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Capítulo 2
El día en el que todo comenzó (2º Parte)
Evan no sabía qué hacer. Estaba casi literalmente contra la espada y la pared. Frente a él estaba un Pokémon con claras intenciones de pelear y destruirlo en combate, y por el otro lado, cubriendo la salida, estaba un Pokémon legendario que tenía una espada gigante en su mano. Sabía que el director no iba a atacarlo, pero aun así lo ponía nervioso. No podía huir, estaba en frente de todos los Pokémon del instituto. Si se rendía, quedaría como un cobarde y todos se burlarían de él, y si peleaba, perdería de forma miserable contra un Pokémon que a simple vista tenía ventaja.
Pero el Leafeon no pudo seguir pensando, el sonido de la campana marco el inicio del combate. Aquel Weavile llamado Alan se lanzó hacia su rival con sus garras cubiertas de hielo, teniendo una sonrisa en su rostro. Evan esquivo este ataque por poco, dándose cuenta de que la única opción era pelear.
Alan iba a volver a atacar, pero Evan lo ataco primero con Cola Férrea, logrando golpearlo y dejarlo un poco aturdido. Aparte de este ataque, Evan sabía usar Excavar, Hoja afilada y Danza Espada, tampoco tenía muchas opciones. El Weavile estaba un poco enojado, aquel golpe le habia dolido, por lo que contraataco usando Tajo Umbrío, haciéndole un corte muy doloroso al Leafeon en una de sus patas trasera. Antes de poder recuperarse, el Pokémon de tipo Hielo-Siniestro uso Agilidad, siendo ahora mucho más rápido que antes.
Evan fue golpeado por un Puño Hielo en el rostro, gruñendo de dolor y retrocediendo un par de pasos. Alan no se detuvo allí y siguió golpeando al Leafeon con el mismo ataque, aprovechando su velocidad para que este no pudiera atacar. Antes de recibir otro ataque, el Leafeon uso Excavar, escondiéndose bajo tierra.
El Pokémon de tipo siniestro tenía sus sentidos completamente alerta, intentando predecir por donde atacaría su contrincante, pero se sorprendió cuando un par de raíces salieron de la tierra y agarraron sus brazos. Intento liberarse de estas raíces, pero Evan salió del suelo y le dio un fuerte cabezazo que le hizo mucho daño, atacando de nuevo con Cola Férrea, tirando al suelo a su contrincante.
Para este punto Alan ya estaba furioso. Estaba perdiendo incluso con ventaja de tipo. El Weavile no pensaba perder, se negaba a perder, levantándose y esquivando otra Cola Férrea fácilmente al mismo tiempo que usaba Bola Sombra, logrando darle de lleno a su contrincante. Mientras Evan se recuperaba, Alan cubrió sus garras de energía helada y empezó a hacerle cortes a su contrincante por todo su cuerpo con mucha furia. El Leafeon no podía esquivar estos ataques, su contrincante era demasiado rápido para él, además de que sus heridas lo hacían moverse más lento de lo normal.
El Weavile le hizo un corte en el cuello a Evan con toda la rabia que sentía, logrando hacer que este sangrara un poco y rompiendo el collar que llevaba. El collar con la Piedra Eterna cayo en el suelo frente al Leafeon. Nada más ver su collar en el suelo, el susodicho cambio su expresión adolorida por una de terror puro.
—¡No! ¡Eres un idiota! —Grito Evan con miedo en su voz, confundiendo mucho a Alan.
Evan cerró los ojos con fuerza por el dolor que sentía, pero no por el dolor de sus heridas, si no por un fuerte dolor de cabeza que empezó a sentir de la nada, sujetando su cabeza con sus patas por esto. Alan miro extrañado a su contrincante por aquella reacción, pero aun así volvió a cubrir sus garras con energía helada y se lanzó hacia el Leafeon para darle el último golpe.
Pero una parte de Evan no iba a permitir que esto ocurriera, y ahora que ya nada lo limitaba, era el momento de darle la vuelta al combate. Antes de que Alan lograra golpear al Leafeon, este volvió a abrir sus ojos, los cuales tenían una tonalidad roja, igual que ocurrió en el observador. El Leafeon abrió su boca, tomo aire y lanzo un potente Lanzallamas hacia su contrincante. El Weavile quedo tan sorprendido por esto que no pudo esquivar aquel ataque, sufriendo mucho daño y cayendo al suelo con varias quemaduras en su cuerpo.
Hubo varios segundos de profundo silencio. Nadie dentro del estadio podía creer lo que acaba de pasar. Lucía, la Latias, estaba entre la multitud mirando a Evan sin saber que decir ni que pensar. Moon y Darky por otro lado ni siquiera parecían sorprendidas, de hecho, ambas miraban aquello con seriedad. Alan se levantó con dificultad, dirigiendo su mirada hacia el Leafeon con los ojos completamente abiertos.
—¿Cómo? —Fue la primera palabra que salió de la boca de Alan—. Es imposible que usaras un ataque de tipo fuego… —El Weavile simplemente no era capaz de entender que era lo que habia ocurrido, y si no fuera por las quemaduras que sentía, habría pensado que todo fue una alucinación.
Pero Evan no respondió esta pregunta, nuevamente estaba sujetándose la cabeza con fuerza, luchando para no perder el control. Sus ojos cambiaban de color sin parar, intentando respirar para mantenerse calmado, pero cada vez iba perdiendo más y más el control, hasta que finalmente ya no pudo seguir luchando contra sí mismo. El Leafeon cerró los ojos y dejo de moverse durante un momento, para luego abrir los ojos nuevamente. La tonalidad verde de sus ojos habia desaparecido, siendo remplazada por una tonalidad roja mucho más intensa. Sus patas y otras partes de su cuerpo se cubrieron de fuego de un momento a otro.
—Ya estaba cansada de estar encerrada todo el día —Dijo Evan con una voz que era la suya, pero se escuchaba más femenina y enojada que antes—. Ahora voy disfrutar carbonizándote, maldito —Dijo el Leafeon mirando con mucha furia a Alan, a la vez que ponía una de sus patas encima de su Piedra Eterna y la hacía pedazos con mucha facilidad.
Antes de que el Weavile pudiera reaccionar, Evan empezó a correr hacia él a gran velocidad, a la vez que su cuerpo empezaba a cubrirse de fuego. Antes de recibir el ataque, Alan pudo ver que ya su contrincante no era un Leafeon, era un Flareon. Sobra decir que nadie, excepto las hermanas de Evan, podía creer lo que estaban viendo.
El Pokémon de tipo Hielo-Siniestro recibió de lleno una potente Nitrocarga que le hizo mucho daño. Evan no se detuvo allí y volvió a atacar con Lanzallamas, terminando finalmente con una potente Llamarada, la cual arrastro al Weavile varios metros por el campo de batalla, deteniéndose justo frente a la subdirectora V. La Pokémon legendaria miro a su participante seriamente.
—¿Te rindes, Alan? —Pregunto la subdirectora V con seriedad sin dejar de mirar al Weavile.
—No… Me niego a perder—Respondió Alan levantándose con mucha dificultad, estaba demasiado herido, pero iba a continuar hasta que no pudiera levantarse.
—Bien, por lo menos ten esto, lo necesitaras si quieres aguantar unos cuantos minutos más —Acto seguido, la subdirectora saco de su bolsillo un Restaurar Todo y se lo dio al Weavile. Este ni siquiera dudo en beberlo completo, recuperándose de casi todas sus heridas.
