Como ya saben nada de esto me pertenece, la dueña de estos personajes es Stephenie Meyer y la autora de esta graciosa historia es la autora Hoodfabulous, yo solo traduzco ;)

Y como siempre me acompaña mi querida amiga y Beta, Erica Castelo. Gracias por tu ayuda :*


Capítulo Veintiséis: La confesión de Cullen

Tap, tap, tap.

El borrador de mi lápiz da golpecitos en la página en blanco de mi libreta. Miro fijamente a la página sin ver, deseando nada más que llenar cada línea con mis pensamientos, pero mi mente está en un vacío. Por primera vez en mi vida, no hay palabras y es aterrador.

Tap, tap, tap.

"Enfócate, Cullen," refunfuño. "No lo pienses demasiado y solo escribe lo que sientes."

La punta de mi lápiz toca el espacio entre dos líneas de la página. Un punto claro marca la página ahora, oscureciéndose con la presión de mi frustración empujando aún más el lápiz sobre ella.

Chasquido.

El grafito se quiebra por cuarta vez. Cuatro veces y cuatro lápices. Esos lápices quebrados cubren mi escritorio, , bajas de la guerra interna librándose dentro de mi cabeza. Lo malo es que todo esto es mi culpa: el vacío, mi incapacidad de escribir, la falta de creatividad. Soy yo quien leyó los mensajes del Facebook de Bella como algún tipo de novio celoso, aunque no fue mi intención en lo absoluto.

He visto a esos tipos, los que ven a escondidas los teléfonos de sus chicas. La mayoría son engreídos, con la cabeza en alto con arrogancia y una actitud de 'Me importa una mierda', cuando en realidad son ellos los inseguros, los que no confían en sus chicas porque no pueden confiar en sí mismos. Normalmente, son ellos los que son infieles en la relación, sus inseguridades conectadas directamente con sus propias acciones.

¿Cree Bella que soy ese tipo de hombre?

El cajón superior de mi escritorio está lleno de lápices afilados. Arrojo a un lado el quebrado y se resbala por el escritorio, chocando con los otros lápices desechados. Saco otro nuevo y presiono la punta contra la libreta abierta, pasando mi lengua por mi labio inferior y el piercing que sobresale de mi carne. No hay canciones, ni letras. Nada que escriba puede ser suficiente para expresar cómo me siento por dentro. Pero mi mano empieza a moverse por su propia iniciativa y antes de darme cuenta, hay palabras garabateadas en una línea. Son una cantidad mínima de palabras, palabras que han sido pronunciadas por millones de personas por miles de años. Poco originales, pero ciertas. Joder, muy ciertas. No es una disculpa, sino una confesión escrita.

Antes de que pueda acobardarme, doblo el papel a la mitad y abro la puerta de mi recámara. Una luz suave brilla desde la rendija entre su puerta y el piso. La música llena el aire, intensa y lúgubre, música que ella escuchaba antes que nos convirtiéramos en pareja, música que le recordaba lo triste que estaba en su interior después de mudarse de su hogar de la infancia. Apoyando mi frente en su puerta cerrada, cierro mis ojos y escucho la letra ocasional que no ahoga la madera que separa a mi chica de mí.

Lay down your burdens don't you let them drag you into

the ground

I know you're hurting but there's plenty of your pain to

go around

Con los nudillos listos para tocar la puerta, hago una pausa y deslizo mi puño por la madera. No hay razón para tocar. Ella no abrirá la puerta de todos modos y no lo ha hecho en un par de días. Mi cama está fría por la noche y mi inspiración se ha ido. Más que eso, siento como si mi corazón ya no estuviera en mi pecho. Está viviendo y respirando dentro de ella.

Deslizo el papel doblado debajo de la puerta de su recámara y regreso a mi habitación. Las sábanas y el edredón se sienten ásperos contra mi piel. Cierro mis ojos y tomo respiraciones profundas, forzándome a relajarme, pero no funciona. No solo soy insomne, sino que las pocas horas que duermo normalmente es porque ella está acurrucada a mi costado, su cuerpo cálido irradiando confort y amor.

Dios, la amo.

