El olor a quemado era incluso más evidente en la estancia inferior, por no mencionar que el suelo estaba lleno de ceniza. Vulpix parecía sentirse como en casa pero Eevee prefirió subirse a los hombros de Lira pues no quería arriesgarse a ensuciarse el pelaje. Tras ella Morti y Eusine bajaron las escaleras y los tres intentaron acercarse a los perros pero antes de que pudieran dar un solo paso dos de los tres pokémon huyeron en direcciones distintas. Solo quedó uno, el de color azul y cabellera morada. Dio unos cuantos botes por toda la estancia y fue a parar enfrente de Lira, a apenas un par de centímetros de distancia. La joven habría retrocedido unos pasos por la proximidad sino fuera porque se vio incapaz de moverse, pues aquel pokémon le había cautivado con la mirada. Le miró con curiosidad y tras unos segundos también se fue.
—Qué… Qué ha sido —Eusine se acercó a Lira y le agarró ambos brazos, sacudiéndola enérgicamente—. ¡Cómo lo has hecho! ¡Cómo has conseguido que Suicune se fije en ti!
—¡Ay! ¡No lo sé! —Lira consiguió soltarse y dio un par de pasos hacia atrás, tratando de mantener las distancias.
—Tal vez tengas alguna golosina para pokémon, o llevas algo en el bolso que huele bien. ¡Déjame inspeccionarlo, es por el bien de la ciencia!
—¡No! Morti, échame un cable —Lira miró al líder buscando algo de ayuda pero él no le escuchó. Estaba mirando hacia donde Suicune se había ido y parecía estar pensando en algo—. ¿Morti?
—¿Hmm? Perdón —El rubio volvió a adoptar su semblante calmado—. Me había quedado maravillado. Por curiosidad, ¿conoces la leyenda de esta torre, Lira?
—Creo que me la contaron varias veces de pequeña pero, sinceramente, fue hace tanto que no me acuerdo de casi nada.
—Está bien, entonces la relataré brevemente. La leyenda cuenta que, hace mucho tiempo, en esta ciudad había tres pokémon de gran poder que eran temidos por sus habitantes. Al mismo tiempo, dos pokémon de un poder incluso mayor residían aquí. Uno hizo su nido en la Torre Campana y, el otro, en esta, conocida antiguamente como Torre Latón. Un fatídico día, los tres pokémon que he nombrado anteriormente se encontraban aquí cuando un rayo cayó sobre esta torre, envolviéndola en llamas durante tres días y tres noches.
—¿Tres días y tres noches? —Lira se quedó horrorizada ante la magnitud del incendio—. ¿Y la gente no hizo nada por salvarles?
—Recuerda que eran seres temidos, además en aquel entonces no había la misma tecnología que hoy en día. Bueno, prosigo, tres días pasaron hasta que se desató un enorme aguacero que apagó las llamas. Evidentemente, los tres pokémon perecieron.
—¡Pero la cosa no acaba ahí! —intervino Eusine— El pokémon de la Torre Campana descendió y, con sus poderes, les trajo de nuevo a la vida.
—Correcto, se podría decir que volvieron a nacer. Adquirieron una nueva forma y desde entonces se les conoce como Raikou, la personificación del rayo que alcanzó la torre; Entei, el fuego que la devoró y Suicune, el agua que lo extinguió.
—Ya veo. ¿Y qué hay del otro? El que tenía su nido aquí ¿también falleció?
—No, se fue para no ser visto jamás. Hay muchos rumores sobre su paradero, la principal teoría es que ahora reside en las Islas Remolino.
—Pero los rumores son solo eso, rumores —Eusine se cruzó de brazos, parecía estar molesto por algo—. No hagas caso a todo lo que dicen por ahí, la gente habla por hablar. Cuántas pistas falsas habré seguido sobre el paradero de Suicune. Chica, fíate solamente de tu instinto, te lo dice alguien con experiencia en este mundillo.
—Comprendo —Morti volvió a adoptar una pose pensativa, como si algo no acabara de cuadrarle—. Morti, ¿estás bien?
—Sí, es solo que esos tres pokémon están relacionados con el que supuestamente ahora reside en las Islas Remolino —A medida que iba hablando el volumen de su voz descendía, como si estuviera hablando para sí mismo—. Por eso no puedo evitar pensar que, tal vez, ya esté decidido…
—¡Ayuda! —Un grito proveniente del exterior hizo que los tres allí presentes alzaran la cabeza al mismo tiempo.
—¿Qué ha sido eso? —preguntó Eusine, preocupado.
—Ni idea, pero venía de fuera —El líder fue rápidamente hacia las escaleras pero antes de subirlas echó la mirada atrás—. ¿Vienes con nosotros, Lira?
—Claro —Los tres volvieron a la estancia principal y salieron de la torre. Allí había un joven que miraba frenéticamente a ambos lados y cuando sus ojos se posaron sobre el rubio fue corriendo hacia él.
—Morti, ¡tienes que ayudarnos!
—Está bien, tranquilo. Respira y dime qué ha ocurrido.
