Como ya saben nada de esto me pertenece, la dueña de estos personajes es Stephenie Meyer y la autora de esta graciosa historia es la autora Hoodfabulous, yo solo traduzco ;)

Y como siempre me acompaña mi querida amiga y Beta, Erica Castelo. Gracias por tu ayuda :*


Capítulo Diecinueve:

La no tan incómoda mañana después

Las rodillas de Bella se hunden en el colchón, el algodón blanco se abulta alrededor de sus piernas bronceadas. Con los ojos amplios y los labios abiertos con palabras tácitas pendiendo en el aire, se sienta, mirándome con aprensión. La tensión está presente en el aire entre nosotros, pero no la siento para nada. Saciado y relajado, mi cerebro y mis huesos ya no están tensos por mi tan mencionado deseo; me tomo mi tiempo volviendo a subir mi bañador por sobre mis caderas. Su mirada sigue mis movimientos, observándome cuando meto mi polla y frunciendo el ceño cuando le doy una sonrisa cómplice. Bella trata de sonreír, pero no le llega a sus ojos. Un miedo helado se apodera de mi pecho.

¿Se arrepiente de lo que acabamos de hacer?

"Entonces." Desvía su mirada de la mía, sus ojos se mueven rápidamente hacia el reloj.

"Entonces…" Relajo mis rasgos, tratando de parecer despreocupado con lo que ella está por decir. Pasa un minuto, tal vez dos antes que hable.

"Yo, uh, tengo que hacer pipí." Bella hace una mueca y sale disparada de la habitación, su delicioso trasero meneándose con cada paso.

La puerta se abre con fuerza detrás de ella golpeando la pared antes de rebotar y cerrarse. Lo tomo como una señal… Una señal de que no debo dejar su recámara. Si es o no una señal de ella, no estoy seguro.

Aun así, subo al lado de la cama donde la había visto dormir todas esas patéticas noches en las que salí sigilosamente de mi recámara, entrando al pasillo, esperando poder verla a través de la rendija en la puerta. Un aroma cítrico flota a mi alrededor, y antes de que ella regresara a la habitación, entierro disimuladamente mi nariz en su almohada, inhalando el aroma de algo suave, frutal y completamente suyo. Me recuesto inquieto en su cama, cruzando mis piernas por mis tobillos y mis brazos detrás de mi cabeza, mirando al techo. Mirando y preguntándome, y aterrado… una sensación jodidamente extraña. Me aterra que ella me diga que me vaya.

"Todavía estás aquí." Arqueo una ceja al escuchar su declaración, por la callada incertidumbre en ella. Mis ojos nunca dejan el techo.

"Todavía estoy aquí, pero estoy por irme. Es tarde."

La estoy tentando con mis palabras, esperando que ponga resistencia. Diciendo lo que pienso sin decirlo en realidad, espero su respuesta. Apartando la mirada del techo, me concentro en el reloj digital. Los brillantes números rojos me dicen que pasa de la medianoche; son casi las tres de la mañana. Pero estoy demasiado nervioso para dormir. Sinceramente, no puedo imaginar volver a dormir; no sin ella a mi lado.

"Sí, es tarde," murmura. "Definitivamente es tarde."

Las palabras de Bella parecen tener un tinte de decepción y confusión. Cajones crujen y rechinan, saliendo de su cómoda cuando sus dedos torpes tiran de las manijas plateadas. Se azotan contra la cómoda con un apresurado empujón. Una camiseta gris con letras rojo sangre cuelga de una mano. Letras y números se exhiben en la tela, desgastados y descascarándose por el tiempo y las frecuentes lavadas, pero no lo suficiente que no pueda leer lo que dice.

Lahote #16.

¿Qué demonios?

El calor avanza lentamente por mis brazos y mis piernas, deslizándose por mis venas. Arrojo mis piernas hacia un lado de la cama y me pongo de pie. El crujido del colchón bajo mi peso provoca que ella levante la cabeza. Me mira a los ojos por el espejo sobre su cómoda y su cuerpo se tensa.

"No vas a dormir con esa camiseta después de lo que acabamos de hacer, ¿verdad?" Paso los dedos por mi cabello y tomo respiraciones profundas, tragándome los celos irracionales. "¿Esa camiseta pertenece a Paul, ese cabrón que te atacó en la playa?"

