Después de salir del Centro Pokémon y haber comprado un par de provisiones Lira estaba lista para abandonar Pueblo Azalea. Se sentía muy cómoda allí ya que después de haber echado al Team Rocket el lugar había recuperado su carácter tranquilo, pero si quería atravesar el Encinar antes del anochecer no podía perder más tiempo.
Sin embargo, no fue capaz de llegar muy lejos
—Eh, ¡tú! —Un chico pelirrojo se le acercó de frente y Lira no tardó en reconocerle. Silver.
—Qué quieres ahora —Ambos entrenadores se miraron con odio—. No pienso perder el tiempo con un ladrón como tú.
—He escuchado que has vencido al Team Rocket y por eso todo el mundo está encantado contigo pero a mí no me vas a ganar con esas. Puede que en grupito sean fuertes pero por separado son cobardes y débiles, como tú. ¡Voy a hacerte ver que no eres nada del otro mundo! —Silver sacó una Poké Ball y la tiró al suelo, revelando a un Gastly. Vaya, parecía que no iba a poder escapar del combate. Lira suspiró y mandó a Flaaffy, tal vez si le derrotaba conseguiría dejarle en paz.
—Venga Flaaffy, acabemos esto rápido. Impactrueno.
—¡Maldición! —Un gran clavo apareció sobre el Gastly y en cuestión de segundos atravesó el cuerpo del fantasma. Parecía haberse herido con su propio ataque así que junto el Impactrueno fue derrotado enseguida. Lira alzó una ceja, ¿qué se suponía que hacía ese movimiento? No tardó en descubrirlo ya que Flaaffy empezó a temblar y cayó al suelo, al parecer Gastly había perdido energía para, como bien decía el movimiento, maldecir a Flaaffy.
—Tranquila chica, podemos con lo que sea que nos eche —Silver sacó a un Zubat, otra vez no pensó Lira. Si no había visto a mil Zubat en su viaje no había visto a ninguno—. Impactrueno —Flaaffy intentó atacar pero al parecer aún sufría los efectos de la maldición y se quedó sentada, incapaz de moverse.
—¡Chupavidas! —El pokémon clavó sus colmillos en el cuello de Flaaffy haciendo que esta soltara un chillido. Por suerte era un movimiento que no hacía mucho daño.
—Venga pequeña, ¡Impactrueno!
—¡Chupavidas de nuevo! —Zubat volvió a atacar pero por suerte Flaaffy fue capaz de asestarle un buen Impactrueno. El pokémon cayó derrotado pero Flaaffy también estaba a punto de desfallecer así que le cambió por Croconaw. Silver sonrió mientras sacaba a Bayleef, pensando que ya tenía el combate ganado.
—¡Hoja afilada!
—¡Colmillo hielo!
Bayleef atacó primero, dejando a Croconaw bastante malherido. Aun así el tipo agua fue capaz de recuperarse y asestar un gran movimiento que casi consiguió debilitar a su adversario.
—¿Qué? ¡Pero si tengo ventaja en cuanto al tipo! ¡Síntesis! —Las hojas de Bayleef empezaron a brillar y tras unos segundos el brillo se esfumó. Parecía que el pokémon había recuperado gran parte de vitalidad—. ¡Hoja afilada de nuevo!
—¡Esquívalo y Colmillo hielo! —Croconaw se hizo a un lado y volvió a atacar, esa vez resultó ser crítico porque Bayleef cayó al suelo casi derrotado.
—Venga estúpido no te dejes vencer, ¡Síntesis! —El tipo planta intentó sanarse pero Lira ordenó a Croconaw que usara Arañazo para evitarle más sufrimiento, terminando el combate a su favor.
—¡¿Cómo?! Esto es increíble, ¡si lo tenía todo a mi favor! Más pokémon y ventaja de tipos. ¡Odio a los pokémon débiles, se van a enterar pero bien en el próximo entrenamiento!
—La culpa no es de los pokémon —le espetó Lira, indignada—, la culpa es tuya. Les tratas como si fueran meras herramientas y eso te pasa factura, tal vez si les mostraras algo de amor establecerían un vínculo más profundo contigo y responderían a él, siendo capaces de superar situaciones adversas, como han hecho los míos.
