Como ya saben nada de esto me pertenece, la dueña de estos personajes es Stephenie Meyer y la autora de esta graciosa historia es la autora Hoodfabulous, yo solo traduzco ;)

Y como siempre me acompaña mi querida amiga y Beta, Erica Castelo. Gracias por tu ayuda :*


Capítulo Diecisiete: La caminata de la vergüenza

El aire frío ondea sobre mi piel.

Abriendo mis ojos, despierto con un terrible dolor de cabeza y el giro vertiginoso de las aspas con forma de palma del ventilador de techo sobre mi cama. El agua estrellándose en la orilla, el sonido ligeramente amortiguado solo por la puerta corrediza de vidrio que conduce al balcón cercano, me recuerda que aún estoy en este infierno conocido como vacaciones de primavera.

Gimiendo, me levanto sobre mis codos y bajo la vista a mi atuendo: un bikini demasiado pequeño con mis cositas metidas precariamente dentro de la tela. Un vistazo a la puerta parcialmente abierta y el recuerdo de anoche inunda mi cerebro, haciendo que la sangre se precipite a mis mejillas.

Mierda, Carlisle atrapó a Edward cuando salía corriendo de mi recámara a mitad de la noche.

Lo que recuerdo después es bastante confuso. Recuerdo murmurar algo sobre Edward sintiéndose mal y dando un paso hacia el baño, solo para que Carlisle me bloqueara, asegurándome él que vería cómo estaba Edward. Recuerdo caer en los suaves confines blancos del algodón egipcio y finalmente ser arrullada hasta quedarme dormida por el ir y venir del océano lamiendo la costa arenosa.

Levantarme de la cama hace que mi cabeza gire y dé vueltas mientras lucha contra mi cuerpo. Afortunadamente, las náuseas aún no llegan. Rezar a los dioses de la porcelana solo empeoraría lo mal que me siento esta mañana, no solo físicamente, sino también mentalmente. Estoy más que renuente a bajar las escaleras y compartir un desayuno con mi falsa familia, pero no puedo ocultarme en mi recámara por lo que resta del viaje.

Aunque la idea es tentadora…

Echando un vistazo al pasillo, no veo señales de Edward. La puerta de la recámara directamente al otro lado del pasillo está firmemente cerrada, y el único sonido es el ocasional tintineo de cubiertos en la planta baja. Agarro algo de ropa de los cajones de la cómoda y entro rápidamente al baño.

El agua caliente ayuda a despejar mi cabeza, un poco. Después de quitarme el aroma del océano y la arena, me seco de prisa y me visto. Dejando mi cabello todavía húmedo, salgo de la recámara solo para alcanzar a ver a Carlisle entrando a la recámara de Edward. La puerta hace un suave clic detrás de él, y yo cruzo de puntillas. Silenciosa como un ratón, presionado mi oreja a la puerta, con el corazón acelerado en mi pecho.

Carlisle repite el nombre de Edward un par de veces antes que el gruñido bajo de su voz cargada de sueño se escuche. Mi estómago da un vuelco al escuchar su sensualidad, y el recuerdo de sus dedos danzando en la parte inferior de mi bikini mojado la noche anterior.

"Hijo, ¿qué le pasó a tus nudillos?" Carlisle pregunta.

Me esfuerzo por escuchar la respuesta de Edward. Recién duchada, y ya estoy sudando, ansiosa por saber qué tanto recuerda Edward de anoche.

"Un tipo forzó a Bella," Edward respondió adormilado.

Los resortes de la cama rechinan, y yo me muevo en mi lugar, lista para salir disparada con el más leve indicio de que Carlisle esté al tanto de mi presencia del otro lado de la puerta de la recámara de Edward. Hay una pausa prolongada antes de que Carlisle responda.

"¿Alguien atacó a Bella?"

Me sorprende la ira que escucho en la voz de Carlisle. Para ser honesta, la relación entre los dos es complicada. Él cruzó la línea al preguntar sobre mi vida sexual, pero también era concerniente a su hijo. Sin embargo, el recuerdo me hace sentir aprensiva, pero ahora… ahora parece preocupado por mi bienestar. Y quizás, solo quizás, esa había sido su preocupación todo el tiempo: El bienestar de los dos, de Edward y mío.

"Su antiguo novio, Paul, la besó. Bella trató de alejarlo, pero el pendejo no dejaba de tocarla." Edward dijo con desdén.

"Edward," dice Carlisle, su voz cautelosa. "¿De verdad lo golpeaste porque estaba forzando a Bella? ¿Estás seguro que no era consensual?"

"No, esa mierda no fue consensual." La voz de Edward se vuelve sospechosa. "¿A dónde quieres llegar? Di lo que estás pensando. Estoy harto de que todo el maldito mundo se ande con cuidado en todo."

"¿Quieres saber lo que pienso? Bien. ¿Te importaría decirme qué estabas haciendo en la recámara de Bella anoche?"

Otra pausa prolongada.

"¿Estaba en la recámara de Bella anoche?"

