Como ya saben nada de esto me pertenece, la dueña de estos personajes es Stephenie Meyer y la autora de esta graciosa historia es la autora Hoodfabulous, yo solo traduzco ;)

Y como siempre me acompaña mi querida amiga y Beta, Erica Castelo. Gracias por tu ayuda :*


Capítulo Diez: Dark Horse

"Bella, ¿estás segura de esto?"

Es viernes, el temido Día-B, la 'B' por Baile. Angie y yo subimos las escaleras para prepararnos para el baile después de un estresante día en la escuela. No estamos estresadas por la tarea o por los molestos maestros. El estrés viene de nuestros compañeros que no tuvieron nada qué hacer en todo el día más que chismear sobre Angie, nuestras citas, y yo. Estamos tan estresadas que decidimos no ir al juego de fútbol antes del baile, evitando las miradas curiosas que nos han perseguido todo el día.

De pronto, somos las chicas más populares en la escuela.

Nunca he sido 'popular' como tal. La escuela a la que asistía antes de mudarme a Forks estaba llena con los mismos estudiantes que conocía desde el jardín de niños. Como en cualquier otra escuela teníamos nuestros círculos, aunque no tan diversos como los que hay aquí en Washington. Con todo, sin importar el círculo en el que estuvieras, todos nos conocíamos, nos llevábamos bien y nos aceptábamos por quienes éramos. Nuestros fines de semana estaban ocupados asistiendo a las mismas fiestas donde nos reuníamos y conversábamos entre todos antes de pasar a nuestro respectivo grupo de amigos. Difícilmente había discriminación. Por supuesto que había chicas malas y lo que sea, pero eran contadas, y no se parecían en nada a Lauren Mallory o Jessica Stanley.

Una oleada de tristeza me invadió al llegar al último escalón después de subir pesadamente las escaleras. Mi mente llena de imágenes de Rose, que este año fue nombrada dama de la reina del baile. Me etiquetó en un montón de fotos suyas en Facebook, ansiosa por presumir el vestido color esmeralda que llevó puesto la semana pasada en su baile de bienvenida. Solo me recordó los ojos de Cullen, lo que me hizo sentir patética.

Paul estaba incluido en la foto de grupo de algunos de mis anteriores amigos, todos elegantes para una noche de baile y fiestas. Verlo con una de primer año de nombre Emily perfectamente acomodada bajo un brazo, tuvo un extraño efecto en mí. No sentí nada: no me sentí ofendida, ni herida, ni molesta o arrepentida. Es extraño, considerando que él es la única persona con la que he estado, y el primero y único novio que he tenido en mi vida.

"¿Bella? ¿Me escuchaste?"

La voz de Angie saca mi cabeza de las nubes. La golpeo con mi cadera y pongo los ojos en blanco, justo antes de abrir la puerta de mi recámara. El vestido que mamá y yo encontramos en Seattle cuelga de la puerta de mi armario, oculto detrás de la funda para ropa cerrada.

"¿Pregunté si estabas segura que está bien que yo vaya con Cullen esta noche?"

"¿Por qué sigues preguntándome eso?" Gimo y eludo su mirada perceptiva. En el fondo, estoy tan jodidamente feliz que sea ella la que vaya con el chico, que si fuera cualquier otra salvo Lauren Mallory la que fuera con él. Además, Cullen recalcó esa noche más tarde que le estaba pidiendo que fuera con él como una amiga.

La caja de zapatos que necesito está en la parte de arriba de mi armario. De puntillas, batallo para alcanzar la caja, dejando escapar un suspiro agradecido cuando mi tallo gigante de amiga pasa rozando junto a mí y la agarra.

"Sabes que solo me lo pidió a mí para poder vigilarlos a Jasper y a ti, ¿verdad? Por eso estaba tan ansioso de que compartiéramos coche…"

"Todos deberíamos viajar juntos," dijo Cullen, rompiendo en minúsculos pedazos la servilleta frente a él, haciendo que el pequeño montoncito blanco parecieran copos de nieve descansando frente a él. Levantó la vista y me miró a los ojos, y me pregunté brevemente cómo se vería con la nieve cayendo alrededor de los planos definidos de su rostro. "Para ahorrar gasolina y todo eso."

"Solo está tratando de ahorrar dinero en gasolina, Ang. No tiene nada que ver conmigo."

"Bella, el tipo es rico. ¿Por qué demonios le importaría ahorrar gasolina?"

"Tal vez… tal vez es un ambientalista de armario. Un amante de los árboles." Casi resoplo al escuchar mis propias palabras.

"Jesucristo, Bella. ¿Un ambientalista de armario? ¿Cullen?" Replica, ignorando a Cooch que se está poniendo su camiseta de Greenpeace y pintando un letrero de 'Salven a las ballenas'. "Con la cantidad de hierba que fuma, él solo está matando a la Madre Tierra, así que dudo que sea un activista ambiental."

Una imagen pasa por mi mente… una imagen de Cooch con la camiseta de Greenpeace puesta y encadenándose a la polla de Cullen en protesta, protegiéndola de todas las otras Coochs del mundo.

"Conduce un Volvo." Le señalo al abrir la tapa de la caja de zapatos.

