Como ya saben nada de esto me pertenece, la dueña de estos personajes es Stephenie Meyer y la autora de esta graciosa historia es la autora Hoodfabulous, yo solo traduzco ;)
Y como siempre me acompaña mi querida amiga y Beta, Erica Castelo. Gracias por tu ayuda :*
Capítulo Veintisiete: Dinámicas familiares
Solo han pasado unos días desde que Charlie Swan llegara e hiciera explotar mi vida con su noticia bomba de que era su papá. Bella aún no ha mencionado al hombre y tampoco yo. A decir verdad, estoy demasiado nervioso para volverlo a mencionar. Ni una sola palabra se ha dicho sobre él desde la noche que vimos departamentos en línea, la misma noche en que pregunté si quería hablar. Su cabeza ha estado en las nubes desde entonces. Camina de clase a clase, con los libros sujetos contra su pecho, sus dedos moviéndose nerviosos cuando los tomo de sus manos y los sostengo por ella. Algunas veces me ofrece una sonrisa de disculpa. Otras ni siquiera se da cuenta. Y esta noche… esta noche está encerrada en su recámara.
Una franja de luz blanca resplandeciendo debajo de su puerta me dice que está en la computadora. Doy golpecitos en la puerta y escucho esperando una respuesta amortiguada, pero todo lo que escucho es silencio. Preocupado, abro un poco la puerta y echo un vistazo dentro.
Está sentada frente a su escritorio mirando a la pantalla. Con los auriculares en sus oídos, la música country audible atravesando la habitación. Cruzo la distancia entre nosotros y coloco mis manos en sus hombros. Ella grita y cierra la laptop, dándose la vuelta con ojos amplios y su boca abierta. Los auriculares caen de sus oídos con el movimiento repentino.
"Me diste un susto. Casi me cago," murmura, sonrojándose por cualquiera que sea la razón. Mira la laptop de soslayo, con una expresión extraña en su rostro.
Frunzo el ceño y entrecierro mis ojos, alcanzando la laptop. Ella no me detiene, así que la abro. La pantalla encendida demanda una contraseña y ella me fulmina con la mirada, girándose en su asiento y escribiéndola. Cuando el blog en el que ella estaba buscando se abre, también lo hace mi boca.
"Guía de preparación anal," digo, mi conmoción transformándose en petulancia. "¿Te estás preparando para el anal? ¿Estoy invitado?"
"Eso no es gracioso," responde ella, picando mi estómago con su dedo índice. "Deberías leer esto. Espera, tal vez no deberías. Estoy jodidamente traumatizada por lo que leí en este blog."
Me agacho al nivel de la laptop y leo en voz alta.
"Usa sábanas oscuras," digo, "por posible desorden y manchas. Qué demonios…"
"Mierda de polla." Bella susurra las palabras, su rostro cómicamente serio. "Las sábanas oscuras son en caso de mierda de polla. Y filtración anal."
"De acuerdo, nunca vuelvas a usar las palabas "filtración anal" o "mierda de polla" en una conversación casual conmigo." Me rio entre dientes.
Bella frunce sus labios. "Sigue leyendo."
"Ducha tu cavidad anal, pero ten cuidado de no excederte. Excederse puede secar la cavidad anal. Haz del número dos antes de hacerlo." Hago una mueca. "Qué me jodan."
"No, que me jodan a mí." Bella levanta una ceja. "¿Leíste la parte sobre la relajación? ¿Cómo demonios te relajas con antelación? Tú tienes un gran pedazo de metal perforando tu polla. Eso va a estar dentro de mi trasero. No me malentiendas. Ese piercing se siente bien en Cooch, ¿pero en mi trasero?"
"Oye, ¿qué es esto sobre tapones anales?" Sonrío al ver las palabras y las digo de nuevo solo para escucharlas. "Tapones anales."
"Dice que los tapones anales ayudan con la penetración." Bella sacude su cabeza. "Cuando pienso en anal y preparación, automáticamente pienso en Preparation H. Oh, Dios mío. ¿El sexo anal provoca hemorroides? ¡Soy muy joven para tener hemorroides, Edward!"