Evan por otro lado miro seriamente al director, claramente esperando que este dijera algo sobre aquella ayuda que habia recibido su contrincante. El Pokémon legendario no dijo nada, simplemente se acercó a su participante y le dio también un Restaurar Todo. Quiza no curara completamente los rasguños que tenía, pero por lo menos ya no dolían.
Ambos participantes volvieron al campo de batalla, poniéndose en posición de combate para volver a combatir. Esta vez, Alan miraba seriamente al Flareon.
—No sé por qué ahora eres un Flareon y tampoco me importa —Gruño Alan con rabia y frustración, aunque teniendo una pequeña sonrisa confiada—. Pero vas a ver que yo también tengo mis trucos.
—Ya cállate, niño. No me interesa que trucos tengas, dije que iba a carbonizarte y eso mismo pienso hacer —Respondió Evan aun con esa voz femenina llena de furia y odio.
El Flareon empezó atacando con Nitrocarga nuevamente. Alan esquivo este ataque por muy poco, saltando hacia un lado y contraatacando con Puño Hielo. Evan no entendió por qué el Weavile usaría un ataque tan poco efectivo, pero aun así simplemente lo esquivo sin dificultad. Lo que el Eevee de tipo fuego no se esperaba es que algo más lo golpeara en el rostro, tirándolo al suelo por la sorpresa.
Fue allí cuando Evan pudo ver que la bufanda de Alan se habia movido por sí sola, volviendo a la misma posición en la que estaba antes, a la vez que su dueño tenía una sonrisa en su rostro.
—¿Sorprendido? —Pregunto Alan sin dejar de sonreír—. Esta bufanda está encantada y ataca cuando yo lo deseo. Es como un mini tipo fantasma, así que no vas a poder bloquearla de ninguna forma.
Acto seguido, Alan ataco nuevamente, esta vez con Tajo Umbrío, golpeando a su contrincante con dicho ataque y dándole un par de golpes con su bufanda. Evan se recuperó en un par de segundos y ataco con una Llamarada, pero fallo. Alan nuevamente volvió a atacar con Puño Hielo y aunque no le hizo mucho daño a su contrincante con dicho ataque, su bufanda si le hizo daño. El Flareon aprovecho la cercanía para conectar un Lanzallamas, haciendo gruñir de dolor al Weavile.
Evan estaba furioso, aquella bufanda era mucho más rápida de lo que pensaba, además de que cada golpe que le daban se sentía casi el doble de fuerte que un ataque normal. Tenía que cambiar de estrategia si quería ganar, pero no poseía los ataques para contrarrestar esa bufanda, pero sabia de alguien que sí.
Después de esquivar un Tajo Umbrío por muy poco y de recibir un puñetazo de la bufanda de Alan, Evan salto hacia atrás para ganar distancia, a la vez que gruñía con molestia.
—Necesito ayuda, Umbreon —Dijo Evan en voz baja con seriedad y enojo.
—Tienes que estar muy desesperada si quieres ayuda, Flareon —Respondió una voz en su mente que era similar a la suya, pero sonando mucho más oscura y siniestra de lo normal.
—¡Solo cállate y ven a ayudar o nos darán una paliza! —Grito Evan aun en voz baja con mucha más furia que antes, a la vez que esquivaba una Bola Sombra.
—Ni aunque lo intente podría hacer algo, la única ayuda que puedo darte es estratégica —Dijo aquella voz con desinterés—. Jolteon, sal y haz algo útil con tu velocidad.
—¡Genial! Llevo días deseando combatir —Hablo otra voz parecida a la de Evan pero con mucha emoción.
Volviendo a la realidad, Alan habia usado Agilidad otra vez, moviéndose por todo el campo de batalla a una gran velocidad. El Weavile intento atacar a su contrincante por la espalda, pero repentinamente el Flareon fue cubierto por una esfera eléctrica que le hizo algo de daño. Alan retrocedió y vio que ahora su contrincante era un Jolteon, el cual estaba saltando de alegría.
—Bien, hora de combatir —Comentó Evan muy emocionado y alegre sin dejar de dar pequeños saltos de la emoción.
El Jolteon empezó atacando con Rayo Carga en apenas un instante, dándole de lleno al Weavile y aumentando su ataque especial. El Eevee de tipo eléctrico empezó a correr por toda la arena de combate a una gran velocidad. Alan estaba sorprendido, pero se recuperó y empezó a atacar a su contrincante con Bola Sombra una y otra vez. Evan no tenía problemas para esquivar estos ataques, logrando esquivar incluso los ataques de la bufanda de Alan gracias a su velocidad. Luego de esquivar durante un rato, Evan contraataco con un potente rayo el cual le hizo bastante daño al Weavile.
Alan ya estaba empezando a enfadarse de nuevo. Habia recuperado la ventaja y nuevamente su contrincante se habia transformado por arte de magia para darle la vuelta al combate. Aun así, Alan tenía más de un truco que usar en esa situación. Evan por otro lado seguía corriendo muy rápido alrededor de toda la arena, acumulando energía y atacando con Rayo Carga para seguir aumentando su ataque especial.
El Weavile concentro mucha energía gélida en sus manos y golpeo el suelo con fuerza. Evan se extrañó un poco por esto, sorprendiéndose cuando empezó a perder el equilibrio debido a que el suelo se estaba empezando a congelar parcialmente. Alan sonrió y empezó a patinar sin ninguna dificultad por el suelo congelado, atacando a su contrincante con Tajo Umbrío. Evan intentó esquivar este ataque, pero el suelo estaba tan resbaloso que le costaba moverse, por lo que fue golpeado directamente. El Jolteon expulso muchas agujas eléctricas de su pelaje, logrando alejar a su contrincante y haciéndole algo de daño.
Moon y Darky seguían mirando el combate casi sin parpadear. Sin que se dieran cuenta, una sombra invisible se acercó a ellas y se sentó en el lugar en el que estaba Evan hace un rato. Después de un par de segundos, aquella sombra decidió hablar con las dos Eevee.
—Disculpen… —Hablo Lucía en voz baja haciéndose visible, asustando un poco a las dos hermanas—. Lo siento si las asuste, pero… Quiero saber cómo es que su hermano está haciendo todo eso, y supuse que ustedes lo sabrían —Explico la Pokémon legendaria algo tímida.
Las dos hermanas miraron a la Latias con curiosidad y extrañeza, aunque Moon vio esto como una oportunidad para que la Pokémon Eón empezara a interesarse por su hermano.
—Bueno, es algo difícil de explicar —Empezó a decir Moon con una pequeña sonrisa en su rostro—. Nuestro hermano no es un Pokémon común. Él tiene una habilidad muy especial que le permite cambiar de forma a cada una de las evoluciones de nuestra especie. No sabemos por qué puede hacer eso, ni siquiera nuestros padres lo saben, pero Evan siempre intenta mantenerlo en secreto.
—Pero… ¡Si eso es increíble! —Exclamo Lucía llamando la atención de los Pokémon que habia a su alrededor, haciendo que se avergonzara—. Su hermano tiene un poder único, no entiendo por qué quiere ocultarlo.
Allí fue cuando las dos hermanas fruncieron un poco el ceño, extrañando a la Latias, la cual pensaba que habia dicho algo malo. Antes de poder decir algo, Darky la miro con seriedad y empezó a hablar.