Pasan horas y ella nunca se presenta. Con los ojos adoloridos y exhausto, salgo de la cama y me pongo algo de ropa, ignorando no solo la puerta cerrada de su recámara, sino también a Esme que está diciendo algo al estar parada en el recibidor. No escucho una palabra de lo que dice. No capto nada. Nada salvo el peso de las llaves de mi coche en el bolsillo de mi sudadera y la frialdad del aire primaveral. Todavía se siente como invierno. Miro al cielo con los ojos entrecerrados. Gris y nublado, como siempre.

Una puerta se azota detrás de mí. Pasos se arrastran en la entrada. "Edward."

Abro mi boca, pero mis palabras están atoradas. Aclaro mi garganta, pasando temporalmente el nudo alojado ahí. "¿Sí?"

Bella está sin aliento y deslumbrante al mismo tiempo. Con el rostro sonrojado y las mejillas rosas, cruza la distancia entre nosotros, sus brazos envolviendo su torso en un intento por aferrarse a su propio calor corporal. Un pedazo de papel revolotea en una mano con cada paso y agacho la cabeza, mirando el raspón en la punta de mis botas.

"Creo que dejaste algo." Está a menos de medio metro de distancia, entregándome un conocido pedazo de papel.

"¿No lo quieres?" Sacudo mi cabeza, con el dolor apuñalando mi pecho. Oh, ahí está mi corazón. Dolido y con vida, no muerto.

"Solo tómalo, Cullen." Ella sonríe al ver mis ojos entrecerrados. Hay sombras debajo de sus profundidades chocolate. Sombras profundas de inquietud.

Tomo el papel y lo desdoblo, mirando las nuevas palabras garabateadas debajo de las mías. Por primera vez en días, una sonrisa se abre paso en mi rostro, resquebrajando los planos estoicos y laxos que anteriormente residían ahí.

"¿Es cierto?" Pregunto.

Bella asiente, apretando sus labios y agachando la cabeza de una forma un tanto tímida. "Más que a nada y a nadie."

Doblo el papel en pequeñas secciones y lo meto en mi cartera, donde permanecerá cerca de mí mientras yo exista. "Más que a nadie, ¿eh?"

Bella rueda los ojos. "Como si tuvieras que preguntar."

El alivio es repentino, más afilado que una hoja de afeitar, apabullante en intensidad. Decido probar las palabras, solo para ver cómo suenan en el aire matutino, sin desear nada más que memorizar la expresión de su rostro la primera vez que le diga cómo me siento. "Te amo, Isabella Platt."

Sorprendida por las palabras ya no solo puestas en papel, sino flotando en el universo, su boca se abre y sus ojos se amplían. Entonces cierra los ojos y sonríe, envolviendo nuevamente esos delgados brazos alrededor de su torso y abrazándose a sí misma. Celoso de sus brazos, me alejo del Volvo y la abrazo, enterrando mi rostro en su cabello y jurando nunca lastimarla de nuevo.

"Lo siento." Beso su frente. "Lo siento mucho, cariño."

"No es del todo tu culpa." Se sorbe la nariz y esconde su rostro contra mi pecho. "Reaccioné de forma exagerada en la escuela. Y después al ignorarte en la casa…"

"Mi sueño ha sido nulo estos últimos días." Frunzo mis labios, queriendo decir más, pero sin querer cabrearla de nuevo. "¿Sabes? Me sorprendió cuando no viniste a la cama esa primera noche, luego toqué el siguiente día y nada. Así no eres tú."

"Fue más idea de Rose que mía." Suspira y da un paso hacia atrás, fuera de mis brazos, quitando mechones sueltos de cabello de frente a sus ojos enrojecidos. "Después de la pelea en la escuela, quería hablar con una amiga, una vieja amiga, alguien en quién pudiera confiar, alguien que me diría su opinión honesta sobre el que leyeras mis mensajes. Así que llamé a Rose."

"Rose, ¿la amiga que no ha hablado contigo en meses? ¿Esa Rose?" Meses, demonios. Más bien como un año. Su amistad dejó de existir después de que golpeé al ex de Bella en la playa el año pasado en las vacaciones de primavera.

