Para tratarse de un simple Zubat la verdad es que le había costado derrotarle, se notaba la diferencia entre el ejecutivo y los demás reclutas. No tuvo nada que hacer contra Mareep pero la pobre estaba tan agotada tras el combate que casi no podía sostenerse, así que Lira se vio forzada a cambiarla por Croconaw. Mientras, Protón sacó a un pokémon que ella no había visto antes, parecía una bola morada con una cara un poco rara que no paraba de expulsar gases.
—A pesar de todo hoy me siento generoso, aún estás a tiempo de retirarte.
—Ni en sueños.
—Está bien, pero luego no me vengas llorando. Pantalla humo—El pokémon emitió unos gases que no tardaron en extenderse por toda la cueva. Lira se cubrió con una mano la boca y la nariz y empezó a toser, apenas podía ver nada—. ¡Polución!
Escuchó la risa de Koffing y un grito de dolor de Croconaw. Genial, ¿ahora cómo iba a ser capaz de atacar si no podía ver lo que estaba sucediendo? —Croconaw, intenta asestarle un buen Mordisco.
—Doble golpe.
Solo escuchaba las risas de Koffing y los gruñidos de Croconaw, claramente su pokémon no podía atacar en esas condiciones. Una idea se le pasó por la cabeza, puede que no diera resultado pero no lo sabría si no lo intentaba— Vuelve Croconaw, ¡vamos Mareep! —Mareep aterrizó en mitad de la humareda y Protón alzó una ceja.
—¿Vas a hacerle combatir en semejantes condiciones? Y luego yo soy el malo de la película. ¡Residuos!
—¡Onda trueno!
Tras el sonido de la colisión de movimientos no se oyó nada más y Lira se mordió el labio inferior, esperando que su plan hubiera funcionado. Tras unos segundos el humo despareció, revelando que Mareep había quedado fuera de combate. Sin embargo Koffing tampoco había salido ileso, salían chispas de él de vez en cuando y parecía que se había quedado casi quieto en el aire, no todo había salido mal.
—No importa, todavía puedo ganar este combate —dijo Protón sin un mínimo atisbo de preocupación. Lira devolvió a Mareep y sacó a Croconaw—. Pantalla humo otra vez.
—Pistola Agua —Koffing se esforzó por volver a expulsar el mismo humo negro de antes per a la velocidad que iba a Croconaw le sobró tiempo para atacar y le dio de lleno. Lira dio un pequeño salto de alegría pero su sonrisa se esfumó cuando vio que a Croconaw le dio un espasmo y se volvió morado durante unos instantes. Estaba envenenado, seguramente a causa de los movimientos de la primera parte del combate—. Casi lo tienes pequeño, Mordisco.
Croconaw clavó sus afilados colmillos en el cuerpo de Koffing y Protón sonrió.
—Polución —Koffing liberó una cantidad considerable de gases, forzando a Croconaw a liberarse para poder respirar. El tipo agua parecía estar al límite, mucho peor que Koffing, Lira tenía que acabar rápido antes de que le alcanzara otro ataque o peor, acabara debilitándose por el veneno.
—Vamos Croconaw tú puedes, ¡Pistola Agua! —En vez de liberar un chorro de agua directamente como hacía siempre Croconaw esperó unos segundos. Empezó a emitir una luz azul pero no era tan cegadora como la de las evoluciones, entonces Lira recordó su habilidad. Torrente. El pokémon echó la cabeza hacia atrás al mismo tiempo que abría la boca y lanzó un chorro de agua tan potente que hizo que Koffing se estampara contra la pared de la cueva. Por suerte, el impacto fue suficiente para derrotarle.
—¿Cómo? Esto no puede ser —Protón se quedó mirando a su pokémon y al final le devolvió a su Poké Ball. Lira hizo lo mismo con Croconaw, estaba al borde del desfallecimiento—. Cómo te atreves, se nota que no sabes con quien te estás metiendo —A Lira no le dieron el menor miedo esas palabras, había perdido así que no tenía nada que hacer.
—Di lo que quieras pero yo he ganado, así que tienes que abandonar el pozo.
—Mocosa insolente, si crees que esto se ha acabado aquí estás muy equivocada. Nos iremos del pozo por ahora, pero ten claro que dentro de poco toda Johto estará bajo nuestro poder. ¡Larga vida al Team Rocket!
Y así, como el resto de reclutas Protón abandonó rápidamente el pozo.
—Lira.
