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Capítulo 10
Un Dia Ultra Agitado (3º Parte)
Una Luna menguante se mostraba en el cielo nocturno. Ya el grupo de ultraentes estaba preparado para salir de incognito. Todos llevaban divertidos disfraces para ocultar lo mejor posible que eran Ultraentes. Como habia dicho antes Jewel, no tenían prohibido ir por la ciudad, pero sabían que llamarían demasiado la atención si no se disfrazaban un poco.
Novalis llevaba puesto un sombrero de sol negro con una cinta dorada. Usaba lentes oscuros falsos. Y llevaba pendientes con forma de plumas. Jewel usaba un vestido negro elegante, con un sombrero muy grande y un velo negro. Además de estar cubriendo su rostro con un abanico con diseño de rosas. También llevaba un bolso de mano, pero eso no era parte del disfraz.
Zeno llevaba un traje de arlequín, adaptado a la forma de su cuerpo. Llevaba una máscara morada con forma de corazón, la cual tenía un par de ojos bastante aterradores. También llevaba un cinturón con otras mascaras aterradoras. Omu por su parte, estaba disfrazado de detective. Tenía ropa oscura y una gabardina. Usaba un sombrero muy pequeño para su cabeza. Y llevaba unos lentes falsos con un mostacho.
—Qué bueno que la señorita Danna tomara en cuenta nuestros gustos. Este disfraz me encanta —Comento Zeno alegremente, ya que aquel disfraz era de uno de sus videojuegos favoritos.
—… —Omu se acercó de forma amenazante a Zeno con una placa de detective en la mano, emitiendo ruidos de amenaza.
—Eres un detective. Los detectives no atrapan fantasmas enmascarados —Se quejó el Naganadel con el ceño fruncido debajo de la máscara.
—Ya dejen de actuar como niños —Les reclamo Jewel poniéndose en medio de los dos, golpeándolos a ambos con su abanico. Querían quejarse, pero no querían terminar en el suelo como en la mañana—. Ahora, vámonos, el tren saldrá a la ciudad en pocos minutos.
—Pero, ¿Qué hay de Novalis? Nosotros tres pasaremos desapercibidos, pero no hay forma de que ignoren a una Nihilego flotando por allí —Cuestiono Zeno mirando a su amiga, la cual estaba tranquilamente leyendo su diario.
Novalis escucho lo que dijo su amigo, soltando una pequeña risa por esto.
—No te preocupes, la señorita Danna tuvo en cuenta eso —Menciono Novalis a la vez que iba a su habitación, volviendo con un muñeco con forma de Banette, el cual era muy realista—. Puedo poner este muñeco debajo de mí, y fingir que yo soy el muñeco, y la yo real es un disfraz de Nihilego.
Dicho esto, Novalis puso aquel muñeco debajo de ella. Pudo sentir como su cuerpo automáticamente intentaba conectarse con el muñeco, pero al ser falso, no pasaba nada. Aquello la hizo pensar un poco en lo que ocurrió con Queen, pero rápidamente aparto estos pensamientos de su mente. Por otro lado, si no fuera porque sus amigos sabían que era ella, realmente creerían que era un disfraz muy bien elaborado.
—Estas perfecta, querida, ni un detective sospecharía de ti —Comento Jewel con una sonrisa elegante. Omu se acercó a la chica y empezó a mirar a su alrededor con una lupa, como si no supiera que estaba allí. Novalis soltó una risa por esto.
—Muchas gracias, chicos —Agradeció tímidamente la Nihilego, moviendo con sus tentáculos uno de los brazos del peluche de Banette.
—Bien, si ya todos estamos listos, vámonos —Dijo Jewel con una evidente emoción en su voz.
Todos se dirigieron a la puerta. Antes de salir, Novalis tomo su diario, abrió el cierre de la boca del muñeco de Banette, y metió su diario dentro. No quería irse sin su diario, por si tenía que escribir alguna cosa que pasara durante el festival.