"Hablamos sobre eso." Bella se encoge de hombros y mira más allá de mí, con una expresión vacía en su rostro. "Ella dijo que estaba preocupada por mí, de que nosotros estuviéramos juntos, pero no sabía cómo decírmelo, así que solo… no lo hizo."

Qué demo…

Frunzo el ceño. "¿De qué tiene que preocuparse? Ella ni siquiera me conoce."

Bella suspira. "Sabe lo que vio, que es a ti actuando como un cretino con Paul en Facebook cuando nos conocimos. Sabe lo grosero que fuiste conmigo cuando nos mudamos aquí, y te vio ponerte violento con alguien que ella ha conocido toda su vida."

"Él te estaba forzando." Apretando mis puños, doy un paso hacia atrás, recordándome tomar respiraciones lentas y profundas antes de hacer algo estúpido, como estrellar el puño en mi coche. "¿Tu 'amiga' olvidó cómo Paul estaba prácticamente violándote en la playa? Qué conveniente que olvidara eso."

Bella presiona los dedos en su frente, masajeando su piel. "Rose cree que tienes problemas de ira."

"¿Problemas de ira?" Arrojo mis manos en el aire, mi rostro cómicamente caliente. "No tengo putos problemas de ira."

Bella arquea una ceja, con una media sonrisa en su rostro mientras me ve pasearme de un lado al otro. "¿Estás seguro sobre eso?"

"Entonces, ¿es por eso que me has estado ignorando?" Dejo de pasearme y observo su rostro. "¿Le crees a tu amiga? ¿Crees que soy violento—que te lastimaría?"

"No, necesitaba algo de tiempo, algo de espacio para pensar."

"Nunca te lastimaría," susurro.

La tristeza inunda su rostro y da un paso hacia el frente, sus dedos flexionándose y estirándose. "Sé que nunca me lastimarías."

En vez de dejar que me toque, de dejar que me consuma, me doy la vuelta y abro la puerta de mi coche, meciéndome ligeramente sobre mis pies. El mundo se inclina sobre su eje y parpadeo, confundido porque el camino de pronto está de lado. El peso del bolsillo de mi sudadera desaparece. Metal tintineando contra metal llega a mis oídos. Bella agarra las llaves de mi coche y las mete en su bolsillo.

"No vas a ir a ninguna parte. No hasta después de que duermas un poco." Hay preocupación en su voz—temor e interés, algo que odio admitir que he echado de menos, algo que nunca me di cuenta que anhelaba. No desde que mi mamá murió.

"No puedo dormir sin ti." Con mi voz suave, la miro a los ojos, preguntándome si ella sabe que tiene mi mundo en la palma de su mano.

Bella deja escapar un profundo suspiro y muerde su labio inferior. "Yo tampoco. No he dormido los últimos días. Todo lo que he estado haciendo es yacer en la cama y patearme el trasero en el interior por exagerar y por ser tan obstinada, al no perdonarte más pronto. Ven, vamos a la cama."

"Esme y Carlisle no lo permitirán," digo.

Bella sonríe, agarra mi mano y camina hacia atrás subiendo por la entrada, llevándome a la casa. "Creo que esta vez harán una excepción."

~c00ch~

La somnolencia dura tiempo después que sale el sol. Bella traza un patrón de palabras en mi pecho y cierro mis ojos, sonriendo al identificar cada letra de la palabra.

"También te amo," murmuro, mi voz gruesa por el sueño.

"Chico inteligente," dice.

Sin trazar ya las palabras, ella tienta el metal en mi pezón izquierdo, tirando del piercing y enviando disparada una sensación de placer directamente a mi vientre. El calor inunda mi abdomen, retorciéndose y dando vueltas, abriéndose paso a mi polla. Tomo su mano, retirándola de mi piercing y llevándola al bulto dentro de mis pantalones de dormir. Ella toma una respiración profunda y se echa a reír, alternándose entre tocar mi erección y agarrar mis bolas, rodándolas de un dedo al otro.

"Tenemos que ser rápidos," susurra. "La escuela empieza en menos de una hora."

