La líder resultó ser la chica de la Torre Radio. Estaba de pie mirándole con una sonrisa y su expresión revelaba las ganas de combatir que tenía.
—Eh, ¡te recuerdo! Eres la chica que ganó la tarjeta Radio. ¡Bienvenida a mi gimnasio! Soy Blanca, la líder más mona de toda Johto y me encantan los pokémon. No dejes que las apariencias te engañen, ¡soy muy fuerte y pocos son capaces de derrotarme a la primera! Algunos ni siquiera se atreven a pedir la revancha, aun así ¿estás segura de que quieres retarme?
¿Para qué había llegado tan lejos sino?— Segurísima.
—Me gusta tu actitud, ¿cómo te llamas?
—Lira.
—Lira… Procuraré no olvidar tu nombre, si es que me vences claro. ¡Clefairy! —Un pokémon rosa de brazos cortos y cola enroscada salió de la Poké Ball.
—Empiezas tú Togepi. Paranormal —Blanca no dio ninguna orden, más bien dejó que el ataque le diera a su pokémon. Seguramente formaría parte de su estrategia.
—Mimético —Clefairy se envolvió de una luz blanca y tras unos segundos ejecutó el mismo ataque que Togepi, para sorpresa de Lira. Al no esperárselo fue incapaz de reaccionar a tiempo y le dio de lleno, retrocediendo varios metros. Togepi parecía más afectado que Clefairy, algo normal teniendo en cuenta que, a pesar del entrenamiento que había recibido, solo llevaba un par de días en ese mundo.
—Paranormal otra vez, ¡sé que puedes!
—¡Metrónomo! —¿Clefairy también conocía ese movimiento? El pokémon movió su dedo índice de izquierda a derecha durante unos segundos y al final lo detuvo. Abrió la boca y expulsó una gran bocanada de fuego. Lanzallamas. Togepi no pudo esquivarlo y le dio antes de que pudiera atacar. Lira se mordió el labio inferior, si esto seguía así Togepi acabaría debilitado en un par de turnos y no le interesaba nada quedarse con uno menos nada más empezar el combate.
—Togepi vuelve, lo has hecho de maravilla —Decidió sacar a Flaaffy en su lugar para hacer las cosas más fáciles—. ¡Impactrueno!
—Metrónomo de nuevo —Flaaffy reaccionó primero pero Clefairy aguantó el golpe. Empezó a mover el dedo índice como antes y al detenerlo un par de hojas brillantes fueron directas a por Flaaffy. Hoja mágica, pero ella casi ni se inmuto.
—Impactrueno —Flaaffy volvió a atacar dejando a Clefairy en las últimas. Lira cambió a su actual pokémon por Togepi de nuevo, así el pequeño podría obtener la experiencia al derrotarla—. Paranormal, ¡acaba el combate! —Con ese ataque Clefairy cayó. Al final no había sido para tanto pero Blanca no se veía afectada, así que supuso que el verdadero combate empezaría con el pokémon que estaba a punto de aparecer. Ya estaba empezando a coger la dinámica de los gimnasios, había pokémon de calentamiento, por así decirlo, y luego estaba la joya de la corona, que se solía reservar para el gran final. Entre tanto pensamiento un mensaje le llegó a su Pokédex, haciendo que volviera a la realidad.
Togepi quiere aprender otra vez, ¿deseas reemplazar algunos de sus movimientos? Otra vez… Podría llegar a ser útil. Lira seleccionó encanto e hizo el cambio de movimientos y ya que estaba cambiando cosas decidió sacar a Flaaffy de nuevo puesto que Togepi estaba agotado.
—Mmm, nada mal. Ahora veremos si puedes superar a mi princesa —Una vaca rosa apareció del destello que liberó la Poké Ball—. Pisotón, Milktank.
—Flaaffy, impactrueno.
Miltank se dirigió a gran velocidad hacia Flaaffy, evitando el ataque y dándole un pisotón en toda la cara, obligándola a retroceder varios pasos— Ahora, desenrollar —Se hizo una bola y volvió a cargar contra Flaaffy, después de eso volvió a su posición inicial y de nuevo se enrolló, lista para atacar.
—¡Esquívalo! —Pero Flaaffy no pudo y Miltank le dio, debilitándola. ¿Ya está? ¿Tan poco le había costado acabar con su segundo pokémon más fuerte? Lira empezó a sudar, no había duda de por qué tantos entrenadores eran incapaces de vencerla.
