My bloody Valentine por BlaccDragon25
Traduccion por Linkinm1a1.
3.
—¡Hombre, esto apesta! No puedo creer que me hayan prohibido regresar durante los próximos seis meses. No quise golpear a ese guardia de seguridad con el Puño de Hierro de un Dragón de Fuego, ¡pero se interpuso en el camino! Ese idiota rubio ¡Decidí subir la apuesta con magia, así que estuve a la altura de las circunstancias! ¡¿Eso es tan malo?! —proclamó un enfurecido adolescente de cabello rosado.
—Lo es cuando el tipo al quien golpeaste hace un hueco en la pared del teatro. —Su hermosa cita de cabello blanco replicó, su voz burlona.
—Oye, ¿de qué lado estás, Mira?
—No estoy del lado de nadie. Estabas actuando como un idiota, otra vez, ¡y te expulsaron por pelear, otra vez! Solo espera hasta que el abuelo escuche cómo casi destruyes la propiedad pública una vez más. Jeje, esta vez te va a cortar la cabeza. —Ella bromeó con una risa. Durante los últimos minutos, los dos habían estado caminando uno al lado del otro después de salir del cine. Como se mencionó antes, a Natsu se le había prohibido regresar al cine durante los próximos seis meses. Los daños a la pared, que se había roto gracias al temperamento de Natsu, así como los gastos del hospital de los guardias de seguridad, serían facturados a Fairy Tail. Aparentemente, después de que se les pidieran que abandonaran el edificio, Natsu y el adolescente rubio se habían metido en otra pelea. Cuando el polvo se asentó y llegaron las autoridades, a ambos jóvenes se les prohibió pisar el cine durante los siguientes seis meses después de causar un pequeño pánico entre la multitud tanto dentro como fuera del edificio, así como daños extensos al edificio. Intentaron defender sus casos, pero el gerente no le importo nada de eso. Entonces, después de que lo regañara, Natsu esperó a que terminara la película, por la que pagó legítimamente, se quejó hasta el final, para poder recoger a Mira e ir al restaurante que ella quería. Cuando la chica mayor salió, tenía la sonrisa más grande que Natsu había visto en su vida, lo que hizo que su irritación por la situación en la que se encontraba aumentara. Quería tanto que ella le dijera lo bueno que era y qué escenas eran las mejores, pero lo pensó mejor, ya que anularía el propósito de ver la película. Sorprendentemente, ella no había dicho una palabra sobre la película pero mejor escucho y respondió las quejas sobre como el cine era injusto y malo con él.
—Todo lo que digo es que podrían haberme dejado ir fácilmente. No es como si alguien hubiera muerto, —razonó.
—Natsu, golpeaste a un empleado y destruiste una pared con su cuerpo. Tienes suerte de que no estén presentando cargos. Una prohibición de seis meses de entrar al edificio es un maldito tirón de orejas. —Ella le dijo.
—Sí, todo eso sucedió... pero si alguien se murió, es lo que estoy preguntando, —repitió, con los brazos extendidos de manera exagerada.
—Cielos, realmente eres otra cosa, —suspiró, pero no pudo evitar sonreírle.
—Je, lo sé. Soy único en su clase, —se jactó, cruzando los dedos detrás de la cabeza.
—Eso es malditamente seguro.
—Entonces, Mira, ¿dónde está este restaurante? —preguntó Natsu.
—No está tan lejos de aquí. Deberíamos llegar en unos minutos, —le dijo.
—Bien, porque no creo que dure más. No he comido nada excepto ese perrito caliente y me estoy muriendo de hambre, —se quejó mientras se sostenía el estómago. Dicho estómago gruñó con saña como para cimentar el reclamo de Natsu—. ¡Ahh, me estoy consumiendo aquí! —Mira lo golpeó "ligeramente" en el hombro haciendo que sus gemidos se detuvieran y fueran reemplazados por un siseo de dolor mientras se frotaba el brazo palpitante. Se giró para gritarle por qué lo golpeó, pero un ceño fruncido oscuro de ella lo hizo perder los nervios.
—¡Deja de quejarse y comportate! Estaremos allí en unos minutos, así que anímate, y deja de lloriquear. Si tú y ese tipo no hubieran tenido su pequeño concurso de meadas, habrías comido y visto el película por la que pagaste. —Ella le dijo, su tono ligeramente duro pero lleno de verdad.
—¡Psh, lo que sea, ¡el tipo se lo merecía! Quiero decir, ¿quién diablos se come la comida de otro tipo? ¡¿Qué pasó con la decencia?!
—Bueno, ¿no eres tú la olla llamando negra a la tetera? —Mira reflexionó con los brazos cruzados sobre su exuberante pecho.
—¿Qué quieres decir? —Natsu la miró expectante.
—Natsu, te he visto hacer exactamente lo mismo en el gremio, muchas veces. Demonios, incluso lo hiciste en mi casa cuando Lisanna te invitó a quedarte a cenar. Sé con certeza que fuiste tú quien saco comida de nuestros platos. Porque Happy solo come pescado, y lo único que faltaba fue la carne, no las verduras. Ni una sola pieza fue tocada. Incluso Elfman se come eso, así que sabía que tenías que ser tú y no él, y yo estuve cerca de golpearlo hasta convertirlo en pulpa por eso. —Mira le informó, una mirada mortal dirigida al joven. Natsu se rascó tímidamente la nuca mientras evitaba el contacto visual.
