Como ya saben nada de esto me pertenece, la dueña de estos personajes es Stephenie Meyer y la autora de esta graciosa historia es la autora Hoodfabulous, yo solo traduzco ;)

Y como siempre me acompaña mi querida amiga y Beta, Erica Castelo. Gracias por tu ayuda :*


Capítulo Veintitrés: Un rodillazo a tu actitud

"¿A dónde me llevas?" Bella pregunta.

Le doy una sonrisa engreída, momentáneamente distraído por la relajada sonrisa en su rostro. Ella asiente deliberadamente hacia el camino frente a nosotros y a regañadientes, me vuelvo a concentrar. La lluvia salpica contra las ventanillas, y el frenético barrido de los limpiaparabrisas retira el agua.

"Te lo dije, es una maldita sorpresa. Así que ponte cómoda y joder, deja que te sorprenda," digo, soltando una risita cuando me da un manotazo en mi brazo.

Supongo que merezco el golpe de su palma en mi piel, considerando que no le digo a dónde vamos. Forzándola a salir un sábado bajo la lluvia, un día en el que normalmente duerme hasta el almuerzo la ha vuelto aún más una fiera, no que me esté quejando. En mi defensa, prolongué el despertarla tanto tiempo como lo permitió mi mente. Los fines de semana, mi tiempo libre está lleno normalmente de música y escritura, pero esta mañana estaba lleno de anticipación. Los entusiasmados latidos de mi corazón no me permitieron dormir en este día en particular, incluso después de pasar la mitad de la noche anterior en una tocada.

Una incómoda tocada.

Hacer tocadas con Jasper, que se niega a dirigirme la palabra, se siente como tratar de respirar bajo el agua después de un par de minutos. Y las tocadas que tenemos duran mucho más que dos minutos.

Jasper no ha hablado conmigo desde la mañana de la abrupta confesión que soltó Bella. Cada llamada mía a su móvil se va directamente al buzón de voz. Su coche no ha estado en su entrada durante una semana, y me evita en la escuela, pasando junto a mí como si fuera un fantasma que es invisible en su mundo.

Debería estar encabronado con él, pero en vez de eso estoy preocupado. Me preocupa que su mamá lo esté golpeando y él lo acepte. El chico lo acepta porque ella es, bueno, es su mamá, y una mujer. Sin importar la mierda de persona que sea ella, o cuán a menudo lo maltrate, Jasper no es el tipo de persona que devuelva el golpe. Es un buen chico, incluso a pesar de sus evidentes imperfecciones—demasiado bueno para ser amigo de alguien impulsivo como yo.

"Ya que no vas a decirme a dónde vamos, ¿por qué no me dices en qué estás pensando?" Bella dice en voz baja. "Pasaste de sonreír como una comadreja a fruncir el ceño como Grumpy Cat en exactamente dos segundos."

"¿Sonriendo como una comadreja? ¿Es ese uno de tus dichos sureños?" Me rio entre dientes y sacudo mi cabeza. En ocasiones, Bella dice algunas de las mierdas más extrañas.

"Cuida tu boca," responde, soltando una risita. "No me hagas abofetearte hasta dejarte desnudo y ocultar tu ropa."

"Bien, primero, no puedo físicamente cuidar mi boca. Segundo, no me importaría que me abofetearas hasta dejarme desnudo y que ocultaras mi ropa. Eso suena algo depravado." Le guiño un ojo y la miro de forma lasciva como un viejo pervertido.

Bella rueda los ojos. "Dejándonos de bromas, ¿qué pasa? Te viste algo tenso por un segundo."

La lluvia me salva de responder. El Volvo se desvía un poco cuando las llantas delanteras cruzan el puente, pero de prisa enderezo el coche. La lluvia cae con más fuerza a nuestro alrededor, devorándose la vegetación que nos rodea y ocultándola detrás de capas de agua torrencial. Bella agarra el tablero, nuestra conversación desvaneciéndose. El pánico llena sus ojos y quiero calmarla, así que lo hago. Tan pronto como las llantas traseras bajan del puente, me detengo a un costado del camino.

"Creía que todos los Volvos se suponían fueran seguros," dice ella con ironía.

"Oye, no critiques el Volvo." Acaricio el volante, mi movimiento exagerado y tierno. "Ella era mi chica mucho antes que llegaras tú."

Bella suelta una risita y se quita algo de la muñeca. Apago el motor, viendo cómo recoge su cabello en un moño desordenado encima de su cabeza. Esta es mi forma favorita de observarla, cuando actúa de forma natural y sin que se dé cuenta. Baja la visera y echa un vistazo en el espejo, metiendo unas cuantas mechas de cabello de vuelta en su lugar. Bella es el tipo de chica que no ve su propia belleza—con el cabello recogido de forma descuidada, con lodo endurecido en sus botas…No hay otra chica más preciosa.

"¿Qué?" Bella vuelve a poner la visera en su lugar y levanta una ceja.

"Nada. Solo… admirando lo que es mío." Me encojo de hombros y sonrío, aunque no es de forma engreída y burlona.

Es pura.

"Soy dueña de mí misma, muchas gracias." Arruga su nariz y frunce el ceño, pero hay risa en sus ojos. "No le pertenezco a nadie."

"Así que… ¿no eres mi chica?"

"Edward, ¿en serio? ¿Tu chica? ¿Estamos en los cincuentas?" Bella resopla y rueda los ojos. Muerde su labio y echa un vistazo por el parabrisas a la lluvia torrencial golpeando el cristal. Por primera vez desde hace un tiempo, no puedo interpretar la expresión en su rostro.