—Venga, saca al siguiente que me aburro —Esa sonrisa orgullosa, seguro que Blanca pensaba que ya había ganado. Podría usar la fuerza de su Croconaw pero arriesgarlo todo a una era demasiado peligroso. ¿Y si aún tenía más trucos? No, era hora de pensar una estrategia.
Pero Togepi está muy cansado, de momento no me queda otra que sacar a Croconaw y ver cómo evoluciona la cosa hasta que se me ocurra algo. La situación realmente era desesperante. Croconaw salió al campo rebosante de energía, como siempre, ¿podría hacerle frente a Miltank?
—Pisotón.
—¡Esquiva y pistola agua! —Croconaw dio un salto y evadió el ataque, dándole la oportunidad perfecta de atacar a Miltank por la espalda. Miltank se sacudió intentando secarse y se dio la vuelta, esperando las órdenes de su entrenadora.
—Desenrollar —Oh oh, ese ataque otra vez no.
—¡Esquívalo como puedas! —gritó Lira desesperada. El contraste era gracioso, mientras que Lira parecía estar al borde de un ataque cardíaco Blanca irradiaba una calma envidiable. Croconaw empezó a correr dando vueltas por el campo de combate, tratando de esquivar a la bola que le perseguía. Lira soltó un suspiro de alivio, si Croconaw era capaz de aguantar así tal vez tendrían una oportunidad de ganar.
—Huir es de cobardes. No me dejas elección, tendré que asegurarme de que se esté quietecito. Atracción —Miltank pestañeó los ojos con dulzura y le envió un beso a Croconaw. Este se ruborizó y se quedó embobado mirando a su oponente, como si se hubiera enamorado de ella en un segundo.
—¿Qué pasa? ¡Si ni siquiera le conoces! ¡Pistola agua!
—Desenrollar —Croconaw no se movió ni un centímetro, convirtiéndose en un blanco fácil para Miltank. El pokémon le dio dos veces antes de volver al lado de su entrenadora mientras Croconaw seguía con los ojos clavados en ella, a pesar de estar a punto de caer. Estaba claro que si Lira no hacía algo ese iba a ser su final, pero qué iba a hacer, ¿sacar a Togepi? Frunció el ceño, ahora era Croconaw quien necesitaba un buen pistola agua para centrarse.
—Pobrecito, está tan enamorado que no puede reaccionar. Aunque no le culpo, mi Miltank es de los pokémon más bellos de toda Johto.
—Si crees que mi pokémon va a dejarse llevar por las apariencias estás muy equivocada —Lira se volvió a Croconaw—. Oye Croconaw, a quién quieres más a ella o a mí —De repente los ojos del tipo agua se abrieron, como si se hubiera dado cuenta de algo muy importante. Se dio la vuelta y le dedicó a Lira una sonrisa, la respuesta era más que evidente. Lira sonrió también, menos mal que había reaccionado a su pregunta—. Puede que hubiera caído por sus encantos pero nuestra amistad es mucho más fuerte que eso. ¡Colmillo hielo!
—¡Pisotón! —Croconaw volvió a esquivar el ataque y aprovechó la ocasión para darle un buen mordisco. Miltank gritó de dolor y trató de soltarse, pero le resultó imposible.
—¡Vuelve a morderle! —Croconaw hizo más fuerza y finalmente se apartó. Parecía estar agotado y le costaba respirar, fue entonces cuando Lira recordó que había recibido dos potentes ataques hace poco. Le dio una superpoción rápidamente para no perder tiempo y tratar de acabar con el combate.
—Batido —Miltank expulsó un poco de leche de su ubre y la bebió, recuperando también vitalidad. Primero un movimiento que hacía más daño cuantos más turnos durase, ¿y ahora uno que le ayudaba a regenerarse? Ese pokémon debería ser declarado ilegal, Lira tuvo que contenerse para no tirarse del pelo—. Desenrollar.