Bella mira la camiseta, rompiendo el poder de sus ojos sobre los míos en el reflejo del espejo.

"Es cómoda." Levanta la cabeza, mirándome a los ojos en el espejo una vez más. "¿Por qué debería tirarla?"

Incluso con su labio inferior metido con timidez entre sus dientes, ahora ella es la que tiene el control. Cruzo la distancia entre nosotros y agarro la camiseta de sus ligeros dedos. La sonrisa esperanzada en su rostro elimina cualquier tensión restante cuando la arrojo en el cesto de la basura más cercano. Retirando el cabello de un lado de su rostro, dejo un beso en la curva de su cuello. Su cuerpo se relaja contra el mío, y le da una sonrisa lenta a mi reflejo.

"Si vas a usar la camiseta de alguien, va a ser la mía."

"¿Eso es lo que crees?" Levanta una ceja y estira su mano, introduciendo sus dedos en mi cabello y acercándome a ella. Mordisqueo su piel, sonriendo al ver la forma en que se eriza contra mis labios.

"Eso es lo que sé. ¿Quieres que te lo pruebe?"

"Sí," dice. La mordisqueo con un poco más de fuerza, marcando su piel con mis dientes. Hinchándome y levantándome contra su espalda baja, beso la piel enrojecida y agarro su mano. Su respiración se acelera y se atora en su pecho hasta que se queda inmóvil, paralizada contra mí.

"Duerme conmigo esta noche," digo. "En mi cama."

"¿Está noche?" Su voz es incierta.

"Todas las noches," corrijo, sin querer que crea que hay un segundo que pase en el que no desee tenerla a mi lado.

"No creo que nuestros padres estén de acuerdo con eso, Edward." Se echa a reír, pero suena forzado.

"Sí, bueno. Lo que no saben no les hará daño."

~c00ch~

Los ojos de Bella están cubiertos de miedo. Con las palmas hacia el frente, se aleja de mí hasta que la parte de atrás de sus rodillas tocan la cama. La risa llena el aire cuando cae hacia atrás. Portando mi arma, la sostengo triunfante en el aire, con una sonrisa amenazante tirando de las esquinas de mi boca.

"¿Qué vas a hacer con eso, Edward?"

Suave y negra, se siente bien en mi mano. Ligera, pero llena de poder, la empuño y avanzo.

"Te lo dije, Bella." Sonrío con suficiencia, golpeando mi palma abierta con la espátula. "Voy a nalguearte con ella."

Bella suelta un chillido sorprendido y sube a la cama. Lanzándome hacia el frente, agarro su tobillo y le doy un firme tirón, soltando una risita cuando ella forcejea para enterrarse bajo el oscuro edredón. La chica no pesa nada y le falta coordinación, haciendo el trabajo mucho más fácil para mí. Chilla una vez que queda expuesta debajo de las sábanas, retorciéndose contra mí, tratando y fallando contra mi agarre. La camiseta de Green Day que lleva puesta resalta contra las sábanas, colgando suelta en su cuerpo y subiendo por su trasero. Le doy un ruidoso golpe con la espátula plana, haciendo que de un alarido.

"Joder, eso duele," dice, sonando lujuriosa en vez de molesta.

Como sea, suelto su tobillo para subir sobre ella, sonriendo cuando ella descansa de espaldas. Con una sonrisa, ella cae automáticamente de espaldas en las suaves sábanas, abriendo sus muslos para mí. Quiero mirar, para tener un vistazo del pedazo de tela metido entre sus piernas, protegiendo lo que es mío, pero me contengo y mantengo mis ojos fijos en los suyos.

La sonrisa divertida desaparece de su rostro cuando la espátula cae de mi mano. Tragando, prácticamente se hunde bajo mi peso al mismo tiempo que el desconcierto remplaza sus risitas. Sus muslos suaves y el calor de su cuerpo me abrazan como un recuerdo feliz, y eso es lo que es. Un recuerdo feliz, que es algo de lo que carece mi vida. Estoy por hacer otro. Y con suerte, un millón más le seguirán.

"¿Puedo besarte?" Pregunto, borrando su sonrisa aprensiva con la yema de mi pulgar.

"No me preguntaste si podías hacer todas esas otras cosas," susurra. Un color rosa invade sus mejillas, y esa mierda es encantadora.