¡Maldita sea, sabía que debería haber comido esa comida de conejo, pero simplemente no lo tenía en mí!, se reprendió. Con el peso de la mirada de Mira, Natsu juró que podía sentir un agujero quemándose a un lado de su cabeza. Sin defensa para continuar, intentó frenar la conversación en otro lugar.
—Sí, lo siento, jejeje. Y dile a Elfman que siento que casi lo maten. Admito que podría haber sido un movimiento idiota, pero ¿puedes culparme? Tu comida es tan buena que no pude evitarlo. Sabes. —Le dijo con una sonrisa tímida. El enfado de Mira se desvaneció y en su lugar se extendió una calidez por todo su cuerpo y un ligero rubor se formó en sus pálidas mejillas. Escuchar a Natsu elogiar su destreza en la cocina la hizo sentir mareada por dentro, pero lo ocultó bien. Natsu notó que su rostro se estaba poniendo rojo y fue a interrogarla, pero Mira se dio la vuelta antes de que pudiera hacerlo.
—G-Gracias, Natsu. Pero eso aún no te excusa por robar comida, no importa cuán buena sea, —lo regañó ligeramente.
—(Suspiro) Supongo. Lo siento, —le dijo en tono de disculpa.
—Está bien. —Ella le dijo. De repente, una idea para hacer que Natsu finalmente la notara le llego. Dicen que la forma más rápida de llegar al corazón de un hombre es su estómago, y Natsu tiene el estómago más grande, así como el más fácil de complacer. Esta podría ser mi oportunidad.
—Oye Natsu, —ella habló.
—¿Sí Mira?
—Si-si quieres, podemos saltarnos el restaurante y yo podria co-cocinar en su lugar. Ya que... ya sabes, te gusta tanto mi cocina, podría prepararnos algo, —tartamudeó, su ojos fijos en la acera. Nunca en su vida se había sentido tan nerviosa al pedir algo. A Mira no le gustaba sentirse vulnerable y débil, pero al estar sola con Natsu, no podía evitar sentirse así. El muro que había erigido que albergaba sus verdaderos sentimientos al ser vista, excepto por sus hermanos en algunas ocasiones, estaba siendo derribado fácilmente por la naturaleza cariñosa y compasiva de Natsu. Incluso si no lo decía en serio la mayor parte del tiempo, estaba cincelando la superficie endurecida que Mira pasó años creando.
—De verdad, ¿tú cocinarás? Sí, este día acaba de mejorar mucho. A la mierda ese teatro, cualquier cosa que hagas será mil veces más sabroso que esa basura. —Natsu se humedeció los labios anticipando lo que Mira tenía reservado cuando llegaran a su casa. Sin que él lo supiera, la demonio de cabello plateado tenía una sonrisa entrañable en su rostro ante la cantidad de elogios que Natsu le estaba dando. Tentativamente, ella extendió la mano y agarró su mano con la suya. Natsu lo sintió y quiso interrogarla, pero recordó su conversación en el armario del conserje.
"Por lo general, no me importa lo que recibo en el Día de San Valentín, pero esta cita era lo único que realmente quise".
Ella realmente quería que esta cita, ¿eh? Todavía me pregunto por qué, pero si la hace feliz, estaré de acuerdo. Además, la estoy pasando muy bien, y la comida gratis es solo la guinda del pastel. ¿Quién sabía que había este lado de Mira? Creo que me gusta. Natsu dejó que sus pensamientos internos continuaran mientras apretaba su agarre alrededor de la mano de Mirajane causando que ella soltara un suave chillido. Recuperando la compostura, sonrió y tiró del brazo de Natsu hacia su amplio pecho. Esta vez fue el turno de Natsu de chillar y sonrojarse cuando su brazo entró en contacto con sus considerables montículos. Esta vez tenía que interrogarla, fuera pareja o no.
—Uh, Mira, ¿m-mi brazo? —Él dudó. Dejando que su demonio saliera, Mira aprovechó este momento para 'atormentar', en su mente, a su adorable víctima.
—¿Qué pasa, Natsu? No me digas que no te gusta. —Ella frotó sensualmente su brazo entre su escote, haciendo que su rostro se volviera del mismo tono que su cabello.
—¡Oo-oye!
—Oh, no me digas que el famoso Salamander está jugando para el otro equipo, —insinuó Mira.
—¡Por supuesto que no lo hago! —gritó furiosamente.
—Entonces, ¿cuál parece ser el problema, grandulón? —ella coqueteó con los ojos en su dirección haciéndolo hacer una mueca, pero el rubor en su rostro delataba cómo se sentía realmente.
—N-(tos) no hay ninguno. —Tosió en su mano. Mira puso una sonrisa triunfante, apretando un poco su mano y manteniendo su bíceps entre su escote.
—Eso es lo que pensé.
Vaya, sí que es rara. ¿Desde cuándo hace tanto calor? ¡¿Y por qué se me acelera el corazón?! ¿Estoy teniendo un derrame cerebral? Natsu entró en pánico internamente por el aumento de su ritmo cardíaco y las palmas de las manos sudorosas.