—Pistola agua —Croconaw atacó primero pero por desgracia no pudo evitar a Miltank. Lira se cruzó de brazos, al usar desenrollar no solo atacaba sino que al no parar de rodar se hacía mucho más difícil acertar—. ¡Intenta frenarla! —Croconaw extendió ambos brazos y fue capaz de retenerla durante unos segundos, pero al final se vio sobrepasado. Y otra vez volvía a estar al borde del colapso, Lira podría darle todas las superpociones que quisiera pero si no cambiaba algo el resultado sería siempre el mismo. Miltank se regeneraría y volvería a atacar de nuevo, ¿no había alguna manera de evitar que usara esos movimientos?
…
Espera.
No tenía algo parecido a anulación, pero si salía bien tal vez cierto movimiento podría ser clave en su victoria.
—Croconaw, vuelve —Antes de dejar que Togepi se enfrentará a Miltank le dio una poción—. Sé que es muy fuerte pero intenta aguantar el golpe por mí, ¿de acuerdo?
—¡Toge! —Togepi asintió con determinación. Se dio la vuelta y entró en el campo de combate, sin dejarse intimidar por su oponente.
—Qué mono, no seré muy dura con él. ¡Pisotón! —Miltank atravesó el campo en un abrir y cerrar de ojos, estampando su pie en su abdomen. Togepi cayó al suelo irremediablemente pero a pesar de haber acabado muy malherido pudo continuar.
—¡Otra vez! —Togepi se levantó lentamente y una vez de pie empezó a aplaudir. A Miltank le brillaron los ojos, era como si Togepi le estuviera animando para repetir ese ataque. Blanca pareció haber pillado su estrategia porque la sonrisa se le borró de la cara.
—Muy hábil, pero aun así soy capaz de derrotarte —Lira aprovechó que estaba hablando para sacar a Croconaw y darle una superpoción—. No soy líder de gimnasio por nada. ¡Pisotón!
—¡Colmillo hielo! —Miltank levantó la pata y Croconaw la cogió al vuelo, llevándosela a sus fauces y mordiéndola con fuerza. Miltank volvió a chillar y Croconaw respondió mordiendo todavía más fuerte, haciendo que casi llorara.
—¡Intenta soltarte!
—Suéltala —Croconaw obedeció y la dejó ir. Una cosa era combatir y otra hacer daño a esos extremos, Lira hizo una nota mental para tratar de no usar ese movimiento de manera continua—. Pistola agua —Miltank estaba tan centrada en su pata malherida que ni siquiera hizo el amago de apartarse.
—¡Pisotón! —Lira sonrió, no podía casi moverse mucho menos atacar. Ahora los papeles se habían invertido, Blanca estaba al borde de un ataque de nervios y Lira en cambio mantenía la calma.
—Acabemos con esto, da el golpe de gracia. ¡Pistola agua! —Croconaw echó la cabeza atrás y liberó un gran chorro de agua. Un ataque crítico. Tras recibir el ataque Miltank se quedó tumbada en el suelo y no volvió a moverse. Por fin había sido derrotada.
—¡Sí! —Lira saltó de alegría y le dio un puñetazo al aire. Arceus, parecía que había durado una eternidad, hasta ella estaba cansada del combate. Ya sabía por qué a tantos entrenadores les costaba superar a Blanca, pero ella consiguió salir victoriosa, gracias a la entrega de sus pokémon. Blanca no hizo nada, se quedó ahí, mirando a Miltank—. Eh…
—Cómo has podido —Los ojos de la líder empezaron a cristalizarse—. ¡Eres muy cruel! ¡Buaaaa! —Blanca empezó a llorar de manera descontrolada, tomando por sorpresa a Lira. ¿Era así como reaccionaba ante las derrotas?
—Cálmate, si llevas a Miltank al Centro Pokémon se recuperará en un abrir y cerrar de ojos.
—¡Eres mala! —Blanca siguió llorando y no parecía tener intención de parar. Lira suspiró y se dio la vuelta, tal vez si volvía más tarde entraría en razón y le daría la bendita medalla. Tanto esfuerzo para nada.
—Oh, ¿Blanqui está llorando? —La última entrenadora del gimnasio se acercó al escuchar el panorama— Tranquila, se le pasará pronto. No está acostumbrada a perder y se lo toma muy mal cuando sucede.
—¿Crees que me odia?
—¡No! Qué va, Blanqui no odia a nadie solo por derrotarla, ella no es así. Mira, parece que se ha calmado —Lira volvió a mirar a la líder y vio que Blanca seguía sollozando, pero por lo menos había dejado de llorar. Se acercó con cautela y cuando Blanca le vio se secó las lágrimas.
