Como ya saben nada de esto me pertenece, la dueña de estos personajes es Stephenie Meyer y la autora de esta graciosa historia es la autora Hoodfabulous, yo solo traduzco ;)

Y como siempre me acompaña mi querida amiga y Beta, Erica Castelo. Gracias por tu ayuda :*


Capítulo veinticinco: Boca abajo

Han pasado semanas desde que pensé por última vez en el misterioso Charlie Swan. Cualquier inquietud que sintiera relacionada con la presencia del hombre, se desvaneció junto con el otoño. El invierno llegó de pronto, al parecer de la noche a la mañana. Por primera vez en años pasé Navidad en la comodidad de una familia real… aún si nuestra estructura familiar está un poco jodida.

Ahora la primavera está en el aire, junto con la promesa de una vida diferente y un nuevo futuro.

"La Tierra llamando a Edward." Bella truena sus dedos, sacudiendo su cabeza con el atisbo de una sonrisa en su rostro. "¿Qué hay de este lugar?"

Da golpecitos con su dedo en la pantalla de su laptop y cruza sus tobillos detrás de ella. Acostada boca abajo en su cama, descalza y con esos leggings puestos, ella es absolutamente tentadora. La curva de su trasero se acentúa por la tela ajustada, un recordatorio silencioso de uno de los primeros atributos físicos que me atrajeron de ella. Abandono la silla del tocador donde estaba sentado y la acompaño en la cama, colocando mi mano en su espalda baja. Surgen escalofríos bajo mi palma y sonrío, con suficiencia en realidad, disfrutando la reacción de su cuerpo a mi mero contacto.

Giro la laptop en mi dirección y examino la pantalla. "Se ve algo pequeño. ¿Cuánto es de la renta?"

"Mil doscientos."

"¿Por un departamento con una cama en la pared?" Frunzo el ceño, sacudiendo mi cabeza. "Tienes que estar bromeando."

"Es una cama escondite." Bella pone los ojos en blanco. "Creo que es… original."

Soltando una risita, hago clic en otro vínculo y el departamento de mierda desaparece, remplazado por uno más bonito y con más estilo. "Este me gusta más: más metros cuadrados, interior moderno, sin cama en la pared."

"Y solo el doble de lo que cuesta el último." Bella bufa y cierra la laptop. La aleja y cruza los brazos frente a ella, enterrando su rostro. "Nunca vamos a encontrar un departamento con el que estemos de acuerdo. Lo que tú quieres no es asequible y los lugares que yo elijo no pasan la inspección de Edward Cullen. Buscar un departamento me hace sentir miserable."

"Oye, al menos estoy buscando."

Bella resopla. "¿Ah, sí? Esta es la primera vez que has intentado ayudarme a encontrarnos un lugar, que es otra razón por la que estoy tan estresada."

"Tal vez he tenido otras cosas en mi mente, como la forma en que te ves acostada en esta cama." Froto reconfortantes círculos en su espalda baja hasta que la acción hace a un lado su camiseta y baja sus leggings una fracción de centímetro. Esos dos hoyuelos me llaman, las pequeñas hendiduras apenas visibles desde el ángulo en el que estoy sentado. Tiento las hendiduras con dos dedos, haciéndole cosquillas en su piel. Aunque nuestros padres insisten en que las puertas de nuestras recámaras estén abiertas cuando estamos solos, pocas veces suben a la planta alta a vernos. Si lo hicieran, moriría durante las altas horas de la noche cuando estamos solos en mi cama, sudorosos y explorando, nunca cansados de explorar.

Ninguna exploración es suficiente, en mi opinión.

Sintiéndome particularmente atrevido hoy, bajo sus leggings de una forma miserablemente lenta, revelando centímetro a dulce centímetro de piel tersa. Ella no lleva puesto nada por debajo, no cuando usa leggings o jeans así de ajustados, afirmando que las líneas de las bragas son horribles y de mal gusto. Maldigo todo lo que tenga que ver con líneas de bragas, deseando que fuera comando todo el tiempo.

El rosto de Bella emerge de donde se oculta y me da una sonrisa irónica. "¿Qué estás haciendo?"

"Distrayéndote."

"Sabes que la puerta está completamente abierta, ¿verdad?" Mira con inquietud hacia la puerta abierta. Las risas ocasionales de Carlisle y Esme pueden escucharse en la planta baja. "¿Y si alguien entra?"