La joven giró la cabeza cuando escuchó su nombre. Era César, que iba acercándose poco a poco. Parecía que ya estaba mejor de la espalda pero aun así Lira no quería que se forzara, así que fue ella quien acortó la distancia entre los dos.
—¡Lo conseguí! —dijo con una sonrisa triunfal. El anciano le sonrió pero ella vio que tenía los ojos rojos, ¿había estado llorando?
—Ya he visto cómo abandonaban el pozo. Has hecho un gran trabajo, seguro que estás cansada, ¿por qué no nos vamos nosotros también? —Tenía razón, con tanta tensión y tanto combate estaba agotada. Ambos llegaron a la entrada y cuando salieron fueron recibidos inmediatamente por Antón.
—¡Chicos! Menos mal que estáis bien, al final no os ha hecho falta refuerzos.
—Sí pero ha sido por los pelos, si mi Croconaw no hubiera activado su habilidad habría perdido seguro —Lira se cruzó de brazos, recordando aquella escena. Había estado muy cerca, por muy fuertes que fueran Mareep y Croconaw no podía depender siempre de ellos, tendría que capturar nuevos pokémon dentro de poco.
—Llegas tarde, de nuevo.
Lira miró sorprendida a César y vio que estaba mirando a alguien que se acercaba por detrás de Antón. Era alto, pelirrojo, llevaba una capa y a su lado había un gran pokémon naranja con forma de dragón. Parecía fuerte, si poseía un pokémon de esas características Lira supuso que se trataría de un buen entrenador.
—Estaba ocupado, pero por lo visto —al llegar al lado del líder miró brevemente a Lira— no he hecho falta esta vez.
—Ni esta vez ni ninguna —El anciano se alejó lentamente del grupo, dirigiéndose al pueblo—. Ven a mi casa cuando acabes Lira, tengo que hablar contigo.
—Vale —Cuando ya no pudieron ver a César la joven dirigió la mirada a los dos hombres que tenía enfrente—. Siento si sueno un poco maleducada pero aún no sé cuáles son vuestros nombres. Yo soy Lira.
—Ay es verdad, ¡no me he presentado! Soy Antón, el líder de gimnasio de Pueblo Azalea —le dijo el chico con una gran sonrisa—. Te estoy muy agradecido por lo que has hecho en serio, te debo una, y bueno él —paró en mitad de la frase, extrañado— ¿No sabes quién es él?
—¿Debería?
—No, no nos hemos visto antes así que no tienes por qué conocerme tranquila. Me llamo Lance y soy un entrenador, como tú —Antón parecía estar incluso más extrañado pero no dijo nada—. En nombre de todos los pokémon del pozo te doy las gracias, estoy seguro de que no ha sido nada fácil —Con tanto cumplido Lira no tardó en ruborizarse, no estaba acostumbrada a que tanta gente le diera las gracias.
—Bah, tampoco ha sido para tanto —dijo intentando restarle importancia al asunto y fue entonces cuando recordó el estado en el que aún estaban sus amigos—. Pero qué cabeza tengo, me encantaría quedarme aquí con vosotros pero tengo que ir rápidamente al Centro Pokémon, mi equipo está en las últimas.
—Claro, espero volver a verte Lira.
—Pásate por el gimnasio cuando estés lista, ¡será interesante combatir contra ti!
—Lo estoy deseando, ¡nos vemos! —Con eso dicho la joven hizo como César y abandonó la escena, dirigiéndose rápidamente al pueblo.
—¿Por qué no le has dicho que eres el Campeón?
—No sabía cómo iba a reaccionar y además por una vez me gustaría que alguien me tratara como una persona normal —El pelirrojo no apartó la mirada del Centro Pokémon hasta que vio salir a Lira. Su Croconaw y Mareep no paraban de dar vueltas de alegría a su alrededor, incluso a larga distancia se podía notar el gran afecto que le tenían a su entrenadora. Si estaba en Pueblo Azalea significaba que de momento tenía una sola medalla en su poder y aun así parecía tener un vínculo fuerte con sus pokémon. Se trataba de una chica interesante, sin duda—. Avísame si te derrota, me gustaría tenerle controlada.
—¿Y eso? —Una sonrisa burlesca apareció en el rostro del joven— ¿Tienes miedo de que te quite el puesto? —Claramente sus motivos eran otros, a primera vista cumplía el perfil de una entrenadora en la que el Legendario se podía interesar pero todavía era demasiado pronto para sacar conclusiones descabelladas. Además eso Antón no lo podía saber, no de momento, así que decidió seguirle el juego.
