Las vistas desde la Torre Radio eran impresionantes, tenía que admitirlo. La ruta 35, el Parque Nacional y Ciudad Iris se extendían a sus pies, y sentía que era capaz de ver cualquier cosa desde allí. Nada escapaba a su vista, así como nada escapaba a su plan.
—Por fin ha llegado el momento… Estoy deseando ver cómo acaba todo esto, o mejor dicho, cómo empieza.
Por primera vez en mucho tiempo, Atlas había salido de su despacho, pero es que la situación lo requería. Subió temprano a la torre, pues quería tener una vista general de lo que ocurría en todo momento, ya que estaba seguro de que ese iba a ser un día para recordar. Una sonrisa se asomó en sus labios, ya estaba anticipando el combate que llevaba tiempo queriendo librar.
—Adelante, Lira. No me hagas esperar.
Allí estaba, esperando a la clave de su plan. Carol no pudo evitar morderse las uñas, bueno, el guante del uniforme. Mary había accedido al final a ayudarla y eso le aliviaba un poco, pero no podía evitar sentirse nerviosa. Se estaba arriesgando mucho, le habían prohibido salir de Ciudad Trigal pero había encontrado la forma de convencer a sus compañeros para que le dejaran escabullirse durante unos minutos, solo esperaba que ninguno de ellos le traicionara. Miró de reojo a la que hacía de su niñera, otra recluta, que formaba parte del trato que había hecho con ellos. Podría salir, pero acompañada de alguien que se asegurara de que no intentaría escapar.
—¿Se puede saber qué se te ha perdido en la ruta 35? —preguntó pasados unos minutos. Carol dio un salto, pero intentó responder con la mayor naturalidad posible.
—N-nada. Es que quería tomar el aire, me estaba agobiando un poco.
La recluta no dijo nada. Habría preguntado por pura curiosidad pues no se le veía muy ansiosa por volver, seguramente habría accedido a echarle un ojo para poder abandonar su puesto durante un rato.
Cada minuto que pasaba le estresaba más. Estaba segura de que tendría que haber oído las noticias, pero no había rastro de aquella chica por ninguna parte, ni del Campeón. No podía demorarse en volver, pues como los ejecutivos se dieran cuenta de su ausencia se le caería el pelo pero bien. Mientras intentaba calmarse sintió que algo pasó detrás de ella pero al darse la vuelta vio que no había nadie. Su compañera también se dio la vuelta, y frunció el ceño al ver que no había nada. Miró a Carol con una mezcla de confusión e irritación.
—¿También lo has sentido?
—Sí.
Se llevó la mano a la Poké Ball y Carol habría hecho lo mismo, si le hubiera dado tiempo a reaccionar.
—¡AH!
Frente a su compañera apareció un gengar que le dio tal susto que acabó por desmayarse y caer al suelo. Carol tuvo que esforzarse para no hacer lo mismo, pues había sido muy repentino y ya llevaba demasiado estrés acumulado como para sumarle un susto. Gengar desapareció, y en ese momento sus ojos azules se llenaron de determinación. No podía permitir que eso le frenara, tenía que permanecer valiente, tal vez la chica a la que estaba esperando era la entrenadora de ese pokémon. Así que cuando Gengar apareció frente a ella de nuevo ni se inmutó, logró mantenerse firme y no retrocedió ni un solo paso.
—¿Quién te envía? —El pokémon sacó su lengua y retorció su cara en una mueca grotesca, pero Carol no perdió la compostura. Intentó asustarla de distintas formas, se estaba esforzando, pero no había manera de hacer que se doblegara ante él.
—Ya está bien. Gengar, vuelve.
De unos árboles cercanos surgieron un hombre y una chica. El hombre le sonaba, le había visto en el Teatro de Danza cuando su compañero interrumpió a aquella chica kimono, pero él era lo de menos. A su lado se encontraba la joven que había estado esperando, aquella que frustró los planes del Team Rocket en Pozo Slowpoke y le dio un escarmiento a su colega. Además, por lo que pudo escuchar por parte de algunos reclutas, había tenido algo que ver con el cese de las ondas en Pueblo Caoba.
—¡Esperad! Quiero ayudaros —Carol alzó los brazos en señal de rendición. No quería que pensaran que era una amenaza, pero el rubio no cambió su semblante ni lo más mínimo. La chica, por su parte, le escudriñó con la mirada, como si estuviera buscando un recuerdo en lo más profundo de su memoria porque le sonaba. Pareció que cayó en algo, pues sus ojos se abrieron y le tocó el brazo al hombre en un intento de llamar su atención para que le escuchara y no hiciera nada que pudiera perjudicar a la rocket.
—Morti, espera, creo que podemos fiarnos. Ella no es como los demás, nos encontramos en Pozo Slowpoke y en el Teatro de Danza y se quedó al margen de las misiones, no hizo nada por cumplir sus órdenes. Tiene un aura distinta, no quiere hacer daño a los pokémon, sus intenciones son buenas.
—¿Seguro?
—Segurísimo.
El hombre miró a su compañera durante unos segundos y luego a Carol otra vez. No parecía del todo convencido, así que la recluta bajó los brazos y decidió ir a por lo que podría probar que estaba de su lado.
—Si me permitís, os lo puedo demostrar.
