Año 21 - Canta
Layla Ravencroft, 17 años
Distrito 5
"Si tu niño interior, si tu niño interior ha muerto, canta para mí."
—No... no puedo hacerlo... —murmuro, sin atreverme a mirar a Larius.
—Claro que puedes —contesta él agarrándome de los hombros, y aunque no lo miro sé que sonríe. Él siempre lo hace. Siempre me gustó eso de él, pero en éste preciso momento su optimismo me irrita—. La peor parte ya ha pasado.
—No. No lo ha hecho —replico soltándome y dirigiéndome hacia la puerta.
—¡¿A dónde vas?! —chilla Amanda, mi escolta.
—Lejos de ti —escupo.
Ya estoy harta de ella también.
El Agente de la Paz duda entre abrirme la puerta o no, pero al final la abro yo misma y él sólo se dedica a apartarse para que la misma no le golpee.
Una vez en el oscuro pasillo del edificio de justicia del Distrito 10, me apoyo en la pared y muerdo mi labio con fuerza, intentando que la rabia no me desborde.
Mi equipo de preparación eligió para hoy un vestido bicolor naranja y blanco de tirantes. El más alegre que he llevado en estos días. Sé que lo hicieron para animarme, pues en un momento estaré ahí fuera delante de las familias de dos chicos los cuales uno era mi aliado, y a la otra la maté yo misma.
Si hubieran sido en distritos diferentes, hubiera podido planear mejor mi ángulo. Recrearme en compartir el dolor con la familia de Godrich a la cual deseo conocer y recordar que sin él muy probablemente yo no estaría aquí ahora... y pasar tan rápido como me sea posible el mal trago de dar un discurso mientras la familia de Valery me mira sabiendo que soy la persona que les arrebató a su hija.
Pero será todo a la vez. Una cosa ensombrecerá el momento de la otra y lo hará todo el triple de difícil.
Fue en defensa propia. Ella no quería y yo tampoco... pero así son las reglas. Nuestra pelea estuvo muy igualada. Aún me duelen los moratones que me hizo cada vez que lo pienso, pero yo estaba en mejor forma y era más ágil. Eso lo decidió todo. Pero aún así no es fácil, aún teniendo en cuenta lo anterior... es un mal trago.
Siento la puerta volver a abrirse. Es Larius, cómo no.
—¿Estás bien? —pregunta apoyándose en la pared a mi lado.
—Sólo necesitaba un poco de espacio. Estoy bien.
—No tienes por qué estar haciéndote siempre la fuerte. ¿Sabes? Puedes dejarte llevar de vez en cuando. Reprimirse tanto no es bueno.
—Estoy bien... —repito en voz baja.
—El discurso irá bien. No será largo. Tan sólo recuerda lo que ensayamos en el tren. Unas palabras elogiando el distrito, y luego unas a la familia de Godrich, es lo cortés. La familia de Valery lo entenderá. Ellos saben que su sangre no está en tus manos, sino en las de otros.
—¿Y si no lo hacen?
—No es problema tuyo. No puedes martirizarte toda la vida por haber sido tú la superviviente. No es sano. ¿Sabes que algunos vencedores han acabado mal de la cabeza? ¿Quieres acabar tú igual?
—No.
—No —repite—. Por supuesto que no. Ahora tómate un tiempo. Repasa todo lo que vayas a decir, ensaya otra vez tu lenguaje corporal y estarás bien. Cuando estés más tranquila puedes decirle a Amanda. Y recuerda que yo estaré a tu lado en todo momento. Tienes mi apoyo total y absoluto.
—¿Por qué te preocupas tanto por mi? —le pregunto interrumpiendo su vuelta al recibidor.
En éstos seis meses Larius me ha visitado casi tanto como mi propia familia, me ha dado infinidad de consejos, con la paciencia de un santo cuando me sentía mal con el mundo y no quería estar con nadie. Dos de las guitarras de su colección están ahora en mi casa de forma permanente. Me gusta oírlo tocar, eso es lo que eligió como talento y lo hace bien. Parece que ha dejado su vida de lado para atender la mía, y en el fondo me hace sentir algo culpable.
—Porque han pasado diecinueve años desde que gané. Y en ese tiempo, sólo tú has vuelto a mí.
—Diecinueve... —murmuro.
Larius es el ganador de la segunda edición. Uno de los vencedores más jóvenes. Incendió aquel bosque y los tributos restantes murieron por inhalación de monóxido de carbono.
—He tenido que ver morir a treinta y siete chicos antes de verte a ti regresar. Ya no estoy solo. Comenzaba a pensar que era un bueno para nada —dice con una triste sonrisa.
—¿Es difícil ser mentor? —pregunto.
—Lo es... ¿Para qué decir lo contrario? Ya lo verás, tú también tendrás que hacerlo en unos meses. Pero ésta vez estaremos juntos, y eso lo hará todo más soportable. Ahora vamos, el Distrito 10 te espera.
Ésta vez le sigo y él me pasa el brazo por los hombros.
—Gracias por todo Larius, una vez mas.
—No hay de qué. ¿Has pensado ya cual será tu talento?
—Creo que voy a elegir la poesía.
—Oh... —se queja decepcionado—. Yo pensé que elegirías la canción. Necesito una cantante para mi banda.
—Tú no tienes ninguna banda. Además no canto tan bien.
—Claro que lo haces. No seas modesta.
Reímos juntos y cuando Amanda nos ve, levanta una ceja, sorprendida ante mi cambio de humor.
—¿Estás lista ya cielo? -Pregunta levantádose y pasando por alto my desaire anterior.
—Lo estoy —respondo.
Y con una última mirada de apoyo de Larius, tomo la mano de Amanda y avanzamos hacia la puerta principal del Edificio de Justicia.
Canción: "Sing" de Blur.
Ésta canción está en la banda sonora de Trainspotting, suena durante un momento muy duro, no spoilers.
Actualizo para celebrar que, aunque sigo de vacaciones, tengo por fin un bello PC nuevo con el que podré seguir escribiendo.
Elenear, no puedo esperar a llegar al Vasallaje por varias cosas, una es porque es un vasallaje y la otra porque siento como que estoy llegando a una "milestone" importante. Un tercio del fic ya está escrito y es una idea motivadora. Sí, con Royce quise plasmar a un chico que no pensó en las consecuencias. Y también pienso que es lo que pasa cuando los dos tributos que quedan o los tres o los que sean, no quieren luchar. Si no tienen su ganador, ellos lo escogen.
Phoenix, el pobre Royce ahora tiene una vida entera para arrepentirse. :P Siento como si Glory le apoyase por ser su tributo, pero Radiance, que ahora tiene 33 años de edad, piensa que es un debilucho y no merecía ganar, sobre todo porque Cyan era su tributo.
Pink, con Layla también puedes empezar a encariñarte :D, es cierto que me salió un capítulo mucho más angsty de lo normal. Y sí, Royce también me recordó mucho a Dalí, y de hecho van a los juegos por razones parecidas, uno porque era un mocoso malcriado con ganas de molestar y el otro porque babeaba por Glory, y luego ambos se arrepintieron xd
Ale, sí estoy explorando un poco el post-juegos, con el anterior y con éste. Me alegra que te gusten. También quiero hacer capítulos con algo menos de angst, para éste he elegido el hurt/comfort y me gustaría hacer en el futuro a alguien menos noble y más retorcido.
¡Gracias a todos por leerme y hasta la próxima!