—Parece fuerte, nunca está de más echarle un ojo a tus potenciales rivales.
Al llegar a la casa Lira llamó a la puerta y entró cuando César le dio permiso. Él estaba sentado en su estudio y le hizo señas para que se acercara.
—Toma asiento, a lo mejor va para largo —Lira se acercó un taburete y se sentó en él—. Bien, antes que nada, ¿sabes qué es el Team Rocket?
—Me suena, pero hace tiempo que no lo escucho. Uno de los hombres lo mencionó en el pozo, dijo "Larga vida al Team Rocket" antes de marcharse.
—Lo suponía —La cara de César adoptó un semblante más serio, si es que era posible—. Se trata de una banda criminal que en sus inicios operaba solo en Kanto, hasta que un chico llamado Rojo venció a su líder, consiguiendo su disolución. Tendría tu misma edad más o menos y venía de un pueblo diminuto, aun así demostró que no importa de donde vienes porque además de esa proeza logró alzarse con el título de Campeón.
—¿Que él hizo qué? —¿Un chico de inicios humildes como que ella consiguió hacer todo eso? A Lira le entró curiosidad por conocer más cosas sobre ese tal Rojo.
—Lo has oído bien. No he llegado a conocerle en persona pero me cae bien, dio un merecido baño de humildad a todos los entrenadores subiditos que creen que valen mucho cuando en realidad no han conseguido hacer nada de provecho.
—Y dónde se encuentra ahora.
—Nadie lo sabe, hace bastante que no se sabe nada de él. Algunos dicen que se fue y otros que sigue en algún lugar de Kanto pero, como siempre, todo son rumores. En fin, no te he llamado para hablar de Rojo —Se dio la vuelta y cogió una imagen de un cajón—. Como iba diciendo, el Team Rocket es una panda de maleantes que hará lo que sea para conseguir sus objetivos. Robar, maltratar pokémon, ocupar viviendas —mientras iba hablando le enseñó la imagen que había sacado— incluso secuestraron a mi nieta mayor hace años y quién me asegura que no fue la única. Eso fue hace tiempo y cuando Rojo acabó con ellos pensé que volvería a casa, pero no fue así, por eso temí que en realidad siguieran activos y por desgracia no me equivocaba.
—Ya veo, entonces han vuelto, ¿pero por qué?
—No lo sé, pero para nada bueno te lo aseguro —César guardó la imagen— ¿Crees en las coincidencias?
—¿Yo? Pues… —Lira pensó durante unos segundos, la pregunta le había pillado desprevenida— No estoy segura, creo que todo ocurre por alguna razón pero también es posible que algunas cosas… ¿solo pasen? Sin ningún motivo.
—Discrepo, pienso que todo tiene un por qué, por eso no creo que haya sido una casualidad que tú salvaras el Pozo Slowpoke. Tú vas a ser nuestra heroína Lira, aquella que conseguirá liberar a Johto del Team Rocket —Ahora sí que se estaba yendo el tema de las manos. Ella era una simple entrenadora que había tenido la suerte de derrotar a un ejecutivo de una banda criminal, nada más, ¿por qué la gente se empeñaba en glorificarlo tanto?
—No creo, soy una entrenadora más en este inmenso mar de gente.
—Lo dudo, pero entiendo que aún sea demasiado pronto para que lo veas —Un reloj sonó, indicando que eran las ocho de la noche—. Mira qué hora es, ¿quieres quedarte a cenar? Estoy seguro de que mi nieta pequeña apreciará la compañía, además así podré acabar de hacerte la Poké Ball —Lira estuvo a punto de renunciar pero ya que él se había mostrado tan amable no quería rechazar la oferta. Los tres cenaron mientras hablaban cómodamente sobre cualquier tema y aunque a la joven le hubiera gustado quedarse un poco más en la mesa no tardó en irse a la cama. Mañana le esperaba un gran combate y quería estar bien preparada.
—¡Bienvenida al gimnasio de Pueblo Azalea! Muchas gracias por lo que hiciste ayer, estamos en deuda contigo, ¡sin embargo no creas que por eso Antón no se esforzará al máximo! Se especializa en el tipo bicho así que si tienes algún pokémon o movimiento de tipo fuego o volador las cosas serán más fáciles para ti. ¡Buena suerte!