—Otra vez la charlita sobre que el amor y la amistad lo pueden todo. Ese es el recurso de los débiles y yo no soy débil, has vuelto a tener suerte, la próxima vez no será tan fácil —En lugar de rodearle para seguir recto Silver empujó a Lira para apartarle del camino, haciendo que casi perdiera el equilibrio.
—Pero quién se cree para ir tratando a los demás así —Croconaw miró en dirección del chico y le gruñó, claramente no le hacía ninguna gracia que tratara a su entrenadora de esa forma—. No importa Croconaw, no merece la pena. Venga vámonos.
Les dio un par de pociones y por fin entró en el Encinar. Era un lugar un poco oscuro, la luz del Sol apenas llegaba al suelo entre tanta vegetación así que Lira fue con cuidado de no pisar nada que pudiera lastimarle.
—¿Y qué se supone que voy a hacer ahora? Esto no me puede estar pasando, es una pesadilla.
No llevaba ni unos minutos dentro cuando escuchó los lamentos de alguien. Cautelosamente, se acercó a la fuente del sonido y vio que se trataba de un chico joven, tan joven que parecía un niño. Al parecer estaba tan sumido en sus pensamientos que no se dio cuenta de su presencia, así que Lira decidió no alzar mucho la voz.
—Perdona, ¿ha sucedido algo?
El niño se dio la vuelta, sobresaltado, pero al ver que no se trataba de un adulto se relajó. Aun así, Lira podía ver el nerviosismo en sus ojos.
—Ya lo creo que ha sucedido, ¡es una auténtica desgracia! Estaba cuidando a los Farfetch'd de mi jefe cuando de repente huyeron despavoridos, iría tras ellos pero no tengo ningún pokémon, ¡y el Encinar es demasiado peligroso para ir solo! —Bajó la mirada brevemente, mirando a Croconaw y Flaaffy, y luego volvió a mirar a Lira.
—Puedo ir en su búsqueda si quieres, seguro que los pequeñines también lo estarán pasando mal.
—¡Ay! ¡No sabes cuánto te lo agradezco! Menos mal que no todos los adolescentes sois unos maleducados —El niño metió una mano en su bolsillo y sacó dos Poké Balls, entregándoselas a Lira—. Aquí tienes, no tienen perdida cada uno lleva un puerro. Sin embargo, debo advertirte de que tienen un oído muy fino así que tendrás que acercarte silenciosamente por detrás, sino se alejarán todavía más. Mucha suerte, eh…
—Lira —El niño asintió y se echó a un lado para que pudiera pasar. Vio que al lado de él había un camino pero estaba bloqueado por un arbolito, así que siguió de frente.
Tal y como le había indicado Lira fue con pies de plomo, procurando no hacer nada de ruido. Croconaw y Flaaffy le imitaban, también olisqueaban el suelo por si encontraban algún rastro, pero por desgracia pisó una rama que no había visto. Lira maldijo en voz baja, ¿y si le habían escuchado? Le indicó a sus pokémon que tuvieran cuidado para no cometer el mismo error que ella y siguió, pasando una gran roca, detrás de la cual se encontraba un Farfetch'd. El pokémon parecía estar concentrado mirando hacia donde había pisado la rama, sí que tienen un oído fino sí pensó. Rodeó unos árboles para situarse detrás de él y cuando consideró que estaba a una buena distancia lanzó la Poké Ball, que en cuanto impactó desprendió una luz roja que atrapó al pokémon. Ni se había dado cuenta.
—Bien, uno menos —Recogió la Poké Ball y consideró seguir buscando por el Encinar, pero el niño estaba tan nervioso que pensó que tal vez sería mejor hacerle saber que había recuperado a uno. Volvió al punto inicial y le entregó la Poké Ball.
—Aquí tienes, me queda uno —Los ojos del niño se iluminaron al igual que el resto de su rostro, al mismo tiempo que una sonrisa se formaba en sus labios. Al menos ya no parecía estar tan asustado como antes.
—¡Muchísimas gracias! Ten cuidado por favor —Lira asintió y se dio la vuelta para seguir buscando, aunque ahora un poco más inquieta. ¿Por qué todo el mundo se empeñaba en decirle que tuviera cuidado en el Encinar? ¿Qué podía haber para considerarse un lugar tan peligroso? Decidió no darle más vueltas al tema y retomar su búsqueda.
