Año 15 - No puedes aguantarme

Gaston Everett, 17 años

Distrito 2

"Sintiéndose acorralado, el chico le dio una patada al mundo, y el mundo se la devolvió jodidamente más fuerte."


Aviso de: gore


-Ya no puedes esconderte de mí. -Anuncio al chico del Distrito 4.

Por fin lo tengo delante, el cobarde al que tenía en la mirilla desde el día uno. Otro voluntario que se ha llevado toda la atención que nosotros deberíamos habernos llevado.

-Te estaba dejando para el final. -Responde con un tono insolente que me hace hervir la sangre.

Sin darle tiempo a reaccionar, levanto mi estoque a la altura de mi torax y dirijo un ataque frontal hacia su pecho. No me toma más de un segundo hacerlo, pero él está preparado. Con un movimiento casi reflejo, coloca su lanza frente a él para detener mi arma, dejando escapar un ruido metálico.

Intento rodearlo, atacándolo a través de diferentes flancos y ángulos que siempre se encuentran con su lanza. La usa con soltura, balanceando la postura entre el lado izquierdo y el derecho casi como en una coreografía que se sabe de memoria.

-No eres un aficionado. -Admito.

Él se echa hacia atrás sin bajar la guardia y me guiña un ojo sonriendo. Se está burlando de mí.

Un quejido gutural brota involuntariamente de mi garganta y vuelvo a cargar contra él, pero me esquiva. Se aparta como el cobarde que es, rodeándome para ponerse a mi espalda. Yo me giro y ataco mientras él sigue girando, intentando pillarme desprevenido. No lo logrará. Si hay algo de lo que estoy orgulloso es de mi rapidez de reflejos, aunque a decir verdad, los suyos tampoco están mal de lo contrario, ya estaría muerto como todos los otros.

-¿Aún no te has dado cuenta de que soy yo quien tiene la ventaja? -Dice.

-No te la creas tanto. Tan sólo eres igual de escurridizo que una de esas truchas que teneis en el distrito. Nada más.

-Las truchas son peces de río, idiota.

Y la lucha real comienza.

Se acabó el esquivar, no pienso dejarle tregua. Todos los peces son iguales ¿Qué más da uno que otro?. El mensaje que quería transmitir es el mismo.

Lo hago retroceder a golpe de mi estoque hasta acorralarlo contra el poste del puente que conecta los dos lados del cañón del río que fluye unos metros más abajo. Él se aparta en el último segundo y el acero sólo consigue rozarle el brazo, provocándole un corte horizontal unos centímetros por debajo del hombro. Luego huye hacia al puente, donde esquiva el siguiente de mis ataques a la nuca agachándose en el último momento.

-Sólo un rasguño. -Dice mientras para el siguiente de mis ataques y lanza un contraataque.- Solía hacérmelos todo el tiempo.

-Ahora me dirás que has estrangulado tiburones cientos de veces con las manos desnudas.

La sangre que mana de su herida resbala hasta su codo, de donde gotea al suelo. Él sigue retrocediento un paso con cada uno de mis ataques sobre el puente de madera, cuyas tablas rechinan con cada uno de nuestros movimientos.

Me marco la meta de matarlo antes de llegar al otro lado.

-No, claro que no. ¿De dónde sacaste esa locura? -Dice riendo.- He matado tiburones cientos de veces con un arpón.

-¿Y te presentaste voluntario por qué razón?

Casi llegamos a la mitad del puente.

-Veo que te escuece. Sólo tenía curiosidad por esos misteriosos voluntarios del Distrito 2 que llevan ganando tres años consecutivos. Símplemente quise romper la secuencia. No es justo que siempre se lleven la gloria. ¿Sabes?

-Pues has cometido un grave error. Porque yo vengo preparado.

-Eres tú quien comete el error.

En ese momento su lanza atraviesa mis defensas y se clava en mi muslo. Aprieto los dientes para evitar que el intenso dolor me haga gritar. El chico del 4 me da una patada en la pierna herida y caigo al suelo, donde esquivo su lanza dirigida a mi cabeza en el último segundo.

Mierda. No puedo dejar que me gane este don nadie. Lo veo cargar de nuevo, pero tengo un as bajo la manga. Saco del bolsillo de mi pantalón un kunai que recogí el primer día de la Cornucopia y lo clavo en su brazo derecho. Eso me da unos segundos para incorporarme.

-Buena esa. -Dice entre dientes, aguantando el dolor. La herida sangra profusamente cuando se saca el kunai y lo tira al suelo.- Como te decía, eres tú quien comete el error al pensar que eres el único preparado aquí.