"Sí. Todavía no he descifrado eso," dice con una risita.

Angie arroja su propia funda de ropa descuidadamente sobre la cama, dando un pequeño chillido cuando quito sus manos del cierre con las mías. Ansiosa por ver qué agarró de último minuto, abro la funda, y mis ojos se amplían al mirar el vibrante color anaranjado que encuentro.

"Alocado, ¿eh? Me encanta." Ang suspira contenta y saca el vestido de la funda. El corpiño brilla y resplandece en ella, los volantes de la parte de abajo ondean cuando da vueltas. Casi me siento celosa de lo sorprendente que va a verse cuando lo tenga puesto. El bronceado de verano que aún le queda en sus piernas contra la vaporosa falda, definitivamente atraerán la atención a sus piernas interminables. Juro que esas piernas suyas terminan en su garganta.

Angie arroja el vestido sobre la cama y abre mi funda. Me siento tonta. Ridícula y simple comparada con ella. El vestido que saca de la bolsa es de un pálido color verde menta. El corpiño está igual de entallado como el de Angie, pero lo ajustado termina debajo de mis pechos. La falda también es vaporosa, fluyendo casi hasta mis rodillas. Sería más corto, pero soy bajita, y fue lo mejor que pude hacer con tan poco tiempo.

"Bella, es precioso," murmura, tocando las ondas de tela en el dobladillo del vestido. "Te verás como una princesa."

"Y tú te verás como una modelo. ¿Con quién preferirías bailar? ¿Con Kate Upton o la puta sirenita?"

"No importa, perra. Métete a la ducha. Tenemos que hacernos el peinado y el maquillaje, y eso va llevarnos horas."

Gimo al escuchar sus palabras, deseando en el fondo haber aceptado la sugerencia de mi madre de que nos hicieran un peinado y maquillaje profesional. Con profesional, me refiero a un diseño de Peggy, la esteticista y fumadora empedernida en Forks, y la única disponible para hacer peinado y maquillaje de último minuto. Cuando mi mamá sugirió que fuera ahí, todo lo que pude imaginar fue a Peggy fumando ese cigarrillo en el pequeño y sofocante establecimiento situado en su patio delantero. Me imaginé ahogándome con el humo y el aerosol para el cabello, y deseché esa mierda de inmediato. Ni de coña iba a soportar ese tormento, o a presentarme al baile en una nube de Aqua Net y Virginia Slims (1), en vez de en el coche de la mamá de Jasper.

"¿Dónde está tu mamá?" Angie pregunta, una vez que estuve cuidadosamente duchada, afeitada y mi cabello seco. Está parada detrás de mí, con una toalla envuelta en su largo cabello oscuro. Le doy una mirada aprensiva a la plancha que está en su mano. Ser propensa a los accidentes me ha merecido una ocasional quemada con la plancha o veinte a través de los años, y eso es por mis propias manos. "Todavía está en el trabajo, pero estoy segura que estará en casa. Dios, va avergonzarme hasta decir basta. La encontré anoche redecorando la repisa de la chimenea solo para las fotos que planea tomar de nosotros frente a ella."

"Ya sabes cómo pueden ser las mamás."

Murmuro de acuerdo, pero no concuerdo necesariamente. Nunca he visto a mi madre tan emocionada por una cita, y sospecho que en el fondo está encantada por mi supuesto interés en Jasper. El nombre de 'Carlisle' se ha mencionado casualmente en nuestra casa últimamente. Tan frecuentemente usado como 'pásame la mantequilla' o '¿sacaste la basura?'. No me malentiendan, estoy feliz de que ella sea feliz, pero sigo esperando a que pase algo.

En realidad, estoy esperando que deje a Carlisle, justo como dejó el baile de vientre y las clases de alfarería. Mi madre pierde interés en todo muy rápidamente, pasando de una cosa a la otra. No puedo evitar preguntarme si será de la misma forma con este hombre, dejándolo cuando ya no sea tan nuevo y flamante.

Una parte de mí espera que no lo haga. He disfrutado la felicidad en sus ojos, y tomarle el pelo cuando su teléfono suena y se escabulle a su recámara como una adolescente. Pero hay una parte de mí, y no estoy segura que tan dominante sea esa parte, que desea que se aburra y lo deje. La idea de tener que lidiar con Cullen de otras formas además de solo un compañero de casillero, es algo que no puedo soportar el siquiera considerarlo. La mera idea de compartir la cena con él y a nuestros padres, o ir en juntos en viajes familiares, me hace sentir enferma.

De lujuria.

"Bella. ¿Me escuchaste? ¿Dónde tienes la cabeza hoy?"

"¿Eh?" Pregunto, saliendo abruptamente de mi ensoñación de Edward en bañador mientras vacacionamos con nuestros padres en Hawái.

Oigan, no me juzguen. Definitivamente puede pasar.

Soy una puta enferma.

"Dije, ¿quieres tu pelo totalmente lacio o quieres que le haga algo especial? Soy muy buena con el cabello…"

El ocasional pouf de Jersey Shore de Angie hace que me pregunte, qué tan geniales son sus técnicas de peinado, pero la visión de Cullen todo lleno de aceite en una playa hace que hoy me sienta temeraria… temeraria y atrevida.

