Como ya saben nada de esto me pertenece, la dueña de estos personajes es Stephenie Meyer y la autora de esta graciosa historia es la autora Hoodfabulous, yo solo traduzco ;)
Y como siempre me acompaña mi querida amiga y Beta, Erica Castelo. Gracias por tu ayuda :*
Capítulo veinticuatro: Extraños conocidos
Los cordones de sus auriculares tocan sus hombros antes de desaparecer en alguna parte dentro de su sudadera. Sube la capucha sobre su cabeza, aislándose del mundo con una última mirada sombría. Desapareciendo detrás del edificio que aloja la enfermería de la escuela, está solo, aparte del rastro del humo gris pálido de la ardiente colilla de su cigarrillo. El humo se mezcla con el cielo apagado y jaspeado. El invierno está en el aire, y está demasiado frío para una simple sudadera.
Seguramente su mamá vendió su abrigo por una bebida, o algo de crack.
Lo sigo, porque maldición, él es mi hermano. No de nacimiento, sino por elección, y eso significa más para mí que la sangre y toda esa otra mierda. El timbre de advertencia de mi última clase del día suena en la distancia. Pensar brevemente en el montón de retrasos que he acumulado no significa nada, no cuando seguimos haciendo el proverbial baile en círculos evitándonos el uno al otro, yendo a las tocadas pero sin hablarnos y al final de la noche, solo intercambiando miradas con los ojos entrecerrados y los verdes que nos hemos ganado.
Esta mierda se termina ahora.
Lo encuentro recargado en la parte trasera del edificio que da al bosque. Se quita una auricular y la música amortiguada llena el espacio entre nosotros, sombría e iracunda, igual de sombría e iracunda que su mirada hacia el bosque vecino.
Parado entre él y la línea de los árboles, meto las manos en mis bolsillos e inclino mi cabeza hacia atrás, evaluándolo. Hay sombras que cubren el espacio entre sus ojos y sus mejillas. Su piel está pálida, de apariencia enfermiza y me preocupa. Sin importar lo gran pendejo que ha sido, sigue siendo Jasper, sigue siendo mi amigo. "Te ves cansado, hombre."
Jasper lanza el cigarrillo a la distancia. El humo sale de su boca mientras habla.
"No he dormido. No puedo desconectar esto." Se da golpecitos en la frente con su dedo y no me mira a los ojos.
Moviéndome en mi lugar, lamo mi labio inferior, un millón de ideas confusas se entrelazan dentro de mi cabeza. Nada de lo que estoy pensando parece ser lo correcto para decir en este momento.
¿Por qué sigues obsesionado con Bella?
¿Porque te recuerda a Maria?
¿Porque no puedes soportar perder un juego, que yo ni siquiera sabía que estábamos jugando?
¿De verdad eres tan egoísta que estás dispuesto a romper una amistad de toda una vida por una chica que no siente nada por ti?
"Lo que Bella y yo tenemos, nunca va a cambiar," digo. "Que te guste o no, es tu elección. Espero que lo aceptes y las cosas puedan volver a la normalidad. No por sonar como un marica, pero extraño a mi amigo Jas."
Jasper aún no me mira, pero veo una leve sonrisa y mis hombros se relajan un poco. La sonrisa desaparece y sus labios se fruncen. "Lo extrañas, ¿eh? He escuchado que es un verdadero pendejo."
Sonrío y me encojo de hombros. "Normalmente lo es, pero algunas veces, y solo en raras ocasiones, puede ser un tipo bastante decente. Hubo un tiempo, no hace mucho, que creí que drogarme y beber era la única forma de lidiar con la mierda dentro de mi cabeza. Pero mi amigo Jasper… Él vio lo que las drogas y la bebida le estaban haciendo, lo que nos estaban haciendo a todos nosotros. Después de eso, siempre me estaba corrigiendo, diciéndome que no quería que terminara como todos los demás que amaba. Ese tipo, se preocupaba por mí, hombre. Lo echo de menos."
