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Capítulo 3

Amor a primera quemadura (1º Parte)

La luz del sol artificial pasando a través de las cortinas golpeaba levemente el rostro de Alan, pero esto apenas le afectaba. El Weavile estaba completamente dormido. Tenía un rostro de calma absoluta. Después de que sus heridas se curaran por completo, fue a comer con sus amigos y finalmente volvió a su habitación para dormir por casi 10 horas. El combate que tuvo el día anterior lo dejo muy agotado, y lo único que deseaba era dormir en total paz y tranquilidad. Pero seamos realistas, eso nunca pasa.

—Alan, levántate de una maldita vez o llegaremos tarde —La voz de Arashi se escuchó desde fuera de la habitación, a la vez que golpea la puerta varias veces para despertar a su amigo.

Un gruñido salió de la boca del Weavile al escuchar esto. Realmente no quería levantarse, pero sabía que tenía que hacerlo o llegaría tarde a clase.

Minutos más tarde, Alan caminaba por el instituto junto a sus amigos Light y Arashi. Era un día soleado. Habia brisa fresca, y no habia muchos Pokémon en esa zona. Los tres amigos hablaban de lo que habia ocurrido el día anterior.

—Debo admitir que ese Eevee es realmente bueno combatiendo. No pensé que sería un rival para ti y tu bufanda —Comento Arashi con sus brazos detrás de su cabeza.

—Si no hubiera tenido esas trasformaciones, Alan habría ganado —Mencionó Light caminando con tranquilidad—. Aunque debo admitir que me alegra que las tuviera. El combate habría sido muy aburrido si le ganabas en un par de minutos.

—Se supone que ustedes dos tendrían que estar apoyándome a mí, no a él —Se quejó Alan con molestia.

Tanto Light como Arashi solo rieron un poco por esto, molestar a su amigo era su pasatiempo favorito. Alan cubrió su rostro con su bufanda sin dejar de caminar. No quería escuchar nada más de lo que dijeran sus amigos.

Light y Arashi siguieron hablando tranquilamente durante el resto del camino. Alan no escuchaba nada de esta conversación, solamente se aseguraba de caminar junto a sus amigos para no perderlos. Esto fue una mala idea.

En mitad del camino, un par de Pokémon pasaron frente al trio de amigos. Light y Arashi intentaron advertirle, pero no fueron lo suficientemente rápidos. El Weavile se chocó de frente contra uno de aquellos Pokémon, cayendo al suelo por esto. El Pokémon con la que se chocó tenía que ser tipo fuego, sintiendo varias quemaduras leves en su piel.

—¡Au! —Se quejó una voz femenina delante de Alan—-. Fíjate por donde caminas.

Alan se quitó su bufanda del rostro con algo de vergüenza. Ya estaba arrepintiéndose de haber tenido la brillante idea de caminar a ciegas. El Weavile uso su aliento gélido para aliviar las quemaduras que tenía en su cuerpo. Luego de esto, se dispuso a disculparse con la Pokémon con la que se habia chocado. Repentinamente, se quedó paralizado al ver a dicha Pokémon.

Alan se habia chocado con una Braixen. El pelaje de la parte superior de su cuerpo era morado, mientras que la parte inferior era gris oscuro. Su ojo derecho era rojo como un rubí, mientras que su ojo izquierdo era azul como un zafiro. Usaba un pequeño lazo negro en su cuello. Llevaba un par de pendientes con diamantes naranjas. La rama de su cola era de madera gris, además de tener una hoja incolora y translucida, señal de que era una rama de Árbol Magnético.

Hubo unos cuantos segundos de incomodo silencio. Light y Arashi, visiblemente confundidos por el silencio de su amigo, tocaron un poco el hombro de este para llamar su atención. Alan reacciono casi al instante, levantándose con una expresión de vergüenza.

—Lo… Lo siento mucho —Se disculpó Alan muy avergonzado mirando hacia abajo.