Gimo. "No es tiempo suficiente." Pero ella se mete bajo las sábanas y estoy en el puñetero cielo. Mi polla se mueve nerviosa cuando ella baja mis pantalones de dormir. Levanto mis caderas y desaparecen, junto con mi bóxer. Aliento caliente y una mano igual de caliente me envuelven, lamiendo y chupando, sus dientes rozando mi piel, pero no de una forma dolorosa, a menos que sea dolorosamente placentero, y supongo que lo es, en lo que se refiere a mi chica. Empujo hacia su boca, entrelazando mis dedos en su cabello y masajeando su cuero cabelludo. Ella gime al sentir mis dedos rascando su cabeza. Las vibraciones viajan de mi polla a mis bolas y también gimo, gruñendo cuando aumenta el ritmo y la succión hasta que… desaparece.

"Nena." Estoy lloriqueando, con mi polla palpitando ahora en mi mano. Me acaricio, deseando que mi palma sudorosa sea su boca húmeda, pero sin desearlo por mucho tiempo. No cuando ella está cerrando la puerta de mi recámara con llave y quitándose su ropa interior. La camiseta de tirantes que lleva puesta está ajustada, sus pezones erectos empujan la superficie de la tela, pero me centro en su coño, la desnudez de todo, la hendidura en el medio y la forma en que ya resplandece con la luz matutina entrando por la ventana de mi recámara. La anhelo, no deseo nada más que pasar mi lengua por la hendidura, tentándola del frente hacia atrás.

Bella sube a mi cama y la beso, poniendo todo lo que siento por ella en mis labios y mi lengua contra su lengua. Sus labios viajan de mi boca, bajando a mi barbilla, a lo largo de mi cuello, cada beso abrasador levantando mis caderas de la cama hasta que su boca está en mi abdomen, trazando los tatuajes incrustados en mi piel. Masajeo su trasero, persuadiendo la parte baja de su cuerpo a acercarse a mí. Ella no parece notar mis intenciones, no hasta que sus labios envuelven mi polla y yo estoy abriendo sus piernas mientras ella yace sobre su costado. Con mi lengua saliendo disparada de entre mis labios, lamo su nudo, retirando la capucha con mi pulgar. Todo su cuerpo tiembla, sus piernas se sacuden y entierro mi rostro entre sus piernas, apretando su trasero con una mano, guiando su cuerpo para que se gire hasta que literalmente está sentada en mi rostro. Y nos montamos el uno al otro, nuestras caderas meciéndose y lenguas buscando hasta que ambos estamos agotados, incluso después de una noche de descanso.

"No debí haber escuchado a Rose," refunfuña más tarde, horas después que las clases terminaron.

No llames perra a su amiga, no llames perra a su amiga.

Me encojo de hombros, agachándome bajo la correa de la guitarra al retirarla de mi hombro. "Ella solo estaba cuidando de ti."

Bella se sienta en un banco, y mete la esquina de su labio inferior entre sus dientes. "Sería fabuloso si ustedes dos se llevaran bien."

"¿Quién es Rose?" Emmett pregunta. El limpia el sudor acumulado en su frente que se formó por una sesión de práctica de dos horas de duración. Se acerca una tocada en Seattle y necesitamos el dinero. Yo necesito el dinero. Los días de depender de nuestros padres por comida y vivienda son cada vez menos. Aunque sé que Carlisle y Esme nos darán algo de dinero durante los próximos años, no deseo nada más que probar que soy lo bastante responsable no solo para cuidar de mí como un adulto, sino también para cuidar de Bella.

Jasper se echa a reír y arroja una baqueta en el aire. La vemos girar antes de que la cache con facilidad y apunte con ella en dirección a mi chica. "Rose es la amiga perra de Bella."

Bella nos fulmina con la mirada a los dos y yo me esfuerzo por no sonreír con suficiencia, pero es jodidamente imposible. "Oye, él lo dijo, yo no." Asiento en dirección a Jasper y me doy la vuelta, incapaz de contener mi risita al devolver con cuidado mi guitarra a su estuche.

"Juro que ustedes dos chismean más que dos chicas." Bella rueda los ojos y le echa un vistazo a su reloj. "Rose nos visitará cuando estemos en la universidad y viceversa."

