Como ya saben nada de esto me pertenece, la dueña de estos personajes es Stephenie Meyer y la autora de esta graciosa historia es la autora Hoodfabulous, yo solo traduzco ;)
Y como siempre me acompaña mi querida amiga y Beta, Erica Castelo. Gracias por tu ayuda :*
Capítulo Doce: Candyland
La muerte no es dolorosa. Es pacífica. Silenciosa. Tranquila. Serena.
Esa es una puñetera mentira.
"Oh Dios mío. Mi cabeza," alguien se queja, y que me jodan si no soy yo. "¿Estoy muerta? ¿Esto es el infierno?"
Intento levantar mi cabeza de las profundidades del suave algodón, pero es en vano. Mi rostro está pegado a algo esponjoso y cálido. Las pestañas postizas que Angie aplicó con cuidado la noche anterior actúan ahora como una barrera de cemento, uniendo mis párpados como con pegamento y protegiéndolos del mundo exterior.
"No estás muerta," la irritante voz alegre y despreocupada de Angie canturrea desde algún lugar cerca. "Tienes resaca, Snookie (1). ¿Alguna vez has escuchado el término 'No bebas el Kool-Aid'? Sí, en tu caso el Kool-Aid era Hunch Punch (2) y el veneno fue Everclare."
De algún modo me las arreglé para abrir mis ojos. Mirando alrededor, noto que estoy acostada en una cama desconocida, en una habitación que definitivamente nunca había visto antes.
Estampado de leopardo. Estampado de Chita. Color rosa fuerte, y macetas con plantas por todas partes, con las enredaderas y hojas verdes desbordándose por los costados de los recipientes de plástico, serpenteando al bajar por las paredes, libreros, y una cómoda blanca astillada.
"Angie, ¿estoy en alguna jodida versión de la habitación de la jungla de Elvis?"
Angie está sentada en un cojín acolchado en negro, blanco y rosa en el asiento de su ventana. Sus piernas largas y elegantes están metidas por debajo de ella. Lleva un espejo en una mano y un tubo de lápiz labial en la otra. Me ignora por un momento, al aplicar cuidadosamente el lápiz labial en su grueso labio inferior. El cabello largo y sedoso de la noche anterior, ahora está húmedo enredado en rulos de plástico colocados aquí y allá en toda su cabeza.
"No, está es mi recámara, tontita. El lugar donde has estado toda la noche… desde que Cullen pasó a dejarte como a la una de la mañana."
Sus palabras hacen que mi estómago de un vuelco y se retuerza. Tengo problemas para sentarme derecha, haciendo una mueca al ver el desastre que dejo en la almohada color rosa fuerte de Angie. Juro que parece que mi rostro se derritió en la funda de algodón. Sombra de ojos, lápiz labial y rubor, todo está ahí, dejando una extraña mancha impresa de mi rostro. En este momento, Angie me honra con toda su atención, girándose en el asiento de la ventana con una sonrisa de mierda en su rostro.
Hablando de mierda…
"Ugh. Mi aliento sabe y huele como si algo murió en mi boca."
"A Cullen no pareció molestarle tu aliento." La voz de Angie está llena de insinuaciones, y sus ojos brillan con traviesa diversión.
"Su sentido del olfato debe estar dañado…vas a tener que decirme lo que pasó anoche porque no tengo idea… ¡me dejaste en el baile, tú, perra!"
El repentino recuerdo de su abandono la noche anterior me llega veloz e intenso. Le arrojo una almohada con forma de corazón a la cabeza, fallando por un kilómetro. Cae encima de una pila de revistas de chismes esparcidas en el suelo.
"Oye, no te abandoné. Fui a buscarte, a Cullen y a Jasper, pero todos se habían ido. Para cuando me llamaste, ya había conseguido un aventón a casa. ¿De verdad, no recuerdas lo que pasó anoche?"
"Lo último que recuerdo es ir a una fiesta. Lauren y Jessica estaban ahí… creo que las llame zorras o algo así. Todo es confuso después de eso."