"Esas otras cosas fueron geniales," digo, gimiendo al sentir el calor entre sus piernas, cuando arde contra mi pelvis. "Pero besar es mucho más íntimo."

"Edward, ¿estás teniendo un momento 'Pretty Woman'?" Suelta una risita y esa sonrisa vuelve a su rostro, la sarcástica, la que más me gusta.

"Oye, esa chica tenía razón en esa película." Desciendo mi rostro al suyo, seducido por sus ojos oscuros. "Lamer, chupar, follar… eso es primitivo. Besar es más, joder, no lo sé. ¿Romántico?"

"Entonces, ¿me estás pidiendo permiso para ser romántico?"

En silencio, le doy una respuesta sin palabras. Cerrando mis ojos, con mi corazón atorado en alguna parte de mi garganta, presiono mis labios ligeramente contra los suyos, tan castamente como es posible. Tiernos, suaves y dulces, son todo lo que había soñado que serían. Sus dedos se arrastran por mi espalda desnuda, rascando suavemente la superficie de mi piel. Las puntas de sus uñas arrastrándose por mis músculos envían un escalofrío por mi cuerpo, viajando a mi vientre, despertando a mi polla que ya empezaba a hincharse.

Bella gime y abre sus labios al mismo tiempo que yo lo hago. Nuestras lenguas se tocan, calientes y húmedas, tímidamente al principio hasta que encontramos un buen ritmo lento. Ella sabe dulce como el ponche que dieron en la fiesta de Newton, y un poco almizclado por el porro que compartimos. El cálido abrazo que sentí antes se intensifica, aumentando hasta convertirse en una reconfortante aceptación y una comprensión instantánea con cada giro de su lengua en torno a la mía. Rompiendo el beso, solo por un segundo, le digo las palabras exactas que invaden mi mente.

"Te estoy pidiendo permiso para ser tu todo, Bella."

El silencio ocupa la habitación mientras espero su respuesta. Igual de muda como yo estuve previamente, arrastra sus dedos sobre mis hombros, los mete a mi cabello y vuelve a tirar de mí hacia ella. Nuestro beso es diferente; peligroso, atrevido y que todo lo consume. Me restriego contra ella, acariciando su boca con mi lengua, tirando de su cabello con tanta fuerza como ella tira del mío. Mi bañador se desliza con cada empujón hasta que queda por debajo de mis caderas. Una persistente idea entra en mi mente, pero la hago a un lado, sin querer apresurarme.

"Quieres…" Sus manos abandonan mi cabello, y se deslizan entre nosotros rozando mi vientre. Gruño por la sensación, moviéndome contra ella. Un escalofrío sacude mi cuerpo y joder, quiero hacerlo. De verdad, quiero hacerlo.

"¿Y tú?"

"Todo el tiempo," dice. Levanto mis cejas, y ella se echa a reír. "Desde el día que nos conocimos."

"¿Cuándo vaciaste malteada sobre mi cabeza?" Bella suelta una risita y le entrecierro mis ojos, dándole una supuesta mirada furiosa.

"Creí que ibas a asesinarme en el estacionamiento." Hace una pausa, sus ojos distantes antes de darme una sonrisa inquisitiva. "¿Qué planeabas hacerme? Ya sabes, ¿después que me inmovilizaste contra la camioneta?"

"Torturarte." Sonrío con suficiencia y suelto su cabello, dejando que mis dedos bajen por su cuerpo. Siento que se relaja, una vez que mis dedos suben mi camiseta de Green Day sobre su vientre. Sus cálidas respiraciones bañan mi rostro, cada una escapando de su boca cuando su pecho baja. Lamo mis labios una vez que sus tetas quedan a la vista; redondas y llenas, sus pezones arrugándose con el aire. Comenzando en su ombligo, beso mi camino hacia arriba por su vientre y su pecho, arrastrando mi lengua por su piel enfebrecida.

"¿Estoy haciendo un trabajo minucioso?" Pregunto, mis palabras amortiguadas por su piel. "¿Torturándote?"

"Sí," jadea. Soplo mi aliento caliente en su tenso pezón, muy cerca de mi boca. Anticipando mi toque, inhala profundamente. Mi boca se cierne sobre su piel, pero en vez de probarla, vuelvo a bajar su camiseta, cubriendo su cuerpo.