—Lo siento, sé que es un comportamiento indigno de una líder pero me cuesta aceptar las derrotas —Devolvió a Miltank y volvió a sonreír—. Hacía tiempo que no conocía a alguien como tú, ha sido un combate divertido. Ten, te la has ganado con creces —Blanca metió la mano en el bolsillo y le dio una medalla a Lira. Tenía la forma de un rombo blanco y dentro de este había otro rombo dibujado, más pequeño y de color amarillo—. Es la medalla Planicie, la muestra de tu victoria aquí. Ah sí, con ella en tu posesión podrás usar la MO05 fuerza fuera de combate y ten, toma esto. ¡Considéralo un regalo! —De paso Blanca le entregó una MT— Es atracción, uno de mis movimientos favoritos ya que saca a relucir toda la belleza del pokémon, seguro que tú le das un buen uso.
—Gracias Blanqui.
—¡No hay de qué! ¿Te puedo acompañar a la salida? —Lira asintió y se dejó escoltar por la líder. El resto de entrenadoras le saludaron y felicitaron al pasar, al igual que el hombre que le aconsejó. Las dos llegaron finalmente a la calle, donde Blanca se detuvo.
—He oído que al lado del Parque Nacional, que se encuentra al norte, han abierto un recinto para pruebas deportivas llamado Carpa Pokéatlhon. Tú tienes un gran vínculo con tus pequeños, si pasas por ahí podrías darle una oportunidad.
—Lo tendré en cuenta.
—Genial, ¡seguro que se te da de maravilla! Y por cierto, otra cosa que te quería comentar —Blanca dejó de sonreír durante unos segundos. Parecía pensativa, como si estuviera decidiendo qué decir exactamente—. Verás, últimamente el ambiente se ha enrarecido por aquí. No sé cómo estará el tema en otras ciudades pero… Ten cuidado, ¿de acuerdo? Me da que Johto no es tan segura como antes.
—Descuida, gracias por preocuparte —Blanca volvió a sonreír—. Por cierto déjame decirte que tu gimnasio ha sido una pasada, me lo he pasado genial y me he sentido muy acogida por sus entrenadoras.
—¿Has visto? Normal, yo solo elijo a las mejores y tengo suerte de que todas sean un amor. ¡Abrazo de grupo! —Al gritar eso las demás entrenadoras salieron del gimnasio y se abalanzaron sobre Lira. Tras unos segundos se separaron, pero Blanca siguió el abrazo.
—Recuerda Lira, la verdadera belleza está en el interior y tú eres una chica que resplandece —Al fin se separó y volvió a sonreírle—. Vuelve pronto, podemos ir todas de compras la próxima vez. ¡O dar una vuelta por el Parque Nacional! Espero que te vaya de maravilla en tu viaje, seguiremos de cerca tu progreso.
—Gracias Blanca, por todo, ha sido un placer —Las entrenadoras se despidieron y entraron en el gimnasio. Lira no podía esconder su sonrisa, era uno de los combates que mejor sabor de boca le había dejado.
—Eh, ¡tú! —Sus pensamientos se detuvieron bruscamente cuando alguien le llamó— Ven un momento por favor.
Al centrar la vista Lira vio que se trataba de una chica que se encontraba frente al establecimiento que había al lado del gimnasio. Después de haber captado su atención entró en el edificio y Lira le siguió. Por la cantidad de semillas y fertilizantes que había en venta, dedujo que se trataba de una floristería.
—¿Pasa algo?
—No, es solo que he visto que has derrotada a Blanca y por lo que veo le caes bien. ¿Has oído que hay un árbol bloqueando la ruta 36?
—Sí.
—Esa ruta une Ciudad Iris con Ciudad Trigal y ambas ciudades han estado siempre muy conectadas. Hay gente que tiene familia en ambos lugares y no solo eso, la situación está empezando a afectar a la economía local así que muchas personas están teniendo problemas por su culpa —La dependienta sacó algo de debajo del mostrador. Eran dos objetos, uno parecía una regadera con forma de Squirtle y el otro un invernadero pequeño—. Dicen que si le riegas se agita, como si no le gustara el agua, por lo que pienso que puede tratarse de un pokémon. ¿Podrías hacernos un favor y encargarte de él?
