Como ya saben nada de esto me pertenece, la dueña de estos personajes es Stephenie Meyer y la autora de esta graciosa historia es la autora Hoodfabulous, yo solo traduzco ;)

Y como siempre me acompaña mi querida amiga y Beta, Erica Castelo. Gracias por tu ayuda :*


Capítulo Veintidós: Descubiertos

"¿Cómo vamos a hacer esto?" Bella se levanta y se estira. "¿Cómo vamos a abordar a nuestros padres?"

La franja de piel expuesta cuando su camiseta se sube provoca un calor que abrasa mi cuerpo. Coloco mis manos en la parte de atrás de sus rodillas y la guio hacia mis piernas abiertas. Acariciando con mi nariz la suavidad de su vientre sobre el botón de sus jeans, todavía huelo el aroma a sexo aferrado a su cuerpo. Probablemente está ansiosa por volver a subir las escaleras a hurtadillas y tomar una tranquila ducha, pero no quiero que se mueva. Tal vez pueda escabullirme a la ducha con ella…

"Edward." Bella pone su mano bajo mi barbilla y echa mi cabeza hacia atrás, forzándome a mirar a su rostro divertido. "¿A dónde acabas de irte? Por lo general, yo soy la que tiene la cabeza en las nubes."

"No puedo concentrarme cuando estás parada aquí viéndote tan jodidamente sexy," susurro. "¿Podemos continuar esto arriba? Antes que pase el efecto del somnífero de tu mamá."

Bella resopla y rueda los ojos. "O la 'solo-una-copa-o-cinco' de vino que se bebió anoche Carlisle."

"Nuestros padres son unos perdedores." Me encojo de hombros y tomo su mano, asintiendo en dirección a las escaleras.

"Esperemos que Carlisle todavía esté un poco intoxicado cuando hable con él sobre nosotros."

"Esperemos que no nos hayan escuchado." Bella reprime un gemido y agarra mi mano. "Uh, espera. ¿No está Jasper en tu recámara? Tal vez deberías dormir en mi habitación esta noche."

"Na, Jasper está en la habitación de invitados."

Bella se paraliza al pie de las escaleras, con una expresión perpleja en su rostro. La expresión se desvanece, remplazada con una sonrisa y una carcajada sofocada con su mano.

"¿Qué?" Pregunto, sonriendo. "¿Qué es tan gracioso?"

Bella se ríe bajito. "Alice está en la habitación de invitados."

"¿Crees que…?" Meneo mis cejas y tiro de su mano, indicándole que me siga por las escaleras.

"No lo sé, pero probablemente es mejor si no compartimos una cama esta noche." Bella muerde su labio. "O sea, ¿qué pasa si uno de ellos nos sorprende antes que tengamos la oportunidad de escabullirnos de vuelta a nuestra respectiva cama? No quiero que nos descubran antes que tengamos la oportunidad de hablar con nuestros padres."

"¿Es eso lo que quieres?" Me detengo afuera de su recámara, tocando su rostro con mi mano. "¿Quieres que les digamos hoy? ¿Juntos?"

"Sí, supongo." La ansiedad toma residencia en sus ojos. "Estoy nerviosa."

"No estés nerviosa. Todo saldrá bien." Dejo un engañoso beso reconfortante en su frente. La verdad es, que yo también estoy preocupado. Mi imaginación se desboca preguntándome si Carlisle va a echarme de la casa, o tal vez mudarnos a los dos a otro lado. ¿Perderá Esme la cabeza y dirá algo que me encabrone?

Solo márchate, Cullen.

No dejes que tu temperamento te controle.

No esta vez.

"Supongo que te veré en el desayuno," susurra Bella, parándose de puntillas y uniendo sus labios con los míos. Besándola intensamente, me digo que este no es el último beso que compartiremos dentro de esta casa, pero la duda persiste en el fondo de mi mente.

~c00ch~

Dormir sin ella a mi lado es imposible. Pateo las sábanas de donde están enredadas alrededor de mis tobillos y me siento de un lado de mi cama. Estirándome, echo un vistazo por las puertas del balcón al sol matinal. El café invade mis sentidos, una declaración silenciosa diciéndome que mi papá ya está despierto y tomando su primera taza.

Ve ahora.

Dile tú, de hombre a hombre.

Líbrala a ella del dolor.

Antes que pueda perder el valor, me invade una entusiasta determinación, tiro de mis pantalones de dormir subiéndolos más sobre mis caderas y salgo al pasillo. La quietud satura el aire. Me paro cerca de su puerta, pegando mi oído a la puerta cerrada, pero no escucho nada: ni risitas entre ella y Alice, ni susurros femeninos, ni suaves ronquidos.

Alice debe seguir durmiendo en la habitación de invitados… con Jasper.

