Año 43 - Fá-cil
Brutus Caelius Felix, 18 años
Distrito 2
"Cansado de tomar órdenes, de soportar trastornos. Los hombres equivocados tienen el poder, me amargo al pensarlo."
"Hasta que no vengas con la mentalidad de que tienes que obedecer a tu maestra y futura mentora, no se te ocurra aparecer por aquí más."
Con estas palabras, mi maestra Narcissa Sinclair me expulsó de la academia. No volví más por allí. No como tributo al menos pues obedecer sus órdenes era completamente opuesto a mi proyecto.
No había sitio para ideas vanguardistas. La fórmula era así. La fórmula funcionaba. El 2 era el distrito con más vencedores.
Ni ella ni ninguno de los otros creyeron en él. El proyecto de hacer acabar los Juegos del Hambre antes del primer recuento. Antes del himno. ¿Para qué necesitaba aprender sobre supervivencia entonces? ¿Para qué asistir al curso de sanación? Eran unas horas preciosas que podía usar fortaleciéndome o practicando con armas. Mis amigos y familiares dijeron que estaba loco; ella era la mentora más prestigiosa de la academia, la que más vencedores ha traído de vuelta, me había elegido ella misma cuando pasé el examen de entrada y estaba tirando la oportunidad a la basura.
No iba a dejar mi idea de lado sólo porque ellos no me tomaran en serio, porque me creyeran un mocoso que no sabe nada de la vida y que probablemente iba a matarse en el baño de sangre y traer el desprestigio al sitio que lo entrenó y al cual representa. El riesgo estaba ahí, pero quien poco arriesga poco avanza.
Pretendían darme una cura de humildad y yo se la di a ellos.
Los mismos ojos hostiles y rencorosos que me miraron desde la tarima del escenario cuando me presenté voluntario, fueron los mismos que me recibieron cuando menos de veinticuatro horas después del lanzamiento, puse el pie fuera de la pista de aterrizaje para aeroambulancias del Hospital General del Capitolio.
Son los mismos ojos con la misma expresión los que ahora me miran mientras Caesar Flickerman me presenta como el vencedor de los cuadragésimo terceros Juegos del Hambre, a punto de salir ahí fuera a verme con el público.
Hay una fachada que mantener. El protocolo del distrito con respecto a los voluntarios es algo que se debe quedar ahí. Por eso ella no puede acusarme públicamente. A Snow no le interesan las reglas de Ars Ludi, principalmente porque se supone que ni siquiera debería haber una academia para entrenar voluntarios. Su boicot a mí no ha funcionado. Ni mi compañera de distrito logró asesinarme por saltarme el protocolo, ni su negativa a contactar la bolsa de patrocinadores fijos me afectó.
—Enhorabuena por tu más reciente vencedor —le digo con sorna.
Para ella esto no es una victoria. El odio en sus ojos café se acentúa. Así está mejor. Ella está aprendiendo una lección hoy. La lección de que ganó hace 30 años y su tiempo ha pasado.
Las nuevas generaciones necesitan un cambio.
—¡Un gran aplauso para nuestro vencedor Brutus Caelius Felix! —me presenta Caesar.
Mi escolta me conduce radiante hasta la plataforma que comienza a descender hasta el escenario.
La gente me aclama como nunca antes lo he visto hacer a nadie más. No se escuchó este recibimiento en años. Quizá desde que Douglas Mosshart o el Vasallaje de Aprilia la loca. Pero uno fue porque los juegos anteriores fueron un aburrimiento y resaltaron mucho más, y la otra porque era un vasallaje y esos siempre van a ser gloriosos. Yo sin embargo he hecho de una edición sin nada especial algo histórico y lo he hecho contra todo pronóstico.
El resumen de los Juegos es corto. Muestran las típicas imágenes de las cosechas, recreándose más en mí y en las expresiones de los rostros de los mentores, que se mueren por intervenir pero saben que no deben hacerlo.
—Hay algo que me mata de curiosidad, Brutus. ¿Quienes de estos chicos dejaron un impacto en ti?
Sigo las cosechas, las del Distrito 3, las del 4, las del 5... Pero no se me ocurre qué contestar.
—Curiosamente no me viene ningún nombre a la cabeza. Recuerdo el de mi compañera de distrito Sonja, mi primera víctima. Pero si me dijeran ahora mismo el nombre de alguno de los otros no sabría ubicarlo a menos que sea obvio al estar relacionado con la industria del mismo cosa que les encanta hacer en la periferia.
—¿Ninguno? ¿Ninguno en absoluto? —pregunta sorprendido.
—Al Distrito 11 sí lo recuerdo, mis últimas víctimas. Me dieron algo de pelea.
La chica intentó atacarme por la espalda mientras luchaba contra él, lo que ella no sabía es que yo ya la había visto venir de lejos.
