Año 32 - Skyfall
Haas Blaise, 12 años
Distrito 9
"Éste es el fin. Cierra los ojos y cuenta hasta diez. Siente la Tierra moverse y después, escucha a mi corazón explotar otra vez."
Una vez que me quedé solo en la sala del edificio de justicia, vomité. Recuerdo muy bien la angustia que sentí, jamás había sentido algo así en mi vida. Era mi propia angustia, mezclada con la de mi hermana.
Dicen que los mellizos tienen algún tipo de conexión entre ellos, por haberse formado y creado a la vez en el mismo vientre. En nuestro caso es cierto.
Tuvieron que llevarse a Orissa de ahí arrastrando, ella gritaba, pataleaba e intentaba zafarse de los Agentes de la Paz para no separarse de mí. Gritó tanto que al final, su voz estaba áspera, como si se hubiera lastimado la garganta.
"¡HAAS! ¡NO ME TOQUEN! ¡DÉJENME ESTAR UN RATO MÁS CON ÉL! ¡POR FAVOR...! ¡POR FAVOR...!"
Quitando la noche que ella pasó en el hospital cuando éramos pequeños, jamás habíamos estado separados por tanto tiempo y ahora lo estaríamos. Quizá para siempre.
Fue cuando la puerta se cerró y sus gritos se volvieron más amortiguados y lejanos, cuando mi estómago decidió vaciar el desayuno que mamá nos había servido en la mañana. A pesar de tener doce años y una sola tesela, me habían cosechado.
Otra vez le estaba haciendo daño a Orissa. Es mi culpa que ella estuviera así y que de rebote, todo ese inmenso dolor que ella sintió se hubiera sumado al mío. Jamás quise hacerle daño y sin embargo, siempre se lo hacía.
"Un centímetro más abajo y habría acabado decapitada". Dijo el doctor, cuando le examinó el corte que le hice en la cara con aquella guadaña, mientras yo lloraba a lágrima viva y oía de fondo los gritos de mis padres reprendiéndome. Mamá también lloraba.
Las herramientas no son para jugar. Ese día lo aprendí de una forma cruel.
Pero ella me perdonó. A pesar de que le quedó un recuerdo permanente, me perdonó.
Como me perdonó el día en que se pasó horas encerrada en un silo lleno de cebada porque no pude encontrarla cuando jugábamos al escondite.
Es fácil entrar en un silo, pero es difícil salir, pues si no tienes mucha fuerza física, te vas hundiendo poco a poco en el grano, y puedes llegar a acabar asfixiado. Se libró de poco.
Ahora ella se culpa, por ser chica y no venir en mi lugar como según ella es su deber como hermana mayor, aunque sea hermana mayor por dos minutos y yo nunca la hubiera dejado hacer eso. Se culpa por no haber podido protegerme y yo me culpo porque ella se culpa, porque no merezco que ella esté así por mí después de haberla casi matado dos veces.
Quizá en el fondo me lo merezco... quizá éste es mi castigo por ser un mal hermano.
"¡Diez segundos para el lanzamiento!" anuncia la voz femenina por megafonía.
Mi estilista besa el cristal, dejando una marca de labios verde justo a la altura de mi frente. Yo me despido de ella, agitando la mano y un instante después, la plataforma se eleva y lo último que veo de la sala de lanzamiento es su cabello rosa y rizado.
Cuando la plataforma sube, otra vez siento ganas de vomitar. Orissa me debe estar viendo, debe ser de nuevo su angustia.
Me recuerdo a mí mismo que no puedo vomitar. Que si lo hago, podría activar las bombas.
Estamos al lado de una playa, pero no hace buen tiempo, el aire viene helado y yo me coloco la capucha de mi abrigo. La cornucopia está frente a mí enmedio de la Arena y entre la plataforma y la misma hay armas y mochilas desperdigadas. A mi derecha más allá de la arena llena de rocas hay hierba alguna verdosa, otra de un color pajizo, hay también una caseta y unas montañas nevadas a lo lejos.
Al otro lado está el mar. Hay un enorme trozo de hielo flotando a lo lejos, y en la orilla hay animales muy raros que no había visto en mi vida. Unos parecen gatos muy gordos sin orejas y con algo que parece una cola de pez en lugar de patas de atrás. Los otros caminan a dos patas, su panza es blanca y el resto del cuerpo es negro, también tienen un pico amarillo y hay cientos de ellos.
"¡DAMAS Y CABALLEROS! ¡QUE COMIENCEN LOS TRIGÉSIMO SEGUNDOS JUEGOS DEL HAMBRE!"
El contador sobre la Cornucopia se pone en marcha a la vez que siento mis piernas volverse de gelatina. Por un momento creo que voy a desmayarme y caerme en las bombas.
—¡HAAS!
La voz de Paola hace que me centre. Ella es mi compañera de distrito, y ha prometido que me mantendrá a salvo.