Hago una mueca al escuchar el chillido que se escapa de la boca de Angie. Patea los enormes almohadones olvidados quitándolos del camino al cruzar la recámara. La cama rebota violentamente cuando se deja caer a mi lado. Las náuseas en mi estómago se multiplican por diez con el movimiento, y presiono mi mano extendida sobre mi abdomen y gimo.
"Fue muy dulce… la forma en que te cargó subiendo las escaleras," susurra Angie, apretando sus manos frente a ella como si estuviera rezando.
"¿Me cargó? ¿Qué? ¿Quién?"
"Te cargó. ¡Cullen! Y la forma en que acunó tu cabeza al acostarte en la cama." Un suspiro soñador remplaza sus palabras. Tiene la mirada perdida con una pequeña sonrisa en sus labios. Trato de evocar la puta imagen de Cullen acunándome, pero no puedo hacerlo. La idea es tan ridícula que casi es cómica.
Sin duda, Angie está alucinando.
"Oh, Dios. Creo que voy a vomitar."
Me levanto tambaleándome de la cama de Angie, agradecida de que alguien fue lo bastante amable de quitarme los zapatos de prostituta de mis pies. Angie señala en silencio hacia una puerta blanca del lado opuesto de la habitación. Me invade el alivio cuando entro por la puerta, para encontrar un baño contiguo. Mis rodillas golpean justo a tiempo el frío piso de baldosas.
"¿De verdad él… acunó mi cabeza?"
Angie me da una sonrisa dulce. Limpio mi boca con el dorso de mi mano antes agarrar el paño húmedo que me ofrece. Al limpiar mi rostro, siento que la sangre se apresura a mis mejillas con la imagen de Cullen sosteniéndome, tocándome, acunándome. La idea es tan increíble, que ni siquiera puedo imaginarla.
"Me estás jodiendo."
"No, lo juro por Dios. Incluso tomé una foto."
Los ojos de Angie se agrandan, y me da una sonrisa siniestra. Me atraviesa un escalofrío, y el estremecimiento permanece mucho después que ella sale de la habitación. Cuando regresa, es con la imagen en un móvil de Cullen sosteniéndome… y yo soy un desastre inconsciente.
"Angie, ¿por qué demonios tomaste una foto de él sosteniéndome?"
Eso es terriblemente embarazoso, sobre todo la imagen de un Cullen sonriente mirando hacia la cámara, como si él conociera todos mis pequeños y sucios secretos y los de Cooch.
"¿Por qué hiciste esto? Oh, Dios mío," gimo, las náuseas aumentando una vez más dentro de mi estómago.
"Sabía que no me creerías, así que conseguí evidencia fotografal. Cálmate. Cullen creyó que era gracioso."
"Fotografal… ¿es esa una palabra?"
"Bella, te estás desviando del tema. Le gustas a Cullen, justo como sospechaba. Está enamorado de ti. Quiere besarte. Quiere casarse contigo. Quiere tener sus pequeños bebés taciturnos… bueno, después de que te cepilles los dientes. Estás algo asquerosa en este momento."
"No le gusto a Cullen. Él dice cosas… dice y hace cosas para conseguir que reaccione. Eso no quiere decir que le guste. Solo significa que disfruta de molestarme. Además, Edward solo me tolera, porque le gusto a su amigo."
"¿Que le gustas? ¿Es así como se le dice cuando alguien abandona a su cita para meterse en una pelea?"
"Ni siquiera quiero hablar de Jasper." Gimo, sintiendo que me desmayo al tratar de pararme sobre mis dos piernas débiles. Angie me ayuda a levantarme, a cruzar la habitación y a volver a su cama. Lanzándome sobre ella y enterrándome en las sábanas.
"Por cierto, llamé a tu mamá. Ya que estás tan preocupada y todo eso."
"¿Cómo puedo preocuparme cuando tú tomas a propósito esa foto de él cargándome como un bebé? Lo único que te absuelve es que nadie más tiene esa foto."
"Imprimí unas cuantas copias. Si quieres una," me dice, toda casual y demás. Retiro el brazo de sobre mis ojos, dándole una mirada sospechosa. "Y, uh, no diría que nadie la ha visto…"
"Todos en Facebook la encontraron bastante graciosa," continúa, y si no hubiese expulsado ya el contenido en mi estómago, no hay duda de que lo haría justo ahora.