Cuando la pareja llegó a la casa de los Strauss, Mira le dijo a Natsu que esperara afuera. Quería asegurarse de que sus hermanos todavía estuvieran en el gremio para continuar su cita con Natsu. Lo último que necesitaba era que la vieran a ella y a Natsu juntos y se hicieran una idea equivocada, especialmente Lisanna y sus sentimientos hacia la adolescente de cabello rosado. Después de revisar la casa y llamar si había alguien en casa, llevó a Natsu a la sala de estar.
—Toma asiento y te llamaré cuando la comida esté lista.
—¿Necesitas alguna ayuda? —preguntó, queriendo hacer algo más que sentarse y esperar.
—Jeje, la última vez que ayudaste a Natsu tuve que hacer otra comida, ya que "probaste" todo. —Ella dijo en broma. Alejándolo, se fue a la cocina a preparar la comida.
Gruñendo de decepción, Natsu se dejó caer en el sofá con delicadeza y apoyó la cabeza contra el cojín del sofá, con las bolsas de la compra cerca de sus pies. Al oír el ruido de ollas y sartenes y el agua corriendo, pensó que ahora sería un buen momento para tomar una siesta después del día que había tenido. Cerrando los ojos, se quedó dormido.
Natsu estaba durmiendo profundamente en el sofá de los hermanos Strauss cuando Mira terminó de cocinar. Le había tomado más tiempo de lo que esperaba y estaba sorprendida de haber hecho todo lo posible solo para cocinar una comida. También la sorprendió que ninguno de sus hermanos hubiera regresado ya que el cielo había comenzado a ponerse púrpura, lo que indicaba que se estaba haciendo tarde en la noche. Supuso que todavía estaban en el gremio, especialmente Lisanna, que estaría esperando pacientemente a que llegara su dragonslayer favorito. Mira sintió un dolor en el pecho al visualizar a su hermana pequeña sentada sola en el gremio, mientras ella se lo estaba pasando en grande con Natsu. En el transcurso del tiempo que los tres hermanos estuvieron en Fairy Tail, se dio cuenta de cómo su hermana desarrollaba sentimientos por el chico, y al principio no lo aprobaba. En ese entonces, ella lo atribuyó a que él era amigo de Erza y su naturaleza molesta. Sin embargo, después de años de maduración, Mira no estaba tan segura de que su ira en ese momento pudiera atribuirse al enamoramiento de su hermana por Natsu, sus molestas peculiaridades y todo, su papel como hermana mayor/guardián diciéndole que podía hacerlo mejor, o que su ira se centró más en la relación general que su hermana tenía con el dragonslayer de fuego, una relación que Mira anhelaba pero que no tenía la confianza para obtener, principalmente por su propia terquedad y leve cobardía. Ella siempre se burlaba de él porque encontraba lindo cuando él lloraba, y para su yo más joven ese era todo el razonamiento que necesitaba. Pero ahora, como una joven más madura y racional, Mira se preguntó si en ese entonces enmascaraba sus verdaderos sentimientos por Natsu bromeando sin cesar para atraer su atención hacia ella y alejarla de Erza o Lisanna. No quería creer que estaba compitiendo contra su hermana por el afecto de un chico, pero todas las acciones que su yo más joven había hecho apuntaban a eso. Todo explicaba cómo sus sentimientos por Natsu habían llegado a donde estaban ahora: tener que obligarlo a tener una cita con ella y mentir sobre ello la mayor parte del tiempo, su enfado al verlo tan cerca de Lisanna y sus menos que inocentes avances coquetos hacia él después de desahogarse con su conversación en el armario del conserje. Su mente era una mezcla arremolinada de agitación, ansiedad y muchas otras emociones que no había sentido antes. Sin embargo, si hoy le ayudaba a acercarse más a natsu y hacer que el tomara atención como le tomaba atención a su hermana, ella apreciaría estos sentimientos.
—Natsu, la sopa está lista, —le llamó desde la cocina. Al no recibir respuesta, caminó hacia la sala de estar para llamarlo nuevamente, pero vio que él estaba dormido. Su cuerpo yacía extendido contra el sofá, su brazo y pierna derechos colgando a un lado. Estaba roncando pacíficamente con una expresión tranquila en su rostro, completamente opuesta a su aspecto habitual durante todo el día. Mira podía sentir sus mejillas calentarse y una sensación cálida y cómoda recorría su cuerpo, una sensación que solía tener cuando era joven y que molestaba a Natsu hasta que lloraba. Para ella, él era la cosa más linda que jamás había visto y pensó en despertarlo. Estaba atrapada viéndolo dormir, que no se dio cuenta de que se había agachado a su nivel en el sofá y movía suavemente sus dedos por su cabello. Dejando escapar un chillido de sorpresa, Mira se apartó del sofá y aterrizó sobre su trasero, y se alejó de la forma inmóvil de Natsu. Miró su mano con cautela como si estuviera quemada antes de tirar de sus dos flequillos.