Jasper entrecierra los ojos y me mira. Buscando dentro de su sudadera, saca otro cigarrillo y un encendedor. Enciende su cigarrillo y me ofrece uno.
"Nah," digo. Las ganas están ahí, en la parte de atrás de mi lengua y dentro de mis mejillas. "He estado pasando mucho tiempo en casa últimamente y Carlisle no le guste que fume. No me di cuenta lo que apestaba hasta dejé todo ese olor a cigarrillo en la cama de Bella."
Jasper resopla y me mira por primera vez, dándole una profunda calada a su cigarrillo. "Contaminaste sus sábanas, ¿eh?"
"Olían bien antes." Me encojo de hombros. "Como ella."
"Ella huele bien," dice él, riéndose cuando le entrecierro mis ojos. "Oye, ese fue un cumplido inocente."
Resoplo. "Claro."
"No, en serio," el rostro de Jasper pierde su humor. Termina su cigarrillo y lo apaga bajo su bota. "Pensaba que Bella era todo lo que quería en una chica. Es ardiente; huele bien, es divertida y no le importa toda esa mierda superficial que obsesiona a las otras chicas. Y cuando descubrí que ustedes dos se acostaban, admitiré que estaba cabreado. Estaba cabreado por enamorarme de otra chica que quería a mi amigo, otra vez. Pero más que nada estaba cabreado porque tú no me dijiste que la querías. Dejaste que me perdiera en mis sentimientos. Y cuando estaba demasiado involucrado, me entero que ustedes dos están juntos. ¿Cuándo empezamos a ocultarnos mierdas?"
Tomando una respiración profunda, renuentemente le hago un gesto para que me pase el paquete de cigarrillos asomándose del bolsillo de su sudadera. Busca el paquete, dándome los cigarrillos y un encendedor. Usando la fuerza de mis labios en el filtro, succiono la llama hacia la punta, soltando el encendedor tan pronto el ardor llega al fondo de mi garganta.
"¿Cuándo empezamos a ocultarnos mierdas? Probablemente cuando empezamos a pedirnos a chicas desprevenidas."
Jasper se ríe entre dientes, bajando la barbilla y mirando al suelo. Sacude su cabeza, todavía riéndose. "Eso fue algo idiota, ¿eh?"
"Engreídos y egoístas," digo, "es lo que fuimos. Pensando que podíamos elegir chicas al pedirlas. No sé tú, pero yo estoy hastiado. Estoy hastiado de ser engreído y egoísta, hastiado de ahogarme en mis preocupaciones y mis pensamientos. Y estoy hastiado de extrañar a mi amigo Jasper, incluso si a veces, él es un pendejo."
Jasper descansa la parte de atrás de su cabeza en el edificio, con una media sonrisa en su rostro. "Lo lamento, por todo."
"Sí, bueno, va a ser necesario más que una disculpa para que las cosas vuelvan a cómo eran antes." Arrojando a un lado la colilla, escucho que vuelve a sonar la campana en la distancia, terminando clase.
"Será mejor que salgamos de aquí antes que el entrenador Jenkins nos encuentre. Sabes que le gusta escabullirse aquí después de educación física con la enfermera de la escuela."
Jasper se aparta del edificio, caminando junto a mí. Se queda callado por un rato, hasta que llegamos a su van. Metiendo una mano a su bolsillo, escucho el tintineo de sus llaves. "De verdad estás enamorado de ella, ¿cierto?"
"Sí." Algo calienta mi rostro. Levantando la vista, veo que las nubes se abren y la luz del sol se filtra desde el cielo. "De verdad, lo estoy."
~c00ch~
Lluvia helada cae del cielo, las pequeñas gotas de agua fría golpean las puertas del balcón. Presionando mi rostro contra el frío cristal, cierro mis ojos, intentando calmar los confundidos pensamientos dentro de mi cabeza.