De camino a la estación, pudieron ver que no eran los únicos que iban con disfraces. Habia algunos Pokémon que tenían disfraces menos elaborados, otros que tenían disfraces al nivel de los suyos. Algo que notaron, era que los demás Pokémon no los reconocían tan rápido, lo cual era una buena señal.
Una vez que llegaron a la ciudad, intentaron pasar lo más desapercibido posible. El problema eran sus propios disfraces. Al estar tan bien hechos, los Pokémon se acercaban a ellos a pedirles fotos. Novalis se sorprendió mucho por la atención que estaba recibiendo, ya que era a ella a la que más fotos le pedían. Todos creían genuinamente que era una Banette y que llevaba un disfraz de Nihilego en la cabeza.
Por suerte, sus amigos estaban allí para alejar a aquellos Pokémon de forma discreta, notando claramente que la Nihilego se estaba poniendo muy nerviosa por toda la atención recibida.
Tardaron casi una hora en llegar al festival, ya que este estaba en el lado contrario de la ciudad. Estando allí, todos se sorprendieron. No era un festival único, ni tampoco muy grande, pero para los cuatro ultraentes, era el festival más grande que habían visto.
—Recuerden, chicos, debemos permanecer… —Empezó a decir Jewel, pero sus amigos ya se habían ido, provocando que la Pheromosa gruñera con molestia.
Zeno no tardó en encontrarse con un juego de lanzar dardos. El Naganadel pudo ver que habia varios Pokémon intentando darle a una diana, tanto jóvenes como adultos. Ninguno lograba darle al centro, mientras que un Mr,Mine, que era el dueño del juego, veía con tranquilidad todo aquello estando sentado al lado de un ventilador. Al acercarse al juego, Zeno se dio cuenta de que no habia nada mal con el juego a simple vista, pero el viento era muy extraño justo en ese lugar. Era bastante obvio cual era el truco.
—Quiero intentarlo —Dijo Zeno sacando algo de dinero de uno de sus bolsillos, no se veía por la máscara, pero estaba sonriendo.
—De acuerdo, son tres intentos —Respondió el Mr,Mine tomando el dinero y dándole tres dardos al Pokémon de tipo veneno-dragón.
—No es necesario, solo necesito uno —Aquella voz confiada llamo la atención del Mr,Mine.
—Me gusta esa confianza. De acuerdo, un intento, y si aciertas, te daré el premio mayor —Dijo el Pokémon mimo señalando un gran peluche de Solgaleo, poniéndolo en la mesa frente a él con sus poderes psíquicos.
Zeno tomo el dardo y soltó una pequeña risa. El truco del juego era sencillo. Con el ventilador y sus poderes psíquicos, el Mr,Mine cambiaba las corrientes de viento para que los dardos se desviaran o perdieran fuerza. Simple e imperceptible, pero no iba a ser un problema para el Naganadel.
En un instante, Zeno lanzo aquel dardo a una velocidad descomunal. El Mr,Mine ni siquiera tuvo tiempo a reaccionar. El dardo dio en el centro de la diana, atravesándola y clavándose en la pared que habia detrás. Todos los que estaban observando aplaudieron por esta hazaña.
—Incluso más fácil de lo que esperaba —Dijo el Naganadel de forma presumida, sonriendo debajo de la máscara.
Hecho esto, simplemente tomo su peluche y se fue, dejando detrás de si a un traumado Pokémon que habia perdido el premio más valioso.
En otro lado del parque. Omu caminaba de forma sigilosa, fingiendo ser un detective en cubierto. En su camino, el Blacephalon se cruzó con un juego de feria que no conocía. Habia un Pokémon con un martillo, golpeando un botón con fuerza para intentar hacer sonar una campana. El premio era un peluche de Lunala bastante grande. Solo podía pensar en lo extraño que eran los Pokémon de esa dimensión, pero, aun así, quería intentarlo.
