Una Navidad diferente

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La navidad se acercaba, era tiempo para estar los seres queridos, alegrarse por tenerlos cerca y acordarse de los que ya no estaban. Akane tenía esos dos sentimientos. Quería tener una velada familiar. Su padre, sus hermanas, ella y los Saotome. Lo propuso y todos estuvieron de acuerdo, todos menos Ranma que no dijo nada, eso preocupó a su prometida.

-Tal vez se vaya con alguna de sus prometida- esa quisquillosa Nabiki, siempre malmetiendo- o tal salga con esos chicos que lo acosan para beber y ligar.

Ranma la miró de mala forma.

-Lo que pasa es que no tengo ganas de Navidades. No me gustan- dijo el chico y salió del comedor.

Akane lo miro preocupada, ese chico se comportaba de forma extraña, y ella averiguaría el motivo.

La joven salió de la casa, y se dirigió al río, algo le decía que el joven estaba allí. Iba corriendo le preocupaba el joven, sabía que no estaba bien, y ella debía saberlo. Como suponía lo encontró sentado en la orilla del río, no necesitó acercarse para saber que el chico estaba triste. Se acercó al joven y cuando se iba a sentar a su lado.

-¿Qué haces aquí Akane?, ¡Quiero estar solo!, ¿Por qué no respetas mi voluntad?- dijo él. No lo dijo furioso, sino en un tono triste- A veces la gente necesita pensar las cosas solo. Sin que nadie le moleste, ese mi ahora, quiero estar solo.

-¿Así que ahora te molesto?- contestó furiosa la chica- pues dejaré de preocuparme por ti.

-¡Tú nunca me molestas!, ¡No me desagrada tenerte cerca!, pero hoy necesito estar solo- la miró con tristeza- vete y pasa una noche de Navidad alegre con la familia yo no iré, estaré aquí solo.

-¡Parece que no te guste la Navidad!,¡Que la odies!,¡Eres como el Grinch o Ebenezer Scrooge de la novela de Charles Dickens. Parece que odies la Navidad.

-¡Si!, ¡La odio!- miró a la chica furioso- No debía existir, es una fiesta estúpida, importada por extranjeros- miró a la chica- y antes que preguntes también odio San Valentín.

Akane lo miró asustada, ese chico era la representación de la anti Navidad.

-¡Te debían aparecer los tres fantasmas de la Navidad!

Él rio irónico.

-¿ Ukyo como el Fantasma del pasado? Para recordarme la promesa de mi padre que debía casarme con ella, ¿Kodachi como la del presente? Para recodarme que debo casarme con ella. ¿ Y Shampoo la del futuro? Para recordarme que me tendré que casar con ella.- la volvió a mirar- esos tres fantasmas ya existen en mi vida. ¿O acaso te refiere a eso tres locos que quieren matarme para conseguir sus objetivos?, ¿ O tal vez te refieres a nuestro padres?

Akane deprimió las ganas de pegarle, ese Ranma no era el idiota de siempre, ahora parecía más cínico y amargado, que idiota.

¿ Que te pasa?, no eres el Ranma de siempre, él que se ríe de todo, ¿Por qué ese odio a la Navidad?

-¡Por que es una fiesta vacía!, ¡Todos deben ser felices!- dijo el chico con resentimiento- Regalar un buen regalo, y sonreír a los demás- se rio con falsedad- eso es hipocresía barata. ¿ Por que debo sonreír y parecer amistoso a alguien, si realmente quiero mandar al infierno a ese alguien?,.

-¿ Hipocresía?

- SI, hipocresía y falsedad. – contestó el chico- Durante esta fecha te muestras amable con una persona, y al acabar la Navidad la vuelves a odiar.

,¡Has perdido el espíritu de la Navidad!- dijo ella.

-¿Cómo en esas tontas películas occidentales?- el chico se rio con sorna- ni quien escribe el guion sabe lo que es el verdadero espíritu navideño. Nadie lo sabe.

Akane se desesperó, Ranma estaba completamente hundido.

-¡Vamos a casa!, ¡Ven conmigo!

-¡ No!- rechazó el chico.

-¿No quieres estar con la familia?- preguntó casi llorando la chica.

- No quiero estar con la familia. ¿Sabes porque?- ella negó con la cabeza- por que tu padre y el mío están locos. Aparecerán esos seis y Nabiki me quedar vender a una de esas locas. No me gusta la Navidad.

- Pero la gente es feliz y…

-Aparenta ser feliz- la contradijo el joven.- Se esfuerzan en aparentar en ser felices, pero realmente todo el mundo desea que estas fiestas acaben y todo vuelva a la normalidad.

-¡ Eso no es verdad!, ¡ Son felices de verdad!- Akane estaba desesperada, ese chico triste y cínico no era Ranma.-¿De donde te viene ese pesimismo?, ¡ Nunca has sido así!

-De lo que he vivido. Akane la vida no es de color rosa. Esta fiestas no son lo que dicen, todo es un engaño.

-Eso no es cierto, esta fiesta no son un engaño- dijo la chica, se veía superada por el pesimismo del chico, pero no se dejaría vencer por la negatividad de su prometido.

El chico la miró con tristeza.

-¿Te lo enseño?, ¿Te demuestro la falacia de esta fiesta, como de todas? .

-¡Demuéstramelo! , verás que te equivocas.

-Como en cuento de Navidad te lo enseñaré en tres pruebas.

Ella lo miró.

-Empieza- dijo ella aceptando el reto.

-¿Qué te gusta de la Navidad?