"No puedo creer que publicaras esa foto en Facebook." Siento la puñalada de la traición, atravesando mi pecho. Angie levanta la vista de estar examinando sus uñas.
"No publiqué la foto de Cullen y tú," responde, con una extraña sonrisa retorciendo sus labios. "Tú lo hiciste, perra ebria."
~c00ch~
Angie me maldijo sin darse cuenta al tomar esa foto. O, como mi muy sureña y provinciana abuela diría, 'me puso el pie'. ¿Y yo? Sellé la tapa de mi propio ataúd al despertar de mi siesta alcohólica el tiempo suficiente para publicarla.
La foto fue retirada de Facebook tan pronto como recogí mi mandíbula del piso de la recámara de Angie, pero incluso eso no fue lo bastante rápido. Por las siguientes semanas, la gente me dio miradas incrédulas, susurrando detrás de sus palmas. Lauren y Jessica, bueno, todas las chicas en realidad, me miran como si fuera una cucaracha que quieren aplastar con la suela de sus botas de lluvia. Edward está completamente callado y reservado en los días posteriores al baile, dándome miradas entre aprensivas y jodidamente tímidas. Si está cabreado conmigo por joder su estilo con las chicas, no lo demuestra. Sé que debería agradecerle por cuidar de mí, y disculparme por la foto que publiqué en Facebook estando ebria, pero no lo hago. ¿Por qué?
Porque soy la reina de la evasión.
Sin saber cómo manejar mi recién descubierta atención y las inesperadas sonrisas de Edward increíblemente tímidas, me vuelvo un poco perra, casi arrancándole la cabeza a Jasper las primeras veces que se acerca a mí para disculparse por dejarme sola en el baile. Me siento como si estuviera en una mascarada y todos llevamos máscaras, danzando alrededor del otro, danzando alrededor de algo. Sigo esperando el momento que Edward deje caer su máscara y una vez más se convierta en Cullen, pero no lo hace—no por un tiempo. Y una vez que lo hace, es solo por un breve momento, unas semanas después… en Pizza Hut, ni más ni menos.
Estado de Facebook: ¿Quién pensaría que una noche en Pizza Hut cambiaría mi vida para siempre?
"Bella, deja de moverte." La voz de mamá rompe el prolongado silencio que nos ha rodeado desde que llegamos al hogar de la pizza con corteza rellena. Cierro Facebook y meto el teléfono en mi bolso. El rostro de mamá está colmado de irritación—bueno, de irritación y base Clinique, y huele como si una estación de perfumes de Macy's hubiera explotado a su alrededor. La Coca en su vaso rojo de plástico se desborda y cae sobre la mesa astillada. Agarro su mano, forzándola a detener su movimiento nervioso, con la pajilla todavía entre sus dedos.
"¿Mi inquietud te está poniendo nerviosa?" Pregunto, fulminándola deliberadamente con la mirada y bajándola hacia la Coca desperdiciada sobre la mesa.
Mamá murmura algo inteligible bajo su aliento, y pasa de remover ansiosa a tener la mirada perdida en diez segundos exactos. Sigo su mirada a través de las persianas abiertas de la ventana junto a nosotras, con mi estómago hecho un nudo. Espero ver a un rubio delgado, o a alguien igual de alto y con cabello color bronce, pero no. No hay nada afuera de la ventana además de un estacionamiento negro como la tinta lleno de vehículos… compañeros residentes de Pizza Hut.
"¿Narnia?"
"¿Eh?" Pregunta, alejando abruptamente su atención de la ventana y devolviéndola a su única hija.
"¿Descubriste Narnia? Por la intensidad con la que has estado mirando por esa ventana. Voy a ser honesta, si la ventana de Pizza Hut es el portal místico a un reino mágico, definitivamente voy a empujarte por ella."
"Sí, ¿y eso por qué?"