—Muchas gracias —Lira pasó la antesala y vio que todo el gimnasio estaba decorado para parecerse a un bosque. Había árboles, arbustos y al avanzar vio que para desplazarse tendría que subirse en lo que parecían ser una especie de plataformas con forma de araña. Antón estaba al final del gimnasio y cuando él le vio le saludó enérgicamente, si quería llegar hasta él tendría que encontrar la manera de controlar las plataformas. Se subió en la que había en el centro y esta le llevó justo enfrente de un entrenador, a la parte derecha del gimnasio.
—Te has manejado por la telaraña con la soltura de un pokémon de tipo bicho, ¡veamos si sabes apreciar el resto de sus encantos! —Lanzó una Poké Ball al suelo y de ella salió un gusano verde con dos antenas rojas— Caterpie, ¡Disparo demora!
—¡Esquívalo y Placaje! —Mareep saltó a un lado y embistió su cuerpo contra el Caterpie. Caterpie sacudió la cabeza y se levantó, determinado a seguir combatiendo.
—¡Placaje!
—¡Impactrueno!
Esta vez sí fue capaz de darle a Mareep pero no de superar el Impactrueno. El cazabichos sacó a otro pokémon parecido a un gusano, pero este era naranja y tenía un solo cuerno— Weedle, ¡Picotazo venenoso!
—¡Esquívalo! —Mareep no pudo esquivarlo, pero al menos no fue envenenada— Impactrueno.
—¡Placaje!
—¡Impactrueno de nuevo! —Como antes, Mareep consiguió salir victoriosa ante su adversario. Al acabar el combate la oveja empezó a temblar y emitió un destello de luz cegador, Lira sonrió: estaba a punto de evolucionar. Tras unos segundos la luz desapareció y en su lugar había una oveja de pie, esquilada, cuya piel era de color rosa.
Flaaffy
Descripción: la evolución de Mareep. Su esponjosa lana almacena electricidad. Su piel gomosa evita que sea electrocutado.
—Mira qué bien, ahora me será más fácil llegar hasta el líder.
Puesto que se encontraba en un camino sin salida Lira volvió a subirse a la plataforma y cuando llegó al punto inicial se subió a la que había a la izquierda. Esta sí que le dejó en el centro así que siguió todo recto, hasta que fue detenida por otro cazabichos.
—Los pokémon bicho evolucionan pronto y se hacen fuerte mucho antes. Lo sabías, ¿no? —La verdad es que no pensó Lira— ¡Adelante Weedle! Picotazo venenoso.
—Impactrueno —Ese Weedle tenía que ser aún bastante débil, porque solo hizo falta un movimiento para derrotarle.
—No te vengas arriba, todavía no has visto nada. ¡Kakuna! —Un pokémon parecido a un capullo amarillo con dos ojos negros enormes entró a escena— Fortaleza.
—Impactrueno —Flaaffy lanzó su ataque pero no pareció afectarle mucho al pokémon. Este se volvió de color gris durante un momento y Lira alzó ambas cejas, ¿qué estaba pasando?—. Placaje —Nada, parecía que no todos los tipo bicho serían tan fáciles de derrotar. Cambió a Flaaffy por Croconaw y le ordenó usar Mordisco, por suerte los colmillos de Croconaw eran lo suficientemente afilados como para conseguir penetrar la fuerte armadura. Eso junto a los ataques previos de Flaaffy fue suficiente para derrotarle.
—No te creas que has ganado aún —Ahora le tocaba a una especie de híbrido entre una abeja y una avispa continuar el combate. Lira volvió a sacar a Flaaffy—. Beedrill, Ataque furia —El pokémon atacó varias veces al tipo eléctrico pero no pareció hacerle mucho daño. Dos Impactrueno más tarde, el combate había finalizado.
Antes de subir a la siguiente plataforma Lira vio que a su lado había una palanca azul. Tiró de ella y siguió con su camino, acabando cara a cara con otro cazabichos.
—¿Has salvado a los Slowpoke? Guau, ¡eres muy fuerte! ¡Pero los pokémon que entreno también lo son! —El pokémon que sacó era uno que Lira todavía no había visto, parecía una especie de insecto naranja con dos setas rojas— Paras, Chupavidas.
—Placaje, luego Impactrueno —Se notaba que el Paras tenía más nivel que los otros pero tras un par de turnos Flaaffy consiguió derrotarle. Lira volvió a subir a la plataforma y esta le llevó al punto anterior, así que volvió a tirar de la palanca y se subió de nuevo a la araña mecánica. Esta vez le recibieron dos gemelas.