—E-estábamos disfrutando del espectáculo de las Chicas Kimono cuando, sin venir a cuento, dos tipos vestidos de negro entraron en el Teatro de Danza y se subieron al escenario. Uno de ellos empezó a abuchear y se puso a bailar como si nada, no sé si ha ocurrido algo más mientras buscaba ayuda. ¡Tienes que ayudarnos!
—Está bien, vamos —Los tres fueron al teatro guiados por el niño. Al entrar vieron que en el escenario había una chica con kimono y dos personas vestidas de negro, un chico y una chica. El chico seguía (o al menos lo intentaba) el ritmo de la música a su particular manera mientras que la chica negaba con la cabeza, visiblemente avergonzada por el comportamiento de su compañero. Lira sintió algo de lástima por ella.
—Por favor vámonos, estás haciendo el ridículo.
—Tonterías, Carol. ¡Mira el público! Están encantados con mi actuación, tengo que darles lo que han venido a ver.
—Así que estos son los que están causando problemas —El líder se volvió a Lira—. ¿Quieres encargarte tú?
—¿Yo? —Morti asintió— No tengo ningún inconveniente pero ¿estás seguro? Después de todo tú eres el líder.
—Ya pero Blanca me ha hablado muy bien de ti y me gustaría ver con mis propios ojos de lo que eres capaz.
—Eso es, Lira. ¡Demuéstrales quien manda! —Eusine le dio un leve empujón a la joven para acercarla al escenario. Lira echó un vistazo atrás y cuando vio que los dos hombres asintieron subió las escaleras y se acercó al chico.
—Perdona.
—Oh, ¡una fan! Lo siento querida pero tendrás que esperar a que acabe si quieres que te firme un autógrafo.
—En realidad quería pedirte que te bajaras del escenario, no solo has subido sin permiso sino que encima has interrumpido a la artista. Discúlpate ahora mismo —La cara del tipo no tuvo precio. Con el rabillo del ojo Lira pudo ver que la chica estaba tratando de reprimir una sonrisa.
—Pero de qué vas, chavalina. Tendrás valor, interrumpirme en plena coreografía para pedirme que me marche. Koffing, ¡ensénale lo que es bueno! Pantallahumo —Una gran humareda se extendió por el teatro, reduciendo considerablemente la visibilidad. Estaba claro que los ataques físicos no servirían de nada, pues el pokémon sería incapaz de ver a su adversario, pero eso no le supuso ningún problema a Lira.
—Adelante, ¡Togepi! —El pequeño conocía un movimiento que le vendría de perlas— Paranormal —Togepi emitió un par de ondas que acabaron dando de lleno a su objetivo. La humareda se desvaneció, revelando a un Koffing que estaba al borde del desfallecimiento.
—¡Placaje!
—Paranormal —Togepi atacó primero, debilitando a Koffing al instante.
—¿Cómo? Esto tiene que ser un error, ¡yo no soy un esbirro cualquiera! Oh genial, mira la hora que es. Estamos en medio de una misión importante y gracias a ti hemos perdido un tiempo valiosísimo. Vámonos, Carol.
—Pensé que nunca lo dirías —Los dos reclutas abandonaron el teatro a la velocidad del rayo, aliviando así al resto de los espectadores. Uno de ellos, un anciano con un Psyduck, subió al escenario tras todo el revuelo.
—Muchas gracias por encargarte de ellos, jovencita. Me alegra ver que no toda la juventud es una panda de niños malcriados.
—No hay de qué, solo hago lo que creo que es correcto. Si te quedas de brazos cruzados ante las injusticias te conviertes en un cómplice de ellas así que no queda más remedio que hacerles frente.
—Sabias palabras, me gusta tu forma de pensar. Aquí tienes, te la has ganado con creces —El hombre se sacó del bolsillo lo que parecía ser una MT y se la entregó a Lira—. Es la MO03, contiene Surf. Con ella podrás surcar los mares a lomos de un pokémon, sin embargo me temo que no podrás usarla hasta que hayas derrotado a nuestro líder.
—Genial, más motivos para conseguir esa medalla pues —Lira se guardó la MO en la bolsa y cuando volvió a alzar la vista vio que había tres personas más en el escenario. Morti, Eusine y el anciano que la había guiado a la Torre Quemada.
—Ha sido un combate… interesante. Me ha parecido ver a tu Togepi sonreír varias veces, se nota que está muy feliz a tu lado —comentó Shin.
—Muchas gracias, cuando no estamos combatiendo trato de jugar con mi equipo y colmarle a mimos. Supongo que eso ayuda.
—Claro que ayuda, nada hará crecer más fuerte a tus pokémon que el amor que les profesas. Sabes, me gustaría contarte algo pero antes debes obtener la medalla Niebla —Shin miró a Morti—. Os estaré esperando, a los dos, en la Torre Campana.
—De acuerdo —El anciano se fue, dejando a los otros tres en el escenario.
—Oooh, ¡qué emocionante! Tengo muchas ganas de ver quién ganará, ¿cuándo se disputará el combate?
—Cuando Lira quiera, obviamente. Yo me voy ya, que tengo que prepararme. Te estaré esperando en el gimnasio.
—Vale, procuraré no tardar mucho —Morti asintió y también se fue.
—Ya te puedes preparar bien, Morti no es nada fácil de vencer.