-La familia, mi padre, mis hermanas y en los últimos años tú y tu familia- de repente ella se quedó helada-¡Mamá!, recuerdo las Navidades con ella, en estas fechas la echo tanto de menos- a la joven se le escaparon unas lágrimas-Me gustaría que ella estuviese aquí, es la época del año que más la añoro.

- ¿Lo ves? Incluso tú no eres feliz, añoras a tu madre, como mucha gente. Ahí gente que no es feliz, que añora lo que ya no están.

Akane se vio derrotada, el chico había demostrado que no todo era felicidad en Navidad.

-Ven conmigo te demostré otra razón por que estas fiestas no son lo que debían ser.- le dijo el chico.

La llevó al centro comercial, allí había mucha gente haciendo sus compras navideñas. Entraron a una tienda.

-Ahora escucha lo que dice la gente- dijo Ranma.

Akane escuchó a los clientes de esa tienda.

-¡Debo comprarle el mejor collar a mi mujer, el más caro. Que sea mejor que el de las vecinas- dijo un hombre de negocios.

-¿ Que no tienen esa consola?- dijo una mujer- se la prometí a mi hijo,- dijo una mujer furiosa- se la prometí0 a mi hijo- esa mujer miró al dependiente- su deber es tenerla, me importa poco que se le haya agotado, ¡búsquela donde sea!

Los dos prometidos fueron de tienda en tienda, y en todas encontraron a gente igual.

-Hoy haremos una gran cena, con los mejores productos del mercado, seré la envidia de mi cuñada.

Los dos prometidos salieron de la última tienda que entraron.

-¿Lo ves Akane?, todos intentan aparentar, hacer el mejor regalo, la mejor cena- dijo el chico- esta fiesta es sólo son compras. Nadie quiere paz y amor como dicen los villancicos, sólo comer y comprar. Todo hipocresía, adornar la casa y que sea mejor que la de la vecina.

-Tal vez tengas razón- dijo la chica no miy convencida- pero aún hay personas que hacen los regalos de corazón.

-¿De verdad?- continuó irónico el chico- mira allí- y señaló a un punto.

Akane miró y vio salir de una tienda a Mousse.

-Mousse, le habrá comprado algo a Shampoo- dijo la chica.

-¿ Que piensas que harás esa gata con ese regalo?- preguntó Ranma. Akane abrió mucho los ojos, si sabia que haría esa gata con el regalo de Mousse,- Si, lo tirará a la basura, no se lo agradecerá. Por mucho que haga Mousse por Shampoo ella no le hará caso, por que esa chica se cree que vale más que Mousse, cualquier regalo que le haga Mousse, por valioso que sea, no le importará a Shampoo. Y como Mousse, a mucha gente no le gustará el regalo recibido y lo tirará.

Akane bajó la cabeza, en eso Ranma también tenía razón.

-Vuelves a ganar- dijo la chica- pero creo que hay gente que le gusta lo que le regalan.

Ranma la miró.

-Eres más inocente de lo que pensaba- a nadie le gusta lo que le regalan.

-¡ A mi si!- exclamó Akane- siempre me ha gustado lo que me han regalado, por que lo hacen de corazón y yo lo valoro mucho.

Ranma sonrió, su prometida era muy inocente y se conformaba con cualquier cosa.

-Admítelo, han convertido la Navidad en una fiesta del consumismo. – notó que ella no estaba convencida- Aún queda la tercera prueba y la más difícil, con esta te voy a enseñar una parte de la Navidad que nadie quiere ver. Una que la gente gira la cara cuando la ve.

Akane se asustó, no sabia lo que se proponía el chico. Cogieron el tren y bajaron veinte minutos después y Ranma la llevó a un edificio.

-¿Qué edificio es este?- preguntó la chica. Vio que entraba gente de ropaje gastado, iban sucios y olían mal, algunos iban solos y otros acompañados. Pero nadie iba elegante.

-Entra y lo veras.

Los dos entraron y vieron largas mesas, ocupadas por gente con ropajes sucios, desaliñados, muchos necesitaban un baño, un corte de pelo. Akane instintivamente se acercó a Ranma

-¿ Que lugar es este?- preguntó espantada la chica.

- Un comedor social. Aquí vienen a comer los olvidados de la sociedad. Los vagabundos, lis parias, lo que o bien sus familias los abandonados, o no tienen a nadie. – el chico suspiró- la gente que no tiene ni nada ni a nadie. Aunque esta abierto todo el año. Para Navidad hacen una cena especial, y viene la gente que no tiene nada, o la que teniendo todo no tiene a nadie.

La chica miró con pena a esa gente. Trago saliva, el joven tenía razón, eso fue lo más duro que le hizo ver ese día Ranma. Ella misma había mirado la Navidad como un día para pasar en familia, ni siquiera se preocupaba de personas como las que habían allí. Algo se rompió en su alma, siempre fue una egoísta.

-¿Cómo supiste de este sitio?- mientras hacía la pregunta supo la respuesta. La joven se llevó las manos a la cara- tú viniste aquí, tú eras uno de ellos.- bajó la cara entristecida, si Ranma tuvo que usar un comedor social, era que lo pasó mal de niño.

-Si Akane, yo vine a comer aquí- dijo el chico- durante temporadas vivimos en un descampado en este barrio. Mi padre conseguía trabajo y con el dinero que ganaba se pagaba sus comidas, yo tenía que robar para comer- mientras el chico relataba, Akane se iba horrorizando- una vez me pilló la policía y me trajeron aquí, me hice asiduo. Cuando llegó la navidad mi padre que había amasado una gran cantidad de dinero se lo gastó en una buena cena, dejándome abandonado. – paró un instante de hablar, cerró los puños- Mientras venía, veía a la gente comprar sus regalos, sus comidas, hablando de pasarlo con la familia, mientras yo pasaba frio y hambre.