"Supongo que la conoceré en unos meses," dice Em. Él va a estar en U-Dub con Bella y conmigo. Jasper planea seguir lo que me preocupa será un sueño imposible. Mi primo Anthony ha contactado con una banda local muy conocida, una banda que necesita desesperadamente un baterista. Los sueños y aspiraciones de tocar profesionalmente es algo que ambos compartimos, pero eso es todo lo que es para mí ahora: un sueño. Estabilidad y sentar cabeza es algo que nunca imaginé que desearía de la vida, pero mirando a Bella sentada en el banco con su rodillas metidas bajo su barbilla…

La puerta que conecta el garaje a la cocina se abre. La lustrosa cabeza rubia de Carlisle se asoma por la puerta. Una sonrisa vacilante descansa en su rostro. "¿Ya terminó la práctica?"

Levanto mis cejas, preguntándome qué pasa con su expresión preocupada. "Sí, ya terminamos."

Carlisle asiente. "Bella, Esme necesita hablar contigo adentro. Está en la sala."

Doy un paso al frente, pero Carlisle sacude la cabeza una fracción de centímetro. Bella arruga su frente, pero no dice nada, bajando las piernas del banco y bajando de un salto. La mirada de Carlisle nunca deja la mía, incluso después que ella pasa por la puerta junto a él. El miedo se aferra a mí y no estoy seguro, pero sé que esto tiene que ver con Charlie Swan. Carlisle y Esme han estado actuando nerviosos los últimos días. Han pasado sus noches encerrados en su recámara con la puerta cerrada, o susurrando y lanzando miradas preocupadas en dirección a Bella. Esto ha estado pasando desde que Esme le dio a Carlisle esa maldita tarjeta. Una parte de mí desearía nunca haberle pasado esa tarjeta a Esme, pero una parte más grande, la más nueva, la mejor parte de mí, sabe que tomé la decisión correcta al entregar la tarjeta.

Carlisle cierra la puerta y mis amigos se vuelven hacia mí con expresiones idénticas de confusión. Em es el primero en hablar. "¿Qué está pasando?"

"Un tipo pasó por aquí hace un tiempo preguntando dónde vivía Esme Platt." Frunzo mis labios, recordando el día. "Parecía algo sospechoso, así que mentí y le dije que nunca había escuchado sobre Esme Platt. Me dio una tarjeta de negocios con su nombre. Resulta que es un reclutador del Ejército de Carolina del Sur."

"De ahí es Bella, ¿cierto?" Em pregunta.

Asiento. "Sip. Bueno, ya volvió a la ciudad. Le di su tarjeta de negocios a Esme y le dije que Carlisle debería investigarlo. Supongo que lo hizo."

Jasper mete las baquetas en su bolsillo trasero y gira su cabeza de un lado al otro, para deshacer los nudos de su cuello y hombros. "¿Quién crees que sea él?"

"No estoy seguro, pero tengo el presentimiento que estoy por averiguarlo."

Em sujeta mi hombro y le da un apretón fraternal. "Tienes mi número, hombre. Si necesitas algo, llámame. Eso también va para Bella. Me agrada esa niña, aún si ha convertido a mi amigo en maricón." Em se echa a reír y esquiva el puñetazo desganado que le lanzo.

La casa está en silencio cuando entro, dejando a mis amigos después de unas pocas más de burlas e insultos. Los colores neutrales fluyendo de habitación a habitación se supone que sean relajantes, según Esme, que admitió que en su interior siempre ha querido ser diseñadora de interiores en vez administradora de hospital. Pero los colores azul océano y arena no hacen nada para aliviar la ansiedad reclamando mi cuerpo. Voces suaves y femeninas se susurran la una a la otra cerca, en la sala. Titubeo cerca de las escaleras, resistiendo el impulso de irrumpir en la sala o intentar escuchar.

Tan malditamente entrometido. ¿No lo recuerdas? El meterte en asuntos ajenos es lo que provocó tu primera pelea.

Exhalando un suspiro, subo las escaleras, refunfuñando bajo mi aliento. Con la mirada fija al suelo, en la punta de mis botas pasando de un escalón al otro, casi choco con Carlisle que está parado en la entrada de mi recámara.