"No, no son los cincuenta." Tamborileo los dedos en el volante y dejo escapar un suspiro, la duda pesando en mi mente. "Y no sé cómo hacer esto del novio. Probablemente voy a joderlo todo por ser un pendejo celoso y posesivo. Joder, ya te ves dudosa y aún nadie sabe de nosotros, además de nuestros padres y nuestros amigos."

Ella sonríe, desviando su mirada de la lluvia y sosteniendo la mía. "¿Crees que dudo de nuestra relación? Porque no es así. De lo único que dudo es de mí misma."

"¿De ti? ¿Por qué?"

"Bueno, porque como que me gusta cuando eres un pendejo celoso y posesivo. ¿Y qué dice eso de mí?"

Bella lame su labio inferior antes de capturarlo entre sus dientes. La forma en que me mira, honesta e insegura, poniendo la verdad sobre la metafórica mesa me hace querer acabar con su inseguridad. El hecho que le gusto por lo que soy, tan imperfecto y jodido como soy, me hace sentir algo extraño en mi pecho.

"Entonces, ¿eso significa que todavía puedo llamarte mi chica?" Me encorvo en mi asiento, apoyando mi cabeza contra el reposacabezas. Bella ha bajado la mirada y juguetea con sus manos, sus labios retorcidos en una sonrisa tímida.

"Por el tiempo que me quieras." Me imita, recargándose pesadamente en el asiento.

"Por el tiempo que te quiera, ¿eh?"

"Sí, sin importar cuánto sea."

Tomo su mano en la mía, y se queda quieta, los temblores de sus dedos desaparecen con el movimiento circular de mi pulgar en su piel.

¿Cuánto tiempo es para siempre?

~c00ch~

Una vez que es seguro volver a conducir, tomo la carretera, apagando mis luces intermitentes y yendo en dirección a Port Angeles. Entramos a un estacionamiento unos minutos después y apago el motor, echando un vistazo al edificio frente a nosotros. Blanco, con letras cursivas que gritan el nombre del establecimiento. Los maniquíes sin rostro están en exhibición detrás de grandes paneles de cristal, con sus brazos retorcidos en posiciones elegantes. Sus brazos bien podrían estar echados hacia atrás; mi masculinidad sujeta entre sus dedos de fibra de vidrio listos para lanzármela a la cara.

"Edward, ¿por qué demonios me trajiste aquí?"

"Para comprarte un vestido." ¿Estoy sudando? ¿Qué demonios?

Los ojos de Bella se abren en alarma, y ella palidece bajo su tenue bronceado de verano. Retrocediendo, toma un par de respiraciones aceleradas antes de hablar.

"Edward, esta es una tienda de novias."

"¿Eh?" Siento de nuevo esa extraña opresión en mi pecho, pero está vez es más intensa. Siento como si mi esternón estuviera siendo retorcido en una prensa. Mirando estúpidamente a las letras rotuladas en los escaparates, mi agitado corazón finalmente se calma hasta su acostumbrado ritmo relajado. "No, ¿ves la puerta principal? Dice que se especializan en atuendos para boda pero es una boutique de ropa. Te traje aquí para comprarte un vestido… para el baile de graduación."

"Oh, Dios mío." Bella deja escapar un profundo suspiro y se ríe, limpiando un sudor inexistente de su frente. "Creí que estabas, ya sabes… sugiriendo algo. Entonces, espera, ¿vas a comprarme un vestido para el baile?"

"Sí, he estado ahorrando dinero, haciendo algunas tocadas adicionales y esas mierdas."

Me distraen sus palabras por un momento. No la pregunta que hizo, sino las otras palabras, las relacionadas con sugerir una boda. Apenas tenemos edad para votar, ni que hablar de casarnos, pero que me jodan si no plantó la idea en mi mente.

Obviamente, estoy perdiendo la puta razón.

La opresión regresa a mi pecho y sujeto la manija de la puerta en mi mano, desesperado por aire fresco. La lluvia continúa cayendo, aunque no está tan intensa. El rostro de Bella sigue desconcertado mucho después que abro su puerta y la saco a la lluvia. Estamos parados bajo la marquesina, sus ojos están pegados a los vestidos en el escaparate, los míos pegados a ella.

"No puedo creer que vas a comprarme un vestido," susurra. "Me siento como si protagonizara una película de John Hughes."

"No tengo idea de quién o de qué estás hablando."

"¿De Pretty in Pink?" Levanta sus cejas. "¿Sixteen Candles? Definitivamente estoy teniendo un momento Molly Ringwald."

"¿Quién demonios es Molly Ringwald? Es como si me hablaras en griego."

Bella sonríe y toma mi mano, pasando junto a mí y retrocediendo hacia la puerta. "No te preocupes por eso. Te educaré esta noche con la genialidad de las películas para chicas de los ochenta. Tal vez para la próxima semana daremos paso a las películas de chicas de los noventa."

"Suena genial," digo con sarcasmo.

Ella se detiene cerca de la puerta y deja caer mi mano, sus dedos subiendo sobre mi pecho. Parándose de puntillas, descansa sus manos sobre mis hombros y automáticamente me inclinó hacia ella, anticipando sus labios. No me decepciona, presionando su boca abierta contra la mía y buscando mi lengua. La excitación despierta dentro de mí, la emoción de estar pegado a mi chica en público. Ella se aparta, dejando un último beso dulce antes de darme una enorme sonrisa.