—De acuerdo, acepto tu disculpa, pero mira por donde caminas la próxima vez —Dijo la Braixen con una sonrisa, como si nada hubiera pasado—. Y ustedes, asegúrense de que su amigo no camine con la cara cubierta —Menciono ahora muy molesta y de forma amenazante.

El Kirlia y el Krokorok, que en ese momento estaban riéndose entre dientes, asintieron con la cabeza algo avergonzados y un poco intimidados. La Pokémon estaba por irse, pero nada más darse la vuelta, se tropezó y se cayó al suelo, Alan rápidamente la ayudo a levantarse.

—Ugh, lo siento… Esto me pasa muy seguido —Menciono la Braixen adolorida por la caída.

Alan, por su parte, se veía muy nervioso. Esto extraño a la Pokémon de tipo fuego y a la Pokémon que la acompañaba (Una Wartortle). También extraño a los amigos del Weavile. Todos podían notar los nervios del susodicho. Alan no sabía que decir ni que hacer, así que dijo lo primero que se le ocurrió que no era una idiotez.

—Esto… Si no te molesta, me gustaría saber tu nombre.

—Me llamo Luxana. Mucho gusto, Alan —Se presentó la chica. Alan se sorprendió un poco de que supiera su nombre, pero rápidamente recordó que el día anterior la subdirectora habia mencionado su nombre frente a todo el instituto—. Bueno, adiós, no falta mucho para que comience nuestra primera clase.

Dicho esto, Luxana junto con su acompañante, se retiraron de allí. Alan cayó al suelo de un momento a otro. Sus amigos se agacharon y vieron sorprendidos la expresión que tenía el Weavile.

Una clara expresión de adolescente enamorado.

—Ella es… Perfecta…

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—No puedo creer que enserio te enamoraras de ella solo con verla una vez —Comento Light mirando a Alan.

Los tres amigos estaban llegando al auditorio donde sería su primera clase del día. Habían pasado quince minutos desde que Alan habia conocido a Luxana, y lo único que habia hecho el Weavile era hablar y murmurar sobre ella sin parar.

—Es que… No puedo dejar de pensar en lo hermosa que es… —Susurro Alan con la mirada perdida y pequeños corazones en sus ojos—. Me pregunto si se acuerda de mí…

—Amigo, por si no lo recuerdas. Ella seguramente te vio ayer combatiendo, lo que significa que te conoce y sabe de tu bufanda embrujada. Además, la primera impresión que tuvo al conocerte es que te chocaste contra ella por idiota —Menciono Arashi de forma seria y algo burlona al final.

Estas palabras consiguieron que el Weavile volviera a la realidad. Alan frunció el ceño, todo lo que habia dicho su amigo era cierto.

—Maldita sea, eso complica todo —Gruño Alan golpeándose la frente con su bufanda—. Aun así, estoy seguro de que si me esfuerzo puedo conseguir que se enamore de mí —De un momento a otro, el Weavile parecía más motivado que antes.

Arashi y Light rotaron los ojos. Jamás imaginaron que su amigo sería capaz de actuar de esa forma por una chica. Light hecho un vistazo a su alrededor, observando a los Pokémon que iban llegando al auditorio. Entonces, el Kirlia noto la presencia de Moon y Darky, las hermanas de Evan, las cuales estaban caminando junto a un Jolteon y una Latias. Los tres Eevee se acercaron a ellos. Alan reconoció al instante a aquel Jolteon que las acompañaba.

—¿Evan? —Pregunto Alan extrañado.

—Hola, Alan, ¿Qué tal? —Saludo Evan en apenas un segundo, hablando a una gran velocidad.

Eso era extraño. Alan recordaba la conversación que tuvo el día anterior con Evan en la enfermería. Se suponía que Leafeon era el que siempre controlaba el cuerpo. El Weavile quería preguntarle al Jolteon que habia pasado, pero no quería llamar la atención. Por suerte para el Weavile, a su amigo Arashi no le importaba nada de eso.