El dueño de la maquina era un Machamp. Al ver a Omu acercarse, soltó una risa.
—¿Seguro que quieres intentarlo? No creo que tengas la fuerza necesaria —Provoco el Pokémon de tipo lucha, aunque esos trucos no funcionaban con Omu.
Luego de pagar, el Blacephalon tomo el martillo y golpeo con fuerza, pero no consiguió alcanzar la campana. El Machamp se rio nuevamente. Omu, claramente molesto por no haberlo logrado, volvió a pagar otro intento. Golpeo más fuerte que la última vez, pero al igual que antes, no logro alcanzar la campana, quedándose al borde.
—Créeme, chico, es más difícil de lo que parece —Comento el dueño de la maquina con una sonrisa confiada.
Aquello ya era personal, ya le daba igual el premio. Omu volvió a pagar por otro intento, tomo el martillo y se concentró. Pensó en sus amigos, en su familia, en las razones por las que luchaba. Ok, estaba exagerando. Una vez se concentró lo suficiente, golpeo con toda la fuerza que tenía. La campana sonó, y volvió a sonar, y volvió a sonar. De alguna forma, Omu habia conseguido que la campana sonara tres veces. El dueño de la maquina quedo con la boca abierta.
Si hubiera podido, el Blacephalon se habría reído, pero nadie lo iba a entender, por lo que solo tomo su premio y se fue de allí alegremente.
De la nada, Jewel apareció justo frente a Omu. La chica estaba jalando de la oreja (O algo así) a Zeno. El Blacephalon se puso muy nervioso al notar la expresión de su amiga.
—Ustedes dos me las van a pagar por irse sin mi permiso —Dijo de forma amenazante la Pheromosa. Omu ni siquiera intento hablar, simplemente bajo la cabeza y empezó a seguir a su amiga. Aún faltaba encontrar a Novalis.
Mientras tanto, Novalis flotaba por medio de la feria con mucha tranquilidad. Hace unos minutos logro ganar un peluche de Mew en uno de los juegos. Habia sido muy fácil, solo tuvo que ponerle la cola a un Ponyta con los ojos vendados. Obviamente habían vendado al muñeco de Banette, así que ella pudo ver en todo momento.
—Estoy segura de que a la señorita Danna le encantara este peluche —Susurraba Novalis mirando el peluche, el cual pensaba regarle a la Mew.
Fue allí cuando, entre la multitud, logro ver a una figura conocida. Novalis se alegró al distinguir a Queen, la cual estaba caminando junto a una Tsareena. Era bastante obvio que aquella era su madre. La Nihilego no tardo en ir a encontrarse con su amiga. Por esta misma razón, se descuidó demasiado. La gran multitud que habia le hacía difícil moverse, y lentamente empezaba a perder de vista a su amiga, pero de un momento a otro, ese se convirtió en el menor de sus problemas.
Por no ir con cuidado, un Pokémon muy grande que habia entre la multitud termino empujándola y tirándola al suelo. Novalis quedo aturdida por la caída. El golpe habia hecho que se cayeran sus lentes y su sombrero, pero aún más importante.
Habia hecho que se cayera el muñeco de Banette.
Un grito fue lo que devolvió a Novalis a la realidad. Tardo un par de segundos en levantar la vista, encontrándose con que todos los Pokémon a su alrededor la estaban mirando. Al ver el muñeco de Banette a su lado, fue aterradoramente sencillo entender todo. Los nervios empezaron a recorrer su cuerpo al instante. Podía sentir todas las miradas sobre ella. Se sentía muy nerviosa, pero sobretodo, asustada. Aquello no estaba bien.
Por el lado contrario, los Pokémon la miraban con miedo y seriedad. Ninguno conocía quien era realmente Novalis. Para ellos, era un Nihilego más, y todos sabían de lo que era capaz un Nihilego. Los niños estaban temerosos y muy confundidos, escondidos detrás de sus padres por orden de estos mismos. Nadie movía ni un musculo. Todo era silencio. Novalis se cubría los ojos con sus tentáculos, deseando que alguno de sus amigos viniera a salvarla.
