ser envuelta en los brazos del hombre al que ama.
Helun lo veía sorprendida, ella sabía lo atrevida que era su diosa pero para alguien con nula experiencia propia en el amor como Helun, era algo muy increíble.
-Sin embargo, valió la pena, me cargó como princesa por todos los escalones hasta llegar al suelo-Agregó la diosa, sacudiendo su cabeza con sus manos en sus mejillas.
-Ahora comprendo mejor el motivo por el cual nos sentimos así, me alegra saber que todo esté muy bien, Freya-Sama, me es un gusto verla así de feliz-Expresó Helun, sonriéndole dulcemente.
-Sí, nunca, en todos los años que llevo de existencia, me había sentido de esta manera, aunque me pregunto... ¿Cómo se sentirá él en este instante?-Contestó Freya, mirando en dirección a la mansión de la chimenea, hogar de la familia Hestia y su conejito.
Mansión de la chimenea.
-¿Dónde dejo a Argonauta-Kun? ¿En su habitación?-Preguntó Tiona, quien estaba cargando a Bell como si de un príncipe y una princesa se tratara, aunque con los roles invertidos.
-¡DE NINGUNA MANERA!-Gritaron Lili y Hestia de manera rapa, desechando aquella sugerencia.
-¿Eh? ¡¿Por qué?!-Preguntó la amazona un tanto confundida, parecía que le habían roto una ilusión.
-¡NO DEJAREMOS ENTRAR A LA COMPETENCIA EN LA HABITACIÓN DE BELL!-Gritaron al unísono la pequeña soporte y la pequeña diosa.
-¡¿AHHHHHH?! ¡Pero si Argonauta-Kun ya dijo que comienza a amarme!-Dijo Tiona en respuesta al reclamo de las dos chicas.
-¡¿QUE HIZO QUÉ?!-Gritaron todos en el lugar, Bell, quien esta vez si estaba desmayado, seguía en los brazos de la amazona.
-Tee-Hee-Dijo Tiona, sonriendo ante ello.
-Entonces... ¿Dónde está la habitación de Bell?-Insistió de manera burlona.
-F-Fondo a la derecha-Le contestó Welf, quien fue el único que logró recuperar el habla.
Tiona lo llevó hasta su habitación mientras el resto de la familia permaneció en la sala de la mansión sin movimiento alguno.
"Me alegro por Bell pero maldición, ella no tenía por qué gritarlo enfrente de la competencia" pensó el herrero, retirándose lentamente a su habitación. Él no quería ser testigo ni víctima de lo que sucedería cuando recuperen la compostura.
En la habitación de Bell.
Tiona acostaba lentamente a Bell en su cama, con cuidado para que no se lastimara o despertara, aunque era poco probable por el cansancio que este tenía.
Mientras lo veía durmiendo tranquilamente, su mente divagó.
"Argonauta-Kun... no sé si comencé a enamorarme de ti desde la fiesta de la familia Apolo... o desde aquella vez que peleaste contra el minotauro. Amo ver tu rostro sonriente, amo verte esforzándote para cumplir tus metas, quiero estar junto a ti para compartir nuestra felicidad... espero que el amor que sientes por mi en este momento no haga otra cosa más que crecer..." pensó Tiona, jugando con el cabello de Bell y acariciando su mejilla.
-Te amo, Bell-Finalizó, dándole un beso en los labios.
Ella se puso de pie, y se dirigió a la puerta.
-Nos vemos después, Argonauta-Kun-Dijo la amazona, viéndolo a la distancia mientras salía lentamente.
En la sala de la mansión.
-¡Holaaaaa! ¡Argonauta-Kun ya está en su cama! ¡Me voy a mi sede, Loki debe estar preguntándose dónde estoy!-Dijo la amazona hacia los presentes, despidiéndose efusivamente para después cerrar la puerta principal e irse a la mansión crepúsculo.
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-Dijo que Bell le confesó que siente algo por ella... ¿Verdad? ¿Escuché bien?-Preguntó Hestia hacia su familia.