Carol se acercó a un arbusto, el único que tenía tanto bayas aranja como meloc, tal y como le había indicado Mary. La rubia los había dejado allí el día anterior, ya que ella tenía prohibido salir de la ciudad y no quería arriesgarse más de lo necesario. Rebuscó entre ellos y vio que había dos uniformes, uno de chica y otro de chico, por si venían tanto ella como el Campeón. Por un momento lamentó que el objeto que le dio a la chica kimono no estuviera allí, pero era lo mejor. La misma tarde en la que se lo entregó los ejecutivos mandaron registrar a todos los reclutas y toda Ciudad Trigal, así que lo habrían acabado encontrando. Finalmente, los sacó de la maleza y se los ofreció a ambos.
—Ponéoslos, es la única forma de entrar sin llamar la atención —La entrenadora tomó el suyo con cuidado pero el hombre hizo una sutil mueca de asco y ni siquiera lo tocó.
—No voy a ponerme eso, tengo mis métodos.
—Puede, pero una vez dentro nos descubrirán. Es mejor que los llevéis por si acaso.
—No os preocupéis por eso. Yo iré al gimnasio, así que nuestros caminos se separarán en cuanto entremos.
Viendo que no iba a ceder, Carol no insistió más y volvió a dejar el uniforme donde estaba anteriormente. Por su parte, la entrenadora se escondió durante unos segundos tras los arbustos, y al salir ya llevaba puesta la indumentaria del Team Rocket. Aunque destacaba un poco por el bolso amarillo, pasaba perfectamente por una más. Carol no pudo evitar sonreír, tal vez no todo estaba perdido y todavía tenían posibilidades de desbaratar los planes de Atlas.
—Genial, ya estamos listos —Se dio la vuelta y emprendió el camino, pero al dar dos pasos cayó en la cuenta de que no se había presentado. Volvió a dirigirse a los dos entrenadores y les dijo su nombre—. Por cierto, me llamo Carol.
—Yo soy Morti —El hombre parecía reacio a seguirla, pero tampoco había puesto mucha resistencia. Tal vez se debía a la chica que le acompañaba que, a diferencia de él, parecía confiar más en ella.
—Y yo Lira —Carol asintió, había oído su nombre muchas veces por parte de sus superiores.
Una vez hechas las presentaciones el trío retomó el camino a Ciudad Trigal, que no quedaba muy lejos de donde estaban, pues llegaron al acceso en un par de minutos. Fue un paseo tranquilo, Carol iba al frente y ninguno de los tres intercambió ni una sola palabra. Al llegar a la puerta la recluta se detuvo y se dio la vuelta para indicarles qué es lo que tenían que hacer.
—Dentro hay dos reclutas, dejad que me encargue yo —empezó a explicar, pero Morti negó con la cabeza y dio un paso al frente.
—No, dejádmelos a mí.
Liberó de nuevo a Gengar y el fantasma entró en el acceso. Esperaron durante unos segundos, y al cabo de un rato el pokémon salió frotándose la barriga y riendo maléficamente. No era difícil intuir que había hecho alguna gamberrada.
—Ya está, vamos.
Las chicas se miraron extrañadas pero siguieron al rubio, que ya se había adelantado. Al entrar al acceso vieron que los dos reclutas que lo estaban vigilando estaban dormidos en el suelo, seguramente Gengar les habría dormido para que pudieran entrar sin que nadie les viera.
—Dejaré que salgáis primero, por si vienen varios a por mí y no os dejan pasar.
—De acuerdo. Suerte, Morti, nos vemos cuando esto acabe —El rubio asintió.
—Lo mismo digo, Lira. Espero que no tengáis muchos problemas, si necesitas algo sabes que estoy en el gimnasio.
Tras despedirse, Carol y Lira entraron por fin en la ciudad. La entrenadora no pudo evitar sorprenderse ante la escena, pues era bastante aterradora. Las bulliciosas calles de Ciudad Trigal, que normalmente estaban repletas de ciudadanos, solo albergaban a reclutas del Team Rocket. Pero no a dos, ni a cuatro, ni siquiera a veinte, cada edificio y cada esquina tenían a un recluta haciendo guardia, y a esos había que sumarles aquellos que patrullaban por las calles con total libertad. No había ni un ciudadano normal fuera, era una invasión en toda regla.
—Impresiona un poco, lo sé.
—¿Cómo habéis conseguido invadir toda la ciudad? —Por mucho que lo intentara, Lira no podía explicarse cómo era posible que hubieran podido asaltar una ciudad tan grande en un tiempo tan reducido, y sin que el resto de la región se diera cuenta hasta que los mismos rockets lo anunciaron— ¿Y la policía? ¿Y la líder del gimnasio? ¿Se han quedado de brazos cruzados?
—Somos muchos, y uno de los ejecutivos tiene contactos con otras organizaciones criminales. Eso nos ha facilitado mucho las cosas —Lira no podía dejar de mirar a su alrededor. Estaban por todas partes, no había ni un rincón que no estuviera vigilado por los reclutas—. Odio tener que admitirlo, pero estas cosas se le dan muy bien a nuestro actual líder. Es una mente brillante, lleva años planificando todo esto y al final su esfuerzo está a punto de dar sus frutos.
—No si puedo evitarlo —Carol sonrió.
—Por eso te he ayudado a entrar, me alegra ver que no estaba equivocada.