La mirada de pánico en sus ojos me obliga a cerrar la laptop. "Ya te dije que no tenemos que hacer esto." Tomo sus manos y miento descaradamente. "Ya ni siquiera me gusta eso."
Bella entrecierra sus ojos, lanzándome una mirada inquisitiva. "¿Ya no?"
"Na."
"Mentiroso."
Me encojo de hombros y no digo nada. Bella toma una respiración profunda y abre la laptop una vez más. Sus dedos vuelan sobre las teclas. Hace una pausa y da golpecitos en la pantalla.
"Fantasyland," dice. "Está justo a las afueras de Seattle. Ahí es dónde compraremos el tapón anal. De ninguna manera voy a ordenar uno en línea. Imagina el rostro de mamá o de Carlisle si de casualidad uno de ellos abre mi paquete."
"Me encantaría abrir tu paquete," digo, meneando mis cejas y mirándola de forma lasciva.
"¿Estás hablando de nuevo de mi trasero?"
Sonrío. "Tal vez. Entonces, ¿cuándo planeas viajar a Seattle por el elusivo tapón de traseros?"
"El sábado. Podemos ver algunos departamentos mientras estamos en la ciudad. ¿Te parece bien?"
¿Tiendas eróticas y buscar un futuro hogar, un hogar solo para Bella y para mí sin entrometidos y fisgones padres por ningún lado?
"Me parece perfecto."
~c00ch~
El sábado llega y también la amiga de Bella, Angie. Ella azota la puerta de su coche y avanza tranquilamente por la entrada, con un bolso rosa del tamaño de una maleta colgando de su hombro. Cruzando los brazos sobre mi pecho, la miro con el ceño fruncido desde donde estoy parado en la entrada.
"¿Qué estás haciendo aquí?"
"También me alegra verte," dice, golpeándome con su bolsa al pasar. "Estoy aquí para apoyo moral."
"¿Apoyo moral?"
Angie hace una pausa cerca de la puerta y se gira, quitándose las gafas oscuras de los ojos y colocándolas en su frente. Un maquillaje oscuro delinea sus ojos, lo cargado le da una apariencia parecida a una gata.
"Tal vez debería especificarlo con más claridad. Estoy aquí por apoyo anal." Su rostro se anima, una sonrisa remplaza su mirada fulminante. "Apoyo anal. ¡Ja!"
Se ríe a carcajadas por sus palabras y se vuelve sobre sus talones. Mi rostro se enciende como el de un niño de quince años que atraparon viendo porno. Afortunadamente, ella no se da cuenta. Desaparece dentro cuando escucho el conocido rugido de un motor en la distancia.
Emmett conduce por mi calle, con la radio a todo volumen. Se detiene en la entrada y estaciona su coche detrás del de Angie, sonriéndome a través de la ventanilla abierta. "¿Listo para practicar?"
"¿Practicar?" Pregunto. "Mierda, la práctica de la banda es hoy, ¿cierto? Hombre, lo olvidé por completo. Bella y yo vamos a Seattle hoy a ver unos tap—um, departamentos. Odio cancelarte, pero…"
Em apaga el motor y sale del coche. El vehículo se desplaza por su peso. "Oye, no te preocupes. De hecho, estaba pensando en ir allá. ¿Te importa si aprovecho un aventón?"
Abro mi boca para decirle que, ¡demonios, sí! Me importa, pero me interrumpe la puerta cerrándose detrás de mí y la voz animada de Bella.
"No nos importa." Pasa junto a mí, sonriendo, con su brazo entrelazado con el de Angie. "Entre más seamos mejor, ¿verdad, Angie?" Le da un codazo a su amiga cuyo rostro está ahora tan rojo como imagino que estaba el mío antes.
"Sí, está bien. Como sea." Angie pone los ojos en blanco, pero la atrapo sonriendo sonrojada bajo la mirada de Em. Las dos chicas prácticamente corren hacia el coche de Angie, con sus cabezas juntas. Susurrando y soltando risitas, subiendo al coche de Angie. La chica de Jersey se coloca en el asiento del conductor, con sus gafas cubriendo sus ojos. Bella curvea un dedo y me sonríe provocativamente desde el asiento trasero, llamándome junto a ella.
