Año 25 - Perturbado

Aprilia Chase, 17 años

Distrito 6

"Y entonces ella mira su reloj, contando las horas que ha perdido. Perdido por mi culpa."


"Los Días Oscuros que sumieron el país en la desgracia terminaron hace veinticinco años tal día como hoy. Los primeros Vigilantes decidieron que cada veinticinco años, esa edición de los Juegos Anuales del Hambre contendría un elemento especial para así mantener vivo el recuerdo del horror que vivió la generación anterior. Por tanto, me complace anunciar que éste año, como recordatorio a los rebeldes que fue su propia decisión de iniciar la contienda la razón por la que sus hijos mueren cada año, el tributo masculino y femenino de cada distrito no será cosechado, sino que será elegido por votación popular, quedando así los voluntarios prohibidos." Ceremonia de la lectura de la tarjeta. Presidente Aufidius Snow.

Democracia.

Bonita palabra.

Tan bonita que escupiría sobre ella.

Dicen que es lo que le hace falta a éste país. Algo más de poder de decisión para el pueblo. Y como escuchando a nuestras plegarias, la obtenemos, solo que no de la forma en que teníamos pensado.

Ahora soy yo la que está aquí, de todas las chicas de mi distrito he sido yo la más votada y no, no les pienso perdonar en la vida. Sobre todo a quien animó a sus amigos a hacerlo. Mi ex. Mi jodido y asqueroso ex me ha mandado a la muerte por pura y simple venganza. Hubiera sido divertido haberlo tenido aquí conmigo... una pena que no sucediera, me habría divertido torturándolo poco a poco. Devolviéndole físicamente todo el dolor emocional que me causó engañándome con otra. Haciéndolo sufrir hasta que me suplique que termine con su miserable existencia.

Jamás olvidaré la sonrisa de su cara cuando la escolta abrió el sobre sellado que le tendió nuestro alcalde y leyó la tarjeta con mi nombre. Sonrisa que ya me encargué de borrar con mis puños y mis uñas. No entraba dentro de mis planes el perder el control, simplemente sucedió. Sucedió porque la frustración e impotencia que sentía en mi interior me desbordaron. Sucedió porque decidí no ponerle freno a dichos sentimientos. Dejar por un instante que me poseyeran, que dictaran mis actos.

Resultó ser lo más indicado. En el Capitolio, mi cosecha fue una de mis favoritas porque contuvo acción, arañazos y ojos morados. Agentes de la paz amordazándome y sujetándome, obligados a ser cuidadosos con la nueva cosechada, amparada bajo su recién obtenido título hasta el día del matadero. Según mi mentora capitolina, soy una favorita temprana y eso supongo me beneficia, pero no puedo concentrarme en eso ahora... no cuando siento el veneno de la revancha en mis venas y no puedo hacer nada para ponerle remedio.

—Fue sencillo, como no se admitían voluntarios éste año, tuve que hacer campaña. Convencer a la gente para que me votara y bien, supongo que dio resultado.

La gente del público ríe, al igual que Caesar Flickerman. Así que el payaso del Distrito 4 tuvo que hacer campaña. Estupendo. Los chicos de éste año son algo peculiares. Casi todos somos mayores, algunos tienen muy mala pinta, o tenían ya que eso se quedó atrás en cuanto sus respectivos estilistas les hincaron el diente. También hay chicos más jóvenes. Como el niño del Distrito 8, el de las gafas y el pelo a tazón. Cualquiera diría que tiene diez años si no fuera porque el mínimo es doce. ¿Qué clase de enfermo mental vota a un chico de esa edad para los Juegos del Hambre? Alcanzo a entender que como hijo de la alcaldesa del Distrito 8, su madre no debe ser muy querida allá, pero igual, el niño no tiene la culpa de sus pecados.

Si pasa del baño de sangre será porque Dios es grande.