—Pero, espera, no lo entiendo —Lira se detuvo y Carol también lo hizo—. ¿Por qué quieres frustrar sus planes? Todavía no os entiendo, en el escondite de Pueblo Caoba igual, una chica me ayudó a entrar en el despacho del ejecutivo Petrel. ¿Es que no estáis de acuerdo con cómo se están haciendo las cosas y es vuestra manera de rebelaros?
—Ah, esa seguramente sería Mary, solo lo hace para llevar la contraria —Carol echó un vistazo alrededor y después se acercó a Lira para susurrarle algo—. Mira, quiero llevarte a un sitio, te lo explicaré todo mientras vamos hacia allí.
Retomaron la marcha, y esa vez se desviaron un poco de la avenida principal. Por las calles secundarias había menos reclutas, y los que había estaban demasiado ocupados escaqueándose del trabajo como para hacerles caso. Era lo mejor, así no podrían escuchar lo que Carol quería decir.
—Verás, yo estoy aquí contra mi voluntad.
—¿Y por qué no te escapas?
—Dejando de lado que me es casi imposible porque me vigilan estrictamente, es… complicado —La recluta movió una mano en el aire, como si quisiera restarle importancia al asunto—. Pero eso no importa ahora mismo. Los valores que representa el Team Rocket son completamente opuestos a los míos, por eso intento frustrar cualquiera de sus planes, por muy pequeños que sean, y si no puedo me limito a no contribuir a su causa.
—Ya veo, por eso me dejaste pasar como si nada en Pozo Slowpoke, y por eso no ayudaste a tu compañero en el Teatro de Danza cuando me enfrenté a él—Carol asintió.
—Exacto. Es mi manera de rebelarme, y como podrás deducir, a mis superiores no les hace ninguna gracia, aunque es cierto que a veces no he tenido más remedio que hacer lo que querían —Su mirada se entristeció durante un momento, como si hubiera recordado un suceso desagradable—. Pero me estoy desviando otra vez. Lira, lo que quieren hacer es una locura. Me has dicho que estuviste en el escondite, imagino que viste el emisor de ondas —La entrenadora asintió—. ¿Sabes cuál era su propósito?
—Sé que estaban haciendo experimentos pero no sé de qué tipo.
—Querían ver si eran capaces de someter a un pokémon bajo su control, y lo consiguieron —Lira volvió a frenar en seco. Sintió que un sentimiento de desesperación surgió de lo más profundo de su ser y la envolvió por completo en una sensación de vacío. No podía andar, no podía hablar, solo podía mirar a Carol con unos ojos que le pedían que le contara más—. Esa fue mi reacción al enterarme. Su plan es someter a todos los pokémon de Johto para conquistar la región y llamar la atención de Giovanni, el anterior líder, para que vuelva con ellos.
—Pero… eso es…
—Una locura, una locura que hoy podría convertirse en realidad si no hacemos algo. Hicieron pruebas esta mañana y funcionó, lograron someter a los pokémon de la ciudad, por eso también les resultó tan fácil hacerse con ella —La mirada de Carol se llenó de determinación mientras posaba ambas manos en los hombros de la entrenadora—. Tenemos que aunar fuerzas, Lira. Yo no puedo hacer gran cosa pero estoy a tu completa disposición, ya he conseguido que puedas pasar desapercibida entre nosotros y haré todo lo que haga falta para ayudarte. Si nos unimos, estoy segura de que podremos detener al Team Rocket.
El panorama era desolador pero había algo en aquella chica que le animaba. Tal vez era su dulce sonrisa, que le tranquilizaba, o sus calmos y serenos ojos azules llenos de bondad, que le alentaban a creer que un futuro mejor era posible. Sea como fuera, Lira se encontró sonriendo también, había encontrado un inesperado punto de apoyo dentro del propio Team Rocket.
—Yo también lo creo, juntas seremos capaces de hacerles frente —Ambas asintieron—. ¿Qué es lo siguiente que tengo que hacer?
—Tendrías que ir al Túnel Trigal, pero para acceder a una sala en cuestión se necesita una llave que ya no tengo —La recluta bajó los brazos y se clavó las uñas en la palma de la mano de manera inconsciente. Aunque supiera que había sido lo mejor, no dejaba de darle rabia que no pudiera dársela ella—. Se la di a una chica kimono, a lo mejor te está esperando allí. Cuando consigas entrar tendrás que buscar al verdadero director de la Torre Radio.
—¿Verdadero?
—Sí. Le secuestraron hace unos meses pero nadie se dio cuenta, Petrel es muy bueno haciendo su trabajo. Como he dicho, por desgracia los ejecutivos del Team Rocket son muy competentes.
—Ya veo… Y cuando le encuentre, ¿qué hago?
—Seguramente te dé otra tarjeta, cuando la tengas irás a la Torre Radio, a la segunda planta para ser exactos. Allí hay una puerta que solo se abre con dicha tarjeta, entrarás y subirás a lo más alto —El rostro de Carol se ensombreció durante unos instantes—. Allí se encuentra Atlas, nuestro actual líder, y tendréis un combate. Si gana él será el fin para nosotros, pero si ganas tú…
—Ganaré, que no te quepa la menor duda —No había llegado tan lejos por nada, y todo el tiempo que había estado viajando y combatiendo tenía que haberle servido de algo. Recordó las palabras de Lance y el entrenamiento para prepararse contra Fredo, perder no era una opción para ella.