—¿Por qué su hermano es un Jolteon y está actuando de esa forma? —Pregunto el Krokorok directamente.

Al escuchar esta pregunta, Moon, Darky y Lucia miraron a Evan. El Jolteon les regreso la mirada con extrañeza.

—Pueden decirles, no tienen que mirarme de esa forma —Dijo Evan sintiéndose algo intimidado por las miradas de sus hermanas y su amiga.

—De acuerdo. Cómo pudieron ver ayer, nuestro hermano puede transformarse en cada una de las evoluciones de nuestra especie. Cada transformación tiene una personalidad diferente —Explico Moon después de recibir la confirmación de su hermano—. Antes, Leafeon era la personalidad que siempre estaba al mando, pero ahora, todas sus personalidades pueden controlar el cuerpo cada vez que quieran.

Light y Arashi tardaron varios segundos en procesar eso. Alan ya lo habia escuchado a detalle, por lo que no estaba sorprendido.

—Y ¿Qué hay de la señorita? —Pregunto Light con mucho respeto al referirse a Lucia. Aquel respeto no solo era por ser una Pokémon legendaria, también era por la poderosa energía psíquica que podía sentir alrededor de la Latias.

—Me llamo Lucia. No hace falta que seas tan formal —Se presentó la chica algo avergonzada.

De cualquier forma, el grupo no pudo seguir conversando. Tenían que entrar a clase o se meterían en problemas. Ya hablarían sobre las transformaciones de Evan en otro momento.

Estando dentro, Alan busco donde sentarse junto con sus amigos, eligiendo un lugar en el centro del auditorio, suponiendo que allí pasaría totalmente desapercibido. La clase no tardo en empezar en el momento que llego el profesor. El profesor Marx, un Alakazam, empezó explicando algo simple, pero de un momento a otro comenzó a hablar sobre cosas que ningún Pokémon en el auditorio entendía. Lo único que Alan llegaba a entender era "brechas dimensionales", "alteraciones espaciales" y "cucharas". Simplemente aterrador.

Fuera lo que fuera, Alan solo podía pensar en algo, Luxana. Una vez más, el Weavile quedo perdido en sus pensamientos, teniendo cara de tonto enamorado. Light y Arashi intentaron devolverlo a la realidad, pero no funciono. El profesor término aquella complicada explicación de física dimensional, volviendo al tema principal de ese día como si nada hubiera pasado. La clase continuo de la misma forma de antes. Light prestaba atención, Arashi fingía que prestaba atención y Alan pensaba en Luxana.

Cuando la clase termino, Alan finalmente salió de su trance, dándose cuenta de que sus amigos lo habia dejado allí. El Weavile se apresuró a salir de auditorio. Sabía que sus amigos eran capaces de dejarlo, por lo que tenía que alcanzarlos rápido. El único problema era que habia muchos Pokémon saliendo en ese momento, y eso sumado a que no era muy alto, hacía que no pudiera ver nada.

Por obra del destino (Y el guion), el Weavile se chocó contra un Pokémon, cayendo ambos al suelo. Alan gruño entre dientes a la vez que maldecía su suerte. Ya se habia chocado dos veces en lo que iba de mañana. El corazoncito del Weavile se detuvo por un momento al darse cuenta de que se habia chocado, para variar, con Luxana.

—Au… Tantos Pokémon, y te chocas conmigo de nuevo —Susurro la Braixen algo adolorida por el golpe.

—Lo siento, es que… Tenía prisa y… Yo… Eh… Perdón —Se disculpó Alan en pequeños susurros, deseando únicamente que se lo tragara la tierra.