Akane empezó a llorar, se imaginaba a un Ranma de niño pasando hambre y frío, eso le rompía el corazón.

Ranma siguió su relato.

-Al llegar aquí no sólo me encontré a gente sin hogar, sino a personas sin familia, que venían aquí para pasar esta fiestas con alguien, y no en la soledad.- miró a su prometida-¿Aún piensas que la Navidad es todo alegría y fiesta? Mira a tu alrededor, mira en tu corazón, sé que sigues triste pensando en tu madre, te gustaría pasar esas fiestas con ella… como yo de niño quería estar con la mía.

Akane se le echó encima y lloró con desesperación. Ranma le enseñó un punto de vista diferente de la Navidad, algo que no conocía.

-Lo siento Ranma, nunca vi la Navidad de este punto. Aunque me entristecía no estar con mi madre, nunca vi, quise ver esto.

- Te lo tenía que enseñar- dijo el- todas las fiestas tienen dos puntos de vista, el que bonito y él que nadie quiere ver.

- Pero San Valentín…

-¿San Valentín?, ¿nunca has pensado en los chicos que no reciben bombones?, ¿en su tristeza?. ¿O los que reciben de gente que no quieren?-Akane supo que hablaba de él mismo.- esa fiesta sólo beneficia a los vendedores de chocolate, como la Navidad lo hace con todo tipo de vendedores.

-Pero…- iba debatir la chica, cuando se les acercó una monja occidental.

-¡Ranma Saotome!- dijo la mujer-¡Hacía años que no te veía!, ¡Como has crecido!, ¡Estás hecho un hombre!.

Ranma sonrió con tristeza.

-¡ Hola hermana María! Si, no he venido en años. Sólo estoy de visita. Quería saber si seguía aquí.

-Si sigo aquí, ahora dirijo este establecimiento. La hermanas Margaret se retiró y ahora dirijo yo.

Akane miró a esa mujer, debía tener unos treinta y poco. Debió abrazar su fe a una edad muy temprana.

-No sé como una chica tan joven como usted no se casó, sé que tuvo muchos pretendientes- dijo el joven.

-Ya estoy casada, con dios, siempre quise seguir este camino, desde na- la mujer se fijó en Akane- ¿ Y esta bella jovencita?, ¿Es amiga tuya?

-Mi padre y el suyo nos prometieron antes de nacer, somos prometidos.

-¿ Pero es eso lo que queréis?- los dos chicos se sonrojaron y desviaron la mirada. La monja se rio- veo que si.

- No es verdad, no nos queremos.

-No mintáis, se ve a la legua que os amáis- dijo la mujer.- sed valiente y confesar vuestro amor.-los dos lo iban a negar, pero esa mujer vio las intenciones de los jóvenes- no os peléis esto es un recinto sagrado.

Los dos jóvenes se miraron, eran tan previsibles que incluso una mujer que casi no conocían sabia que harían. Bajaron la cabeza avergonzados.

-No nos pelearemos, los dos tenemos mucho carácter y nos cuesta darnos por vencidos frente al otro- dijo Ranma, el joven miró a su alrededor, ese sitio no era el que fue, los pocos voluntarios no daban abasto -¿ como va la cosa aquí?

-Este año un poco mal- comentó la monja- necesitamos voluntarios, pero pocas personas dejan su casa para pasar esta noche ayudando a desconocidos.

Akane miró a Ranma

- Me pregunto, si podíamos ayudarla.

-Podemos hacer cualquier cosa- continuó el chico.

-Menos cocinar, al menos yo- dijo la joven con vergüenza- no se me da bien.

-Cualquier ayuda es buena, pero no ¿Tenéis familia?, Deberíais pasar esta noche con ellos- dijo la monja.

- No se preocupe, nuestra familia están locos. Nuestros padres a la menor ocasión nos quieren casar. La madre de Ranma siempre nos pide un nieto, que se esta haciendo mayor. Mi hermana menor es una chantajista. Y la mayor no nos da problemas.

-Y a eso hay que añadir a un grupo de locos- que no están de acuerdo con nuestro compromiso.- añadió Ranma- estaremos mejor sin ellos cerca.

La mujer los miró y sonrió. Esos dos chicos estaban pidiendo ayuda a gritos, los dos necesitaban un poco de tranquilidad y allí nadie los molestaría.

Ranma fue llevado a la cocina y allí ayudó a cocinar, Akane se dedicó a repartir la cena.

En un momento de descanso, se sentaron a cenar en una mesa vacía, uno enfrente del otro, se miraron y se sonrojaron. Estaban juntos, pero a la vez lejos. Los separaba un abismo llamado timidez, llamado orgullo, llamado tozudez, para los dos sería fácil saltar ese abismo y reunirse con el otro, pero ambos tenían miedo de dar ese paso, miedo al rechazo del otro.

Fue entonces cuando oyeron una pelea, los se giraron y vieron a dos niños. Él sucio, con las ropas degradadas, con el calzado roto. Ella aunque con topas nuevas, iba sucia, lo más seguro que se hubiese perdido. Los dos se miraban con rabia. Los dos prometidos se asustaron, conocían a esos niños.

Los dos prometidos se levantaron para poner paz entre los dos niños, pero Ranma fue hacía la niña, y Akane hacía el niño, nunca supieron por que lo hicieron así.

-¿Qué pasa aquí?- preguntó Ranma a la niña, está lo miró asustada, pero enseguida se calmó.

-Se ríe de mí, le he dicho que quiero buscar a mi madre, pero se ha reído de mi.

