Año 14 - Montreal a -40º
Kia Mauser, 14 años
Distrito 12
"Estoy corriendo a contrarreloj, camino hacia adelante pero retrocedo. Todos andan sonámbulos, y yo... yo no puedo ni pegar ojo."
Sucia niña de los distritos.
Si cierro los ojos casi puedo oír a aquella capitolina llamándome así, una y otra vez. Ya me quedó claro que su hija casi muere de hambre por el embargo al que se sumaron todos los distritos en los días oscuros.
Y de alguna forma eso es mi culpa. ¿No sabe que nosotros también lo pasamos mal? Nací el mismo año en el que acabó la guerra. Mis padres perdieron la casa en un bombardeo y se mudaron a una mina agotada junto con otras familias donde nací. Mi hermano y yo casi morimos de una neumonía.
Ella no sabe nada, paga menos por su mansión que nosotros por una comuna de madera donde nos mudamos años después, cuando entre todos conseguimos ahorrar lo suficiente para dejar de vivir como alimañas.
Después de estar varios inviernos de mi vida metida en aquel agujero con el único calor que nos dábamos unos a otros durmiendo apiñados, éste frío para mí no es nada.
La nieve hace que me suponga más esfuerzo el caminar, y es un obstáculo a la hora de encontrar algo que echarme a la boca. Pero también tenía escasez y nieve en invierno allá en el distrito. La única diferencia entre eso y la Arena son los tributos, pero las inclemencias del tiempo ya se están encargando de ellos.
Voy camino de mi agujero después de una ronda para encontrar víveres. No he encontrado mas que una colonia de mariquitas refugiadas tras la corteza de un árbol. Ahí es donde se refugian durante el invierno, es un truco que aprendí hace muchos años. Me servirán. Incluso la corteza vale en tiempos así.
Desde aquí ya se puede ver mi agujero, pero cuando estoy a varios metros del mismo, algo que no encaja me hace pararme en seco.
Durante la noche nevó, así que cuando salí en la mañana, toda la capa nevada estaba intacta. Rompí aquella perfección cuando empecé mi ronda en busca de alimentos, y ahora al regresar veo un rastro más, cuando solo debería haber uno. El mío de ésta mañana. El segundo se extiende perpendicular a través de la roca y se dirige a mi hueco entre las mismas. No hay rastro de salida. Quien quiera que sea, aún está dentro esperando.
Nada más pensar eso, él sale, y no me quedo a averiguar lo que planea hacer, rápidamente me volteo y comienzo a correr como nunca antes lo hice. Me está persiguiendo, oigo sus pisadas en la nieve. Si me atrapa estoy acabada.
Trato de despistarlo a través del bosque de árboles desnudos y rezando porque mis pies no den con una raíz escondida en la nieve.
Pronto noto como se me fatigan las piernas por el trabajo y los pulmones me queman, resentidos por el aire congelado que les llega a través de mi boca sin filtro ninguno. Mi experiencia es una ventaja pero sacar los pies de la nieve es trabajoso. Él es más alto, más pesado, y probablemente mejor alimentado. En una competición por ver quién aguanta más, él me ganaría. Además, no sé trepar y no tengo armas. Asumo que él sí las tiene pues sino no iría tan decidido.
Sin darme cuenta, el bosque termina, y llegamos a un gran claro de forma redondeada. Concentrada en mi huída, no siento la textura del terreno bajo mis pies cambiar hasta unos segundos más tarde. Antes de que pueda procesarlo, la superficie resbalosa hace que me caiga al suelo de bruces. La caída impulsa mi cuerpo un metro hacia delante y es entonces cuando comprendo dónde estoy. Es un lago congelado.
¡Hielo!
Al mirar hacia atrás, veo que a mi perseguidor le ha pasado lo mismo, pero lo suyo es mucho más serio pues parece haberse golpeado la cabeza en la caída. Se cubre la nariz con ambas manos y en ellas hay sangre. También en la nieve la hay.
Tengo que aprovechar el momento, volver la situación a mi favor. Una nariz rota no lo detendrá más de medio minuto. Me pongo de pie cuidadosamente y doy varios saltos hasta que consigo mi objetivo. La línea aparece y yo me reincorporo, viendo como se expande. Cuando a mis oídos llega el tintineo del hielo resquebrajado, me siento realizada. Ahora necesito ponerme a salvo.
Salgo de ahí por el camino más corto hacia la orilla y veo al chico intentar seguirme de nuevo. Pero su peso, su altura y su fuerza que antes le eran tan útiles, ahora le juegan en contra. Él también lo ha comprendido, lo veo en sus ojos, y como por un hechizo, he dejado de tener importancia para él. Cambiar de rumbo no ayudará.
Ya es tarde.
El hielo se abre, y él cae al agua helada dando un grito. El cañón no tarda mucho en sonar.
-Adiós. -Digo, llevándome los tres dedos a los labios y alzando el brazo al aire.
Puede que no hace ni cinco minutos hubiera intentado matarme, pero mis padres me inculcaron que a los fallecidos en los Juegos hay que tenerles respeto. No soy una pequeña salvaje como piensa esa payasa.
Canción: Montreal a -40º de Malajube
Malajube son un grupo canadiense que canta en francés. Me costó descifrar lo que la letra decía ya que no sé francés. Fue el frío canadiense del que habla la canción lo que me inspiró la Arena. Kia también es fría, más fuerte ante la adversidad y la muerte.
Pink, eso es lo principal que quise transmitir, el dilema en el que ambos se vieron. Pixel capaz de ver una amenaza en su radar en forma de chica peligrosa, y Suse con su propio dilema con el pod. Probablemente Pixel se quedó también con remordimientos sobre mentirle a su compañera de distrito y lanzarla hacia la muerte, hasta que el humo venenoso lo alcanzó.
Elenear, sí, ambos nombres son muy tecnológicos como ya sabes que me gustan :D. Suse es una distribución de Linux, y Pixel pues es un pixel jajaja. Pronto vendrán los demás, muy pronto ya está la canción elegida y el concepto, aunque aún no me he puesto a escribir. ¿Quién irá primero el 4 o el 1?
Ale, esa arena también me encantó. Me atraen los espacios urbanos en decadencia. Pixel trabajaba solo, pero como podía ver la ubicación de la chica del 2, mintió. Prácticamente la usó del mismo modo que Suse usó la vaina, y ambos cayeron en la trampa del otro, dando a la chica del 2 la victoria por segundo año consecutivo. Cosa que nunca antes había pasado.
Gracias a todos por leerme y hasta la próxima.