—Lo que sea, solo intenta dejar de chocarte conmigo —Respondió Luxana de forma tajante, lo cual hizo que el Weavile perdiera las ganas de existir de un momento a otro—. Pero bueno, adiós, tengo que ir a mi clase de tipo fuego —Comento la Braixen de forma alegre y feliz, a la vez que se tropezaba y caía unos pocos segundos después—. Estoy bien…

Alan quedo confundido por el cambio de actitud tan repentino de la Braixen. Ya habia ocurrido dos veces, y seguía sin comprender nada. Pero, no podía quedarse allí pensando como idiota. Tenía que alcanzar a sus amigos.

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Minutos más tarde, Alan caminaba a su segunda clase del día con Arashi. Clase de tipo siniestro. Dicha clase era en la Torre de Medianoche, la zona de tipo siniestro. El Weavile se lamentó un poco de que su amigo Light no estuviera allí. Seguro le encantaría aquella lúgubre y siniestra torre, con una gran nube de oscuridad encima. Dicha nube no solo creaba una zona que potenciaba las habilidades de tipo siniestro, también creaba una noche artificial en toda esa zona. Según Arashi, aquello le daba mucho estilo.

Por dentro, la torre tenía una buena cantidad de habitaciones y salones para todos los Pokémon. También tenía una arena de combate justo en el centro. Alan se dio cuenta de que habia varios Pokémon combatiendo allí. Un Pangoro se estaba enfrentando a un Absol. Alan pensaría que el Absol tendría la ventaja gracias a su velocidad, pero el Pangoro demostraba ser tan o más rápido que su contrincante.

—Hazme caso, bro, no tienes que estar persiguiendo a esa tipo fuego —Decía Arashi luego de que ambos llegaron al salón—. Mira a tu alrededor, aquí hay muchas chicas de tipo siniestro mucho más lindas que ella. Incluso diría que a algunas de ellas le gustas.

El Weavile soltó un suspiro de frustración. Durante todo el camino, Arashi estuvo intentando convencerlo de dejar de pensar en Luxana, pero esto no servía de nada. Hablarle de Luxana solo hacía que pensara más en Luxana. Alan no iba a rendirse hasta que Luxana aceptara sus sentimientos, o lo rechazara, pero no quería pensar en esa segunda opción.

—Ya deja de intentarlo, Arashi. No voy a rendirme con Luxana tan pronto —Aseguro con mucha firmeza el Pokémon de tipo Hielo-Siniestro.

Arashi solo soltó un bufido, rindiéndose por el momento, pero volvería a intentarlo más tarde. Alan recorrió el salón con su mirada. Habia unos cincuenta Pokémon allí presentes. Ni de cerca era la misma cantidad que habia en el auditorio antes. El Weavile se fijó que habia varios Pokémon mirándolo. Le incomodaba, pero sabía que llamaría la atención después de lo ocurrido en el evento de apertura. Una Liepard y una Thievul lo saludaron de forma coqueta. Una de ellas incluso le lanzo un beso. Aquello realmente hizo incomodar al pobre Alan.

Entonces, un Mightyena adulto entro en el salón. Aquel era el profesor Night, el profesor de tipo siniestro.

—Buenos días, chicos, soy el profesor Night. Seré su profesor de tipo siniestro —Se presentó el Pokémon adulto de forma amigable—. Mi clase no es demasiado complicada en general, pero eso no significa que podrán relajarse.

No pasó nada muy interesante durante esa clase. Arashi incluso se durmió durante la misma, ganándose un regaño del profesor por esto. Cuando ya faltaban apenas minutos para salir, Alan se empezó a preguntar qué haría para poder hablar con Luxana. Ya se habia chocado dos veces hoy con ella. Era muy probable que la Braixen lo rechazaría al instante solo por eso. Pensó en darle algún regalo de disculpa, el problema es que ni siquiera sabía que le gustaba a la chica.