—Lo hace porque todos los que se enteran siempre lo miran raro o lo tratan diferente solo por eso —Explico Darky seriamente sin dejar de mirar el combate—. Hace unos años Evan tenía varios amigos, pero cuando descubrieron lo que nuestro hermano podía hacer, no todos se lo tomaron muy bien.
—Exacto. Varios de sus amigos dejaron de hablarle y lo rechazaban solo porque para ellos eso no era normal —Menciono Moon con algo de tristeza, pero luego sonrió—. Por suerte, todavía tenía algunos amigos que siguieron apoyándolo después de descubrir su habilidad.
—Pero Evan no sabía controlar su habilidad del todo, y eso lo hacía perder el control muy seguido —Comento Darky mirando a su hermana con seriedad.
—¿"Perder el control"? —Pregunto Lucía confundida.
—Sus transformaciones no solo se limitan a cambiar su apariencia y habilidades, también cambian su personalidad casi por completo —Darky miro seriamente a Lucía mientras decía esto—. Por ejemplo, transformarse en Flareon lo vuelve violento y muy agresivo. Umbreon es cruel y manipulador. Glaceon lo hace ser frio y sin sentimientos. Vaporeon es asustadizo y exageradamente tímido. Esto hizo que incluso los amigos que todavía tenía tuvieran que alejarse de él por miedo de lo que algunas de sus transformaciones podían decir o hacer.
Lucía estaba muy sorprendida por todo lo que habia escuchado, mirando bastante sorprendida a Evan, el cual seguía combatiendo contra Alan lo mejor que podía. Esperaba escuchar alguna explicación fuera de lo común sobre las extrañas transformaciones del Eevee, pero aquello era incluso más extraño e interesante de lo que esperaba. Darky miraba fijamente a la Pokémon Eón, notando que esta tenía un brillo en sus ojos mientras miraba a su hermano, y aunque a ella no le interesaran ese tipo de cosas, sabía muy bien lo que eso significaba.
—Escucha —Dijo Darky seriamente llamando la atención de Lucía—. Si realmente te interesa nuestro hermano, vas a tener que esforzarte para lograr ser más que su amigo. Todo lo que ocurrió con sus anteriores amigos lo dejo marcado. Le cuesta confiar en cualquiera, además de que sus distintas personalidades siempre hacen las cosas más complicadas. Solo te recomiendo pensar bien en lo que vas a hacer, antes de acercarte a él con esas intenciones.
La Latias escuchó atentamente estas palabras, agradeciéndoles a ambas hermanas por la información para luego hacerse invisible nuevamente y alejarse de allí, para seguir viendo el combate desde otro lado y pensar detenidamente en todo lo que habia escuchado. Moon miro con algo de molestia a su hermana después de todo lo que esta habia dicho.
—Oye, no tenías que ser tan directa. Se supone que habia que hablar bien de Evan para que ella se interesara en él, no hacer justo lo contrario —Reclamo Moon mirando con molestia a la Sylveon.
—Es mejor que se entere ahora, hermana —Dijo la Sylveon sin alterarse en lo más mínimo—. Ella tiene que estar dispuesta a aceptar los problemas de Evan si quiere que ambos sean algo… Así no ocurrirá lo mismo que ocurrió con Amber.
Mientras tanto, Alan saltaba de un lado a otro esquivando los ataques que le lanzaba su contrincante. Evan apenas podía moverse, atacando desde un solo punto con todos los ataques que tenía, pero seguía resbalándose por el hielo, incluso se cayó un par de veces por lo complicado que era mantenerse de pie. Alan se rio un poco por esto, ya tenía a su contrincante donde lo quería, pero estaba muy equivocado.
—Supongo que voy a tener que ayudarte —Evan escucho otra voz en su mente que era similar a la suya, pero femenina, fría y completamente carente de sentimientos.
—Oh... Yo quería seguir combatiendo —Se lamentó Evan en voz baja a la vez que cerraba sus ojos.
Alan cargo un Tajo Umbrío y se preparó para seguir atacando, pero antes de poder clavar sus garras en la espalda del Jolteon, este fue cubierto por una esfera de hielo. El Weavile se golpeó contra dicha esfera por la sorpresa, cayendo al suelo y deslizándose hacia otro lado por el hielo que él mismo habia generado. La esfera de hielo no tardo en romperse, revelando a un Glaceon con una expresión tan fría y una mirada tan vacía que resultaba incluso aterrador.
Alan volvió a levantarse y miro con furia a su contrincante, empezando a correr hacia este a gran velocidad para atravesarlo con sus garras. Evan solo miro al Weavile a los ojos fijamente. De la nada, Alan sintió como su cuerpo se paralizaba por completo.
—¿Por qué…. no puedo… moverme? —Pregunto Alan con dificultad. Era incapaz de mover sus músculos y tampoco podía dejar de mirar los fríos ojos de su contrincante.
Evan ataco al Weavile con una Ventisca después de unos segundos, haciéndole un buen daño al golpearlo con el ataque completo. Alan logro perder el contacto visual que tenía con el Glaceon, recuperando la movilidad nuevamente. Una vez que entendió lo que habia ocurrido, el Weavile empezó a atacar a su contrincante desde lejos con Bola Sombra, asegurándose de nunca mirarlo directamente a los ojos. El Glaceon se deslizaba por el hielo con facilidad para esquivar los ataques estos ataques, contraatacando con Rayo Hielo desde la distancia.
—Bien, ya sé que hacer —Dijo la voz de Umbreon dentro de la mente de Evan—. El Weavile está mentalmente conectado con la bufanda. La mitad de su energía está en esa cosa. Si su bufanda se debilita, quedara vulnerable durante el tiempo suficiente como para poder darle el golpe de gracia.
—¿Cómo fue que descubrirse eso? —Cuestionó Flareon con molestia y algo de curiosidad.
—Espeon me ayudo —Respondió Umbreon seriamente.
—Bueno, aun así, no tenemos ninguna forma de derrotar a esa bufanda, es un objeto, no un Pokémon —Menciono una voz masculina de forma tímida y asustadiza.
—Vaporeon tiene razón, a menos que hagamos pedazos esa bufanda, no podemos derrotarla. Y si la rompemos, probablemente nos descalifiquen o algo así —Explico Jolteon de forma muy rápida y alegre.
—No se preocupen por eso. No hay que destruir esa bufanda —Dijo una nueva voz femenina de forma calmada y elegante—. Tengo un plan para ganar, pero tenemos que hacerlo rápido. Nuestro cuerpo probablemente no aguante mucho más tiempo después de haber recibido tanto daño.
—Habla rápido entonces, Espeon. ¿Cuál es el plan? —Pregunto Flareon nuevamente con molestia y prisa.
—¿Por qué no simplemente nos rendimos y ya? Recuerden que estamos frente a todo el instituto —Dijo la voz de Leafeon intentando mantener la calma.
—¡Cállate, Leafeon! No eres el único dueño de este cuerpo. Solo lo controlas la mayor parte del tiempo porque fuiste el primero en evolucionar y porque tenías esa maldita Piedra Eterna, la cual me alegro de haber destruido —Grito Flareon con mucha furia. Si no fuera porque solo eran voces en la mente de Evan, probablemente intentaría quemar a Leafeon—. Ahora, deja de molestar. Vamos a ganar este combate quieras o no.
La voz de Leafeon no volvió a escucharse.
—Bien, el plan es este —Empezó a decir Espeon después de un momento—. Esa bufanda es como un tipo fantasma, lo que significa que tiene que tener las mismas debilidades que un tipo fantasma. Podemos aprovecharnos de eso para derrotarla.