—Conque quieres desafiar al líder de gimnasio… ¡No le vencerás ni en sueños!
—¿Te gustan los retos imposibles? ¡Pues combate conmigo!
Ambas sacaron a sus pokémon a la vez, una mariquita y una araña que se parecía bastante a las plataformas. Lira recordó el combate que había tenido con los dos reclutas del Team Rocket y sacó a sus dos únicos pokémon.
—Ledyba, Placaje.
—Spinarak, Picotazo venenoso.
—Croconaw Mordisco, Flaaffy Impactrueno —Ledyba cayó derrotada por el movimiento de tipo eléctrico pero Spinarak consiguió sobrevivir a Mordisco—. Flaaffy, Placaje —Aunque la suerte no le duró mucho y también perdió. Al acabar el combate a Croconaw le empezaron a brillar los colmillos y le llegó un mensaje a la Pokédex: Croconaw quiere aprender Colmillo hielo, ¿deseas reemplazar alguno de sus movimientos? Colmillo hielo… Eso le podría resultar útil. Lira seleccionó Malicioso, consiguiendo que Croconaw lo olvidara a favor del nuevo movimiento de tipo hielo. Su felicidad menguó cuando vio a las gemelas, parecían estar al borde de las lágrimas, haciendo que se sintiera mal, pero un combate era un combate y no podía dejarse ganar simplemente porque eran unas niñas. Tiró de la palanca azul que había a su lado y así consiguió llegar al otro lado, donde había una palanca roja. También tiró de ella y se subió a la plataforma, esta vez llegando con éxito a donde se encontraba Antón. Lira le dio una poción a cada uno de sus pokémon y avanzó hacia el líder, su combate para conseguir su segunda medalla estaba a punto de comenzar.
—Bienvenida al gimnasio de Pueblo Azalea, ya me he presentado pero deja que lo haga formalmente. Soy Antón, su líder, la gente dice que soy una eminencia en el campo de los pokémon de tipo bicho y mis numerosos estudios sobre ellos lo avalan. Te sigo estando agradecido por prestarnos tu ayuda en el pozo pero no por eso voy a tener piedad, ¿estás listas para ver de lo que somos capaces? Scyther, adelante.
El pokémon que apareció tenía cierto parecido con una mantis. Era verde y tenía unas cuchillas que más bien parecían guadañas, Lira esperaba que sus pokémon no salieran muy malheridos del combate.
—Foco energía —Scyther empezó a desprender un brillo blanquecino mientras centraba toda su atención en Flaaffy. Lira no sabía muy bien lo que estaba haciendo pero decidió atacar mientras tenía la oportunidad.
—Impactrueno —Flaaffy dirigió su ataque a Scyther pero aun así ella no apartó su mirada de la oveja ni un segundo, parecía estar en un estado de concentración increíble.
—Ida y vuelta.
Antes de que Lira pudiera dar otra orden el Scyther atacó, tirando a Flaaffy al suelo. Su salud descendió rápidamente a la zona amarilla, dejando a Lira sin palabras, ¿tan fuerte podían llegar a ser los tipo bicho? Scyther fue sustituido por Kakuna, dejando a Lira un poco confundida.
—Por tu expresión deduzco que no sabes qué hace este movimiento. Muy fácil, ella ataca y el propio movimiento le intercambia por otro pokémon de mi equipo, es bastante útil la verdad —Ya había combatido contra Kakuna y sabía que lo mejor era dejarle el trabajo a Croconaw, además Flaaffy se merecía un descanso después de recibir semejante golpe— Fortaleza.
—Colmillo hielo —Kakuna se volvió de color grisáceo justo cuando Croconaw le atacó, endurando el golpe. Sin embargo no fue capaz de aguantar un segundo Colmillo hielo y cayó debilitada, aun así Antón no parecía estar muy preocupado. Sacó a Scyther y volvió a ordenar Ida y vuelta, dejando a Croconaw en una situación similar a Flaaffy. Si se movía tan rápido y hacía tanto daño, ¿cómo iba a ser capaz de vencerle? Scyther fue sustituido por otro gusano pero esta vez era verde.
—Metapod, Fortaleza.
—Colmillo hielo —Croconaw asestó un golpe crítico, derrotando a Metapod en el acto. Antón sacó a Scyther que aún se encontraba en perfectas condiciones, por desgracia Lira no podía decir lo mismo de Flaaffy y Croconaw. Otro Ida y vuelta y el combate acabaría sin más contemplaciones, era el momento de demostrarse a sí misma qué era: una entrenadora que había tenido la suerte de llegar hasta aquí, ¿o en cambio se lo había ganado? Cambió a Croconaw por Flaaffy, lo que necesitaba ahora era velocidad.