¿Por qué todavía no ha llegado a casa?
Por enésima vez, le echo un vistazo a mi móvil. No hay nuevas llamadas, ni mensajes de texto que no haya visto, solo una foto del rostro sonriente de Bella devolviéndome la mirada de cuando tomé su foto acostada en mi cama. Su cabello castaño desparramado alrededor de su rostro y sus ojos solo están medio abiertos, probablemente todavía desenfocados por dormir. Incluso con la ropa arrugada y las líneas en su cara por dormir, ella está hermosa.
¿Dónde está ella?
Esme ha estado cocinado más últimamente. El aroma a tomates y ajo, hierbas italianas y especias me tienta desde la planta baja, pero no puedo alejarme del balcón. Bella se fue a la tienda de comestibles hace más de dos horas y no ha regresado. Sin querer ser ese tipo de hombre, el loco novio dependiente, solo le he enviado un mensaje de texto. Veo mi mensaje de texto sin responder cuando vuelvo a abrir la aplicación.
¿Por qué estás tan preocupado? Probablemente solo se encontró a una de sus amigas de la escuela.
Las únicas chicas con las que pasa tiempo son Angie y Alice Brandon. Me desplazo por mi teléfono, preguntándome si tal vez tengo el número de Angie de las veces que nos hemos reunido como grupo, pero un destello de luz en la distancia provoca que vuelva mi atención a las puertas de cristal del balcón. Arrojo mi teléfono a la cama junto a la casi llena libreta que Bella me compró la Navidad pasada.
¿La Navidad pasada? ¿Ha pasado casi un año? Parece que hubiera sido ayer…
Se azota la puerta principal, prácticamente sacudiendo la casa. Esme habla y Bella responde, su voz baja. El golpeteo de sus zapatos en las escaleras hace eco con el latido de mi corazón. Pasa junto a mí en el pasillo, su rostro arrugado por la preocupación. Apoyándome en el marco de la puerta, levanto mis cejas sorprendido, porque no me ve, está tan absorta en lo que sea que esté pasando dentro de su cabeza que me he convertido en un fantasma.
No mentiré, duele un poco.
Los resortes del colchón gimen, junto con mi chica. Sigo el mismo camino que ella; entrando a su recámara con una vacilación que nunca había sentido. Está acostada en la cama, con su rostro enterrado en sus esponjosas y gordas almohadas. El abultado abrigo que trae puesto sigue ceñido a su cuerpo. Gotas de agua de su abrigo, manchan el edredón púrpura sobre su cama.
"¿Estás bien?"
Ella se sobresalta al escuchar mi voz y se sienta en la cama. Por primera vez, noto lo rojo de sus ojos, el brillo de lágrimas no derramadas. Esquivando mi mirada, se pone de pie y se quita el grueso abrigo. Aterriza en la cama, su móvil cayéndose del interior de uno de sus sedosos bolsillos y enterrándose entre las sábanas púrpuras.
"Sí, estoy bien." Sorbiéndose la nariz, abre su armario y le echa un vistazo a la ropa colgada en su perchero, deteniéndose cuando encuentra una camiseta negra. "Solo tengo frío." El gancho de plástico se balancea en el perchero y repiquetea en el suelo cuando ella tira de la camiseta. Cuando se la pone, no se da la vuelta en varios segundos. Cuando lo hace, su rostro está más claro, el rojo en sus ojos no es tan evidente.
"Te fuiste mucho tiempo," le digo. "Estaba preocupado. Es por eso que te envié el mensaje. ¿Qué ocurrió?"
"Mamá me envió por los ingredientes más difíciles de encontrar para su salsa de carne." Bella echa un vistazo detrás de mí a la entrada vacía, inclinándose hacia el frente con una sonrisa forzada en su rostro. "Eso es lo que ella llama salsa de espagueti. Se mete en el papel cuando cocina, ¿sabes? Hoy es italiana."