—Eso me tranquiliza, más de lo que crees —Carol sonrió y se relajó visiblemente. Después miró a una calle que se extendía tras la morena—. No estamos muy lejos, vamos.
Tras unos minutos salieron de aquella calle estrecha para acabar en una un poco más amplia. Se dirigieron al final de esta y Lira pudo divisar la entrada al Túnel Trigal, pero esta estaba siendo custodiada por un grupo de rockets. Carol chasqueó la lengua.
—No pensaba que lo fueran a vigilar tanto, imagino que el robo de la tarjeta les habrá hecho tomar más precauciones —susurró—. Esto puede ser peligroso, seguro que el interior está repleto de reclutas. Tenemos que pensar una manera de hacerles salir.
—He quedado con un amigo en la Torre Radio, se iba a infiltrar a través de la ruta 34. Es un entrenador muy fuerte y habilidoso, seguro que puede ayudarnos.
—Entonces mi amiga le habrá ayudado a entrar. Podemos ir a la torre e idear un plan con él, con algo de suerte Mary le habrá acompañado y los cuatro podremos aunar fuerzas, estoy segura de que algo se nos ocurrirá.
—Está bien.
Las dos se dieron la vuelta, pero no pudieron moverse de ahí ya que un grupo de rockets les cortaba el paso. Ambas se sobresaltaron al verles, pero intentaron tranquilizarse para no levantar ninguna sospecha.
—Por fin te encontramos, Carol. Protón quiere verte, según él no tenías permiso para estar tanto tiempo en Ciudad Trigal, es hora de que vuelvas.
Lira miró a Carol de reojo, y su expresión no le gustó ni un pelo. Estaba pálida, completamente aterrada, tanto que parecía haberse paralizado y no sabía cómo reaccionar.
—Eh, s-sí, a-ahora voy —Su tartamudeo no tranquilizó nada a Lira. Ya le había dicho que había incumplido un par de órdenes, así que estaba segura de que su superior le reclamaba para castigarle en consecuencia. La recluta le miró, como si estuviera dudando, y la entrenadora entendió que ahí se acababa su compañía.
Tal vez fue porque le vio preocupada, tal vez fue porque quería animarla como había hecho con ella unos minutos antes, fuera cual fuera la razón Lira se acercó a Carol y le dio un abrazo.
—Tranquila, sé lo que tengo que hacer. Me reuniré con mi amigo y acabaremos con esto de una vez por todas —susurró en su oído. Carol se aferró a ella y asintió en su hombro.
—Gracias, ten mucho cuidado por favor.
—Descuida, no haré ninguna locura. Cuídate tú también.
Después de unos segundos se separaron. Se dedicaron una última sonrisa y Carol se fue con los reclutas, dejando a Lira sola en aquella calle. Algo se apagó dentro de ella al verle desaparecer tras doblar una esquina, pero tenía que mantenerse firme. Alzó la mirada y divisó la Torre Radio entre el mar de edificios de la ciudad, ya tenía su objetivo a la vista. Puso rumbo a su destino y aligeró el ritmo, con suerte Lance ya le estaría esperando y podrían ponerse manos a la obra.
La ruta 34 no destacaba por tener muchos árboles, precisamente, eso obligó a Lance a aterrizar un poco lejos del acceso para que los reclutas que vigilaban la entrada no le vieran llegar. Solo había parches de hierba alta que tampoco le servían para esconderse por completo, así que no tuvo más remedio que guardar a Dragonite para intentar pasar desapercibido el máximo tiempo posible.
La escena tenía que ser graciosa para aquel que pasara por allí, pues ver al Campeón de Johto agachado entre la hierba alta intentado avanzar de cuclillas no era algo que se veía todos los días. Él siguió avanzando poco a poco, con la esperanza de que nadie le vería hasta que estuviera algo más cerca de la ciudad, pero no tuvo esa suerte. Una recluta del Team Rocket surgió de la hierba a escasos centímetros de él, algo que le asustó y casi hizo que cayera al suelo. Se había camuflado muy bien, tanto que no se habría dado cuenta de su presencia si no se hubiera levantado. Ella le miró de arriba abajo con curiosidad, y como no tenía mucho sentido seguir escondiéndose acabó levantándose también.
—Llegas un poco tarde, pero bueno, al menos has venido. Sígueme —Dio la vuelta y pareció dirigirse a la puerta de la ciudad. Lance se quedó quieto, estaba seguro de que era una trampa y no quería arriesgarse. Al darse cuenta de que no le seguía la chica paró en seco y le dirigió una mirada fulminante—. ¡¿Pero quieres entrar o no?! Sígueme, antes de que nos descubran.
—¿Cómo sé que me puedo fiar de ti? —Durante unos segundos mantuvieron la mirada. Era como un duelo, a ver quién aguantaba más. La chica tenía carácter, eso seguro, pero eso no bastaba para intimidarle. Al final volvió a desaparecer entre la hierba alta y tras rebuscar en ella salió con algo en los brazos.
—Ten —dijo secamente mientras se lo entregaba. Era un uniforme del Team Rocket. Genial. El disgusto tuvo que ser evidente en la cara del Campeón, porque la chica sonrió de oreja a oreja—. Es la única manera de entrar, como habrás podido deducir.