"Mejor aún… Creo que solo te dejaré aquí." Continúo, ignorando su mirada escéptica y cejas levantadas. "Ese Príncipe Caspian era sexy en esa película. Esa chica, Susan, estaba loca por no quedarse con él. O sea, que se jodan tu hermano y tu hermana. Tienes que vivir para ti, ¿sabes a lo que me refiero?"
Casi atragantándome con mis hipócritas palabras sarcásticas y resentidas, salgo de la cabina y me disculpo para ir al baño. Mi nariz se arruga cuando entro por el olor a popó y un aromatizante de ambiente floral. Parada frente al pequeño espejo sobre el lavamanos, abanico mi rostro, y luego salpico un poco de agua en mis mejillas.
¿Por qué estoy tan nerviosa? ¿Por qué?
"Sabes por qué, idiota," le murmuro a mi reflejo malhumorado. "Te estás enamorando de Edward Cullen."
Todo esto es culpa de Angie. Si no hubiese mencionado lo de acunar mi cabeza, y la ternura en sus ojos cínicos… no estaría en esta posición. No me importaría que mi madre accediera a una cena oficial en 'familia' en… Pizza Hut.
"¿Qué tiene de malo Pizza Hut?" Pregunta, cuando estoy sentada frente a ella y expresando mi desagrado por nuestros arreglos para cenar.
"Mamá, te gusta este hombre. Él sugiere que todos salgamos a comer juntos, ¿y tú le dices que queremos comer en Pizza Hut? ¿No podrías haber elegido algo un poco más… elegante? ¿Y un vestido un poco más… apropiado a tu edad?"
"Te encanta Pizza Hut. ¿Y qué tiene de malo lo que llevo puesto?"
"Sí. Me encantaba Pizza Hut cuando tenía unos doce años. Y no me importa cuál sea el nombre de la tienda, mamá, no tendrás Siempre 21."
Todo es una mentira. Joder, me encanta Pizza Hut. Y ella se ve jodidamente ardiente esta noche… para ser una mamá y todo eso.
"Genial, ahora estoy aún más nerviosa…" Su voz se apaga. La preocupación inunda sus ojos delineados con kohl, que se mueven rápidamente entre el portal mágico y yo, err, la ventana.
"¿Qué piensa Cullen de que Carlisle y yo salgamos?"
Me muevo incómoda en el asiento de cuero sintético, eludiendo su mirada. Por suerte, mi atención se desvía de ella antes que me vea obligada a responder. Se dirige a un hombre parado casualmente al otro extremo del lugar.
Carlisle está parado cerca de las puertas del restaurante, sus ojos recorriendo el lugar. Está vestido ridículamente encantador, con un traje gris y una corbata a rayas. Me doy cuenta de que esta es por mucho la situación más incómoda en la que he estado en mi vida. La mirada de Carlisle se posa en mí, sus labios curveándose en una sonrisa antes que sus ojos merodeen hacia mi madre. Su rostro se ilumina totalmente una vez que ve a mi madre, y algo afectuoso y tierno se filtra en mis huesos.
Mamá ha estado removiendo su Coca ansiosa otra vez, pero el repiqueteo de los cubos de hielo se desvanece. Las líneas de preocupación en su frente desaparecen, y una sonrisa tan brillante como el sol resplandece en su rostro. Atrapada en la mirada de Carlisle, está radiante y el egoísmo en mi interior va desapareciendo, remplazado por un charco de Bella cálida y sentimental.
Carlisle atraviesa el lugar, sus mocasines de cuero italianos se mueven con propósito sobre la delgada alfombra gris. Mis ojos permanecen en el espacio que deja detrás. La sensación cálida y sensible desaparece, remplazada con una nueva ansiedad cuando veo a Cullen parado cerca de las puertas de cristal.
En vez de sus habituales botas desgastadas, un nuevo par de tenis negros residen ahora en sus pies, rematando con unos ajustados jeans negros descoloridos. Una sudadera gris cuelga holgadamente sobre el marcado contorno de sus caderas, ocultando las fuertes líneas de sus huesos. La tela de la sudadera está salpicada y manchada por las refrescantes gotas de lluvia, de la inminente tormenta que aúlla en la distancia. El caótico desastre de cabello que normalmente oculta su frente y cubre sus ojos, está ahora retorcido en una seductora exhibición de giros y vueltas por toda su cabeza, su look decidido en lugar de indiferente. Hay cautela en sus ojos, con una impactante intensidad que se detona y hace combustión espontánea, una vez que esos ojos iridiscentes se posan en los míos.