Ignorando su obvio intento por evitar mi pregunta, le hago otra. "Algo ocurrió mientras te fuiste, pero no quieres decírmelo. Te ves como si hubieras estado llorando."
"Estoy bien, Edward. En serio." Tira de las mangas de su camiseta sobre sus manos. Parándose de puntillas, deja un beso en mi mejilla sin afeitar. "Tengo que ir a ayudar a mamá con la cena. Te veré abajo en unos minutos."
Sin decir otra palabra, sale de la habitación; con sus labios apretados y su frente arrugada, como si se perdiera en sus pensamientos. Suspirando, me siento en la cama, apoyo los codos en mis rodillas y froto mi rostro con mis manos, molesto de que se esté cerrando conmigo. Quiero contarle sobre mi charla con Jasper, quiero averiguar por qué un viaje de treinta minutos le tomó mucho más tiempo y resultó en que regresara viéndose tan triste, y desalentada. En vez de eso, me quedo sentado en la orilla de su cama con su teléfono sonando sin parar con mensajes privados sin contestar en Facebook.
Mensajes privados sin contestar en Facebook.
Hace unos meses, habría espiado el teléfono de Bella sin un momento de vergüenza. Pero ahora, después de todo lo que hemos pasado, titubeo para recogerlo, para leer los mensajes destellando en la pantalla.
Algo anda mal y ella no te lo dice.
Tienes derecho a ver…
"No tengo derecho a nada," murmuro, sacudiendo mi cabeza. Estoy hablando solo, perdiendo mi puta cordura.
Solo esta vez.
Mordisqueando la esquina de mi labio inferior, me vuelvo, agarro el teléfono y abro la aplicación de Messenger antes de cambiar de opinión. Me recibe la falsa sonrisa de Lauren Mallory y sus coronas ultra blancas y levanto mis cejas. Lauren ha estado callada desde que Bella y yo expusimos nuestra relación. Ya no se me ha lanzado, ni me ha coqueteado junto a mi casillero sin que le corresponda. Las cosas han estado tranquilas, justo como me gustan, excepto por las miradas ocasionales de personas que he conocido toda mi vida. Miradas críticas, pero los bastardos nunca me dirían una palabra. Todo lo que he tenido que hacer es devolverles la mirada sin parpadear. Ellos siempre bajan la mirada, alejándose y susurrándose el uno al otro, pero no me dicen ni una mierda.
Eso ha sido lo peor.
Hasta ahora.
Bella, Jess y yo tenemos curiosidad. ¿Es porque eres del sur? – Lauren
¿Qué es qué porque soy del sur? – Bella
Ya sabes, el incesto. Que te acuestes con tu hermanastro – Lauren
Edward no es mi hermanastro y lo sabes. Incluso si fuera mi hermanastro, no tenemos lazos sanguíneos. Déjame en paz, maldita perra. Deja de acosarme en la escuela y deja de mensajearme en Facebook – Bella
"Edward, la cena está lista," Esme me llama desde la planta baja.
Cuando casi se me sale el corazón, dejo caer el teléfono. Cae al suelo y se desliza bajo el escritorio de Bella y fuera de la vista. Dejándome caer de rodillas, maldigo y me arrastro bajo el escritorio, golpeando mi cabeza en el proceso. El sonido de pies golpeteando en los escalones hace que mi acelerado corazón salga disparado de mi pecho a mi garganta. La pantalla del móvil se ilumina con otro mensaje entrante y suspiro en alivio, agarrando el teléfono y saliendo de debajo del escritorio. Arrojo el teléfono a la cama de Bella justo a tiempo. Ella entra a la habitación, levantando una ceja y poniendo las manos en sus caderas.
"¿Qué estás haciendo en el piso?"
"Se me cayó el móvil al suelo," digo.
Maldita sea, no le puedo mentir a mi chica—no del todo.
Aún estás mintiendo por omisión, pendejo.
"¿Lo encontraste?"