Le digo que se aloque.

Y lo hace.

Horas más tarde mi mamá está en casa chillando como un cerdo en celo corriendo por todas partes buscando la cámara. Casi le recuerdo que tiene un estupendo móvil que toma fotos muy buenas, pero no lo hago. En vez de eso, Angie y yo nos sentamos en las escaleras con nuestros codos sobre nuestras rodillas y nuestra cabeza apoyada en nuestras manos mientras mamá corre por la casa. La mancha de un vestido rojo y su cabello suelto en ondas pasan volando de vez en cuando, mientras se mueve de habitación a habitación buscando 'esa maldita cámara que usé en la boda de Mildred'.

No tengo idea de quién es Mildred.

Normalmente estaría cansada porque soy una aburrida y me voy a dormir temprano todos las noches. No fuimos al juego de fútbol, y el baile no empieza hasta que termine, lo que no debería tardar mucho. Por lo general, me iría a dormir en aproximadamente una hora, pero el cansancio no me ha alcanzado. Estoy acelerada, me siento como si me hubiese bebido veinte tazas de café desde que llegué a casa de la escuela. Y no hay posibilidad futura de algún efecto secundario al pasar la euforia inducida por la adrenalina.

O eso creo.

El sonido del timbre nos pone de pie a Angie y a mí. De pronto no estoy tan segura que esta sea una buena idea, acceder a salir con Jasper. Me huelo discretamente la axila mientras Angie desciende las escaleras y prácticamente salta a la puerta principal, la traidora. Cómo puede hacer eso en tacones, es algo que no entiendo. Mi rostro estaría plantado en alguna parte del suelo en estos momentos, entre las brillantes tablas de madera que componen el recibidor.

Jasper es mi cita, y la persona en la que debería centrarme una vez que mi puerta principal esté abierta. Pero bien podría ser invisible en su moderno esmoquin negro, porque no puedo ver nada más que a Cullen parado detrás de él.

Mis ojos suben por su cuerpo, echándole una ojeada a sus nuevas botas color caoba, recorriendo sus deslucidos jeans con pequeños agujeros deshilachados a sus costados. Un chaleco de esmoquin marrón a juego abraza su cuerpo, definiendo los nítidos contornos de los músculos ocultos debajo. Una camisa de vestir ligeramente descolorida descansa debajo del chaleco, con las mangas arremangadas hasta los codos, exponiendo los bordes de sus tatuajes, que se asoman por debajo. Cuando entra a mi casa, veo que el típico cabello desordenado encima de su cabeza está engominado y retorcido en una caótica perfección, y sus ojos… sus ojos están ocultos detrás de unas gafas de aviador devolviendo mi atónito reflejo, desde el otro lado de la habitación. Las gafas encuentran un lugar para descansar cerca del botón superior de su camisa cuando las retira de su estoico rostro. Él y su amigo podrían ser el día y la noche por la forma en que están vestidos.

Edward sería la noche… sin lugar a dudas. Solo miradas oscuras y ojos entornados. Jasper sería los rayos de sol, con la sonrisa que pone en su rostro mientras su mirada viaja por mi cuerpo.

Siempre he sido fan de las estrellas.

"Señoritas." Dice Jasper, caminando hacia mí al mismo tiempo que agarro el barandal y bajo el resto de las escaleras. ¿De dónde salió este repentino acento sureño? Una vez que mis pies tocan suelo firme, él se acerca y me susurra al oído. "¿Sin botas vaqueras?"

¿Eso es todo lo que tiene que decir?

¿Después de horas de arreglarme y acicalarme?

¿De maquillaje y tratamientos?

¿Sin botas vaqueras?

"¿No te gustan mis zapatos de tacón?" Pregunto, ofreciéndole una pierna extendida y una mirada penetrante.

Cullen se atraganta, con qué, no lo sé. Está tosiendo y balbuceando, cubriendo su boca mientras Angie le da unas fuertes palmadas en la espalda. Ella no está tan preocupada como yo. Hay una sonrisa en su rostro que intenta ocultar, pero falla. Después de unas cuantas respiraciones rápidas él recupera el control, pero vuelve a ponerse esas gafas y se rehúsa a mirar en mi dirección.

"¿Solo vamos a quedarnos aquí parados toda la noche, o qué?" Refunfuña, bajando la voz cuando mi madre entra a la sala con una enorme cámara.

"¡La encontré! Oh, se ven muy guapos chicos. Hola, Edward. Me alegra verte de nuevo. ¿Y este es Jasper? Vaya que eres apuesto."

Mi rostro arde mientras mi madre habla sin parar, prácticamente arrastrando al pobre de Jasper para ponerlo frente a la chimenea. Sus errantes manos revolotean a mi alrededor al posicionarme frente a él, y me siento un poco expuesta y extraña, como una aficionada haciendo porno por primera vez frente a una audiencia. Angie nos mira a Jasper y a mí con una pequeña sonrisa, y Cullen está igual de rígido que el momento que entró en la casa. Con las manos metidas en sus bolsillos, nos mira por detrás de esas gafas suyas mientras mi madre toma foto tras foto de Jasper y yo. Hay una sonrisa forzada en mi rostro; estoy haciendo esto por ella, no por mí. Las manos de Jasper pesan casi media tonelada en mi cintura, y me estoy ahogando bajo su firme agarre.