"Bien," susurro, con una amplia sonrisa al ver su rostro sorprendido.

"Tú, idiota." Empuja mis hombros, y caigo de lado, haciendo una mueca cuando entierra sus dedos en mis costillas. "Oh, Dios mío, Edward Cullen tiene cosquillas."

"No, no tengo." Gruño, mi vientre retorciéndose y sacudiéndose con cada toque. Bella se echa a reír, arrojando una pierna sobre mi cintura para quedar a horcajadas sobre mí y hacerme más cosquillas. El cansancio hace que ardan mis ojos, pero no me importa. Sin ganas, aparto sus manos, a sabiendas que puedo derribarla en cualquier momento, pero permitiéndole torturarme aún más. Cualquier cosa para mantener esa sonrisa en su rostro.

"Edward, tengo que saberlo… ¿qué significa el tatuaje del arma?" Abandonando mi tortura, pasa los dedos por mis costillas hacia el tatuaje que pasa por mi cadera.

"¿Alguna vez has disparado un arma?" Pregunto, levantando una ceja inquisitiva.

"Sí." Bella se encoge de hombros, sus ojos distantes por un segundo antes de enfocarlos en los míos. "Mi abuelo me llevó a cazar algunas veces de niña."

"¿A cazar?" No puedo sofocar la risa en mi voz. "¿Tú? ¿Cazando? ¿Y no le disparaste accidentalmente a alguien?"

"Pendejo." Entierra un dedo en mi estómago y gimo. Sus piernas son muy tersas, rozando mis caderas. Posando mis manos en la parte superior de sus muslos, les doy un apretón.

"Carlisle y yo pasamos mucho tiempo en el campo de tiro hace unos años." Chupo mis viper bites entre mis dientes con ese recuerdo. "Tenía muchos problemas en ese entonces. Albergaba mucha culpa por mi mamá y la mayoría del tiempo estaba metido en problemas. Carlisle creyó que ir al campo de tiro me ayudaría a liberar algo de mi agresión."

"¿Creyó que empuñar una peligrosa arma te ayudaría?" Bella sonríe con tristeza y sacude la cabeza. "Tu papá está más loco que una cabra."

"Oye, funcionó." Mis dedos subieron más por sus muslos hasta que mis pulgares descansaban en el lugar donde sus piernas se separaban. "Disparar un arma era un escape… hasta que ya no lo fue. Pero me encantó disparar en el campo; me encantó tanto que elegí un revolver como mi primer tatuaje; y fue entonces cuando encontré otra adicción."

"Así que, ¿los tatuajes son tu adicción?" Sus dedos danzaban sobre mi cadera, rozaron mi pecho y se posaron justo sobre mi corazón.

"Tatuajes, piercings, música y ahora…"

"¿Ahora qué?" Sonríe, ajustando el piercing de metal en mi pezón.

Ahora soy adicto a ti.

No lo digo, pero creo que ella lo sabe. En vez de hablar, observo mis manos, lo grandes que son al dejarlas en sus delgados muslos. Las puntas de mis dedos se meten debajo de la orilla de su camiseta, la yema de mi pulgar izquierdo debajo de la tela de algodón que nos separa. Todavía está húmeda, hinchada y temblando. Presionando mi pulgar contra su clítoris, hago círculos lentos y levanto la vista, hambriento por ver su reacción a mi toque.

Con su rostro tenso por el doloroso placer, veo cómo sus párpados revolotean, rompiendo momentáneamente nuestra mirada. Ella se desliza con avidez contra mi pulgar, sus desesperadas caderas haciendo círculos sobre las mías. Deslizando mi mano bajo la tela, introduzco dos dedos en ella, empujándolos hasta mis nudillos. Bella palpita a mi alrededor con cada movimiento, golpeando mojada contra la palma de mi mano.

Un jadeo sorprendido llena el aire cuando se derrumba, su cuerpo temblando sobre el mío. Ella se desploma sobre mí, y tiro de su cuerpo para que descanse a mi lado. La forma en que se acurruca perfectamente junto a mí, su cuerpo acoplándose al mío, con brazos y piernas enredados, me hace pensar en cosas tontas; cosas que no piensa un hombre, que nunca antes había imaginado. Pero sé que son ciertas. La chica está destinada a ser mía.