-Y tanto que lo he hecho- dijo con orgullo el niño- me ha contado que su madre está muerta y se la quiere pedir a Papa Noel- ese niño se río- como si no supiera que papa Noel no exi…

-¡Calla la boca!,¡No digas lo que piensas!- dijo Ranma al niño- si sigues así cuando crezcas te meterás en muchos problemas.

-No eres mi padre, no me des ordenes-dijo ese niño- como se lo figa a mi padre…- el niño calló ante la amenazante mirada de esa chica de ojos marrones.

- Yo hablaré contigo- dijo Akane- y mi prometido con ella.

-¡Tienes prometido!- se rio el niño- estáis pasados de moda.

-En eso te doy la razón- dijo la niña- son unos viejos- el niño le dio la razón con la cabeza- yo no me prometeré con nadie. Me valgo sola.

Los dos prometidos ya no aguantaban más y saltaron.

-Y tanto que os prometerán- dijeron a la vez.

-¡ Ven conmigo!- ordenó Akane al niño, usó tal tono que el niño la siguió sin rechistar.

Fueron a un lugar apartado de ese salón, y Akane lo miró con furia, pero el niño la miró desafiante.

-No me puedes pegar,- dijo el chico- mi padre me entrena cada día en las artes, soy mejor que tú.

- Yo también soy experta en el arte . No me vencerás, y si me haces algo mi prometido te pegará tal paliza que tardarás años en recuperarte.

El chico se calmó, vio 1ue esa chica era mejor que él.

-Venga ¿que te pasa?- preguntó Akane al niño.

- Me hablo de su familia, de sus hermanas, de su casa. Y, yo sentí rabia, ¡vivo en la calle!, ¿paso frio!, seré el mejor luchador, pero quiero tener una casa, un lugar donde volver cada tarde. Vestir ropa nueva y limpia, bañarme cada día.- el niño empezó a llorar-¿ por que esa niña tiene eso y yo no?

- Esa niña acaba de perder su madre- dijo ella- tampoco es feliz, la echa de menos.

-¿ Y a mi que?- contestó el niño con desprecio, pero Akane le vio tristeza en lis ojos- yo no sé si tengo madre, no sé si está viva o muerta- el niño no pudo contener su tristeza- mi padre no me habla de ella.

-Algún día te reencontrarás con ella- contestó Akane.

-Eso lo dices para alégrame, pero no estás segura, me mientes, como mi padre, como todos. Nunca tendré amigos, nunca tendré una casa, no habrá nadie que sufra por mi, ni lloré si me pasa algo, nadie que se preocupe por mi. Como mi padre, que se ha ido a comer a un buen restaurante, mientras yo tengo que venir a comer a un comedor social.

-Si lo habrá. Encontrarás alguien que se preocupará por ti, que sufrirá cuando te pase algo, que cuando vuelvas casa te estarás esperando, alguien que te querrá, que dará la vida por salvarte.

El niño la miró.

-¿ Como lo sabes?, ¿ Como sé que no es mentira?-Ese niño no la creyó.- no tengo nada, ni nunca lo tendré. Si alguna consigo algo mi padre me lo quitará para comprarse comida,- y en un tono pesimista- nunca tendré nada, otros me lo quitarán o i tentarán quitar.

Akane lo miró, se sacó una medalla del cuello, y se la puso al niño.

-Guardarla y cuidarla, y cuando se cumpla lo que te he dicho me la devuelves.

-¿Eres un ángel para saberlo todo?

-No, soy una chica normal.

- Menos mal, no he visto un ángel tan feo como tú- dijo ese extraño niño, y viendo la furia de esa joven se alejó de ella-Esperas que volvamos a vernos y eso nunca ocurrirá- y el niño se alejó de ella y fue hacía la puerta.

-Y tanto que nos volveremos a ver- dijo Akane- esta en tu destino.

Mientras Ranma hablaba con la niña.

-¿Qué te ha pasado con ese niño?- preguntó el joven.

-¿ Y a ti que te importa?- contestó la niña.

-¡ Que modales!, ¡ Estoy aquí para ayudarte!, Me puedo ir y dejarte sola.

-Es verdad eres un desconocido- dijo la niña con pena- Nadie me quiere, ni mi padre, ni mis hermanas, desde que murió mamá no le importo a nadie.

-Eso no es cierto- contestó Ranma- tu padre te estará buscando, estará asustado.

- No lo estará, desde que mamá murió nadie me hace caso.

-¿Por eso has huido?- preguntó el chico- por ahí hay hombres malos que secuestran niños.

- Sé defenderme- contestó la niña- mi padre me enseñó artes marciales.

- No me has dicho por que has huido- insistió Ranma

La niña lo miró con rabia.

-No tengo porque decírtelo- pero dulcificó su mirada- iba a buscar una estrella.

-¿Una estrella?- preguntó sorprendido Ranma.

-Si una estrella,¡ Eres tonto!- le respondió esa niña.

-¡Sé que es una estrella, ¿ para que la buscabas?

-Para que mi madre la viese y volviese- la niña lloró- pero de allí no se vuelve, y estoy tan sola.

Ranma le acarició la cabeza.

-Algún día encontrarás a alguien que te hará compañía.

-Eso sólo lo dices para que no llore.

-¡ Te lo digo de verdad!- contestó ofendido Ranma- pero no será muy bueno contigo, será un tonto, que no será capaz de decirte que quiere ser tu novio. Ten paciencia con él y aunque se lo busque no le pegues muy fuerte.

La niña lo miró y se rio.

-No pienso casarme con semejante patán- dijo ella- los niños son tontos y yo odio a los niños.