—¡Novalis!
Ese grito logro desvanecer completamente el miedo de la ultraente. Al levantar la mirada, pudo ver a Queen acercándose corriendo hacia ella. Varios Pokémon intentaron detenerla, pero logro esquivarlos a todos.
—Novalis, ven conmigo, hay que sacarte de aquí —Dijo la Steenee con mucha prisa, levantando a su amiga lo más rápido que pudo.
Novalis apenas podía pensar con claridad, por lo que solo obedeció lo que estaba escuchando. Queen se llevó a su amiga lejos de allí lo más rápido que pudo. Por suerte, la multitud se movió nada más verla acercarse. Más por miedo que por otra razón. Las dos chicas desaparecieron entre varias carpas que habia allí.
Una vez que estuvieron solas, escondidas en un callejón sin nadie cerca, Queen abrazo con algo de fuerza a Novalis, teniendo cuidado de que no pasara lo mismo que ocurrió en el instituto.
—Me alegra que estés bien. Me preocupe mucho al verte allí rodeada de todos esos Pokémon —Dijo la chica aun con mucha preocupación.
Novalis tardo un momento reaccionar, mirando con mucha sorpresa a su amiga, pero aún seguía tan en shock por lo que habia ocurrido que no era capaz de hablar. Queen se dio cuenta de esto y siguió intentando calmar a su amiga.
—Tranquila, no tienes nada de qué preocuparte/Estas a salvo conmigo —Igual que en la biblioteca, Novalis escucho una extraña voz en su cabeza, teniendo una visión muy corta de una Steenee parecida a Queen.
—Yo… —Novalis intentaba hablar, pero no sabía que decir.
Justo en ese momento, las dos escucharon que alguien estaba corriendo hacía su escondite. Estaban a punto de irse, pero se detuvieron al ver que era la madre de Queen, la cual se veía algo cansada de tanto correr.
—Queen… Qué bueno que te encuentro —Decía la Pokémon adulta jadeando levemente, teniendo parte de su cabello cubriendo su rostro. Al levantar la cabeza, se sorprendió al ver a Novalis, pero no fue una sorpresa de terror, sino una sorpresa de alegría—. No puedo creerlo, ¡Eres tú, Novalis! ¡Hacía mucho tiempo que no te veía!
Aquella reacción dejo muy extrañadas a ambas chicas, sobretodo a Novalis. Esta no sabía quién era aquella Pokémon, y tampoco entendía como era que la conocía.
—Mama, ¿Acaso conoces a Novalis? —Pregunto Queen muy confundida.
—Por supuesto. Conozco a Novalis desde que tenía tu edad, hija —Respondió la Tsareena con mucha alegría—. ¿Acaso no me recuerdas? Soy yo, Diana —Se presentó la Pokémon de tipo planta.
Aquello sin dudas era muy, muy extraño…
Mientras tanto, de vuelta en el festival. Jewel seguía buscando por todos lados a Novalis. Zeno y Omu iban a cada lado de ella. Mientras caminaba, los susurros de los Pokémon a su alrededor empezaron a preocuparla. Podía escuchar claramente las palabras "Ultraente", "Ataque" y "Nihilego". Eso sin dudas era malo, y la cosa empeoro cuando los tres se cruzaron con una multitud, la cual estaba observando desde lejos los objetos que se le habían caído a Novalis.
Jewel no tardo en ver también aquellos objetos, empezando a preocuparse mucho al igual que sus amigos.
—Escúchenme bien, está claro que descubrieron a Novalis. Hay que buscarla lo más rápido posible y recuperar sus cosas —Dijo muy seriamente la Pheromosa, sabiendo que tenía que pensar lo más rápido que podía—. Zeno, necesito que tú vayas a buscar a Novalis. Vuela lo más alto que puedas y búscala, luego danos una señal para ir a reunirnos. Mientras tanto, Omu y yo recuperaremos sus cosas.