"¿Qué si no lo hacen?" Sonriendo, cambio de posición sobre la cama, rozando con mis labios la cima de su trasero, amasándolo con un toque suave. Con mis pulgares hundiéndose entre sus piernas, veo que la humedad ya me está esperando. "Sube más en la cama."

Con rodillas temblorosas ella hace lo que le pido, su cabello castaño extendiéndose sobre sus hombros, sus ojos del mismo tono todavía lanzan una cautelosa mirada hacia la puerta abierta. Joder, espero que esté escuchado por si hay pasos subiendo las escaleras, o la voz de su madre llamándola. Mi mente está en algo más totalmente.

"¿Qué vas a, oh—?" Gime cuando meto un pulgar en su húmeda entrada, masajeando su clítoris con delicados círculos con dos dedos libres.

Bella lucha por abrir más sus piernas para permitirme más acceso, pero lo apretado de sus leggings se lo impide. Su mano desciende por su costado, sus dedos moviéndose en un intento desesperado por bajar la tela, pero coloco mi mano en la suya y ella se detiene, gimiendo en su edredón. Sus caderas giran, su mano regresa cerca de su rostro y tapa su boca. La humedad escurre por entre sus piernas con cada penetración profunda y gira sus caderas, suplicándome en silencio que sacie sus ansias. En vez de eso, abandono su coño totalmente, buscando con curiosidad un nuevo objeto de deseo y lo descubro. Arrugada y rosada, su piel se siente áspera contra la yema de mi pulgar, ahora más lisa al usar sus propios jugos para humedecerla.

"Me encanta tu trasero," murmuro, suspirando cuando su cuerpo se tensa. "Tal vez algún día…"

"¿Tal vez algún día estaré más abierta al sexo anal?" Su respuesta en un murmullo provoca que suelte una carcajada, casi acabando con las ganas, pero no del todo. Lo hinchado de mi polla dentro de mis jeans es pura tortura, ideas de hundirme en su apretado trasero nublan mi mente. Tiento la pequeña entrada, con mi pelvis meciéndose contra la cama para aliviar la miseria abajo. Utilizando mi mano libre, trazo con mi dedo su hendidura y su reacción es inmediata, girando sus caderas en secuencia con las mías. Con su cuerpo relajándose, ella se empuja hacia mí y mis pulgares entran en su cuerpo, ambos a la vez. Un grito amortiguado se pierde en su almohada, deteniendo todos mis movimientos.

"¿Te estoy lastimando? ¿Quieres que—?"

"Un poco. Duele un poco, pero creo que podría sentirse bien." Ella está jadeando, y es jodidamente caliente. "¿Tienes algo de lubricante?"

Soy un adolescente. Claro que tengo lubricante.

Cruzo sigiloso el pasillo y hurgo dentro del cajón de mi mesita de noche, sacando triunfante una botella de lubricante que no he tenido que utilizar en mucho tiempo. Una vez que vuelvo a su recámara, le echo un chorrito dentro de la grieta de su trasero, viendo con fascinación como resplandece y viaja al lugar oculto. Ella se estremece por la frialdad de todo, y la presión de mi pulgar empujando y retorciéndose delicadamente al entrar.

"No te detengas." Sus palabras son una súplica, toda ininteligible y entrecortada entre las plumas de ganso. "Se siente muy extraño, tan pervertido, pero muy bien. Por favor, no te detengas."

Mi pulgar aún está dentro, dándole tiempo para adaptarse. Vuelvo a follar su coño con mis dedos, llevándola a un apasionado frenesí. Cada giro de sus caderas obliga a mi pulgar a adentrarse más profundo en el apretado espacio entre sus nalgas, ahora más allá del primer nudillo. Los músculos se contraen en el interior, succionando y apretando mi pulgar. Trazo con mi lengua la hinchazón de su piel, empujando mi dedo más profundo hasta que su trasero está totalmente lleno con mi pulgar. Lentamente, bombeo dentro y fuera de su coño y su trasero, estremeciéndome cuando siento sus propios dedos moverse entre sus piernas y encargarse de su clítoris. Me concentro en los sonidos que salen de su garganta, en la suavidad de su cuerpo, e incremento el ritmo de mis dedos, alentado por sus palabras susurradas.

"¿Puedes… puedes…?" Su petición murmurada se pierde en el algodón arrugado de su cama.