El siguiente Farfetch'd estaba solo a escasos minutos de donde había encontrado al otro, pero parecía que este iba a ser más difícil de capturar. Tal y como estaba posicionado no conseguiría hacer que le diera la espalda de primeras, así que pisó una rama que había delante para que le mirara a ella. Posteriormente Lira retrocedió y dio una pequeña vuelta para situarse a su lado, pero nada más sentir su presencia se fue corriendo al otro lado. Seguía mirándole fijamente pero Lira se dio cuenta de que tras los árboles que le rodeaban había un par de ramas, así que fue hasta allí y las pisó. Escuchó cómo el Farfetch'd se dio la vuelta y volvió a dar un pequeño rodeo para acercarse por detrás. Al igual que antes, se acercó con mucho cuidado y cuando ya estuvo suficientemente cerca lanzó la Poké Ball. El segundo Farfetch'd había sido recuperado con éxito.
—Me has dado más problemas que el otro pero lo conseguí, venga vamos.
Cuando el niño vio que Lira regresaba victoriosa no pudo contener la emoción y se abalanzó sobre ella. La morena casi perdió el equilibrio pero consiguió mantenerse de pie.
—¡Muchas muchas muchas muchísisisisisisimas gracias! ¡Si no me hubieras ayudado el jefe me habría echado una bronca de aúpa! —Tras unos segundos se apartó y se limpió las lágrimas— En verdad los Farfetch'd se escaparon porque no tengo ninguna medalla de gimnasio y al ser tan débil cuando mi jefe se va hacen conmigo lo que quieren, ¡por suerte los has recuperado a tiempo!
—A tiempo de qué —Una voz masculina preguntó tras ellos. La felicidad del niño fue sustituida otra vez por el miedo y el nerviosismo, mientras se daba la vuelta y hacía una gran reverencia.
—¡Lo siento señor! ¡Los Farfetch'd se me han vuelto a escapar! —El hombre simplemente negó con la cabeza, al parecer no era la primera vez que ocurría.
—Hay que ver, menos mal que esta jovencita pasaba por aquí sino estaríamos en un buen lío —El semblante del hombre se endulzó cuando dirigió su mirada a Lira, dedicándole una sonrisa—. Muchas gracias, como el carbonero de Pueblo Azalea no te imaginas cuánto me ayudan estos traviesos. Toma, si ya has derrotado a nuestro líder esto te será muy útil en tu viaje —El hombre le dio lo que parecía ser una MT, pero cuando leyó la etiqueta vio que ponía MO01:Corte—. Te permitirá retirar de tu camino molestos arbustos como ese de ahí. Muchas gracias de nuevo y suerte en tu viaje.
—¡Gracias Lira! Ojalá todos fueran como tú —Con eso dicho los dos abandonaron el Encinar, dejándole sola. Lira pensó durante unos minutos a quién podía enseñarle el nuevo movimiento y al final decidió que Croconaw resultaría ideal. Le hizo olvidar Arañazo y cuando perfeccionó su nuevo ataque lo usó contra el arbolito, despejando el camino para Lira.
Nada más pasar a la nueva zona vio que justo delante había lo que parecía ser una caseta. Al acercarse vio que había una señal al lado, Santuario dedicado al guardián del Encinar leía. Era de madera, con un tejado de color rojo, estaba bien cuidado y había ramos de flores por todas partes. Al prestar un poco de atención se dio cuenta de que también había una foto de una niña con algo escrito.
En memoria de Carol, que el guardián del Encinar proteja su alma desaparecida.
La niña se parecía bastante a la que salía en la foto que César le había enseñado, ¿sería aquí donde el Team Rocket le raptó? ¿Por eso la gente le tenía tanto miedo al lugar? Pero lo que más le llamó la atención fue que ponía desaparecida, no raptada, ¿se trataría de algún error? O tal vez simplemente era otra niña que se le parecía mucho, César no le había dicho cómo se llamaba su nieta así que tampoco podía afirmarlo con seguridad.
—¡Croco!
—¿Mm? ¿Qué pasa pequeñín? —Lira vio que Croconaw señalaba el bolso bastante agitado y fue cuando se dio cuenta de que este no paraba de moverse. ¿Sería el huevo? Había estado tan centrada en el Santuario que ni se había dado cuenta del movimiento. Lo puso con cuidado en el suelo y lo abrió rápidamente, viendo que efectivamente empezaban a aparecer grietas en este. Lira lo sacó y lo sostuvo en sus brazos como si fuera un bebé, intentando calmarse. ¿Era así como tenía que sostenerlo? ¿Sería mejor dárselo a uno de sus pokémon para que se encargaran ellos? No le dio tiempo a pensar mucho más ya que el pokémon salió del huevo tras unos segundos. Primero se asomaron unas patitas por debajo y luego surgieron los brazos junto a la cabeza. Al parecer, el resto del cuerpo quedaba conformado por lo que sobraba de la cáscara del huevo.