"Sí." Poniéndome de pie, paso los dedos por mi cabello y le doy una sonrisa relajada. "Lo encontré."
~c00ch~
La madre de Lauren Mallory es una peinadora local y su padre es un banquero que pasa más tiempo lejos de su familia de lo que pasa en casa. Viven en una casa de tamaño modesto en la parte central de la ciudad. De dos plantas y pintada de amarillo claro, resaltando por sobre las casas más sobrias de la ciudad, con sus adornos blancos y su porche envolvente. Esperando en la acera a un lado de la casa, miro con los ojos entrecerrados hacia la brillante caja de luz amarilla en la segunda plata. El reloj dentro de mi coche dice que son las cinco de la mañana. Cuando la mayoría de los chicos están dormidos a esta hora el martes por la mañana, Lauren Mallory está despierta, haciendo lo que hace cada mañana a las cinco de la mañana.
Y haciéndolo sola.
La puerta principal se cierra de golpe detrás de ella y ella baja saltando los escalones. Cuando llega al último, se da la vuelta, planta un pie en los escalones y se agacha, estirándose para su carrera matutina. Después, sube su otro pie en el escalón, estirándose, preparando sus músculos para su recorrido de ocho kilómetros.
Aunque hay pocas personas afuera a esta hora de la mañana y ella está por hacer un largo recorrido, lleva puesto maquillaje. Su cabello rubio está peinado hacia atrás en una cola de caballo apretada. Estoy seguro que la ropa deportiva que trae puesta le costó a su papá una fortuna. Lo que sea por su pequeña princesa.
Lauren debe estar absorta en sus pensamientos, o quizás en la monotonía de su rutina matutina, porque no me ve cuando corre del camino de entrada hacia la acera, no hasta que estoy recargado en mi coche, con los brazos cruzados, frente a ella. Se para en seco, con su boca un poco abierta antes de cerrarla, remplazada con una sonrisa engreída.
"Te cansaste del bicho raro, ¿eh?" Pregunta. Camina tranquilamente hacia la reja de metal que separa su propiedad del mundo de afuera. "Sabía que volverías, Cullen."
El sonido de mi apellido saliendo de su boca me irrita, por cualquiera que sea la razón. Tal vez es porque me he acostumbrado a Bella llamándome por mi nombre de pila. O quizás es porque simplemente odio a esta patética chica desesperada frente a mí. Como sea, estoy preparado para atacar; he estado así desde que leí esos mensajes privados en Facebook anoche.
"No pude dormir toda la noche pensando en ti," confieso, cuando está en mi lado de la reja.
El recelo se apodera de sus rasgos, sus hombros se tensan al escuchar el sonido de la malicia en mi voz. Trato de mostrar amabilidad, pero mi ira me traiciona. Me alejo de mi coche.
Lauren da un paso hacia atrás. Su trasero toca la reja, sacudiéndola en sus bisagras. Sus ojos se hacen más grandes cuando cierro la distancia entre nosotros. Busca a tientas el pestillo, pero sus dedos temblorosos fracasan en agarrarlo en cada intento. Dándose por vencida cuando estoy a una distancia en que puedo tocarla, deja caer las manos a sus costados y frunce los labios, mirando a mi pecho en vez de a mis ojos.
"Deja. A. Bella. En. Paz."
"Dios, ¿te lo dijo?" Cruzando sus brazos, bufa. "Qué sensible es esa pequeña soplona. Solo estaba jugando con ella."
"Ella no me lo dijo. Yo me enteré por mi cuenta."
Lauren levanta la vista, la comprensión danzando en sus ojos. "Ah, leíste los mensajes. ¿Ya hay desconfianza en la relación? Parece que ustedes dos tienen más problemas que lo del incesto."
"No es- ¿sabes qué? Ni siquiera voy a desperdiciar mi tiempo defendiéndome de todo eso del 'incesto' que tú inventaste en ese pequeña cabeza tuya." Doy golpecitos con mi dedo a un lado de su cabeza para énfasis y su sonrisa engreída desaparece. "Pero voy a defender a mi chica de tu acoso. Déjala en paz. ¿Entendido?"