"¿Si puedo qué? Dime, nena." Voy más despacio y ella gime en frustración, echando un vistazo por encima de su hombro con mejillas rosadas.

"¿Puedes hacer eso mientras me follas?"

Por todos los cielos.

Me pongo de rodillas antes que cualquiera de nosotros pueda pestañear. Con la cremallera entre mis resbalosos dedos, la bajo y bajo mis jeans y mi bóxer. Tan enredado en mi propia ropa como ella lo está, coloco mis manos en su cintura y la levanto poniéndola de rodillas. Aunque me encanta ver el rostro de mi chica cuando se corre, tengo que decir que esta es mi posición favorita. La forma en que su trasero me golpea, zangoloteándose y rebotando con cada estocada en su interior me vuelve loco. Traigo el recuerdo conmigo constantemente, dejándome sentado en clase al siguiente día con jeans abultados y manos temblorosas, lo que no es diferente de este momento. Mis manos tiemblan mientras masajeo su trasero, envolviendo mi mano en mi polla y pasando la hinchada cabeza a lo largo de su hendidura, cubriéndola con sus jugos. Mordiendo mi labio inferior, dejo que la hinchada punta recorra la piel arrugada de su trasero, con curiosidad. Solo con jodida curiosidad.

"Oh, Dios. Es muy grande." Escucho el pánico en su voz. Su cuerpo se tensa bajo mi toque.

"Lo sé, nena," digo, sacando mis caderas y dejo que mi polla se deslice entre la grieta de su trasero. "No te lastimaría."

Bella muerde su labio, mirándome con ojos muy abiertos. "A menos que yo quiera que lo hagas, ¿cierto?"

Dios, ayúdame.

"Incluso entonces." Trago con fuerza. Soltando mi polla, veo cómo se desliza, lo rosado de su trasero visible cuando me aparto. "No puedo lastimarte."

"Tal vez es como hacerse un tatuaje," dice, explicándose cuando le arqueo una ceja. "Dijiste que el dolor es placentero."

"No deberías decirme cosas así." Gimo y guio mi polla hacia su coño, lamiendo mis labios y mirando hacia donde pronto nos uniríamos. El piercing plateado en mi polla se desliza dentro del color pétalo de rosa y es fascinante estar dentro de ella, observando su cuerpo ajustarse en torno a mi polla, retorciéndome en el interior, gimiendo en el exterior. Su piel pálida descansa contra mi cuerpo tatuado y estoy totalmente dentro de ella, sin moverme, hasta que ella se aparta, solo para volver a empujar, las suaves colinas de su trasero rebotando. Con sus codos y sus rodillas enterrándose en el colchón, ella los utiliza para impulsarse. Siento que sus dedos vuelven a su clítoris, rozando mis bolas antes de tomarlas en su mano. La sensación de sus dedos envolviendo mis bolas provoca algo en mí, me obliga a moverme, a penetrarla, a buscar esa pequeña entrada trasera y hacer un círculo en ella con mi pulgar. Antes que la mitad de mi pulgar esté dentro, ella llega a la cima, dando un grito estrangulado y provocando que me quede inmóvil.

La habitación está en silencio, salvo por su respiración dificultosa y sus lloriqueos postcoitales. Me bajo de la cama, mi polla se desliza de su interior y la hace dar un delicioso gemido. Hago un lado las cortinas de la ventana de su recámara. No hay un coche en la entrada, no hay señales de vida dentro o afuera. Antes de volver a la cama, cierro la puerta de su recámara de golpe, poniéndole seguro detrás de mí y vuelvo a levantar su cuerpo laxo poniéndola de rodillas. Mi polla se mueve y penetro de nuevo, sin contenerme en el ritmo, indiferente al chillido de su cama o lo alto de mis feroces gruñidos ahora que estamos solos. Cerrando mis ojos, imagino que estoy dentro de una parte muy diferente de su cuerpo, un lugar que ella encuentra pervertido, tabú y prohibido. En cuestión de minutos me corro dentro de ella, llenándola hasta que se derrama a mi alrededor y su cuerpo queda relajado sobre la cama, saciado. Tan saciada como lo estoy yo, aunque no del todo. No hasta que me permita terminar lo que ambos empezamos el minuto que ella entró en mi vida con esos jeans ajustados.