—Ya… Me lo imaginaba.
—Es una L. L de Lance —explicó con una risita. El pelirrojo rodó los ojos, de aquí al club de la comedia, señores—. Espero que te valga.
—Vamos a ver —Lance se quitó la capa pero la chica no se apartó ni un centímetro. De hecho, le seguía mirando con esa expresión indiferente—. Eh, si no te importa...
—Uy sí, perdón —Dio medio vuelta y ahí se quedó. Lance hubiera preferido que hubiese retrocedido algunos pasos pero dejó estar el tema y se cambió. Por suerte o por desgracia, la verdad es que el traje le quedaba bastante bien—. Ya estoy —La chica se giró y al verle con el uniforme silbó.
—Nada mal, podrías unirte a nuestras filas.
—Tal vez, en mis peores pesadillas. ¿Dónde dejo mi ropa?
—Por ahí. Venga, vamos, que no tenemos todo el día —La impaciencia había vuelto a su rostro. Lance aseguró bien sus Poké Balls en su cinturón, guardó su ropa entre unos matorrales y siguió a la chica. A pesar de tener prisa andaba un poco con desgana, como si por un lado no quisiera hacer lo que fuera que tenía que hacer. Al mirarle con más detenimiento para asegurarse de que no haría ningún movimiento extraño tuvo la sensación de habérsela cruzado antes.
—Oye, por cierto, creo que me suenas —Ella ni le miró a la hora de responder.
—Tonterías. Nos parecemos mucho entre nosotros, te estarás confundiendo de persona.
No dijeron nada más hasta que llegaron a la entrada de la ciudad, que estaba vigilada por dos reclutas. Se pararon frente a ellos y el que estaba situado a la izquierda fue el que tomó la iniciativa a la hora de hablar.
—Mira a quién tenemos aquí, si es nuestra amiga Mary —Sus ojos cayeron rápidamente en Lance—. ¿Y quién es ese? No me suena.
—Un nuevo recluta, abre el paso.
—Hmm, ya, claro. Pues no me suena de nada.
—Porque es nuevo. ¿Estás sordo? N-U-E-V-O. ¿No sabes lo que significa? ¿Quieres que te lance un diccionario como aquella vez? —El miedo se reflejó en los ojos del recluta y Lance temió momentáneamente por su seguridad. ¿Por quién diablos se había dejado guiar? Al parecer era peligrosa y no dudaba en recurrir a la violencia para cumplir sus objetivos. El vigilante tragó saliva pero aun así se mantuvo firme en su decisión.
—No me importa, Mary. Si no le conozco no le dejo pasar, son las normas.
—¿En serio? Oh —Mary hizo un puchero, fingiendo estar dolida—, estoy segura de que a Atlas le encantará saber que anoche los dos abandonasteis vuestros puestos media hora antes para iros de fiesta.
—¡¿Qué?! Pero ¿cómo lo sabes? —Ahora era el otro recluta el que había abierto la boca. Su compañero le dio un codazo para hacerle callar, pero ya era demasiado tarde.
—¡Tío! ¡No se lo confirmes! —El recluta negó con la cabeza y se hizo a un lado— Venga, antes de que cambie de opinión.
—Graaacias.
Los dos entraron en la ciudad y Mary le guio a una especie de callejón. Él seguía alerta, aparentemente estaban solos pero ella era del Team Rocket y no sabía cuáles eran sus verdaderas intenciones. Por lo que él sabía, podía tratarse de una emboscada.
—Ya está, me temo que no puedo hacer nada más por ti. Nuestros caminos se separan aquí, haz lo que debas.
—Gracias por ayudarme a infiltrarme, supongo.
—No me las des a mí. Ahora ve y no hagas el tonto, como arruines esta oportunidad te enterarás de lo que es bueno —Ella se dio la vuelta, dispuesta a salir del callejón y volver a la avenida principal, pero Lance dio un paso al frente y gritó para llamar su atención. No podía dejar que se fuera sin saber por qué le había infiltrado en la ciudad.
—¡Espera! —Ella volvió a mirarle, molesta— ¿Por qué has hecho esto? Ya sabes, ¿por qué me has ayudado? —Por un instante, sus ojos reflejaron ternura, como si estuviera recordando algo o alguien muy querido para ella.
—Digamos… Que le quiero hacer un favor a una persona —Sacudió la cabeza y volvió a adoptar una expresión malhumorada—. No me hagas perder el tiempo, y tú no te demores más tampoco. Aún no es tarde, todavía hay esperanza.
Con eso dicho se fue corriendo, sin darle otra oportunidad de preguntarle nada más. Al salir ella señaló hacia la entrada de la ciudad y gritó que había visto a un dragonite en la ruta 34 junto a un hombre con una capa. Varios reclutas siguieron sus indicaciones, lo que despejó bastante el camino a la Torre Radio y le permitió ir sin cruzarse con muchos rockets. Lance le dio las gracias de nuevo mentalmente a la recluta y sin más dilación volvió a las calles principales de Ciudad Trigal, pues Lira no tardaría en llegar y necesitaría su ayuda.