Sonriendo con suficiencia, imagino cómo las cosas pueden funcionar en beneficio de todos. Jasper se lía con Alice y finalmente se da por vencido en su incesante búsqueda por la atención de mi chica. Prácticamente bajo saltando las escaleras con la idea. Ver a Carlisle, a Esme y a Bella sentados a la mesa provoca que mis pies descalzos se deslicen hasta detenerse. Bella levanta la vista, nuestras miradas se conectan por una fracción de segundo, solo el tiempo suficiente para hacerle una pregunta silenciosa. Ella sacude la cabeza, un lado de su boca curveándose en una sonrisa de suficiencia al mismo tiempo que sus ojos se deslizan hacia mi pecho desnudo. Sonriendo, agarro una silla y la arrastro de debajo de la mesa antes de sentarme, con mis rodillas ligeramente abiertas.

"Bella, deja de desvestirme con tus ojos. Nuestros padres están aquí y me está haciendo sentir incómodo." Arrojo un brazo sobre el respaldo de mi silla y me hundo perezosamente contra la madera, sonriendo con suficiencia hacia el otro lado de la mesa.

Bella resopla en su cereal. "¿Desvestirte con mis ojos? Estás sentado a la mesa medio desnudo."

"Oh." Bajo la vista a mi pecho, frotando distraídamente mis dedos sobre la tinta cerca de mi corazón. "Lo estoy."

Bella traga, la oscuridad en sus ojos sigue el recorrido que hacen mis dedos sobre mi piel. El tintineo de cucharas contra los bordes de tazas de café se disipa junto con nuestra silenciosa conexión. Bella y yo le echamos un vistazo a nuestros callados padres que nos lanzan a ambos miradas de desaprobación.

"¿Algo está mal?" Bella le da a su madre una mirada inocente, con sus cejas fruncidas por la confusión.

Bella mete como si nada una cuchara llena de Lucky Charms en su boca. La leche se escurre por su barbilla. Me acomodo debajo de la mesa cuando la veo sacar su lengua rápidamente en un intento por atrapar la gota al mismo tiempo que su mano limpia lo que su lengua no pudo capturar. Una mirada enardecida calienta un lado de mi rostro. Mirando a mi padre de soslayo, noto que en todo el tiempo no ha apartado su mirada de mí. Me observa por sobre el borde de su taza de café. El vapor ascendiendo del líquido da la ilusión de humo saliendo de sus ojos furiosos.

"¿Quién dijo que algo estaba mal?" Esme pregunta. Encogiéndose de hombros, se levanta, llevándose la taza con ella. Abre la llave del agua, enjuaga la taza y la deja en el fregadero. "Yo no dije que algo estuviera mal. ¿Tal vez alguien sufre de una consciencia culpable?"

Bella abre la boca, con un familiar fuego ardiendo en sus ojos.

"¿Huelo café?" Una voz bostezando interrumpe.

Alice entra a la habitación llevando puestas lo que parecen pijamas de tamaño infantil; los pantalones y mangas están demasiado cortos, la tela muy apretada. Carlisle se atraganta con su café y le doy una palmada en la espalda, agradecido que me distrajera de los pezones de Alice, que están presionados incómodamente contra la cara del pobre Bob Esponja.

"¿Me perdí el desayuno?" Alice le sonríe al grupo y se deja caer en la silla junto a mí.

"Na," dice Bella, asintiendo con su cabeza en dirección a la cocina. "Hay Lucky Charms o Lucky Charms. Por lo general mi mamá cocina, pero supongo que lo único que ha estado cocinando últimamente son sus insinuaciones implícitas."

Bella le regala a Esme una sonrisa engreída y sorbe leche de su cuchara. Esme cruza los brazos sobre su pecho y responde a la sonrisa de su hija fulminándola con la mirada. Carlisle y yo intercambiamos miradas preocupadas mientras Alice nos mira a todos con curiosidad desde su asiento.

Alice se une a Esme cerca de la isla en la cocina y se sirve un tazón de cereal y leche, cantando bajito mientras vacía la leche sobre su desayuno. Está alegre, dándonos a todos una sonrisa traviesa como si no se diera cuenta o no le preocupara la tensión que se cierne sobre nosotros. Su sonrisa juguetona no desaparece hasta que Jasper entra a la habitación. La leche se desborda por sobre un lado del tazón, derramándose sobre la encimera. Alice gime y agarra una toalla de cocina de la mano extendida de Esme. Secando lo derramado, mira con timidez a mi amigo que se sienta en el asiento que Alice desocupó.

"Muchos adolescentes," murmura Carlisle. Coloca su taza sobre la mesa y se recarga en su silla. "¿Dónde durmieron todos anoche?"

Pasa un momento pesado antes que alguien hable.

"En el sofá," digo. "Bueno, en el sofá y más tarde en mi recámara."

"En la habitación de invitados," Alice y Jasper dicen juntos, sus ojos abriéndose como platos al hablar.