Desplomándome contra la pared opuesta, aclaro mi garganta. "¿Todo está bien?"

Carlisle frunce el ceño, su rostro una máscara de preocupación. "Para ser honesto, hijo, no estoy seguro. El caballero que te dio su tarjeta de negocios… bueno, asegura haber tenido una relación con la madre biológica de Bella en la universidad."

"Oh." El alivio fluye por mi cuerpo e inmediatamente me relajo, mis hombros se aflojan contra la pared. "Entonces, también conocía a Esme. Bella dice que eran las mejores amigas en el instituto y en la universidad."

Carlisle sacude la cabeza, entrecerrando los ojos y echando un vistazo a las escaleras vacías. "Esme no lo conoce, pero eso no es una sorpresa. La madre de Bella, Renee, nunca le dijo a nadie quién era el padre de su hija."

No asimilo las palabras de Carlisle al instante, pero cuando lo hago, el miedo vuelve, seguido de una ira intensa y glacial. "¿Su padre? ¿Charlie Swan es su padre? ¿Dónde demonios ha estado los últimos dieciocho años?"

"Es una larga historia." Carlisle suspira y frota su rostro. "Una que Bella debería compartir contigo. Ella debería ser la que te diga todo esto para empezar, pero quería que estuvieras al tanto de lo que está pasando porque ella va a necesitar alguien para hablar—alguien además de su madre o yo. Ella va a necesitarte a ti, Edward. No puedo imaginar el dolor y la confusión por el que esa pobre chica está pasando, enterarse después de dieciocho años que su padre está vivo y bien, buscándola."

"¿Siquiera estamos seguros que es su padre?" Pregunto. "El tipo podría ser un psicópata de la calle. ¿Quién sabe?"

Carlisle pasa los dedos por su cabello, y sus dedos se mueven nerviosos mucho después de que han dejado su cabeza. "¿Viste bien al hombre?"

Pienso en el día que se detuvo junto a la entrada, lo oscuro de sus ojos, la forma en que su sonrisa se curveó en su rostro, la Chevy que me recordó tanto a mi chica.

"Sí, lo vi bien."

"¿Y?"

Aclaro mi garganta. "No significa nada. No a menos que hagan una prueba de ADN o algo así. No crees que voy a dejar que un viejo extraño se acerque a mi novia, ¿verdad? Porque esa mierda no va a suceder. No a menos que él tenga algún tipo de prueba de que es su padre."

"Todos estamos un poco recelosos," dice Carlisle. "Esme también sugirió una prueba de ADN, para estar seguros. También contacté un amigo mío, un investigador privado llamado Jenks, para que haga una revisión de antecedentes del señor Swan."

"Wow," digo, impresionado. "Mi papá contratando un, como le dicen en inglés, private dick (1)."

Carlisle levanta una ceja, el primer indicio de una sonrisa en su rostro. "Creo que solo querías decir "polla" frente a mí, aunque sea en inglés."

Asiento. "Sip."

"Hablando de pollas, ustedes siguen cuid—"

"Papá," gruño. "No tienes permitido preguntarme sobre mi vida sexual, ¿recuerdas?"

Carlisle se ríe entre dientes. "Sin bebés, hijo." Menea un dedo en mi dirección y se vuelve hacia la escalera. "Sin bebés."

Carlisle baja las escaleras, sus mocasines de cuero rechinan con cada paso. Suspirando, entro a la recámara de Bella y me siento en la orilla de la cama, esperando. Dudando, me levanto y me voy a mi recámara, sin saber si ella querrá algo de tiempo a solas. La idea de que ella se encierre nuevamente en sí misma me descorazona, hace que me duela el estómago y el pecho. Hay un paquete de cigarrillos dentro de mi escritorio y lo agarro. La persistente brisa invernal se aferra al ambiente. Enciendo el cigarrillo y casi me ahogo con el sabor, con lo rancio del vicio que no he usado en unos días. Unas cuantas fumadas y desaparece, lanzándolo sobre el barandal hacia el pasto. Lidiaré con Carlisle quejándose sobre las colillas después. Por ahora, todo lo que quiero es—

A mi chica.