Las cosechas terminan y el vídeo muestra el desfile. Muestra la biga del Distrito 2 con Sonja lo más alejada de mí posible y yo con los brazos alzados, mucho más alto que ella y ocupando todo el espacio que ella se niega a tomar. Hacen un breve repaso a las demás y pasan a los puntajes. Quería un 12, el cual sólo se ha dado una vez antes, a alguien del Distrito 1 que no llegó a ganar pero sólo me dieron un 11. Igual nadie pudo alcanzarme, Sonja obtuvo un 10, y los demás profesionales un 9.
Bostezo cuando comienzan las entrevistas. Por suerte no hay resumen de todas, Sólo un par de preguntas mías sobre mi puntuación y sobre los rumores de conflicto con Narcissa y Sonja. Tras unos cuantos momentos sueltos sobre entrevistas o primeros planos de trajes de los otros tributos, comienza lo bueno.
Los trajes son más bien escasos. Los chicos, un ceñido boxer verde y unas sandalias de goma gruesa. Las chicas, una pequeña falda y una camiseta que dejaba descubierta la cintura ambos con motivos de hojas. Las condiciones no iban a ser extremas, la trampa estaría en otro lado. Lo primero que pensé era en una de esas Arenas donde todo puede matarte, pero que a simple vista era inofensivo.
Y no me equivoqué. La Cornucopia estaba rodeada por plantas exuberantes llenas de flores, árboles frutales y un río el cual bajaba de una montaña a través de una cascada formando un espectro de luz en la base.
A los capitolinos les gustan estas arenas idílicas teñidas de sangre. La prueba está en que comienzan a vitorear cuando las plataformas ascienden y el entorno se ve por primera vez.
Un primer plano de Sonja y yo mirándonos mutuamente, deseando poner las manos encima al otro. El gong se escucha... Y saltamos.
Ambos vamos en línea recta el uno hacia el otro, Agarrando un cuchillo por el camino Recuerdo haberme puesto algo nervioso, ella era buena... Pero yo fui mejor. Hace una finta de intentar apuñalarme pero en realidad me pone la zancadilla que me hace tropezar. En medio de mi caída le doy una patada en el estómago que ella no se espera, luego ruedo por el suelo lejos de su alcance siendo consciente de que si no me ha vencido ya pillándome por sorpresa, no lo va a hacer.
Tras un leve forcejeo, Sonja se convierte en mi primera víctima.
Enfrente de mí, el público grita.
Luego viene la chica del 1, muy valiente con su lanza. Sabe que con mi cuchillo poco tengo que hacer. Me aparto a la vez que carga hacia mí, soy demasiado rápido para ella. Por eso no me gustan las lanzas, son torpes. La lanza de la chica se clava en el estómago de su compañero de distrito que estaba detrás de mí blandiendo un machete. Ella grita intentando sacar la lanza de su cuerpo pero se debió atorar en una costilla. Es bastante típico que suceda algo así con las lanzas en punta de flecha como aquella, momento que aproveché para rajarle el cuello.
Los del Distrito 4 se lo pensaron mejor y huyeron, nunca supe si eran cobardes o inteligentes, aunque eso sólo me trajo más trabajo. Tuve que cazarlos luego por ahí.
Las cámaras enfocan uno a uno aquella alianza de tributos periféricos que vio su oportunidad de hacerse con la Cornucopia. La chica del 9 era ágil con el machete, pero más joven que yo y salta a la vista que su alimentación ha sido deficiente. No me supone a penas esfuerzo. El del 7 tenía talento con el arma estrella del distrito. Lo vi en el entrenamiento y no era malo, sólo le faltaba un poco de rodaje. Me dio una lucha bastante decente.
El baño de sangre termina con dos víctimas más a mi favor: el resto de la alianza que se había refugiado en el interior de la Cornucopia. La niña decidió esconderse e intentar atacarme con un tridente que ni siquiera sabía usar, el chico debió ver la muerte viniendo a por él, pues se me tiró encima a la desesperada.
Una vez tuve el control del lugar, los listos se fueron y los tontos se quedaron y murieron. Con cada muerte, los espectadores enloquecen y vitorean, brindando y riendo. Se nota que muchos de ellos están ya pasados de copas.
Sonrío al recordar la adrenalina que sentí en aquel momento y que me instaba a seguir trabajando en mi objetivo. La Arena no siendo demasiado extrema ayudó. Eso y que excepto los del Distrito 4 y los del 11 ninguno de los otros me dio demasiada é en la noche del primer día. No cuando yo había querido, pero cerca de igual modo. Eso no me ha supuesto un problema a la hora de hacer historia en los Juegos del Hambre.
Todos se levantan de sus asientos cuando el vídeo termina, aplaudiendo por lo que parecen minutos. Busco a Narcissa con la mirada, pero ella no está ahí.
—Brutus, Brutus, Brutus... Te doy las gracias en nombre de todos por este magnífico espectáculo. ¿Cuáles son tus planes ahora que tantas oportunidades se han abierto en tu vida?