"Jesucristo." Carlisle suspira, frotando las arrugas de preocupación de su frente. "Esta casa no es un burdel, niños."

Jasper y Alice se ven tan jodidamente incómodos que es casi cómico. Ambos evitan mirarse el uno al otro como si tuvieran la plaga. Todo el mundo se centra en Bella, que está ahora recargada en el fregadero cerca de Esme. Las dos están envueltas en algún tipo de confrontación sin palabras antes que Bella finalmente le sonría de manera engreída a su madre. Ese fuego está ahí, el que vi llameando en sus ojos la primera vez que nos vimos cuando vació esa malteada en mi cabeza. Abro mi boca para hablar, para interrumpirla antes que diga algo de lo que después se arrepienta, pero sus palabras se apresuran a salir antes de que yo siquiera pueda hablar.

"Me quedé dormida en mi cama, pero no pude descansar, así que pasé algo de tiempo con Edward en el sofá, después que llegó a casa." Bella levanta su barbilla, y mira a su madre con superioridad. "Ya que estás tan interesada en mi vida privada… ¿quieres saber qué hicimos en el sofá? No estábamos durmiendo."

"Joder," murmuré.

"Exactamente," dice Bella, tocando con su dedo un lado de su nariz con una sonrisa malvada. "Exactamente."

"Oh, Dios mío," Alice murmura con un bocado de cereal en su boca, sonriendo. "Sabía que tenías algo con tu hermano."

La mirada furiosa de Jasper cae pesadamente sobre mí. Lo miro a los ojos, viendo contienda e indignación avecinándose en su interior, pero no puede importarme menos.

Bella es mi chica.

Me importa una mierda a quién pierdo si significa quedarme con ella, amigos o familia.

Sin decir nada, se pone de pie, sus manos sujetando el respaldo de la silla hasta que sus nudillos se tornan blancos. También me pongo de pie, mi cuerpo tensándose cuando la familiaridad de pelear con mi amigo de hace mucho tiempo crepita en el aire. En mi vista periférica, veo que mi padre vuelca su silla hacia atrás y se escabulle alrededor de la mesa, pero llega demasiado tarde. Jasper se marcha, agarrando su chaqueta del perchero antes de azotar la puerta detrás de él.

Alice sorbe la leche de su tazón, viéndonos a todos por sobre el borde.

"Edward, ¿qué has hecho?" Carlisle sacude su cabeza y me mira como si fuera mierda de perro en la suela de sus mocasines italianos.

"¿Qué ha hecho él?" Bella se ríe. "Si vas a culpar a alguien, cúlpame a mí. Se podría decir que… me le lancé. Hablando de insinuaciones implícitas."

"Bella." Casi me atraganto con su nombre. Una risa histérica burbujea en mi garganta.

Joder, ella siempre me sorprende.

Nunca hay un momento aburrido.

"Isabella Marie Platt." El rostro de Esme está horrorizado. "Cómo te atreves… cómo pudiste… Qué… esto no pasará dentro de mi casa."

"Bájate de tu pedestal," dice Bella. "Tú fuiste la que me animaba a que saliera con él cuando nos conocimos, antes que empezaras a venderme con Jasper, como si fuera alguna clase de puta barata. ¡Hasta llamaste a Edward tu futuro yerno!"

"Y entonces conocí a su padre," dice Esme, señalando a Carlisle, que se ha vuelto a desplomar en su asiento. "Y me enteré del pasado de Edward. Las drogas, el alcohol, las peleas, la expulsión de la escuela, la rehabilitación por amor de Dios… ¡y eso es antes de que siquiera cumpliera los dieciocho! ¿Ese es el tipo de hombre que quiero para mi hija? ¿Ese es el tipo de hombre con el que quieres estar?"

Quiero lanzarle a Esme una mirada asesina.

Quiero hacer desaparecer la decepción y confusión del rostro de Bella con un beso.

Quiero explicar lo de la rehabilitación.

Quiero hacer un millón de cosas que no hago.

En vez de eso, salgo furioso de la habitación con mis uñas enterrándose en las palmas de mis manos, con la mirada sombría de Bella siguiéndome al dejar la habitación.

~c00ch~

Golpeteo.

Golpeteo.

Golpeteo.

Suspirando, meto el lapicero entre las páginas de la libreta que Bella me compró para Navidad. Después de cerrarla, abro el cajón superior de mi escritorio y arrojo la libreta dentro. Tinta mancha mis dedos. Sosteniendo mi mano izquierda cerca de mi rostro, mi visión se pone borrosa al enfocarme en las manchas negras, en la aspereza de las puntas de mis dedos. En cualquier otra cosa que no sea el golpeteo contra la puerta de mi recámara.

Golpeteo.

Golpeteo.

Golpeteo.

Por primera vez… no quiero que sea ella.

