Morti regresó su Gengar a la Poké Ball y se quitó el sudor de la frente con la manga de su sudadera. Otro entrenamiento acabado con éxito, si seguía así no le cabría la menor duda de que acabaría por ser el Elegido. Salió del gimnasio y fue a su casa, donde su abuelo le estaba esperando en el salón, como siempre.

—Buenas noches.

—Buenas noches. Cada vez regresas más tarde.

—Sí, estoy alargando el entrenamiento. Así tendré más posibilidades de que el legendario se fije en mí —El líder fue a la cocina a prepararse un té, así que no vio el rostro de preocupación de Shin—. Después de todo, si como bien dices esta vez no se fijará solo en los Descendientes tendré más adversarios, no puedo permitirme el lujo de quedarme atrás.

—Ya, pues aprovechando que sacas el tema tenemos que hablar sobre eso. Hay una potencial candidata y creo que deberías saber quién es —Morti asomó la cabeza a través de la puerta, alzando una ceja—. Se llama Lira, es una joven que viene de Pueblo Primavera, tiene una capacidad para establecer vínculos afectivos con los pokémon extraordinaria. De hecho fue capaz de hacer eclosionar a un Togepi en tiempo récord y consiguió desbaratar los planes del Team Rocket en Pueblo Azalea. Ahora mismo se encuentra en Ciudad Trigal y seguramente no tardará en enfrentarse a tu amiguita.

—Comprendo —La tetera empezó a hervir, llamando la atención de Morti—. Entonces tiene un gran potencial.

—Exacto, por lo que se podría decir que ahora mismo es tu rival. Lance está al tanto, vino a hablar contigo sobre ella pero como no estabas me lo contó a mí.

Hubo unos instantes en el que ninguno de los dos dijo nada. Morti se sirvió el té y volvió al salón, sentándose en el sofá al lado de su abuelo.

—Supongo que eso quiere decir que me enfrentaré a ella pronto.

—Si consigue derrotar a Blanca sí. Puede que sus logros hasta ahora hayan sido fruto de la suerte pero lo dudo, como he dicho resulta ser una joven excepcional.

—¿Me estás ocultando algo más?

—No, claro que no. Solo creo conveniente que sepas de su existencia, ya que te estás esforzando tanto en llamar la atención del legendario. Y teniendo en cuenta el peligro que va a asolar Johto puede que acabes colaborando con ella, por eso considero conveniente que sepas de su existencia.

—Ya veo —Morti bebió un poco de su té—. He quedado con Blanca esta semana, hablaremos sobre la situación de Ciudad Trigal y de Lira, si es que consigue derrotarla.

—Perfecto —El líder dejó la taza en la mesa y se levantó, dirigiéndose a la puerta—. ¿A dónde vas?

—A seguir entrenando —Shin negó con la cabeza, su nieto se esforzaba demasiado pero al mismo tiempo esa era una de sus grandes cualidades—. No me esperes despierto, seguramente acabe tarde.

—Pensé que ya habías terminado por hoy.

—Y yo, pero al hablar de Lira me han vuelto las fuerzas —Cerró la puerta y se fue. Desde luego se merecía un premio por intentarlo pero no podía seguir así, acabaría agotado y su nieto tenía que estar en las mejores condiciones para lo que se les venía encima. Solo un poco más, le dejaría seguir soñando un poco más y luego le revelaría la verdad.


Las puertas del gimnasio Trigal estaban justo enfrente. Lira ya había tenido suficiente turismo con el día anterior, como las otras veces decidió presentarse por la mañana, después de una satisfactoria noche de sueño para garantizarse estar en forma. Según había dicho Antón la líder de esta ciudad era especialista en acabar con las carreras de los entrenadores así que tendría que mantener la guardia alta en todo momento, quién sabía qué tipo de obstáculos se encontraría ahí dentro. Después de respirar hondamente entró en el gimnasio y, como las dos veces anteriores, un hombre se acercó a darle consejos.