—Me imagino —Tampoco lo habían sido los tres líderes anteriores pero eso no le había impedido ganar—. Entonces yo también me voy, hay un par de incorporaciones recientes en mi equipo que necesitan entrenar antes de hacerle frente.
—Así que el combate tendrá lugar de noche, cuando los tipo fantasma son más fuertes. Mejor, ¡más interesante aún! —Lira sonrió, Eusine parecía estar mucho más animado por el combate que los dos involucrados directamente— Yo también te estaré esperando, no pienso perdérmelo por nada del mundo —Con eso dicho abandonó el teatro. Lira se quedó con Togepi, que le miraba ansioso por combatir. Ella asintió.
—Vamos, no hay tiempo que perder.
—No sé por qué no me han dejado terminar, ¡claramente lo estaba haciendo mucho mejor que ella!
Tras su estelar huida del Teatro de Danza los dos reclutas decidieron dar una vuelta por la ciudad antes de regresar a la base. En un principio, Carol iba a ser destinada a Pueblo Caoba pero tras ver su comportamiento en Pozo Slowpoke los directivos no quisieron arriesgarse a que pudiera fastidiar una misión tan importante, así que la relegaron a hacer tareas de patrulla junto a algún recluta que le echara un ojo. La verdad es que ella lo prefería, las patrullas daban más margen de libertad y por ende la oportunidad perfecta para escaquearse del trabajo, como solían hacer varios de sus compañeros.
—Tal vez tenga algo que ver con el hecho de que has interrumpido a la bailarina en mitad de su actuación.
—Bah, ¡chorradas! Además, ¿de qué lado estás, Carol? Te recuerdo que me has acompañado al teatro porque has querido —Carol negó con la cabeza. Estaba claro que los del Team Rocket tenían que liarla siempre, de una forma u otra.
—Te he acompañado porque me dijiste que iríamos a ver un espectáculo, no a montar uno.
—Ya, bueno, pequeños detalles sin im- —Al pasar por un callejón oscuro alguien agarró al recluta y le arrastró a él. Carol se llevó instintivamente la mano a su Poké Ball, preparándose para lo que pudiera pasar. Se escuchó como algo golpeaba el suelo y, después, de entre las sombras surgió alguien bastante familiar.
—Ha pasado mucho tiempo —Los ojos de la joven se agrandaron, no podía creer lo que estaba viendo. Frente a ella, no se encontraba otro más que…
—Silver —Fue lo único que acertó a decir. Cuándo fue la última vez que se habían visto, en el Encinar, ¿no? Y eso no había acabado muy bien. La joven miró el cinturón del pelirrojo y vio que ya tenía varias Poké Balls, ¿las habría robado? Un silencio algo incómodo se estableció entre los dos, mucho tiempo había pasado y no sabían exactamente qué decir.
—Solo quería decirte que no lo he olvidado, mi promesa sigue intacta —La joven sonrió tristemente.
—Me imagino, nunca fuiste de los que incumplen su palabra.
—Sé que crees que no lo voy a lograr pero ya he obtenido tres medallas —los ojos de Carol volvieron a agrandarse— y pronto conseguiré la cuarta. Cuando quieras darte cuenta volverás a ser libre y tus días llevando ese horroroso uniforme habrán acabado.
—O sea que vas en serio.
—Más en serio que nunca. El Team Rocket pagará por todo el daño que nos ha causado, de eso puedes estar segura. Él lamentará el día que lo fundó —Como siempre seguía lleno de rabia hacia la organización criminal. Carol le habría rogado que lo dejara estar, pues había muchas posibilidades de que él saliera malparado, pero si algo tenía haber pasado tanto tiempo con él es que sabía que no iba a abandonar su propósito tan fácilmente.
—Ten cuidado, ¿vale? Están planeando algo muy grande y no dudarán en deshacerse de cualquiera que les moleste así que intenta no entrometerte demasiado.
—Tarde, se lo podrían haber pensado dos veces antes de arruinar nuestras vidas —Y, con eso, volvió a desaparecer entre las sombras. Carol no iba a negar que se alegraba de ver que estaba bien pero al mismo tiempo no podía evitar preocuparse. La ira le cegaba y eso hacía que, a veces, Silver actuara sin raciocinio.
—Ugh —Un par de gruñidos procedentes del callejón hicieron que la joven se acordara de su camarada. A medias penas el recluta consiguió ponerse de pie y salir por su cuenta, aunque para ello necesitó apoyarse completamente en la pared—. ¿Qué ha pasado? Estaba yo tan tranquilo cuando algo me ha dado un golpe en toda la nuca y ahora todo me da vueltas, no veas qué dolor.
—Sería un pokémon salvaje, yo no he visto nada —Carol se acercó e hizo que él rodeara sus hombros con su brazo mientras ella le rodeaba la cintura con el suyo. Cuando se aseguró de que estaba bien agarrado empezó a andar, actuando como soporte para su compañero—. Venga, volvamos antes de que nos ocurra algo más.