¡¿Qué diablos fue eso?! ¿Desde cuándo he sido una rara así y comencé a acariciar al azar la cabeza de un chico y verlo dormir de cerca? ¡Oh, Dios, ¿qué diablos me pasa a mí y por qué es solo él?!Sus profundo ojos azules se centraron en el mago que aún dormía en su sofá, completamente ajeno a lo que acababa de suceder. El miedo y la ansiedad se deslizaron en el pecho de Mirajane, haciéndola dudar en despertar a Natsu, pero su naturaleza obstinada se negó a dejarse vencer tan fácilmente. Abofeteándose las mejillas varias veces, se puso de pie y caminó hacia la adolescente de cabello rosado que dormía. Una sonrisa siniestra se deslizó por sus hermosos rasgos cuando se inclinó, flotando a unos 30 cm por encima de él, y le agarró la nariz. Natsu inmediatamente comenzó a forcejear y pelear en su sueño y pronto sus ojos se abrieron. Apartando su mano de un golpe, respiró hondo y la miró con saña.
—¡¿Estas tratando de matarme?! —gritó. Mira no se vio afectada por su ira y puso sus manos en sus caderas, su sonrisa todavía presente.
—No, pero lo haré si no metes tu trasero en la cocina para comer la comida que me esclavicé. —Sus ojos se entrecerraron y se deleitó al verlo temblar después de su amenaza. Natsu salió corriendo del sofá y se sentó a la mesa, con un plato de pescado frito, puré de patatas y verduras al vapor. Estaba hipnotizado por el delicioso aroma y la presentación de la comida y tomó su tenedor y cuchillo en cada mano, listo para comer. Sin embargo, antes de que pudiera comer, una mano agarró su brazo derecho y lo torció detrás de su espalda.
—¡No empieces a comer antes de que me siente! Caray, Igneel no te enseñó modales en la mesa, —lo regañó Mira desde atrás. Con un resoplido ella lo soltó y caminó a su lado y se sentó frente a él. Natsu acarició sus doloridos hombros y le lanzó una mirada sucia que ella le devolvió sacándole la lengua.
—No, él no me enseñó modales en la mesa. ¿Dónde demonios encontraría un dragón una mesa lo suficientemente grande para alguien de todos modos? Vivíamos en el bosque, comíamos lo que podíamos pescar, —dijo irritado. Cuando Mira se sentó y comenzó a comer, lo tomó como una señal de que él también podía. Como siempre, estaba asombrado de lo buena que podía ser la cocina de Mira y su expresión se notaba. Al verlo disfrutar de su cocina, Mira sintió que se le encendían las mejillas y una pequeña sonrisa se dibujó en su rostro. Tomando un bocado ella misma, se felicito por un trabajo bien hecho.
—Así que ustedes dos comieron lo que pudieron atrapar, ¿verdad? ¿Alguna vez atraparon y se comieron un vulcan, —bromeó Mira.
—Sí, un par de veces, —respondió Natsu sin dudarlo. Mira se atragantó con un tenedor lleno de puré de patatas y se golpeó el pecho para sacar la obstrucción de sus vías respiratorias, pero no funcionó.
—Mira, era una broma. ¡Cálmate! Por supuesto que no comimos Vulcans, Igneel dijo que sabían a mierda de todos modos, —la tranquilizó, demasiado ocupado con su comida para prestar atención a su dilema. Finalmente, mirando hacia arriba, vio que Mira se estaba poniendo azul y se sujetaba la garganta.
—¡Mierda, Mira! ¡Te tengo!
Natsu, al verla angustiada, inmediatamente se levantó de su silla y se colocó detrás de Mira para realizar la maniobra de Heimlich. Poniendo sus brazos debajo de sus pechos, empujó hacia arriba hasta que tosió la comida. Respirando profundamente, Mirajane se palmeó el pecho y dejó escapar una sonrisa de alivio. Dándose la vuelta, le sonrió dulcemente a Natsu.
—Gracias Natsu, te debo una, —le dijo.
—Jeje, no, no lo haces. Estabas en problemas y te salvé, no es gran cosa. Sin embargo, probablemente no debería haber dicho que comí vulcans. —Se dio la vuelta tímidamente.
—Piensas. De hecho, pensé que lo hiciste por un segundo. Dios sabe que comes todo lo que no está clavado, algunos animales del bosque y un vulcan no sería difícil de creer, —bromeó.
—Je, ¿como te sientes? —Natsu se rió. Los dos disfrutaron de una buena risa antes de darse cuenta de su posición. Natsu todavía tenía sus brazos envueltos con fuerza alrededor de la cintura de Mira, con su mano, que antes estaba en su pecho, ahora encima de una de sus manos. Debió haberlo movido inconscientemente allí, pensó.
—Uh, Natsu. Estoy bien, P-puedes volver a tu asiento, —le dijo. Para su decepción, no pudo evitar que la desgana de su voz.
—Oh... está bien, ¿seguro que estás bien?, —preguntó solo para asegurarse. Mira no pasó desapercibido que su agarre alrededor de ella se hizo más fuerte, pero solo un poco. De cualquier manera, la hizo sonreír felizmente. Levantó una mano para tocarle la mejilla con ternura, haciéndolo tragar saliva nerviosamente. Ella volvió la cabeza para mirarlo con una sonrisa amable.
—Gracias por preocuparte por mí, pero estoy bien. Así que volvamos a comer. No quiero que se enfríe, y no, no puedes recalentarlo si lo hace. La última vez que hiciste eso, no me fue tan bien y tuve que comprar un extintor de incendios en caso de que alguna vez vinieras, —le dijo, sin dejar de sonreír.