No quiero parecer un cobarde al explicarle lo débil que una vez fui, cómo dependía de las drogas y el alcohol para que me ayudaran a soportar un jodido día de mierda a la vez.

No quiero describir el dolor que alguna vez sentí en mi interior, solo entumecido por el humo y el líquido. Cómo pasé un periodo de noventa días en una clínica de rehabilitación de drogas y alcohol. ¿Soy tan diferente a lo que fui alguna vez? Todavía consumo de vez en cuando. Todavía fumo para calmarme. Todavía tomo ocasionalmente en las fiestas.

Esme tiene razón. Bella se merece algo mejor.

Golpeteo.

Golpeteo.

Golpeteo.

"Mierda," murmuro. "Entre."

Carlisle entra con cuidado, tirando de la puerta detrás de él. Pasa los dedos por su pelo peinado hacia atrás y con curiosidad echa un vistazo alrededor de la habitación. Sigo su mirada, preguntándome qué piensa de la cama hecha y el piso libre de ropa. La limpieza no es mi fuerte, pero desde que Bella se ha estado escabullendo a mi habitación por las noches, he tratado de hacer que el lugar se vea menos peligroso, un lugar donde ella no sienta la necesidad de usar un traje protector solo para entrar en la habitación.

Carlisle cruza la habitación y se sienta en la orilla de mi cama. Los tirones nerviosos de sus dedos a su cabello han dejado las mechas revueltas y desordenadas, muy parecido al mío. Por un segundo, me veo a mí mismo en mi padre: la inclinación de sus mejillas, la forma de sus labios, pero la imagen se desvanece, reemplazada por el hombre que he llegado a odiar, solo por su renuencia a permitirme tener la única cosa en esta vida que necesito para respirar.

Bella.

"Déjame adivinar…has venido aquí para sermonearme, para decirme cómo estoy arruinando tu relación, lo inmaduro e indigno que soy del afecto de Bella."

Carlisle frunce el ceño y se inclina hacia el frente, con los codos sobre sus rodillas. "No, Edward. Sin sermones. Solo tengo unas preguntas para ti."

"¿Preguntas? ¿Qué tipo de preguntas?"

"Bueno, para empezar, ya que Bella ha admitido tan abiertamente que ustedes dos están teniendo sexo… ¿están usando algún tipo de protección?"

Resistiéndome a sus palabras, sacudo mi cabeza despacio, malditamente cabreado de que siquiera mencione esa mierda.

"No es de tu maldita incumbencia."

"¿No es de mi maldita incumbencia?" Carlisle suspira, dejando caer sus hombros. "Porque los dos son 'mayores de edad', ¿cierto?"

"Exactamente."

"Ajá. Eso es lo que Bella le sigue gritando a Esme en la planta baja. Cómo los dos son 'mayores de edad'. Así que, si Bella queda embarazada mientras está en el instituto, ¿tú vas a qué, abandonar la escuela, conseguir un trabajo de tiempo completo, para mantenerse los tres? Con lo obstinada que es Bella, imagino que también intentará conseguir un trabajo, posiblemente posponer la universidad por unos cuantos años. ¿Es eso lo que quieres para Bella? Ya que ambos son 'mayores de edad', estoy seguro que ya han pensado en eso."

Recuerdos de nuestro encuentro de anoche inundan mi mente.

Mierda, ni siquiera le pregunté si tomaba la píldora, o el parche, o la inyección, o la mierda que sea que las chicas usan cuando un tipo no se lo envuelve.

¿Por qué demonios no agarré un condón?

Soy un puto perdedor, por eso.

"No voy a quedarme aquí y entrar en pánico por escenarios inventados," digo, principalmente para mí mismo, pero es una puta mentira.

Ya estoy entrando en pánico.

"Y no estoy aquí para decirte cómo dirigir tu vida." Carlisle se endereza en su asiento, sosteniendo sus manos con sus palmas hacia mí en defensa. "Imposible de imaginarlo, pero no siempre he sido un viejo gruñón. Fui joven una vez y estaba muy enamorado de tu madre."

Surge un incómodo silencio, incómodo porque él se me queda mirando esperando a que rompa el silencio, y no tengo absolutamente ninguna idea de lo que quiera que diga.

"Vas a tener que ayudarme aquí," digo.

Carlisle rueda los ojos y truena sus nudillos. "Sé lo que se siente querer a alguien contra viento y marea, cambiar uno mismo para bien, cambiar por la persona que amas. Has cambiado, Edward. He notado un cambio en ti desde las vacaciones de primavera del año pasado, la noche que te encontré saliendo tambaleándote de la habitación de Bella. Supongo que lo que intento decir… lo que intento preguntar es… ¿La amas, hijo?"

¿Amor?

Me echo hacia atrás en la silla y rueda por el piso, estrellándose con el escritorio.

"No lo sé," digo, con honestidad. "O sea, ¿cómo se supone que lo sepa?"