~c00ch~

Nunca he compartido mi cama con una chica.

Demasiado egoísta, muy atrapado en mi propia cabeza. Nunca me preocupó una chica, en realidad no. Ni siquiera mi primera novia, Bree, con quién salí brevemente a los quince. Incluso entonces, era demasiado tímido para compartir un simple beso con la chica, aunque no me importó compartir cualquier otra cosa con ella. No estaba mintiendo cuando expresé lo que pensaba sobre besar a Bella. Es muy íntimo, y hasta hace poco, no deseaba esa emoción con nadie. Ahora, mirando a su rostro, feliz mientras duerme, recuerdo el beso que compartimos antes y algo se mueve dentro de mi pecho.

"Ni siquiera lo sabes, ¿verdad, niña?" La envuelvo en mis brazos, relajando mi cuerpo pegado al de ella. "Fuiste mi primera vez."

El sol se asoma a través de la puerta del balcón. Patrones de luz salpican contra el piso de madera y se arrastran hacia la cama. Cerrando mis ojos, me quedo profundamente dormido, sintiéndome más cómodo en mi propia piel, acostado junto a esta chica tonta, de lo que he estado en toda mi vida. Cuando despierto, mi cama está más fría de lo que me agrada; vacía, y con miembros desenredados. El sueño deja mis ojos con una brusca pasada del dorso de mis manos. Lo que queda de la luz del sol se desvanece en la distancia, las nubes la ocultan.

La ausencia de ella provoca que algo se remueva dentro de mí. Bajando torpemente de la cama, pateo las mantas a un lado y me dirijo al pasillo. La puerta de la recámara de Bella está abierta y su cama está intacta. El pánico aumenta dentro de mi pecho, pensamientos preocupados entran en mi mente. ¿Por qué dejó que despertara solo? El repiqueteo de ollas y sartenes me llama desde la cocina, y mis hombros se relajan automáticamente. La idea de un delicioso desayuno me viene a la mente, y acelero el paso, mis pies bajando ruidosamente las escaleras. Cómodo en nada más que mi bóxer, entro a la cocina solo para congelarme una vez que estoy en la entrada.

"Edward." La voz sorprendida de Esme y su suave risita sobresalta a Bella, pero no se da la vuelta de la estufa. Quedándose de espaldas a mí, llena una olla de agua y espolvorea sal en el líquido.

"Carlisle y tú ya están en casa, ¿eh?" Mordisqueo la esquina de mi labio, forzando a mis ojos a dejar la espalda de Bella.

"Carlisle ha estado enfermo desde que llegamos a Seattle." Esme se recarga en la encimera, cruza los brazos sobre su pecho y me observa con inquisitivos ojos almendrados. "Cree que comió camarón en mal estado, pero ahora se siente un poco mejor. Veo que ustedes, chicos, no se han asesinado todavía."

"Por poco." Me acerco tranquilamente a un lado de Bella y me recargo en la encimera. Ella me lanza una mirada de advertencia antes de verter la pasta en la olla del agua. "Ataqué a Bella con una espátula, pero de algún modo escapó ilesa."

"¿Una espátula?" Esme examina el rostro sereno de Bella antes de volver a mirar el mío.

"Sip. Se lo merecía, por correr de mí y todo eso."

Bella se torna roja como el quemador de la estufa al mismo tiempo que me fulmina con la mirada, entrecerrando sus ojos al ver mi sonrisa de suficiencia.

Esme descruza sus brazos y tira de su pendiente de forma distraída. "¿Por qué estabas corriendo?"

"Edward disfruta de torturarme." Ahora es ella quién sonríe con suficiencia, sus ojos cargados de humor. Suelto una risita, conociendo el tipo de tortura en la que está pensando. "Al parecer, el abuso verbal no es suficiente para él. Pasó a tortura física."

~c00ch~

La cena es tortura pura. Entre las miradas desconfiadas de Esme, la ausencia de mi padre y las miradas cautelosas de Bella, estoy al borde de mi asiento. La idea de dormir solo esta noche llega a mi mente en ansiosas oleadas, pero la descartó. Esme tiene que irse a la cama en algún momento, y tan pronto como lo haga… Los platos chocan juntos cuando Bella limpia la mesa. Agarro mi propio plato y la acompaño a la cocina donde está llenando el fregadero con agua jabonosa.