"Angie ya no trae puestas sus gafas normales," dice Em.
"¿Eh?"
Em parpadea un par de veces y sacude su cabeza, riéndose de forma incómoda. "Esa chica Angie. Ya no trae puestas sus gafas normales. Debe haber comprado de contacto."
"¿Tenía gafas antes?" Pregunto, honestamente sin recordarlo. Angie es buena gente, sobre todo cuando se trata de Bella, pero nunca le he prestado mucha atención a su apariencia.
Em se encoge de hombros y mete sus manos en sus bolsillos. Si no supiera que no es así, creería que…
"Mierda," digo, con una risita. Le tienes ganas a la amiga de Bella, ¿eh?"
"¿Qué? Demonios, no," murmura, sin mirarme a los ojos. "Incluso si así fuera, no es como si ella me diera alguna vez una oportunidad."
"¿De qué demonios estás hablando?" Ignoro los gestos impacientes de Bella y me vuelvo hacia mi amigo. "¿Por qué dices eso?"
"Ella es inteligente." Em deja escapar un suspiro. "Está en todas las clases para dotados. Y yo… no soy tan inteligente."
"Eres la persona más inteligente que conozco. Siempre me estás dando buenos consejos. ¿Por qué la repentina inseguridad?"
"Deberíamos irnos," dice, jugueteando con su móvil. "Es un largo viaje a Seattle. Le mandaré un mensaje a Jasper y le avisaré que la práctica se cancela hoy."
Desconcertado por su inseguridad y el cambio en la conversación, lo veo mensajear a Jasper y caminar hacia el coche. Sube junto a Angie, sin mirar nunca en su dirección. Ella sonríe para luego fruncir el ceño, sus labios apretados en una línea dura. Suena el claxon y me fulmina con la mirada, como si fuera yo el que la trata con frialdad.
~c00ch~
Em se relaja después de una hora de camino. Para cuando llegamos a Fantasyland, es todo sonrisas y charla amigablemente con Angie, sus manos gesticulan incontrolablemente con cada palabra que dice. Angie escucha con atención, llenando los silencios en la conversación con historias propias. Para cuando llegamos a Seattle los dos son los mejores amigos, intercambiando sonrisas secretas y hablando en tonos demasiado bajos para que los escuchemos desde el asiento trasero.
Bella me da un codazo cuando caminamos detrás de la pareja en el estacionamiento de Fantasyland. "Quién lo habría pensado, ¿eh?"
Asiente con su cabeza hacia Angie y Em.
"Pensé que ella estaba saliendo—"
"Na," responde, rodando los ojos. "Decidieron que estaban mejor siendo amigos. Crees que ella y Em vayan a, ya sabes, ¿ligar?"
Me encojo de hombros, con una sonrisa en mi rostro, solo sintiéndome aliviado de que los dos se estén llevando bien. La amiga de Bella va a pasar mucho tiempo en nuestro futuro departamento, supongo, y Em y yo hemos pasado juntos nuestro tiempo libre desde que éramos niños. Una relación amistosa entre ellos dos ayuda a disminuir algunas de las incertidumbres de la vida que nos espera.
La incertidumbre me recuerda a Charlie Swan, lo que es incómodo considerando que estoy entrando a un edificio lleno de cuentas anales y consoladores. De no haber pensado en el padre de mi novia, mi polla estaría presionando mis jeans, considerando que Bella sostiene una polla de plástico de veinte centímetros en su mano.
¿A quién estoy bromeando? Incluso pensar en su padre no puede disuadir a mi polla de endurecerse mientras ella ondea el consolador peligrosamente cerca de su rostro.
"Es muy flexible," dice, acariciando el miembro color carne. "Pero firme."
"Jesús," murmuro, echando un vistazo detrás de mí y acomodándome. "Te lo estás buscando, ¿eh?"