"Deja de quejarte. Definitivamente vas a tener sexo más tarde por esto."

~c00ch~

Estar dentro de la boutique con Bella me alucina por completo.

Primero que nada, no puedo ignorar el montón de tela blanca vaporosa prácticamente flotando a mi alrededor. Cuelga de percheros y los esbeltos cuerpos de los maniquíes en cada vuelta que doy. Burlándose de mí. Aunque la tela nunca me toca, aun así me sofoca por su cercanía. Aún sentado frente a los espejos del suelo al techo esperando a que Bella me muestre un vestido particularmente ajustado que encontró en un puto perchero de ofertas, apenas puedo respirar.

A decir verdad, no es la idea de las bodas lo que me molesta. Soy demasiado joven para preocuparme con mierdas como esa. Los dos lo somos. Es el futuro lo que sigue acosándome por las noches cuando estamos uno a un lado del otro en la cama mucho después que nuestros padres se han quedado dormidos. Ella se acurruca a mi lado, con su brazo descansando en mi pecho. Acaricio la parte de atrás de su brazo, fascinado por su suavidad. Finalmente, ella se queda dormida a mi lado, con su aliento cálido en la curva de mi cuello. Siempre me quedo despierto, preguntándome cómo puede ella descansar cuando hay tantas cosas que no se han dicho.

"Edward."

Saliendo abruptamente de la confusa bruma inducida por las interrogantes, levanto la vista desde el sillón color crema al que me dirigió una empleada hace unos momentos. Inclinándome hacia el frente, planto mis codos sobre mis rodillas y permito que mis ojos deambulen por las curvas de sus pantorrillas, más allá de sus rodillas y por el vestido ajustado que se pega a su cuerpo. Esta es la segunda vez que se prueba justo este mismo vestido, pero no me importa. Recibo su reflejo tres veces por los espejos, como si estuviera atrapado en mi propio sueño húmedo. Está descalza, girándose lentamente mientras mira el vestido. No hay mucha tela y joder, está helando afuera… Y sé que muy probablemente los pendejos se le quedarán mirando, provocando que quiera darles un puñetazo en la cara, pero no me importa. Bella está que arde como tres infiernos y no me importaría ser consumido por su calor.

"Maldita sea, nena. Puede que ni siquiera lleguemos al baile."

La vendedora que está parada a unos metros suelta una risita y Bella le lanza una mirada letal que me deja perplejo. Me encojo de hombros, más para mí mismo que para alguien más. La vendedora no parece darse cuenta de la forma en que Bella la está mirando. La vendedora murmura algo sobre champán y me reanimo, sonriéndole a mi novia mientras la joven se aleja a trompicones.

"¿Escuchaste eso? Champán. No me sorprende que a las chicas les guste tanto ir de malditas compras."

"Sí, así no es como funciona normalmente." Bella lleva su mano detrás de ella, buscando a tientas la cremallera. "Es imposible que esa mujer crea que eres lo suficientemente mayor para beber. No podía quitarte los ojos de encima…"

"¿En serio? No lo noté," le digo. "Porque nunca te quité los ojos de encima."

Poniéndome de pie, hago a un lado su mano y bajo la cremallera por su espalda, las puntas de mis dedos apenas rozan su piel sedosa. Tragando en seco, me doy cuenta que su espalda está desnuda, sin sujetador a la vista. La elegante curva de su espalda y la suave turgencia de su trasero, llena mi mente al instante con el recuerdo de su cuerpo desnudo bajo el mío, sobre el mío y junto al mío. Ha pasado una semana, una semana completa desde que estuve dentro de ella y es una tortura. Que finalmente se me permita tener algo que he deseado por tanto tiempo, solo para que posteriormente se me prive de la dulzura del sexo que he llegado a amar.

Amar…

"¿Quieres acompañarme al probador?" Bella menea las cejas, pero el humor desaparece de su rostro cuando mis manos se deslizan dentro de su vestido y descansan en su cintura.

"No hay nada que desee más en este momento que acompañarte dentro del probador."

No hay indicios de bragas, no se siente el suave algodón o la seda bajo mis dedos.

Me deslizo más hacia el sur, haciéndole cosquillas sin querer cuando las puntas de mis dedos descienden aún más. Si alguien se acercara detrás de nosotros, él o ella verían lo que estoy haciendo. Mi cuerpo bloquea la vista por detrás, pero nuestros reflejos dicen demasiado. El bulto de mis nudillos se ve bajo la tela ajustada. La forma en que ella se relaja contra mí, retorciéndose y abriendo sus piernas…

El repiqueteo de tacones interrumpe nuestra tarea. Dejando escapar una maldición en voz baja cuando ella se aparta, le doy a la vendedora una mirada ácida. No se da cuenta, demasiado absorta en su intento por no derramar el líquido de una sola copa de champán. La coloca en la mesa a la derecha del sillón color crema en el que estaba sentado, junto con una pequeña bandeja de plata que contiene lo que parecen diferentes tipos de chocolate. Cubiertos con espirales rosas y amarillos, la pila de coloridos dulces se ven más apropiados para Bella que para mí.

"Aquí tienes," dice, levantando la vista y sus ojos se abren como platos cuando nota el bulto en mis pantalones. "Oh, uh, te traje unos refrigerios."

"Gracias." Agarro la copa y me vuelvo hacia Bella, ignorando las débiles protestas de la vendedora.