"Oh, mierda," murmuro, sintiendo de inmediato la vacilante confusión, la comprensión y finalmente la ira, pulsando desde el otro lado de la habitación.
Un grupo de chicas risueñas, lo rodean, sus ojos recorren su cuerpo mientras él se queda rígido, mirándome. Ellas pierden por completo su mierda, tocando su pecho y charlado sin parar mientras fangirlean. Me pregunto por un momento cómo lo conocen, antes de recordar su banda y que tiene algo así como un grupo de seguidores, si los susurros en los vestidores de chicas son ciertos.
Él ignora el rebaño de chicas, lo que encuentro sorprendente, considerando que se ven como de diecinueve o tal vez incluso veinte años, y son preciosas. Finalmente ellas se alejan, llevándose mi molestia con ellas, y luego él ya no está, desaparece en el aire.
"¿Quién ya no está? ¿Quién desapareció en el aire?" Mamá pregunta. Al parecer, estoy hablando en voz alta.
"Criss Angel," refunfuño, rodando los ojos. Veo que la puerta del baño de hombres se balancea en sus bisagras, y me doy cuenta que Edward desapareció al entrar al baño de los hombres.
"Lector de mentes," susurro de forma dramática.
Edward es definitivamente un lector de mentes.
"Damas. Las dos se ven encantadoras."
Carlisle nos sonríe, su figura delgada alzándose sobre la mesa. Mi madre se pone de pie, por alguna razón, como si él fuera de la realeza o alguna mierda, lo que podría pretender ser. Regio y distinguido, es exactamente lo opuesto a mi madre, que trae puesta una blusa de manga larga color rosa y unos pantalones con estampado rosa, junto con unos zapatos de plataforma de tiritas. Las uñas de sus dedos pintadas color pastel, están prácticamente moradas por el clima frío.
Ridícula.
Carlisle la abraza, y ella se relaja de inmediato en él. El aire deja mis pulmones y estoy paralizada, abrumada por la vista de un hombre abrazando a mi madre con ternura. Cuando ella se aparta, es con una sonrisa que destroza el alma atravesando su rostro, y sus ojos solo para él.
"Edward estaba justo detrás de mí. No estoy seguro…"
"Iré a ver cómo está," me ofrezco, sin dar lugar a un argumento o interrupción. "Ordénanos unos palitos de queso, ¿quieres, mamá?"
Cruzo el lugar solo para encontrar la puerta del baño de hombres cerrada con seguro. Las miradas de mamá y Carlisle arden en la parte de atrás de mi cuello, pero no le doy importancia. Sacudiendo el pomo en mi mano, empiezo a repetir su nombre varias veces, incluso golpeando la puerta cuando no responde de inmediato.
La puerta se entreabre, y doy un paso hacia atrás. Sale un chico de unos catorce años de apariencia desconcertada, dándome un buen vistazo, y una expresión pícara se apodera de su rostro infantil.
"Hola, nen—"
"Lárgate, Romeo."
La voz de Cullen hace revolotear todas esas estupideces en mi vientre. Sale una mano grande, empujando un lado de la cabeza del chico que me mira de forma lasciva. El chico se escabulle, refunfuñando bajo su aliento. Cullen se apoya en el marco de la puerta, cruzando los brazos y mirándome con el ceño fruncido.
"¿Qué es lo que quieres, Platt, hacer esta situación más incomprensible de lo que ya es?"
"Edward, yo—"
La puerta se cierra en mi cara antes que pueda responder, azotándose detrás de él. Me muevo incómoda por un momento en mi lugar, cabreada porque regresara a ser el pendejo que era antes. Tragándome mi orgullo, abro la puerta, casi matando del susto a un pobre hombre calvo. Pasa junto a mí, lanzando una mirada irritada por encima de su hombro. El seguro hace un ruido contundente entre mis dedos. Presionando mi espalda a la puerta, lo observo pasearse de un lado al otro, un poco distraída por los objetos de apariencia extraña colgando de las paredes.