Mamá toma un par de fotos de Cullen y Angie, que se ve tan incómoda como yo me siento. Una vez que toma las fotos de Angie y Cullen, mamá nos coloca para una foto de grupo, y estoy a punto de morir con Cullen tan cerca de mí. Sería una buena muerte, imagino, irme por un trance inducido por la Cooch y en una bruma de colonia para chico.

El teléfono de mi mamá suena, con suerte terminando con la tortura de veinte minutos que todos hemos tenido que soportar. Todos nos relajamos, el prospecto de irnos a divertirnos ahora fresco en mi mente. Jasper se disculpa para ir al baño, dejándonos a los tres moviéndonos incómodos sobre nuestros pies. Es entonces que Angie tiene que arruinar el momento.

"Bella, ¿me dejarían Cullen y tú tomarles fotos juntos?"

Me resisto a las palabras de Angie, dándole una expresión de horror. Sé lo que planea la sinvergüenza por la sonrisa inocente en su rostro excesivamente maquillado. La expresión solemne de Cullen se transforma en una divertida. El pendejo está disfrutando la indignación que estoy segura está retorcida en mi rostro.

"¿Qué pasa, Platt? ¿Tienes miedo de que te muerda?" Pregunta, murmurando tan bajo que solo yo puedo escucharlo. "Nunca creí que fueras tan cobarde (2)."

"Y tú debes saber todo sobre eso," replico, rodando los ojos. "Bien, bien. Lo que quieras."

Cullen se ríe entre dientes al ver mi incomodidad, luego me pega a su pecho. Jadeo sorprendida, atrapando su dulce aroma en mis pulmones. La fenomenal fragancia arde en mi nariz, un ardor delicioso con el que estoy segura que Cooch soñará por días, tal vez incluso meses por venir. Mis manos se mueven con timidez por todos lados hasta que finalmente descansan sobre su pecho. La tela de su chaleco es sorprendentemente suave bajo las puntas de mis dedos, y me relajo, jugueteando inconscientemente con la tela como la mantequilla.

Las manos de Cullen no se sienten pesadas en mi cintura. Las descansa ligeramente sobre mis caderas, y también está jugueteando con la tela de mi vestido. Me pregunto si se siente tan divina bajo su toque como la suya bajo el mío.

"¡Digan whiskey!" Dice Angie entusiasmada.

Hago viscos en el último minuto, recibiendo una mirada furiosa de mi amiga que me hace reír echando la cabeza hacia atrás. Cullen me mira desde donde se eleva sobre mí, sonriendo con suficiencia al ver mis tonterías. Escucho el chasquido del teléfono de Angie, y entonces Jasper entra en la sala.

"¿Qué está pasando?" Jasper pregunta con una sonrisa nerviosa.

"Angie me obligó a tomarme fotos con Cullen. Eso es lo que está pasando," le digo, alejando a Cullen de un codazo y sonriendo al ver su mueca de dolor cuando le doy un certero buen golpe en las costillas.

"Andando," dice Jasper, interrumpiendo nuestra sesión de fotos improvisada.

Nos escabullimos antes que mi madre pueda ponerse más embarazosa. Sospecho que está en la habitación contigua hablando con Carlisle, y las risitas que me provocan náuseas solo confirman mis sospechas. Casi se lo menciono a Cullen, pero él no ha dicho una palabra sobre nuestros padres saliendo, ni una sola vez, y me siento extraña incluso mencionándoselo a él.

Todos los pensamientos sobre mi mamá y Carlisle se desvanecen una vez que estoy parada afuera, temblando bajo el chal que agarré antes de salir de la casa. Un viejo Camaro está estacionado en la acera; color rojo caramelo e igual de perfecto como lo era hace más de treinta años. Jasper nota mi expresión de asombro y se pavonea hacia el coche, abriendo la puerta y extendiendo su brazo como si él fuera el vendedor de coches en vez del papá de su mejor amigo.

"Oh, Dios, me siento tan avergonzada," habla Angie, el temblor en su voz llama nuestra atención. "Olvide por completo decirte que me mareo viajando en el asiento trasero del coche."

Le entrecierro mis ojos y la apuñalo con una mirada incrédula. Esta es la primera vez que escucho sobre sus supuestos mareos. El rostro de Jasper decae, maldita sea, y siento lástima por el tipo por aproximadamente un nanosegundo, solo el tiempo suficiente para que Cullen baje su mano a mi espalda baja.

"¿Qué estás esperando, Fender? Mete tu trasero en el asiento de atrás."

"¿Fender? ¿Qué demonios?"

Cullen se ríe, de forma grave y gutural, el sonido provoca algo curioso en mi estómago, pero no dice nada en respuesta. Jasper levanta el asiento a regañadientes y agacha la cabeza, luego rodea el coche. Subo, cubriendo nerviosa mi trasero con mis manos, esperando que nadie pueda ver mi trasero por debajo de la falda que subestimé.