Asintiendo, Natsu soltó lentamente su cintura y se sentó. Con el susto de salud de Mira detrás de ellos, los dos disfrutaron de una buena comida juntos y entablaron una conversación alegre. Hablaron sobre los trabajos que habían realizado, la vida en el gremio y muchos otros temas. Natsu se sorprendió al descubrir que Mira en realidad estaba convencida de escucharlo crecer con Igneel. Cuando eran más jóvenes, ella se burlaba de él con sus historias de crecer con el Dragón de Fuego e insinuaba que se lo estaba inventando todo. Ahora, ella escuchaba todo lo que él le decía y estaba sonriendo todo el tiempo. Le recordó cuando le contó a Lisanna las mismas historias y, como antes, sintió que un vínculo empezaba a crecer y le sorprendió que se sintiera así con Mirajane. Sin embargo, lo que sentía era un sentimiento algo diferente al que sentía con Lisanna pero también era similar. Sin embargo, como no es alguien que se detenga en algo por mucho tiempo, Natsu empujó el sentimiento al fondo de su mente y escuchó a Mira contar una historia de cuando ella y sus hermanos estaban en una misión en particular.
Después de la cena, los dos tomaron sus platos y comenzaron a lavarlos en el fregadero. Continúan hablando entre ellos y bromeando jovialmente el uno con el otro.
—¡Sí, claro, como si pudieras pelear al anciano! Él es el maestro por una razón que sabes, y un Mago Santo además. Simplemente no le dan porque si esas capas a nadie. Si lo hicieran, tendría la mía ahora mismo, —Mira se rió.
—¡Mierda, puedo enfrentarme totalmente al abuelo! ¡Me he vuelto tan fuerte que no lo creerías! ¡Y como si fueras a ser un mago santo antes que yo! Tendrías que pasar por mí para conseguirlo y ambos sabemos que eso es No va a pasar. —Natsu respondió con un trapo en la mano y un plato en la otra.
—Oh, ¿suena como si estuvieras diciendo que eres más fuerte que yo? ¿Estoy escuchando eso correctamente? —Mira desafió, con un brillo peligroso en sus ojos.
—¿Me escuchaste tartamudear? —Natsu enfrentó su desafío con una mirada similar en sus propios orbes de ónice.
—Esas son algunas palabras bastante audaces viniendo de un hombre tan pequeño. Sin embargo, parece que tu memoria parece estar un poco apagada, pero eso era de esperar después de la cantidad de veces que te he abofeteado y golpeado el trasero todos estos años. —Mira bromeó, sabiendo qué botones presionar en el dragonslayer de fuego.
—¡Puros golpes de suerte! Me atrapaste cuando mi guardia estaba baja, eso es todo, —escupió.
—así que me desafiaste, te lanzaste contra mí y te patee el culo, con poca dificultad fui yo quien te atrapó fuera de tu juego. Wow, odiaría ver cómo eres cuando vas en serio. —Ella se burló.
—Bueno, ¿qué tal ahora? —Sin previo aviso, Natsu encendió el puño y arrojó un haymaker a la cabeza de Mira, pero se frustró fácilmente cuando ella agarró la parte posterior de su cabeza y la estrelló contra el armario frente a su cara. El fuego alrededor de su puño se apagó y su cabeza se deslizó por la madera del armario y se derrumbó en el suelo con una marca roja visible en la cara. Una mirada de decepción y frustración estaba grabada en su rostro, haciendo que Mira se riera mientras lo miraba.
—Estabas diciendo, —preguntó ella juguetonamente.
—Cállate. —Poniéndose de pie, una vez más comenzó a secar los platos que Mirajane le pasó. Los dos se encontraron en un cómodo silencio. Natsu miró en dirección a Mira para encontrarla con una amplia sonrisa en su rostro. Desde que la conocía, no la había visto sonreír tanto, ni durante tanto tiempo, hasta hoy. Sintiéndose un poco juguetón y queriendo vengarse de su rápida derrota, Natsu puso su mano en el fregadero lleno de agua y salpicó una gran cantidad sobre Mira. La maga mayor gritó sorprendida y se miró a sí misma. El agua había mojado la parte inferior de su blusa, su sección media expuesta y la parte superior de sus pantalones cortos de color púrpura oscuro se mojaron. Natsu se rió entre dientes al caer sobre ella, pero fue silenciado cuando un chorro de agua lo golpeó en la cara. Limpiando su flequillo húmedo de su visión, vio a Mira con la boquilla desmontable en la mano y una sonrisa maliciosa en el rostro.
—Si quieres jugar, entonces juguemos. —Abrió el agua al máximo, golpeando efectivamente a Natsu en la cara. Usando sus brazos como escudos, Natsu hizo todo lo posible para defenderse del ataque de Mira. Volviendo a poner una mano en el fregadero, tomó una mano llena de agua jabonosa y se la arrojó a Mira. Desafortunadamente, Mira se estaba riendo mientras rociaba a Natsu, y cuando él le arrojó el agua, parte de ella se metió en la boca. La maga Take-Over abrió los ojos como platos y se inclinó sobre el fregadero para escupir el repugnante líquido.