Sus nervios crecían conforme se iba acercando. Parecía que los rockets salían de debajo de las rocas, pues a medida que se iba acercando a la Torre Radio más reclutas aparecían. Lira se aferró a su bolso con fuerza y se forzó a seguir caminando, aunque sus piernas temblaban como flanes y su cuerpo, dominado por el miedo, estaba a punto de paralizarse por completo.
—¡Eh! ¡Tú!
Frenó en seco cuando un recluta le gritó. Por un momento no supo qué hacer, si quedarse ahí o salir corriendo, pero antes de que su cerebro pudiera procesar una respuesta el rocket se acercó a ella con una sonrisa.
—Es normal estar nerviosa por el gran día, todos lo estamos, pero no te preocupes. Parece que has visto a un gengar y todavía no te has recuperado del susto, ¡anímate! Todo saldrá bien —El recluta posó una mano en su hombro y lo apretó. Lira consiguió formar una temblorosa sonrisa a modo de respuesta.
—L-lo sé, es solo que todavía no puedo acabar de creérmelo.
—Yo tampoco, ¡estamos a punto de conquistar Johto! —La joven sintió que el estómago se le revolvió al oír aquello. Tenía que salir de allí en cuanto antes, pues no sabía durante cuánto tiempo podría mantener el estrés bajo control— Nunca pensé que llegaría este día, así que esforcémonos al máximo, ¿sí? ¡Viva el Team Rocket! —Lira asintió y el recluta volvió a su puesto. Por un momento sus piernas no respondieron, pero cuando lo hicieron, le llevaron corriendo hasta la entrada de la radio.
La adrenalina por creer que había sido descubierta le ayudó a llegar en tiempo récord. Para su sorpresa, aunque los alrededores de la torre estuvieran plagados de reclutas en la recepción no había ni uno. Ahí solo se encontraban tres recepcionistas amordazadas y atadas a las sillas, que le miraron con puro pavor al verle entrar. Lira se compadeció de ellas, y sintió algo de culpa al pasar de largo y no hacer nada, pero si les ayudaba llamaría la atención de los rockets y sería descubierta, y eso es lo último que quería en ese momento.
Se acercó a las escaleras con la intención se subir a la estancia superior, pero se detuvo antes de entrar. Aunque no hubiera reclutas en la recepción podía oírles hablar y reír en la primera planta, ¿sería buena idea subir? Había quedado con Lance allí, y algo le decía que él no habría corrido el riesgo de esperarla arriba si en la estancia inferior no había ningún rocket. Tal vez lo mejor sería esperarle allí.
—¡Oye! ¡Tú!
Se dio la vuelta al oír a alguien irrumpir en la radio. Ninguna expresión podía reflejar su sorpresa y confusión al ver de quien se trataba, y por la cara que él puso tampoco podía creerse que fuera ella. Los dos entrenadores se miraron durante unos segundos, intentando asimilar que la persona que tenían enfrente era su propio rival.
—Pero… ¿Qué estás haciendo aquí? —Él le miró de arriba abajo como si fuera lo más repugnante de la ciudad, completamente asqueado—. ¿Y qué haces vestida así? ¿Te parece un juego? ¡¿Crees que es el momento de jugar a los disfraces?! ¡Quítate eso ahora mismo!
—¡Silver! Espera por favor, déjame explicártelo —Sus palabras no bastaron para detener al pelirrojo, que siguió acercándose a ella con un semblante intimidante. Cuando estuvo lo suficientemente cerca le agarró el bajo de la camiseta y se lo levantó, pero ella se cruzó de brazos para impedir que se la quitara—. ¡Silver! ¡Para! ¡Nos van a descubrir!
—¡Me da igual! ¡Deja de hacer el ridículo y quítatelo de una vez!
—¡No puedo! ¡Para y deja que te lo explique!
Él siguió forcejeando y Lira usaba todas sus fuerzas para impedir que le quitara la camiseta. Tenía los ojos inyectados en sangre y parecía estar muy enfadado, las palabras no bastaban para disuadirle. Intentó agarrar una Poké Ball para que algún miembro de su equipo le ayudara, pero por unos centímetros no alcanzaba ninguna. Lira se mordió el labio, como algún recluta entrara y les viera sería el fin de su plan y no podía permitirse eso. Tenía que detenerle y hacerle entrar en razón de alguna manera.
—Silver, en serio. ¡Nos van a descubrir! ¡Y no puedes quitarme la camiseta así porque sí!
—¡Pues habértelo pensado antes de hacer el ridículo!
Silver dio un tirón más fuerte y consiguió levantársela un poco, a lo que Lira reaccionó intentando darle una patada para detenerle y defenderse, pero antes de poder darle vio que alguien le apartó bruscamente de ella.
—Ya le has oído, ha dicho que pares.
El hombre en cuestión le había agarrado ambos brazos y había logrado retener al pelirrojo. Lira se preocupó al ver que era un recluta del Team Rocket, y llegó a considerar la opción de poner pies en polvorosa y huir de allí hasta que los dos salieran del edificio, pero se tranquilizó cuando cruzaron miradas y vio de quien se trataba en realidad. Silver también le reconoció, pues sus ojos se abrieron y se alteró todavía más al ver que quien le había detenido no era otro que Lance.