"¿Estás de acuerdo con esto?" Pregunta, deteniéndose, desviando mi atención de los urinales hacia su rostro iracundo. "¿Con que salgan nuestros padres?"
"Sí. No, o sea, he tenido tiempo para adaptarme a la idea, supongo. ¿Por qué no estaría de acuerdo con esto?"
"¿Has tenido tiempo para adaptarte a la idea? ¿Cuánto tiempo? ¿Hace cuánto tiempo sabes que mi papá y tu mamá han estado saliendo?" Edward se ríe, con voz alta y cínica, sus ojos destellando furiosamente.
Los sexies rizos de cabello están arruinados en sus manos, los enreda y tira de ellos entre sus dedos. Dejándolo en un caos desordenado al avanzar a zancadas, con mechones cayendo frente a sus ojos. Incluso a través de la ira, todavía quiero hacerlas a un lado, para sentir su suavidad. Me deja sin aliento, colocando sus manos a cada lado de mí. Mi cuerpo se ve obligado a apoyarse contra la puerta, con mis ojos mirando al suelo. Está parado tan cerca que puedo oler el aroma de su detergente para ropa mezclado con el rocío de la lluvia. Me agacho bajo su brazo y lo esquivo, solo para ser atrapada contra el lavamanos.
Es un maldito mal momento para que Cooch despierte, pero esa perra tiene una alarma interna de Edward. Mis muslos empiezan a estremecerse y a temblar, cobrando vida cuando Cooch les ordena envolver la cintura de él. Mi cuerpo ignora a mi coño, gracias a Dios. En vez de eso, empujo su pecho con mi mano en vano. El chico no se mueve. Solo se queda ahí mirando, y no es tan escalofriante como suena.
Nada puede ser tan escalofriante como Angie tomando una foto de él mientras sostiene una Bella inconsciente.
Retiro lo dicho. Hay algo que es más escalofriante. Yo usando esa foto como material para acariciar a Cooch, lo que definitivamente hago.
"Ya hace un tiempo que lo sé. Semanas, supongo."
"¿Semanas?" Pregunta, frunciendo el ceño. Parpadeo rápidamente, sorprendida por una chispa de agravio en sus ojos. "¿No pensaste que deberías decirme?"
"No… asumí que Carlisle te había dicho."
"Sí, bueno. Ya sabes lo que dicen sobre asumir."
"¿Qué nos hace quedar como tontos a ti y a mí?"
"En este caso, eres tú la que quedas como tonta," murmura.
Edward se aparta y me deja con el trasero pegado al lavamanos. No era incómodo mientras él estaba parado tan cerca, pero para ser sinceros, estaba distraída por su atractivo totalmente innegable. Gimo, sacudiendo mi cabeza y dejo escapar una amarga carcajada. Él se vuelve al escuchar el sonido, lanzando una cautelosa mirada furiosa en mi dirección.
"Oh, ¿así que vuelves a esto? ¿A ser un pendejo? ¿A ser Cullen? ¿Remplazando al chico que supuestamente cuidó de mí cuando yo no pude cuidar de mí misma? No que siquiera pueda recordar esa noche…"
"¿No recuerdas esa noche?" Pregunta, atragantándose con sus propias palabras. "¿No recuerdas nada de lo que hablamos?"
Ignorando su inesperada mirada tierna pero aprensiva, me muevo hacia la puerta, las ganas de llorar se apoderan de mi cuerpo, lo que es absurdo. Quiero decir, ¿por qué demonios, debería llorar? Esto es lo que es: un pendejo. Unos cuantos momentos de amabilidad no cambian eso.
Por alguna razón desconocida la puerta está atorada, el seguro no se mueve entre mis dedos. Pateo la puerta en frustración, gritando cuando golpeo mi dedo gordo. El dolor se dispara por mi pierna, y subo la rodilla a mi pecho cuando mi espalda está firmemente plantada contra la puerta. Deseando que el suelo me trague completa, masajeo lo adolorido en mi pantorrilla desnuda, casi desmayándome cuando sus dedos hacen a un lado los míos.