—Parece que tengo la sartén por el mango ahora, —escuchó a su lado. Mirando a su izquierda, vio a Natsu con la boquilla en la mano ahora, una sonrisa siniestra grabada en su rostro—. Manos donde pueda verlas, —ordenó. Mira sonrió y levantó las manos en señal de derrota.
—Parece que me tienes donde me quieres. La pregunta es, ¿qué vas a hacer conmigo? —Natsu tragó saliva ante la mirada sensual que ella le dio y apuntó la boquilla de manera amenazante. No tuvo efecto en Mirajane, quien dio pasos lentos hacia él, con las manos aún en el aire.
—Retrocede, no tengo miedo de usar esto, —advirtió, con el rostro ligeramente sonrojado.
—Creo lo estas, de lo contrario ya lo habrías usado, —replicó Mira con picardía. Natsu aceptó el desafío.
—Oh sí. —Mira hizo un movimiento para lanzarse hacia Natsu, pero él lo vio de antemano y rápidamente la roció con agua. Mira gritó y usó sus brazos para protegerse, pero fue en vano. Natsu abrió el grifo del agua desde el centro hacia la derecha, haciendo que el agua se enfriara como el hielo. Mira gritó por el cambio de temperatura.
—¡Ahhh, Natsu detente! ¡Hace demasiado frío! ¡Ahh! —ella chilló.
—¡Jajaja, esto es por todas las veces que te burlaste de mí y me golpeaste! ¿Cuál es el viejo dicho, "la venganza es un plato que se sirve frío"? —Natsu bromeó, sin dejar de rociar a Mira.
—¡Ok! ¡Ok! ¡Perdón por ser mala contigo y golpearte, solo detente con el agua! ¡Mi ropa está empapada y no quiero resfriarme! —Mira rogó. Natsu sabía que Mirajane era una persona muy fuerte, pero ni siquiera ella podía combatir un resfriado. Dejando que la misericordia se hiciera cargo, detuvo el flujo de agua y volvió a colocar la boquilla en el fregadero. Mira suspiró aliviada por el final de su guerra de agua, pero se estremeció por lo fría que se sentía su ropa. Mirando hacia abajo vio que todo su atuendo estaba empapado. Su blusa estaba pegada a ella como una segunda piel e inmediatamente se sonrojó cuando recordó que no llevaba sostén. Rápidamente cruzó los brazos sobre su pecho para ocultar la posibilidad de que sus pezones se pudieran ver a través de su parte superior, y con la sensación que estaba teniendo en sus antebrazos, tenía razón al hacerlo. Sintiendo una oleada de calor frente a ella, miro para ver el cuerpo de Natsu en llamas, su ropa se secaba rápidamente por el calor.
—Bueno, ¿eso muy conveniente?, —Gimió con molestia, sus brazos envueltos alrededor de su busto. Después de que Natsu terminó de secarse, miró a Mira y frunció el ceño al verla temblando y con el rostro ligeramente sonrojado. Pensando que se estaba resfriando, dio un paso hacia ella con los brazos extendidos, pero Mira retrocedió.
—¡¿Q-Qué estás haciendo?! —ella gritó.
Natsu arqueó una ceja hacia ella. —Voy a secar tu ropa, qué más, —le dijo con una expresión confundida. ¿Qué otra razón habría?
—¿Y cómo es que esto? —Ella agitó sus brazos extendidos—, ¿va a ayudar a secar mi ropa? Para eso está la secadora.
—Sí, pero puedo secar tu ropa más rápido que ella. Vamos, no te voy a quemar. Tengo tanto control sobre mis llamas, así que ven aquí, —ordenó con severidad. Mira lo miró con cautela pero decidió que no podía doler. Mientras ella lo conocía, Natsu aún no había exhibido ningún rasgo de pervertido. Seguro que tuvo sus momentos de ser un chico hormonal, pero esos fueron pocos y distantes entre sí. Lentamente, ella se interpuso entre sus brazos, con los brazos aún cruzados sobre el pecho.
Antes de entrar completamente en su agarre, ella le lanzó una mirada de advertencia. —Si intentas algo, te juro que patearé tu trasero desde el principio al final de Magnolia. ¡Dos veces!
Natsu se estremeció ante la amenaza, pero se mantuvo firme. Dándole una sonrisa temblorosa, dijo: —Entendido, ahora ven.
Descruzando los brazos, abrazó a Natsu y él correspondió a la acción. No fue mi intención que me abrazara pero como sea. Pensó antes de concentrarse en la temperatura de su cuerpo. Mira jadeó ante el aumento de la temperatura de su cuerpo y trató de liberarse de su agarre, pero él lo apretó más.
—Confía en mí, sé lo que estoy haciendo, Mira, —le susurró al oído, causando que un gran sonrojo se extendiera por su rostro. Tragando el nudo en su garganta, se apretó contra Natsu y presionó su cara contra el hueco de su cuello.