Está sentada frente a mi escritorio, con la laptop abierta, la pantalla iluminada. Frotando mis manos para calentarlas, vuelvo a entrar a la habitación y cierro la puerta del balcón detrás de mí, echando un vistazo a la pantalla de la computadora. Se desplazan varios departamentos con el clic de su ratón. Ella está callada, sin siquiera mirarme cuando coloco mis manos sobre sus hombros y dejo un beso en la cima de su cabeza.

"Al parecer hay muchas prostitutas en esta área," dice ella, dando golpecitos con su dedo en la pantalla. Me mira, esbozando una pequeña sonrisa. "Dicen por ahí que Jessica y Lauren van a vivir juntas en ese vecindario. ¿Será coincidencia? No lo creo."

Finjo una mueca. "Siguiente."

"¿Estás seguro que no quieres quedarte aquí?" Pregunta ella, señalando a la pantalla. "Mucha vida nocturna en esta área. De hecho, ¿no es ese un proxeneta el que veo sonriendo en el fondo?"

Mira a la laptop con los ojos cerrados. "Bella, ese es un letrero del restaurante KFC. Ya sabes, ¿el Coronel Sanders?"

Bella se inclina hacia adelante, mirando la pantalla con los ojos entrecerrados. "Oh, me equivoqué. Con el traje blanco, la pequeña corbata de moño y las diferentes damas de la noche pululando cerca… podría haber jurado que era un proxeneta."

Una sonrisa de lado tira de la esquina de mi boca. Sacudiendo mi cabeza, agarro la silla del escritorio y la giro sobre sus ruedas, provocando que jadee y chille de la risa. Me siento en la orilla de la cama, rodando la silla hacia mí y entre mis piernas abiertas. Bella sonríe y es sincera, cansada pero sincera y hermosa.

Tomo sus manos en la mía, sujetándolas con fuerza. "¿Quieres hablar?"

Sacude su cabeza, humedeciendo sus labios. "Estoy cansada de hablar."

"Está bien."

"¿Está bien?" Dice ella, su voz llena de sorpresa.

"Está bien," respondo. "Cuando estés lista para hablar y si quieres hacerlo, estoy aquí para ti." Asiente y toco su barbilla con mi pulgar, con la yema rozando brevemente su labio inferior. "¿Quieres ver más casas de crack en línea?"

Y se echa a reír y el sonido se lleva la preocupación, incluso si solo es temporal.


(1) Private Dick es jerga en inglés para referirse a un Investigador privado y por supuesto, Dick es otra forma de llamar a la polla en inglés :P


Pues bueno, parece que Bella ya recibió la noticia de la presencia de su padre en Forks, aunque todavía no sabemos cómo reaccionó a ella, lo veremos en el próximo capítulo que como ya les había dicho, son los últimos de esta historia. Lo bueno es que ya se reconciliaron y se dijeron sus respectivos 'te amo', aunque es obvio que ambos todavía tienen mucho que aprender y madurar, al menos ya resolvieron su primer pelea jejejeje. Como siempre, espero que hayan disfrutado del capítulo y esperaré ansiosa sus reviews para saber qué les pareció y leer pronto el siguiente, no olviden que sus reviews es el único pago que recibimos por hacer esto para su diversión y a ustedes no les cuesta nada, solo unos minutos de su tiempo y el deseo de ser agradecidos.

Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: Cinti77

Aidee Bells, Roseemetal, jupy, DobleRose, Jady HSos, Aislinn Massi, NaNYs SANZ, BereB, OnlyRobPatti, Casandra Cantu, tocayaloquis, Isis Janet, Lizdayanna, mrs puff, JessMel4, somas, lagie, piligm, AnnieOR, Paola Lightwood, bealnum, Lectora de Fics, saraipineda44, Lady Grigori, NarMaVeg, Tata XOXO, PRISOL, Marie Sellory, Car Cullen Stewart Pattinson, EriCastelo, bbluelilas, Liz Vidal, Ali-Lu Kuran Hale, malicaro, Noriitha, Mafer, angryc, E-Chan Cullen, Mio1973, Idrt12, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo, que espero sea muy pronto. Pero no olviden por favor que, DEPENDE DE USTEDES.