"Haces mierdas estúpidas, Bella."
Solo puedo asentir, porque él está masajeando mi puñetera pierna. Una mano agarra la parte de atrás de mi rodilla, la otra danza con ternura sobre mi piel. Nunca me he sentido tan agradecida de haber elegido una falda como lo estoy haciendo esta noche, y Cooch también está agradecida. La perra está haciendo a un lado mis bragas, asomándose alrededor de la tela para ver al chico guapo que sube y baja sus dedos por mi pierna.
Los golpes en la puerta detrás de mí hacen que vuelva a poner mi pie adolorido en el suelo. Una voz nos grita que nos apresuremos, y Edward gruñe en respuesta. Trago el nudo en mi garganta, feliz en el fondo por la intrusión. Si mis piernas hubiesen estado más tiempo abiertas, estoy segura que Cooch lo habría seducido a su interior, y habría sido toda una puta con él. No que pueda culparla.
"¿De verdad estás de acuerdo con esto? ¿Con nuestros padres saliendo?" Pregunta.
Edward mordisquea su labio inferior, la piel rosada hinchada entre sus dientes. Hay algo más hinchado, también. Cooch tiene a mi clítoris en alerta máxima, y estoy palpitando, sin desear nada más que poner mis manos en sus mejillas y acercar su rostro al mío. Pero la sonrisa feliz de mi madre y sus ojos llenos de amor cruzan por mi mente.
Asiento, entumecida y robótica, vacía por dentro, tan jodidamente vacía al ver sus ojos determinados.
"¿Estás segura que no hay nada que se interponga a que salgan?" Pregunta, la ira menguando por alguna razón, remplazada con un extraño tono en su voz. "¿No… te molesta—la idea de que estén juntos?"
Abro mi boca para responder, pero en seguida me interrumpe un tipo muy descortés golpeando el otro lado de la puerta.
"Este no es Burger King, hombre. No puedes hacerlo como quieras. Si vas a follarla, fóllala. Pero apresúrate de una puta vez. Tengo que orinar."
"Jesús. Alguien quiere que le pateen el trasero."
El seguro se abre mágicamente en los dedos de Cullen. La persona del otro lado de la puerta da un salto hacia atrás sorprendido cuando la puerta se abre de golpe. Cullen avanza, pero lo detengo, con mis dedos sujetando la tela de su sudadera. Murmura bajo su aliento, golpeando su pecho y fulminando con la mirada al visitante indeseado de una forma que dice 'ven por mí, hermano'. El tipo se escabulle, ocultándose detrás de la puerta del baño de hombres, cerrándola detrás de él. Edward se congela, y la tela de su sudadera se resbala de mis dedos. Sigo su mirada, y se posa en una pareja situada al otro extremo del lugar.
Ellos se inclinan el uno hacia el otro sobre la mesa, el hombre alimenta a la mujer con un pedazo de palito de queso. Un hilo de queso derretido cae del pan, posándose en la barbilla de ella. La mujer se sonroja, y el hombre sonríe. Él toma una servilleta y limpia gentilmente su barbilla, lamiendo una mancha de salsa de tomate de su pulgar.
"Se ven… felices," susurra Edward.
Miro a Edward, incapaz de ocultar la sonrisa de mi rostro. Por más jodida que esté la situación, mi madre es feliz, su papá es feliz y eso es todo lo que importa.
"No he visto a mi mamá así de feliz, nunca."
"No he visto a mi papá así de feliz desde que mi mamá murió."
No es a propósito, la forma en que mi mano encuentra la suya. Hago una mueca una vez que me doy cuenta de lo que he hecho, pero la preocupación disminuye cuando él aprieta mis dedos con la misma sinceridad que yo apreté los suyos, luego desaparecen, metidos en los bolsillos de su sudadera. La calidez de su mano es remplazada con la frialdad del viento de noviembre al entrar a través de las puertas de cristal, junto con una familia de cinco. Nos hacemos a un lado, permitiendo que la familia pase.