"¿Cómo te hace sentir ella?"

Tomando una respiración profunda, siento que se me atora en mi pecho. El dolor aprieta mis costillas y se arrastra por mi cuello. Considero su pregunta, las palabras saliendo por su propia voluntad.

"Cuando estoy con ella me siento asombroso—más que asombroso. Emocionado, como un niño otra vez. Como me sentía antes de que mamá muriera. Y cuando un tipo la mira… lo asesino diez veces en mi mente. Y cuando no está cerca, como ahora, me siento vacío por dentro, como si me faltara algo que solo ella puede reponer. Como si me faltara una extensión de mí mismo."

Carlisle me da una triste sonrisa cómplice. "Exactamente como me sentí cuando conocí a tu madre, y como me siento ahora, con Esme. Se le llama 'amor', Edward. ¿Crees que ella sienta lo mismo?"

"Eso espero," susurro, confundido con la nueva revelación.

Amor.

Estoy jodidamente enamorado de Bella Platt.

Claro que estoy enamorado de ella.

¿No lo he sabido todo el tiempo?

"Tal vez deberías averiguarlo," Carlisle sugiere con cuidado. "Y prepárate para el peor escenario posible. Los dos van a ir a la universidad a lados opuestos del país el siguiente otoño. Van a estar separados por los siguientes cuatro años de sus vidas."

"Voy a seguirla a dónde sea que ella vaya."

"¿Sabe ella eso? ¿Crees que quiera que rechaces la única universidad a la que aplicaste y fuiste aceptado? ¿Crees que quiera que cambies todos tus planes porque ella entró en tu vida?"

No.

Carlisle suspira. "Sé que no quieres escuchar esto, Edward, pero las relaciones a larga distancia muy pocas veces funcionan, en especial con tu primer amor. Con el tiempo, voy a pedirle a Esme que se case conmigo. Si esto no funciona entre ustedes… Solo recuerda, que tendrán que ser parte de la vida del otro para siempre."

"Funciona para algunas personas." Miro a mi padre, viendo la juventud perdida brillando en sus ojos. "Funcionó para ti y mi mamá."

"Sí." Sonríe y las esquinas de su boca se curvean hacia arriba con la primera sonrisa sincera que le he visto en algún tiempo.

"Por eso estoy aquí, dándote mi bendición, pero con mi bendición viene una advertencia."

¿Su bendición?

¿Una advertencia?

Mi corazón se detiene antes que se acelere el doble, golpeteando contra mi pecho.

"¿Una advertencia?"

"Sí, una advertencia." Carlisle se pone de pie y gira sus hombros, aliviando la tensión de sus músculos al caminar hacia la puerta de mi recámara. Gira el pomo, hace una pausa, y levanta una ceja adusta. "Si despierto a las cuatro de la mañana escuchando a ustedes dos jadeando y gimiendo en la sala de nuevo…"

Oh, mierda.

¿Él nos escuchó?

No me sorprende que Esme y él nos fulminaran con la mirada en la mesa del desayuno.

Carlisle me menea su dedo, sin terminar nunca su oración. No puedo controlar la sonrisa engreída curveando mis labios, o la inclinación de mi barbilla cuando mi cabeza se agacha con el recuerdo. La puerta hace un silencioso clic detrás de él y me quedo solo, mi mente en un confuso desorden.

Hasta que ella pasa por mi puerta.

Carlisle todavía está parado en el pasillo. Los ojos oscuros de ella encuentran los más claros de él. Ella está entre mi puerta abierta y el marco, susurrándole a mi padre con una voz suave y arrepentida, cuyo tono es mucho más ronco de lo acostumbrado. La silla de escritorio en la que estoy sentado se hunde sola, bajándome cerca del suelo. El resorte en su interior ya hace tiempo se rompió, pero he sido demasiado perezoso para que me importe. El aire silba desde la estructura de plástico al descender, demandando discretamente su atención. Ella se vuelve y me mira, su rostro lleno de arrepentimiento. Las suaves curvas de su cuerpo remplazan la pose derrotada de mi padre en la orilla de mi cama.

"Solo quiero lo que es mejor para mi hija."

Asiento, deseando la misma maldita cosa. El hecho de que todos mis cambios aun no son suficientes para esta mujer me decepciona, me hace querer hacer más de lo que ya he hecho.

"Intento ser una mejor persona y todo es por ella."

"Puedo ver eso." Muerde su labio, bajando la vista a sus manos. "Sé que te he dado la impresión de ser insensible, pero tienes que comprender… Bella no tiene más familia que a mí. Cuando Renee falleció y dejó esta pequeña bebé indefensa completamente sola en el mundo me juré a mí misma, y por la memoria de mi amiga, que amaría, cuidaría y protegería a Bella hasta el día en que muera. Y eso incluye proteger su corazón. Después que Carlisle me contó de los problemas por los que has pasado…"

"Nunca la lastimaré," juro. "Y me convierto en una mejor persona, día a día."