~c00ch~

Esta semana ha sido una ocupada, llena de fotos de último minuto para la edición de graduación del periódico de la escuela, reavivando mi relación fraternal con Jasper durante varias tocadas, y dando vueltas… persiguiendo el trasero de Bella, las veinticuatro horas del día. El cansancio arrastra mi cuerpo, provocando que me balancee en la banca y frotando mis ojos para deshacerme de la soñolencia que me queda. Bella se sienta frente a mí en el almuerzo, una manzana abandonada y magullada sobre la mesa de picnic entre nosotros. La agarro y le doy una mordida, sonriendo con la fruta maltratada en mi boca.

"¿Qué?" Pedazos de manzana salen volando de mi boca, salpicando la superficie desgastada de la mesa de picnic.

"Hay mejores manzanas dentro de la cafetería. Esa está prácticamente arruinada."

Me encojo de hombros. "A mí me sabe dulce, pero no tanto como tu apretado—"

Angie se nos une en la mesa, dejando caer su bandeja junto a la de Bella. El rostro de Bella se ruboriza a unos diez tonos de mortificación y me mira con los ojos entrecerrados, frunciendo sus labios.

"¿Qué sabe dulce?" Pregunta Angie, dándonos una sonrisa divertida a los dos. "¿La manzana?"

"El trasero de Bella," respondo. El rostro de Bella se torna a un color carmesí y me lanza una servilleta arrugada, fallando por un kilómetro.

"Ustedes dos están tocados." Angie sacude la cabeza, su sonrisa divertida transformándose en un ceño fruncido. "¿Se enteraron que hay un tipo raro paseándose por el pueblo?"

Bella abre su refresco, el sonido crujiendo en el aire. "¿Qué tipo raro?"

Angie se encoge de hombros. "No lo sé, un tipo conduciendo una vieja Chevy. Se ha estado quedando por las noches en un motel a las afueras del pueblo durante un par de semanas. El tío de Mike Newton es el dueño del motel—se llama Waylon Newton. Como sea, Waylon dice que el tipo estaba en el pueblo desde antes de Navidad. Dijo que fue evasivo cuando Waylon le preguntó qué estaba haciendo en el pueblo."

Un recuerdo estimula mi mente. "Conduce una Chevy, ¿eh?"

Angie asiente y desenvuelve su sándwich. "Sí, una Chevy antigua restaurada, según Mike."

No he pensado mucho en Charlie… ¿Swan? Sí, Swan. Su tarjeta sigue metida en alguna parte de mi cartera. Bajo la seguridad de la mesa de picnic, saco la cartera de mi bolsillo y retiro la tarjeta de negocios, leyendo las palabras impresas en negrita.

"Así que, ¿cuándo ibas a decirme que Lauren y tú tuvieron una charla?" Bella pregunta. El cambio de conversación y sus palabras repentinas me devuelven abruptamente al presente. La tarjeta se cae de mi mano y cae en la tierra cerca de mis botas.

"¿Cómo sabes de eso?" Frunciendo el ceño, le doy otra mordida a la manzana y me olvido de Charlie Swan, más preocupado por mi chica partiéndome el trasero en este momento.

"Ella ha estado tan dulce que empalaga durante los últimos meses." Bella se encoge de hombros. "Así que la arrinconé en el baño de chicas y le pregunté qué estaba pasando. ¿Leíste mis mensajes privados de Facebook? ¿En serio?"

"Estabas llorando." Arrojo el centro de la manzana a la bandeja de su almuerzo y entrecierro los ojos mirando a la distancia, notando una mata de pelo rubio alborotado. "Y sabía que no me dirías por qué estabas molesta."

"¿Has leído algo más en mi teléfono?" Frunce el ceño, con la mirada baja y triste. Angie nos observa hablar, su mirada desplazándose entre los dos al mismo tiempo que arranca la costra de su sándwich.

Frunzo el ceño. "Por supuesto que no. No se trataba de invadir tu privacidad ni nada de eso. La única razón por la que vi tu teléfono es porque estabas llorando. Vi el nombre de Lauren destellar en la pantalla y sabía que ustedes dos no se llevaban bien."

"No debiste hacer eso." Su voz es baja, herida. "No debiste invadir mi privacidad."

"Sentí la necesidad de protegerte," digo. "Siempre siento la necesidad de protegerte."