"¿Vacaciones en familia, cines en oscuridad, noches de juegos? ¿Crees que puedes manejar eso conmigo, Fender?"
"¿Y tú puedes?" Pregunto, respondiendo con una ceja alzada. "¿Manejarlo?"
Edward sonríe con suficiencia, inclinándose terriblemente cerca de mi oreja, sus labios rozándola.
"Puedo manejar prácticamente lo que sea, Bella. Espera y verás."
"Supongo que es un riesgo (3) que tendremos que tomar cada uno." Me regodeo en mi interior, honestamente creyendo que no entendería mi referencia al juego Risk.
"Risk, ¿eh? Mmm… soy más del tipo Monopoly. Dinero, propiedades, recaudar lo que es mío."
Monopoly… encuentro Monopoly increíblemente aburrido." Finjo un bostezo para enfatizar mi punto.
"¿Sí? ¿Cuál es tu juego favorito, Platt?"
"Candyland… siempre me ha gustado Candyland."
Edward está parado tan cerca que puedo sentir el calor de su pecho contra mi espalda. Su aliento es caliente, apasionado, danzando a lo largo de mi cuello.
"Candyland." Edward hace una pausa, y parece meditar en mis palabras por un momento más antes que sus murmuradas palabras tensas apenas rocen mi oreja. "Definitivamente puedo verme entrando a tu Candyland."
(1) Nicole Elizabeth LaValle (nacida Nicole Elizabeth Polizzi el 23 de noviembre de 1987 en Santiago de Chile, Chile), conocida públicamente como Snooki, es un personaje televisivo chileno-estadounidense reconocida por formar parte del programa de televisión Jersey Shore transmitido por el canal de televisión por cable MTV.
(2) El hunch punch, también llamado jugo de la selva o jesús morado, es un cóctel potente. Este cóctel es muy popular en los campus universitarios principalmente por su fuerza, pero también debido a su sabor delicioso y frutado.
(3) Originalmente está escrito en inglés 'Risk' refiriéndose a un juego de mesa, como Monopoly y Candyland que menciona Bella.
¡Goloso! Estos chicos y sus insinuaciones jejeje. Pues sí, resulta que Bella no recuerda nada de la noche de la fiesta, incluyendo la foto que le tomó Angie y que ella misma publicó en Facebook, ¿se lo imaginan? Jajajaja, pobre, ella solita se ventaneó. Y lamentablemente, aunque Edward tal vez pensaba que ella ya estaba más al tanto de sus sentimientos y que lo aceptaba, ahora ya sabe qué no es así y las cosas se complican porque al parecen los dos han decidido darles la oportunidad a sus padres de ser felices y dejar a un lado la atracción que sienten por el otro. ¿Lo lograrán? ¿Ustedes qué creen? Como dijo Edward, van a pasar mucho tiempo juntos, y ya hemos visto que esa atracción no es cualquier cosa. Mmmm… ya veremos qué pasa. Espero que hayan disfrutado del capítulo y sobre todo, estaré esperando ansiosa sus reviews para saber qué les pareció, recuerden que nos les cuesta nada, solo unos minutos de su tiempo para escribir un gracias, una carita feliz o qué les pareció el capítulo y enviar. Y así, podremos leer pronto el siguiente ;)
Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: Aidee Bells, Vianey Cullen, JessMel4, GZarandon, Car Cullen Stewart Pattinson, Tata XOXO, Jess Amador, Cinti77, mrs puff, glow0718, Kriss21, ClaryFlynn98, Jade HSos, pattyfer3107, LadyRedScarlet, AnnieOR, Paola Lightwood, Mio1973, NaNYs SANZ, Manligrez, Isis Janet, Aislinn Massi, NarMaVeg, Sully YM, bbluelilas, PriOsbourne, saraipineda44, tulgarita, somas, Lizdayanna, rjnavajas, Ali-Lu Kuran Hale, MajoRed, miop, EriCastelo, piligm, sandy56, Lady Grigori, Mafer, Liz Vidal, angryc, belen2011yani, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo, que espero sea muy pronto ;) pero recuerden, DEPENDE DE USTEDES.
