Como ya saben nada de esto me pertenece, la dueña de estos personajes es Stephenie Meyer y la autora de esta graciosa historia es la autora Hoodfabulous, yo solo traduzco ;)

Y como siempre me acompaña mi querida amiga y Beta, Erica Castelo. Gracias por tu ayuda *


Capítulo Nueve: ¿Qué?

Es surrealista conducir a la cafetería de Sue, el lugar donde conocí a Cullen, pero ahí es donde Angie insiste en que comamos esta noche. Está ansiosa por charlar sobre mi inminente cita con Jasper, y qué mejor forma de hacerlo que con unas hamburguesas y unas malteadas. En realidad, no estoy de humor para hablar de vestidos y estilos de peinado, pero considerando que estoy tan hambrienta que mi estómago se está comiendo solo, no puedo quejarme.

Trato de ocupar mi mente al conducir hacia la pequeña cafetería al estilo de los cincuenta en las afueras de la ciudad. Mi mirada se desplaza de la carretera al brillante cielo de arriba. Cuento las estrellas que titilan con más fuerza. Tamborileo mis dedos contra el volante, siguiendo el ritmo del hip-hop tradicional resonando suavemente por los altavoces de mi vieja camioneta. Mi pie izquierdo también golpetea al ritmo, mi cuerpo y mi mente en constante movimiento al temer entrar al mismo establecimiento social que alberga la mayor vergüenza de mi vida.

Solo puedo rogar que nadie en la cafetería esta noche hable del incidente de la malteada. Estoy segura que estará en la mente de todos, pero seguramente mantendrán la boca cerrada. En realidad, todavía no he conocido a nadie que haría algo como eso, además de Lauren Mallory, Jessica Stanley, o el resto de su grupo. Tan solo hoy, los escuché hablando mal de un estudiante de primero del que planeaban hacer de su vida un infierno. Puse los ojos en blanco y no les presté atención cuando pasaron, gruñendo cuando el bolso de Jessica golpeó 'accidentalmente' mi espalda.

El recuerdo se desvanece una vez que estoy dentro de la cafetería. El sitio no está lleno con la misma cantidad de adolescentes como la que hubo la noche del incidente de la malteada, pero hay unos pocos rostros conocidos ocupando el lugar esta noche, que fueron testigos del primero de muchos momentos vergonzosos desde que me mudé a Forks. Levantan la vista con solo un poco de interés, pero en seguida se vuelven el uno al otro cuando se dan cuenta que no soy una persona tan interesante.

Un vistazo rápido alrededor del lugar me deja ver a una Angie demasiado ansiosa sentada sola en una cabina cerca de la parte de atrás, agitando sus brazos impaciente. Mis botas vaqueras hacen ruidos pegajosos contra el linóleo de cuadros blancos y negros cuando paso por el mostrador ahora conocido donde una vez pagué por mis hamburguesas y mi malteada.

Una chica aproximadamente de mi edad, con cabello oscuro y rizado y ojos de un tono similar, sonríe cuando paso junto a ella. Sus manos están ocupadas secando un vaso con una toalla de cocina, pero su mirada curiosa nunca me deja. La agudeza de sus ojos ávidos arde en la parte de atrás de mi cuello todo el camino hacia la cabina.

"¿Cuál es su problema?" Le pregunto a Angie cuando estoy sentada frente a ella en el asiento 'acolchado' ridículamente incómodo.

Angie no tiene que preguntar de quién hablo. Con un irritado ceño fruncido, sube aún más las gafas de montura brillante sobre su estrecha nariz. Inclinándose hacia adelante, me susurra con tono bajo.

"Es la hija de Sue, Leah. Son las dueñas de esta cafetería. Es dulce, pero jodidamente entrometida. Me asaltó el primer día de escuela con todo tipo de preguntas, queriendo conocer la historia de mi vida. Luego procedió a chismear sobre todos los que han caminado—"

La voz de Angie se apaga de pronto, y la miro preocupada.

"Oh, mierda," murmura Angie, mirando por encima de mi hombro, su voz llena de emoción. "Jasper y Cullen acaban de caminar por esa puerta."