- Algún día dejarás de hacerlo- contestó el joven- y es hora de volver a tu casa. Y no llores por tu madre a ella no le gustaría verte así.

-¡Pero no sé como volver a casa – esa niña lo miró asustada.

-Mira ese niño con quien te peleabas te ayudará- contestó Ranma- cerca de aquí hay un puesto de la policía, le diré que te lleve.

-¡No quiero esa niña es tonta!- dijo el niño cuando los planes de Ranma- No me obligaran a ayudarla.

Ranma lo miró.

-¡Ven conmigo!- el joven estab furioso. Al cabo de un momento regresó con el niño, ese niño lo miraba con miedo.

-Te llevaré al puesto de policía- dijo el niño- ven conmigo y te no te pasara nada.

La niña lo miró.

-Ahora sé que me dices la verdad- y los dos niños se fueron juntos.

Ranma y Akane vieron a esos dos niños salir.

-No siempre te encuentras a ti mismo de niño- dijo Akane- me acuerdo de ese día, que me perdí y tú de niño me encontraste llorando y me trajiste aquí.

-Me diste pena, creí que eras una niña abandonada, que te habían dejado sola. Y cuando empezaste hablar de tu madre y tu familia me enfade, te tuve envidia, lo tenías todo y yo nada.

-Pero nos encontramos dos jóvenes que nos ayudaron- esos dos jóvenes éramos nosotros mismos de adolescentes.

- Cuando te llevé a la policía te tuve que dejar, mi padre me llamó. Volví al alberge con la esperanza de verte- el chico sonrió- ahora sé que te volví a ver diez años después.

- Cuando llegué a casa mi padre me abrazó llorando y me castigo. Me dejó dos meses sin helado.- la chica miró a su prometido -Ha sido una experiencia extraña, vernos de pequeños y no asustarnos.

-Debemos estar tan acostumbrados a ver cosas raras, que una más no nos importa.

-Ahora que lo sé, tengo algo per- dijo Ranma- y le dio la medalla que le dio cuando él era niño- para ti han pasado minutos, pero a mí me lo entregó una chica hace años , la escondí para que no me la quitara mi padre.

Ella la cogió y la miró. Parecía nueva, Ranma tuvo que cuidarla bien. -Ves cómo nos hemos vuelto a encontrar, cómo te prometí- y una lágrima se le escapó de sus ojos.-¿Qué le dijiste a ese niño para que hiciera caso?.

Ranma sonrió.

-Ese niño era yo se pequeño. Mi padre ya me había sometido a la prueba del Neko- ken. Imagínate como lo amenace. Aunque jamás podré cumplir esa amenaza.

Ella se rio, si, se imaginaba como Ranma joven amenazó a Ranma niño, y por que no cumpliría esa amenaza.

Fue entonces cuando oyeron dos personas gritar, se giraron y vieron a dos ancianos peleándose, eran un hombre y una mujer.

Los dos jóvenes se acercaron intentando poner paz entre ellos.

-Nunca me escuchabas dijo el hombre.- siempre sacabas juicios precipitados sin dejarme defenderme.- dijo el hombre, iba bien vestido, parecía tener mucho dinero, pero si comía allí, era porque no tenía a nadie.

-Tú siempre te burlabas de mi, poco no sabia cocinar, que tenía poco pecho, siempre ne comparabas con tus otras prometidas.

-¡Tú también tenías pretendientes!- respondió el anciano.

-¿Qué pasa?- casi gritó Ranma- ¡ Están asustando a los demás comensales, ¿ No pueden hablar más bajo?

Lis dos ancianos miraron a los dos prometidos.

-¡Mira a los dos pollitos¡, apenas han salido del cascaron y pretenden darnos lecciones.- dijo furioso el hombre

-¡Que sabrán ellos de la vida!- dijo la anciana- mira te a ti, tan famoso, y rico y sin nadie, no tienes a nadie en la vida, y vienes aquí por estar con gente.

- ¿Y tú?-contestó furioso el viejo- te alejaste de todos, incluso tu familia, aunque tienes familia no te acercas a ellos. Eres una bruja como…

Sonó una bofetada y el viejo se llevó la mano a la cara- sigues siendo tan bruta como cuando éramos jóvenes.

-¡Y tú un insensible! Tampoco has cambiado.

Los dos ancianos se miraron con odio.

-¿Qué pasó entre ustedes dos?- preguntó Akane- estamos en Navidad deberían tratarse bien.

-¡La niña aún cree en la Navidad!- se burló la anciana- pronto dejarás de creer en ella.- si hubiera vivido lo que yo…

-Yo tampoco lo pase bien- dijo el anciano.

-Pues tal vez si lo cuentan-dijo Ranma- podemos ayudarles.

-Ya es tarde, demasiado tarde para nosotros- dijo la mujer, miró a los dos prometidos y sonrió-pero para vosotros…- dijo enigmática.

- Todo empezó cuando teníamos vuestra edad.- siguió el hombre.

-Una noche de Navidad después de que los dos ayudásemos en un sitio como este. Al llegar a casa nos esperaban nuestros padres furiosos y nos castigaron.

-Pero no fueron los únicos que nos esperaban.

- Había unos desgraciados que nos querían separar y esas noche lo consiguieron- siguió la mujer.- hicieron que nos peleáramos.

-Al día siguiente después de esa pelea entre nosotros dos, yo me fui de casa, y nunca volví. Participé en torneos fui campeón y me hice rico, pero me volví un solitario. Nunca tuve a nadie que apreciar o que me apreciara.