"¿Por qué no solo los enjuagas y los metes a el lavavajillas?" Pregunto.

"¿Por qué no te metes en tus propios asuntos? Probablemente ni siquiera sabes cómo lavar los platos." Bella me golpea con su cadera.

"Muévete." La golpeo en respuesta y agarro la manguera de aspersión, apuntándola hacia ella. Bella chilla y se cubre el rostro, y el agua fría sale disparada, saturando el frente de su blusa. La tela se pega a su piel aferrándose a sus pechos. Pezones endurecidos se hacen como piedrecitas bajo la tela empapada, demandando en silencio mi atención.

"Edward," ella gime. "Me mojaste toda."

Resoplando, suelto la manguera y veo cómo tira alejando la tela mojada de sus tetas. Con la cara roja, me ataca, sus pequeños puños golpeando mi pecho. Agarro sus manos y envuelvo sus brazos sobre mis hombros, con cuidado de vigilar la puerta de la cocina. Sus ojos se amplían, y su pulso se acelera. La vibración de su sangre corriendo por sus venas llega hasta mí cuando la acerco.

"¿Mojada?" Le susurro al oído, rozando su suave oreja con mi nariz. Un escalofrío recorre su cuerpo. "¿Crees que estás mojada ahora? Espera hasta más tarde."

"Edward, tenemos que tener cuidado." Se aparta, y no mentiré. Esa mierda duele un poco. "Hablo de," Bella pone los platos sucios en el fregadero y empieza a lavar, "de hacer esto a escondidas mientras ellos estén en casa. ¿Qué crees que pasaría si mamá y Carlisle se enteran?"

Sopeso sus palabras, no es la primera vez que he considerado en silencio esa misma pregunta. "Son diferentes opciones, supongo," digo. "Podrían romper, prohibir que nos veamos."

"Aunque somos legalmente adultos, ¿cierto? ¿Por ley… en Washington?" Bella ha estado fregado el mismo plato por varios segundos, fregando con tanta fuerza que sus nudillos están blancos, y el calor del agua enrojece su piel.

"No lo sé," respondo con honestidad. "¿Tú quieres… decirle a nuestros padres?"

"Quiero estar contigo," dice. "Y quiero que mamá esté con Carlisle. ¿Por qué las cosas tienen que ser tan complicadas?"

"Tal vez deberíamos mantenerlo en secreto por un tiempo," digo, odiando las palabras tan pronto como pasan por mis labios. Bella frunce el ceño, arrugando su frente y asintiendo despacio.

"Sí, y sin hacerlo a escondidas mientras los padres estén aquí," dice, frunciendo sus labios con seriedad al ver el asombro en mi rostro. "Hablo en serio, Edward. Mamá ya está actuando como si nos hubiera descubierto. No podemos arriesgarnos…"

"Está bien," suspiro, mintiendo. "Me portaré bien."

~c00ch~

Un insomne por naturaleza, recrudecido por las preocupaciones recién descubiertas, estoy recostado en la cama a medida que cae la noche. El silencio envuelve la casa, el sonido incesante de la nada más fuerte que la estridencia del más doloroso de los gritos. La nada se asienta en mis huesos, dejando mi cuerpo frío y sudoroso, aunque no hay nada más que frío dentro de mi habitación.

El verano se esfuma, arrastrado por la tentadora promesa del otoño, pero el calor aún permanece. Una brisa cálida entra a través de las puertas del balcón abiertas, cosquilleando en mi piel. Me ruedo de costado, mirando por la ventana a la luna a medida que pasan las nubes. Extrañándola. Una noche y ya la echo de menos.

El crujido de un pedazo de madera bajo el peso de alguien se escucha desde el pasillo. Mi corazón que aún late se detiene antes de latir con más fuerza contra mi pecho. Sin moverme, miro por la ventana con los ojos como platos, con una sonrisa aliviada apoderándose lentamente de mi rostro al escuchar el clic de la puerta detrás de mí. Pies golpean contra el piso de madera, haciendo una pausa junto a mi cama. Las sábanas se mueven y el colchón se hunde y ella está aquí, envolviendo sus brazos alrededor de mi cintura y enredado sus piernas con las mías. De inmediato tomo su mano, atrayéndola a mi pecho y entrelazando nuestros dedos.