Por supuesto que Jasper está aquí. Se convirtió en un perro antidrogas después de que accedí a ir al baile con él, detectándome como si tuviera coca escondida dentro de Cooch. A la perra tampoco le agrada. Para nada. Ha estado tercamente resguardada dentro de mí, esperando a que derribe su puerta como la DEA.

La perra se encerró, y no la culpo.

De repente, el lugar es un hervidero de actividad. Ocasionalmente, una silla se arrastra contra el suelo cuando los chicos se giran en sus asientos. El suave murmullo pasa a un silencio sobrecogedor. Soporto las ganas de girarme en mi asiento, decidiendo que mi pegajoso menú laminado de una sola página parece mucho más interesante que los dos chicos que acaban de entrar a este fino establecimiento.

Estoy por decidirme entre una hamburguesa con queso y tocino y un sándwich de barbacoa, porque mmm… comida, cuando el calor familiar sonroja mi piel. Los delgados vellos de mis brazos se levantan, rozando contra las suaves mangas de algodón de mi camiseta, al sobresalir de la piel erizada debajo. Dejo caer mi menú y froto vigorosamente mis brazos, ignorando el incitante aroma de la colonia de Cullen, impregnado con hierba y un toque a cigarrillos con aroma a uva blanca. Los ojos de Angie se abren como platos cuando él se sienta en la cabina junto a ella.

La punta de su bota empuja mi pierna por debajo de la mesa, para luego descansar cómodamente contra ella. Entrecierro mis ojos al ver la sonrisa engreída en su rostro y la forma en que deja caer su brazo en el respaldo de la cabina detrás de la cabeza de Angie. Ella se torna de un tono más intenso que un tomate y sus ojos están prácticamente desorbitados detrás de sus gafas. No que pueda culpar a mi amiga. Si Cullen estuviera así de cerca de mí, también me tornaría de color rojo como suelo hacerlo.

A Cooch no le agradan las mejillas enrojecidas de mi amiga. Se levanta y espía a través de su prisión de algodón para darle a Angie una mirada crítica. Angie no la ve, por supuesto, ya que está oculta detrás de mi ropa interior y todo. Así Cooch tiene la ventaja, la perra rastrera.

El perfil de Jasper está en mi vista periférica, sentándose en la cabina junto a mí, y desvío la mirada del cabello bronce de Cullen peinado hacia atrás por la lluvia y de sus sonrientes ojos verdes. Jasper no arroja un brazo sobre el respaldo de la cabina, en vez de eso, se despatarra junto a mí descansando sus manos sobre sus piernas. El inocente roce de su meñique contra mi muslo provoca que mis ojos se estrechen y que Cooch gruña. Y el aliento caliente de Jasper en mi cuello hace que saque su navaja.

Gangsta Cooch.

"¿Me extrañaste?"

Jasper tiene una sonrisa perezosa en su rostro, y es obvio que los dos chicos están volando alto. Sus pupilas están dilatadas, y los dos tienen sonrisas bobas en sus rostros. Cullen no se ve tan enojado como normalmente lo está. Está más relajado, y su arrogancia ha llegado a un nivel completamente nuevo. Puedo darme cuenta tan solo por la forma en que se comporta: con la barbilla en alto, una sonrisa boba y ojos lujuriosos.

Me muevo en la cabina, haciendo una mueca cuando siento un viejo resorte encajándose en mi trasero. Mi pierna se aleja de la bota de Cullen con el movimiento, pero es solo unos momentos después que una vez más se encuentra junto a mi pierna.

Odio la forma en que su leve toque me hace sentir, y la forma en que mi cuerpo se estremece por el duro cuero de la punta de su bota frotando contra la suavidad de la mía. Bota con bota, pero hay mucha diferencia entre las dos.

Tan diferentes como el día y la noche.

Tan diferentes como él y yo.

Empiezo a pensar que él está tras de Cooch, y está usando los poderes de su linda polla y persistente toque para persuadirla a unirse al team Edward. Los escalofríos y cosquilleos viajan por mi pierna y se van directamente al Palacio del Coño donde la reina Cooch espera, agraciando a Cullen con una sonrisa vertical. La desvergonzada le suplica a Cullen en silencio que acaricie mi pantorrilla con un poco más de fuerza. Es ella diciéndole eso o la voz dentro de mi cabeza. Demonios, tal vez son la misma cosa. Como sea, él me está volviendo completamente loca, pero con suerte solo capta el enfado en mi postura y no la forma en que me meneo contra el asiento buscando algo de alivio.