—Está bien... confío en ti, Natsu. —Por razones desconocidas para él, Natsu sintió que su corazón latía más rápido de lo normal al escucharla decir que confiaba en él. Una vez más, ignoró el sentimiento y se concentró en su magia. Para sorpresa de Mira, una columna de fuego brotó del suelo y los rodeó a los dos, pero en lugar de quemarla, sintió una sensación inimaginablemente reconfortante. Dejando que su curiosidad sacara lo mejor de ella, extendió una mano para tocar las llamas y ellas lamieron su mano animadamente. Ella no sintió dolor. Sin miedo. Sólo una euforia tranquila y relajante se extendía sobre ella. Luego comenzó a sentirse más ligera ya que su ropa había comenzado a secarse a un ritmo rápido. Su camiseta y sus pantalones cortos pronto se secaron como cuando se los puso por primera vez. Su cabello húmedo también se había secado y había vuelto a su estilo habitual de cola de caballo. Su piel ya no se sentía húmeda y estaba seca por toda la humedad anterior. Mira disfrutó de la sensación de calidez a su alrededor y acarició su rostro en el hueco del cuello de Natsu, sus brazos se envolvieron en su amplia espalda. Natsu sintió que su rostro se calentaba ligeramente por el contacto, pero no hizo ningún movimiento para detenerla, sino que también lo disfrutó.
—Gracias Natsu. ¡Eso fue increíble! —ella susurró con voz ronca.
—S-Sí, eh, no hay problema, Mira. —Pronunció nerviosamente. ¿Qué me pasa? ¿Por qué me siento tan raro?
La pareja se mantuvo en los brazos del otro, sin querer separarse. Mira no quería dejarlo ir porque temía que esta pudiera ser su única oportunidad de estar tan cerca de Natsu e iba a aprovechar todo lo que valía. Natsu por razones desconocidas para él que le dijeron que se sentía bien estar en contacto físico cercano con Mira. Sin embargo, después de un minuto, una sensación contra el pecho de Natsu lo estaba volviendo loco.
—Oye, Mira, —dijo, justo por encima de un susurro.
—Hmmm —ella tarareó en respuesta, su mente estaba en otro lugar.
—Hay algo hurgando en mi pecho. Bueno, dos cosas. ¿Sabes lo que son?, —Preguntó inocentemente. Mira, que había cerrado los ojos mientras disfrutaba abrazando al dragonslayer, abrió los ojos tan rápido que parecía como si sus párpados fueran a salir volando de su rostro. Se había quedado tan atrapada en la magia de Natsu y su tierno momento que se olvidó de que no llevaba sostén. Para empeorar las cosas, el espectáculo con el fuego arremolinado y el hecho de que ella estuviera envuelta entre los fuertes brazos de Natsu había encendido una llama dentro de ella y su cuerpo había reaccionado en consecuencia. Sin embargo, antes de que pudiera alejarse de él, su agarre se apretó alrededor de ella, su nariz olfateando el aire. Su rostro se sonrojó de un rojo escarlata y sintió que sus protuberancias endurecidas presionaban aún más profundamente en su tonificado pecho.
—N-Natsu, ¿qué estás...
—Alguien viene. —pronunció.
—Q-Quién, puedes decirlo, —dijo, esperando que fuera un extraño que pasaba y no quien ella pensaba que era.
—Creo-no, definitivamente es Elfman. Creo que viene por la calle. Puedo oler su hedor a una milla de distancia, —se quejó. Aunque estaba disgustado por el olor, Mira estaba pasando por un leve ataque al corazón.
¡Si Elfman nos ve así, puede que le diga a Lisanna y yo realmente no tengo ganas de tener esa conversación! ¡Ella me lo sacará de una forma u otra! ella gritó mentalmente. Necesitaba sacar a Natsu de la casa y rápido antes de que apareciera su hermano. Presionando sus manos contra su pecho, ella se apartó de él, pero cuando lo hizo, su brazo izquierdo se deslizó por su espalda y debajo de su blusa. Con su mano debajo de su ropa, los dos cayeron uno sobre el otro, cada uno gritando y aterrizando con fuerza contra el suelo. Bueno, Mirajane lo hizo ya que estaba en el fondo, el cuerpo más grande de Natsu le pesaba encima. Sin embargo, Natsu había aterrizado en algo suave, cálido y flexible como una masa. Él tomó su mano de detrás de su espalda y la presionó contra el suelo y se empujó hacia arriba.
—Maldita sea, Mira, ¿qué diablos fue eso? ¿Qué te tiene tan- —Natsu perdió la voz cuando vio la visión frente a él. Mira estaba debajo de él, con los ojos cerrados y el cabello esparcido como si estuviera durmiendo sobre una sábana blanca de seda y fuera una princesa durmiente. Sin embargo, su atención se centró rápidamente en la mitad expuesta de su pecho. Cuando lo cayeron, parecería que su mano tiró de su blusa hacia arriba y sobre uno de sus senos. Como un disparo, Natsu recordó la rigidez en su pecho y el agradable aterrizaje suave de hace un momento. Ahora Natsu puede ser tonto, pero él no era un idiota. Sumando dos y dos, encontró la respuesta a sus dos preguntas y lo estaba mirando, bueno, más bien como si lo estuviera mirando, justo a los ojos.
—Ay, mi cabeza. ¿Qué pasó? ¡Y por qué siento un-AHHH! ¡Natsu! —ella chilló. Cuando miró hacia abajo de su cuerpo para ver por qué estaba sintiendo una brisa, descubrió que su camisa se había levantado sobre uno de sus senos y lo cubrió con un brazo. Le lanzó al dragonslayer una mirada que prometía asesinato.