—Bienvenida al gimnasio de Ciudad Trigal, no sé si lo sabrás pero su especialidad es el tipo normal. Las entrenadoras de aquí te demostrarán cuan poderosa puede llegar a ser la belleza así que no las subestimes, sin embargo si llevas algún pokémon de tipo lucha los combates te resultarán más fáciles. ¡Buena suerte joven promesa!

—Gracias —Genial, no llevaba ningún pokémon de tipo lucha y su equipo no sabía ningún movimiento del estilo tampoco. No tenía ventajas pero tampoco desventajas, había que ver el lado positivo. Siguió avanzando mientras admiraba el lugar, era bastante mono la verdad. El color que predominaba era el rosa, que combinaba muy bien con las escaleras azules. También había varias plantas que servían de magnífica decoración, Lira hizo una nota mental de vigilar a Croconaw cuando fuera a sacarle de la Poké Ball, pues parecían ser naturales y sabía que él no dudaría en ir a darles varios mordiscos.

Subió las escaleras y fue a la izquierda, encontrándose con su primera contrincante. Por su largo pelo rubio bien peinado, el maquillaje que llevaba y el vestido y bolso que parecían haberle costado un ojo de la cara Lira supuso que se trataría de una modelo. Modelo Victoria es lo que ponía en la placa que había a sus pies, tenía razón.

—Oh ¿pero qué tenemos aquí? Mírate, eres tan adorable, qué lástima que tenga que derrotarte aquí y ahora.

—Eso habrá que verlo.

—Vaya, no dudas en responder ¿eh? Me gusta, la belleza no sirve de nada si no tienes confianza en ti misma —Cogió una Poké Ball que colgaba de su bolso y la lanzó—. ¡Adelante Sentret! —Un pokémon de piel marrón con un círculo blanco en el vientre apareció frente a Lira, posándose sobre su cola anillada. Ella sonrió inconscientemente, la ruta 29 estaba plagada de ellos así que era un pokémon que solía asociar a su pueblo natal.

—Vamos Togepi —Croconaw y Flaaffy ya habían librado varios combates de gimnasio pero Togepi era nuevo en el mundillo, por eso Lira consideró conveniente dejar que cogiera algo de experiencia antes de enfrentarse a la líder. Victoria juntó las manos y soltó un chillido de emoción en cuanto le vio.

—¡Pero qué cosita más mona! Espero que no me tenga en cuenta lo que le voy a hacer. ¡Ataque rápido!

—¡Paranormal!

Sentret atacó primero pero parecía tener menos nivel, pues no fue capaz ni de tirar a Togepi al suelo. Este hizo uso de sus poderes psíquicos, descendiendo la salud de Sentret a la zona amarilla. Otro paranormal y había quedado fuera de combate. Fácil. Aun así, Victoria no parecía estar muy afectada.

—Era solo el calentamiento, espero que no te hayas confiado. ¡Sentret! —Otro pokémon idéntico al anterior apareció en escena— ¡Ataque rápido!

—¡Esquívalo y paranormal! —Togepi conocía tres movimientos más: encanto, bostezo y metrónomo. Esta no era el tipo de batalla en la que necesitaba dormir al oponente y después de lo que ocurrió la última vez que usó metrónomo (salió explosión, por lo tanto Togepi quedó derrotado al instante) Lira no quería arriesgarse a usarlo en este tipo de combates, así que de momento si quería hacer daño tendría que seguir atacando con paranormal. Sentret se abalanzó a gran velocidad y Togepi no pudo esquivarlo, este sí que fue capaz de tirarle al suelo.

—Arañazo.

—Encanto —Lo mejor sería reducir el ataque, de momento. Togepi parpadeó los ojos y sonrió dulcemente, haciendo que Sentret se distrajera temporalmente, reduciendo el daño de arañazo.

—Aprovecha. ¡Paranormal!

Togepi atacó sin perder ni un instante, dando en el blanco y desplazando a Sentret varios metros. Victoria frunció el ceño.

—¡Ataque rápido!

—Paranormal de nuevo.