"Eso es muy… dulce," murmura Angie. Con los codos sobre la mesa, y la barbilla en sus manos, Angie me da una sonrisa enigmática, batiendo sus pestañas.

"No necesito protección," Bella refunfuña. Se levanta, sacando sus piernas de debajo de la mesa y agarrando su bandeja. "Necesito a alguien que confíe en mí, alguien que no invada mi privacidad. No solo viste mi teléfono a escondidas, sino que me lo ocultaste. Tuviste toda una conversación con Lauren por mí y nunca dijiste nada. No soy una niña tonta que no puede hablar por sí misma. Si vamos a estar juntos, tienes que confiar en mí. Y yo tengo que confiar en ti. Y en este momento no estoy sintiendo esa confianza, Edward."

"Jesús, lo siento, ¿de acuerdo?"

Angie bebe de una caja de jugo, con las cejas en la línea de su cabello.

"¿Lo sientes?" Bella se ríe y sacude la cabeza, sin ningún vestigio de humor en su rostro. "Me estoy estresando por todo: la graduación, mudarnos de la casa, encontrar un departamento para nosotros, vivir en una nueva ciudad. Rose no ha hablado conmigo en meses, no después de que tú golpearas a Paul en la playa. Y sexo anal. ¡Estoy aterrada por el sexo anal!"

Angie tose y escupe. El Capri Sun sale disparado por su nariz y escurre por su barbilla. Bella palmea su espalda hasta que Angie se aclara la garganta, inhalando con un jadeo sorprendido. El color anaranjado del jugo mancha su camiseta blanca.

"¿Por qué estás aterrada por el sexo anal?" Frunzo el ceño. "Lo hemos estado llevando con calma. Te he estado preparando para el verdadero acto…"

"¿Cómo te sentirías si te meto un salami por el trasero?" Bella frunce el ceño y Angie sigue jadeando por aire. "Porque así de intimidante es tu gigantesca polla."

"¡Qué! ¿Quieres que me disculpe por no tener una polla pequeña?"

Bella pone los ojos en blanco y se aleja, con sus hombros caídos. La luz del sol de la primavera atraviesa las gruesas nubes en el cielo, iluminando su camino. Angie se aclara la garganta, llamando mi atención.

"Del tamaño de un salami, ¿eh?" Sonriendo, menea sus cejas mientras limpia el jugo de su nariz con una servilleta arrugada.

Frunciendo el ceño, desvío la mirada de ella y busco nuevamente a mi chica. El tipo con el familiar cabello rubio pasa junto a ella, dándole una sonrisa amable, una sin ninguna insinuación oculta. Ya no.

Jasper se nos une en la mesa, con Alice a cuestas. Hace un gesto con su cabeza en dirección a Bella, elevando sus cejas preguntando. "¿Qué le pasa?"

"Una falla de comunicación," respondo.

Suspirando, alcanzo la tarjeta medio oculta en la tierra cerca de mis botas. Le sacudo la suciedad, arrugando mi frente mientras leo las palabras.

Sargento Mayor Charlie Swan

Reclutador del Ejército de los Estados Unidos

"Una falla de comunicación de mi parte." Meto la tarjeta de vuelta en mi cartera. "Pero ya no."

Tres miradas curiosas me siguen mientras cruzo los terrenos de la escuela, con mi mandíbula apretada con determinación.

~c00ch~

Bella sigue aplicándome la ley del hielo durante el resto del día, esquivándome cuando intentaba impedirle entrar a su última clase. La tarjeta de negocios de Charlie Swan quema un agujero en mi cartera, burlándose de mí por mantenerla oculta por tanto tiempo. Probablemente la tarjeta no tenga nada que ver en lo absoluto, pero aun así, después de la confrontación durante el almuerzo, no voy a tomar ningún riesgo.

Suena la última campana y esquivo gente a la izquierda y la derecha, corriendo por el pasillo para esperar a mi chica para poder hablar de camino a casa. Pero se fue, su escritorio cerca del fondo del salón de clases está vacío, desprovisto de su suave sonrisa, sus ojos coquetos y su cabello castaño. El estacionamiento está lleno de risas y fuertes voces, chicos subiendo a sus vehículos y dirigiéndose a casa, la promesa de las actividades del viernes por la noche densa en el aire. Estoy parado en el césped pisoteado cerca del estacionamiento, mirando alrededor buscando indicios de mi chica y sin encontrar ninguno.