Otro grito llama mi atención. Dejo de mirar a mi compañera, unas cinco plataformas a mi derecha para mirar hacia el otro lado. El profesional del Distrito 2 está tratando de llamar la atención de alguien más que resulta ser la chica del Distrito 1 casi en el extremo opuesto a mí.
Cuando la chica lo mira, él señala hacia otra persona.
Es la chica del Distrito 5. Tiene trece años y es la segunda más joven de todos, después de mí. Luego mira en mi dirección, y por un momento creo que me está mirando a mí pero no. Está mirando a la chica del Distrito 4, la cual me acabo de dar cuenta de que está a mi lado.
Lo siguiente que ocurre, hace que la bilis se atore en mi garganta a causa del pánico.
El profesional me acaba de señalar. Su compañera asiente.
Busco la mirada de Paola en busca de ayuda, ella parece haberse dado cuenta de la escena, pues parece que está a punto de ponerse a llorar.
Su boca se abre y en silencio, sus labios forman una palabra.
"Huye" es lo que leo en ellos.
Debo huir y rezar para encontrarme con Paola más tarde. Debo huir o no voy a vivir mucho más.
El gong finalmente suena y yo salto de mi plataforma, en dirección al pasto. Es el único sitio en el que puedo huir, no hay muchos lugares para esconderse, pero el mar me corta el camino por el otro lado.
Cuando paso por al lado de la chica del 4, ella deja escapar un grito ahogado, como si estuviese dudosa entre si venir a por mí o ir hacia las provisiones. Miro hacia atrás una última vez para comprobar que ha decidido ir a por mí, y en seguida acelero el paso todo lo que puedo.
Me doy cuenta de que las fuerzas me están abandonando cuando llevo un rato corriendo por el pasto y no pasa mucho tiempo hasta que siento que alguien me jala de la ropa.
—¡NO! —grito, a la vez que intento soltarme, y entorpecer a la chica.
Pronto ella me inmoviliza, junta mis manos en la espalda y me obliga a tumbarme boca abajo.
—Le dije que no fuera tan obvio, el grandísimo idiota -la oigo murmurar—. Por supuesto que las víctimas van a intentar escaparse si ven que las tenemos en la mirilla.
Con la cara aplastada en la hierba y el barro, comprendo por primera vez que sólo un milagro podría salvarme ahora, pero me rebelo una vez más. No puedo abandonarme a mi suerte, incluso puedo sentir a Orissa gritándome que luche. Que me ponga de nuevo en pie.
Agito con energía las piernas, mientras intento soltarme, pero la chica me agarra más fuerte y me grita que me esté quieto hasta que algún "inutil que tiene por aliado se digne a traerle un arma" mientras a lo lejos, se oye el escándalo de la batalla.
—¡HAAS! —la voz de Paola me renueva las fuerzas y al tratar de incorporarme una vez más, la veo correr hacia aquí con un garrote en la mano.
La profesional fuerza mi cabeza otra vez contra el suelo.
—Mierda... —murmura— parece que vamos a tener que terminar ésto antes de lo esperado.
Sus manos se cierran alrededor de mi cuello, mientras mi cuerpo parece rebelarse solo, buscando el oxígeno que ha dejado de llegar a mis pulmones.
"¡NO!" por un instante creo que es Paola pero no es su voz, es la voz de Orissa "HAAS, TIENES QUE LEVANTARTE, TIENES QUE CORRER! ¡HAAS, NO DEJES QUE TE MATE!"
Puede que sea ella, puede que sea nuestro vínculo, o quizá estoy volviéndome loco, porque siento como si mi cabeza fuera a explotar unida a la sensación de asfixia que cada vez me va dejando más débil.
"Orissa..." pienso, como si me estuviera comunicando con ella "Orissa, no mires la televisión. Por favor. No mires."
Al comenzar a perder las fuerzas y la visión, la siento llamarme de nuevo, ésta vez con más insistencia. Siento su dolor, su llanto descontrolado. También siento su odio hacia Panem, hacia el nuevo presidente, hacia la chica del Distrito 4.
Unos instantes antes de cerrar los ojos para siempre, siento una sacudida, y la hierba de enfrente mío se tiñe de sangre, pero la chica no me suelta, y ya es muy tarde para mí de todos modos.
Lo último que consigo pensar, es que Orissa lo está viendo todo y que una vez más, le estoy causando dolor, porque ella tendrá que seguir viviendo, y si estuviéramos en la situación inversa no se si podría soportar perder a una persona que me ha acompañado siempre incluso antes de nacer.
Mi otra mitad.
No se si podría seguir viviendo.
Sólo espero que ella sea más fuerte.
Canción: Skyfall de Adele
No, no es un error que haya habido un salto temporal, pero ha sido necesario porque éste capítulo va dedicado a Elenear28 por su cumpleaños. Pero el siguiente capítulo seguirá por donde nos quedamos, desde la edición 29 en adelante y luego cambiaré el orden de los capítulos para asegurar la continuidad de la historia.