—¿Tú también? ¿Estamos en una convención de payasos? ¡¿Es que no os dais cuenta de lo que está en juego?! —El pelirrojo se revolvió en su agarre con todas sus fuerzas, y al ver que no podía soltare se puso más nervioso. Lira pudo ver que también estaba preocupado— ¡Dejad de perder el tiempo con vuestros juegos, tengo que encontrarla! ¡Si no estaremos perdidos, no tenéis ni idea de lo que tienen preparado!
—¿Encontrar a quién? ¿A qué te refieres? —Silver seguía revolviéndose y ya había empezado a dar patadas, así que al ver que no estaba por la labor de colaborar Lance le soltó. El joven cayó de rodillas al suelo e intentó calmar su agitada respiración.
—Estamos en peligro y vosotros os ponéis a jugar a los espías en el peor de los momentos, eso o habéis encontrado alguna razón para uniros al Team Rocket. Sea lo que sea me da igual, no tengo tiempo para explicároslo —Con cuidado, se levantó lentamente y se limpió el polvo de la ropa—. No serían tan estúpidos como para tenerla aquí, la tendrán escondida en algún sitio menos accesible —susurró para sí mismo—. Ya he perdido demasiado tiempo, si de verdad queréis hacer algo quitaos esos disfraces y poneros a trabajar en serio.
Con eso dicho, Silver se dio la vuelta y abandonó el edificio corriendo. Lira suspiró de alivio, ya que ya estaba lo suficientemente tensa como para tener que lidiar con él, pero por otro lado le sorprendió la valentía y entereza que había mostrado el pelirrojo al adentrarse en el territorio del enemigo sin esconderse tras un uniforme.
—Siento la tardanza, tuve que aterrizar un poco lejos de la entrada.
—No pasa nada, has llegado justo a tiempo —Ahora que por fin estaba con Lance podría contarle el plan de Carol y avanzar gracias a su ayuda—. Verás, me he encontrado con una recluta y me ha dado instrucciones para poder llegar a su líder y conseguir enfrentarnos a él. Si seguimos su plan podremos acabar con todo esto, tenemos que hacer todo lo que esté en nuestras manos —Lance alzó una ceja después de escuchar a la morena. Le sorprendió que hubiera confiado tan rápido en una rocket cuando podría tratarse perfectamente de una trampa, no sería tan ingenua como para caer con tanta facilidad ¿verdad?
—Lira, no quiero poner lo que dices en duda pero ¿estás segura de que quería ayudarte? ¿Y si es una trampa para acorralarte y que el Team Rocket te atrape? No sé, no puedo fiarme de nadie que pertenece a esta organización, son personas muy retorcidas.
—Tienes que creerme, Lance. No es la primera vez que la he visto, ya me he encontrado varias veces con esa chica y me ha dejado claro que no comparte los mismos ideales que el Team Rocket. Además, si hubiera querido atraparme me habría llevado al interior del Túnel Trigal, en vez de eso quiso encontrar una manera de sacar a los reclutas para poder adentrarnos sin ningún tipo de peligro. Por favor, Lance, esa chica no tenía malas intenciones, tienes que creerme, es la única manera que tenemos de avanzar.
Lance se le quedó mirando durante unos segundos, tenía sus dudas pero quería escucharle antes de juzgarle. Además, el brillo que desprendían sus ojos le hacía difícil negarse a que se explicara.
—Está bien… Cuéntame ese plan.
—Tenemos que ir al Túnel Trigal, allí se encuentra el verdadero director de la Torre Radio.
—¿El verdadero?
—Sí, le secuestraron hace tiempo —Lance se quedó sorprendido, pero asintió para indicarle a la morena que continuara—. Él tiene una llave que abrirá una de las puertas de esta torre que lleva a lo más alto, donde se encuentra Atlas, su líder actual. Tenemos que llegar hasta él para derrotarle y conseguir que pare esto de una vez, pero para eso tenemos que sacar primero a los reclutas del Túnel Trigal.
—Hm, ya veo —El pelirrojo se llevó una mano a la barbilla. Tenía sentido, pero no quería fiarse del plan de una recluta del Team Rocket solo porque tuviera sentido, podía seguir tratándose de un engaño para encerrarles. Aun así, le dolía admitir que no tenía una alternativa menos violenta, al menos para Lira, y viendo que una recluta le había ayudado a él mismo a infiltrarse en la ciudad pensó que tal vez algo de verdad había en esas palabras.
—No me he parado mucho a pensar en qué podríamos hacer, pero la verdad es que no se me ocurre nada —La morena se mordió la parte del guante que recubría su pulgar y siguió pensando. Echarles a la fuerza era una posible opción, con Dragonite de su parte sabía que eran capaces de hacerlo, pero eso llamaría la atención del resto y al final acabarían siendo rodeados por cientos de reclutas. Necesitaban una distracción, pero una que no les pusiera en peligro. Estuvieron un rato en silencio, hasta que finalmente se le ocurrió algo a Lance.
—Dime, ¿qué ocurriría si de repente un gran entrenador de dragones irrumpiera en la Torre Radio? —Lira pensó sobre ello un rato, pero antes de que pudiera contestar el pelirrojo le dio la respuesta— Que vendrían refuerzos de todas partes a detenerle, incluyendo el Túnel Trigal. Si causo un alboroto aquí podré despejarte el camino —Lira abrió los ojos ante su idea. Era una distracción, justo lo que creía que necesitaban, pero ese plan le parecía una auténtica locura. ¿Cómo podría resistir el ataque de cientos de rockets? ¿Es que no había visto que la ciudad estaba plagada de ellos?