"Solo tratábamos de decidir qué ordenar," Angie finalmente responde con un tono de voz firme.

¿De qué está hablado?

¿Alguien hizo una pregunta?

Oh, sí. Joder. Ni siquiera puedo pensar claramente. No cuando sus manos agarran el menú frente a mí.

"¿Sí? ¿Qué vas a pedir, Bella? ¿Una ensalada?" Pregunta, resoplando al final como si fuera jodidamente gracioso y supiera lo que comería una chica como yo.

"Na. Probablemente una hamburguesa con queso y tocino. Y aros de cebolla. Y una Coca… no, que sea una malteada de chocolate. Na, una Coca," divago, y mi estómago gruñe bajito de acuerdo.

"Maldición, chica. ¿Dónde pones todo eso?" Jasper pregunta, sonriéndome con ojos entornados por la hierba. Medio me empuja con su brazo, para luego quedarse ahí, apoyándose en mí.

"Todo se va a su trasero."

Angie jadea al escuchar las palabras que Cullen pronuncia en voz baja, pero él nunca levanta la vista del menú. Hay una sonrisita en su rostro que se hace cada vez más grande, entre más se calienta mi rostro.

"Una vez me llamaste flacucha," le recuerdo.

"En su mayor parte," responde con un murmullo bajo.

"¿Me estás llamando trasero gordo?"

Cullen se ríe entre dientes, lo que solo le echa leña al fuego. En serio, quiero abofetearlo en este momento. Solo estirar mi mano y abofetear su hermoso rostro hasta el cansancio.

"No hay nada malo con tu trasero," susurra Jasper, y sus suaves palabras llegan a Cullen y arrancan sus ojos del menú. "Tu trasero es perfecto."

"Eso me han dicho," refunfuño, levantado una ceja y lanzándole a Cullen una mirada penetrante.

Mis palabras murmuradas hacen que la frente de Jasper se arrugue, frunciendo sus cejas. Cullen oculta su rostro de mí y de su amigo con el menú, sus pómulos definidos y su elegante nariz repentinamente fuera de la vista. Jasper se apoya más en mí y luego sacude la cabeza. Algo semejante a la comprensión danza por sus rasgos. Esa mano que una vez descansaba en su regazo, de repente pesa demasiado en mi muslo.

Me sobresalto por el contacto y siento el irresistible deseo de quitar sus dedos de donde acarician lentamente mi pierna cubierta por mis jeans. Pero entonces recuerdo una mantra que me repetí durante toda la noche mientras yacía en la cama después que Jasper me pidiera ir al baile de bienvenida.

Dale una oportunidad, dale una oportunidad.

"¿Estás emocionada por el baile?" Jasper pregunta, como si leyera mi mente o algo así.

"Sí," digo. Una mentira de una palabra, que finalmente provoca que ese menú manchado de grasa caiga de frente el rostro de Cullen.

"¿Van a ir al baile juntos?" Pregunta Cullen, pero suena más como una declaración que una pregunta. Lanza una mirada acusadora del otro lado de la mesa a su amigo, y Jasper la capta fácilmente. Él le devuelve la mirada, pero esta es más presuntuosa, más confiada.

Jasper se acerca más.

"Sip, y vamos a pasar un rato estupendo, ¿verdad, Jasper?"

Mi falso entusiasmo se ha convertido en una grande y gorda mentira. La única respuesta de Jasper es subir más sus dedos por mi muslo. Cooch cosquillea, pero no es por el contacto. Está temblando por la repulsión, lanzándole a Cullen miradas afiladas y suspirando exasperada.

"Estoy segura que tú y Lauren tendrán una noche increíble."

Leah llega justo cuando la última palabra deja mi boca. Alta y delgada, mastica ruidosamente su goma de mascar, sostiene un lapicero y una libreta en sus manos, y se alterna entre mirar a Cullen y luego a Jasper. Por alguna razón, eso me molesta. La miro descaradamente hasta que siente el peso de mi mirada furiosa. La chica ni siquiera tiene la audacia de verse avergonzada. En vez de eso, me da una sonrisa y pide la orden de Cullen, acercándose poco a poco a él. Hay un atisbo de molestia en el rostro de él, y no le encuentro sentido.