"Estaba tratando de mantenerme alejado," digo, riéndome bajito. "Y hacer lo que me pediste, pero joder, se estaba volviendo realmente difícil. Si no te hubieras presentado… supongo que no habría sido un hombre de palabra."

"¿Por qué dices eso?" Susurra.

"Porque he estado acostado aquí por horas, pensando en nada más que escabullirme en tu recámara y romper mi promesa de portarme bien. He estado contando el tiempo. Te quedaban cinco minutos antes de que saliera a escondidas de esta habitación y me metiera en tu cama. ¿Qué hay de ser cuidadosos? No que me esté quejando."

"No pude mantenerme alejada." Frota suavemente mis brazos, sus uñas arañando mi piel provocan que mis ojos rueden dentro de mi cabeza.

"Te extrañaba," digo, porque era la puta verdad. "Te extrañaba muchísimo, y tampoco puedo mantenerme lejos de ti. Este soy yo diciéndote que no me mantendré alejado, Bella, dentro de esta casa o fuera de ella."

Bella deja un beso de buenos días, buenas noches en mi espalda, la calidez derritiendo la tensión en mis músculos. Memorizo la sensación de sus labios rozando contra mi piel, la necesidad en su mano al apartarla de la mía para extenderla sobre los músculos apretados de mi abdomen.

"También te extrañé," dice, su voz llena de sueño. Escucho su respiración a medida que el sueño la arrastra. La calidez cuando exhala se extiende sobre mi espalda, solo para enfriarla cuando inhala, respirando el aire húmedo que se arremolina a nuestro alrededor. Sacando mi móvil de debajo de mi almohada, pongo la alarma, la persistente preocupación de que Carlisle y Esme nos atrapen, ahora molestándome. No puedo mantenerme alejado de mi chica, pero tampoco puedo arriesgarme a perderla. Ahora no.

No ahora que finalmente es mía.


Oh oh, ¿los atraparán? ¿Ustedes qué creen? Sin duda Esme ya tiene sus sospechas, y Edward no ayudó mucho con lo que dijo en la cocina. Lo bueno es que Carlisle no estuvo, aunque seguramente Esme le contará sus sospechas. Y con eso de que no pueden mantenerse alejados, tendrá que llegar el momento, y como ellos, también nos preguntamos qué harán Esme y Carlisle con estos dos. Pero sí, ¡él la ama! Awwwww… ahora sí estuvo tierno con todo y su momento de mujer bonita, después de todo, si hubo una primera vez, al menos para Edward jejeje. Sé que algunas querían saber de Cooch y la volveremos a ver, pero hay que disfrutar mientras tanto de meternos en la cabeza de Edward y saber lo que piensa, y siente. Espero que hayan disfrutado del capítulo y por supuesto, estaré esperando ansiosa sus reviews para saber qué les pareció y leer pronto el siguiente ;) Como siempre, les recuerdo que sus reviews es el único pago que recibimos por hacer esto para su diversión y no les cuesta nada, solo unos minutos de tiempo, escribir unas cuantas palabras en el recuadro al final del capítulo, qué les pareció el capi, un saludo, un gracias o solo una carita feliz, y enviar, pero sí que nos alegra el corazón saber que se agradece nuestro trabajo.

Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: Belen, Yani, Jess Amador, IOren cUllEn, Paola Lightwood, Cinti77, Vianey Cullen, Gaby Grey, Car Cullen Stewart Pattinson, Aislinn Massi, anybella, GZarandon, Cassandra Cantu, BereB, sandy56, glow0718, somas, NarMaVeg, Mapi13, JessMel4, AnnieOR, tulgarita, Maribel 1925, NaNYs SANZ, Monse FP, Liz Vidal, Isis Janet, Sarai, mrs puff, saraipineda44, Lectora de Fics, Lizdayanna, Arlette Cullen Swan, Mafer, Marie Sellory, Kell Masen, Tata XOXO, Manligrez, EriCastelo, bbluelilas, krisr0405, Sully YM, Yani, belen2011yani, dobleRose, Lauguilln, PRISOL, LadyRedScarlet, Noriitha, Mio1973, E-Chan Cullen, Lady Grigori, alejandrablack22, Ali-Lu Kuran Hale, angryc, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo, espero que muy pronto. DEPENDE DE USTEDES.