Tras pasar la tarde librando varios combates contra pokémon salvajes para dar más experiencia a Vulpix e Eevee Lira se sintió preparada para afrontar el reto del gimnasio. Lo primero que notó nada más entrar fue el gran contraste de temperatura, parecía que allí hacía un par de grados menos que fuera. Se acercó tiritando al consejero de los gimnasios, quien le dedicó una mirada empática.
—Bienvenida, joven aspirante. Como ya sabrás este gimnasio es de tipo fantasma lo que quiere decir que los movimientos de tipo normal no les harán ningún rasguño, sin embargo sus movimientos tampoco harán daño a los de dicho tipo. Los fantasmas suelen ser seres juguetones que no dudarán en atormentar a sus víctimas, aquí no se pondrá solo a prueba tu valía sino también tu valentía. Que tengas mucha suerte.
—Gracias —Genial, así que ya se podía ir olvidando de escoger a Eevee. Lira avanzó y vio que la senda que tenía que seguir era una estrecha que se alzaba sobre una especie de vacío nuboso. No había barreras ni nada que le impidiese caer a él así que tendría que ir con pies de plomo. Avanzó lentamente hasta que llegó a la primera entrenadora, una mujer de avanzada edad arrodillada que sujetaba dos velas. Mentalista Tamara es lo que ponía en la placa que tenía delante.
—Bueno bueno, tú debes de ser la joven que nuestro líder está esperando. Veamos si tienes lo que hay que tener para retarle —La anciana sacó un Gastly y Lira decidió sacar a su Vulpix—. Mal de ojo.
—Ascuas —Un enorme ojo apareció frente a Gastly y después desapareció. Vulpix no hizo nada durante unos instantes, como si estuviera esperando a que sucediera algo, pero cuando no ocurrió nada lanzó su ataque.
—Rencor —Otro movimiento que, aparentemente, no hacía nada. ¿El combate iba a ser así todo el rato? Entonces no le costaría nada llegar a Morti.
—Ascuas —Si volvía a atacar derrotaría a Gastly y el pokémon todavía no había hecho ni un solo ataque ofensivo. Vulpix miró confundida a Lira y ella se encogió de hombros. Bueno, así acabaría antes.
—Rencor.
—Ascuas —Tal y como había predicho Vulpix derrotó a Gastly pero la mentalista no parecía estar afectada por ello. ¿Qué estaba pasando? Ella sacó a otro Gastly y Lira decidió mantener a Vulpix, así ganaría algo más de experiencia.
—Tinieblas —Al fin, un cambio. Unas sombras salieron del cuerpo de Gastly y envolvieron la silueta de Vulpix, asfixiándola durante un breve período de tiempo. Cuando desparecieron ella se sacudió, tratando de centrarse en el combate.
—Ascuas.
—Rencor —Otra vez ese movimiento. Claramente tenía que tener algún efecto, ¿pero cuál?
—Ascuas.
—Tinieblas.
—Ascuas —Y, de nuevo, aunque Gastly atacó primero Vulpix salió victoriosa. Eso sí, ya había empezado a tambalearse— Lo has hecho muy bien, vuelve —Lira le lanzó la Poké Ball pero esta rebotó. La joven frunció el ceño y volvió a tirar la Poké Ball pero, como antes, rebotó de nuevo. La mentalista sonrió.
—¿Recuerdas el movimiento del principio? ¿Mal de ojo? Hace que los pokémon no puedan escapar del combate. Me temo que tu Vulpix no podrá volver a su Poké Ball hasta que gane… O pierda. Vamos, Gastly —¿Otro más? ¿Es que la mujer los coleccionaba o algo? Bueno, ahora no podía pensar en eso, si Vulpix no podía abandonar el combate se las tendría que apañar como podía. Le dio una poción y rezó para que pudiera aguantar hasta el final.
—Ascuas —Se le estaba haciendo repetitivo pero era el único movimiento ofensivo que podía hacerle daño ya que el otro era Ataque rápido. Como antes unas diminutas llamas envolvieron al fantasma y esta vez le causaron una quemadura.
—Rencor.
—Ascuas.
—Rencor.
—Ascuas —Vulpix trató de lanzar las llamas pero no surgió nada. Lo intentó una segunda vez pero lo único que salía era humo, nada de fuego.
—Por fin, Tinieblas —Varias sombras envolvieron a Vulpix de nuevo y al dejarla libre casi se desmaya, pero logro mantenerse sobre sus patitas—. Te veo confundida. Rencor le quita puntos de poder al último movimiento usado por el adversario, parece ser que ya no podrá seguir usando Ascuas. ¡Tinieblas! —¿En serio? ¡Entonces no podría hacerle daño! Vulpix esquivó el ataque pero con todo el dolor de su corazón Lira no dio más órdenes y permitió que el siguiente le diera, dejando a su Vulpix fuera de combate. No podía hacer otra cosa, sino el combate no progresaría nunca. Lira lanzó la Poké Ball y esta vez no rebotó, menos mal. La besó y susurró que había hecho un buen trabajo. La quemadura de Gastly acabó debilitándola así que la mentalista tuvo que sacar a otra al mismo tiempo que Lira sacaba a Togepi.
—Qué monada, ¿quieres que nos dé pena y evitar que le hagamos daño? Lo siento querida, nosotras no funcionamos así. Mal de ojo.