—Bien, Umbreon, sal a combatir —Ordeno Evan (Glaceon) hablando por primera vez en toda esa conversación que ocurría en su mente, al mismo tiempo que cubría todo su cuerpo con una capa de hielo para protegerse temporalmente de los ataques de Alan.
—No servirá de nada que salga yo a combatir, quizá pueda derrotar a esa condenada bufanda, pero luego no tendría energía como para derrotar al Weavile —Explico Umbreon con seriedad.
—La mejor opción es que combata Sylveon —Sugirió Vaporeon de la misma forma tímida y asustadiza de antes.
—Es cierto, los ataques de tipo hada son efectivos contra el tipo siniestro. Además de que Sylveon sabe usar Bola Sombra que le hará mucho daño a la bufanda —Dijo Espeon de forma amable para intentar calmar a Vaporeon.
—De acuerdo, pero ¿Cómo la convencemos de luchar? —Cuestiono Umbreon seriamente.
—Yo tengo una idea —Hablo Jolteon con alegría.
Mientras tanto, de vuelta en la realidad, Alan atacaba a Evan con todo lo que tenía, pero ni siquiera su bufanda era capaz de romper su armadura de hielo. El Weavile usaba sus puños para golpear al Glaceon con furia y frustración, hasta que de repente la armadura de hielo empezó a quebrarse. Alan se alejó justo a tiempo antes de que la esfera explotara, soltando miles de trozos de hielo por todos lados.
Alan logro cubrirse usando su bufanda, mirando hacia su contrincante después de esto, viendo que ahora Evan se habia transformado en un Sylveon.
—Bien, es momento de lucirme para impresionar a esa linda Latias —Dijo Evan con una voz muy femenina que casi no se parecía en nada a su voz.
Sin esperar ni un segundo, Evan uso Voz Cautivadora para atacar a su contrincante, golpeándolo con mucha fuerza. Alan gruño de dolor por esto, a la vez que su bufanda se retorcía un poco por aquel ataque. El Weavile cargo sus puños de energía helada y fue a gran velocidad a atacar al Sylveon, dándole un par de golpes con sus puños y su bufanda. Evan resistió estos ataques y contraataco con Bola Sombra, apuntando a la bufanda y golpeándola directamente, haciendo que esta volviera a retorcerse de dolor.
Alan se alejó rápidamente y miro con furia a su contrincante. Estaba muy cansado y le costaba mantenerse de pie, pero no iba a perder ese combate, no después de todo lo que se habia esforzado. El Weavile nuevamente volvió a usar Agilidad, alcanzando el límite de velocidad al que podía llegar, corriendo por todo el campo de batalla a una gran velocidad y dándole un poderoso Puño Hielo que mando al Sylveon contra una de las paredes del coliseo.
Evan logro recuperarse y cayó de pie usando sus lazos sin ningún problema, esquivando por muy poco otro Puño Hielo de Alan. El Weavile intentaba desesperadamente golpear al Sylveon con sus puños o con su bufanda, pero el susodicho esquivaba todos los ataques que podía sus lazos. Alan consiguió agarrar su contrincante del cuello y lo golpeo con fuerza contra el suelo. Evan uso protección para alejar al Weavile, contratacando con Voz Cautivadora.
Esto hizo que el Weavile y la bufanda sufrieran bastante daño y quedaran aturdidos. La Sylveon aprovecho esto para dispararle otro ataque de Bola Sombra a la bufanda de su contrincante desde, para finalmente atacar nuevamente con Voz Cautivadora, causándole mucho daño a su contrincante.
Alan cayó al suelo muy adolorido. Sentía mucho dolor en todo su cuerpo y le costaba respirar un poco. Sabía lo que eso significaba, su bufanda habia perdido toda la energía que le quedaba y él estaba cerca de caer debilitado también. El Weavile intento levantarse nuevamente, pero esto solo hizo que el dolor de cabeza aumentara todavía más. Usando las pocas fuerzas que le quedaban, el Pokémon siniestro cargo una Bola Sombra lo máximo que pudo y la lanzo contra Evan, pero por lo débil que estaba, no pudo lanzarla hacia este y termino lanzándola hacia el aire, dándole a una parte del techo del coliseo, rompiéndola en pedazos. Alan cayo inconsciente después de esto.
Los Pokémon del público se asustaron al ver como cientos de escombros iban cayendo hacia ellos. El tiempo se detuvo un momento para Evan cuando vio que los escombros iban a caer también sobre sus hermanas. El cuerpo del Sylveon fue cubierto de energía morada y de un momento a otro se transformó en un Espeon. Sus ojos brillaron con intensidad al igual que la gema en su frente, deteniendo al instante casi todos los escombros.
El director y la subdirectora miraban aquello sin moverse en absoluto. Iban a actuar cuando vieron lo que estaba pasando, pero ahora parecían estar únicamente observando la escena con mucho interés.
Mientras tanto, Evan habia logrado mantener los escombros en el aire durante varios segundos, pero después de casi diez segundos haciendo esto, cerró los ojos con fuerza a la vez que sentía como mucha sangre salía por su nariz, sus ojos y sus oídos. El Espeon quedo inconsciente al instante, a la vez que los escombros nuevamente empezaban a caer. Todos volvieron a asustarse, pero de la nada, se escuchó un sonoro chasquido y todos los escombros se hicieron polvo como si nunca hubieran existido. El Director Zephyr tenía una de sus patas levantadas, demostrando que él fue quien desapareció los escombros.
—Bueno, esa ya fue bastante emoción por hoy —Comento el director Zephyr acercándose a donde estaban Alan y Evan, mirando a los dos adolescentes inconscientes y dándoles a ambos un par de Revivir para que pudieran recuperarse—. Sin dudas ustedes dos lo dieron todo en ese combate, fue un espectáculo fabuloso.
Evan se levantó del suelo con algo de dificultad mientras su cuerpo brillaba muy levemente, viendo que debajo de él habia un pequeño charco de sangre, sorprendiéndose durante un momento al ver su reflejo en dicho charco. Antes de poder decir nada, Moon y Darky llegaron corriendo y se acercaron a su hermano. La Espeon no tardo en abrazar al susodicho con fuerza. mientras que Darky observaba a una corta distancia, aunque igualmente parecía estar bastante preocupada.
—Hermano, que bueno que estas bien —Dijo Moon con pequeñas lágrimas en sus ojos mientras abrazaba a Evan—. ¡¿Cómo se te ocurre hacer eso?! Usar tanto poder psíquico podría haberte matado.
—Lo sé, pero era eso o dejar que esos escombros les cayeran encima —Murmuro Evan intentando aparentar normalidad, pero tener el rostro cubierto de sangre no ayudaba. Su voz se escuchaba algo distorsionada, como si varias voces estuvieran hablando al mismo tiempo.
—Bueno, por lo menos estas vivo. Estarás enano durante un rato, pero después de todo lo que hiciste, esto es un problema menor —Menciono Darky fingiendo tranquilidad mientras señalaba a su hermano, el cual ahora era un Eevee normal y corriente. Evan sabía que la Sylveon también estaba preocupada por él a pesar de todo.
—Si… No quiero ni imaginarme lo que pasara ahora que todos en el instituto saben sobre mis transformaciones —Se lamentó Evan con su voz múltiple, dejándose caer en el pecho de Moon. No tenía ni las fuerzas ni las ganas suficientes como para moverse.