—¿Qué? ¡No! Es muy peligroso. Los he visto al venir, Lance, hay innumerables reclutas por toda la ciudad. Son demasiados, no podrás con ellos —Lance señaló su cinturón y Lira vio que ahí había tres Poké Balls.
—Vengo con refuerzos, no creas que es fácil derrotar a estos tres. No tienen nada que hacer —Lira negó con la cabeza.
—Me niego, si te quedas me quedo —Ya había tenido que ver como los reclutas se llevaban a Carol y no quería que le pasara lo mismo a Lance si podía evitarlo.
—Vale, ¿entonces quién iría al Túnel Trigal? ¿Quién liberaría al director y conseguiría la llave necesaria para derrotar a Atlas? Si nos atrapan a los dos estaremos perdidos, no puedes quedarte aquí. Les distraeré y seguirás el plan de esa chica, así podremos ganar —Lira no dijo nada. Aunque sabía que tenía que hacerlo quería encontrar una alternativa que no pusiera a nadie más en peligro, solo quería que nadie saliera herido. Lance sonrió, en un intento de tranquilizarla—. No te preocupes, estaré bien, y si al final no lo estoy no importa, lo que importa es que puedas llegar al túnel y conseguir el objeto que necesitas para avanzar.
La joven se quedó inmóvil al principio, pero tras unos segundos hizo como con Carol y le abrazó. Se aferró a él con fuerza y él le devolvió el abrazo, no quería dejarle solo a su suerte cuando la cosa podía acabar muy mal para él.
—Tranquila, todo irá bien —dijo en un susurro. Lira se apartó y miró al frente, si no podía evitarlo entonces quería acabar con eso cuanto antes—. Escóndete tras el mostrador, yo subiré y sacaré a estos tres. Creo que causarán el revuelo suficiente como para que los que estén cerca de la radio lo oigan, y seguro que no tarda en extenderse la noticia. Camúflate entre la multitud y llega hasta el Túnel Trigal, el resto está en tus manos.
Lira asintió y se situó bajo el mostrador. Las recepcionistas parecieron entender que no pertenecía al Team Rocket, pues ya estaban más tranquilas ante su presencia. Vio a Lance desaparecer tras subir las escaleras y en los segundos siguientes escuchó un par de explosiones. Tal y como él había predicho, un grupo de reclutas entró apresuradamente para ver de qué se trataba. Cuando se aseguró de que podía salir sin ser vista huyó de aquel edificio y se dirigió rápidamente al Túnel Trigal. Escuchó otra explosión proveniente de la torre y tuvo que reprimir las ganas de volver al ver que más y más reclutas se dirigían hacia ella.
—Pero ¿¡qué ha pasado!? ¿A qué vienen esas explosiones?
—¡Dicen que hay dragones en la torre! ¡Me gustaría saber qué estaban haciendo los de seguridad para permitir que alguien se pudiera infiltrar como si nada!
—D-dragones. ¡Tenemos que ir todos a la torre, necesitamos los máximos refuerzos posibles! ¡No podemos permitir que el plan se frustre ahora!
Giró una esquina y se apoyó en la pared para poder descansar. Entre el estrés, las explosiones y los gritos sentía que la cabeza le daba vueltas y que se iba a desmayar de un momento a otro. Pero no, tenía que seguir adelante, por Lance y por Carol, por sus amigos, por su familia, por toda su región que se encontraba en peligro. Las piernas volvieron a temblarle, pero consiguió llegar a la entrada del Túnel Trigal. Se asomó y vio que no había ni un recluta ahí dentro, el sacrificio del pelirrojo había dado sus frutos.
Ahora le tocaba a ella seguir con el plan para ponerle fin a la locura del Team Rocket.
(Bueno, empezamos oficialmente el arco del asalto a Ciudad Trigal. Es un inicio sin mucha acción si comparamos lo que se viene en futuros capítulos, pero consideré que la mejor manera de infiltrarse en una ciudad tomada por una organización criminal no era usando la violencia. Este va más sobre cómo se plantea la estrategia, en el siguiente ya hay más acción.
Grytherin18-Friki: pues sí, hubiera sido decepcionante que hubiera perdido después del entrenamiento junto a Lance, tendría que replantearse muchas cosas si fuera así. Liberar a Gyarados me pareció lo más lógico, si no iba a utilizarlo lo mejor era devolverle a su hogar. Aún quedan unos capítulos para saber si serán capaces de salvar a Ciudad Trigal, pero bueno, mientras iremos viendo cómo va avanzando el plan.
nadaoriginal: exacto, en ese capítulo quise mostrar lo que Lira había madurado como entrenadora. Aunque todavía tenga que mejorar en algunos aspectos el entrenamiento con Lance dio sus frutos. Por cierto, vi tus comentarios en mis dos one-shots (muchas gracias por eso), y sí como bien te diste cuenta amo ese ship xD de hecho es mi OTP, pero en Alma de Plata no les shippeo como tal porque Lira todavía es una menor y porque ya dije que aquí no iban a haber ships para que fuera al gusto de todos. Aun así, añado algunas pinceladas de vez en cuando.
Hasta la próxima~
PKMNfanSakura).