Sentret dio de lleno pero no consiguió hacerle tanto daño como la vez anterior. En cambio paranormal sí y con otro ataque idéntico, Sentret estaba fuera de combate.

—Qué suerte has tenido, sin embargo ¿serás capaz de derrotar a mi pequeñín más fuerte? —Otro Sentret salió de la Poké Ball y Lira decidió cambiar a Togepi por Flaaffy, tras esos dos combates parecía un poco exhausto y no quería sobrecargarle con la primera entrenadora.

—¡Impactrueno!

—¡Esquiva y arañazo!

Los dos ataques dieron a sus objetivos y obviamente, Sentret fue quien salió peor parada.

—Rizo defensa y ataque rápido.

—Placaje.

Sentret se hizo una bola y salió despedida hacia Flaaffy, dándole en toda la cabeza, derribándola de un golpe. Flaaffy se levantó enseguida y se sacudió, embistiendo su cuerpo contra el de Sentret. Ella aguantó pero estaba claro que Flaaffy era bastante superior.

—Placaje otra vez, Flaaffy.

—¡Arañazo! —Flaaffy atacó primero, terminando el combate. Victoria devolvió a su debilitada compañera a su Poké Ball y para el asombro de Lira le dedicó una sonrisa— Tus pokémon son bonitos y fuertes. Estoy segura de que llegarás a Blanca, vuestro combate será digno de ver.

—Muchas gracias —Siguió por la pasarela y bajó las escaleras, esta vez giró a la derecha. Al llegar al fondo vio que a su lado había una especie de portal, lo atravesó y vio que a escasos metros había otra chica parecida a Victoria. Modelo Samanta. Se acercó a ella con paso decidido.

—Te he visto caminar, con un poco de práctica podrías convertirte en una buena modelo, como yo —Le guiñó el ojo y sacó una Poké Ball—. Pero el cursillo vendrá después del combate. Meowth querida, ¡es hora de brillar! —Un pokémon parecido a un gato aterrizó sobre dos patas. Llevaba en su frente un objeto brillante que parecía una especie de moneda— ¡Mordisco!

—Flaaffy, ¡impactrueno!

Meowth fue directa a morder la pata derecha de Flaaffy, haciendo que soltara un grito de dolor. Flaaffy se la quitó de encima de una patada pero no calculó bien su impactrueno y falló el golpe.

—Ups, ¡lo siento! Deja que te lo compense, ¡día de pago! —Meowth alzó los brazos al cielo y su moneda empezó a brillar. En un instante, un montón de monedas similares cayeron del techo. Lira se cubrió la cara con los brazos y Flaaffy hizo lo mismo, era como si granizara y los pedruscos le dieran de lleno. Cuando acabó vio que Samanta estaba sonriendo, sin duda le estaba poniendo las cosas difíciles— Es una pena que no sean de curso legal, pero qué se le va hacer. ¡Arañazo!

—¡Impactrueno! —Por fin fue capaz de asestarle un golpe. Para su alivio, además Meowth quedó paralizada— Impactrueno y placaje, ahora que no se puede mover —Flaaffy asintió y cumplió las órdenes, dejando a Meowth fuera de combate. Samanta le retiró y sacó a otro Meowth.

—¡Cuchillada! —Meowth arañó la mejilla derecha de Flaaffy, asestando un golpe crítico. Las piernas de Flaaffy empezaron a temblar, si no hacía nada rápido acabaría debilitada.

—Aguanta pequeña, ¡impactrueno! —Flaaffy también asestó un golpe crítico, pero no fue suficiente para derrotar a Meowth, que usó mordisco y le dejó en las últimas. Lira cambió a Flaaffy por Togepi, con suerte sería capaz de acabar el combate—. ¡Paranormal!

—¡Arañazo! —Togepi resistió el ataque y contraatacó, haciendo que Meowth empezara a tambalearse. Otro paranormal y Meowth había caído, menos mal— Jo, pensé que ya te tenía. Les había enseñado todo tipo de ataques para que fueran imbatibles pero está claro que no han sido rivales para ti, ¡sigue así! Llegarás muy lejos.