El Naganadel asintió con la cabeza, elevándose en el aire para ir a buscar a su amiga. Jewel empezó a pensar cómo recuperar las cosas de su amiga. Estaban en el centro de la multitud, por lo que no podría recuperarlas en sigilo. Acercarse y tomarlas tampoco funcionaria, iba a llamar demasiado la atención. Fue entonces que se le ocurrió una idea al ver a su amigo.
—Omu, necesito una distracción, tienes que llamar la atención todo lo que puedas mientras yo uso mi velocidad para recuperar las cosas de Novalis.
El Blacephalon emitió ruidos alegres en respuesta, quitándose la parte superior de su disfraz y haciendo lo que más caracterizaba a su especie, quitarse la cabeza.
Mientras la multitud de Pokémon discutían que hacer con las cosas de Novalis. Una esfera blanca con puntos de colores paso rodando cerca de ellos. Todos desviaron su atención hacia esta esfera, la cual exploto al instante, creando una gran cantidad de fuegos artificiales por todos lados. Todos se sorprendieron por esto, y más cuando otras dos esferas empezaron a rodar y explotar por todos lados.
Sin que ninguno se diera cuenta, un destello blanco y negro paso a gran velocidad entre toda la multitud, haciendo desaparecer las cosas de Novalis de un momento a otros. Los fuegos artificiales se detuvieron unos segundos después, mientras que todos se preguntaban que habia pasado.
En un callejón algo apartado, Jewel se detuvo y miro con una sonrisa a Omu. Este ya habia generado una cabeza nueva, y estaba poniéndose nuevamente su disfraz.
—Bien hecho, Omu. Tus cabezas explosivas sí que mejoraron desde la última vez que hicimos algo así —Omu emitió varios ruidos alegres por el cumplido de su amiga, la cual llevaba en sus patas la ropa de Novalis, el muñeco de Banette y el peluche de Mew—. Ahora solo hace falta que Zeno nos de la señal.
Apenas un segundo después, los dos ultraentes pudieron ver un fuego artificial morado explotando en el cielo. Sin duda alguna, esa era la señal. Ambos ultraentes empezaron a correr en aquella dirección para encontrarse con sus amigos.
De vuelta con Novalis, esta seguía sin entender lo que estaba pasando.
—Le aseguro que no la conozco, es la primera vez que la veo —Decía tímidamente Novalis mirando a la madre de Queen.
—Supongo que no me recuerdas, pero estoy segura de que todavía recuerdas a mi madre, Bianca —Comento Diana con una sonrisa mirando a Novalis.
Aquello sin dudas hizo clic en la mente de Novalis. De un momento a otro, lo entendió todo. Ya entendía las visiones y las voces que escuchaba, las notas de su diario, al igual que entendía porque la madre de Novalis la conocía desde antes.
—Ya… Ya lo entiendo —Susurro Novalis llamando la atención de Queen y de su madre—. Ya entiendo que es lo que está pasando.
—¿A qué te refieres, Novalis? —Pregunto Queen claramente confundida.
—Es complicado de explicar. Muy, muy complicado de explicar, pero necesito mi… Diario.
En el momento que se dio cuenta de que no tenía su diario, Novalis empezó a entrar en pánico. Lo habia dejado dentro del muñeco de Banette. Aquello no era bueno. Por suerte para la pobre Nihilego, sus amigos no tardaron en aparecer en aquella escena.
—Novalis, que bueno que estas bien —Exclamo Jewel acercándose rápidamente a la Nihilego y dándole un abrazo.
—Jewel, no hay tiempo, tengo que recuperar mi diario —Dijo la ultraente con algo de desesperación.
—Tranquila, nosotros ya nos encargamos de eso —Dijo Jewel entregándole sus cosas a su amiga.