—¡No es mi culpa, lo juro! —Natsu suplicó. Nunca se había sentido más asustado en su vida hasta ahora. Había pensado que sus preocupaciones habían terminado después de tocar accidentalmente su pecho en el cine, pero ahora sabía que estaba acabado. No había forma de que Mira lo perdonara esta vez.
—¡Oh, sí, entonces de quién es porque seguro que no es mía! Te dije que si intentabas algo, yo- —Antes de que pudiera terminar la oración, la puerta principal se abrió y una voz profunda llamó desde afuera.
—Nee-san, ¿estás en casa? —gritó Elfman.
El rostro de Mira se volvió tan blanco como su cabello cuando escuchó la voz de su hermano. Para empeorar las cosas, la sala de estar estaba conectada con la cocina y ella y Natsu estaban acostados frente a la puerta que conectaba ambas habitaciones. En su posición actual, sería casi imposible explicarle lo que realmente había sucedido. Había esperado que si se quedaban en silencio, Elfman subiría las escaleras, pero parecía que el destino tenía otros planes.
—Eh, pensé que ella podría haber estado aquí. Bueno, supongo que tendré que hacerme mi propio sándwich. ¿Eh? —Cuando giró la cabeza, Elfman vio una imagen que se grabaría para siempre en su memoria. Su amada, hermosa e inocente hermana (hasta cierto punto), hermana mayor estaba actualmente bajo el mando de Natsu Dragneel, un ex denso pero ahora bestial violador. Algo dentro de Elfman se rompió en la escena y cargó contra el "abusador" de su hermana.
—¡Natsuuu! ¡Eres un maldito hombre muerto!
Esa es mi línea. Mira pensó con una gota de sudor.
—¡Espera un momento, Elfman, tienes la idea equivocada! —Natsu gritó en su defensa.
—¡Prepárate para morir, pervertido poco varonil! ¡Nadie toca a mis hermanas!
—¡Al diablo con esto! —En un destello de púrpura y negro, Elfman cayó. De pie sobre él estaba Mira, que todavía tenía su top torcid. Natsu la miró sorprendido, preguntándose cómo podía noquear a su hermano tan fácilmente, pero en general agradecido de haberlo hecho. No estaba seguro de haber podido reaccionar a tiempo para defenderse del hombre más grande. Suspirando aliviado, Natsu se sentó contra el armario inferior y se pasó las manos por el cabello.
—¡Uf, eso me asustó muchísimo! Gracias por salvarme Mira, en serio te debo una.
—Oh, definitivamente me debes más de una, Dragneel. Prueba tu alma. —Mira pronunció siniestramente. Natsu levantó la vista rápidamente y palideció ante el aura asesina que estaba emitiendo. Ajustándose su top para cubrirse, se volvió hacia el dragonslayer sentado con una sonrisa malvada. Natsu recordó la primera vez que ingresó al gremio y se veía exactamente igual cuando lo vio a él y a Lisanna juntos, solo que esta vez sus ojos no prometían más que dolor. Con las manos en las caderas, Mira se dirigió lentamente hacia su presa temblorosa, con una sonrisa torcida en los labios y una marca palpitante en la frente.
—¡Mira, te juro que lo siento! ¡No fue mi intención-AHHH! —Mira tomo la cabeza de Natsu como una pelota y lo levantó sin esfuerzo hasta que estuvo a la altura de sus ojos. Si las miradas pudieran matar, Natsu habría sido borrado por su mirada.
—Oooh, ahora te disculpas. Pensé que habías dicho que no era tu culpa, lo que significaba que tenía que ser mía ya que somos las únicas personas aquí. —Ella habló, sus palabras mezcladas con veneno.
—¡No quise decir eso! Lo juro por Igneel, ¡por favor déjame ir! ¡Tu garra de hierro está haciendo que mi cráneo toque mi cerebro! —Él se movió en su agarre y trató con todas sus fuerzas de sacar sus dedos de su cráneo, pero fue en vano.
—Je, no me preocuparía por eso. Tendría que apretar bastante fuerte si quisiera que eso sucediera. —Ella bromeó.
—¿¡Dijiste que tengo un cerebro pequeño!? —Natsu se olvidó del peligro en el que se encontraba y se levantó para discutir ante el insulto. No era de los que se toman las cosas por la borda, peligro de muerte o no. En lugar de responder, Mira arrojó a Natsu a la sala de estar. Afortunadamente, aterrizó en el sofá, pero su pequeña victoria duró poco cuando vio que Mira entraba en la sala y se cernía sobre su figura.
—¿Es demasiado tarde para pedir misericordia? —Suplicó, con lágrimas en los ojos.
Mira se inclinó sobre él en el sofá, atrapándolo entre sus brazos. Su escote estaba a centímetros de su rostro, pero él no hizo ningún intento de mirar, pensando que su sufrimiento aumentaría cien veces incluso si miraba. La sonrisa enfermizamente dulce de Mira nunca había dejado su rostro, y colocó la cabeza a centímetros de Natsu. Natsu nunca se había sentido más aterrorizado y excitado en su vida.
—Oh, Natsu, deberías saber que ... los demonios nunca muestran piedad. —Ella susurró sombríamente.
¡Este día... apesta! Natsu gritó mentalmente cuando Mira se lanzó hacia él.