Siguió su camino y acabó frente a otra chica, pero esta parecía ser más joven. Incluso parecía que todavía iba al colegio— ¡Bienvenida! Debes ser especial si has conseguido llegar tan lejos, ¡pero tu suerte se acaba aquí! No te confíes porque parezca frágil. ¡Snubbull! —Si el de antes parecía un gato este pokémon era un perro rosa—. Cara susto —Este era el combate de Croconaw, ya podía notar como su Poké Ball vibraba de impaciencia. Le sacó y nada más aterrizar le dedicó una sonrisa cómplice, estaba más que preparado.

—Mordisco —Snubbull asustó a Croconaw, haciendo que se parase en seco, pero tras unos segundos se recompuso y le dio un buen mordisco. Snubbull gritó de dolor y trató de quitárselo de encima pero fue imposible, una vez que Croconaw tenía a su presa en la boca no la soltaba hasta que él quería, Lira podía dar fe de ello.

—Mientras le sujetas pistola agua —Croconaw obedeció lanzando un gran chorro de agua. Snubbull chocó contra la pared, el combate había acabado de empezar y ya estaba en las últimas— ¡Mordisco otra vez!

—¡Intenta esquivarlo! —No pudo y ese fue su fin. La chica le miró asombrada y Lira le sonrió tímidamente, cuando Croconaw estaba lleno de energía los combates solían durar poco, era toda una bestia.

—Croconaw ya está bien —El pokémon seguía mordiendo al pokémon debilitado y Lira negó con la cabeza, devolviéndole a su Poké Ball. Alguien había descansado de más.

—Vaya… Mi único pokémon… Te lo has cargado como si nada… —Cierto, la chica no había tenido oportunidad de ordenar más de un ataque. Lira empezó a sentirse mal pero su contrincante le sonrió—. Pues sí que eres fuerte, sigue avanzando, ¡a ver de lo que eres capaz! Después de la siguiente entrenadora podrás enfrentarte a Blanqui, nuestra líder de gimnasio. ¡Suerte!

Todas las chicas de ese gimnasio parecían ser muy animadas, eso no lo iba a discutir. Antes de continuar le dio una poción a Flaaffy y cuando se aseguró de que sus tres pokémon estaban en condiciones se enfrentó a la última entrenadora. Resultó ser una chica joven, como la anterior.

—Así que has conseguido derrotar a las otras tres. Sabes, llámame superficial pero yo prefiero a los pokémon monos que a los fuertes. ¡Pero mis pokémon son monos y fuertes así que de aquí no vas a pasar! ¡Jigglypuff! —Se trataba de un pokémon redondo de color rosa con ojos azules—. ¡Rizo defensa!

—¡Mordisco! —Croconaw mordió a su objetivo pero fue capaz de aguantar el ataque. Los ojos de la otra entrenadora brillaron con malicia.

—Lo sabía. ¡Anulación! —Los ojos de Jigglypuff brillaron también, pero no pasó nada. Confundida, Lira miró a Croconaw pero él parecía estar igual de confuso.

—No importa, ¡mordisco! —Croconaw avanzó pero paró en mitad de la carrera. Intentó morder varias veces al aire pero no podía y se giró a Lira con cara de pena.

—Anulación impide usar el último movimiento de tu pokémon durante varios turnos —¿Cómo? ¿Eso era legal? —. ¡Destructor! —Aprovechando la confusión Jigglypuff atacó con éxito.

—No importa, tienes más movimientos. ¡Pistola agua! —Croconaw apuntó a Jigglypuff pero ella se elevó en el aire como si fuera un globo, esquivándolo con facilidad. Conque esas tenían, pues muy bien. Intercambió a Croconaw por Flaaffy, no iba a perder ni un minuto más.

—¡Onda trueno! —Flaaffy envió una onda que paralizó a Jigglypuff en el acto, forzándola a bajar. Desde ahí le asestó varios impactrueno, acabando con ella.