-S-Sí... Hestia-Sama-Le contestaron al mismo tiempo, incluida Haruhime.
-¿Q-Qué es lo que tienen las chicas de Loki para hacer que Bell se enamore de ellas? N-No lo entiendo-Se cuestionó la pequeña diosa.
-Si Bell-Dono siente amor por otra chica, nuestro deber es apoyarlo, sé que es difícil pero... él merece ser feliz con quien desee ¿No piensan lo mismo?-Expresó Mikoto, tratando de convencer a las chicas que sienten algo por el peliblanco.
-¡Bell-Sama me rescató!... Yo le debo mi vida... así que, si él es feliz, yo con más razón lo seré-Haruhime fue la primera en dar su opinión.
-Ugh... es el mismo caso para mi... no puedo seguir siendo egoísta y mentirme, Bell-Sama nunca me verá de esa manera...-Opinó Lili, llorando por la cruda verdad.
Solo faltaba Hestia, quien no sabía que decir.
Hasta que por fin... comenzó a hablar.
-Bell desde el principio me dejó claro que no me veía de esa manera... y-yo... yo tengo que respetar su decisión... al fin y al cabo, nunca dejaré de ser su diosa, tampoco dejaré de quererlo, así sea como una madre, prefiero eso a impedirle su felicidad por mi egoísmo...-Fue el pensar y sentir de Hestia. Lágrimas brotaban de sus ojos, sin embargo, debía aceptar que Bell nunca la amaría como ella quería.
-Este no es el fin, aún podemos vivir juntos, más como que como amigos, como una familia-Dijo Welf a la distancia.
Todos estuvieron de acuerdo con el pelirrojo.
Mansión crepúsculo.
-¡¿DÓNDE DEMONIOS ESTUVISTE TODA LA MADRUGADA, TIONA?!-Gritó Loki, sacudiendo a su hija.
-E-Estaba con Argonauta-Kun, e-en una aventura-Decía la menor de las hermanas amazonas, sintiendo como se mareaba.
-¡¿QUÉ SE SUPONE QUE SIGNIFICA ESO?!-Insistió la diosa pelirroja, agitándola con mayor velocidad.
-Ya Loki, sabes que no conseguirás nada de ella, al parecer nos tomaremos el día libre-Dijo Finn, quien estaba siendo aplastado por un abrazo de oso por parte de Tione(Quien lo vió en pijama y no lo pudo evitar).
-Ughhh... prometí no intervenir, prometí no intervenir-Se decía la diosa, soltando a Tiona y separándola.
Tiona se separó por un momento de Finn, dejándolo respirar y se acercó a su hermana.
-Quiero saber los detalles-Le susurró en el oído a Tiona.
Su hermana solo asintió.
Aiz, quien estaba al lado de Riveria, estaba decaída.
-Ella cada vez se acerca más a él...-Dijo la pelidorada, con la mirada agachada.
-Era claro que aprovecharía sus oportunidades, dijiste que querías invitarlo a una cita ¿No?, pues hazlo-Le contestó la alta elfo.
Sueño de Bell.
Bell se encontraba enfrente de dos figuras, dos siluetas, de dos mujeres. Era imposible no reconocerlas.
Por un lado estaba Tiona, aquella amazona de la familia Loki por la cual comenzaba a sentir amor.
Y por el otro, se hallaba Freya, la diosa por al cual no sabía que sentir o como catalogar sus sentimientos hacia ella.
Mirando con brillos en sus ojos, solo un pensamiento cruzaba por su mente.
"¿Y si amo a ambas?... si mi abuelo estuviera aquí sabría qué hacer".
A la distancia alguien gritó con toda su fuerza.
"¡EL HAREM ES EL ROMANCE DE UN HOMBRE, BELL! ¡DEJA DE PENSAR TONTERÍAS!"
-¡ABUELO!-Gritó Bell al reconocer a la persona que le dijo eso.
Y tras ello, el joven se despertó de golpe.
Mundo real.
-Ahhhhh... que complicado es el amor...-Susurró mientras veía el techo del cuarto.