Bueno, éste capítulo es especial porque es el primer personaje no-canon que no es mío de la historia. Quizá recuerden a Hansen Blaine, del Distrito 9 también, de 12 años también. Se suponía que era un homenaje a Haas, pero luego decidí que llegada la edición 32, quería escribir la historia desde el POV de Haas, así que en futuro quizá Hansen Blaine cambie de nombre para que no haya similaridades. No es algo que haré a menudo lo de cambiar el orden de los capítulos, pero la ocasión lo merecía y de haber esperado a que el capítulo llegara naturalmente ya iba a ser demasiado tarde.
Sobre escribir sobre personajes que no son ni míos ni canon, tampoco tengo la intención de hacerlo a menudo, ya que me gustaría que todos los vencedores del Alphaverse fueran míos. Pero Haas, desafortunadamente no gana, así que no tiene impacto en mi universo el particular.
Durante éstos cuatro años, Aufidius Snow ha muerto, y se han convocado elecciones donde su hijo Coriolanus ha sido elegido pero ya se explicará cuando llegue su turno. Coriolanus tiene al morir 76 años, y muere en el año en el que se debería haber celebrado la edición de los Juegos número 76, así que nació en el año 0 y accede al poder a los 31.
Más noticias, en el año 30 murió un vencedor así que cuando escriba el año 30 revelaré quién y en qué circunstancias.
Paulys, ciertamente todo tiene un aire así como cómico. Es la forma de verlo todo de Douglas que le gusta el cosquilleo de vivir al límite, de jugársela y darle emoción a las cosas, incluso si eso lo pone más en peligro. Dougie no tenía ningún as, pero Tethis decidió no acceder más a sus deseos. Si lo hizo primeramente fue porque él podría haberla dejado ahí a morir, o haberla tirado abajo, y ciertamente fueron aliados durante muchos días y eso los unió. Pero es una chica que no se anda con tonterías y no le dio mucho tiempo más. PD, sabía que poisson es pez porque mi signo es piscis y es así como se dice xD.
Arjuy, me alegra mucho que te gustaran las historias. Gracias por leerlas todas. Un abrazo.
Ale, un gusto verte de nuevo por FFnet y saber que sigues ahí leyéndome. Aprilia desde que ganó ha tenido ya tres novios, la pobre no encuentra el amor de su vida y ha jurado quedarse soltera para siempre porque odia a los hombres. Sigue siendo popular en el Capitolio que está al tanto de su vida amorosa. Como talento escogió un consultorio amoroso, sí. Sobre Seeder es cierto que no hay mucha información. Sólo que ella es muy amable y protectora, además su nombre significa sembradora, y la siembra implica crianza de nuevas plantas, y vida. Además no tiene vicios conocidos, Chaff por ejemplo sucumbió a la bebida también, así que podría haberse debido a que ella es fuerte de mente o no sufrió muchos traumas por cualquier razón. Y bueno, me apetecía escribir sobre unos juegos aburridos, y que ella fuera físicamente resistente. Yo también creo que mientras estaban juntos en la Alianza, Douglas y Tethis pudieran llegar a sentir atracción el uno por el otro, después de todo, estaban en la ciudad del amoooor. No di muchos datos por si alguien conseguía averiguarlo pero ellos estaban en una Arena que era la reconstrucción del París "clásico". Y Donde estaban luchando era en una cornisa, casi en la cima de la Torre Eiffel. Nunca he estado en París, así que no sé y no creo que la torre sea "trepable", pero ésta es una modificación creada por los Vigilantes para hacerla "trepable".
Elenear, sí fue un capítulo diferente a los que suelo hacer, no había hecho nunca a nadie como Douglas. Quizá porque no hay mucha gente en el mundo que sea como él. Es hijo de un apostador, lo lleva en la sangre, es cínico y le pone jugar con fuego. La academia del Distrito 1 es llevada por dos personas, Radiance y Glory y ellas sólo admiten a cierto perfil de candidatos. Douglas en particular fue escogido por Radiance, la cual tiende a escoger gente que pueda llegar a dar un buen espectáculo en la Arena. Traer a vencedores ya no le importa tanto, ese es el trabajo de Glory, pero ella quiere ver acción. Por cierto, fue difícil elegir al ganador pero decidí darle la victoria después de una intensa pelea, a Douglas. Justo a tiempo para el 40 cumpleaños de Radiance.
Espero que éste capítulo te haya gustado, y feliz cumpleaños con retraso. Lo creé con los datos que recordé sobre Orissa, no quería preguntarte detalles para que fuera una sorpresa así que espero que todo sea correcto y haberlo hecho bien, haber plasmado bien tanto a Haas como a Orissa y su angustia porque le han arrebatado a su otra mitad. Es el primer regalo de cumpleaños que escribo en FF y me alegra que sea relacionado con el personaje que promovió que comenzáramos a entablar amistad.
¡Saludos a todos y gracias por seguir el fic!