Bella se le queda mirando a la copa, con los brazos cruzados sobre su pecho para evitar que el vestido se deslice. Sonriendo y complaciéndome abriendo su boca al mismo tiempo que llevo la copa a sus labios. Tomándose su tiempo, se toma el champán después de unos cuantos sorbos. La vendedora se aclara la garganta, su reflejo rojizo en el espejo está en claro contraste con los que están a su lado. Después que Bella se termina la bebida, sostengo la copa en dirección de la vendedora, riéndome cuando la toma junto con la bandeja de chocolates y se marcha dando pisotones, refunfuñando todo el tiempo.

"Alguien se cabreó," dice Bella, lamiendo el champán de sus labios. "No creo que ese champán fuera para mí."

"Sí, bueno, debía haberlo sido. Entonces, ¿esté es el indicado? ¿Este es el vestido?"

"Sí, creo que lo es." Bella aprieta sus labios y parece avergonzada. "Todavía me parece extraño saber que vas a comprarlo para mí."

"¿Crees que solo estoy comprando este vestido para ti? Cariño, estás subestimando mi egoísmo. Este vestido también es para mí deleite."

Soltando una risita, ella entra al probador y yo vuelvo a sentarme en el sillón. Esta vez la vendedora se mantiene alejada, gracias a Dios, aunque no me importaría alguna clase de distracción. La tela blanca se filtra por mi vista periférica, recordándome de muchas cosas que no se han dicho entre Bella y yo.

Debes detener todo ese ruido en tu cabeza. Menciona qué va a pasar después de la graduación. Menciona la universidad. Deja de ser tan cobarde.

La vibración de mi móvil sacudiéndose sobre la mesa junto a mí me saca de mis pensamientos. Agarro el teléfono, mis ojos entrecerrándose al ver las palabras que aparecen en la pantalla.

Creí que era Bella. – Jasper

"¿Qué pasa?"

Levantando la vista, guardo el teléfono en mi bolsillo. Bella se mueve sobre sus pies, con el vestido sobre su brazo. Alice no ha mencionado a Jasper desde esa noche, de acuerdo a Bella. Ahora sé por qué.

"Nada." Forzándome a parecer despreocupado, estoy casi cegado por la ira que siento por mi amigo. Mis entrañas amenazan con explotar. Hoy es para ella y no voy a permitir que él lo joda. "Estoy ansioso por entrar al gimnasio de la escuela contigo usando ese vestido. Entonces todos sabrán que estamos juntos."

"Ugh, no me lo recuerdes." Bella frota su estómago, frunciendo el ceño. "Siento el estómago revuelto con solo pensar en todos mirándonos. Sabes que odio que la gente se me quede mirando."

"No podemos seguir aplazándolo."

Caminamos hacia la caja registradora y saco mi cartera. Una sensación familiar se arrastra por mi piel, levantando los vellos de mis brazos y los cabellos de mi nuca. Miro alrededor y mis ojos se quedan fijos en unos azules conocidos del otro lado de la habitación. Le doy un codazo a Bella, que me mira confundida antes de seguir mi vista. Se tensa a mi lado, sin moverse mientras yo sonrío con suficiencia y rodeo su cintura con mi brazo. Su cuerpo no se relaja hasta que se va la chica al otro extremo de la habitación, llevándose con ella a su amiga de apariencia casi idéntica al salir del edificio y hacia la constante lluvia.

"Supongo que no tenemos que preocuparnos por aplazarlo," murmura ella, sacando el teléfono de su bolsillo y escribiendo en la aplicación de Facebook, "ahora que Lauren y Jessica lo saben."

~c00ch~

Las noticias de nuestra relación nunca llegan a Facebook, pero eso no significa que la gente no lo sepa ya.

Sin inquietarnos ya que los demás se enteren, llegamos juntos a la escuela al siguiente día. Entrando al estacionamiento, noto las miradas de los chicos que están junto a sus vehículos antes que suene la primera campana. Con las cabezas juntas, susurran, bajando la vista una vez que reciben mi mirada endurecida. Bella se sienta impasible a mi lado, viéndose como si estuviera a punto de vomitar en cualquier momento. ¿Y yo? Estoy demasiado absorto en su incomodidad para disfrutar de la mirada celosa que Mike Newton sigue enviando en mi dirección.

"Nadie dijo que esto iba a ser fácil, ¿o sí?" Digo. "Oye, estoy aquí, ¿de acuerdo? Siempre estoy aquí."

Bella se relaja, asintiendo e incluso rodando los ojos cuando me ofrezco a abrirle la puerta del coche. Ya azotó la puerta detrás de ella incluso antes de que yo salga totalmente del coche.

"Oye, estoy tratando de ser un caballero."

"¿Quién diría que Edward Cullen era tan anticuado?" Pregunta, sonriendo por primera vez en toda la mañana. "Comprando vestidos y abriendo puertas de coches todo el tiempo. Llamándome su chica."

"Eres mi chica," digo, arrojando un brazo alrededor de sus hombros y acercándola a mí.