- Yo no intenté pararlo, en eso me equivoque. Mi orgullo me impidió seguirlo. Me volví una amargada y dejé mi casa y mis sueños. Me fui como una amargada y con el paso del tiempo fui a peor.

-Los dos nos hemos ido encontramos aquí cada Navidad, echándonos la culpa el uno al otro, sin ver lo cobardes que fuimos, sin ver que no fuimos capaces de seguir lo que dictaban nuestros corazones.

La mujer miró a Akane.

-No pierdas lo que yo perdí. No dejes que tu orgullo te domino. Ponte en tu sitio y defiende lo tuyo. Si no te arrepentirás toda tu vida, como hago yo cada día.

-Te digo lo mismo- dijo el anciano a Ranma- No te dejes dominar, haz lo que deberás quieres, y no huyas, ni seas cobarde, por que lo eres y mucho. Sé lo que quieres, no lo pierdas, como hice yo. Si te acobardas perderás lo más importante de tu vida y jamás lo recuperarás.

Los dos prometidos se miraron sorprendidos, esos dos viejos parecían conocerlos, parecían saber lo que había en su corazón.

-¿Quién son ustedes?- preguntó Akane asustada, sabia que eso dos ancianos no eran normales.

-Tú, vosotros sabéis quienes somos- dijo riendo la anciana- no cometáis el mismo error que nosotros, o dentro de muchos años seréis como nosotros.

-¿Cómo vosotros?- preguntó Ranma asustado-¿Que queréis decir?

Los dos ancianos se levantaron y se fueron hacía la salida. El hombre se giró.

-Nosotros no podemos ir hacía atrás y cambiar nuestro pasado. Pero vosotros si podéis cambiar vuestro futuro y no repetir nuestros errores- y salieron del local.

¿Sabes quien son estos dos?- preguntó Akane.

-Si, ¡Somos nosotros de viejos!- contestó el chico- por lo que han dicho hoy al llegar al dojo por culpa de esos seis, tú y yo nos pelearemos y nos separaremos… para siempre.

Ella lo miró y tuvo un escalofrío.

-No quiero ser como ella, quiero cambiar el futuro.

-Pero nada cambiará ese futuro, nada puede cambiar eso.

- Esos dos nos dijeron que si podíamos hacerlo.

-Todo esto me recuerda a Cuento de Navidad. Hemos visto los fantasmas del pasado.

-Nosotros de niños.- respondió Akane- los del futuro.

-Nosotros de ancianos- dijo Ranma-¿Peto y los fantasmas del presente?

Akane se quedó un momento callada y de repente se sorprendió.

-¿No te has dado cuenta?- preguntó la joven. – los fantasmas del presente ya están aquí.

-¡Pues yo no lo veo- dijo Ranma.

-Porque eres tonto.

-Sin insultar- contestó Ranma- si yo no los veo es que…- paró de hablar , supo quien eran los fantasmas del presentes- esos fantasmas somos nosotros mismo, y tenemos el poder de cambiar el futuro.

Poco después los dos jóvenes habían acabado su trabajo en ese sitio y salieron en dirección al dojo. Los dos sabían que la Navidad no era como la pintan en las películas, habían momentos de alegría y de tristeza. Momentos para recordar a los que no están, y para mirar con alegría el presente.

Iban por la calle callados, pesando en esa noche. Tenían en el animo una sensación agridulce. Buena por haber ayudado a la gente a pasar una buena noche, y amarga por sus experiencias con sus yo del pasado y sus posible yos del futuro.

-Ha estado bien, ¡ Me ha caído bien la hermana María- dijo Akane- Aunque siempre he visto a las monjas como unas viejas gruñonas.

Ranma rio.

-La hermana María empezó muy joven- dijo Ranma- según oí cuando tenía nuestra edad tenía un prometido- suspiró- ese chico era de familia rica, y ella también. Pero era un sinvergüenza, y la engañaba, lo único que quería de la que ahora se hace llamar María era su virginidad y como ella era inocente se la dio. Ese mal hombre la rechazó cuando consiguió lo que quería, y ella consiguió indebidamente mala fama y el rechazo de su familia.

-¡Que mala gente- dijo Akane- echarla por el engaño de un idiota.

-Ella se encontró sin nada, durmiendo donde podía y mendigando comida. Y por suerte llegó al alberge. La hermana Margaret al verla tan revalida la acogió y le dio un hogar y una fe. La hermana María era una joven muy guapa y había recibido ofertas indecorosas, y con hambre al final hubiera caído en el oficio más antiguo del mundo, todo por conseguir alimento, la hermana Margaret la salvó de eso.

- ¿ Y su familia no hizo nada?

-Cuando supieron la verdad quisieron recuperarla, pero ella no se dejó convencer y siguió con su labor en el alberge, oí que su familia da donativos cada pocos meses, aunque por su clase social lo hacen a escondidas, para que no se entere sus amistades ni su hija. Todos deben pensar que la siguen repudiando.

-¡Que rabia!- dijo Akane- ocultan los donativos para aguantar las apariencias.

-Así es la gente- dijo Ranma- dicen que fue echada de casa la noche de Navidad y tuvo que pasar esa noche con frío y hambre, por eso estas noche procura que nadie pase hambre ni frío, y menos soledad.

Los dos chicos guardaron silencio y siguieron su camino al dojo.

Al llegar a casa se miraron y tragaron saliva. Tal como se desarrollaran las cosas ese futuro que les explicaron los dos ancianos se cumpliría, en sus manos estaba evitar ese futuro.

Y entraron, se prepararon mentalmente para aguantar la que se les venía encima. Se cogieron de las manos para darse valor y confianza, sabían que lo que pasara allí les cambiaría la vida.