—Claro —Lira aceptó la regadera.
—Pues por tu amabilidad puedes llevarte esto de aquí. Te servirá para plantar las bayas y llevarlas contigo en cualquier momento.
—Gracias, me encargaré de todo tan rápido como llegue —Después de guardar ambos objetos la dependienta hizo una reverencia y Lira salió de la tienda. Ahora tenía que ir al Centro Pokémon a descansar un poco, después continuaría con su aventura.
El Parque Nacional era, como su nombre indicaba, un gran parque. Había una fuente enorme en el centro de este y varios bancos donde la gente se podía sentar y relajarse junto a sus pokémon. También había zonas de hierba alta, que vistas desde arriba creaban la forma de una Poké Ball, y debido a la gran cantidad de pokémon de tipo bicho que vivían ahí cada cierto tiempo se celebraba el famoso concurso de Captura de Bichos. Lira había llegado hace un par de horas y tras jugar un poco con su equipo los cuatro se tumbaron bajo un árbol, disfrutando de la ligera brisa que soplaba y simplemente pasando el rato.
—Tendríamos que ponernos en marcha, está atardeciendo y no me gustaría viajar de noche —Se estaba de maravilla y, de hecho, la morena ya había hecho una nota mental para regresar más adelante, pero lo primero era lo primero. Quería llegar a la Carpa Pokéatlhon antes del anochecer y para eso tendría que ponerse en marcha cuanto antes. Flaaffy y Croconaw se pusieron de pie enseguida pero Togepi, que estaba tumbado en su regazo, no se movía. Cuando se sentó para echarle un ligero vistazo vio que se había dormido, así que le devolvió a su Poké Ball y retomó el camino con los otros dos. Ellos iban unos metros por delante jugando entre ellos y Lira no pudo evitar sonreír, esos pequeños momentos eran sin duda lo mejor del viaje.
Volvieron a la entrada y esta vez fueron por el pasillo que les llevaba a la Carpa Pokéatlhon, que ya se podía divisar a lo lejos. Lira siguió avanzando y vio que en mitad del camino había un hombre mayor con un Poliwrath. Parecía estar mirando hacia la carpa también pero en cuanto escuchó que ella se acercaba se dio la vuelta. Centró su mirada en los ojos de la morena y después miró a sus pokémon, que se habían posicionado uno a cada lado de su entrenadora. Entonces sonrío y se acercó a ella.
—Pero qué tenemos aquí. ¡Hacía tiempo que no veía algo así! —Lira sonrió tímidamente, ¿a qué se refería ese hombre?—. Los tres derrocháis alegría por los cuatro costados y eso solo puede significar una cosa, ¡los lazos de vuestra amistad son más fuertes que mi compañero aquí presente! —dijo mientras señalaba a su pokémon y se echaba a reír. Lira seguía un poco incómoda, aún no sabía quién era ese hombre y por qué estaba hablando con ella. Parece que él se dio cuenta de la situación y dejó de reír, pero la sonrisa seguía presente— Menudos modales, disculpa es que me he venido arriba. Soy Sansón, el dueño y fundador del Pokéathlon. ¿Te suena de algo chiquilla?
—Se lo escuché mencionar a alguien está mañana.
—Comprendo. Seré breve entonces, sígueme —El anciano avanzó hasta quedarse enfrente de la carpa, Lira hizo lo mismo—. Básicamente es un evento deportivo donde se pone a prueba la fortaleza de los lazos que hay entre ti y tu equipo. Gana quien consiga una mayor compenetración, vosotros parecéis estar bastante unidos así que seguro que os irá bien. ¿Te animas a probar?
—Suena bien, le daré una oportunidad.
—¡Fantástico! Estoy deseando verte en acción, seguro que consigues ganar alguna prueba. ¡Nos vemos! —Sansón se despidió y entró en la carpa. Su Poliwrath se quedó mirando a Lira durante unos segundos, antes de entrar y seguir a su maestro. Extraño, siempre atraía la atención de la gente. O tal vez la mayoría eran personas extrovertidas que se acercaban a hablarle al primero que pasara por delante, quién sabe. La joven entró en la carpa y fue a los mostradores, pero antes de llegar a hablar con la recepcionista escuchó una voz familiar.