Eso alivio por completo el pánico de Novalis. Una vez que la chica tuvo su diario en sus tentáculos, miro con agradecimiento a sus amigos.
—Muchas gracias, no sé qué haría si pierdo este diario —Agradeció Novalis con una sonrisa.
—Sabes, siempre me he preguntado porque ese diario es tan importante —Comento Zeno acercándose a su amiga y mirándola con curiosidad.
—Bueno, creo que les debo una explicación a todos, aunque, necesitaríamos ir a un lugar un poco más… Privado —Menciono la chica recordando que seguían estando en un callejón en medio de la ciudad.
—Bueno, podemos ir a mi casa, realmente tengo mucha curiosidad por lo que dijiste antes —Menciono Diana mirando a los cuatro Ultraentes.
Tardaron menos de quince minutos en llegar. Estando frente a la casa, más visiones vinieron a la cabeza de Novalis. Podía sentirlo, habia estando allí antes. Una vez estuvieron dentro, todos se sentaron en la sala. Las dos Pokémon y los tres Ultraentes miraban a Novalis de forma expectante.
—Bueno, como ya saben, mi nombre es Novalis y soy una Nihilego. A diferencia del resto de mi especie, soy capaz de pensar por mí misma —Empezó a decir Novalis intentando sonar seria, pero sus nervios conseguían hacerla titubear—. Todo eso ya lo saben, pero lo que no saben es que, a diferencia del resto de mi especie, soy un ser inmortal.
—¿Un ser inmortal? Pero, solo los Pokémon legendarios de alto nivel tienen esa característica —Comento Zeno completamente sorprendido.
—Sí, pero no soy un ser inmortal convencional. Mi inmortalidad tiene un precio —Respondió Novalis mirando a su amigo seriamente—. Cuando estoy al borde de la muerte, cada célula de mi cuerpo vuelve a reconstruirse desde cero. Al hacer esto, no solo mi cuerpo y mis habilidades vuelven a su estado base, todos mis recuerdos también se desvanecen por completo.
—Espera un momento, si lo que dices es cierto. ¿Qué edad se supone que tienes? —Pregunto Jewel una vez que Novalis termino de hablar.
—Pues, han pasado catorce años desde la última vez que mi cuerpo se reconstruyo. Pero mi edad total es… 1187 —Respondió con una sonrisa avergonzada.
Aquella información dejo completamente sorprendidos a todos. Ninguno habría pensado nunca que la tímida e introvertida Nihilego que conocían, tuviera en realidad 1187 años.
—Y es por esa razón que tengo este diario. Aquí escribo todo lo importante que pasa durante mi vida, de esa forma, la próxima vez que mi cuerpo rejuvenezca, puedo saber qué fue lo que pasó en mi anterior vida —Explico Novalis levantando su diario.
—… —Omu emitió varios sonidos incomprensibles que dejaron confundidas a Queen y a su madre. Al darse cuenta de esto, Jewel soltó un suspiro.
—Omu habla de una forma que solo los ultraentes podemos entender. Lo que dijo fue "¿Eso significa que todas tus vidas están escritas en ese diaria?" —Explico la Pheromosa con elegancia. Queen y Diana volvieron a mirar a Novalis después de esto.
—Bueno, en realidad, este no es mi primer diario. Este es el noveno diario que escribo. Los anteriores están guardados muy bien y tienen una protección psíquica para evitar que se dañen con el tiempo —Explico Novalis señalando un pequeño "9" que tenía su diario en una esquina.
—Así que por eso le pediste otro diario a la señorita Danna… —Susurro Jewel para sí misma.
—Pero bueno, en este diario están todas las notas de esta vida, la anterior, y parte de la anterior a esa —La Nihilego adelanto varias páginas de su diario, y luego miro a la madre de Queen—. Y allí es donde entra usted, señorita Diana.
—¿Yo? —Pregunto la Tsareena algo confundida. Habia entendido todo lo que explico Novalis, y era muy extraño que ella tuviera algo que ver con eso.