—Seguir adelante —digo—. Involucrarme en la formación de los chicos del distrito. Ahora soy yo quien tiene que ayudar a los demás a cumplir sus sueños.
—¡Por supuesto! —aclama Caesar—. Apuesto a que tienes una fila de niños deseando un autógrafo y una foto contigo y que les encantaría seguir tus pasos.
—Yo apuesto lo mismo —digo con autosuficiencia.
Hay otra ovación y el presidente aparece. Todos se levantan cuando sucede y observan cómo dice unas palabras sobre la ocasión y me coloca la corona de vencedor él mismo.
—Buen trabajo señor Felix —susurra, fuera del micrófono—. Ejemplos como usted son los que necesitamos. No se preocupe por Narcissa Sinclair. No lo volverá a molestar.
Y no se equivocó. Para sorpresa de todos, la mentora y vencedora más implacable me aceptó sin rechistar, y me dejó el camino hacia Ars Ludi limpio de obstáculos.
Canción: Ez-eeh de Kasabian.
No he actualizado en un rato, pero este capítulo me ha costado. Como que tenía demasiadas ideas y me costó mucho resumir. Es algo más largo que la media y no conecto demasiado con Brutus de todos modos y eso se nota. He leído en otras versiones de otros escritores, un Brutus más redimido y humano y con historias bastante buenas, pero me gusta él así ambicioso y bélico para el Alphaverse. Siempre con ganas de más. Creo que una parte de nosotros siempre intentará buscar algo bueno o noble en personajes villanos. Y estoy segura que es así, todos los personajes tienen luces y sombras, pero no siempre es requerida una redención.
Marizpe, gracias por todos los reviews espero que te esté gustando el fic. Muchos de esos capítulos los escribí hace mucho, antes el ritmo de actualización era como de dos semanas máximo, ahora ha bajado xD Pero poquito a poco llegaremos donde hay que llegar. Me ha gustado recordarlos en tus reviews. Saludos!
Ana88, me alegra que sea uno de tus favoritos. Creo que se nota cuando le pongo mimo y empeño y más si el personaje conecta con uno. Buena observación lo de la edad. Blight no es tan viejo, pero se conserva joven porque vive en las montañas y se alimenta de productos naturales sin conservantes ni colorantes. Tiene si no me fallan las cuentas 51 años durante el Vasallaje. Diez menos que Haymitch.
Twilli, de nuevo acertaste xD tienes un don. Blight montó una carnicería ahí sin quererlo. No se si llegué a incluir sobre su nombre y lo que pasó. Blight en inglés significa plaga de la roya, una enfermedad de los árboles causada por el hongo Pucciniomycetes. No es un nombre bonito, pero sus padres lo bautizaron así porque obvio al ser doctores de árboles, si no hay enfermedad no tienen trabajo. Blight siempre detestó su nombre, pero inquietantemente cobró sentido cuando vio que todo lo que tocaba en la Arena era arrasado, incluso cuando él no lo pretendía. :(
Ale, los pro a veces los amo pero otras desearía que no fueran tan dominantes ya que muchas veces las historias giran en torno a ellos. Repito que los amo pero quiero ver niños normales cosechados T_T dan más juego. Lo de Porter fue ver el cartel y que se me ocurriera escribir sobre ella, además me servía para explorar el D6 un poco más. No creo que Porter se vuelva loca, ella tiene fortaleza y es como que eso no va con su forma de ser. XD Es raro porque no la he desarrollado taaanto, pero simplemente no se siente así. Lo de los pequeños focos de rebelión tiene sentido. En países como España mucha gente está muy descontenta con la situación pero tampoco es que haga nada para intentar cambiarla. Se necesita una chispa y eso Snow lo sabe. Yo imagino que la primera importante vino con Haymitch. El D12 siempre la perdición de Snow. En cuanto a Blight, me alegra mucho que te gustase, sobre todo porque con él sí que conecto! Es mi osote grandote. A él los Juegos sí lo cambiaron, aunque no lo dejaron hecho un despojo humano como los adictos del 6 por ejemplo, pero su risa profunda y atronadora se dejó de escuchar en los bosques.
Stelle, omg es cierto que es absorbente. Siempre me pregunté qué pasaría si todos murieran. Porter estuvo a punto de hacerlo, y yo imaginé que habría protestas porque la promesa es que uno vuelva con vida, si mueren todos entonces el Capitolio ha roto su palabra y puede ser serio. Me gusta que te guste Larius, de momento al D5 le tengo cariño. Al que viene en la edición 46 también aunque sea malvado xDD Blight es un amor, un chico sencillo y afable, es cierto que en ese distrito tiendo a hacerlos bastante unidos.
El siguiente personaje no es canon. Pero es alguien que ya han visto por ahí en el Alphaverse. A ver quién quiere adivinar. :D ¿Twilli?
¡Gracias a todos por leerme y hasta la próxima!