Y luego se lanza hacia mí.

-¿Acaso tú también has entrenado para ésto?

Corro a su encuentro, defenderse ya no tiene caso, así que opto por atacar.

-No.

De un tajo, la mitad de su oreja izquierda sale despedida a la vez que su lanza se hunde en mi clavícula, el dolor palpitante se extiende por todo mi cuerpo. Siento arcadas, pero me reprimo.

-Yo... llevo entrenando... toda mi vida. -Dice.

-Eso no tiene sentido.

El dolor a penas me deja hablar, se extiende desde mi hombro a otras partes de mi cuerpo. Lo único que me consuela es saber que él está como yo. Aún puedo ganar, sólo necesito un ataque más. Jugármelo todo al doble o nada.

Con movimientos pesados y temblorosos me pongo de nuevo en guardia. En cuanto lo veo cargar hacia mi, me desvío hacia un lado, intentando ponerme fuera de su alcance, pero en cuanto siento la siguiente oleada de dolor, comprendo que todo ha salido rematadamente mal. Y que ya no hay forma de arreglarlo.

Miro a mi estómago, y veo la punta de la lanza ensangrentada sobresaliendo de mi ropa. Mis piernas flaquean, se doblan, y un vómito de sangre sube por mi garganta para caer a los pies de mi adversario. No intento levantarme.

-Comprendes ahora por qué he ganado... ¿Verdad? -Dice en cuclillas junto a mí. Ya no sonríe.- A diferencia... del resto de distritos... el nuestro se basa en la caza, ustedes podrán entrenar todos los años que quieran, pero para nosotros... por vocación, dar caza a un tributo no esconde mayores secretos.

Me debato entre contestarle o no, pero ahora todo carece de importancia, y a mí ya no me quedan fuerzas, la visión se me nubla por momentos y las fuerzas me abandonan, tan solo el dolor persiste. Mi contrincante se incorpora, camina con lentitud hacia el kunai abandonado en el suelo, lo toma y vuelve hacia mí clavándolo en mi nuca.

Oigo un cañón, muy lejano en la distancia. Tendré que conformarme con ser el subcampeón, aunque en verdad no soy mas que otro perdedor más.


Canción: "Can't stand me now" de The Libertines.

Perdón por la tardanza, estuve de vacaciones y en un festival y aún estoy con la mente allí. Es algo muy distinto de lo que suelo hacer, pero me ha gustado experimentar, nunca había hecho una pelea tan detallada ni larga, es difícil de poner una pelea en palabras porque es difícil explicar todo en poco espacio y todo sucede muy rápido. Espero que haya quedado bien. Me encariñé con Gastón y la verdad es que no sabía cual de los dos ganaría, pero en el Distrito 4 también tienen gente muy hábil ya que se dedican a la pesca y han intentado aprovechar eso copiando la idea del Distrito 2 de mandar gente entrenada a los juegos. Así que...

¡Un aplauso para Pike Alcina del Distrito 4, Vencedor de los decimoquintos Juegos Anuales del Hambre!

Pink, siempre me imaginé que en el D12 al ser el distrito más pobre tendrían más recursos en el tema de encontrar comida, sin embargo les pierde eso, ser los más desnutridos. Y sí, el subidón del momento puede llevarte a pensar más o puede bloquearte y en el caso de ella le sirvió. El chico del agujero era del 10 :D

Elenear, espero que ahora vayas más relajada y con CR superando la eliminatoria que eso alegra a cualquiera :P Kia hubiera ganado seguro si hubiese tenido unos años más pero era muy peque. El D12 tendrá su vencedor aunque aún no se si es chico o chica, en los libros no especifican el género. La canción fue un descubrimiento casual de hace un par de años escuchando la paylist de un francés random en una página que ya desgraciadamente no existe. :(

Phoenix, siempre le sube a una la moral tener seguidores nuevos. ¡Gracias por seguirme! Sage ganó en el año 8 quizá escriba aparte algo más sobre los vencedores, ya que se me ocurren muchas cosas pero al ser un oneshot da para muy poco.

Ale, pasa más a menudo de lo que parece. A mí me pasa todo el tiempo jajaja. Kia iba a ser originalmente un personaje que pensé para un SYOT pero al final decidí darle vida yo misma. Me hubiese gustado verla ganar pero siendo tan joven lo tenía difícil.

¡Gracias a todos por leerme y hasta la próxima!