"¿Buscando qué?" Hay una sonrisa sensual en su rostro y si el sexo público fuera legal ya la tendría inclinada, tomándola por detrás.
"Buscando esto." Me agarro y gimo al sentir la fricción de mi mano contra la hinchazón en mis jeans. "Vamos a deshacernos de Em y Angie y encontramos un lugar para quedarnos la noche. Pasamos una docena de diferentes hoteles de camino aquí."
"Como si Carlisle y mamá vayan a estar de acuerdo con esa idea." Coloca el consolador de vuelta en el estante y camina por el pasillo. La sigo como un cachorro perdido. Cuando se para en seco, mirando a algo en el estante, coloco mis manos en sus caderas y me presiono contra ella, mostrándole cómo me afecta.
"Este es," susurra, sin prestar atención a mi erección enterrándose en su espalda baja. "El santo grial de los tapones anales."
Sobre el estante está un paquete que contiene una variedad de artefactos de apariencia extraña color melocotón. Uno tiene la forma de un árbol de Navidad, otro como el de un pequeño pene. Bella coge un paquete al mismo tiempo que una mujer alta da vuelta en el pasillo. Una placa con su nombre está sujeta a su blusa, anunciando que ella es, de hecho, empleada en este excelente establecimiento de tapones anales. Montones de cabello teñido de color borgoña están recogidos sobre su cabeza. Tatuajes llenan sus brazos y cuello. Pendientes ascienden por el lóbulo de sus orejas hasta la parte superior. Lo que parece un piercing de calibre dieciséis atraviesa la punta de su nariz.
"Lindo piercing rhino," digo, asintiendo en apreciación, olvidando momentáneamente que estoy molestando a mi novia mientras ella sostiene un tapón anal.
"Lindo… todo," responde ella, dándome un gesto propio de apreciación.
Bella levanta una ceja y empuja el paquete peligrosamente cerca de su cara. "¿Puedes explicar el proceso de distensión anal?"
Algo dentro de mí muere con sus palabras, posiblemente lo poco de inocencia que me queda.
"Distensión anal." Gimo y pongo la palma de mi mano en mi rostro, mi erección marchitándose. "¿Qué pasa contigo y esas palabras?"
La empleada perforada y tatuada de la tienda erótica me da una sonrisa divertida, toma el paquete de la mano de Bella, y explica más de lo que necesito saber sobre tapones anales. Para cuando Bella está completamente satisfecha con la copiosa cantidad de información que Candy, no bromeo, le da, tengo mis nalgas apretadas y estoy dudando de lo que no tan secretamente deseo que mi novia me permita hacer.
Candy finalmente nos deja con nuestros productos anales. Alguien suelta una risita detrás de mí. Me preparo mentalmente para regañar a quien sea que se esté burlándose de mi chica sosteniendo un tapón anal. Pero cuando me doy la vuelta Angie está parada detrás de nosotros. Em está en el fondo, su rostro inusualmente rojo y con lágrimas cayendo por sus mejillas. Angie tiene una expresión estoica en su rostro. Mis ojos se abren como platos al ver el artefacto sujeto a su rostro, zangoloteándose con el movimiento de su cabeza.
Con una mano en su cadera, inclina su cabeza hacia un lado y nos da a Bella y a mí una mirada inquisitiva. "¿Esta correa con consolador para la barbilla hace que mi rostro se vea gordo?"
~c00ch~
Finalmente llegamos a casa después de un agotador día en la tienda erótica y buscando departamentos. Em y Angie estuvieron amistosos durante nuestra búsqueda, sorprendentemente en ambas actividades. Em no es el tipo de chico que le gustan las aventuras causales o los ligues, así que su interés por Angie es genuino, que es lo que le digo a Angie antes de que se marche de mi casa con una enorme sonrisa en su rostro.
"El último departamento que vimos era el indicado," dice Bella. "Te lo digo."
"Na. Ese era una pocilga."
Bella gime y arroja sus manos al aire. "Ugh, no puedo contigo. Cada vez que me gusta un departamento tú encuentras alguna razón para descartarlo."