La gente nos mira descaradamente boquiabierta cuando cruzamos el estacionamiento. Además de las miradas envidiosas y las suaves risitas de chicas como Lauren y Jessica, no nos dicen nada directamente antes del almuerzo. Angie y Alice son las orgullosas defensoras de Bella, flanqueándola en los pasillos de la escuela en las raras ocasiones que no estoy yo ahí. Mike Newton cuenta un par de chistes de incesto durante el almuerzo que no hacen reír a nadie. Emmett truena sus nudillos, advirtiendo a Mike sin decir nada que él es más que capaz de hacer lo que yo no puedo; porque me sacarían de la escuela si lo hiciera. Pero dudo que Mike Newton siquiera capte el gesto, demasiado ocupado en su propia estupidez para notar la silenciosa amenaza de Em. De inmediato se queda callado cuando Bella y sus dos amigas llegan a nuestra mesa, eligiendo sorber su leche como un niño y obsesionado con las tetas de las chicas.

Siento que quiero matarlo. Casi valdría la pena ser expulsado del instituto.

Casi.

Jasper sigue evitándome, sin presentarse a la hora del almuerzo. Lo veo escabulléndose a su van los siguientes días, con humo saliendo por la ventana entreabierta después de un par de minutos. Está fumándose porros en el estacionamiento, haciendo lo que ambos hacíamos de vez en cuando durante la hora de la comida durante los últimos años, aunque ahora lo está haciendo solo.

Hasta que un día, no está solo.

Tres días después que Bella y yo nos revelamos frente al cuerpo estudiantil, vi a Jasper hablando con Alice en el estacionamiento de la escuela. Con sus libros sujetos con fuerza contra su pecho, ella lo mira mientras él habla; con una expresión dudosa en su rostro. Él tiene metidas las manos en sus bolsillos, su rostro serio. Ese día se van juntos y pasan el resto de la semana sentados uno a lado del otro en el almuerzo, y ocultándose dentro de su van. Bella le menciona a él que invite a Alice al baile y espero que ella acepte su invitación.

Espero que él lo supere.

Uno de los comentarios que Bella hace el día que nos revelamos a la escuela, planta una idea en mi mente. El día antes del baile, conduzco hacia la única florería en Forks para hacer una compra. Oculta detrás de un galón de leche y otro del famoso té dulce de Esme, está una caja blanca con una ventana transparente de plástico. La noche del baile, saco la caja del refrigerador y me uno a mi familia en la sala. La expresión recelosa de Esme se enternece cuando saco el corsage de la caja.

"¿Los chicos todavía le compran corsages a las chicas?" Pregunta Carlisle. "Creí que ese gesto había desaparecido con el tiempo."

"Bella cree que soy anticuado," le explico. Estoy teniendo problemas para enfocarme en deslizar el corsage alrededor de su muñeca en vez de mirar descaradamente a lo sexy que se ve en ese vestido jodidamente ajustado. Angie se fue hace aproximadamente una hora, después de que las dos pasaran horas dentro la recámara de Bella riéndose detrás de la puerta cerrada. Cuando salieron de su recámara, con su cabello recogido, sus párpados luminosos y sus labios carnosos pintados en un puchero, mi mente se quedó en blanco y mis ojos viajaron de norte a sur. Mantener las manos lejos de ella ha sido el puto infierno.

"Creo que es romántico," murmura Esme, sorprendiéndome. Poniéndose de pie, sale de prisa de la sala y regresa con una cámara, parándose incómoda cerca de la chimenea, que está crepitando con fuego otoñal. Esme sigue sorprendiéndome con su sutil apoyo a nuestra relación.

Hay una extraña sensación de déjà vu cuando estamos parados frente a la chimenea, aunque esta vez, estoy aquí parado esperando llevar a la chica correcta al baile. Nuestra postura es un tanto tensa al principio, con mis manos descansando casualmente a cada lado de su cintura, mientras su madre toma unas cuantas fotos en silencio. El embriagador aroma de Bella me deja sin aliento y aprieto mi agarre, con una sincera sonrisa formándose cuando ella se apoya naturalmente en mí. Esme hace una pausa de tomar fotos, bajando la cámara de su rostro. Mi padre se pone de pie, imitando mi posición exacta, colocando sus manos en su cintura.

"Los dos se ven… Perfectos," dice Esme, mirando a Carlisle. "¿No lo crees, cielo?"

Carlisle asiente, quitándose las gafas y metiéndolas en el bolsillo delantero de su camisa. Me da una sonrisa alentadora, una que no he visto en tanto tiempo que se ve extraña en su rostro.

"Déjenlos con la boca abierta, chicos," dice.

~c00ch~

Empieza llover tan pronto como nuestros pies tocan el pavimento del estacionamiento. Arrojo mi chaqueta sobre mi novia gritando, mi corazón deteniéndose y chisporroteando al ver la expresión de pura alegría en su rostro al correr a través de la lluvia. Angie y su cita, Ben, están cerca de las puertas del gimnasio esperándonos. Ben es uno de esos chicos que no son muy sociales e increíblemente inteligentes, lo completamente opuesto de mí. Nunca hemos frecuentado los mismos círculos de amigos, pero siempre me ha parecido un buen tipo, sino que es un poco callado e inseguro de sí mismo. Sube sus gafas por su nariz y tira de las mangas demasiado cortas de su chaqueta.

"¿Qué pasó, amigo?" Le ofrezco mi puño y él lo acepta, chocando el suyo con el mío y tornándose rojo por cualquiera que sea la razón.

"Hola, Edward," dice.

"Ustedes dos se ven ardientes juntos," comenta Angie, sacando un espejo de su bolso. Esponja su cabello en el espejo y frunce sus labios. "Y nosotros también." Le da un codazo a Ben y el rostro de él se pone aún más rojo, si eso es siquiera posible.