—¿Toge? —El pokémon le miró con confusión, pero posteriormente le sonrió— ¡Togepi! —A primera vista parecía que estaba sano, eso era bueno. Lira sonrió también, calmándose un poco tras ver que el nacimiento había transcurrido sin ningún percance. Sacó su Pokédex y la sostuvo cerca para poder leer sus datos.
Togepi.
Especie: Bola clavos.
Sexo: Macho.
Tipo: normal.
Habilidad: Dicha.
Descripción: dice el proverbio que quien despierte a un Togepi de su sueño, alcanzará la felicidad.
¿Eso significaba que ella alcanzaría la felicidad? Sonaba bien. Después de apartarle algunos trozos de la cáscara le puso en el suelo pero aun así le ayudó a sostenerse, tenía las patitas tan débiles que le costaba mantenerse en pie por sí mismo.
—Saludad a vuestro nuevo compañero chicos —Croconaw y Flaaffy se acercaron entusiasmados y tras olisquearle un rato empezaron a lamerle. Togepi empezó a reír pero Lira no tardó en separarle, por si acaso. Era tan pequeño que tenía miedo de que le ahogaran por accidente. Antes de nada Lira sacó una Poké Ball y la presionó levemente contra su cabeza, no fuera a ser que algún entrenador anduviera cerca y pensara robárselo. Una vez en su posesión le volvió a sacar y decidió llevarle en brazos, al tener simplemente un nivel y no poder enfrentarse directamente a los pokémon del Encinar lo que hizo fue poner en práctica un consejo que escuchó de Eco hace tiempo: si alguna vez tienes a un pokémon débil la mejor forma de hacer que suba de nivel es cambiarle en el primer turno por otro más fuerte, así también se llevará un poco de experiencia de cada combate. Lo puso en práctica hasta que llegó al nivel 7, posteriormente dejó que librara sus propias batallas hasta el nivel 10. Sus pokémon empezaban a mostrar signos de cansancio y aún tenía que salir de aquel lugar así que retomó el camino, aunque bueno, más bien se dejó llevar por el olfato de Croconaw ya que hacía tiempo que tenía la sensación de que se había perdido.
—Vaya, ¿y cómo vuelvo yo a casa?
A escasos metros divisó a una mujer que vestía un kimono, era clavada a la que había visto en Ciudad Malva. Empezó a dar vueltas sobre sí misma hasta que vio a Lira, entonces se le acercó apresuradamente con una expresión que revelaba lo preocupada que estaba.
—Discúlpeme jovencita pero me he perdido, ¿no sabrá usted por dónde se llega a la salida? —Lira negó con la cabeza.
—No tengo ni idea, pero este de aquí parece que sí —dijo señalando a Croconaw. La chica Kimono sonrió, aliviada.
—Pero qué pokémon más atento, se nota que está bien cuidado —Se volvió a Lira para darle las gracias y fue entonces cuando vio a Togepi. Abrió los ojos ligeramente y a Lira le pareció ver que susurró Arceus, pero se recuperó rápidamente—. Gracias por permitir que me guíe a mí también.
—No es nada, después de todo tenemos que ayudarnos entre todos, ¿no? —La chica sonrió y por alguna razón parecía estar bastante satisfecha. Al llegar a la salida le hizo una reverencia a Lira y abandonó el lugar rápidamente, al parecer tenía prisa. Ella también atravesó la salida y llegó a la Ruta 34, ya había anochecido pero se negaba a acampar a la intemperie, era jugársela a que le pasara algo malo. Sus pokémon le miraban con ojos cansados, después de pasarse todo el día combatiendo lo único que querían era descansar, aun así no rechistaron y le siguieron fielmente. Lira acabó sintiéndose mal así que les devolvió a todos a sus Poké Balls y siguió caminando ella sola, esquivando a todos los entrenadores que veía. Si mal no recordaba la guardería Pokémon de los abuelos de Eco se encontraba en esa ruta, podría pasar la noche allí y enfrentarse a los entrenadores al día siguiente.