Después de salir de la clase, el descanso dio comienzo. Alan y Arashi se reunieron con Light en una plaza que habia cerca como acordaron antes de separarse. Al llegar a dicha plaza, los dos Pokémon de tipo siniestro vieron a su amigo, el cual, para su sorpresa, estaba hablando con Moon en ese momento. Los dos Pokémon de tipo psíquico se reían alegremente, casi como si se conocieran desde siempre. Luego de despedirse, el Kirlia se dio la vuelta y se dio cuenta de la presencia de sus amigos.

—Oh, llegaron más temprano de lo que esperaba —Comento Light con tranquilidad.

—Vaya, vaya, vaya. Así que nuestro pequeño Light está enamorado de esa Espeon —Dijo Arashi con un tono de voz burlón.

—Pues en realidad sí. Moon me está empezando a gustar —Admitió sin ninguna vergüenza el Pokémon sensorial—. De hecho, ella ya lo sabe, y según me dijo, yo también le gusto un poco.

Esta confesión dejo descolocados a los dos Pokémon. Light rio un poco al ver las caras de sus dos amigos. Ambos tenían la boca y los ojos completamente abiertos.

—Entonces… ¿Ahora son novios? —Susurro Alan con incredulidad.

—Claro que no, simplemente sabemos los sentimientos por el otro. Aún tenemos que conocernos mejor —Respondió el Kirlia, haciendo que sus dos amigos suspiraran aliviados—. Los tipo psíquico somos así.

Alan no podía creerlo. Su amigo se le estaba adelantando en el amor, y apenas era el segundo día de clases. No podía dejar las cosas así, tenía que pensar en un plan para que Luxana se enamorara de él, o por lo menos para hacerse su amigo, la pregunta era ¿Cómo iba a hacerlo?

—Parece que ya está pensando en Luxana —Comento Arashi mirando con molestia a Alan.

—Cierto, tiene de nuevo esa cara de bobo enamorado —Menciono Light parado en frente del Weavile.

—Ya cállense los dos —Dijo el Weavile con molestia y vergüenza de haberse quedado con cara de bobo en frente de sus amigos—. Tengo que pensar en qué hacer para poder hablar con Luxana, y ustedes lo menos que han hecho es ayudarme.

El Krokorok y el Kirlia rieron por esto. Burlarse de la mala suerte de su amigo era muy divertido. Después de dejar de reírse, Arashi miro con burla al Weavile.

—Si tan enamorado estas de Luxana, invítala a salir entonces —Bromeo Arashi a la vez que se reía.

Aquello hizo que Alan sonriera con alegría. Arashi no tardó en darse cuenta del error que habia cometido. Light miro al Pokémon de tipo tierra-siniestro con fastidio, pero ya no podía hacer nada. Eso era. Alan estaba convencido de lo que haría. Iba a invitar a salir a Luxana. Ya pensaría en el lugar en otro momento, por ahora debía pensar en qué le diría a Luxana para convencerla de salir con él.

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Ya habían terminado las clases por ese día. Alan volvió a su dormitorio junto con Light y Arashi. Los tres chicos estaban cansados después de la clase de combate, pero Alan estaba decidido a ejecutar su plan maestro de cualquier forma. El Weavile descanso un rato antes de volver a salir, tenía que encontrar a Luxana. No iba a ser fácil. El instituto era muy grande, y probablemente habia más de una Braixen.

Después de buscar en todos los lugares en los que habia visto a Luxana antes, Alan fue a los sitios en los que probablemente podía estar la tipo fuego. Primero intento en el Disco Solar, que era la zona de tipo fuego, pero no tuvo suerte. Luego fue a la Biblioteca Arcana, pero tampoco tuvo suerte. También intento preguntar a los Pokémon que se cruzaba por el camino, pero ninguno conocía a una Braixen llamada Luxana.

Después de haber perdido un par de horas completas buscando a Luxana, Alan volvió con sus amigos para almorzar algo. Tanto caminar en pleno sol de mediodía lo habia dejado bastante cansado, y sobretodo, hambriento.