Jasper está parado a un lado de su van, su compañera semipermanente no se ve por ningún lado. Levanta la vista cuando me acerco a él, sus cejas elevadas como preguntando hasta que ve que estoy echando un vistazo al estacionamiento una vez más.

"Alice la llevó a casa." La puerta del conductor rechina y protesta mientras la abre. Arroja un libro en el estropeado asiento del lado del pasajero. "Se veía molesta. ¿No arreglaste las cosas?

Dejo escapar un profundo suspiro. "Ella no me dio la oportunidad."

"¿Su primera pelea?"

"Sí." Rasco la parte de atrás de mi cuello, con mi corazón triste en mi pecho. "No sé cómo corregir las cosas."

"¿Con flores? ¿Dulces?" Jasper se ríe al ver mi exasperado ceño fruncido. "Oye, soy tan ignorante como tú. Nunca antes tuve una novia."

"Bella no es el tipo de chica de flores y dulces."

Jasper sube a la van y se gira en el asiento para quedar frente a mí. "Bueno, ¿qué tipo de chica es ella?"

Considero su pregunta. "Amable y desinteresada. Bella es el tipo de chica que preferiría usar jeans a un vestido, el tipo de chica que preferiría llorar con una melodía country triste que estar parada en un abarrotado concierto, rockeando con una banda en vivo. Le encanta la comida grasosa y los libros gruesos. Se equivoca al hablar y siempre mete la pata. Le encanta el algodón más que la seda, y las mañanas relajadas en la cama." Trago. "Se derrite cuando vemos juntos The Notebook, sobre todo durante la escena de la lluvia—la escena cuando están en el bote rodeados por patos y gansos. Tal vez son cisnes."

Cisne, Swan… Charlie Swan.

Jasper se ríe, el sonido burlón me hace checar mi tarjeta de hombría. "¿Qué pasa durante la escena de la lluvia?"

"Allie le pregunta a Noah por qué no le escribió después que ella volvió a casa, sin saber que él le había escrito. Él le había escrito una carta por día durante un año, pero su madre le había ocultado las cartas a Allie." Aclaro mi garganta, sacudiendo mi cabeza y sintiéndome como un marica por tener memorizada la película. "Fue un malentendido."

Jasper intenta ocultar su sonrisa, el bastardo me sigue la corriente. "¿Y qué pasó después en la película? ¿Cómo es que este tipo Noah resuelve las cosas con esa chica Allie?"

"¿Además de con las cartas? Él construye la casa de los sueños de ella justo después que ella lo deja."

Jasper enciende el motor, dando vida a la estruendosa van. "Entonces, dale un romance del tipo Notebook."

El bastardo me mira con complicidad. Cuando una emoción extraña se apodera de mí, alojándose en mi pecho. Doy un paso hacia atrás, mi propia sonrisa incontrolable. "Jasper, eres un maldito genio."

Jasper cierra la puerta de golpe y coloca su brazo en la ventanilla abierta. "Lo sé, hombre. Lo sé."

~c00ch~

En vez de buscar a Bella cuando me detengo en la entrada, subo las escaleras y me refugio en mi recámara por el resto de la tarde. Con mis ojos ardiendo por el resplandor de la pantalla de mi computadora, apenas me doy cuenta de los ligeros golpes en la puerta de mi recámara.

Esme asoma la cabeza dentro. "¿Edward? La cena está lista."

"No tengo hambre."

Esme frunce el ceño y entra a mi recámara, con los brazos cruzados sobre su pecho. "¿Qué estás buscando?"

"Un departamento para alquiler." Suspiro, frotando mi frente. "Bella ha estado haciendo toda la búsqueda y no es justo, así que voy a resolverlo. Con suerte encuentre algo lindo y asequible para sorprenderla." Le sonrío. "Una casa de ensueño."

Esme me da una dulce sonrisa. "¿No crees que a ella le gustaría opinar respecto a cuál departamento elegir?"

"No lo sé," murmuro con duda. "Hay una lista con sus 'requisitos' grabada en mi cerebro. Encontrar un departamento con todos esos requisitos es la parte difícil. Solo quiero hacer algo lindo para ella, ¿sabes?"

"¿Pelearon?" Pregunta. "Ella está abajo con un puchero frente a su plato."