"No juegues conmigo, hijo. Te atrapé cuando salías corriendo de su recámara, justo antes que vaciaras tu estómago en el retrete. Olías a destilería, Edward. ¿Tú… ustedes dos…?"

"¡Lo juro por Dios, que no recuerdo estar en la recámara de Bella, papá! ¿Cuántas veces tengo que decirte—?"

"No me interrumpas." Carlisle baja la voz con enojo. "¿Necesito recordarte la situación con Maria? ¿Necesito recordarte de tu expulsión de la escuela, y cómo tuve que quebrar mi cuenta de banco con donaciones para volverte a meter? ¿Necesito recordarte del desastre que provocaste al noquear a Jasper y cómo su madre amenazó con demandarme? No piensas antes de actuar, Edward. Es todo lo que te pido que hagas. Creo."

"Papá—"

"Soy indulgente contigo, Edward. Te permito que marques tu cuerpo. Me hago de la vista gorda cuando vas a tocar a bares turbios. No sé qué hacer contigo, hijo. Todo lo que te pido es que no jodas las cosas entre Esme y yo. Dime qué hacer Edward, dímelo."

Lo voz de Carlisle se torna desesperada, ya no enojada. El crujido del colchón me dice que ahora está sentado junto a su hijo. Lo imagino pasando los dedos con cansancio por su cabello, de la forma en que Edward lo hace algunas veces.

"Papá, yo—"

"La idea de que Bella y tú estén juntos, nos pone incómodos a su madre y a mí. Te lo dije, y me aseguraste una y otra vez que no había nada entre ustedes dos."

"¡No lo hay! Jesús, si me dejaras hablar por un maldito minuto." Edward grita.

Carlisle no dice nada, tampoco Edward, al menos, no al principio. Contengo la respiración, incapaz de moverme de mi lugar cerca de la puerta. No hay nada que desee más que saber qué siente Edward por mí, qué siente genuina y honestamente por mí, y en mi corazón sé que está a punto de decirle a su padre exactamente eso.

"No tienes de que preocuparte," dice Edward, su voz baja y robótica. "No hay absolutamente nada entre Bella y yo."

~c00ch~

Las cosas han… cambiado desde las vacaciones de primavera.

Después que Edward negara abiertamente cualquier sentimiento por mí a su padre, en vez de hacerme una bola y desear estar muerta, decidí resistir mis sentimientos de la mejor forma que sé: con cinismo y sarcasmo.

"Tienes más productos de belleza que una chica. ¿Estás seguro que no eres secretamente una mujer?" Ruedo los ojos, gruñendo al tener problemas para sacar una caja del maletero del jodidamente estúpido mamá móvil de Edward.

"Tú lo sabrías." Edward sonríe con suficiencia y cierra de golpe la puerta del coche. Se pasea tranquilamente hacia la parte trasera del coche y lame su labio inferior. "Has visto todos los veintitrés centímetros. ¿Necesitas recordarlo?"

Edward agarra mi mano y la caja se cae al suelo. Chillo cuando pone mi mano sobre su polla semidura.

"Eres detestable." Digo con una mueca de desdén, apretando mis muslos discretamente para apagar el fuego. "Te odio. Y eran más bien dieciocho centímetros; veinte a lo mucho."

"Lo que sea que te deje dormir por las noches, Hoyuelos." Edward me da una nalgada, y chillo otra vez. "Si estás durmiendo algo, ¿cierto? ¿O estás ocupada soñando conmigo por las noches?"

Ese ha sido el modus operandi de Edward desde las vacaciones de primavera. Había convertido en mi misión el ignorarlo, algo que pareció lastimarlo y confundirlo al principio, por alguna razón. Entendió bastante de prisa y desde entonces me hace pasar un infierno.

"No puedo creer que tenga que compartir el mismo aire con alguien como tú, mucho menos la misma casa," refunfuño.

Edward se ríe entre dientes y agarra una caja del maletero de su coche. Los dos continuamos lanzándonos insultos el uno al otro, al cruzar la calzada y subir al porche.

"¿Duermes desnuda por la noche, Hoyuelos? ¿Con la puerta abierta o cerrada?" Pregunta, riéndose cuando mi rostro intensifica su color. Bajando la voz, continúa provocándome. "¿Te tocas por las noches, Bella? Apuesto a que lo haces. Apuesto a que te tocas y piensas en mí."

"¿Y qué te hace creer que me masturbo con imágenes de ti, Edward Cullen? ¿Es mi constante verbalización de lo lamentable del día en que naciste? ¿O tal vez la frecuencia de cuán a menudo te recuerdo lo desagradable que te encuentro? ¿Cuál es?"

Gracias a Dios él estaba demasiado ebrio para recordar lo que ocurrió en las vacaciones de verano. Había tenido suficiente evidencia de lo mucho que mi cuerpo lo desea.

"No me odias, Bella." Edward abre la puerta principal y yo entro, rozando su cuerpo al pasar. El calor me envuelve y trago, sin prestar atención a la opresión en mi pecho. "Todo es un acto. No puedes engañarme. Veo lo que está enterrado en el interior."