Esme asiente, mirándome con aire pensativo por un largo rato. "No, no creo que la lastimes. No intencionalmente. Ella ha tenido un tiempo difícil desde que nos mudamos aquí. Extrañaba mucho nuestra casa hasta que tú apareciste y la distrajiste. Y por eso, te agradezco."

Me recargo en mi silla, cruzando los brazos sobre mi pecho. Probablemente me veo ridículo en esta silla rota, prácticamente sentado en el piso con la madre de mi novia por encima de mí, pero no me importa.

"No soy solo una distracción. Me importa Bella y nunca romperé su corazón. Ella tiene más poder para romper el mío."

Esme me da una sonrisa triste y compasiva. De pie, palmea mi cabeza, no de forma condescendiente, sino de una forma cariñosa como la de una madre.

"Crees que solo estoy preocupada por ella, ¿no es así?" Inclina su cabeza hacia un lado, agarrando mi barbilla y echando mi cabeza hacia atrás. Examina mi rostro. "Bella es mi hija, pero he llegado a quererte como a un hijo. No deseo que vuelvas a caer en tus viejas costumbres, Edward. Eso mataría a tu padre. He pasado muchas noches despierta escuchándolo confesarme sus preocupaciones por ti. Mataría a muchas persona volver a verte descender sin control a ese lugar oscuro."

"No sucederá." Trago el nudo en mi garganta y trato de no apartarme de su mano. Es muy suave, la acción demasiado familiar. Ella no es mi madre.

Ella no es mi madre.

"Edward, espero que puedas perdonarme de corazón por lo que dije antes en la cocina. Algunas veces se dicen cosas con enojo…"

La mano de Esme cae de mi rostro. Después de una última sonrisa triste, atraviesa la entrada y me deja con un solo pensamiento, y no tiene nada que ver con perdón.

Ella nunca dijo que lo aprobaba, pero tampoco dijo que Bella y yo no podíamos estar juntos.

~c00ch~

"¿Quieres hablar sobre la rehabilitación?"

Bella sacude su cabeza. Su cabello oscuro se extiende alrededor de su cabeza en mi cama, contrastando con la palidez de su rostro. "Un día, pero no en este momento. ¿Crees que ellos cambien de parecer? ¿Sobre nosotros estando juntos?"

Ha caído la noche. La luz blanquecina de la luna ilumina las paredes de mi recámara con un suave resplandor. Bella yace en mi cama retorciendo con nerviosismo un botón en la parte superior de su blusa.

"No lo sé." Sueno distante, porque lo estoy. Estoy sentado en mi silla de escritorio rota mirando a mi chica descansando en mi cama. Todo en lo que puedo pensar es en devorarla. Una puñetera distracción si es como quieres llamarla. Toda la maraña de pensamientos dentro de mi cabeza nunca parece importar cuando ella está a mi lado.

"Edward." Bella se sienta, con sus codos enterrándose en el colchón. "Edward, acabo de decir tu nombre tres veces. ¿En qué estás pensando?"

Bella se baja de la cama y se para frente a donde estoy sentado en la silla de escritorio. Pasa sus dedos por mi cabello y gimo al sentir la sensual sensación de sus uñas arrastrándose por mi cuero cabelludo.

"Solo pensando en lo mucho que te deseo otra vez." Abro el botón de sus jeans para enfatizar mi punto. El sonido de la cremallera bajando sobre los dientes de metal es jodidamente erótico.

"Jesús." Bella inhala bruscamente y retuerce mi cabello alrededor de sus dedos. "Ya hiciste explotar a Cooch anoche."

"¿Cooch?" Le arqueo una ceja y sonrío. He escuchado a Bella antes murmurar esa palabra bajo su aliento.

"Sí, Cooch. Va a estar adolorida por una semana." Gime y muerde su labio, y sus ojos se agrandan cuando tiro de sus jeans y sus bragas hasta la mitad de sus muslos. "Necesito otro baño tibio, algo de crema anestésica, y una plegaria."

"Entonces, ¿Cooch es tu coño?" Veo sus ojos oscurecerse con la palabra. Mi boca está a un aliento de distancia de su pequeña cima. Entre la rosada hendidura se asoma su clítoris, prácticamente suplicándome que lo lama, que me pruebe en ella.

Fuerza mi cabeza hacia adelante hasta que mi nariz empuja su cima. Ella gime; su cuerpo rígido cuando mi nariz sigue un sendero hacia la cima de su hendidura. Extendiendo mis dedos en la parte de atrás de sus muslos, apenas la rozo con mis manos hasta que estoy agarrando su trasero. Apretándolo y soltándolo, un recuerdo de la primera vez que vi su redondo trasero se reproduce en mi mente. Rozo la protuberancia rosada con la yema de mi pulgar y todo el cuerpo de Bella se estremece con la suave caricia tentadora.