Vuelvo a prestar atención al escenario cuando Caesar Flickerman pide un aplauso para el cerebro de besugo que llega éste año desde el Distrito 4 y después pide silencio mientras la gente del público vota a cual de nosotros quiere ver ahí después. Porque sí, en éste año bautizado como "Primer Vasallaje de los Veinticinco" todo se hace democráticamente, desde la elección de los tributos hasta sus trajes, o el orden en el que se harán las entrevistas. Qué bajón de autoestima para el que quede último.

Un nombre en grande sale en la pantalla tras Caesar.

—Creo que tenemos una ganadora —dice el presentador expectante, con ese marcado y melodioso acento capitolino suyo—. ¡Larissa Barrett, del Distrito 12!

La chica, morena y arrogante, se levanta de su asiento camino al escenario. Casi no parece la prostituta que se rumorea que es y que ha sido votada por las mujeres con cuyos maridos pasaba la noche. Unos segundos antes de sentarse en la butaca junto a Caesar, me mira de reojo, y me parece percibir una cierta superioridad en su mirada. No creo que el talento de abrirse de piernas la ayude mucho en su camino hacia la victoria. Debe estar confiada porque el Distrito 12 ganó el año pasado los juegos por primera vez, dejando al nuestro como único distrito que aún no cuenta con un ganador.

¿Y ella se viene a burlar de mí por eso? Como si eso fuera a aumentar sus posibilidades de ganar. Esa Isadora ni siquiera ganó por méritos propios. Lo único que hizo la muy inútil fue despeñarse a sí misma por un desnivel del terreno por el que cayó al no seguir las indicaciones de su aliado el cual le daba mil vueltas en todo. Es ese chico quien merecía más haber ganado. Era un jodido héroe con sólo catorce años. Ella lo único que hizo fue colgarse de sus habilidades para obtener un boleto gratuito a los últimos ocho y quedarse moribunda en el fondo de un foso en el último momento, ganando cuando los demás tributos murieron en una explosión provocada por el cavernícola del Distrito 10 que detonó por error un explosivo en el banquete. Se suponía que estaba en la mochila de la chica del Distrito 3 pero a él no le importó eso. Se pasó de vivo pensando que podría tomar los regalos de otros y el plan le salió por la culata.

La alarma suena y Larissa se levanta de nuevo.

—Muchas gracias por ésta oportunidad de darme a conocer ante éste maravilloso público.

—El placer es mío, querida —responde Caesar besando su mano enguantada.

No puedo evitar poner cara de asco. Par de hipócritas.

Cuando la pilingui del 12 vuelve a sentarse en su silla, Caesar vuelve a hacer un llamamiento al público para que escoja el siguiente reo al que entrevistar. Al ver mi propio nombre en la pantalla con colores brillantes, no puedo evitar ponerme un poco nerviosa.

—Bien, parece que el público ha hablado. ¡Demos la bienvenida al escenario a Aprilia Chase, directamente desde el distrito del transporte!

Me levanto y sonrío, y al mirar la pantalla y verme a mí misma, comprendo que sonreír cuando no lo siento no es una de mis virtudes. No hay que ser un experto en lenguaje corporal para ver que es una sonrisa no sólo forzada, sino también exagerada y sarcástica. Subo las escaleras del escenario de forma torpe. No estoy acostumbrada a llevar tacones y aunque he estado toda la mañana practicando etiqueta con mi escolta, no se puede ganar en un día la experiencia de toda una vida.

Caesar disimula mi falta de elegancia adelantándose a recibirme y dándome dos besos antes de tomar mi mano y acompañarme hasta mi asiento.

—No sabes las ganas que tenía de tenerte aquí sentada frente a mí, Aprilia. ¿Qué se siente al ser la tercera seleccionada para estar aquí en el escenario en éste sensacional primer Vasallaje?

—Ganas de matar —digo. El público ríe.