"No ves una mierda," digo, porque elocuente no soy. "No puedo esperar hasta después de la graduación. Universidad del estado de Carolina del Sur, aquí voy."

Espero algún tipo de respuesta ingeniosa, pero no hay ninguna. Edward me sigue al subir las escaleras y me observa dejar caer su caja de productos para el cabello sobre su cama. Con cautela, miro a su rostro, pero él elude mi mirada. Sus cejas están fruncidas, y chupa esos viper bites suyos, mirando a todas partes menos a mí. Abriendo mi boca, casi le ofrezco una disculpa, lo que sería muy tonto de mi parte, pero él habla antes que una sola sílaba deje mi boca.

"¿Así quieres que sean las cosas?" Edward hace un gesto entre nosotros. "¿Quieres que te odie tanto como aseguras odiarme? Bien. Lo lograste, Hoyuelos."

Edward me agarra por el brazo y prácticamente me empuja al pasillo. Chillando, lucho contra él, lista para discutir—sobre qué, no tengo idea.

Discutir solo por discutir.

Discutir por cualquier excusa para estar cerca de él.

Me le quedo mirando a la recámara de invitados frente a la mía, una recámara que ya no es una de invitados. Esa recámara le pertenece a él ahora.

A Edward.

~c00ch~

Vivir con alguien que deseo y no puedo tener es una tortura.

Una lenta.

Y dolorosa.

Tortura.

Me encuentro mirándolo todo el tiempo. Lo veo a través de la rendija en mi puerta tarde por la noche. Edward es una criatura de hábitos, y yo tenía memorizado su horario a la perfección, sobre todo su horario para ducharse.

Sí, su horario para ducharse.

Dos veces al día.

Esas eran las veces que Edward se duchaba. Despertaba temprano por la mañana para ducharse y tomaba otra tarde por la noche. Nunca estaba completamente seco cuando dejaba el baño, salía con una toalla que colgaba de la parte baja de sus caderas. Gotas de agua caían de su cabello desordenado. Se deslizaban por los contornos de sus hombros y los músculos ondulantes debajo de su piel, bajando por las salpicaduras de tinta y las palabras grabadas. Solo cierro mis ojos el tiempo suficiente para rogar que se resbale la toalla, pero nunca lo hace.

La puerta de la recámara se cierra suavemente detrás de él y yo camino penosamente hacia mi cama, ciñendo las sábanas sobre mi cuerpo. Mis bragas caen echas bolita en el suelo y mis dedos exploran mi cuerpo en cuestión de segundos. El ambiente se llena con el sonido de mis respiraciones jadeantes, con el sonido del deseo que solo tengo por él. Mi orgasmo siempre me deja al borde del abismo; el mismo abismo del que de buena gana me arrojaría mientras gruño mis frustraciones.

Ya no puedo vivir así.

Afortunadamente, no tengo que hacerlo.


Y bueno, con estos un paso adelante y dos hacia atrás. Parecía que empezaban a ceder a sus deseos, pero vuelven al "odio" de antes, al menos sabemos por qué. El haber escuchado a Edward negar que había algo entre ellos hizo que Bella volviera a alejarse, con razón, ¿no creen? Como todos unos adolescentes, hacen una tormenta en un vaso de agua, pero bueno, les alegrará saber qué ya llegamos a la parte que tanto esperaban, y eso es en el siguiente capítulo. Veremos que sucede después de los acontecimientos del prólogo. Ahora ya viven juntos, existe el supuesto "odio" entre ellos y también ese deseo ardiente. ¡Que venga el incendio! Espero que hayan disfrutado del capítulo y por supuesto, estaré esperando ansiosa sus reviews para saber qué les pareció y poder leer pronto el siguiente. Recuerden que no les cuesta nada, solo unos minutos de su tiempo, deseos de ser agradecidos y escribir solo un gracias, un saludo o una carita feliz, ni siquiera tienen que estar registrados en FF. Por supuesto, saber lo que piensan de la historia sería mucho mejor ;)

Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: BereB, Vianey Cullen, Aidee Bells, PRISOL, belen2011yani, somas, NaNYs SANZ, kaja0507, Paola Lightwood, Mapi13, glow0718, Lizdayanna, bealnum, MajoRed, Car Cullen Stewart Pattinson, Liz Vidal, Jade HSos, Marie Sellory, Isis Janet, Tata XOXO, Cinti77, Brenda Cullenn, Kell Masen, sandy56, Lady Grigori, E-Chan Cullen, Ali-Lu Kuran Hale, krisr0405, Mafer, EriCastelo, miop, Lauguilln, Sully YM, Manligrez, tulgarita, ClaryFlynn98, NarMaVeg, rjnavajas, saraipineda44, LadyRedScarlet, Jess Amador, Noriitha, twilight-love1694, belen2011yani, Mio1973, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo capítulo, espero que muy pronto. DEPENDE DE USTEDES.