—¡Oye! No hace falta ponerse así. ¡Jigglypuff! —Lira usó la misma estrategia, debilitándola rápidamente. Jigglypuff era una oponente peligrosa, si no acababa rápido ese combate podría alargarse lo suyo. La chica parecía bastante molesta cuando sacó a su última Jigglypuff, no era de extrañar, pero eso no iba a hacer cambiar de parecer a Lira. Sin embargo, tal vez como castigo del destino, Flaaffy falló su onda trueno dándole la oportunidad perfecta a su oponente de atacar.

—¡Canto! —Jiglypuff cerró los ojos y empezó a entonar una nana. Flaaffy empezó a bostezar y Lira sintió como le empezaban a pesar los párpados.

—Aguanta Flaaffy… Queda poco… —Flaaffy se durmió y Lira se arrodilló, intentando combatir el sueño. No podía permitirlo, si se dormía el combate habría acabado para ella. Devolvió a Flaaffy y sacó a Togepi.

—Bostezo… —Jigglypuff seguía cantando así que en cuanto Togepi salió también se durmió. Lira ya no podía abrir los ojos, lentamente le cambió por Croconaw y acabó por tumbarse en el suelo. Extrañamente lo encontraba cómodo, si dormía durante unos minutos seguro que no pasaría nada…

SPLASH

Alzó la cabeza rápidamente cuando un chorro de agua le dio de lleno. Croconaw le miraba con cara de pocos amigos, también parecía somnoliento pero su espíritu de combate le mantenía despierto. Lira se avergonzó al darse cuenta de lo que había pasado.

—Lo siento, no tendría que haber bajado la guardia tan fácilmente —Croconaw asintió, satisfecho, y se dio la vuelta para centrarse en Jigglypuff. Seguía cantando con los ojos cerrados, podría usarlo en su contra.

—Seguramente se acerque para atacar, hazte el dormido y ataca cuando te lo diga —Croconaw se sentó y agachó la cabeza. Por suerte Lira tenía razón y Jigglypuff había empezado a acercarse mientras seguía cantando. Una nana muy bonita… No, tenía que centrarse. Croconaw también tenía sueño pero estaba aguantando por ella, ahora ella aguantaría por él. Esperó unos momentos más… y vio clara la oportunidad.

—¡Pistola agua! —Croconaw alzó la cabeza y disparó con todas sus fuerzas. El chorro fue directo a la boca de Jigglypuff, haciendo que se atragantara al instante.

—¡No! ¡Mi bebé!

—¡Mordisco! —El efecto de anulación había desaparecido así que Croconaw fue capaz de atacar. Jigglypuff se tumbó en el suelo y con otra pistola agua, el combate había acabado.

—Pensé que con canto y anulando tu mordisco te ganaría, había visto tu combate contra mi compañera y vi lo potente que podía llegar a ser ese movimiento, pero estaba equivocada. ¡Bien hecho! —Devolvió a Jigglupuff y sonrió a Lira— Adelante, Blanqui te está esperando —Lira fue a dar un paso al frente pero fue detenida cuando la chica se abalanzó sobre ella. Se quedó bastante sorprendida, ¿le estaba dando un abrazo?— ¡Suerte!

—Gracias —Lira le devolvió el abrazo y después avanzó hacia la líder. Animadas y simpáticas, desde luego no olvidaría con facilidad a las entrenadoras de ese gimnasio. Sin embargo ahora no podía pensar en eso, la tercera líder le estaba esperando a la vuelta de la esquina.


Carol estaba en su habitación, organizando su ropa. Después de la operación frustrada en el pozo habían recibido órdenes de regresar a la base hasta que Atlas elaborara un nuevo plan para el escuadrón de Protón, hasta entonces su obligación era esperar. Cogió otra camiseta para doblarla y al prestar más atención se dio cuenta de que aún había rastros de sangre. Era aquella con la que había cubierto la hemorragia del Slowpoke. ¿Cómo estaría? ¿Habría sobrevivido?

—Menudo valor tuviste en el pozo.

Se dio la vuelta, sobresaltada, aunque se relajó y esbozó una sonrisa al ver que se trataba de su amiga, Mary.