—Yo que tú no le subestimaría, Togepi es mucho más fuerte de lo que parece. Paranormal —Lo bueno que tenía Togepi es que su aspecto hacía que muchos entrenadores no le detectaran como una amenaza al principio y eso le permitía obtener ventaja al inicio del combate. Cuando los demás se daban cuenta de a qué se estaban enfrentando en realidad ya era demasiado tarde y Togepi había vencido. El pokémon emitió unas ondas que chocaron contra el pokémon e hicieron descender su salud a la zona amarilla—. Paranormal —En el siguiente turno Gastly se debilitó. La mentalista parecía haberse quedado sin palabras. Sacó a su último Gastly y, ahora que Lira caía, en verdad la anciana no podía hacer nada. Su único movimiento ofensivo era de tipo fantasma y Togepi era de tipo normal, era imposible hacerle daño. Al igual que antes, con dos Paranormal Gastly quedó fuera de combate.
—Hmm, está bien, admito que no eres una niña cualquiera. Adelante, puedes retar a la siguiente entrenadora —De repente, las luces que alumbraban a la anciana y el recorrido inicial del gimnasio se apagaron de golpe—. Eso si consigues llegar hasta ella, claro —Una risa malévola resonó por todo el gimnasio, haciendo que a la joven se le pusieran los pelos de punta. ¿Acaso había entrado en una casa embrujada y no se había dado cuenta? Salió rápidamente del gimnasio para ir al Centro Pokémon y así revivir a Vulpix. Cuando volvió a entrar, por desgracia, las luces seguían apagadas así que, armándose de paciencia y valor, fue pasito a pasito tratando de no salirse del recorrido. Al fin consiguió llegar hasta la siguiente entrenadora, otra mentalista que se llamaba Greta.
—Pobre, ¿estás desorientada? ¡Pues tendrás que vencerme si quieres que te dé algunos consejos! —Por supuesto, no esperaba menos. El altruismo dejó de estar de moda hace mucho tiempo—. Adelante, Haunter.
—Vamos, Togepi. Paranormal.
—Mal de ojo —No fastidies, ¿otra vez? Bueno, mientras no empiece a usar Rencor como si no hubiera un mañana no importa.
—Paranormal.
—Rayo confuso —Una bola de luz blanca salió de Haunter y dio vueltas alrededor de Togepi. Sus ojos comenzaron a girar indicando de manera inequívoca que estaba confuso.
—Paranormal —El lado positivo era que, a pesar de ello, con Paranormal emitía ondas en todas las direcciones así que acabó dándole a su objetivo y derrotándolo. El negativo, que como Togepi estaba confundido no era consciente de adonde iba y acabó precipitándose al vacío—. ¡Togepi!
—Tranquila, habrá vuelto a la entrada. Puedes ir a por él cuando acabe el combate —Sin pensárselo dos veces Lira se lanzó tras él, dejado a la anciana asombrada. Misteriosamente ambos aparecieron sanos y salvos en la entrada, tal y como la mentalista había dicho.
—¿Estás bien? —Togepi asintió, al parecer la confusión se le había ido con la caída—. Pues vamos, que nos hemos quedado a mitad de combate —Togepi dio un salto y se subió a los brazos de Lira. La joven volvió a cruzar con cuidado la pasarela hasta situarse frente a Greta.
—En todos los años que llevo aquí es la primera vez que veo a alguien lanzarse de una manera tan decidida a por su pokémon, la mayoría suele tardar unos segundos presas del pánico —La mentalista sacó a su último pokémon, otro Haunter, y Lira volvió a elegir a Togepi.
—Maldición.
—Paranormal —Como ya había visto con el Gastly de Silver un gran clavo atravesó el cuerpo de Haunter y, a cambio, Togepi fue maldito. Sin embargo el combate no duró mucho más ya que, como Maldición redujo la mitad de sus puntos de salud, con un solo Paranormal Haunter se debilitó.
—A pesar de todo has conseguido mantener la calma y ganar. Está bien, te daré un consejo —Como había sucedido anteriormente, las luces se apagaron—. Detrás de mí el sendero gira hacia la izquierda, a partir de ahí es todo recto hasta mi siguiente compañera.
—Gracias —Lira siguió las instrucciones y acabó frente a otra mentalista. Marta ponía en la placa.
—He visto tu proeza de hace unos minutos, es evidente que amas a tus pokémon tanto como Morti quiere a los suyos. Sin embargo ¿será suficiente para derrotarle? Comprobémoslo —La anciana sacó a un Haunter pero este parecía tener más nivel que los otros. Lira decidió dejar que Togepi descansara y sacó a Croconaw—. Golpe bajo.
—Colmillo hielo —Haunter desapareció durante unos instantes y volvió a materializarse frente a Croconaw para propiciarle un buen golpe. Croconaw aprovechó para clavar sus colmillos en su cuerpo y zarandearle durante un buen rato para, finalmente, lanzarle por los aires— ¡Pistola agua!
—Tinieblas —Como con Vulpix unas sombras envolvieron a Croconaw pero él surgió de ellas como si nada.
—Pistola agua —Y con eso terminó el combate. La mentalista Marta sonrió, satisfecha con el resultado.