Lucía miraba aquella escena desde lejos. Quería acercarse y hablar con Evan, pero sabía que lo mejor sería esperar a otro momento. Quizá habia conocido al Eevee ese mismo día, pero después de ver de lo que era capaz, deseaba volver a hablar con él y ser su amiga, pero por ahora tendría que espera. La Latias solo se quedó allí observando la escena desde lejos sin decir ni una sola palabra.
Alan abrió los ojos y se encontró con un Kirlia y un Krokorok mirándolo fijamente. El primero era un Kirlia de color blanco con un vestido negro. Su pelo también era negro y estaba recortado por los lados. Sus ojos eran naranjas. Llevaba un collar con un Cristal Z de tipo psíquico. Lo más llamativo es que uno de sus cuernos estaba roto completamente.
El Krokorok por otro lado tenía una piel de color morado claro. La zona de su vientre era azul oscuro. Sus rayas eran negras. Sus ojos eran de un profundo color rojo oscuro. Y llevaba unos lentes de sol. Se veía que este Krokorok y el Kirlia tenían la misma edad que el Weavile.
El Kirlia estaba tocando una de las mejillas de Alan con su pata para que reaccionara. El Weavile intento levantarse, pero estaba demasiado débil. Por suerte, los dos Pokémon lo ayudaron.
—¿Estas bien, Alan? —Pregunto el Krokorok después de que el Weavile se levantara.
—No, no estoy bien, Arashi… —Respondió Alan con las pocas fuerzas que tenía, desplomándose completamente al segundo de haber dicho esto. Se habría chocado contra el suelo si sus dos amigos no lo hubieran sujetado—. Gracias…
—Intenta mantenerte en pie, Alan. Hay que llevarte a la enfermería para que te curen y descanses —Dijo de forma firme el Kirlia sujetando uno de los hombros del Weavile, a la vez que tenía un pequeño tic nervioso en su ojo.
—Cálmate, Light. Diría que cargarlo hasta allá es una mejor idea —Sugirió Arashi mirando con fastidio al Kirlia.
—Esperen, chicos —Los detuvo el Director Zephyr—. Aún falta anunciar al ganador del combate.
Al escuchar esto, todos los Pokémon presentes en el estadio centraron su atención en el director. El Pokémon legendario se acercó a Evan y lo miro con una sonrisa, metiendo una de sus manos en su gabardina.
—Felicidades, Evan, eres el ganador del combate —Dijo el director Zephyr tranquilamente mostrándole al Eevee una pulsera Z con un Eeveestal Z que habia sacado de su gabardina—. Este es el premio por tú victoria.
Todos empezaron a aplaudir por esto. Evan miro con sorpresa aquel premio, tomándolo con una de sus patitas y mirándolo con un pequeño brillo en sus ojos. Moon y Darky empezaron a felicitar a su hermano por esto. Alan miraba aquello con frustración por haber perdido, mientras que sus amigos no sabían muy bien que decir para animarlo.
—Eh, no hace falta que actúes de esa forma —Dijo la subdirectora V tranquilamente acercándose a Alan y sus amigos—. Quizá no ganaste el combate, pero no por eso te iras con las garras vacías.
Dicho esto, la subdirectora saco algo de su bolsillo y se lo lanzo a Alan. Este atrapo el objeto en cuestión con una garra y lo miro. Era un pequeño cristal con forma de diamante de cuatro puntas, el cual parecía completamente hecho de hielo. El cristal se sentía extremadamente frio como para ser un simple trozo de hielo.
—¿Qué… es esto? —Pregunto Alan logrando ponerse de pie por si solo con algo de dificultad.
—Es un Fragmento de Hielo Puro —Respondió la subdirectora mientras se daba la vuelta para irse.
—¿Qué es lo que hace?
—Sera mejor que lo descubras tú mismo —Fue lo que la Pokémon legendaria respondió, para luego mirar a Arashi y Light—. Ahora, ustedes dos, lleven a su amigo a la enfermería.
—Ustedes también lleven a su hermano a la enfermería. Ambos podrán saltarse las clases de hoy para que puedan descansar —Dijo el director Zephyr mirando a Moon y Darky—. Y hablando de eso, es momento de que todos vayan a clase.
El director chasqueo sus dedos rápidamente, y todos pudieron escuchar una fuerte campana sonando por todo el instituto. Poco a poco, los Pokémon fueron abandonando el coliseo para ir a clases. Los dos Pokémon legendarios también se retiraron de allí después de indicarles a los seis Pokémon donde estaba la enfermería, dejando solos a estos últimos.
Evan y Alan habían regresado a la inconsciencia para ese momento. Moon, Darky, Arashi y Light se miraron entre ellos sin saber si debían decirse algo o no. Al final las dos Eevees se llevaron a su hermano a la enfermería que habia en uno de los edificios del instituto. Arashi y Light hicieron lo mismo con su amigo. Minutos más tarde, el Eevee y el Weavile fueron atendidos y se encontraban en un par de camillas casi completamente vendados de arriba a abajo. Por alguna razón, Alan tenía su bufanda alrededor de su brazo.
Moon y Darky tuvieron que dejar a su hermano para ir a clases a pesar de no querer dejarlo solo. Arashi y Light tampoco querían dejar solo a su amigo, pero también tenían que ir a clases. La cosa se puso incomoda cuando se dieron cuenta de que tendrían que ir juntos ya que su clase era en el mismo auditorio.
—Entonces… —Empezó a decir Darky mirando de forma analítica y seria al Krokorok y al Kirlia—. ¿Van a decir algo o tendremos que caminar en silencio todo el camino?
—Bueno, es raro hablar con ustedes después de lo que su hermano le hizo a nuestro amigo —Respondido Arashi algo incómodo.
—Además, no las conocemos de nada. No tenemos ninguna razón para hablar con ustedes —Agrego Light mirando a las dos chicas con calma.
—En realidad si hay una razón —Comento Moon mirando al Kirlia—. Después de lo que paso hoy, algo me dice que no será la última vez su amigo Alan se enfrente a nuestro hermano, y por consiguiente, los cuatro estaremos allí para ayudarlos después de su pelea, por lo que es muy probable que nos veamos de nuevo en esta situación.
—Eso tiene sentido —Admitió Arashi dándose cuenta de que la Espeon tenía razón.
—De acuerdo, supongo que si hay una razón después de todo —Dijo Light soltando un suspiro y empezando a caminar—. Aun así es mejor que nos movamos, supongo que ninguno quiere llegar tarde.
Y los cuatro hablaron durante todo el camino. Mientras tanto, Evan era atendido por una enfermera Blissey, la cual estaba terminando de vendar una de las patas del Eevee. Este gemía de dolor por aquello. Las heridas que le habia hecho Alan habían sido más serias de lo que pensaba. Sabía que las garras de los Weavile eran afiladas, pero no esperaba que lo fueran tanto.
—Bien, ya todas tus heridas están vendadas. Si te quedas allí quieto y no haces movimientos bruscos, en unas horas podrás caminar como si nada —Le dijo la enfermera con una sonrisa amable en su rostro.
—Gracias, enfermera Joy… —Agradeció Evan con una pequeña sonrisa. Su voz aún seguía escuchándose múltiple. La enfermera dejo la sala para que los dos adolescentes pudieran descansar tranquilos.
La habitación quedo completamente en silencio después de que se fuera la enfermera. Evan miraba a su alrededor en busca de algo con lo que entretenerse, pero solo estaba él y Alan. El Eevee miraba fijamente al Weavile, el cual estaba mirando el techo sin prestarle atención a nada más, o al menos eso creía Evan.