—Sí, la verdad es que fue duro tener que quitarte la cola, todavía me siento mal.

—No me refiero a eso —La rubia se quitó la peluca reglamentaria del Team Rocket y se tumbó en una cama cercana—. He oído que después le llevaste a un Centro Pokémon, atacando a uno de los nuestros en el proceso —Carol volvió a tensar los hombros y Mary sonrió—. Vamos, somos amigas, sabes que nunca se lo contaría a los de arriba. Además el chico que atacaste me cae mal así que por mi parte se lo tenía más que merecido —Era cierto que Mary era lo más cercano que tenía a una amiga ahí dentro, pero también era verdad que era conocida por sus chivatazos a los superiores, razón por la cual los demás no solían tener mucho contacto con ella y por la que muchas veces dudaba a la hora de contarle las cosas—. ¿Y bien? También dicen que tratabas de frenar a Protón a propósito, que no resultaste más que una molestia —Carol suspiró, no se le daba bien mentir así que tenía que confesar.

—Sí, tienes razón. Fui yo, ¿cómo te has enterado?

—Alguien de tu grupo os vería y se ha extendido el rumor, pero tranquila que ya he me encargado de frenarlo. No me gustaría que tuvieras problemas con el jefazo.

—Muchas gracias Mary —La sonrisa de la rubia aumentó. Se levantó de la cama y fue a darle un abrazo a su amiga.

—No hay de qué hermanita. Yo me voy a la ducha, por hoy ya he tenido suficiente. Cuídate, nos vemos.

—Vale, nos vemos.

Mary salió de la habitación y cerró la puerta. Anduvo por los pasillos hasta llegar a uno más oscuro y apartado, donde había alguien esperándola.

—Fue ella.

—¿Tienes la grabación? —Mary asintió. A Protón se le iluminó la cara— Ah, espléndido. Muchas gracias Mary, tal vez con esto se den cuenta de qué clase de persona es y podré recuperar mi dignidad. Mi fracaso en el pozo fue culpa suya, si ella no me hubiera atrasado…

—Lo sé Protón, estuviste magnifico, como siempre —El ejecutivo trató de coger la cinta pero la rubia la apartó de su alcance en el último instante—. Por eso no me importa ayudarte pero recuerda el trato, te doy la grabación si prometes no hacerle daño.

—Por favor, como si yo hubiera herido a alguien antes.

—¿Quieres decir que las bajas del otro día no fueron por tu culpa? Aún estoy a tiempo de romper la grabación, prométeme que no le harás nada o me deshago de esto.

—Tranquila. Arceus, sí que te importa esa chica —Protón le arrebató la cinta y se dio la vuelta—. Aunque si de verdad te importara tanto, tal vez no la habrías traicionado desde un principio. Como te vuelas a poner chula ya sabes lo que puede pasar.

Mary se quedó sola, cerrando las manos en puños y sintiendo cómo las lágrimas estaban a punto de brotar. Era cierto que aunque fue Atlas quien le pidió que se acercara a Carol para simplemente tenerla bajo control empezó a exponerla frente a los jefes por voluntad propia, para conseguir más prestigio. Sin embargo, a medida que pasaban tiempo juntas acabó considerándola una amiga, incluso una hermana, por ser la única que le mostraba cariño y pensó en parar, pero ya era demasiado tarde. Protón quería seguir al tanto de sus trapos sucios y si dejaba de informarle una palabra del ejecutivo bastaría para ponerle en una situación comprometida, o peor, de patitas en la calle. Tras pasar por varias mafias de pequeña se consideraba afortunada de haber acabado en el Team Rocket, era sin duda donde mejor le trataban, nadie le había puesto la mano encima y había encontrado alguien en quien confiar. Si le echaban podría volver a un infierno, o quedarse en la calle sin manera de sobrevivir.

—Lo siento Carol… sniff Espero que me perdones.