—Se los juro, parece como si Luxana se hubiera esfumado por completo. Me chocó contra ella dos veces en un solo día, y ahora que estoy buscándola, simplemente no aparece —Se quejaba Alan con sus dos amigos para liberar la frustración que sentía. Los dos Pokémon adolescente escuchaban a su amigo, a la vez que comían un par de hamburguesas.

—Amigo, tienes que calmarte. Ya estas empezando a parecer un acosador —Advirtió Light con algo de seriedad—. Si actúas de esa forma, Luxana ni siquiera va a querer acercarse a ti, ni tampoco ninguna chica del instituto.

—Light tiene… Razón… Si caes en ese pozo… No podrás salir —Aseguro Arashi seriamente, hablando mientras comía—. Esta hamburguesa esta genial. Tiene la mejor carne artificial que he probado. ¿Quieres probar, Light?

—No gracias, Arashi —Respondió el Kirlia con evidente disgusto y asco. Solo con pensar en comer carne, aunque fuera artificial, le causaba nauseas—. Yo estoy bien con esta hamburguesa sin carne.

El Krokorok solamente se encogió de hombros. Sabía muy bien que su amigo no era carnívoro, pero aun así era gracioso molestarlo. Alan probó su propia hamburguesa, la cual era igual que la de Arashi. Realmente estaba deliciosa. A pesar de la hamburguesa, Alan seguía en su agujero de desesperación y miseria.

Mientras comía, Light empezó a toser con algo de fuerza sin previo aviso. Sus dos amigos le miraron algo extrañados. Al recuperarse, Light señalo con su pata a un sitio fuera del restaurante.

—Miren eso —Menciono el Kirlia algo sorprendido.

Justo allí estaba Luxana con otro Pokémon. Un Pokémon que los tres conocían, porque era su compañero de dormitorio.

Alan ni siquiera termino de comerse su hamburguesa. El Weavile salió rápidamente del restaurante, empezando a seguir a los dos Pokémon en sigilo. El acompañante de la Braixen era un Heliolisk llamado Apolo. Su piel era azul oscuro, con rayas amarillas en brazos y patas. Sus ojos eran morados. Llevaba un Pokegear en su muñeca. Y usaba unas grandes gafas redondas.

El Weavile no pudo conocerlo mucho. De lo único que estaba seguro era que, primero, Apolo era muy reservado, y segundo, siempre estaba leyendo un libro. De hecho, en ese mismo momento estaba leyendo un libro. Leía, caminaba y hablaba con Luxana. Todo al mismo tiempo.

Pero nada de eso importaba. Lo importante era saber porque Apolo estaba con Luxana.

Su caminata los llevo a la entrada del instituto. Muchos Pokémon iban y venían sin parar. Algunos volvían de la ciudad, mientras que otros se preparaban para ir a la misma. Los dos Pokémon se pararon frente al edificio principal, solo para seguir hablando tranquilamente. Alan vio una oportunidad. No habia muchos Pokémon alrededor. Era su momento de acercarse, quitar a Apolo del medio e invitar a Luxana. Quizá era algo violento, pero estaba desesperado. Además… No se le ocurría nada mejor que hacer.

Luxana miraba al cielo mientras que Apolo seguía con la cabeza metida en aquel libro. Por esta razón, no pudo evitar que Alan lo empujara como a un muñeco, cayendo encima de un arbusto algo aturdido.

—Hola, Luxana —Saludo Alan de la forma más normal que pudo.

Luxana se sorprendió por la repentina aparición del Weavile, pero de la nada empezó a reírse por lo que habia ocurrido. Alan se esperaba muchas reacciones, pero esa no era una de ellas.

—Eso fue muy gracioso —Se reía Luxana, para un segundo después mirar con molestia a Alan—. No tenías que hacer eso. Ayúdalo a levantarse y discúlpate.

Una vez más, el Weavile estaba muy confundido por los cambios de actitud de la Braixen. De un momento a otro pasaba de estar riéndose, a estar molesta y hablando con mucha seriedad. Aun así, Alan no protesto, ayudando a Apolo a levantarse y disculpándose con vergüenza.