Nadie parece prestarnos ninguna atención mientras nos abrimos paso entre la multitud en el interior. Bella y yo nos separamos de Angie y Ben cuando llegamos al centro del salón. Bella se vuelve para mirarme, pero envuelvo su cintura con mis brazos y la abrazo pegada a mí, teniendo por un momento esa misma sensación de dèjá vu. Jadeando, ella se apoya en mí, nuestros cuerpos se balancean de forma natural, moviéndose al ritmo de la música golpeteando desde los altavoces. Enterrando mi rostro en su cabello, digo entre mi aliento las palabras que debí haberle dicho hace mucho tiempo.

"Voy a seguirte después de la graduación," susurro. "No me interesa asistir a UDub. No si tú no estás ahí conmigo."

Bella se queda quieta pegada a mí, sus manos inmóviles en las mías. Cerrando mis ojos, mi mente se acelera frenéticamente, imaginando un millón de cosas que puede decir en respuesta. Pero incluso mi imaginación no me prepara para lo que ella dice.

"Yo apliqué hace tiempo para la UDub," me susurra, sus dedos relajándose en mis manos. "Y fui aceptada."

"¿No vas a dejar Washington?"

"Este es mi hogar," dice, descansando su cabeza contra mi pecho y levantando la vista para mirarme. "Tú eres mi hogar."

Las palabras se atoran en mi garganta y no puedo hablar, así que la beso. Hago que dé vueltas y la beso, sin preocuparme la cantidad de tiempo que pasa, o la forma en que mis manos agarran su trasero frente a todo el mundo. Y ella me devuelve el beso, mordisqueando y chupando mi labio inferior, la desesperación enfrentándose con cada caricia de nuestras lenguas. La beso como si volviera a ser la primera vez, como si fuera la última vez, y sigo besándola hasta que el director Banner se aclara la garganta con fuerza y nos ladra que salgamos de su gimnasio.

La lluvia cae con más fuerza cuando salimos, el viento la arroja hacia nosotros. Quitándome mi chaqueta, me preparo para proteger de nuevo a mi chica del viento y la lluvia, pero ver a Jasper parado bajo la marquesina cerca de un extremo del gimnasio hace que titubee. Está recargado en el edificio, con un pie con bota apoyado contra los ladrillos detrás de él, con su cuerpo pegado a la pared del gimnasio.

"Tengo que ir a hablar con Jasper antes de irnos."

"Sí, yo también," responde ella.

Jasper no nos escucha acercarnos por sobre el sonido de la lluvia. Sus ojos permanecen cerrados, su rostro pacífico y sereno hasta que digo su nombre. Abriendo sus ojos, se me queda viendo, su mirada deslizándose de mi a Bella al meter la mano en su bolsillo y sacar un frasco plateado. Se me hace agua la boca al verlo, una vieja y familiar necesidad capturando mis sentidos. Hasta ese momento no había notado la palidez de su piel, lo negro bajo sus ojos. Desenrosca la tapa del frasco y se lo empina, el viento atrapa el fuerte olor a whiskey estrellándolo en mi rostro. Apartándose de la pared, se tambalea, volviendo a meter el frasco en su bolsillo.

"Ustedes dos se ven tiernos juntos," dice arrastrando las palabras, limpiando su boca con el dorso de su mano.

"Jasper, no estás conduciendo, ¿verdad?" Bella pregunta, ignorando su inquebrantable mirada furiosa. "¿Estás aquí solo?"

"No estoy aquí contigo," murmura. "Jodida provocadora."

"¿Qué acabas de decirle?" Doy un paso al frente, con mis manos echas puños, con Bella agarrando mi brazo en un débil intento por retenerme.

"¿Vas a atacarme Cullen? ¿Así es como va a ser esto? ¿Primero Maria, luego Bella, y ahora vas a pelear conmigo?"

"Nunca estuve con Maria. Sabes que ella trató de seducirme cuando estaba ebria."

"Había reglas," dice, apuntando un dedo a mi rostro. "La pedí primero."

Bella se pone entre nosotros, apartando la mano de él. Jasper la mira con el ceño fruncido, meciéndose sobre sus pies mientras la mira de arriba abajo con evidente odio en sus ojos.

"Soy una persona," dice ella, golpeándolo en el pecho con la mano extendida. "Un ser humano, no una provocadora, ni una pieza de propiedad y sin duda, no alguien que puedas 'pedir primero', tú, bastardo."

Jasper abre su boca, pero solo sale un gemido. La rodilla de Bella conecta con su entrepierna antes que cualquiera pudiera decir una palabra. Sus ojos se saltan, y cae hacia adelante agarrando su entrepierna. Tambaleándose sobre sus débiles extremidades, se desploma al suelo saturado por la lluvia.

~c00ch~

"¿Crees que Jasper va a estar bien?"

Bella muerde su labio, con sincera preocupación en su rostro. Alice se había presentado justo cuando Jasper cayó al suelo. Originalmente rechazó su invitación al baile, pero luego se sintió mal y cambió de opinión al último minuto. Se dio cuenta que estaba ebrio cuando lo llamó para preguntarle si era demasiado tarde para aceptar su invitación. Preocupada porque condujera, había llegado al gimnasio para buscarlo, encontrándolo gimiendo a los pies de Bella.

"Creo que estará bien una vez que pueda volver a sentir sus bolas." Me rio entre dientes al ver su ceño fruncido. "Eres una buena persona, cariño."