Toc toc

—Adelante —Protón abrió la puerta y Atlas rodó los ojos—. ¿Qué quieres Protón? —Era evidente que el líder en funciones estaba molesto, si era por cansancio o por el fracaso de su compañero eso no se sabía. Tal vez se debía a una mezcla de las dos. El ejecutivo dejó la cinta de grabación en la mesa con una sonrisa triunfal.

—Aquí, te lo dije. Fracasé por culpa de Carol, es hora de que esa niñata lo pague.

Atlas miró a Protón, luego a la cinta y luego de nuevo a Protón. Cogió la cinta con cuidado y antes de que el ejecutivo pudiera reaccionar la lanzó a sus pies, partiéndose en dos.

—Cuántas veces te lo he dicho, me da igual lo que haga Carol, no pienso castigarla. ¿Estamos? No intentes culparla por tu ineptitud, fuiste derrotado por una niña y eso no tiene excusa. Ah, y por última vez, por si acaso no te ha quedado todavía muy claro, no tienes permiso para pegarla así que espero no volver a enterarme de que le has puesto la mano encima porque te quito el puesto de ejecutivo sin dudarlo. ¿Ahora lo has entendido?

—Pero señor-

—¡Largo! —Protón hizo una reverencia y abandonó la habitación rápidamente. Atenea, que estaba de pie detrás de Atlas, sonrió.

—¿No has sido demasiado duro con él?

—Pensé que no te caía bien.

—Y no me cae bien pero tiene razón. Nos puede causar problemas y de hecho ya nos los ha causado.

—¿Tú también Atenea? —La pelirroja se encogió de hombros.

—Solo estoy diciendo lo que todo el mundo piensa, tú también has dudado de ella ¿verdad?

—Dudar de ella es sinónimo de dudar de Giovanni. ¿Acaso cuestionas sus elecciones?

—Claro que no ¿pero no crees que ya es suficiente? Cuánto va a seguir jugando con nosotros —Atlas miró brevemente la cinta destrozada—. Si me preguntas nos toma el pelo, es hora de que reciba un escarmiento.

El líder posó su barbilla en sus manos entrelazadas.

—Cuando Giovanni trajo a Carol hace tantos años tendrías que haberle visto, era la primera vez que le brillaban los ojos de esa manera. Estaba tan emocionado… No dejaba de decir que por mucho que fracasáramos ella sería la clave de nuestro éxito, por fin había encontrado la manera de hacernos invencibles. ¿Que estoy harto de ella? No voy a decirte que no pero —giró sobre su silla y miró a los ojos a Atenea— yo confío. Confío en nuestro líder y por tanto confío en ella. Está en la cuerda floja, voy a limitar aún más su libertad y desde luego no la voy a destinar a una misión tan importante como la de Pueblo Caoba pero tampoco se va a quedar de brazos cruzados, eso es lo que quiere y no lo va a conseguir. Aun así Carol no se toca, bajo ninguna circunstancia, ¿entendido? —Atenea tardó en responder.

—Entendido.

—Bien —Atlas se dio la vuelta y tomó un sorbo de su bebida. Sabía por qué Carol era tan importante, Giovanni se lo confesó, pero sus colegas no estaban preparados para saberlo. Sus ansias de poder les llevarían a cometer alguna locura, seguro, y eso podría arruinarlo todo. Ahora que estaba tan cerca de conseguir su victoria no podía arriesgarse a echar el trabajo de tantos años a perder.


(No sé por qué pero he disfrutado mucho en particular escribiendo la escena de este gimnasio, estoy bastante orgullosa con el resultado, espero que vosotros también la hayáis disfrutado.

Grytherin18-Friki: vaya, recordaba de una búsqueda que hice hace tiempo que solo se conseguía en un lugar, tengo que actualizarme. Eevee se consigue en Ciudad Trigal, efectivamente, pero antes tienes que encontrarte con Bill en el Centro Pokémon de Ciudad Iris. Sobre el chico del sueño, se irán revelando cosas en futuros capítulos. Como siempre, espero que haya sido una lectura entretenida.

Hasta la próxima~

PKMNfanSakura).