—Ida y vuelta Scyther.
—Esquiva e Impactrueno Flaaffy —Al ser más rápido Scyther consiguió rozarle pero no fue suficiente para derrotarle, así que Flaaffy fue capaz de atacarle con éxito. Parecía que Scyther empezaba a cansarse pero Antón salió rápidamente a asistirle, dándole una poción. Lira maldijo internamente, ahora que parecía que tenía una oportunidad de ganar.
—Acabemos con esto, Ataque rápido —En un abrir y cerrar de ojos Flaaffy estaba en el suelo, incapaz de levantarse. Lira le cambió por Croconaw con horror, no sin antes darle una poción. ¿Ya está? ¿Ese iba a ser su fin?
—Ida y vuelta.
—Pistola agua, ¡no dejes que se acerque! —Croconaw liberó un gran chorro de agua, forzando a Scyther a retroceder. Esa estrategia podría funcionar, si no se acercaba no podría atacar. Scyther miró a Antón, esperando órdenes. El líder se acarició la barbilla, murmurando algo para sí mismo.
—No está mal, nada mal. Sin embargo esta vez no serás capaz de superar la velocidad de mi pokémon, ¡Ataque rápido!
Antes de que Croconaw pudiera lanzar otro chorro de agua fue tirado al suelo por su contrincante y fue entonces cuando a Lira se le encendió la bombilla. Croconaw intentó levantarse pero cuando dirigió su mirada a Lira vio que ella negaba levemente con la cabeza. Confundido, Croconaw se quedó en el suelo, esperando a que la morena le ordenase actuar.
—¿Te vas a rendir? Una pena, pensé que este combate sería más épico. No lo demoremos pues, ¡Ida y vuelta!
—¡Esquívalo! —Scyther cayó desde el cielo a gran velocidad pero Croconaw le esquivó en el último segundo. La mantis intentó volver a atacar pero al tratar de levantar sus guadañas se dio cuenta de que las tenía clavadas en el suelo. El impacto había sido tal que ahora no podía liberarse— Tu bendición ha acabado siendo tu perdición, ¡Colmillo hielo!
Croconaw se acercó y le mordió por la cintura, haciendo que soltará un grito de dolor. Scyther intentó liberarse pero era imposible: ni podía sacar las guadañas del suelo ni podía zafarse del agarre de Croconaw, realmente tenía una mandíbula potentísima.
—Otra vez Croconaw —Croconaw mordió con más fuerza y esta vez Scyther se desmayó, dando por concluido el combate. En vez de saltar como hacía casi siempre Lira cayó al suelo de rodillas, por qué poco. Croconaw se acercó a ella y le lamió la cara, Lira le correspondió con un abrazo.
—Increíble, me has dejado perplejo. ¡Al final sí vas a resultar especial y todo! —Antón devolvió a Scyther a su Poké Ball y después sacó algo de su bolsillo. Lira se puso de pie y se acercó—. Aquí tienes, te la has ganado con creces, la medalla Colmena es toda tuya —Lira la admiró durante unos instantes, era redonda y la disposición de los colores le recordaba a una mariquita. La guardó en su estuche de medallas y volvió a mirar al líder—. Con ella los pokémon de hasta nivel 30 te obedecerán y además, los que sepan Corte podrán utilizarlo fuera de combate. Pero eso no es todo —el líder le dio también una MT— contiene la máquina técnica 89 Ida y vuelta, espero que te resulte tan útil como a mí.
—Muchas gracias Antón.
—No, gracias a ti Lira —Antón le dedicó una gran sonrisa—. Tu siguiente paso es llegar a Ciudad Trigal. Te aviso de antemano que su líder no será fácil de derrotar, muchos entrenadores acaban su viaje por su culpa pero estoy seguro de que le vencerás, no te confíes y todo saldrá bien. Una vez cruces el Encinar es todo recto, no tiene perdida. Ha sido un auténtico placer combatir contra ti, espero volver a verte pronto.
—Lo mismo digo —Tras despedirse Lira abandonó el gimnasio, no sin antes recibir los halagos del hombre que le había aconsejado al principio. Su ruta estaba clara pero había algo que tenía que hacer antes de seguir su camino, ir al Centro Pokémon para restaurar a su cansado equipo.