—No sé quién ganará per vuestro combate será digno de ver, de eso estoy segura. Adelante, la última entrenadora está a escasos pasos —Las luces se apagaron y Lira tuvo que volver a usar su técnica de ir con pies de plomo para no salirse del camino. Frente a ella podía ver a la última mentalista y, tras ella, también podía divisar a Morti y a Eusine. Morti estaba de brazos cruzados, irradiando la misma calma de siempre, mientras que Eusine le saludó enérgicamente al verla.
—Me alegra ver que has llegado tan lejos pero no te confíes, todavía debes mostrar tu valía —La anciana sacó a un Gastly y Lira a su Togepi—. Sé que lo vas a dar todo y yo no pienso ser menos. Gastly, ¡Maldición!
—Paranormal —Al reducir la mitad de su salud con Maldición a Togepi le bastó con un movimiento para obtener la victoria. La anciana asintió y sacó a un Haunter mientras Lira cambiaba a Togepi por Croconaw.
—Mal de ojo.
—Colmillo hielo —Siguió la misma estrategia que con el Haunter de antes y le funcionó, pues acabó derrotándolo. Solamente quedaba un Gastly, que con dos Colmillo hielo quedó fuera de combate.
—Desde luego estás más que capacitada para hacer frente a Morti. Adelante, el líder te está esperando —Las luces se apagaron pero por suerte a Lira le dio tiempo a ver el camino que tenía que seguir. Después de asegurarse de que su equipo estaba en óptimas condiciones continuó hasta llegar a la plataforma del líder donde los dos hombres le estaban esperando.
—¡Bienvenida al gimnasio! Seguro que la oscuridad te ha confundido un poco pero lo hacemos para darle más ambiente al lugar, ya sabes, así conseguimos que tenga un aire encantado.
—Eusine, ¿me dejas hablar?
—¿Eh? Ah, claro, calladito estoy más guapo. Bueno, voy a sentarme en ese banco de allí para ver el combate como toca y ya dejo que habléis entre vosotros —Cuando Eusine se acomodó Morti se aclaró la garganta y fijó su mirada en Lira.
—Bueno, deja que me presente como es debido. Soy Morti, el líder de gimnasio de Ciudad Iris. Como bien sabes es la cuna de las leyendas de Johto y la que has escuchado esta mañana es una de las miles que hay. Se dice que el pokémon legendario se aparecerá ante un Elegido y de los candidatos está claro que soy el que tiene más posibilidades por mis raíces, por eso me entreno a conciencia día sí y día también. No perdamos más el tiempo, déjame mostrarte por qué me creo digno. Adelante, lucha con todas tus fuerzas, muéstrame porqué Suicune se fijó en ti. Gastly, ¡te elijo a ti!
—¡Vulpix! —El pokémon anaranjado adoptó una pose defensiva frente a Lira. Tras caer debilitada ante la primera entrenadora del gimnasio Lira quería darle otra oportunidad para mostrar de lo que era capaz.
—Maldición.
—Ascuas —Al igual que las veces anteriores, como se quitó la mitad de vida a sí mismo solo bastó un movimiento para derrotar a Gastly. Morti sacó a un Haunter y Lira cambió a Vulpix por Croconaw.
—Colmillo hielo —Croconaw se lanzó al ataque sin miramientos y Morti decidió esperar a que mordiera a su pokémon para dar su siguiente orden.
—Hipnosis —Al estar tan cerca las ondas le dieron de lleno y Croconaw cayó en un profundo sueño—. Pesadilla —Haunter rio maléficamente mientras se acercaba a Croconaw con una expresión que revelaba sus maléficas intenciones. El tipo agua empezó a revolverse y Lira pudo ver que estaba sufriendo así que decidió sustituirle por Flaaffy—. Hipnosis —Desde luego Morti no perdía ni un segundo en atacar cuando tenía las cosas claras, por algo era líder de gimnasio.
—Esquiva y Onda trueno —Flaaffy se echó a un lado y después lanzó unas ondas que Haunter no fue capaz de esquivar así que se quedó paralizado al instante—. ¡Impactrueno!
—Hipnosis.
—Acaba con él, Flaaffy —Haunter iba mucho más lento así que a Flaaffy no le supuso ningún problema derrotarle usando Impactrueno. Morti sacó a otro Haunter y Lira no vio más remedio que continuar con Flaaffy. Croconaw estaba dormido, Vulpix todavía era un poco débil, Eevee no podría hacerle daño y quería reservar a Togepi para el final—. Impactrueno.
—Garra umbría —Haunter se desvaneció en el aire y reapareció tras unos segundos detrás de Flaaffy. Arañó con fuerza la espalda de la oveja y esta emitió un chillido, eso tiene que doler.
—Trata de darle ahora —Flaaffy lanzó su ataque pero Haunter volvió a desvanecerse. La oveja miraba desesperada de un lado a otro, intentando localizar a su objetivo.
—Tinieblas —Un par de sombras surgieron de la nada y envolvieron a Flaaffy. Cuando la soltaron cayó al suelo pero ella intentó ponerse de pie, decidida a luchar hasta el final.