Lauren entrecierra sus ojos y no dice nada. Me doy la vuelta, me alejo y solo me detengo cuando habla.
"¿Y si no la dejo en paz? ¿Qué vas a hacer al respecto?" Se ríe de forma vengativa, un sonido bajo que me pone de nervios y hace que se me erice la piel. "¿Vas a golpearme como lo hiciste con Jasper no hace mucho tiempo? No lo creo."
Sonriendo con suficiencia, pasa junto a mí, su cabello balanceándose de un lado al otro con su paso casual.
"Nah, no te golpearé," le grito. "Pero le diré a tu papi la verdad sobre su coche."
Los pasos de Lauren vacilan.
Tropezándose, lucha por enderezarse antes de estrellarse en la acera. Limpiando sus palmas en sus pantalones muy cortos, se da la vuelta, con su rostro rojo incluso en la luz tenue de la mañana. "No te atreverías."
"Lo haría."
Riéndome entre dientes, regreso a mi coche, recargándome y cruzando mis pies por mis tobillos. "Le interesará saber que su hija de quince años en ese entonces lo robó para dar un paseo, recogió a su perdedor y drogadicto novio y luego procedió a estrellar el coche de su papi contra un árbol. Luego llamó a uno de sus amigos delincuentes de poca monta para que viniera a arrojarlo al lago. Todavía está ahí. Los coches no se esfuman en el aire. Me pregunto cuánto del dinero de los contribuyentes se gastó en el tiempo que pasaron investigando."
"Yo era un desastre. Tú eras un desastre," dice, limpiando su frente con el dorso de su mano. Sudando ya y ni siquiera había empezado a correr. "Éramos unos niños tontos. Las cosas han cambiado. No somos los mismos niños que fuimos alguna vez."
"Y yo tengo que agradecerle a Bella por eso. ¿Pero a ti qué tengo que agradecerte?" Dejo escapar un profundo suspiro, uno que no me doy cuenta que estoy conteniendo. La tensión aviva mi ira, ira que he mantenido arraigada por mucho tiempo. "Para que sepas, siempre me he culpado por las drogas, me he culpado por no estar ahí cuando mi mamá murió, me he culpado por desconectarme de mi padre."
"Ni una sola vez te he culpado a ti o a Jasper por introducirme a la bebida o por presentarme a tu hermano mayor y sus amigos, los que vendían drogas. Todos nos vimos atrapados en medio—tú, él, yo, todos los chicos con los que nos juntábamos en ese entonces. Me culpé. Yo era el que compraba esa mierda para ellos; yo era el que me ahogaba en alcohol. Yo, nadie más. Pero te lo digo ahora, si no dejas a Bella en paz, juro por la tumba de mi madre que le diré al señor Mallory todos tus pequeños y sucios secretos."
"El Cullen que conozco no traicionaría a alguien que conoce de toda su vida," dice ella, su voz baja e incrédula. "No por una chica que ni siquiera es bonita."
Las inseguridades de Lauren son cegadoras. Las veo por todas partes y es alarmante como nunca las he notado antes. Desde la cima de su cabello procesado, hasta la punta de sus costosos tenis, apesta a inseguridad.
"El Cullen que conocías ya no existe." Mi ira se desvanece con su rostro derrotado. Se ve de nuevo como de doce años, una versión más joven e inocente de la chica de pie frente a mí. En ese entonces, usaba gafas y le encantaba el Pixie Stix. Los frenos habían destellado de su boca con cada sonrisa tímida que me daba y me duele el pecho porque me doy cuenta que me gustaba esa versión de Lauren, a la que no le importaban nada las políticas del instituto o acosar a su competencia.