"Dilo." Presiono mi pulgar con más firmeza contra su hinchado clítoris, fascinado con la forma en que se acelera su respiración, por la forma en que automáticamente gira sus caderas, ansiosa de más fricción. "Dime lo que es Cooch, Bella," susurro, con mi voz saturada de deseo.

"Mi coño. Cooch es mi coño." Es más enérgica ahora, enterrando sus uñas en mi cuero cabelludo, el dolor provocando que mi polla se remueva en apreciación. El dolor es mi placer y si ella continúa así me será difícil no doblarla sobre el sofá y despertar a toda la puñetera casa.

"¿Necesita Cooch un beso para sentirse mejor?"

Beso su cima, con mi lengua asomándose y apenas cosquilleando la capucha de su clítoris con la bola de metal de mi piercing de lengua. El gemido estrangulado de Bella es su única respuesta. Eso, y el movimiento de su pelvis meciéndose contra mi boca. Lamiendo sus labios exteriores, mi lengua roza ocasionalmente contra su clítoris. El penetrante sabor de nuestro anterior encuentro ha desaparecido, lavado por una ducha cálida.

Quiero probarla otra vez.

Podemos tontear… no tener sexo hasta que hablemos más sobre ser responsables.

Jodidas responsabilidades.

Pellizcando sus labios exteriores entre mi pulgar y mi dedo índice, tiro de ellos hacia adelante, provocando un fuerte gemido. Bella cubre su boca, con sus ojos abriéndose como platos y saliendo disparados detrás de nosotros hacia la oscuridad. Hago una pausa, esperando los pasos amortiguados de nuestros padres o el crujido de una puerta, pero la casa permanece en silencio.

"Saben que estamos juntos. Dudo que vayan a irrumpir aquí con antorchas y trinches, corriéndonos de la casa," digo.

"Eso no significa que quieran que nos escabullamos, ughhh." Sus palabras son interrumpidas por su propio gemido gutural.

"¿Te gusta eso?" Susurro, sonriendo. Vuelvo a tirar de sus labios y su cima hacia mí, utilizando mis dedos girándolos sobre la carne una y otra vez. La pequeña protuberancia sobresale por entre sus labios, hinchándose con cada pellizco de mis dedos. "¿Cooch se siente mejor?"

"Sí, un poco," Bella me da una sonrisa temblorosa. "Pero no está al cien por ciento… todavía."

"¿Ah, no?" Levanto una ceja y detengo mis movimientos. La presión de mis dedos sin moverse, apretando su clítoris entre sus labios, parece una tortura monumental por la forma en que gira su pelvis, demandando más atención para su necesitado sexo.

"Edward, por amor de Dios," lloriquea Bella. "Esta es una tortura innecesaria."

"Creo que se le llama juego previo," digo, apretando una vez más con fácil precisión. Obsesionarme con mi chica por más de un año no ha sido en vano. He memorizado cada suave curva de su cuerpo, acostado en mi cama por las noches con la polla en mi mano y los ojos cerrados con fuerza, he imaginado todas las formas en que la tocaría si alguna vez tuviera la oportunidad. En solo unos días, he aprendido cómo tocar su cuerpo mejor que mi guitarra. Regodeándome, clavo mi mirada en la suya y deslizo mi lengua por su clítoris.

Bella gime, con sus muslos temblando. Separando sus labios con mis pulgares, la lamo ansiosamente, sosteniendo su mirada y pasando la bola de mi piercing de lengua alrededor de su hinchada protuberancia. Los músculos de sus muslos se tensan contra mi pecho mientras ella lucha por abrir más sus piernas. Los jeans se deslizan hasta sus rodillas pero ella no se los quita, y mi mente viaja a otro lugar por un momento, preguntándome si ella disfruta la restricción de la mezclilla forzando a sus muslos a permanecer juntos. Guardo la idea para después y me concentro en el embriagador sabor de su lloroso coño. Siento que mi puta polla está a punto de entrar en combustión espontánea con cada empujón de su pelvis contra mi boca. Restregándose en mi lengua que la lame, ella rasca mi cuero cabelludo con las orillas afiladas de sus uñas, cerrando sus párpados. La calidez cubre mi boca mientras mi lengua explora su hendidura. Rodeo su entrada húmeda e introduzco mi lengua, deslizándola alrededor de sus paredes resbaladizas en perezosos círculos. Sus muslos se estremecen y aprietan mi rostro.

"Oh, Dios. No puedo seguir parada. No puedo seguir parada," dice, lloriqueando cada palabra. Sus manos se sienten más pesadas sobre mi cabeza, sus rodillas se debilitan y me golpean.

"Shhh." Apartándome, lamo mis labios y remplazo mi lengua con dos dedos. Introduciendo poco a poco las puntas.