"Tal vez causé un daño permanente a las bolas de Jasper. ¿Cómo puedes decir que soy una buena persona?"

"Porque estás preocupada por él; aun después de toda la mierda que él ha hecho."

"No debería estar preocupada por él." Suspira, quitándose los tacones y mi chaqueta. "Ahora estoy empapada por haber puesto su trasero dentro del coche de Alice. Mi vestido está arruinado y mi cabello es un desastre. Mi maquillaje está embadurnado bajo mis ojos."

"Eres sexy," digo, interrumpiendo sus divagaciones. "Eres malditamente sexy. Y hermosa."

El rostro de Bella se relaja y sus labios se abren. Sacude su cabeza, dejando escapar un suspiro exagerado. "Deja de ser tan dulce antes de que abuse de ti dentro del coche."

"Seré tu deseosa víctima." Por más enfermizo que parezca, verla derrumbar a Jasper con un veloz rodillazo a la entrepierna me excitó, sobre todo después de recibir el mensaje que él me envió en la boutique. Bella solo había hecho lo que yo desearía poderle hacer a mi estúpido amigo.

Lamo mi labio inferior, pasando mi lengua por mis viper bites. Algo de mi tic nervioso la vuelve loca. Si la oscuridad en sus ojos y el rubor de su piel no son prueba suficiente, la forma en que se retuerce en el asiento me dice todo lo que necesito saber.

"¿Qué pasó con la conversación seria?" Murmura. "Pensé que tal vez hablaríamos sobre la universidad, vivir juntos, qué va a pasar después del instituto. Deja de utilizar tus poderes perforados contra mí."

Normalmente, la forma en que sus ojos viajan a lo largo de mi cuerpo y la forma ronca en que murmura cuando está cachonda me vuelve loco, pero algunas veces, con mucha frecuencia, sus palabras son tan ridículas e impensadas, que a menudo me distraigo.

"¿Mis poderes perforados?" Inclino mi cabeza hacia un lado, estudiando su rostro. Ella no es de las que se sonroja, pero mi chica está muy roja en este momento.

"Sí, poderes perforados. Labio perforado, pezones perforados, que puedo ver a través de tu camisa, por cierto, y un pito perforado."

Inclinándome hacia ella, me agarro, mordiendo mi labio mientras sus ojos se mueven rápidamente entre mi mano y mi boca. "¿Llamas a esto pito?"

"Dios, Edward. No te toques en público. ¿Y si alguien te ve?" Parpadea, mirando más allá de mí a través del cristal. La lluvia continúa cayendo a nuestro alrededor, ocultándonos de la vista. Si pasa algún vehículo, no lo veo o escucho.

"Es la hora de dormir y hay un maldito tsunami afuera. Nadie puede vernos. Responde mi pregunta. ¿Llamas a esto un pito?"

Bella asiente. "Sí, lo llamo un pito."

"Cariño," digo, tomando su mano en la mía y colocándola sobre el bulto dentro de mis pantalones. "Esto no es un pito. Llámalo polla o pene. Joder, llámalo el palo del amor de Bella, si quieres, pero puedo asegurarte que esto no es un pito."

Con la palma extendida contra el dorso de su mano, la guio sobre mi polla. Ya casi estaba a toda asta antes de que siquiera me tocara, mi cuerpo reaccionado a su mera presencia. Su respiración se acelera, calentando las ventanillas y empañándolas. Empujo contra su mano y aprieto los dientes, luchando como el infierno por no correrme en mis pantalones como un chico antes de la pubertad.

"¿Eso se siente lo suficientemente indigno para ser llamado 'pito', Bella?"

"No," susurra, acariciando la longitud sin la ayuda de mi mano. Mis dedos están muy ocupados buscando a tientas mi cremallera y ella no necesita mi ayuda de todos modos. Mi chica sabe lo que quiero, con la misma facilidad como yo sé lo que ella quiere.

"¿Necesitas más pruebas?" Pregunto, abriendo el botón. "¿Quieres que te muestre justo aquí y ahora, a un lado de esta puñetera carretera lo que este 'pito' puede hacer?"

En vez de responder, mete la mano a mi bóxer y envuelve su mano alrededor de mi eje. Levantando mi trasero del asiento, bajo más mis pantalones, gimiendo mientras ella me bombea. Cerrando mis ojos, mi cabeza cae hacia atrás contra el reposacabezas, mis caderas se levantan con cada caricia de su mano. Algo firme, caliente y húmedo se desliza por la punta, y abro mis ojos justo a tiempo para verla lamer la punta de mi polla antes de que esté dentro de su boca. Descendiendo, me toma hasta que toco el fondo de su garganta. Chupando ligeramente, ella me agarra por debajo, pasando mi carne de un dedo al siguiente, mientras me contengo de correrme en su boca.

"Por favor, dime que esas… cosas ya hicieron efecto," digo, básicamente suplicándole que me diga que sí. Ser responsable empieza a apestar.

No que haya algo malo en chupar.

Bella agarra la base de mi polla, dándole a la longitud de mi eje una última lamida. Echando un último vistazo a la oscuridad que nos rodea, ella sube su ajustado vestido por encima de sus caderas, el material atorado sobre la deliciosa curva de su trasero desnudo.

"Se llaman 'píldoras anticonceptivas', y sí, el doctor dijo que en siete días. Gracias a Dios, ya han pasado siete días."