—No te preocupes, solo… No vuelvas a hacerloooo —Respondió Apolo mareado y aturdido.

Habiéndose disculpado, Alan volvió a centrar su atención en Luxana. Por un momento, el Weavile se perdió completamente en la belleza de la tipo fuego. Se sentía en el aire solo con mirar a la Pokémon zorruna. No quería hacer nada más que eso. Luxana saco al Weavile de su trance con una pequeña quemadura en el hombro.

—¿Te pasa algo malo? —Pregunto la chica algo preocupada.

—No… Estoy bien —Respondió avergonzado el Weavile—. Solo es que… Bueno… Quería preguntarte… —Empezó a ponerse nervioso—. Si tú y yo… Podríamos… —No podía dejar de balbucear—. Pasar un rato… Juntos… A solas… —Ya ni siquiera era capaz de terminar una sola frase.

—No voy a acostarme contigo —Dijo la Braixen seriamente, malinterpretando lo que quería pedirle el Weavile.

El susodicho no pudo evitar sonrojarse con fuerza por esto. Apolo, que ya se habia recuperado, no pudo evitar soltar una pequeña carcajada por esto. Él si habia entendido que era lo que quería Alan, pero no se esperaba esa respuesta de la Braixen. Viendo que Alan estaba a punto de desmayarse, el Heliolisk le susurro a Luxana que era lo que realmente quería el Weavile. La Braixen se sonrojo y soltó una risa nerviosa, dándose cuenta de que habia malinterpretado aquello.

—Oh, solo quieres invitarme a salir —Comento Luxana algo nerviosa—. Bueno, eh… De acuerdo, puedo salir contigo luego.

Escuchar esta respuesta le devolvió años de vida a Alan. La Pokémon de sus sueños habia aceptado salir con él. Técnicamente no era una cita, ni tampoco eran novios, pero igualmente lo hacía muy feliz. Alan le dijo a la Braixen que la vería allí en la entrada en un par de horas. Luxana no tuvo problema con esto.

Después de volver al dormitorio, Alan llamo a sus amigos, pidiéndoles que volvieran lo más rápido posible. En apenas diez minutos, Light y Arashi llegaron al dormitorio, viendo a Alan tirado encima de un sofá.

—Bro, dime algo, cualquier cosa —Grito de forma desesperada Arashi, acercándose al Weavile y sacudiéndolo una y otra vez—. ¡No nos dejes!

—Ya cálmate, Arashi, no está muerto —Le dijo Light con fastidio. Podía sentir la energía siniestra emanando del cuerpo de su amigo tan fuerte como siempre.

—No estoy muerto… Pero estoy en el cielo… —Susurro Alan con voz de enamorado.

—¿Eso significa que Luxana acepto? —Pregunto Light algo sorprendido. Conocía a su amigo y estaba casi seguro de que su plan iba a salir mal.

Alan asintió con la cabeza, volviendo una vez más a su trance de enamorado.

—Eso es genial. Preferiría que fuera una tipo siniestro, pero aun así te apoyare en lo que sea que necesites, bro —Comento Arashi a la vez que levantaba al Weavile y lo abrazaba con un solo brazo.

—Gracias, pero… Ahora lo único que necesito es… Prepararme para la cita… No respiro —Susurraba Alan con dificultad. El Krokorok era muy fuerte.

Dicho esto, los tres chicos estuvieron hablando de lo que habia pasado durante unos cuantos minutos. Alan volvió a su habitación y se lanzó sobre su cama. Ya la parte más sencilla del plan habia sido completada. Ahora venía la más difícil, que la cita saliera bien. El Weavile no estaba seguro de si sería capaz de tener una cita normal. Jamás habia tenido ninguna cita, y no sabía nada de lo que tenía que hacer en una.

Aun así, ya lo descubriría.