—Si, según las notas de mi diario. En mi vida anterior conocí a una Steenee llamada Bianca. Ella y yo fuimos amigas durante mucho tiempo. Un día, ella me presento a su hija y me pidió que eligiera un nombre para ella. El nombre que elegí fue Diana —Explico Novalis abriendo su diario en una página específica y dándoselo a la Pokémon de tipo planta. En dicha página también habia una foto en blanco y negro. Dicha foto mostraba a Novalis con una Tsareena, la cual llevaba entre sus brazos a una Bounsweet recién nacida.
Ver aquella foto hizo que un par de lágrimas cayeran de los ojos de Diana. Quizá la foto estaba en blanca y negro, pero sabía muy bien que aquella era su madre.
—Entonces, eso significa que conociste a mi abuela, y elegiste el nombre de mi madre, ¿Cierto? —Pregunto Queen mirando a Novalis con los ojos muy abiertos.
—Pues sí, por muy loco que suene, eso fue lo que paso. Lamentablemente, allí termina la historia. Según las notas de mi diario, la última vez que vi a Bianca y a tu madre, fue cuando ella cumplió quince años —Respondió Novalis algo avergonzada—. Se muy bien que todo esto es muy extraño, y no los culpare si no me creen. Tampoco los culpare si ya no quieren ser mis amigos —Dijo la Ultraente con algo de tristeza.
La sala quedo en silencio una vez más. Todos estaban procesando lo información que les habia dado Novalis. Mientras, la propia Novalis intentaba mantener la calma. La primera en reaccionar fue Jewel, la cual se acercó a Novalis y la miro seriamente, poniendo nerviosa a la Nihilego. Aquellos nervios desaparecieron cuando la Pheromosa la abrazo con suavidad.
—Lo único que me molesta es que no nos hayas dicho la verdad antes —Dijo Jewel suavemente sin dejar de abrazar a su amiga.
—De verdad lo siento, pero… Era un tema muy extraño y no sabía cuándo era un buen momento —Comento Novalis abrazando también a su amiga.
—No te preocupes, nada de eso va a cambiar que eres nuestra amiga —Decía Zeno uniéndose al abrazo.
—… —Omu también se unió al abrazo, emitiendo ruidos alegres y amables.
—Muchas gracias, chicos —Decía Novalis al borde de las lágrimas, conteniéndose de llorar porque sus lágrimas seguían siendo plasma corrosivo.
Una vez que termino aquella bonita escena, Diana se levantó y le devolvió su diario a Novalis.
—Realmente me alegro de haber podido encontrarme contigo de nuevo, Novalis, incluso aunque no seas exactamente la misma Novalis que conocí hace tanto tiempo —Decía la Tsareena con alegría—. Me gustaría mucho que mama pudiera verte una vez más, pero… Ella ya no está con nosotros.
Aquella información hizo que Novalis sintiera una punzada en su cabeza. Quizá ya no recordaba a Bianca, pero una parte de su cuerpo si lo hacía, y saber que ya no estaba la hacía sentir bastante triste.
—Lo siento mucho por eso —Dijo la Ultraente con tristeza.
—Por cierto, hay algo que no entiendo. ¿La señorita Danna sabe sobre todo eso? —Pregunto Zeno mirando con curiosidad a su amiga.
—Pues sí, si lo sé.
Todos se giraron y pudieron ver a la Mew flotando en medio de la sala. Aquello sorprendió completamente a todos, sobretodo Queen y Diana, las cuales nunca habían visto a la Pokémon legendaria en persona, bueno, Queen si, pero solo una vez.
—Se… Señorita Danna… ¿Qué hace aquí? —Pregunto Novalis muy nerviosa.
—Me entere de lo que paso en el instituto y en el festival, por lo que vine lo más rápido que pude —Respondió Danna con tranquilidad—. Tuviste suerte que lo que paso fuera rápido. Solo tuve que borrar un par de minutos de la memoria de todos los que los que estuvieron en la fuente y de los que asistieron al festival. Luego, solamente seguí tu energía hasta aquí. Y no hace falta que ocultes nada, llevo siguiéndolos desde hace varios minutos.