—Espera, chica —Lira se acercó rápidamente y le suministró una poción. Luego retomó su puesto y junto a su pokémon escaneó la zona, tratando de encontrar a Haunter.
—Garra umbría —De nuevo, Haunter surgió tras ella y clavó sus uñas en su espalda. El ataque había dejado al borde del colapso a Flaaffy pero, por suerte, su habilidad se activó paralizando de nuevo a otro oponente.
—¡Impactrueno! —Después de atacar Lira cambió a Flaaffy por Vulpix. No quería arriesgarse a que Haunter asestara otro ataque, después de todo su salud seguía estando en la zona verde y era más que capaz de hacerlo a pesar de estar paralizado.
—Tinieblas.
—Ascuas —Al mismo tiempo que las llamas envolvían a Haunter una sombra se cernió sobre Vulpix. Ella se sacudió y retomó la compostura, esperando las órdenes de su entrenadora.
—Hipnosis.
—Ascuas —Vulpix dio un salto y escupió un par de llamas, dando por finalizado el combate contra Haunter.
—No está mal, pero tampoco esperaba menos de alguien que ha conseguido atraer a Suicune —Morti sacó a su último pokémon, un Gengar, y Lira sacó a Croconaw. Quería ver si antes de sacar a Togepi él se despertaba y lograba quitarle algo de salud.
—Bola sombra.
—Colmillo hielo —No hubo suerte en el primer turno así que no pudo esquivar, pero al siguiente ya abrió los ojos—. ¡Pistola agua! —Un chorro de agua potente salió de las fauces de Croconaw y dio de lleno a Gengar, desestabilizándole durante un instante.
—Hipnosis —A Lira le entraron ganas de arrancarse el pelo. ¿Otra vez? ¿Esa era su estrategia, dormir a sus pokémon? Croconaw volvió a cerrar los ojos y Lira le cambió por Togepi antes de que la cosa se pusiera peor todavía y acabara más desesperada aún.
—¡Paranormal! —Las ondas le dieron a Gengar y su salud descendió a la zona amarilla pero entonces sacó una baya y se la comió, recuperando algo de vitalidad. Por su color Lira dedujo que se trataría de una baya Zidra.
—Hipnosis —Al igual que su compañero, Togepi cerró los ojos y se durmió al instante. Morti sonrió—. Mal de ojo —Lira se llevó las manos a la cabeza, no se lo podía creer. Estaba tan centrada en el combate que se había olvidado por completo de ese movimiento. Genial, ahora Togepi estaba dormido y no solo era incapaz de despertarle sino que además no le podía cambiar por nadie—. Golpe bajo.
—Paranormal —No servía de mucho dar órdenes mientras seguía dormido pero tenía que intentarlo. Gengar atacó y en el siguiente turno hizo el mismo movimiento. Lira se acercó a Togepi y le dio cuidadosamente una poción para mantener su salud en la zona verde.
—Golpe bajo —Pero no importaba cuantas pociones le daba si no era capaz de mantenerle despierto. Y ahora qué hago. Lira hizo memoria y pensó en todos los combates que había librado hasta la fecha. De entre todos la batalla contra Blanca le vino a la mente, podía utilizar la misma estrategia para evitar que le durmiera de nuevo —. Golpe bajo —Lira se acercó de nuevo a Togepi y al agacharse para suministrarle la poción le susurró algo.
—Si puedes oírme, utiliza Otra vez en cuanto te despiertes —No perdía nada por intentarlo. Gengar volvió a atacar al siguiente turno y justo después Togepi abrió los ojos. Mientras estaba tumbado empezó a aplaudir como si no hubiera un mañana y Lira suspiró aliviada, al menos ahora tenía una oportunidad de hacer daño.
—Admito que esa no la había visto venir, pero no importa. Todavía no hay nada decidido, Golpe bajo.
—Paranormal —Los siguientes turnos fueron una sucesión de Golpe bajo y Paranormal. Gengar era más fuerte pero Paranormal resultaba ser muy eficaz contra él. Ambos pokémon lo dieron todo por sus entrenadores pero el que resultó ser vencedor fue Togepi.
—¡Sí! ¡Lo conseguimos! —Togepi se dio la vuelta y se subió a los brazos de Lira. Ella le abrazó fuertemente pero enseguida se apartó, pues empezó a brillar sin previo aviso— Togepi… —Cuando el brillo se fue un nuevo pokémon apareció frente a ella. Era blanco pero tenía los mismos motivos que el cascarón de Togepi y, también, un nuevo par de alas. El pokémon alzó el vuelo y dio un par de vueltas sobre su entrenadora y el líder, emitiendo sonidos de alegría.
—Hala —Eusine se quedó maravillado ante la belleza de aquel pokémon—. No solo has derrotado a Morti sino que además has conseguido que Togepi evolucione, desde luego puedo ver porqué Suicune se acercó a ti. ¡Tengo que ponerme las pilas si quiero estar a tu nivel!
—Vamos, tampoco es para tanto.
