Año 7 - Barreras
Brett Tamber, 16 años
Distrito 3
"Pero el mundo no está envuelto en oropel, invitaciones de fiestas y plumas estilográficas. El corazón es un cazador solitario. Te atrapó una vez, y te volverá a atrapar."
Despierto al contacto de algo que golpea contra mi cara. Siento cosquillas en el cuello y cuando palpo la zona, mis dedos se cierran alrededor de algo pequeño que se mueve. Me incorporo y lo miro. Es una araña que seguramente haya caído del árbol bajo el que estoy. La observo corretear pasando de una mano a otra mientras sonrío admirado. Mucha gente las repudia, pero en estos casos, están ellas igual de asustadas y confusas.
Está empezando a amanecer, puedo sentir el fresco y vigorizante aire matinal en mis pulmones cada vez que respiro. Nunca antes respiré un aire tan puro. No tenemos mucho de eso en el distrito.
En los alrededores, todo sigue en calma. Llevamos un día sin muertes.
Tras los siete que murieron en la cornucopia solo ha habido tres cañonazos entre el primer y segundo día. Tengo la impresión de que hoy los habrá, pero aún es temprano. Los capitolinos no son famosos por madrugar.
La Arena es un campo de golf enmarcado por una zona boscosa. Suaves montículos cubiertos de hierba se expanden hasta casi el horizonte. En la zona del hoyo 5 hay un lago custodiado por un chico al que nadie se ha atrevido a desafiar aún a pesar de estar en campo abierto. Va armado con una lanza y es alto y ruidoso, como si a gritos pretendiese reclamar el territorio para sí. Igual que un animal.
Más al oeste está la Cornucopia, casi en el otro extremo de la Arena. Un gigantesco mantel de cuadros blancos y rojos cubría el suelo lleno de cestas de picnic, bolsas, armas y otros objetos. Yo me hice con una de las cestas tras llevarme un susto cuando mi pie se hundió en un pequeño desnivel de terreno tapado por el mantel. Perdí el equilibrio y en menos de un segundo me vine abajo. Al sentir pisadas a mis espaldas, giré sobre mí mismo y agarré un palo de golf que había un metro a mi derecha. No creo que me hubiese servido de mucho en una pelea, pero debió parecer lo suficientemente amenazante pues la chica, más o menos de mi edad, se asustó y cambió el rumbo. Después hui aprovechando el impulso de la adrenalina.
Jamás en mi vida había sentido tanto miedo.
La araña ahora está en el hueco de mi mano cerrada, luchando por salir. Veo el paralelismo con mi situación y sonrío irónicamente. Probablemente me sobreviva, y eso que su esperanza de vida no llega a los dos años. La dejo en el tronco del árbol y me levanto, percatándome al incorporarme de que hay algo raro a unos cincuenta metros de mí. Todos llevamos una camisa polo que nos fue asignada al azar. La mía es marrón por suerte. Si no estoy equivocado, lo que ven mis ojos es un tributo dormido que viste un polo rojo. Al acercarme lo confirmo. El chico del Distrito 1, de unos 15 años duerme ahí medio oculto por unas zarzas. El escondite es bueno, mejor que el mío, pero su uniforme lo arruina todo. Siento pena por él al pensar que lo tendría a mi merced si quisiera. Mi arma debe ser la más inútil de todas y aunque su hacha yace desprotegida junto a él, algo en mi conciencia me paraliza y me impide proceder.
Sin embargo...
Lo mismo no ocurre cuando me fijo en su cesto de mimbre. Lo agarro casi por instinto y me alejo del lugar tan rápido como puedo, ignorando el ruido de mis pisadas en la cama de hojas. Ya casi no me queda sandía, y de las tres pequeñas botellas de agua que venían en mi cesto, solo media resiste.
Le acabo de arrebatar a ese chico una buena parte sus posibilidades de vencer a costa de aumentar las mías y los remordimientos me invaden. Pero ¿Quién dicta lo que es correcto y lo que no en los Juegos del Hambre? Si sólo uno debe regresar, prefiero ser yo. Que no se diga que no lo intenté.
Canción: Barriers de Suede.
Lo que me inspiró esta canción fue que todos tenemos nuestras luchas internas, razón contra instinto. La Arena viene de que cada hoyo del campo son como obstáculos. Hay una zona de arena, una barrera de agua, un par de lagos, cada tributo tiene el polo de un color distinto al azar, y la cornucopia es un picnic con mantel y todo :D
Bueno, no hay seguimiento sobre el último capítulo porque ya sabemos que Clayton lo logró. Pero diré que la pobre Holly se ganó a mucha gente por ser tan adorable y eso tendrá una consecuencia que se verá en un futuro capítulo. Explicaré un poco de la Arena anterior, mi segunda favorita del fic, era una aldea gallega, con prados, casitas de piedra, mucha humedad, precipitaciones frecuentes y musgo. Había varios animales sueltos por ahí. Gallinas y vacas. Algunos de los tributos mataron a los animales para comérselos, pero Clayton fue listo y supo que la vaca sería más útil si la escondían y la ordeñaban. Eso les aseguró el sustento, y su escondite les aseguró la seguridad por unos días.
Kittens and cats, la verdad es que fue duro escribir sobre cuando él recuerda a Holly, me puse sentimental y todo. No creo que él la olvide en su vida, y en especial los juegos porque ahora tendrá que llevar parche de por vida.
Yolotsin Xochitl, gracias por el comentario y por leer :)
Ale Santamaria, Radiance dejó tirado a su aliado al día siguiente en un impulso porque tuvo una discusión unilateral con él ya que le pidió ser menos pesado e Iridian la ignoró. Luego empezó a extrañarlo y se puso bastante depresiva-agresiva. Peleó en la batalla contra los mutos-naipes en donde murieron casi todos los tributos restantes. El chico del 12 intentó matarla con un mazo de croquet en forma de flamenco rosa y ella le CORTÓ LA CABEZA. La entrevista la hizo vestida de reina de corazones, con su corona y su cetro y todo.
Elenear28, hmmm releyéndolo la verdad es que suena mal eso de que la confundieran con un muto xD aclaro que era una chica normal, no era peluda ni nada. XD Pero era de noche y había poca visibilidad, la tipa sintió movimiento y disparó por instinto.
Guest, sí, Caesar ha presentado los Juegos del Hambre desde el principio y nunca cambia. Tengo una teoría al respecto :D
Gracias a todos por comentar y leerme. ¡Hasta el próximo capítulo!