Bostezo y me estiro, arrojando mi brazo detrás de ella en el sofá. "Nuestros horarios van a ser diferentes. Habrá momentos en que estés sola en el departamento. Solo quiero estar seguro de que vivamos en un área segura, ¿de acuerdo?"
Bella refunfuña bajo su aliento y cruza los brazos sobre su pecho. Un tonto reality show sobre un tipo desnudo sobreviviendo en una isla está en la televisión, pero mi mente está a miles de kilómetros de distancia. Jugueteo distraídamente con su cabello, enredando un mechón en un dedo antes de soltarlo. Una puerta de coche se azota afuera y le echo un vistazo al reloj, preguntándome quién podría estar en la entrada. Carlisle y Esme normalmente ya están a estas horas en casa, considerando que se acerca la hora de la cena, pero Carlisle llamó antes para decir que esta noche se perdería nuestra cena en familia porque estaba lidiando con un cliente furioso en el lote de coches. Esme dejó un mensaje en la máquina contestadora explicando que está lidiando con una inspección sorpresa del Departamento de Salud en el trabajo.
Suena el timbre de la puerta y me levanto, estirándome una última vez antes de caminar pesadamente hacia la puerta. Sin echar un vistazo por la mirilla, la abro, congelándome cuando veo al hombre parado en la entrada.
"Debí haber llamado," dice, sacudiendo su cabeza y maldiciéndose bajo su aliento, "pero tengo que salir mañana de la ciudad y pensé en pasar una última vez. Solo por si acaso… por si acaso…"
"¿Por si acaso ella quiera verlo?" Pregunto.
Charlie Swan asiente, moviéndose sobre sus pies. "Tomé vacaciones y pronto se me acabarán. Mi esposa y mis hijos me extrañan."
¿Hijos? ¿Bella tiene hermanos o hermanas? ¿O posiblemente ambos?
"Espere aquí," digo y él asiente.
Cierro la puerta y apoyo mi frente contra ella, tomando una respiración profunda. El hombre ha estado llamando y pidiendo verla desde que llegó a la ciudad, pero Bella lo ha evadido cada vez. Puede que hoy no sea diferente, pero me siento mal por el tipo, por la tristeza evidente en sus ojos, por la posición agobiada que toma con sus hombros encorvados. El miedo de perderla por este hombre y su familia es intenso, manteniéndome despierto por la noche. Fantasías de él llevándosela para introducirla en su vida se reproducen en mi mente todas las noches. Imágenes de Bella sonriendo y riendo con su padre y su nueva familia, sin regresar nunca a casa me atormentan cada vez que mi mente se queda en silencio. Sin embargo, no puedo ser esa clase de hombre, ese hombre posesivo e inseguro.
Ella está medio dormida cuando regreso a la sala. El tipo desnudo en la isla ha sido remplazado con una mujer desnuda en la isla. Pico el brazo de Bella y despierta, parpadeando con sus ojos cargados de sueño mirándome confundida.
"Charlie Swan está aquí."
Eso la despierta.
"¿Está aquí? O sea, ¿ahora?"
"Sí. Está parado afuera. Dice que se va mañana a casa. Algo sobre que sus vacaciones se acabaron y su esposa y sus hijos lo extrañan." Observo su rostro, evaluando su reacción a mis últimas palabras. Se me queda mirando sorprendida, mordiendo su labio inferior.
"¿Tengo hermanos?" Algo de emoción invade su voz.
"Al parecer." Incapaz de contener mi sonrisa, le sonrío y me encojo de hombros. "Una Bella Platt son problemas. No puedo imaginarme dos, o tres. Demonios, tal vez incluso cuatro." Tomando una respiración profunda, agrego, "Supongo que nunca lo sabrás a menos que le des al hombre una oportunidad, ¿sabes?"
El entusiasmo desaparece de sus ojos. Me da un gesto tímido con su cabeza y toma una respiración entrecortada. "¿Crees que debería llamar primero a Esme? Ya sabes, ¿antes de hablar con él?"
"Qué me jodan si lo sé," digo, intentando ponerme en su posición, pero fallando. "Cualquiera que sea la decisión que tomes, estoy contigo, al cien por ciento."