Cuando llegaron al salón vieron a su familia mirándolos enfadados y a sus seis molestias personales también mirándolos con rabia.

-¿Se puede saber donde habéis estado?- gritó alguien furioso-¿Sabéis la hora que es?.

Los dos prometidos miraron a esa persona y…

-¡A ti no te importa donde hemos estado!- la rabia en esa contestación era patente.

Ryoga no se esperaba esa respuesta y menos de Akane.

-Pero Akane- contestó ese chico casi llorando.

-No te debo explicaciones-y añadió casi con desprecio- sólo eres uno de los molestos rivales de Ranma.

Esa afirmación hundió al joven, Akane sólo lo veía como una molestia.

-Pero…- siguió el chico.

- No hay peros que valgan- la chica se estaba enfadando. Miró a esos chicos-¿ A que habéis venido?, Aquí no tenéis nada que hacer.

- Yo visitar a Airen, él invitar- dijo Shampoo- tú no meter entre Airen y yo.

Akane se giró furiosa hacía Ranma como siempre hacía. Vio miedo en Ranma , ese chico esperaba que ella lo culpase. Ella lo iba a hacer sin preguntarle. Ranma vio la tormenta que le venía encima por esa gata mentirosa, ahora Akane le pegaría y el se enfadaría.

Los dos prometidos supieron que si se peleaban sería el fin, seguirían el mismo camino wue les dijeron su yos ancianos. Pero recordaron el consejo de la Akane anciana.

-"No pierdas lo que yo perdí. No dejes que tu orgullo te domino. Ponte en tu sitio y defiende lo tuyo. Si no te arrepentirás toda tu vida, como hago yo cada día"- les había dicho esa mujer. Se miraron y asintieron con la cabeza.

-No, no saldré contigo- y con ninguna de vosotras. Para mi sólo soy… rivales de mi prometida- y recalcó la palabra prometida, todos lo miraron asombrados, había señalado a Akane como su única prometida- suena bien unir la palabra prometida a Akane. Y como a dicho Akane, aquí no pintáis nada.

-No permitiremos que Akane sea tuya- dijo Ryoga.

Ranma los miró y sonrió con maldad.

-Akane es hora de que estos reciban nuestros regalos.

- Si les gustaran.- contestó la chica.

Y el regalo de Akane para esos seis fue un viaje aéreo sin motor.

-Ahora que os habéis desecho de esos seis- dijo Soun furioso- decirme, ¿ Donde caray habéis pasado la noche de Navidad?

Los dos jóvenes se miraron y cuando iban a hablar.

-Yo puedo explicar eso- delante suyo estaba la hermana María. Miró al padre de Akane y los padres de Ranma- sus hijos son una joyas. Han pasado la noche de Navidad ayudando en nuestro alberge. Han sido de gran ayuda, estábamos escasos de voluntarios, y su ayuda ha sido nuestra salvación, pero de han escapado antes de que le diésemos la gracias.

-No tiene que agradecer nada, todo lo contario, somos nosotros los que debemos estar agradecidos- dijo Ranma- yo cuando fui niño visité su albergue y siempre pude comer algo, sin su ayuda, ahora no estaría aquí.

- Y gracias a su albergue, la vez que me escapé de casa, pude volver a casa.

- Y os conocisteis allí- dijo riendo la monja- fue vuestro primer encuentro. Como agradecimiento os he traído unos regalos, algo que deseabais con toda el alma, pero esos regalos no son para vosotros, sino para el otro.

-Hermana María, ¿Quién es usted de verdad?

La moja sonrió.

-Alguien que perdió la esperanza cuando tenía vuestra edad- puso una cara triste- cuando estaba a punto de dejarme vencer, me encontró Margaret y me salvó del abismo. Desde ese momento decidí ayudar a los necesitados. Para que no pasen lo que yo pasé.

La mujer entregó los regalos olvidados a los dos jóvenes.

-No dejéis que nadie os quite vuestros sueños y menos vosotros mismos, creo que ya es hora que dejéis de nadar contra corriente. Y ahora debo irme que debo descansar y levantarme a hacer la comida para mañana.

Y esa mujer se fue.

Los dos jóvenes se miraron, y se sonrieron iban a darse sus regalos.

-Aunque habéis hecho una buena causa, no nos habéis avisado- dijo Soun- por lo tanto estáis castigados.

-Pero si quedan meses para que seamos mayores de edad- se defendió el joven bufando, estaba harto de la imposiciones de esos dos, se sentía oprimido y agobiado.

-Aún no lo sois- los atacó Genma- estáis castigados dos meses

- No siempre durará eso,- dijo Akane, ella también esta cansada de los dos padres- en unos meses estaremos libres de vosotros, disfrutad mientras tanto. Nuestra mayoría de edad será nuestro regalo de Navidad, aunque un poco atrasado.

-O según se mire adelantado.- colaboró Ranma.

-¿Adelantado?- preguntó Akane.

-El regalo de Navidad del año que viene. Que lo pasaremos como tú y yo queramos.

-¿Estás diciendo que el año que viene lo pasaréis juntos haciendo cosas de adultos?.- dijo Nabiki riendo con burla.

Ranma la miró, miró a su prometida y puso su sonrisa burlona.

-¿Yo?, ¿Con esta marimacho, pecho plano, violenta, que no sabe cocinar?- dijo Ranma, todos se llevaron la manos a la cara, Ranma había metido la pata. Akane miró furiosa a su prometido, aunque por sus última palabra pronto dejaría de serlo. Esta iba ha ser la pelea que le hablaron los dos ancianos. Pero Ranma la miró y sonrió- Pues claro que si pasaré las próximas Navidades con ella, y no sólo las próxima, sino todas las próximas Navidades- se sonrojó- si ella quiere, si no- bajó la cabeza- mañana mismo me iré para siempre.