¿Está molesto por esta chica? ¿Por lo que dije sobre Lauren?

Leah se deleita por la ridícula cantidad de comida que ordeno, pero me importa una mierda. Sorbo la Coca fría por mi pajilla y le gruño a Jasper después que lo atrapo mirando por demasiado tiempo a mis labios mientras envuelven la pajilla. Cree que esto es gracioso.

La mesa está algo silenciosa e incómoda después de eso. Angie sigue pateándome e inclinando su cabeza en dirección a Cullen, pero no sé qué demonios me está insinuando. Eso la frustra, haciéndola fruncir el ceño, bufar y rodarme los ojos.

Le toma dos viajes a Leah traer toda nuestra comida, y refunfuño bajo mi aliento cuando Cullen agarra el mismo aro de cebolla que yo. Nuestros dedos chocan uno contra el otro, nuestros dedos resbalosos por el aceite se resbalan y deslizan, piel contra piel. Cullen suelta el aro de cebolla primero, para luego pasar la lengua por las puntas de sus dedos. Mi boca se abre al ver la forma en que su lengua rosada se mueve rápidamente por la yema de su pulgar, hipnotizándome mientras lame la grasa. Mi boca se cierra de golpe, y agacho la cabeza cuando se da cuenta de mi prolongada mirada.

Supongo que el hecho que los chicos estén sentados en nuestra mesa es algo sorprendente para todos o algo así. Aunque estoy de espaldas al resto de la cafetería, puedo sentir las miradas y escuchar los susurros curiosos. Jasper me ha estado observado mientras devoro mi hamburguesa con gusto. En el fondo, tengo la esperanza que esto le provoque repulsión y lo haga huir con la cola entre sus patas, pero no. Supongo que son pocas las chicas con un buen apetito. Él me mira como si se aguantara las ganas de chocar puños conmigo, y Angie se me queda mirando como si fuera Mike Tyson arrancándole de un mordisco la oreja alguien en medio de una pelea.

De vez en cuando, suena la campana sobre la puerta de la cafetería, el sonido es casi completamente sofocado por el aumento del parloteo ocioso que nos rodea. La gente se ha acostumbrado a ver a Angie y a mí sentadas con Cullen y Jasper por ahora. La emoción se ha desvanecido, y mi nuca ya no arde por sus miradas.

Pero esa sensación finalmente regresa. La campana suena una vez más y el ambiente lleno de parloteo se esfuma. La piel normalmente besada por el sol de Angie se palidece, tornándose a un horrendo color gris cuando sus ojos miran por sobre mi hombro. Edward se mueve junto a ella, pero aún se ve relajado. De hecho, aparece su característica sonrisa engreída, y sus ojos parecen menos turbios que antes. El clic-clic-clic de zapatos de tacón resuena a nuestro alrededor, cada golpecito de la suela contra el manchado linóleo es como un disparo atravesando el lugar.

"Te he estado llamando todo el día," acusa una voz, el irritante sonido revolviendo la comida en la boca de mi estómago. "¿Qué demonios estás haciendo aquí… con ellas?"

Sorbo lo que queda de mi Coca del fondo del vaso lleno de hielo. Los exasperantes ruidos de mis sorbidos son los únicos en el lugar, además de la respiración entrecortada de Lauren. Siento su mirada fría sobre mí, pero la ignoro al agitar el hielo en mi vaso.

"¿Dónde está la camarera cuando necesitas una?"

Jasper resopla junto a mí cuando deliberadamente agito mi vaso en dirección a Leah. Está parada detrás del mostrador mirándonos, tan fijamente como todos los demás. Todos los ojos se vuelven en su dirección, y prácticamente se tropieza con sus pies, saliendo disparada hacia dónde estamos sentados. El enojo sale de la alta rubia en tórridas ondas de calor, pero no podría importarme menos. No me agrada esta chica, odio la forma en que siempre me fulmina con la mirada, y la gente con complejo de superioridad me encabrona más que nada en el mundo.