Antes que ella pueda trepar por la consola y sobre mi regazo, ya me quité mi pantalón de vestir y mi ropa interior, sonriendo ya que soy yo el que trepa la consola. Los botones salen volando de mi camisa de vestir, arrancada por sus ansiosas manos. Me quito la camisa con su ayuda y ella la arroja a un lado. Estirando mi mano a un lado de ella, agarro la manija y bajo su asiento al mismo tiempo que ella agarra mi polla. Abriendo mucho sus piernas, coloca sus pies en el tablero detrás de mí y me persuade a moverme hacia el frente con sus pecaminosas caricias.

Tomando el control, guía mi polla hacia su hendidura, frotándolo sobre el pequeño bulto, sus ojos se cierran mientras masajea su clítoris. Girando mis caderas, empujo contra ella hasta que está temblando y me guía dentro de ella, lloriqueando mi nombre y ciñendo sus músculos en torno a mí. Su cabeza gira de un lado al otro con cada movimiento de mis caderas, con el ligero encuentro de piel contra piel.

Enterrando sus uñas en mi espalda, me obliga a acercarme cada vez más hasta que estoy completamente recostado en ella. Respirando pesadamente contra mi cuello, sus dientes raspan mi piel. Nuestros movimientos disminuyen a un ritmo lánguido y fluido de músculos tensos y piel sudorosa. Agarrando la parte de atrás de sus muslos, los uso para sostener mi peso, levantando su trasero del asiento. A ella le gusta esta posición, siempre dice que toca un punto en su interior que la hace correrse.

"Con más fuerza," ella gime. Grita cuando la lleno por completo, una y otra vez enterrándome más profundo con cada estocada. Gritando con más fuerza que los sonidos húmedos entre nosotros, ella se corre en torno a mí, murmurando palabras incoherentes que no puedo escuchar por sobre el sonido de la lluvia y mis gruñidos al tratar de contenerme tanto como puedo.

El sudor gotea de mi frente, formado por los calurosos confines del coche y mis esfuerzos por no correrme dentro de ella. La gota salpica contra su vientre y se desliza a su ombligo, haciéndole cosquillas al viajar más abajo, si lo tenso de su estómago es alguna indicación. Mete su dedo en la pequeña hendidura y la lleva a su boca, envolviendo sus labios alrededor de la punta de su dedo.

El calor se extiende desde mi estómago y se arrastra por mi piel. Bella cruza sus tobillos detrás de mí, empujándome hacia adelante. Moviendo mis caderas en un caos espasmódico y descoordinado, me corro dentro de ella, llenándola hasta que se derrama a nuestro alrededor y sobre el asiento. Mis visión se pone borrosa, así que cierro los ojos y me inclino, capturando su beso al quedarme inmóvil dentro de ella—besándola mucho después de haberme calmado. Empuñando su vestido en mi mano, lo subo más por su cuerpo hasta que sus suaves montículos de las puntas rosadas de sus pechos quedan expuestos. Ella gime, con un intenso escalofrío recorriendo su cuerpo al contacto con mi piercing de lengua que rodea su pezón.

Usando mi lengua, mis labios, y mis manos, le muestro una vez más lo mucho que he echado de menos estar dentro de ella.


Ufff, ¡caliente como siempre con estos dos! Y bueno, después de haberse dado el gusto por tanto tiempo, es lógico que ahora que no pueden hacerlo en su casa, aprovechen cualquier oportunidad para estar juntos jejeje. Y sí, al fin se presentaron como pareja en la escuela, y aunque por ahora no han tenido muchos problemas, es evidente que Lauren y Jessica tratarán de hacerles la vida de cuadritos por esto, principalmente a Bella, ya veremos qué hacen. Mientras tanto disfrutemos de la ternura de Edward enamorado *suspiros* Qué detallista nos salió el chico comprándole el vestido y un corsage, y aunque no se quedaron mucho en el baile, al menos pudieron ir juntos. Y al fin pudieron dejar las cosas claras con Jasper, o tan claras como pueden quedar estando él tan ebrio, aunque ese rodillazo en las bolas debió haberlo despertado jajaja. Pero se lo merecía, sobre todo por lo que le escribió a Edward cuando estaban en la boutique de ropa, el mensaje decía 'Creí que era Bella' y obviamente se refería a que creyó que era Bella la que durmió con él en la habitación de invitados, pero no fue Bella, fue Alice, ¡y al parecer no solo durmió con él sino que tuvieron sexo! Esperemos que ese golpe y el que Alice esté con él, lo haga entrar en razón. Espero que les haya gustado el capítulo y como siempre, estaré esperando ansiosa sus reviews para saber qué les pareció y poder leer pronto el siguiente. Recuerden que sus reviews es el único pago que recibimos por hacer esto para su diversión.

Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: Paola Lightwood, kaja0507, Marme, Cassandra Cantu, Cinti77, tocayaloquis, mrs puff, jupy, NarMaVeg, AnnieOR, angryc, JessMel4, somas, Car Cullen Stewart Pattinson, Lizdayanna, Manligrez, bealnum, Jade HSos, Sully YM, Tabys, dobleRose, Tata XOXO, Monse FP, Isis Janet, Lectora de Fics, Mafer, bbluelilas, Lauguilln, PRISOL, Noriitha, tulgarita, NaNYs SANZ, E-Chan Cullen, Mio1973, Adriana, Mapi13, glow0718, Ali-Lu Kuran Hale, Lady Grigori, Liz Vidal, lagie, saraipineda44, EriCastelo, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el siguiente, que espero que sea muy pronto. DEPENDEN DE USTEDES.