Esta cosa es corta—muy corta.

Angie, la perra, sube al frente después que Cullen se sitúa junto a mí. La perra no se ve muy mareada, de hecho, tiene una pequeña sonrisa engreída en su rostro. Sé cómo es, la traidora, y ella también lo sabe. Le lanzo una mirada furiosa, reflejada en el espejo de su compacto que sostiene mientras vuelve a aplicar su lápiz labial. Me responde con una enorme sonrisa, cerrando el compacto de golpe, pero no antes de que alcance a ver la mancha roja sobre sus dos dientes frontales.

Puede llevar esa mierda en sus dientes durante toda la noche para lo que me importa.

El viaje al baile es callado, salvo por la suave música tocando por los altavoces y los limpiaparabrisas rechinando contra el vidrio frontal. Una ligera llovizna cubre el parabrisas, son los principios de una tormenta, me temo. Toco con mis dedos las ondas cayendo en cascada por un lado de mi cabeza, preocupada por la posibilidad de que se encrespen. Jasper y Angie empiezan a charlar en los asientos delanteros, su conversación frívola llena de nombres de bandas y terminología musical de la que no sé nada.

Una cálida mano se desliza alrededor de mi muñeca, apartando los dedos de mi cabello. Estoy inmóvil bajo su toque, finalmente rindiéndome lo suficiente para volverme y darle una mirada inquisitiva. Mi muñeca queda libre una vez que mi mano cae a mi costado, y de inmediato echo de menos el calor. Cullen nunca dice una palabra, manteniendo sus ojos fijos en el vidrio delantero. El asiento trasero es pequeño, y puedo sentir el calor de su cuerpo cerca de mis piernas apenas cubiertas. El calor envía un hormigueo desde la punta de mis pies todo el camino hasta Cooch, que de verdad se está portando como una puta esta noche. Espero que la perra también tenga lápiz labial en sus dientes.

Cullen se mueve incómodo por un momento, luego finalmente extiende un brazo en el respaldo del asiento trasero del coche. Su cuerpo desgarbado no tiene mucho espacio para moverse, y lo lamento, pero mi cuerpo no lamenta tanto que su mano roce mi cabello, o que su muslo toque mi pierna. Cooch estalla en llamas cuando siento la punta de sus dedos rozar inocentemente contra la parte de atrás de mi cuello y espero que la perra arda hasta morir.

"Lo siento," murmura, retirando su brazo y mordiendo su labio.

Joder. Odio cuando hace eso. Odio cuando chupa ese labio inferior, atrapando el resbaladizo y rosado puchero entre sus dientes. Lo detesto porque me hace tantas cosas, hace que mi mente luche contra la reacción de mi cuerpo, fallando cada vez. Siento que me pongo cada vez más mojada e inquieta. El aire se hace más denso a nuestro alrededor, arremolinándose a través del calor que se filtra por el aire acondicionado. Si esto fuera a una hora diferente, en un lugar diferente, y él no fuera todo un cretino y estuviéramos solos…

Me pondría a horcajadas en su trasero y lo montaría como la zorra que Cooch quiere que sea.

Jadeo nerviosa cuando llegamos al gimnasio del instituto. Las luces del campo de fútbol todavía brillan en la distancia. El marcador está encendido, y lo estará toda la noche anunciando que los Spartans del Instituto de Forks han vencido a sus rivales, los Grizzlies de Hoquiam, con un triunfo aplastante.

El entusiasmo está en el aire. Los chicos pasan corriendo junto a nosotros en un borrón de seda y satín, sus voces borboteando con anticipación por la noche por delante. Estoy emocionada, a pesar del aire lleno de tensión durante el viaje hacia acá. Camino con nuevos bríos cuando entramos al gimnasio. El sonido de música hip-hop retumba contra las paredes, rebotando hacia las gradas donde están sentadas unas cuantas chicas de rostro redondo, esperando que les pidan un baile.

Lauren Mallory está en medio del gentío lleno de estudiantes, restregándose con un tipo cualquiera de apariencia nativo americana y con una cola de caballo demasiado larga. Las hebras sedosas caen frente a sus ojos de vez en cuando, volviendo a su lugar después que hace uno de esos movimientos de cabeza de Justin Bieber. Ella se ve como la putilla que es, al menos en mi mente lo es, llevando puesto un vestido que termina justo debajo de la curva de su trasero. Todo el tiempo que pasa bailando tira del dobladillo, pretendiendo que no es molesto como todas nosotras las mujeres en el lugar sabemos que lo es.

"Mierda, hombre. ¿Lauren se presentó con Jacob Black?"

Jasper le dice esto a un Cullen con los labios fruncidos, que encoje un hombro indiferente. Puedo darme cuenta por la aprensión en la voz de Jasper, y la ira en sus ojos que hay algún tipo de historia entre ellos y ese personaje Jacob, pero Cullen no parece muy preocupado. No, él está muy ocupado tirando de mi amiga hacia la pista de baile y dejándonos a Jasper y a mí a un lado.

Literalmente. Estoy parada a un lado del piso del gimnasio.