"Supongo que ahora te juntas con la gentuza, ¿eh, Cullen? Qué, ¿te hartaste ya de las chicas de Forks que ahora buscas un nuevo pedazo de trasero? Sabía que algo ocurría entre tú y Platt. Veo la forma en que la miras. Todos ven la forma en que—"

Me echo a reír, el sonido provocando que Lauren detenga su diatriba. No puedo evitarlo. Me rio tan fuerte que resoplo, y el resoplido de Jasper ni se acerca al mío. Los puños de Lauren están apretados a sus costados, con tanta fuerza que sus nudillos se ponen blancos. Casi siento lástima por lo ilusa que es.

Casi.

"Si Cullen y yo nos gustamos tanto, ¿por qué voy a ir al baile de bienvenida con Jasper?" Le sonrío engreída a la chica e inclino mi cabeza hacia el chico sentado a mi derecha.

Por las miradas que recibo, creerías que acabo de anunciar que tengo un asqueroso problema de gonorrea. La gente mira fijamente boquiabierta. Primero a mí, luego a Jasper, luego a Lauren y finalmente, a Cullen. Angie ya no se ve pálida, de hecho, se ve francamente petulante si me preguntas, sonriendo y esa mierda, como si acabara de poner a Lauren en su lugar. Supongo que técnicamente lo hice ya que la boca de la chica se abre, solo cerrándose ocasionalmente.

"Además, ¿no van a ir ustedes dos juntos?"

Lauren finalmente cierra la boca, apretando sus delgados labios en una línea rígida. Cullen se ve repentinamente aburrido con la tensa conversación en torno a él. Saca su móvil de sus jeans y se desplaza perezoso en él mientras Lauren murmura algo bajo su aliento que tengo que esforzarme por escuchar.

"¿Qué dijiste?" Pregunto.

"No me lo pidió," repite, y finalmente siento un poco de lástima por la chica. Se escucha totalmente descorazonada.

"Como te dije en la concesionaria… ya voy a ir con alguien."

La despreocupada respuesta de Cullen nos toma a todos por sorpresa, llamando no solo nuestra atención a su fachada indiferente, sino también la atención de todos en el lugar.

"Dijiste que se lo ibas a pedir a alguien," Lauren refunfuña con voz amargada. "No que lo hayas hecho."

"¿Vas a ir con alguien más?" Angie pregunta, siendo la primera en hablar. "¿Con quién?"

Cullen finalmente levanta los ojos de su móvil y le da una mirada desconcertada, una mirada que indica que ella ya debería saberlo.

"Contigo," le dice a mi amiga con una sonrisa, sacudiendo la cabeza al ver el rostro atónito de ella. "Voy a ir contigo."


¡Omg, pobre Angie! Bueno, pobre es un decir, porque va a ir al baile con Cullen, lo que toda chica desea jajaja. Eso me agradó de Edward, que aunque supiera que Bella iba a ir al baile con Jasper, no por eso él decidió ir con Lauren, la pesada de Lauren ugh. ¿Pero qué podemos sacar de todo este lío? Qué al parecer Cullen tenía intenciones de pedirle a Bella que fuera al baile con él, como dijo Eri, era eso lo que quería hablar con ella cuando se acercaba a su camioneta en la concesionaria, pero el verlo con Lauren hizo que Bella pensara otra cosa *rueda los ojos* Un malentendido tras otro. Pero, ¿será que Cullen cambió de opinión y ya no quiere dejarle el campo libre a Jasper? Sin duda hay algo entre esos dos, ¿no creen? Bueno, ya lo averiguaremos. Mientras tanto, espero que hayan disfrutado del capítulo y por supuesto estaré esperando ansiosa sus reviews para saber qué les pareció y así poder leer el siguiente ;)

Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: miop, GZarandon, paupau1, Vianey Cullen, JessMel4, Jess Amador, kaja0507, LuluuPattinson, PRISOL, somas, AnnieOR, bealnum, Paola Lightwood, Isis Janet, Mapi, Marme, glow0718, NaNYs SANZ, Car Cullen Stewart Pattinson, Lizdayanna, Lady Grigori, Brenda Cullenn, Manligrez, EriCastelo, bbluelilas, NarMaVeg, Lauguilln, Jade HSos, Mio1973, Sully YM, tulgarita, ClaryFlynn98, Mafer, angryc, Ali-Lu Kuran Hale, MajoRed, Dani, saraipineda44, Liz Vidal, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo, espero que muy pronto ;)