"Nos divertimos cuando éramos niños," digo. Sonrío cuando su rostro cabizbajo se alegra un poco y sus ojos se van a otro lugar, a alguna parte del pasado, como mi mente lo ha hecho. "Coleccionabas pegatinas."
"Había un álbum que llevabas a todas partes repleto de ellas. Leías esos libros Babysitter en clase. Los ocultabas detrás de tu libro de ciencias y los leías durante la clase."
"Babysitter's Club," dice, dándome la primer sonrisa sincera que he visto en su rostro en mucho tiempo. "Me encantaban esos libros para niños."
"Supongo que ya no somos niños, ¿cierto?"
"Nah, supongo que no." Su sonrisa se transforma en una mueca y se mueve sobre sus pies.
"Supongo que deberíamos empezar a actuar como adultos, ¿no lo crees?"
Ella se ríe con ironía, como la leña chasqueando en el fuego. "Supongo que sí. Cul—um, Edward, lo siento, ¿de acuerdo? Es solo que, ella se presenta de pronto, arruina lo que tú y yo tenemos, y yo—"
No la detengo de su perorata. Lauren se detiene sola. Cerrando sus ojos, inhalando, conteniendo el aliento por unos segundos antes de soltarlo por entre sus labios fruncidos. Abriendo sus ojos, su rostro se ve más dulce, o al menos tan dulce como puede verse el rostro de Lauren Mallory.
"Lo siento," dice.
Asintiendo, acepto en silencio su disculpa, consciente de que esas palabras es lo mejor que recibiré de ella. Rodando los ojos, se da la vuelta, pero no antes de que alcance a ver el atisbo de una sonrisa en su rostro. Me quedo junto a mi coche, viendo su figura retirándose al doblar una curva de la calle y desaparece a la vuelta de la esquina. Mirando a ese lugar donde ya no está, mis ojos arden y parpadeo alejando el dolor. Parpadeo alejando el dolor y los recuerdos de un niña inocente, que tal vez no esté tan perdida en su mierda para ser la chica que fue alguna vez.
~c00ch~
El sol sale al dirigirme a casa. Mis ojos todavía duelen y mi boca está abierta con un gran bostezo. La idea de faltar a la escuela es tentadora, pero no arrojaré a Bella a los lobos. Lauren actuó con sinceridad, pero sé lo vengativas que son las chicas en ocasiones.
Que son casi siempre.
Sonriendo para mí mismo, desecho la idea. Lauren va a desistir porque ella preferiría ceder a mis amenazas que arriesgarse a que su papi se entere que su costoso convertible que reportó como robado, reside en este momento en el fondo del lago a menos de treinta y dos kilómetros de su casa, gracias a su encantadora hija.
Me doy cuenta que la densidad de las nubes disminuye sobre mí, cerrando la puerta de mi Volvo detrás de mí. Estirándome, disminuyo la molestia de mi cuello y hombros. La tensión se apodera de mis huesos y mis músculos, los resultados de una noche sin dormir. Mirando a la oscuridad de la ventana de mi recámara, no puedo evitar preguntarme si ella ya está despierta, si se da cuenta que sus piernas ya no están enredadas con las mías, y si ya no siente el calor de mi cuerpo.
Un viejo modelo Chevy baja por la calle, uno casi idéntico al de Bella, pero completamente restaurado. Color azul aciano y con adornos en blanco, la camioneta se detiene cerca de nuestro camino de entrada y baja la ventanilla, camino por la calle, viendo a un hombre de cabello oscuro devolviéndome la mirada titubeante desde el interior de la cabina.
"¿Está perdido?" Pregunto. Al vivir en un pueblo pequeño, conozco casi todas las marcas y modelos de vehículos de cada individuo que vive aquí y este tipo—no vive aquí.
"Tal vez," dice, riéndose. "Estoy buscando a alguien, ¿alguien llamada Esme Platt? La mujer de la cafetería dice que vive por aquí."