"¿Quieres bailar?"

Ahora, por más patosa y torpe que yo sea algunas veces, hay una cosa que no muchos saben.

Que soy una maldita bailarina fabulosa.

"Claro," digo efusiva, y la tensión por la presencia del chico de piel rojiza se desvanece en seguida, remplazada con el entusiasmo que sentí en el estacionamiento.

Tocan una canción muy rápida, gracias a Dios, porque no sé cómo reaccionaría si tuviera que bailar pegado con Jasper en la pista de baile. Sus manos ya están lo suficiente sobre mí, y desearía que su toque enviara escalofríos por mi cuerpo, de la forma en que la simple mirada de Cullen lo hace de vez en cuando, pero no es así. No siento nada por el chico, además de amistad, pero puedo darme cuenta por su sonrisa provocadora y sus ojos que deambulan por mi cuerpo, que él no siente lo mismo.

El ritmo animado se va apagando, remplazado al instante por una balada. Mi pie derecho da un paso hacia atrás, pero de pronto me envuelven en un abrazo apretado. Me trago mi nerviosismo de golpe, permitiendo que mis manos descansen alrededor de los hombros de Jasper. No puedo verlo a los ojos cuando empezamos a balancearnos, porque mi mirada está desenfocada y la suya es apreciativa. La culpa me invade, pero la desecho, diciéndome que no he hecho nada por lo que sentirme culpable.

Además desear al chico que está en este momento apoyado contra la pared, con un vaso desechable lleno de ponche en su mano. Alcanzo a ver su mirada por sobre la parte superior del vaso. Es solo una mirada aburrida que recorre la habitación, posándose en Jasper y en mí de vez en cuando. Angie no está por ningún lado, pero luego lo está, bailando con un chico de nombre Ben que reconozco de tutoría. Hay una sonrisa en el rostro de ella como ninguna otra, y ni un rastro de culpa en sus labios. Nada más que una sonrisa y mejillas rojas mientras él le susurra algo al oído.

"Me alegra que dijeras que sí."

Una sonrisa nerviosa juega en mis labios, pero la oculto de él al descansar mi rostro en su hombro. Nos balanceamos al ritmo de la música hasta que se acaba, y él ya no está en mis brazos. Mike Newton, que trata de rebelarse al llevar puesto un esmoquin azul pálido a la vieja escuela, se lo lleva a tirones.

"Amigo, los chicos de La Push están aquí," Mike susurra frenéticamente, sus ojos moviéndose rápidamente a mi pecho y luego de vuelta a Jasper. Cubro mis pechos inexistentes cruzando mis brazos.

"Lo sé. Vi a Jacob bailando con Lauren Mallory."

"No, están en el estacionamiento… Quil, Embry, Sam. Creo que están jodiendo el coche de alguien."

Al parecer, hay alguna especie de rivalidad entre Jasper y esos chicos de La Push, porque sigue a Newton al instante, dejándome abandonada en la pista de baile. Miro a los dos chicos hasta que desaparecen por la puerta en la parte trasera del gimnasio, coloridos globos sueltos y pedacitos de papel crepé destruido flotando detrás de ellos.

"Te ves sola," comenta una voz.

Parpadeando, noto que es el mismo chico que bailaba con Lauren ahora parado frente a mí. Todo músculo y masa, el bulto de sus pectorales y bíceps tenso contra su esmoquin negro como el hollín. Hay un placer malvado danzando en sus ojos, y sus labios rosados están curveados en una sonrisa perversa. Doy un paso atrás, murmurando que necesito usar el baño, y entonces me voy, abriéndome paso con los codos a través de la densa multitud.

Me invade la ansiedad por culpa de Jacob, un chico que no conozco, pero del que no confío por asociación. El nerviosismo me acompaña mucho después que he utilizado los servicios y me lavé las manos. Esponjo mi cabello en el espejo, para luego salir al corredor que antes estaba vacío.

Lauren Mallory está apoyada contra la pared, sus saltones ojos azules clavados en los míos. Se empuja, los tacones altos de sus zapatos cliquean contra el suelo duro al acercarse. Siento que empiezo a enfurecerme, porque se ve que la perra quiere pelea por alguna razón desconocida. Por qué esta chica me ha odiado desde el primer día, no lo entiendo.

"¿Robarme el novio no fue suficiente? ¿Ahora también quieres robar mi cita?" Pregunta, su voz goteando desdén.

"¿De qué demonios estás hablando, Lauren?"

"¿Primero Cullen, y ahora Jake? ¿Qué eres tú, algún tipo de mujerzuela pueblerina? Quién te crees que eres, mudándote al pueblo y robándote nuestros hombres."

"Estás delirando."

Trato de irme, pero la perra planta su escuálido trasero frente a mí. Otra figura emerge de las sombras, y una parte de mí espera que sea Angie, o Jasper, o incluso Cullen, pero no lo es. La zorra número dos, Jessica Stanley, se para junto a mí con una enorme sonrisa extendiéndose por su rostro. Como un gato de Cheshire con vestido escotado, la chica se lame los labios.