Pero no a los tributos, sino a aquellos que me votaron en primer lugar, a los que me han votado ahora, al presidente y sobre todo a mi ex. A Marty. Eso no lo digo.

—De eso ya habrá tiempo de sobra mañana, no adelantemos acontecimientos. ¿Has pensado ya en alguna estrategia para la Arena?

Ponerle su cara. Ponerle la cara de Marty a todas las personas ahí dentro. Acuchillarlas como si de él mismo se tratara. Descargar con ellos mi rabia interior.

—Claro que la he pensado. No pensarás que iba a entrar ahí a improvisar por mi vida.

—Por supuesto, por supuesto. A veces hago preguntas demasiado obvias. Veamos, todos conocemos ya de sobra tu reacción al ser seleccionada por votación popular para los Juegos del Hambre. ¿Quién era el muchacho al que agrediste? ¿Crees que él te haya podido votar?

Al oír la mención de Marty, mis labios se tensan y siento como que mis ojos se abren mucho. Mi vista se desvía a la pantalla, donde mi mirada asesina me asusta hasta a mí. Es la mirada de una perturbada. Eso es lo que los juegos están haciendo conmigo. Eso es en lo que él me ha convertido.

Luego giro mi cuello hasta mirar directamente a la cámara. Así él pensará que lo estoy mirando a los ojos.

—Se llama Marty. Y es mi ex novio. Ni qué decir tiene que la cosa no acabó bien y ahora él está ardido.

—Siento escuchar eso. Si te digo la verdad, yo también tengo a mis espaldas un par de rupturas que no han acabado bien. ¿Cuánto tiempo estuvieron saliendo juntos? Estoy seguro que nuestros espectadores se mueren por saberlo.

Ignoro su pregunta. Tan sólo miro fijamente al objetivo de la cámara. Seguro que él está viendo la televisión en éste momento.

—¿Puedo mandarle un mensaje a Marty?

—Por supuesto. Nos encantará escuchar lo que tienes que decirle.

—Gracias —digo sonriendo de forma sincera por primera vez en todo el día—. Hola Marty. Voy a entrar a esa Arena y voy a ganar. Voy a poner tu cara a cualquiera que se me ponga por delante y cuando regrese, te buscaré. Te desmembraré poco a poco por haberme mandado aquí a morir. Empezaré con los dedos, te los cortaré uno a uno y haré que te los comas. Te mutilaré hasta que no quede de ti mas que una sombra sanguinolenta y suplicante de lo que eras. Y antes de morir comprenderás, por qué nunca, jamás en tu vida debiste haberme jodido. Bastardo.

El plató queda en silencio y Caesar se aclara la garganta.

—Aprilia... espero que sepas que lo que estás planeando hacer es delito. Pero seguro que estabas bromeando. ¿Verdad?

—No lo estaba —contesto.

Cuando miro a la cámara veo que la luz roja ha cambiado a amarilla. Están filtrando la entrevista.

Caesar ríe y yo siento ganas de abofetearlo a él también.

—Tenemos a una excelente comediante aquí. En otro orden de cosas, Aprilia. Háblanos de ti. ¿Cómo es tu vida allá en el Distrito 6? ¿En qué trabajan tus padres?

—¿Por qué de mí? —digo, frustrada con él también. Con todos en realidad—. ¿Por qué no hablamos de ti?

—Creo que la gente del Capitolio ya sabe suficientes cosas de mí, Aprilia.

—Has presentado los Juegos del Hambre desde el primer año, y ahora, veinticinco años después te ves igual. Con otro color de pelo, otro color de ojos y traje pero no has envejecido ni un poquito. No me digas que no es curioso. ¿Quién eres Caesar Flickerman?... ¿Qué eres?...

Convenientemente, la alarma suena y la luz cambia a rojo de nuevo.

—Bien Aprilia, ha sido un placer tenerte con nosotros hoy aquí. Mucha suerte en la Arena mañana.