Novalis soltó una risa nerviosa por esto. Entonces, Danna, sin dejar de mirar a la Nihilego, señalo con su patita a Queen y Diana, las cuales seguían congeladas por la sorpresa de ver a la gobernante de la región y Pokémon legendaria de mayor nivel (Después de Arceus) en su sala.
Después de una larga y complicada explicación que no vale la pena detallar, ya los cuatro ultraentes y Queen estaban listos para volver al instituto. Era casi media noche, y aunque no se meterían en problemas gracias a Danna, igualmente tenían que dormir para ir a clases al día siguiente.
—Bueno, señora Diana, le agradezco mucho por cuidar a estos chicos. Y lamento si todo esto le causo algún problema —Decía Danna mientras que los cuatro ultraentes miraban aquella escena algo avergonzados.
—No se preocupe. Todo esto hizo que la noche fuera más interesante, aunque quizá llegue algo tarde al trabajo mañana —Respondió la Tsareena con tranquilidad.
—Tenga esto, puede usarlo para faltar al trabajo mañana sin ninguna consecuencia —Dijo la Mew apareciendo una moneda y dándosela a la Pokémon adulta.
—¿Que rayos es esa moneda? —Pregunto Zeno en voz muy baja a Novalis.
—Es una Moneda Génesis, puedes usarla para tener un día libre sin importar nada, pero se convierte en polvo una vez que la utilizas —Susurro la Nihilego muy cerca de su amigo.
A pesar de todo, Danna los escucho, pero no dijo nada. La Mew acompaño a los cinco adolescentes hasta la estación, y estos no pudieron evitar hacerle preguntas durante el camino.
—Disculpe, señorita Danna. ¿Puedo hacerle una pregunta? —Pidió Queen acercándose a la Mew, esta asintió con la cabeza para que continuara—. ¿Qué es Novalis para usted? Por lo que pude entender antes, ambas se conocen desde hace mucho y usted siempre la cuida.
—Ella es mi hija adoptiva —Respondió la Mew flotando tranquilamente, dejando boquiabiertos a todos menos a Novalis.
—¡¿Enserio?! —Exclamaron todos miraron con sorpresa a Novalis, pero sin dejar de caminar.
—Pues sí, la señorita Danna es mi madrastra desde hace 934 años —Respondió Novalis avergonzada.
—Chica, hay muchas cosas que vas a tener que contarnos mañana —Comento Jewel mirando seriamente a Novalis.
Una vez que volvieron al instituto, Danna se despidió del grupo, desapareciendo en un pequeño destello. Novalis y sus amigos también se despidieron de Queen, la cual tenía que volver a su dormitorio.
Una vez que los cuatro Ultraentes volvieron a su dormitorio, cada uno se fue a su respectiva habitación. Novalis no se fue directamente a la cama, la Nihilego aún tenía una última cosa que hacer.
Escribir todo lo que habia pasado en su diario.
Tardo varios minutos, y le costó un poco encontrar la forma adecuada de describirlo todo, pero finalmente logro escribir todo lo que habia pasado ese día antes de que se acabara su diario, poniendo en la última página una foto que Danna les habia hecho a todos antes de salir de la casa de Queen.
Una vez terminado eso, puso su diario en la mesa y le puso un sello con una runa en él. Su diario desapareció al instante luego de hacer eso. Estaba segura de que Danna ya lo habría recibido. Menos de un minuto después, Novalis recibió un nuevo diario igual al anterior, pero este tenía un "10" en la portada. Al abrirlo, Novalis pudo leer el mismo texto de presentación que tenían todos sus diarios.
—"Hola, yo del futuro. Primero lo primero, debes saber quién eres. Tu nombre es Novalis…"
Portadora del Orden.