—¡Lira!
Una voz bastante familiar gritó su nombre, haciendo que la morena se diera la vuelta rápidamente. No tardó en esbozar una sonrisa al ver de quién se trataba.
—¡Eco! —Los dos jóvenes se abrazaron fuertemente, después de estar tanto tiempo separados sentía bien volver a reencontrarse. Tras unos segundos el chico se separó y le miró extrañado, al mismo tiempo que alzaba una ceja.
—¿Qué haces por aquí a estas horas?
—Acabo de salir del Encinar y pensaba que podría quedarme en la guardería de tus abuelos, ¿y tú?
—Estaba haciendo un estudio sobre los pokémon nocturnos pero ya voy para allá, no quiero que mis abus se preocupen demasiado. Venga vamos, se nota que estás cansada.
Los dos charlaron animadamente durante lo que duró el trayecto a la guardería. Esta no era un edificio muy grande pero tampoco era pequeño, tenía el espacio suficiente para cuidar a varios pokémon y alojar a la pareja de ancianos que lo regentaba más un par de invitados. Eco sacó las llaves y abrió la puerta, por razones de seguridad la cerraban a partir de las doce de la noche. Los dos jóvenes pasaron el mostrador y entraron a una habitación que había tras este.
—¡Traigo compañía! —gritó nada más asomarse. En el centro había un sofá donde se encontraba la pareja y ambos giraron la cabeza sorprendidos al escuchar el anuncio de su nieto. En cuanto vieron que se trataba de Lira la sorpresa fue reemplazada por alegría
—¡Lira! Cuánto tiempo —El abuelo asintió en su dirección pero la abuela se levantó emocionada y le dio un gran abrazo.
—Pero mírate, ¡qué guapa estás! Y pensar que la última vez que te vi eras una niña pequeña —De repente se apartó y miró a Eco, enfadada—. Eco, ¡a qué estás esperando! Esta chica llama mucho la atención, si no le pides salir ahora vendrá otro chico y te la robará —Eco se ruborizó al oír esas palabras y se cubrió la cara con la gorra. Lira, por su parte, se limitó a reír.
—Por última vez abuela, es mi mejor amiga desde que éramos pequeños y no me gusta. ¿Ha quedado claro?
—Sí sí, lo que digas jovencito —Por muy bien que se lo estuviera pasando al ver cómo la abuela de su amigo no paraba de avergonzarle Lira no pudo disimular el cansancio y acabó bostezando—. Ay chica, ¿estás bien? Te veo agotada.
—Estoy un poco cansada la verdad, no he parado de caminar en todo el día.
—Pero bueno y nosotros aquí haciendo el tonto mientras tú te caes del sueño, inadmisible —El abuelo de Eco se levantó finalmente y se fue a otra habitación—. Eco muéstrale donde está el baño por si quiere darse una ducha y la habitación de invitados, yo le prepararé algo para cenar.
—Eso está más que hecho abuelo —No fue hasta que el hombre mencionó la palabra cena que Lira no se hizo consciente del hambre que tenía. Con todo lo que había pasado solo había desayunado aquel día, ahora entendía cómo era posible que el profesor Elm se pasará días sin comer cuando estaba enfrascado en alguna investigación. Dejó que Eco le guiara hasta el baño y una vez allí el joven extendió la mano.
—Mi abuela puede curar a tus pokémon si quieres, seguro que ellos también estarán cansados.
—No es una mala idea —Lira le entregó las tres Poké Balls que contenían a sus amigos—. Uno de ellos es un Togepi que ha salido del huevo hoy, ¿podrías decirle que le eche un vistazo para ver si está bien?
—Claro, ningún problema —Antes de irse Eco le dio un par más de instrucciones—. Las toallas están en el armario de la izquierda, todas están limpias así que puedes coger la que quieras. El agua caliente tarda un poco en salir así que no desesperes, si tienes alguna pregunta basta con llamarme. Tu habitación está al fondo de este pasillo, a la derecha.
—Entendido, muchas gracias.
—De nada. Buenas noches Lira.