El presentador me toma de la mano y me obliga a levantarme, conduciéndome hasta las escaleras donde dos organizadores toman el relevo y me acompañan a mi asiento de donde no me quitan ojo.

Aún con el enojo encima, observo la entrevista del chico del Distrito 9 cuando el mismo tipo de antes se acerca a mí y me susurra algo al oído.

—¿Sabes? Me he sentido totalmente identificado con eso que has dicho. Yo también le haría eso a mi ex si pudiera.

Cuando vuelve a su puesto lo miro y suelto una carcajada de felicidad. Habré dado la nota. Puede que en el mal sentido. Pero no me va a faltar apoyo. Porque si hay algo que todo ser humano ha experimentado una vez en su vida es el dolor del despecho.

Y saben que la mejor manera de aliviarlo es con una buena dosis de venganza.


Canción: "Insane" de Puggy.

¡Y aquí tenemos el primer Vasallaje! Un tercio del fanfic completo. YAY Me he divertido mucho escribiéndolo. "Insane" va de una ruptura amorosa, y la incapacidad de ambas partes para asumir su parte de culpa, y mala onda etc. Por eso puse una relación amorosa rota, y mucho resentimiento. Y es que no es para menos. No es lo mismo que te escojan al azar que que alguien te vote.

El fic es un poco más extenso de lo normal, ya que es una ocasión especial y las ideas me venían y me venían y decidí utilizarlas todas. La chica del 12 cobró muchísima fuerza en mi cabeza y le di algo más de protagonismo. La verdad es que me encantó la idea de una chica que se vio obligada a hacer eso para poder subsistir, igual que Katniss ella perdió a su padre en las mismas circunstancias, solo que como nadie la enseñó a cazar tuvo que valerse de sus encantos. Me pareció una idea muy triste y real que la votaran las mujeres cuyos maridos duermen con ella. También el pobre niño del 8, acabé encariñándome con él, hay varios chicos aquí como él, que fueron votados como una vendetta directa a sus padres. Otra forma más que el Capitolio tiene para crear división.

Phoenix, sí Isadora es una chica del pueblo, la hice de algún modo ingenua, ella no ha vivido los días oscuros aunque sus padres sí y la sobreprotegieron mucho, incluso de los Juegos del Hambre. Fue muy duro para ellos verla cosechada y a su madre casi le da algo porque no tenían ni idea que regresaría. Era un poco inutilita, pero bueno, es mi inutilita y por fin el D12 tiene un vencedor aunque todo fuera por pura suerte. Mi juego de los sims se bugeó al instalar la segunda expansión y perdí a mis familias. :( Odio a EA Games.

Elenear, sí ella se sentía mal consigo misma al ser tan dependiente del niño. Sí ya pensé eso y originalmente lo explicaba pero lo borré y no me acuerdo por qué lo hice XD digamos que Bisby no trabaja en las minas propiamente dicho pero ayuda. Recuerdo que Katniss decía que iba por allí pero no recuerdo a qué. Sólo algo sobre que ella se montaba en ese "tren" o como se llame para meter el carbón. Lo imagino acompañando a su padre y haciendo trabajitos cuando el Capitolio se pone nervioso porque la cuota de carbón, y preparándolo para cuando tenga la edad.

Ale, me alegra que te gustase la Arena, la quería poner por tanto tiempo... y no sé cómo lo hiciste pero adivinaste la victoria de Isadora. No se si eres vidente o algo pero si por casualidad ves el número de la lotería ya sabes. PM. Muchos tributos cayeron en trampas y murieron de caídas o heridas no tratadas, o de sed. Y al principio sobre todo hubo muertes a manos de otros tributos o por heridas provocadas por otros tributos.

¡Bueno! Como es una ocasión especial. Les dejo a ustedes elegir:

¿Debería Aprilia ganar o morir?

Lo dejo a su elección. Éste año será todo de forma democrática.

¡Saludos y gracias por seguir el fic!