—¡Liraaaa! —Al dirigir la mirada a la izquierda vio que se trataba de Blanca, que iba corriendo hacia ella con los abrazos abiertos.
—Hola Blanca —La líder se abalanzó sobre ella y la envolvió en un gran abrazo—. Me... alegro... de verte.
—Blanca, no puede respirar —dijo una voz masculina proveniente de detrás de la líder.
—Ups —Blanca rió mientras se separaba—. Lo siento, cuando me emociono puedo llegar a ser bastante intensa.
—Tranquila, nada roto así que todo perfecto —Una vez libre del agarre asfixiante de la joven hiperactiva reparó en quien era su acompañante. Un hombre rubio de ojos morados.
—Cierto, debería presentaros. Lira, este es Morti. Morti, esta es Lira.
—Encantada —Morti pareció sobresaltarse un poco al escuchar su nombre, pero al instante camufló su asombro con una pequeña sonrisa.
—Lo mismo digo.
—Bueno, y ahora hechas las presentaciones prosigamos. ¿Vas a animarte a participar?
—Voy a darle una oportunidad, sí. Un tal Sansón me ha animado a probarlo.
—No pensarás ir así vestida, ¿verdad?
—Blanca...
—No me malinterpretes Morti. ¡No lo digo por nada malo! Tiene que estar cómoda para este evento y ese mono no le hace ningún favor. Mmm, creo que sé lo que le vendría bien. ¡Esperadme, ahora vuelvo! —Con eso dicho desapareció en un instante. Morti cerró los ojos y negó con la cabeza.
—Esta chica... No cambiará nunca, siempre hace lo que quiere antes de que puedas decir nada.
—Entonces sois amigos, ¿no?
—Sí, podría decirse que sí —El rubio se llevó una mano a la nuca—. Diría incluso que mejores amigos, aunque a primera vista a algunas personas les choca por nuestras personalidades tan distintas tenemos una amistad bastante sólida. Puedo llegar a ser un chico que se centra demasiado en el trabajo y es de las pocas personas que me lo respeta, además de vez en cuando me obliga a salir y a que me dé el aire. Aunque a veces no me apetece sé que me viene bien y se lo agradezco mucho.
—Ya veo. Sabes me suena tu nombre, creo que te llamó cuando estaba en la Torre Radio.
—Sí, quería que le diera las respuestas para conseguir la tarjeta. Me llama para que la ayude con tantas cosas... No me importa claro pero como he dicho antes soy un hombre ocupado. No es mala chica, solo que a veces es un poco impulsiva —Blanca regresó con una bolsa y se la dio a Lira. Ella la abrió y vio que dentro había un chándal de color rojo.
—Toma, te vendrá de perlas.
—Muchas gracias, ¿cuánto te debo?
—¡Te lo regalo! Son mis disculpas por comportarme de aquella forma esta mañana, tengo que aprender a controlar mis sentimientos. En fin me encantaría quedarme y charlar pero ya vamos justos de tiempo, ojalá nos veamos tan rápido de nuevo.
—Lo mismo digo —Las dos jóvenes se abrazaron brevemente—. No se lo pongas fácil a los que vayan a retarte.
—Descuida. A partir de mañana entrenaré el doble —Blanca se apartó y regresó al lado de Morti—. ¡Buena suerte! Seguro que te haces con la victoria.
—Como siempre —Morti se despidió con un gesto y Lira se lo devolvió. Cuando los dos se fueron se dio la vuelta y por fin se inscribió, deseando probar la experiencia del Pokéatlhon en sus propias carnes.
(Me habría gustado incluir la batalla de Blanca en el capítulo anterior pero me daba la sensación de que se quedaba un capítulo muy largo, así que decidí ponerlo en otro y aprovechar para mencionar el paso por el Pokéatlhon.
Grytherin18-Friki: Normal, Mary es un poco complicada. La pobre ha crecido rodeada de maldad y es el único modo de vida que conoce, pero al mismo tiempo tiene su corazoncito y no muestra ningún reparo a la hora de ser cariñosa con Carol, pues al ser la única que le trata bien le tiene un gran aprecio. Aun así, como hemos visto, hace cosas que pueden llegar a perjudicarle gravemente. Y sobre la importancia de Carol, no vas por mal camino.
Hasta la próxima~
PKMNfanSakura).