—Sí, sí que lo es —Morti devolvió a Gengar a su Poké Ball y se acercó a Lira—. Ese pokémon evoluciona por amistad lo cual demuestra que entre vosotros se ha establecido un gran vínculo. Felicidades, parece ser que además de la medalla Niebla te llevas otro premio por ganar el combate —Morti le hizo entrega de la medalla, la cual tenía forma de fantasma. Lira la guardó junto a las otras, ahora ya tenía cuatro—. Con ella no tendrás problemas para usar Surf fuera de combate. Tu siguiente destino debería ser Ciudad Olivo pero primero hemos de ir a la Torre Campana, mi abuelo nos está esperando.
—¿Tu abuelo?
—El anciano de esta mañana.
—Ah, no sabía que eráis familiares.
—Sí, imagino que como siempre habrá dejado de lado detalles como esos —Morti miró a Eusine, que seguía embobado viendo volar a Togetic—. Lo siento pero como bien sabes solo los que se encuentran en posesión de la medalla Niebla pueden entrar en la torre, me temo que tendrás que esperarnos en casa.
—Ah, sí. Lo suponía, no te preocupes, es lo que manda la tradición y hay que cumplirla —Eusine se levantó y alzó ambos pulgares—. Ya me contaréis qué tal.
—Descuida —Morti volvió a fijar su mirada en Lira y asintió hacia la salida—. ¿Vamos?
—Vamos.
Carol miró el reloj de pared con nerviosismo, ya había pasado media hora desde que Silver se había ido de la habitación. ¿Con ese cuántos intentos iban? Ya había perdido la cuenta, habían sido tantos que no se molestaba en seguir contando. Normalmente a los quince minutos solía estar de vuelta con un par de moratones de más, cortesía de su padre, como represalia por tratar de escaparse pero ese día estaba tardando más de lo normal, ¿acaso lo habría conseguido? Se levantó de la cama y se acercó a la puerta. Acercó el oído a esta para ver si conseguía oír algo, pero nada. El pasillo estaba igual de silencioso que siempre. Se quedó en esa posición durante unos minutos más hasta que escuchó unas pisadas. Apagó las luces y se metió en la cama justo cuando la puerta de la habitación se abría. Las luces volvieron a encenderse y Carol sintió cómo el corazón le iba a mil por hora, no le habría pillado, ¿verdad? A esas horas supuestamente tenía que estar dormida y si no era así… Se llevaría un buen escarmiento por desobedecer las normas.
—Y como vuelvas a intentarlo el castigo será todavía mayor, ¿lo has entendido? —Algo chocó contra el suelo pero Carol no se atrevió a salir de debajo de las sábanas hasta que Giovanni cerró la puerta. Al echar un breve vistazo a la habitación vio que Silver estaba tirado en el suelo, más malherido que de costumbre. La niña se levantó corriendo y se sentó a su lado pero cuando trató de ayudarle él le apartó bruscamente.
—Silver, por favor —susurró con un hilo de voz. Cada semana se repetía la misma escena y cada vez el pelirrojo acababa peor—. Déjalo, sabes que no vale la pena. No hay manera de escapar, estamos completamente vigilados.
—Tonterías, tiene que haber una forma —El pelirrojo se sentó y se limpió la sangre de la nariz con la manga de su camiseta—. Nada ni nadie es perfecto, algún día cometerán un error y entonces aprovecharé para escabullirme. Me convertiré en un entrenador fuerte y volveré a por ti, huiremos y al fin seremos libres.
—Y entonces qué, ¿viviremos escondidos para que no nos vuelvan a raptar? —Carol negó con la cabeza—. Mientras exista el Team Rocket no llegaremos a ser del todo libres, estaremos el resto de nuestras vidas mirando hacia atrás, con miedo a que aparezcan de un momento a otro. Vendrán a por nosotros y nos acabarán encontrando, tú mejor que nadie deberías saberlo.
—Sí, lo sé, ¡ya lo sé! —Un sollozo escapó de los labios del pelirrojo. Sus puños temblaban de rabia mientras los apretaba—Te juro, Carol, te juro que te sacaré de aquí aunque sea lo último que haga, algún día nos escaparemos y seremos libres, ya lo verás —Carol se levantó y se acercó a su cómoda para sacar el botiquín de primeros auxilios que tenía guardado para situaciones como esta. Mientras estaba de espaldas aprovechó para derramar las lágrimas que tanto se estaba esforzando por contener, no era ningún secreto que Silver se sentía culpable porque su padre le hubiera secuestrado. Trataba de compensárselo comportándose como su hermano mayor y desde el primer día había tratado por todos los medios sacarla de allí, algo que ella agradecía enormemente pero al ritmo que iba… Algún día a Giovanni se le iría todavía más la mano y a saber cómo acabaría. Se secó las lágrimas y se acercó a él en silencio, decidiendo que lo mejor sería dejar estar el tema. Le limpió las heridas y cuando acabó ambos se fueron a sus respectivas camas, sin decir una palabra más.
(Sé que este capítulo es un pelíiin más largo que los demás pero me sabía mal tener que volver a cortar otra escena de gimnasio por la mitad, así que aquí la tenéis enterita.
Grytherin18-Friki: parece ser que el encuentro con los perros ya ha hecho que Morti empiece a conectar las ideas y, como veremos en el próximo cap, a partir de esto sacará sus propias conclusiones.
Hasta la próxima~
PKMNfanSakura).