—Buenas noches—Eco se fue y ella entró en el baño. Antes de entrar en la ducha escogió una toalla roja para tenerla preparada al salir. Tras ducharse se secó, se puso el pijama que llevaba bien doblado en su bolso y fue a su habitación. En la mesita de noche había una bandeja con sopa, agua y un vaso de leche con un par de galletas mientras que sus tres Poké Balls se hallaban en la cama, o los abuelos habían sido muy rápidos o ella había tardado bastante y conociéndose sabía que la última opción era la más probable.
Guardó las Poké Balls en su bolso y cenó en un abrir y cerrar de ojos, en parte porque tenía hambre y en parte porque estaba cansada y quería dormir cuanto antes. Dejó la bandeja en la mesita de noche, apagó las luces y se metió corriendo en la calma, el colchón era blandito y las sábanas olían bien así que Lira no tardó ni cinco segundos en dormirse.
Lance llamó a la puerta tres veces. Aunque ir a Ciudad Iris estaba en su lista de prioridades no tenía pensado visitar a su líder tan pronto, sin embargo los eventos de Pueblo Azalea le habían empujado a hacer un ligero cambio de planes. Tras unos segundos la puerta se abrió, revelando a Shin.
—El Campeón en persona, ¿qué puedo hacer por ti?
—Buenas noches. Siento que sea tan tarde pero, ¿podría hablar con su nieto?
—Morti está entrenando pero puedes hablar conmigo. Creo que resultaré igual de útil —El anciano se hizo a un lado, dejando pasar al pelirrojo. Lance entró en la casa y esperó a que Shin le guiara al salón, donde ambos hombres se sentaron en un sofá.
—Creo que sé por qué vienes pero dejaré que me lo cuentes tú.
—Gracias. Mayormente estaba interesado en saber qué perfil de entrenador podría atraer la atención del legendario.
—¿Cuál de los dos?
—Lugia.
—Ajá, ya veo. Bueno en verdad hay una característica que llama la atención de todos y es ser capaz de establecer un vínculo afectivo con los pokémon muy fuerte desde el primer momento.
—Lo suponía —Alguien volvió a llamar la puerta, interrumpiendo la conversación brevemente.
—Adelante —Ambos hombres escucharon cómo esta se abrió y tras un rato apareció una mujer con kimono, sonriendo.
—Umeko, ¿qué te trae por aquí a estas horas?
—Ha eclosionado el huevo, es ella —Al igual que la mujer Shin sonrió de oreja a oreja.
—Todo va saliendo según lo planeado. En verdad lo que te ha traído aquí es un encuentro que has tenido con una jovencita en Pueblo Azalea, ¿no es así Campeón? —La cara de Lance no tuvo precio— Me lo tomaré como un sí. Pues verás estoy un 99% seguro de que se trata de la Elegida.
—¿Y eso?
—Tuve una intuición: la próxima Elegida sería de Pueblo Primavera. Para asegurarme le entregué un huevo rarísimo al Sr. Pokémon, sin caberme la menor duda de que se lo pasaría al profesor Elm y Elm se lo entregaría a un entrenador con potencial, en este caso entrenadora. Los legendarios se sienten atraídos a los Descendientes por el poder que emanáis, para que alguien más le llame la atención tiene que ser realmente extraordinario, como por ejemplo ser capaz de establecer fuertes vínculos afectivos con pokémon de manera casi inmediata. Hacer eclosionar a un Togepi en tan poco tiempo no es fácil, el pokémon debe sentirse lo suficientemente feliz para ello por eso estoy casi seguro de que esta jovencita será nuestra salvadora.
—Ya veo. ¿Pero por qué no estás seguro al cien por cien? Puedes verlo en tus visiones.
—Seguramente sabrás que Lugia tiene grandes poderes psíquicos, cada vez que intento tener alguna visión relacionada con este tema interfiere y me impide ver a la Elegida, la sustituye con una sombra. Se ve que no quiere que sepamos de antemano lo que va a suceder, es un ejemplar curioso sin duda.
—Comprendo —Lance se quedó pensativo durante unos segundos—. ¿Tu nieto lo sabe?
—No y me gustaría que así fuera, al menos durante un tiempo —Lance no estaba muy de acuerdo con su decisión pero la respetaba, después de todo él no mandaba en esa familia. Sintió cómo la tensión desaparecía de su cuerpo, por lo menos ahora tenían a una potencial candidata—. Sin embargo tengo un poco de miedo. Ella aún es una inexperta en este mundo después de todo y como sabrás el Team Rocket ha regresado —Shin miró a Lance directamente a los ojos—. No es la misma organización de antes, harán cualquier cosa para conseguir su objetivo, cualquier cosa, y si ella se mete en su camino… Quién sabe lo que le puede suceder.