"Creo que la llamaré primero," dice, cogiendo su teléfono de la mesita de café. Se desplaza por sus contactos y hace la llamada, hablando al teléfono en voz baja, incluso dejando la habitación por unos minutos. Cuando regresa, sus ojos están amplios y vivaces, preguntas y confusión, emoción y necesidad de comprender dan vueltas en sus oscuras profundidades. "¿Puedes hacerlo entrar?"
"Sí, ¿quieres que me quede contigo mientras ustedes dos hablan?"
"Demonios, sí," Bella se ríe nerviosa y señala con su pulgar en dirección del comedor. "Estaré allá."
Charlie está esperando donde lo dejé, con una expresión cautelosa en su rostro, como si pensara que estaba por ser rechazado otra vez.
En vez de hablar, abro la puerta por completo y hago un gesto con mi cabeza hacia atrás, indicándole que entre. Limpia sus botas en el tapete y me sigue al recibidor, contemplando su entorno.
"Pase," digo. "Ella está esperando en el comedor."
Charlie asiente, sin hablar, siguiéndome con las manos metidas en sus bolsillos. Hace una pausa cerca de la entrada del comedor, sus ojos fijos en los de su hija.
Y ella es su hija.
No hay forma de negar el idéntico color chocolate de sus ojos, la forma de su rostro, y la tímida curva de sus labios. Me siento junto a mi chica y descanso mi mano en su rodilla, apretándola en apoyo. Charlie se une a nosotros en la mesa, la silla raspando contra el piso suena más fuerte de lo normal en la silenciosa habitación. Los tres no decimos nada por unos segundos, cada uno de ellos aclarando su garganta, esperando que el otro hable. Bella lo hace primero.
"¿Dónde has estado?" Dice ella.
Sonrío. Directa como siempre.
"Oh, uh." Charlie rasca la parte de atrás de su cuello, sus mejillas enrojeciéndose. "¿Hoy? Bueno, esta mañana—"
Bella resopla, pero no hay humor en su risa. "No, hoy no. ¿Dónde has estado durante estos últimos dieciocho años? ¿Dónde estabas cuando mi mamá murió, cuando su compañera de cuarto me adoptó porque no había nadie más?"
El silencio nos envuelve. Charlie se aclara la garganta y se inclina hacia adelante, con sus codos sobre la mesa.
"¿Dónde estaba cuando tu mamá murió?" Charlie frunció el ceño, su rostro con aire pensativo. "Probablemente en el Fuerte Benning, Georgia. Ahí fue dónde me envió el Ejército después de completar mi entrenamiento básico en el Fuerte Jackson, Carolina del Sur. Aunque no estoy muy seguro, considerado que tu madre nunca me dijo que estaba embarazada."
Bella levanta sus cejas, sus labios se abren por la sorpresa, pero no dice nada. Charlie continúa.
"No te sorprendas. Renee nunca les contó sobre nosotros. Nunca le contó a nadie sobre nosotros. Los padres de Renee eran personas firmemente religiosas." Charlie pasa los dedos por su cabello, sus labios curveándose. "Yo era un niño idiota que se registró en el Ejército porque era demasiado tonto para entrar en la universidad. Y Renee… Renee lo tenía todo. Cerebro, belleza, gracia. Tenía metas qué alcanzar en la vida. ¿Y yo? No tenía dirección alguna."
"De acuerdo," dice Bella. "Supongo que puedo entender por qué ella te mantuvo en secreto de ellos, ¿pero por qué me mantuvo a mí en secreto de ti? ¿Por qué no te dijo sobre mí? ¿Y por qué te mantendría en secreto de Esme? Ella siempre me ha dicho que Renee se llevó la identidad de mi padre a la tumba. Entiendo que eras problemático, pero aun así."
Charlie se mueve en su asiento, su sonrisa soñadora se desvanece. La incomodidad marca su frente, cubriendo su piel bronceada. Murmura algo bajo su aliento y levanto mis cejas, alcanzando a escuchar sus palabras.