Mis dedos encuentran mis pendientes, y los desabrocho con calma de mis orejas. Lauren levanta una ceja impresionada. Obviamente, me subestima.

"¿Quieres pelear? Vamos a pelear." Le digo, cuadrando los hombros.

"Eres tan estúpida. Las señoritas no pelean," Jessica gruñe, con la nariz en el aire.

"¿Señoritas? No veo a ninguna señorita. He visto travestís que se ven mejor que ustedes dos."

La superioridad desaparece del rostro de Jessica, remplazada con ojos fieros y una mueca despectiva en su boca. Se lanza hacia mí y estoy lista, con los puños cerrados, las piernas abiertas y las rodillas ligeramente flexionadas. En realidad, nunca antes he peleado con alguien, pero esa verdad está en mi subconsciente. Estoy en modo defensivo, sin pensar en las repercusiones, como el hecho de que me ganan en número, o que podría contagiarme de hepatitis de estas dos zorras una vez que la sangre empiece a salir volando. Me hago una nota mental de hablar con mi mamá sobre recibir algunas vacunas, justo antes que el puño de Jessica se acerca volando, pero se detiene en el aire.

"¿Qué demonios está pasando aquí?"

La voz de Cullen hace eco por el pasillo, y el sonido toma a Jessica lo suficientemente desprevenida para que yo esquive el movimiento de su cuerpo. Pasa tambaleándose junto a mí, estrellándose en la pared de concreto y rompiéndose un tacón en el proceso. Sería gracioso si yo no estuviera tan furiosa.

Lauren está parada a un lado retorciendo los dedos de sus manos, y ha desaparecido la bravucona que era antes. Prácticamente puedo ver los engranajes dando vueltas en su cabeza mientras Cullen se acerca, su esbelto cuerpo entrando y saliendo de las sombras. No puedo concentrarme en él, no cuando Jessica se tambalea hacia mí con un tacón bueno, quejándose por su zapato roto, del que no me importa nada.

"No pasa nada… solo estábamos…" Lauren se tropieza con sus palabras. A la perra ni siquiera se le ocurre una buena mentira.

"Ella cree que tú y yo tenemos algo, aun cuando estoy aquí con Jasper. Y ahora está cabreada porque su cita me abordó en la pista de baile."

Hay una llamarada de ira en los ojos de él, no la irritación que esperaba. No, es auténtica ira, bullendo y desbordándose por sobre el cuello de su camisa, el enrojecimiento en su piel subiendo poco a poco por su cuello.

"Si te metes con ella una vez más…" La amenaza, con un dedo a solo un aliento de distancia del rostro de Lauren. Los ojos azules de ella salen disparados hacia los míos, llenos de furia y luego miedo. Presiona sus labios color rojo menta en una línea apretada, y asiente para luego agachar la cabeza.

"Vamos," dice él, sorprendiéndome al agarrar mi muñeca.

Un pequeño chillido deja mi boca cuando me aparta, acercándome a su cuerpo al envolver un brazo alrededor de mi cintura. Aprieto mis pendientes en mi mano hasta que el dolor se dispara por mi brazo, centrándome en el metal enterrándose en mi mano, o en cualquier otra cosa en vez de este chico pegado a mí.

"¿Qué estás haciendo?"

"Nos vamos," murmura.

"Pero no quiero irme," me quejo, olvidando la pelea casi por completo, cuando nos mezclamos con la multitud.

"Bella, Jesús. Te acaban de acorralar en ese pasillo."

"Quiero un baile más," le digo, enterrando mis tacones en el grueso lienzo que colocaron de forma protectora sobre el suelo del gimnasio. "¿Dónde está Jasper? Estaba con Mike antes…"

"Pídeme que baile contigo," Cooch le susurra en secreto.

"Se fue, y también nosotros. Vámonos."

"No me voy a ir hasta que tenga un último baile, ¡maldita sea!"

Cooch choca puños conmigo en mi interior, y por primera vez, mi retorcida contraparte y yo estamos en la misma sintonía.

Un nuevo ritmo que sale de los altavoces ahoga mis palabras. De repente, nada más importa, ni el hecho de que Lauren Mallory y Jessica Stanley quieren matarme o la determinada mirada en los ojos de Cullen. Nada importa más que el ritmo fluyendo en el aire.

"Bien. Baila. Como quieras. Camina a casa para lo que me importa. Me voy."

Lo escucho refunfuñar, pero no le presto nada de atención, centrándome en la música y poniendo los pendientes de nuevo en mis orejas. La multitud de chicos lo traga, y desaparece, perdido en el mar de chicos gritando y dando de alaridos. Soy una de esos chicos, arrojando las manos en el aire junto con todos los demás. Cierro mis ojos y me dejo llevar por el momento al empezar a bailar. Mis caderas se mueven de un lado al otro, luego giran por completo. Me detengo solo cuando siento manos cálidas descansando a cada lado de mi cintura.

No abro los ojos.

No quiero hacerlo.