—Sé que me estas mirando —Susurro Alan sin dejar de mirar hacia arriba—. Tienes suerte que no puedo moverme, porque de lo contrario ahora mismo estaría sacándote los ojos de la forma más dolorosa posible.
—Oye, no hace falta que seas tan agresivo, solo fue un combate —Se quejó Evan con algo de molestia, pero manteniendo la calma.
—Dile eso a todas las heridas elementales que me dejaste. Las quemaduras son las mejores de todas —Comento de forma sarcástica Alan mirando al Eevee con molestia.
—Lo siento por eso, pero es tu culpa por haber roto mi collar y parte de mi cuello—Se disculpó Evan señalando las vendas que tenía en su cuello.
—Agradece que no intentaba matarte, aunque tú si intentaste quemarme vivo.
—Lo siento también por eso. Flareon siempre es así de agresiva, realmente la hiciste enojar —Explico Evan sonando avergonzado.
Alan miro al Eevee con extrañeza y molestia. Evan esperaba algún insulto o incluso un ataque de algún tipo, pero el Weavile solamente gruño y volvió a mirar al techo con molestia.
—Estás loco. No solo haces algo que tu especie no puede hacer, sino que también hablas de ti en tercera persona y tienes esa extraña voz —El Weavile claramente estaba molesto, pero podía notarse algo de confusión sus palabras.
—Tú también actuarias igual si tuvieras ocho personalidades diferentes en la cabeza, las cuales intentan tomar control de tu cuerpo constantemente —Se defendió Evan con seriedad, ganándose una mirada de extrañeza de parte de Alan—. Si, cada una de mis transformaciones tiene una personalidad diferente y todas luchan por ser la que controla mi cuerpo. Es por eso que usaba la Piedra Eterna. Era la única forma de mantenerlas controladas, pero ahora que está destruida. Podrán salir cada vez que pierda el control.
Alan miro al Eevee durante varios segundos, como si estuviera analizando todo lo que le habia dicho. Evan simplemente se giró todo lo que pudo después de decir esto para no seguir viendo al Weavile. El silencio se mantuvo durante varios segundos hasta que Alan volvió a hablar.
—Bueno, tú por lo menos no tienes una bufanda maldita que está vinculada a tu cuerpo —Evan se giró nuevamente, mirando con algo de sorpresa al Weavile—. Esta bufanda no está encantada como dije antes. Esta maldita y tiene la mitad de mi energía. Es como un parasito el cual no puedo sacar de mi cuerpo. Si intento quitármela, siento como la mitad de mis energías se van y nunca regresan.
—Vaya, y yo que pensaba que era el único que tenía que suportar algo sobrenatural todos los días —Bromeo Evan para intentar relajar el ambiente, aunque gracias a lo que habian hablado sus otras personalidades, ya era consciente de lo que le acababa de decir el Weavile.
—Por cierto, ¿Por qué hablas de Flareon como si fuera hembra? —Pregunto Alan con curiosidad.
—Bueno, cuando me transformo no solo cambio de personalidad, también cambio de sexo. Flareon, Espeon, Glaceon y Sylveon son hembras —Admitió Evan con mucha vergüenza y sin entender por qué estaba hablando de eso. Fue allí cuando escucho la risa de Umbreon en su mente y entendió que este lo habia forzado a decir eso.
—Eso tiene que ser rarísimo.
—Lo era al principio, pero ya estoy acostumbrado…
Y así estuvieron durante horas, hablando tranquilamente y conociéndose mejor. Era eso o insultarse mientras miraban al techo. A Evan no le caía mal el Weavile. Ambos compartían algunos gustos, además de que si se llevaban bien habia menos posibilidades de que Alan le sacara los ojos en algún momento.
Cuando sonó la campana de salida, Moon, Darky, Arashi y Light fueron a buscar a su hermano y amigo respectivamente. Evan y Alan ya estaban recuperados casi por completo. La enfermera Joy les quito casi todos los vendajes y dejo solamente los de las heridas que todavía necesitaban curarse por completo. Evan se retiró junto con sus hermanas, despidiéndose discretamente de Alan. En aquellas horas se habían hecho un poco amigos, pero no lo suficiente como para contarles a sus hermanas.
Ninguno se dio cuenta, pero estaban siendo observados. En la cima de la torre del reloj estaban el director Zephyr y la subdirectora V. Ambos observando a lo lejos a los tres hermanos y a los tres amigos.
—Ya todos están aquí. Sus poderes son tan fuertes como esperaba, aunque parece que no saben controlarlos todavía —Dijo el director Zephyr con una sonrisa a la vez que veía a Evan directamente, para luego centrar su atención en Alan.
—Sí, aunque sigo pensando que fue una jugada muy arriesgada elegirlos a ambos para que lucharan hoy —Comento la subdirectora con una leve molestia mientras limpiaba una de sus pistolas.
—Bueno, era necesario, tenemos que prepararlos para que estén listos cuando llegue el día.
—¿Deberíamos decirles ahora? Sera más fácil que cooperen si saben lo que va a pasar
—No, no es necesario. Por ahora, dejaremos que vivan sus vidas. Les diremos la verdad cuando estén listos. El juego da comienzo una vez más, y seremos nosotros los que salgamos victoriosos.
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Los tres hermanos caminaban a su dormitorio tranquilamente, hablando de lo que habia pasado en la clase y de lo que todos estuvieron diciendo sobre Evan y sus transformaciones. El Eevee agradeció que lo único que escucharon sus hermanas fueron comentarios y dudas sin importancia. Ninguna opinión completamente positiva o negativa. Evan solo escuchaba la conversación de sus hermanas hasta que dicha conversación empezó a ser sobre él cómo en la mañana.
—Sabes, hermano, no nos has dicho como fue estar varias horas a solas con el Pokémon que quería darte una paliza —Menciono Moon mirando con curiosidad a su hermano.
—No fue nada especial, apenas hablamos. Solo me dijo que quería sacarme los ojos y esas cosas —Mintió Evan tranquilamente intentando evitar el tema de forma discreta.
—Estas mintiendo —Aseguro Moon al instante—. Sé muy bien cuando mientes. Solamente Espeon y Umbreon pueden ocultar sus mentiras de mí.
—Déjame adivinar —Dijo Darky con expresión pensativa y una pequeña sonrisa maliciosa—. Ya te enamoraste de él.
Evan solamente miro con fastidio a sus dos hermanas. Sabía que sin importar lo que respondiera, él saldría perdiendo. El Eevee estuvo callado durante todo el camino. Algo que le parecía curioso es que los dormitorios estaban bajo tierra. Para llegar, habia que bajar por un ascensor bastante largo. Cuando el ascensor se detuvo y las puertas se abrieron, los tres hermanos pudieron ver una sala bastante grande, la cual tenía varios sillones y mesas muy lujosos. Al final de la sala habia un pasillo con un cartel que decía "Dormitorios".
—Este lugar es bastante más lujoso de lo que debería —Comento Evan mirando el lugar con algo de incredulidad.
—Bueno, presupuesto no es que nos falte en realidad —Dijo una voz que ninguno de los tres hermanos habia escuchado antes. Dicha voz pertenecía a un Aegislash, el cual estaba parado al lado del ascensor. A simple vista se notaba que el susodicho era demasiado mayor como para ser un estudiante.