Bella no las escucha.
"Repite eso," dice ella, plantando los codos sobre la mesa e inclinándose hacia adelante. "¿Qué dijiste?"
Charlie se aclara la garganta. "Yo estaba casado. Cuando conocí a tu madre. Ya estaba casado. Todavía lo estoy, de hecho."
"Mierda," murmuro.
"Mierda," Bella susurra.
Charlie frunce el ceño, pero no dice nada. Lo desafío con mis ojos a que diga algo sobre nuestro lenguaje, o el hecho de que mi brazo descansa casualmente en el respaldo de la silla de Bella. Él ha estado analizando en silencio cada movimiento que hago. Cada vez que mi cuerpo se vuelve hacia ella y viceversa, él me mira de soslayo, analizando minuciosamente la complicada relación que Bella y yo hemos formado.
Bueno, que se joda.
"Amaba a tu madre," dice Charlie, su voz soltando un repentino torrente de palabras. "Nos conocimos durante un periodo difícil en mi matrimonio. Renee era la buena chica cristiana, y yo entraba y salía de la cárcel todo el tiempo por crímenes menores. Hasta que me registré en el Ejército, nadie tenía mucha fe en mí. Pero Renee, bueno, ella tenía la fe de una semilla de mostaza. Verás, ella citaba eso, siempre que le decía que debería dejarme, que no era bueno para ella. Ella decía, 'Charlie, todo lo que necesitas para mover una montaña es la fe de una semilla de mostaza'. Supongo que se le quedó algo de la religión de sus padres, ¿sabes?"
"Lo sé," dice Bella, pero su voz es incierta. "En realidad, no lo sé. Nunca conocí a mis abuelos. Solo tenía dos años cuando murieron y no los recuerdo. Ni siquiera recuerdo a Renee. ¿Sabes algo sobre la muerte de Renee?"
"Leí su obituario," dice Charlie. "Pero hace solo unas semanas. Rompimos unos meses antes que me transfirieran. Después de eso, me mudé al Fuerte Jackson. Cuando me fui a Georgia dejé todo atrás: ella, los recuerdos. Comencé de nuevo, cambié mi vida no solo por mí, sino por mi esposa. Asumí que ella había seguido con su vida, que conoció a algún tipo que podía darle su todo. Ahora trabajo como reclutador en Carolina del Sur. Todos esos recuerdos volvieron de golpe."
Charlie traga, sus ojos distantes. "Decidí buscarla, averiguar qué pasó con esa chica vivaz que amé alguna vez. Quería decirle que hice lo correcto, que le conté a mi esposa sobre ella poco después de mudarnos a Georgia hace dieciocho años. Cuando empecé a buscarla, bueno, fue cuando me enteré de que había fallecido. No había detalles de su muerte, pero noté que el obituario afirmaba que había muerto junto con sus padres. Eso y el hecho de que dejó una hija. ¿Puedes decirme qué le ocurrió exactamente a Renee?"
Bella suspira. "Fue un extraño accidente. Renee me dejó con Esme durante el día para ayudar a mi abuela en la casa. Mi abuelo tuvo un derrame cerebral unos meses antes y estaba consumiendo todo el tiempo y las energías de mi abuela al cuidar de él. En fin, cuando Renee se detuvo en la casa de sus padres vio el humo saliendo de la ventana de la cocina. Entró y nunca salió.
»Los investigadores determinaron que mi abuelo había intentado cocinar mientras mi abuela estaba dormida en el sofá. El derrame dañó su cerebro, y no estaba en su sano juicio. Todavía creía que era independiente con las cosas incluyendo cocinar, de acuerdo a lo que Esme siempre me ha dicho. Los investigadores encontraron su cuerpo en el suelo cerca de su silla de ruedas. Mi abuela no estaba lejos, y mi madre… el cuerpo de Renee estaba en el suelo junto al de su madre."
Las lágrimas fluían libremente de los ojos de ambos. Charlie estiró su mano a través de la mesa, titubeando en sus movimientos, ofreciendo su mano. Bella la tomó tímidamente y él cerró sus gruesos dedos alrededor de los pequeños de ella, apretándolos.