-¡Nooo!- dijo ella. Ranma la miró asustado y apenado, ella lo rechazaba- no me malinterpretes, eso es mi marca registrada. No rechazo tu propuesta , sólo me niego a que te vayas mañana, no te dejaré hacerlo, te quiero aquí para que yo pueda pasar contigo, y tú conmigo todas las próximas Navidades del mundo.

El chico sonrió y le dio el regalo que se dejó en el albergue.

-Esto te quería dar hace meses, pero mi cobardía, mi timidez y mi miedo a tu rechazo. Junto a mi miedo a lo pudieran hacerte esas tres me impidió dártelo. Pero la vivencias de hoy en ese albergue me han hecho pensar y quiero cambiar el destino tan malo que teníamos.

Akane abrió el paquete y vio una cajita y la abrió y vio lo que parecía un anillo y al irlo a coger se detuvo.

-No es un pastillero- dijo Nodoka yo fui con él a elegirlo.

Ranma cogió el anillo, lo deslizó en el dedo de la joven, esta levantó la mano y lo miró y sonrió.

-¿Qui… quieres ser mi prometida?- preguntó Ranma.

-Si, ya lo soy- dijo ella.

-¡No!, me he expresado mal- dijo el joven sonrojado- hoy he roto con todas las promesas de matrimonio, incluso las de nuestros padres- ella lo miró asustada- lo que quiero decir es, es…

-Abrevia cuñao, se breve que tenemos prisa.- dijo Kasumi.

Todos la miraron asustados, parecía más un comentario de Nabiki que de ella.

-Eso, ¿Quieres ser mi prometida por tu propia voluntad?, ¿Pasando de la promesa de esos dos viejos caducos?

Ella lo miró y sonrió.

-¡No!- respondió ella ante el asombro de todos, sobretodo de Ranma, ella al ver la reacción de su ahora ex – no si tu no te deshaces de esas tres que dicen ser tus prometidas.

-Para mi eso ya está resuelto, no las quiero cerca. Esta noche ya les he dejado claro que eres mi única prometida.

- Pues entonces si acepto ser tu prometida.- y le dio su regalo. El chico lo abrió y vio una medalla de oro, con un corazón dibujada y escritas unas letras RxA- temía dártelo, creía que no te gustaría o reirías de mi.

-No me gusta. un me gusta se quedaría corto. - dijo él- no tengo palabras para explicar lo que siento por él.

- Con un me gusta me conformo.

- Pues entonces me gusta, sobretodo porque me lo has regalado tú.

Habían olvidado que estaban delante de la familia, sólo les importaba ellos.

-Te estas liando con un chico que es un bocazas, que no sabe estar callado. Alguien que es un ególatra y presumido. Una persona que actúa antes de pensar, sobretodo si tú estás en peligro.

--No me importa, te quiero con todos tus cualidades y defectos. – respondió Akane- y tú con alguien que no sabe cocinar, que no sabe coser. Violenta y que pega antes de preguntar.

- Diré lo mismo que tú. No me importa, te quiero con todos tus cualidades y defectos.

Los dos se miraron y se acercaron.

-Odio la Navidad, es una fiesta vacía, comercial y llena de hipocresía.- el chico comentó los defectos de esa fiesta.

-Yo la amo. Por lo que significa para mi, por que me recuerda a mi madre- suspiró y se le escapó una lágrima- Aunque sé lo que tu dices es verdad, te haré ver lo bueno de esta fiestas.

-No me negaré a ver esa parte, pero recuerda, no todo es felicidad en Navidad, en todas fiestas hay una parte negativa.

- Lo sé, si estamos juntos pasaremos buenas Navidades.

-¿Pero habrá boda o no?- dijo riendo Nabiki- sois muy cortos.

Los dos prometidos miraron a su familia, se estaban divirtiendo a costa de ellos.

-Huyamos- dijo Akane.

- Apoyo esa moción.

-¡Estáis castigados sin salir de casa!- gritó Soun.

-Como salgáis de casa ese castigo aumentará, continuó Genma.

-Por mi mejor- opinó Ranma- todo el día Akane y yo juntos. ¿Os podéis imaginar lo que haremos cuando estemos solos?

-Será algo muy divertido- Akane puso una sonrisa traviesa en sus labios.

Soun se quedó blanco, no podía permitir que pasara lo que habían insinuado los dos prometidos, pero cuando fue hablar los dos chicos se habían fugado del dojo.

-La noche de Navidad es para estar con la pareja- dijo Ranma- se de una cabaña donde tú y yo podemos regalarnos una cosa mejor que unos simples regalos de Navidad.

La chica supo a que se refería su prometido, se puso roja, pero cogió con fuerza la mano de su prometido.

-Si, llévame a ese sitio, que quiero recibir tu regalo y yo darte mi tesoro.

Y aún sabiendo que a su vuelta serían castigados o casados, posiblemente las dos cosas, huyeron hacía el lugar que conocía Ranma.


Notas del autor:

Este es mi relato navideño.

He querido demostrar que no es todo felicidad, sino que como en todas fiestas hay infelicidad e hipocresía, pero también alegría y esperanza.

Mientras iba avanzando la historia fui haciendo mi particular Cuento de Navidad de Dickens, en que los dos prometidos se encuentran con sus yos del pasado y de un posible futuro., con la posibilidad de cambiar ese futuro, y así hacen.

Ranma ve lo malo de la Navidad y Akane lo bueno, y cada uno le enseña al otro su versión.