—Si es la Elegida no habrá ningún problema, el legendario escoge a personas capaces de salvar la región por ellas mismas, estará bien.
—Lo sé pero —Shin agachó la mirada, parecía bastante preocupado— no acabo de ver la victoria. Cuando llego al momento del enfrentamiento final la visión se congela, es como si no hubiera nada decidido aún, ¿tiene el Team Rocket posibilidades de ganar? ¿Esconden un as bajo la manga? Todo esto me desconcierta, ya no sé qué pensar.
Pasaron unos segundos, los dos hombres se quedaron en silencio, pensando en el futuro incierto. Umeko miró al suelo sin decir nada, la situación era bastante desconcertante.
—Yo me encargaré de ella —Lance fue el primero en hablar—. Le iré vigilando para asegurarme de que el Team Rocket no le hace nada, también para ver si tiene lo que hay que tener para llegar a convertirse en nuestra heroína, así que ya tienes una cosa menos por la que preocuparte.
—Me parece bien pero —Shin cerró momentáneamente los ojos y luego volvió a hablar— según mis visiones eso no es suficiente, tenemos que averiguar qué le garantiza ahora mismo al Team Rocket tener posibilidades de éxito.
—Lo puedo ir investigando también —Shin no dijo nada—. ¿O crees que es una pérdida de tiempo?
—Claro que no, todo esfuerzo es poco. Es solo que me apena no poder decirte nada más, estoy completamente en blanco.
—No te preocupes, has sido de gran ayuda —Lance se levantó, estaba claro que ya no iba a conseguir más información—. Estaremos en contacto, si creo que encuentro algo útil te avisaré.
—Lo mismo digo. Suerte —El Campeón se fue, dejando a Shin con Umeko. La mujer se sentó en el sofá junto al anciano.
—Me da la impresión de que sabe algo más, maestro —Shin se acarició cuidadosamente la barba—. ¿Por qué no dice nada?
—Porque no lo entiendo, el Encinar también aparece en mis visiones pero ese lugar no tiene ninguna relación con el legendario.
—Bueno, la joven ha conseguido eclosionar el huevo ahí, ¿tal vez se deba a eso?
—Puede ser una explicación pero lo dudo. Darle vueltas ahora no servirá de nada, esperemos que la investigación de Lance dé sus frutos.
Otra vez... Otra vez se encontraba bajo el mar, rodeada de cuatro remolinos. Pero esta vez era diferente, parecía que dentro de cada uno se encontraba alguien y la silueta que normalmente le llamaba aún no había llegado. Lira se acercó al que estaba a su derecha y se quedó extrañada al ver que el remolino no le arrastraba. Aunque bueno, teniendo en cuenta que en su sueño podía respirar en el agua tampoco le sorprendió mucho. En él había un chico de piel algo morena que llevaba una camisa de manga corta hawaiana rosa y bermudas amarillas, cuyo largo pelo rubio estaba recogido en una trenza. Lira introdujo su brazo en el remolino cuidadosamente y cuando sus dedos rozaron su mejilla sus ojos azules se abrieron súbitamente y el remolino que le mantenía preso desapareció.
—D-dónde, dónde estoy —Antes de que Lira pudiera abrir la boca una sombra enorme se cernió sobre ellos y al alzar la cabeza vio que era la misma que se le aparecía últimamente en sus sueños. De repente hubo un temblor y el lugar empezó a oscurecerse, al mismo tiempo que los remolinos restantes también desaparecían junto con sus prisioneros. Sin previo aviso la figura empezó a batir sus alas y en un abrir y cerrar de ojos se creó una corriente que llevó al chico a la superficie.
(Gracias Grytherin18-Friki por dejar una review en el cap anterior, me alegra que la historia te guste de momento ¡y espero que no te decepcione! Totodile es mi starter favorito de Johto por eso hice que Lira le escogiera, además como no se suele asociar a Lira pensé que le daría un toque distintivo a mi fic, y en cuanto a Togepi estuve un rato pensándolo pero, aunque estoy modificando un poco la historia por diversión, me gustaría mantenerme lo más fiel posible al juego por eso he decidido que sea tipo normal.
Hasta la próxima~
PKMNfanSakura).