Entrecerrando mis ojos, le doy un buen vistazo. Está a finales de sus cuarenta, robusto, pero no gordo. No, se ve robusto por las bandas de músculos en sus brazos, no propiamente ocultos debajo de la manga larga de la camisa que lleva puesta. La sombra de una barba y un bigote ensombrece su rostro, diciéndome que no se ha afeitado en unos días. Hay lodo pegado bajo el chasis del coche. Botellas de agua vacías y bolsas de papas fritas están dentro de una bolsa de Walmart que descansa en el piso del lado del asiento del pasajero. Este tipo ha estado viajando por días, tal vez más.
Metiendo las manos en mis bolsillos, intentando verme casual, aunque una sensación extraña y sigilosa se apodera de mi cuerpo, pregunto, "¿Para qué necesita a Esme Platt?"
El hombre levanta una ceja. "Eso es entre la señora Platt y yo. ¿Eres tú la señora Platt?" Me mira de la cabeza a los pies con tanta intensidad como yo lo miro a él.
"Nah, nunca he escuchado de ella." Me encojo de hombros, molesto por su tono sarcástico. "Lamento no haber podido ayudarlo."
"No hay problema. Oye," dice, dándome una sonrisa amigable, "si de casualidad te topas con ella, dile que la estoy buscando. Vengo desde muy lejos, ha sido un largo viaje."
"Claro," respondo. "¿Quién debo decirle que la está buscando?"
El hombre saca su brazo por la ventanilla abierta y me da una tarjeta de negocios. La tomo, leyendo la impresión en negrita sobre el fondo blanco.
"Charlie," leo, viendo su sonrisa aparentemente sincera. "Charlie Swan."
Chan, can, chan, chaaaan… ¡Aparece el padre ausente! O al menos eso parece, ¿ustedes qué creen? En fin, ya lo veremos, mientras tanto ya conocemos un poco más del pasado de Edward y su historia con Lauren y Jasper, es comprensible que aunque ambos se han portado difíciles últimamente, y aunque sin duda Lauren va a seguir siendo un dolor el trasero, Edward se siente identificado con ellos, por la historia que todos comparten, son años de conocerse, desde que eran niños. ¿Se imaginan? Mucho más en el caso de Jasper que es casi como su hermano, que bueno que al fin él reaccionó y parece que todo vuelve a la normalidad entre ellos. Y en cuanto a Lauren, bueno, esperemos que el chantaje surta efecto y deje a Bella en paz, porque a Edward no le decía nada, pero a Bella… no es de extrañar que volviera a casa llorando después de leer mensajes como esos. Y fue un error el que Bella no se lo contara a Edward, sin duda tiene que mejorar la comunicación entre ellos, ya aprenderán ;) Espero que hayan disfrutado del capítulo y por supuesto, esperaré ansiosa sus reviews para saber qué les pareció y leer pronto el siguiente. Recuerden que faltan pocos capítulos para terminar y sus reviews siempre nos alientan a pisar el acelerador y traducir más rápido, y nos les cuesta nada a ustedes, solo unos minutos de su tiempo y el deseo de ser agradecidos.
Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: ariyasy, kaja0507, Marie Sellory, Aidee Bells, weirdandmore, somas, PRISOL, Cinti77, Paola Lightwood, BereB, Aislinn Massi, Car Cullen Stewart Pattinson, NaNYs SANZ, paupau1, AnnieOR, dobleRose, malicaro, tocayaloquis, bealnum, JessMel4, NarMaVeg, piligm, lagie, glow0718, Isis Janet, Jade HSos, angryc, jupy, Gaby Grey, mrs puff, E-Chan Cullen, Tata XOXO, Lizdayanna, EriCastelo, Cassandra Cantu, bbluelilas, tulgarita, Sully YM, Noriitha, belen2011yani, Liz Vidal, Mio1973, Mafer, saraipineda44, Lady Grigori, Ali-Lu Kuran Hale, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo capítulo, que espero sea muy pronto. DEPENDE DE USTEDES.