"Leí unos mensajes en su teléfono." Gemí al ver su gesto de decepción. "Ella estaba llorando. Aun así, eso no excusa lo que hice."

"¿Y encontrar el departamento de sus sueños es tu forma de disculparte?" Esme descansa una mano sobre mi hombro y lo aprieta para darme ánimo. "Edward, es un gesto dulce, pero conozco a mi hija. Ella querría ser parte del proceso de buscar un departamento. Sorprenderla al alquilar un departamento sin que lo sepa, probablemente tendrá la reacción opuesta de la que esperas."

Gimiendo, pongo una palma en mi rostro. "Tienes razón. ¿Ahora que se supone que haga?"

"Dale un poco de tiempo, cariño. Se le pasará y cuando lo haga, siéntate con ella y tengan una conversación sincera. Bella no espera grandes sorpresas o inmensas declaraciones de amor de nadie. Ella espera honestidad y confianza."

Honestidad y confianza.

"Hablando de honestidad y confianza." Meto la mano en mi bolsillo, sacando mi cartera y la tarjeta manchada de tierra. Ella la toma de mi mano extendida, con su frente arrugada en confusión. "Este tipo estuvo en el pueblo hace un tiempo, preguntando si conocía a Esme Platt. Pensé que era algo sospechoso, así que le dije que no te conocía. Esa fue la última vez que lo vi, pero me enteré que está de nuevo en el pueblo. Debí haberte hablado antes de esto."

"Charlie Swan," murmura. "No me suena familiar. Dice que es reclutador del Ejército de Carolina del Sur…"

"Escuché que se está quedando en el hotel de Waylon," digo. "Tal vez deberías de darle la tarjeta a Carlisle y dejar que él verifique las cosas para estar más seguros."

Esme sonríe y da golpecitos con la tarjeta en mi nariz. "¿Sabes qué? Creo que lo haré."


¡Pobre Edward! No sabe cómo contentar a Bella en su primera pelea, pero bueno, tiene que aprender que para todo, la comunicación es esencial. Y al parecer lo está haciendo al compartir con Esme la tarjeta de Charlie, que sigue todavía en el pueblo y todavía no sabemos por qué. Pero pronto lo sabremos. Y bueno, no podían ser estos dos sin su característica escena caliente como la del principio del capítulo, ¡uff, qué calor! Se ve que la obsesión de Edward con los traseros no es solo "superficial" jejejeje, ¡le trae unas ganas! La pregunta es, ¿se lo permitirá Bella? Con semejante polla es normal que tenga miedo, ¿no creen? Ya veremos si Edward logra cumplir su sueño :P Espero que hayan disfrutado del capítulo, como siempre esperaré ansiosa sus reviews para saber qué les pareció y hacer leer pronto el siguiente. No olviden que sus reviews es el único pago que recibimos por hacer esto para su diversión, ¡y no les cuesta nada! Solo unos minutos de su tiempo y su deseo de ser agradecidos.

Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: Cinti77, tocayaloquis, Paola Lightwood, kaja0507, Aislinn Massi, JessMel4, somas, Mio1973, mrs puff, dobleRose, bealnum, Tata XOXO, Lizdayanna, lagie, Jade HSos, Marie Sellory, Car Cullen Stewart Pattinson, Isis Janet, Sully YM, Mapi13, Lectora de Fics, NaNYs SANZ, EriCastelo, Cassandra Cantu, Noriitha, NarMaVeg, tulgarita, malicaro, PRISOL, angryc, BereB, miop, Liz Vidal, E-Chan Cullen, Ali-Lu Kuran Hale, Mafer, saraipienda44, Lady Grigori, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo, que espero sea muy pronto. DEPENDE DE USTEDES.

PD. Marie Sellory pregunta sobre los reviews, antes trataba más este tema en el grupo pero ya no quise hacerlo, nunca he querido darles una cuota para poder subir capítulo, solo les digo que si su respuesta es generosa, yo me esfuerzo por subir más pronto y así lo hago, como les he mostrado con otras traducciones. Pero cuando se trata de traducciones como esta, donde su respuesta no es tan generosa, tardo más en publicar, porque sé que pueden hacerlo mejor, veo las estadísticas de FF y sé cuántos leen. Si realmente me dejara llevar por una cantidad específica de reviews, no estaría leyendo este capítulo, con eso les digo todo. La traducción la termino, pero tardo más. Espero que haya aclarado tu duda nena :)