—¿Quién es usted? —Pregunto Moon con curiosidad.
—Soy Axel, el profesor de tipo acero. Vine aquí a asegurarme de que todos los estudiantes estuvieran cómodos —Respondió el profesor con elegancia y calma—. Pero bueno, no los distraigo más, su hermano tiene que estar cansado y necesita que lo lleven a su cama lo antes posible.
—Bueno, nuestro dormitorio es el A1-10, ¿Sabe dónde está?
—Mmm… Vayan por este pasillo, giren a la derecha y luego caminen recto. Es el ultimo dormitorio —Respondió el profesor amablemente después de pensar por unos segundos.
—Muchas gracias, profesor.
El profesor hizo una pequeña reverencia y se retiró por el ascensor. Los tres hermanos siguieron las indicaciones del Aegislash, llegando a una puerta que se veía bastante lujosa y bien decorada.
Darky puso su llave en la puerta y esta encajo a la perfección. Al abrir la puerta, los tres Eevee quedaron maravillados y sorprendidos por como era su dormitorio. Era mucho más lujoso de lo que se imaginaron. Tenía una pequeña sala muy elegante y con lujos que ninguno de los tres hermanos habia tenido en su vida.
—¿Ustedes también están viendo una suite de nivel legendario o soy solo yo? —Pregunto Darky algo incrédula por lo que veían sus ojos.
—Creo que los tres estamos viendo la misma ilusión —Respondió Evan sin poder creerse tampoco lo que veía.
Los tres Eevee empezaron a explorar el lugar a detalle, viendo y tocando todo lo que les llamaba la atención. El dormitorio era del tamaño de un departamento, tenía cuatro puertas aparte de la entrada, aunque ninguna de las cuatro tenía cerradura de ningún tipo. Moon y Darky vieron que todos los muebles eran de alta calidad. Darky toco con su pata una de las mesas de madera, sintiendo una extraña energía en dicha mesa. Al quitar su pata, vio que habia dejado una marca de quemadura en la madera y fue allí cuando entendió lo que era.
—Esta mesa está hecha con madera de Árbol de Ceniza —Menciono Darky en voz baja. Los Arboles de Ceniza eran arboles llenos de energía de tipo dragón. Por eso habia dejado una quemadura en la madera con su pata. Y aunque entendía por qué habia ocurrido, le sorprendía un poco que incluso esa madera se quemara solo por ser ella de tipo hada.
—Parece ser que este dormitorio no es solo nuestro. Hay cuatro habitaciones, aunque no entiendo cómo se abren —Explico Moon mirando una de las puertas que no tenía cerradura. Sabía que eran habitaciones gracias a sus poderes psíquicos—. También encontré este papel con un extraño código. Quizá tenga algo que ver con las puertas.
—Déjame ver —Darky tomo aquel papel con uno de sus lazos, leyéndolo un par de veces hasta entender que era—. Moon, esta es la contraseña del Wi-Fi —Dijo Darky mirando con el ceño fruncido a su hermana. Esta si sintió algo torpe por no darse cuenta.
Evan vio que en una mesa habia una pequeña cesta con Bayas Safre, la cual tenía una nota encima.
—"Espero que disfrutes de nuestros regalos, Lucia. Con amor: Tus padres" —Leyó Evan en voz alta, quedando algo confundido por dicha nota—. Espera, ¿Lucia?
Justo en ese momento, los tres hermanos pudieron escuchar como alguien abría la puerta. Cuando la puerta se abrió, los tres pudieron ver una cara conocida. Era la misma Lucia. La Latias entro con tranquilidad, pero se quedó estática al ver a los tres Eevee que habia conocido ese mismo día.
—¿Hola? —Saludo extraña la Latias levantando una de sus patas.
De la nada, pudieron escuchar como algo caía al suelo, dándose cuenta de que habia sido Moon la que habia caído en el suelo. La Espeon se habia desmayado. Evan no tardo en entender por qué habia ocurrido eso. Su compañera de dormitorio seria Lucia.
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Minutos más tarde, Moon finalmente empezaba a despertar. Lo primero que vio la Espeon al abrir los ojos fue a sus dos hermanos, los cuales la estaban mirando con algo de preocupación.
—Chicos… Tuve un sueño muy extraño, acabábamos de entrar en nuestro dormitorio y… descubrimos que viviríamos con una Pokémon legendaria —Balbuceo Moon con dificultad.
—Hermana, todo eso fue real —Dijo Darky con seriedad y algo de molestia.
Entonces, Lucia entro en el rango de visión de la Espeon y la saludo tímidamente. Moon se quedó callada durante un par de segundos y volvió a desmayarse. Evan y Darky suspiraron y dejaron a su hermana en un sofá para que descansara.
—Bueno, hola de nuevo, Lucia —Saludo Evan algo avergonzado por todo lo que acaba de ocurrir.
—Hola, Evan —Devolvió el saludo la Latias igualmente avergonzada—. No pensé que seriamos compañeros de dormitorio. De hecho, es un poco extraño que lo seamos.
—¿Por qué lo dices? —Pregunto el Eevee confundido.
—Bueno, según me dijo mi madre, se supone que los dormitorios no son mixtos. Cada dormitorio tiene que tener cuatro machos o cuatro hembras —Explico Lucia recordando lo que le habia dicho su madre antes de venir al instituto—. Por eso me extraña un poco que estés aquí.
—Bueno, técnicamente Evan también es hembra de vez en cuando —Menciono Darky riéndose con un tono burlón
Esto hizo que Evan se sonrojara con fuerza. Lucia soltó una pequeña risa por esto. El Eevee intento mantenerse tranquilo, pero era complicado en esa situación.
—Por cierto, este dormitorio en más lujoso de lo que esperaba —Comento Lucia mirando a su alrededor, analizando cada objeto que habia allí—. De hecho, algunas de estas cosas me parecen muy familiares…
—Bueno, quizá esto tenga algo que ver —Dijo Darky tomando con uno de sus lazos la nota que habia leído Evan y dándosela a la Latias.
Con mucha curiosidad, Lucia tomo aquella nota y la leyó rápidamente, frunciendo el ceño al terminar de leer. Evan y Darky quedaron un poco extrañados por esto.
—Por supuesto, mis padres tienen algo que ver con esto —Dijo Lucia quemando la nota con sus poderes psíquicos—. Les dije a mis padres que quería estudiar aquí como una adolescente normal, pero claramente no me escucharon. Seguro ellos compraron todos estos muebles y objetos caros para que me sintieran más "cómoda".
—Bueno, quizá si sea demasiado vanidoso como para un dormitorio escolar, pero algunas de estas cosas no están nada mal —Dijo Darky sentándose en un sillón muy cómodo que habia allí.
Lucia soltó una pequeña risa por esto. Evan no pudo evitar admirar aquella risa. Era tan suave, tan tierna y dulce… Tan…
Evan agito su cabeza para alejar aquellos pensamientos de su mente. Si no se hubiera detenido, probablemente Sylveon hubiera aprovechado para tomar el control de su cuerpo. Después de un momento, Lucia soltó un largo bostezo.
—Bueno, creo que yo me daré una ducha y dormiré una siesta. Ser perseguida por tantos Pokémon realmente fue muy agotador —Dijo la Latias a la vez que soltaba otro bostezo—. Quizá cuando despierte podamos ir a almorzar —Sugirió la Latias alegremente.
—Bueno, primero me gustaría poder entrar en mi habitación, pero las puertas no tienen cerraduras —Menciono Darky con algo de molestia.