"Mi esposa me perdonó por mis indiscreciones hace mucho tiempo," dice. "Es una mujer maravillosa y le emociona la posibilidad de conocerte algún día, pero solo si es algo que te sientas cómoda haciendo."
"Eso es raro." Bella se ríe. "Mi madre biológica era 'la otra mujer'. No sé cómo empezar a procesar esto, o el hecho que tu esposa se quedó a tu lado y quiere conocerme."
Charlie toma una respiración profunda. Sale como risa y una bocanada de aire. "Ella me apoya, y a nuestros hijos. Tienes un hermano y una hermana. Ellos están entusiasmados, sobre todo Beth, mi hija. Verás, ella siempre quiso una hermana, en especial al crecer con un hermano mayor que siempre la molesta."
"Una hermana," susurra Bella, sacudiendo su cabeza con incredulidad. "¿Y un hermano?"
"Y un hermano. Su nombre es Taylor. Una mierdita exasperante." Charlie se anima, soltando la mano de Bella. Saca su teléfono del bolsillo de su camisa y presiona la pantalla. La pantalla se ilumina, junto con su rostro. Él le da su teléfono.
"Ella es Beth," dice, señalando la foto de una versión más pequeña y más joven de Bella. "Y él es Taylor." El chico parado junto a Beth es alto, con brazos gruesos y una enorme sonrisa. Él se ve mayor, posiblemente a principios de sus veinte. Hago cuentas y mi pecho se oprime con la verdad. El chico nació antes que Bella.
"Esto es demasiado." Bella arruga su frente y lame sus labios. "No lo sé. No sé qué pensar o sentir. Estoy… estoy cabreada contigo por muchas razones. Y estoy confundida y herida. Pero más que nada estoy feliz."
"Feliz," dice él, con una sonrisa esperanzada en su rostro.
"Sí, estoy feliz. Feliz porque estás aquí y eres real, y tal vez no siempre has sido perfecto, ¿pero quién lo es? Nadie." Bella me mira, con una sonrisa secreta en su rostro. "Algunas veces las dinámicas familiares son extrañas, nada tradicionales e imperfectas, pero aun así, son solo eso. Dinámicas familiares. Tú eres mi familia, Charlie. Eres mi familia."
Bueno, ahora sabemos todo sobre Charlie, por qué no apareció hasta ahora y por qué no reclamó a Bella, al menos ahora está dispuesto a reponer el tiempo perdido y su familia a aceptar a Bella como parte de ellos, y tal parece que Bella también. El único inconveniente son los sentimientos del pobre de Edward, es lógico que tema que ahora su papá quiera llevársela lejos de él, ¿pero tendrá verdadera razón para preocuparse? ¿Ustedes qué creen? En fin, ya veremos cómo le va a Bella con su nueva familia. ¿Y alguna de ustedes se esperaba lo de Em y Angie? Parece que esos dos van a terminar juntos. Y como dije antes, nos acercamos al final de esta historia, un capi más y el epílogo. Así que, por favor, no olviden decirme qué les pareció el capi con un reviews y así poder leer pronto el siguiente y poder darle fin a esta bella historia. Y no les cuesta nada, solo unos minutos de su tiempo y su deseo de ser agradecidos.
Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: ClaryFlynn98, somas, jupy, Paola Lightwood, Cinti77, NaNYs SANZ, OnlyRobPatti, lagie, Mapi13, Car Cullen Stewart Pattinson, JessMel4, NarMaVeg, saraipineda44, Mio1973, Sully YM, Jade HSos, BereB, Tata XOXO, DobleRose, PRISOL, Noriitha, Marie Sellory, tulgarita, tocayaloquis, E-Chan Cullen, Ali-Lu Kuran Hale, Aislinn Massi, bealnum, Liz Vidal, malicaro, mrs puff, Isis Janet, twilight-love1694, Mafer, Lizadayanna, Lady Grigori, Lectora de Fics, EriCastelo, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo capítulo, que espero sea muy pronto, DEPENDE DE USTEDES.