Tengo mucho miedo de abrirlos y mirar por encima de mi hombro a quien sea que esté parado tan cerca detrás de mí. Demasiado nerviosa de que sean lujuriosos ojos color azul como el mar, o tal vez unos marrón chocolate los que me devuelvan la mirada, y no los color verde bosque que imagino. Mis muslos descansan contra los suyos, inclino la parte superior de mi cuerpo hacia adelante. Y con las manos en las rodillas, empiezo a girar mi cintura y a permitir que la curva de mi trasero se pegue a su pelvis.

I knew you were (3)

You were gonna come to me

And here you are

But you better choose carefully

'Cause I, I'm capable of anything

Of anything and everything

Dedos largos se ciñen a mi alrededor, tirando tanto de mí hacia atrás que puedo sentir su dureza clavándose en mí. Un gemido involuntario se escapa de mis labios, y Cooch está fuera de control. Desesperada por fricción, la perra me domina y estoy montada en el regazo del chico misterioso, restregándome con cada compás fluyendo de los altavoces. Las palabras me asaltan y yo también. Estoy embistiendo a este chico con mi trasero, y él también está rebotando contra mí.

So you wanna play with magic

Boy, you should know what you're falling for

Baby do you dare to do this

Cause I'm coming at you like a dark horse

Are you ready for, ready for

A perfect storm, perfect storm

Cause once you're mine, once you're mine

There's no going back

Manos insistentes suben de mi cintura a mis costados y luego me pegan a él. Tiene una pierna metida perfectamente entre las mías, y jadeo cuando mi calor se desliza contra la tela áspera cubriendo su muslo. Mis ojos se abren por un segundo, recorriendo la multitud frente a mí, casi avergonzada por mi lujuriosa exhibición, pero nadie está prestando atención a mi pareja y a mí, además de unos cuantos maestros presentes que están parados en los rincones oscuros del lugar chismeando entre ellos.

Un aliento cálido envuelve mi cuello y mis ojos se cierran una vez más. Sus labios tocan mi piel, y esas manos… están justo debajo de mis pechos. Mis pezones se tensan, irguiéndose por su toque, por sus labios, por la música. Cooch está a un nivel completamente diferente, y creo que podría correrme en cualquier momento, con solo el suave empuje de sus caderas contra mi trasero, y su pierna entre las mías.

Cuando la música se acaba, el calor desaparece de pronto, dejando mi cuerpo frío y temblando.

Creo que podría llorar… estoy parada justo ahí en medio del gimnasio con mis ojos cerrados y lloro, porque eso es lo más cerca que he estado en mi vida a tener un orgasmo, y ahora me deja sintiendo completamente sola.

Y ni siquiera sé a quién agradecer por la sensación que me elude hace mucho tiempo.


(1) Aqua Net es una marca de aerosol para el cabello y Victoria Slims es una marca de cigarrillos orientados hacia las mujeres.

(2) Cullen usa aquí la palabra pussy que se traduce cobarde y coño. Por eso Bella dice que él debe saber todo sobre eso, hablando de los coños lol

(3) Dark Horse, una canción de Katy Perry


Pobre, la dejaron con las ganas jejejeje. ¿Quién habrá sido? ¿Jasper, Jacob, Cullen? ¿Ustedes qué creen? Recuerden que Cooch es muy selectiva jajajaja, no con cualquiera y es obvio que no la ha dejado su obsesión por Cullen. Ya hasta se imagina encadenada a la polla de Cullen para protegerla de todas las demás Coochs del mundo jajajaja. La imaginación de Bella es un caso. Y me encanta como no se deja de Lauren y Jessica, y está no será la única vez que se enfrenta a ellas, a pesar de que Cullen ya le dejó muy claro a Lauren que no debe meterse con ella. En fin, el baile llegó y pasó y tal parece que Jasper desaprovechó su oportunidad, ¡la dejó sola! ¿Será que siga insistiendo con querer salir con ella? Ya lo veremos… Espero que hayan disfrutado del capítulo y como siempre, estaré esperando ansiosa sus reviews para saber qué les pareció y poder leer pronto el siguiente. No olviden que sus reviews es el único pago que recibimos por dedicar tiempo a su diversión, y no les cuesta nada chicas, solo unos minutos de su tiempo, usen el cuadrito de abajo, escriban unas cuantas palabras o hasta solo una carita feliz o un gracias, y envíen. Ni siquiera tienen que estar registradas en FF para dejar review. Y leer sus palabras y ver su respuesta, sin duda nos anima a seguir compartiendo estas historias con ustedes :)

Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: Cassandra Cantu, jupy, paupau1, Paola Lightwood, NaNYs SANZ, kaja0507, PRISOL, Marme, GZarandon, AnnieOR, bealnum, Car Cullen Stewart Pattinson, Jess Amador, Jade HSos, Isis Janet, Lizdayanna, mrs puff, Sully YM, rjnavajas, Maribel 1925, somas, ClaryFlynn98, NarMaVeg, Mio1973, Ali-Lu Kuran Hale, Vianey Cullen, Mafer, MajoRed, Lady Grigori, bbluelilas, Lauguilln, glow0718, aliceforever85, Tata XOXO, tulgarita, Dani, Liz Vidal, saraipineda44, LadyRedScarlet, Manligrez, miop, Missannie, Mapi, Lectora de Fics, EriCastelo, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo, espero que muy pronto, depende de USTEDES.