La Latias quedo un poco confundida por esto, flotando hasta una de las puertas y mirándola detenidamente. Después de un par de segundos, la chica soltó una pequeña risa, dejando confundidos a los dos hermanos.
—Las puertas si tienen cerraduras. Solo que este tipo de cerraduras es bastante nuevo en realidad —Dijo Lucia a la vez que sacaba su llave del dormitorio de su mochila. Dicha llave tenía un llavero con forma de Latias—. Esta es la llave.
Acto seguido, la Pokémon legendaria acerco el llavero que tenía su llave al lugar donde tendría que estar la cerradura. Los tres pudieron escuchar un pequeño pitido y la puerta se abrió de un momento a otro. Tanto Evan como Darky quedaron sorprendidos por esto.
—Es una cerradura electrónica. Solo ponen su llavero en frente y listo. Bueno, hasta luego —Acto seguido, la Latias entro en su habitación y cerró la puerta detrás de ella.
El primero en reaccionar fue Evan, acercándose a cada puerta con su llavero y probándolo hasta que una de las tres puertas restantes finalmente se abrió. Su habitación era bastante simple, tenía lo necesario para estar cómodo. Incluso tenía una ventana falsa con una ilusión del cielo y el sol para parecer una ventana normal. Su equipaje estaba sobre su cama. El Eevee cerró la puerta detrás de él, siendo esto lo último que vio Darky de su hermano. La Sylveon suspiro y se dispuso a ir a su propia habitación. Ella también estaba cansada y lo único que quería era dormir.
Al estar solo, Evan se sentó en su escritorio y se miró al espejo. Por suerte su pelaje cubría las leves cicatrices que le quedaron. El Eevee puso su mochila en el escritorio y saco de esta la pulsera Z. Sin dudas eso habia sido lo más inesperado que habia ocurrido ese día. Esperaba que el premio por ganar el combate fuera alguna cosa pequeña y sin importancia, pero ahora tenía un Cristal Z especial para él. Desde hacía mucho habia querido tener un Cristal Z, pero estos eran bastante costosos y difíciles de conseguir, sobretodo los Cristales Z para un Pokémon específico. Además de que las pulseras Z solo se podían conseguir ganándole a un kahuna de las islas de Alola.
—¿Qué haremos ahora? —Escucho Evan frente a él, mirándose al espejo y viéndose reflejado como Leafeon. Sabía que esto solo era una ilusión creada por su propia mente. Aún seguía siendo un Eevee.
—No lo sé, ya todos en el instituto saben que no somos normales —Respondió Evan en voz baja. Eso era como hablar consigo mismo, pero con el agregado de que recibía respuesta—. Ya no hay marcha atrás. Habrá que pensar en una forma de no llamar mucho la atención.
—Supongo que luego de hacer eso, el siguiente plan imposible será que aprendamos a volar —Evan se dio cuenta de que el reflejo de Leafeon habia desaparecido, siendo remplazado con el reflejo de Umbreon, el cual lo estaba mirando con desinterés—. No hay forma de que pasemos desapercibidos después de esto. De ahora en adelante tendremos que acostumbrarnos a las miradas de rechazo y a las amistades falsas. Si queremos que no nos molesten, tendremos que ganarnos el respeto de todos a la fuerza.
—No vamos a hacer eso, Umbreon —Se negó Evan seriamente. Quizá todas sus personalidades eran una parte de él mismo, pero eso no significaba que siempre estuvieran de acuerdo—. Sé que ganarnos el respeto a la fuerza es una buena idea en nuestra situación actual, pero no quiero recurrir a eso como primera opción.
—Entonces, ¿Cuál es tu plan? —Flareon fue la siguiente en mostrarse, mirando a Evan con molestia y seriedad—. No has pensado en nada y Umbreon tiene razón. Si no actuamos en los próximos días, seremos el blanco de las burlas de todo el instituto.
—Necesito más tiempo. Aun podemos pensar en un plan que no involucre violencia.
—Yo tengo un plan que no involucra violencia —Dijo Jolteon alegremente apareciendo en el reflejo—. Quizá el instituto sea muy exclusivo y todo eso, pero todos siguen siendo adolescentes. Podemos intentar destacar de alguna forma para ganarnos el respeto de los Pokémon de forma pacífica.
—Me gusta mucho esa idea —Evan sonrió después de escuchar esta idea, mirando con una sonrisa a Jolteon—. Cada uno tiene una habilidad innata en algo en específico, por lo que podemos usar esas habilidades para ganarnos el respeto de todos… Si, ese va a ser el plan.
—Ese plan tiene un fallo bastante grande —La fría voz de Glaceon le dio un escalofrió a Evan, a la vez que la susodicha se mostraba en el reflejo—. Cada uno somos muy buenos en algo, pero no podremos usar ese conocimiento a menos que nos dejes controlar el cuerpo de forma voluntaria.
Evan soltó un suspiro por esto. Era verdad. Si quería que el plan funcionara, tendría que darles el control a todas sus personalidades voluntariamente, lo que significaría que estas podrían tomar el control cuando les plazca y hacer lo que quisieran sin ningún límite. Solo pensar en esa idea lo hacía temblar de miedo.
—Sí, quizá todos seamos uno, pero da miedo lo que algunos podemos llegar a hacer —Susurro Vaporeon apareciendo en el reflejo, hablando con miedo y timidez.
—Pero aun así es la única opción que hay —Fue lo que dijo Sylveon, apareciendo con una pequeña sonrisa en sus labios—. Aunque sinceramente me gusta la idea. Es momento de que empieces a confiar en el resto de ti y no solo en Leafeon.
El Eevee se miró al espejo nuevamente y vio a sus ocho personalidades reflejadas. Habia una razón por la cual solamente dejaba a Leafeon controlar el cuerpo. Esa personalidad era la más tranquila y la que más se parecía a él cuando era un Eevee. Si dejaba que las otras también tuvieran el control, se arriesgaba a que alguna hiciera algo de lo que probablemente se arrepentiría, pero ahora mismo no tenía salida, debía confiar en sí mismo si quería que su plan para tener una vida normal saliera bien.
—No lo hagas. Es demasiado arriesgado. Encontraremos otra solución, te lo aseguro… Por favor… —Suplico Leafeon con algo de desesperación en el reflejo.
Cada una de las personalidades de Evan lo miraba fijamente. Vaporeon, su miedo y timidez, lo miraba de forma tímida y expectante. Jolteon, su felicidad y alegría, lo miraba con emoción. Flareon, su furia y descontrol, tenía esa mirada de molestia perpetua y una leve expresión de interés. Espeon, su confianza y generosidad, lo miraba expectante. Umbreon, su desconfianza y malicia, tenía una mirada seria y un brillo en sus ojos. Glaceon, su frialdad y falta de emociones, solo miraba con inexpresividad absoluta. Leafeon, su calma y control, irónicamente lo miraba con desesperación. Y Sylveon, su amor y amabilidad, tenía una mirada suave y amable, como si estuviera diciéndole que todo iba a salir bien.
Entonces, un pensamiento pasó por la mente de Evan. Esto hizo que Flareon, Jolteon, Umbreon, Espeon y Sylveon sonrieran. Vaporeon y Leafeon pusieron expresiones de miedo. Y Glaceon no reacciono. Aquel pensamiento fue el inicio de lo que sería la nueva vida de Evan.
—De acuerdo, acepto voluntariamente que todos tengan el control…