De forma tentadora retuerzo mis dedos dentro de su coño, penetrándola aún más con cada giro de mi muñeca. Una vez que la he penetrado por completo, siento que sus músculos se contraen. El calor me envuelve y vuelve a succionarme cada vez que retiro mis dedos de su resbaladizo cuerpo. Incrementando la velocidad, la bombeo con más rapidez con mis dedos, con más agresividad.

"Me encanta verte restregarte contra mí," digo, sonriendo con suficiencia al escuchar el gemido que pasa por sus labios. "Me encanta ver mis dedos enterrándose en tu interior. Me encanta sentir tu trasero rebotar en la palma de mi mano." Deslizo mi mano libre sobre una nalga, azotándola ligeramente para darle énfasis. Bella grita bajito, la humedad incrementándose con otro azote a su trasero. "Me recuerda la noche que tu trasero rebotó en mi regazo en el baile de graduación."

"¿Ese fuiste tú?" Susurra ella, acelerando el ritmo. Sus ojos se oscurecen y sus paredes palpitan ligeramente en torno a mis dedos. Giro mi mano hasta que mi palma está hacia arriba. Curveándolos dentro de ella, presiono la parte inferior de mi palma contra su clítoris y la superficie resbaladiza de su coño.

"Ese fui yo," digo. "Siempre he sido yo."

La última palabra apenas pasa por mis labios cuando ella se corre. Oleadas de apretada calidez y resbaladiza restricción, tiran de mis dedos, chorreando más allá de mis nudillos. Su cuerpo se sacude mucho después que retiro mi mano de entre sus piernas y la remplazo con cariñosas pasadas de mi lengua. Agarrando sus jeans y sus bragas, los subo por sobre sus muslos y los delicados huesos de su cadera, volviendo a cerrar el botón en su lugar. Besos recorren su abdomen y me pongo de pie, gimiendo en su boca cuando ella desliza su lengua con avidez en mi interior. Nuestras lenguas se mueven y se prueban, ocasionalmente tomando turnos chupando labios. Mi polla presiona su vientre y ella la alcanza. El placer de sus dedos trazando el contorno de mi tensa polla casi hace que me corra en el acto. Me aparto, sonriendo al ver su rostro confundido.

"Ducha," susurro, mis pensamientos ocupados por su piel resbaladiza y mis manos errantes. "Ahora."


Con lo calenturientos que son, tenían que cacharlos, ¿no creen? Y para muestra basta un botón jejeje. Su papá le advirtió a Edward y aquí están de nuevo teniendo sexo en la sala, ¡no aprenden estos dos! Pero bueno, el secreto se descubrió y como era de esperarse, en realidad, Carlisle y Esme no pueden hacer mucho para separarlos y lo saben, ellos son mayores de edad. Pero considerando lo que ambos hablaron con Edward, en cierta forma, parece razonable su preocupación, ¿no creen? ¿Captaron antes que Edward había tenido problemas serios de drogas y alcohol? Es razonable que algo así los haga considerar si sería prudente una relación entre ellos dos, y no solo por Bella, sino también por Edward, que como él mismo lo dijo, Bella tiene más poder para lastimarlo a él, o eso cree él. Porque nosotros sabemos que lo que Bella siente es mucho más profundo que solo atracción, ¿no es así? En fin, ya veremos en qué resulta el que ahora puedan estar juntos libremente, todavía falta ver la reacción en la escuela. ¿Y será que Jasper se quedé lo acepte como si nada? ¿Habrá perdido Edward a su amigo? Como dije, ya lo veremos, que espero que sea pronto porque ya no le falta mucho a esta historia para terminar, pero como siempre, depende de ustedes. Y no les cuesta nada, solo unos minutos de su tiempo y deseos de ser agradecidos, escribir unas cuantas palabras en el cuadrito al final del capítulo y enviar. Sus reviews es el único pago que recibimos por hacer esto para su diversión, así que… díganme, por favor, qué les pareció ;)

Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: jupy, Paola Lightwood, Emma Cullen, paupau1, Jade HSos, Car Cullen Stewart Pattinson, Adriana, GZarandon, Tata XOXO, Cassandra Cantu, belen2011yani, saraipineda44, Isis Janet, NarMaVeg, Manligrez, Cinti77, Lizdayanna, somas, Aislinn Massi, Mapi13, JessMel4, lagie, Liz Vidal, Monse FP, Liz Vidal, NaNYs SANZ, Lectora de Fics, E-Chan Cullen, angryc, EriCastelo, bealnum, Noriitha, bbluelilas, tulgarita, dobleRose, Lauguilln, JessAmador, PRISOL, Mafer, Sully YM, Mio1973, Ali-Lu Kuran Hale, Lady Grigori, tocayaloquis, mrs puff, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo, espero que muy pronto, pero… DEPENDE DE USTEDES.