Año 44 - El miedo

Sugar One, 17 años

Distrito 1

"Quiero montones de ropa, y un jodido montón de diamantes, oí que la gente se muere tratando de buscarlos. Me quitaré toda la ropa como una desvergonzada, porque todo el mundo sabe que así es como te haces famoso."


Dos horas. Eso es lo que separa el Capitolio de la estación de tren del Distrito 1. Y de esas dos horas ya han transcurrido más de la mitad.

Estoy deseando ver las caras de todos cuando vayan a la estación a adorarme.

—Armene —le digo a mi estilista—, se me ha descascarillado el esmalte en una uña... Otra vez ¿Te importaría arreglarlo?

Normalmente los estilistas no viajan con los vencedores en la vuelta a casa, pero mi escolta solicitó permiso para que él lo hiciera a petición mía. El Distrito 1 no está tan lejos del Capitolio de todos modos y quiero verme perfecta para cuando salga ahí afuera. A ellos les conviene tanto como a mí.

—Eso es fácil de arreglar, amor —dice él, llevándome al camerino donde tiene sus utensilios.

Mientras toma mi mano, limpia el esmalte estropeado y vuelve a armar el diseño, doy sorbos a la pajita de mi batido de fresa. La televisión está encendida, están retransmitendo la repetición de mi coronación. El momento en el que el presidente Snow se acerca a mí y coloca la corona dorada sobre mi cabello recién tintado de rosa. Mi color favorito.

"...pero sobre todo, quiero dedicar esta victoria a alguien muy especial. Alguien que se fijó en mí y vio mi potencial cuando yo sólo tenía seis años. Alguien que sin conocerme pagó mi formación generosamente, que compartió mis alegrías y me consoló en mis penas. Que no se dio por vencido conmigo en mis momentos de flaqueza porque creyó en mí. Gracias de corazón, mi papá del Capitolio."

—Me encantó esa parte —dice Armene con la vista fija en su labor—. Estuviste arrebatadora, y no es porque yo te hubiera preparado, aunque ayudó. Ese hombre misterioso tuvo buen ojo contigo. Me pregunto quién será...

—Me hubiera gustado conocerlo. Agradecerle todo en persona —murmuro—. Le debo tanto...

Él ha sido lo único cercano a una familia que he tenido. Él a través de sus cartas, mi tesoro más preciado. La primera que me envió, ese fue mi amuleto en los Juegos. Nada podría haberme dado más suerte que eso. Bueno eso y que la Arena fuera una versión nocturna y más peligrosa de la Arena del año anterior, desperdiciada por la corta duración de los Juegos.

—Algún día lo conocerás, estoy seguro. Y cuando eso ocurra me tienes que contar toooodos los detalles. Pero de momento prepárate para lo importante. Imagino que ya tendrás ganas de ver a tu amorcito —dice con entusiasmo.

—Ya me lo preguntó Caesar un par de veces. No me hagas repetirme.

—Pero me encantan las historias de amor... —se queja.

Noto como me sonrojo al pensar en Laren. Él también ha sido un gran apoyo, siempre creyó en mí. Ojalá acepte mudarse conmigo, voy a tener una casa enorme para mí sola. Aunque Brish y Aisha vengan a visitarme será vivir por mi cuenta.

—Podría comprarme un chihuahua mientras tanto —murmuro en voz alta.

—¿Un chihuahua? —pregunta extrañado por el cambio de conversación.

—Hasta que Laren no se mude conmigo voy a vivir sola. Necesitaré algo de compañía. ¿Cómo podría llamarle?

—Karabyn —dice al acto.

Las voces de Caesar y Claudius comentando mis momentos estrella llena el breve silencio que sucede después. Mi pelea con Karabyn está en antena. La prueba más difícil a la que me enfrenté fue la chica del Distrito 2. Se comentó demasiado que Brutus, el vencedor del año pasado la escogió él mismo. Decían que era la más preparada en años, un prodigio, que sacaría el 12 que nadie logró sacar aún, que iban a por otro triplete como el que tuvieron hace años y bla, bla, bla. Por desgracia para ellos, yo estaba en su camino.

Cuando te jactas de lo que vas a hacer es cuando haces el ridículo. Yo podía haber sacado más, pero me conformé con un nueve, una nota del montón para un profesional. Quería que ellos me subestimaran. Y lo hicieron.

"Fíjate cómo va retrocediendo, guiando a Karabyn hasta la serpiente venenosa" dice Claudius.

Ella me ganaba en fuerza, me hubiera destrozado de haberla enfrentado directamente. Pero yo había notado anteriormente esa serpiente, enroscada al tronco de un pequeño árbol. Sólo tuve que dejar que me acorralara hasta ahí y escapar a ras de suelo en el último momento. El mazazo dio contra el árbol y la serpiente se defendió clavándose en su brazo expuesto. Porque los Vigilantes pensaron que sería divertido mandarnos a la Arena en taparrabos de hojas. Íbamos semidesnudos, aunque a mí en lo que a patrocinadores se refiere, me benefició.

"Claramente, no fue cosa de la suerte como se ha estado comentando. Sugar sabía dónde estaba esa serpiente. ¡Fue un plan magnífico!"

Sonrío con suficiencia al escucharlos alabarme. Obviamente, nací para esto.

La puerta se abre y Douglas, mi mentor, pasa sin llamar. Mira la televisión y luego me mira a mí.

—Es adictivo ver como te tiran flores ¿cierto?. A mí me pasó exactamente lo mismo —dice sonriendo distraídamente.

Es el único mentor en el tren. Radiance al parecer se volvió al Distrito 1 enojada nada más morir su tributo. No es una buena perdedora. Douglas se ha estado quejando por tener que cargar también con los restos mortales de mi compañero, que cayó envenenado el tercer día. Aunque yo siempre sospeché de la del cuatro. No hubo pruebas que pudieran inculparla.

—Lo es —contesto—. Pero no hay nada malo en ello.

—Sólo una cosa. Estamos a punto de llegar y aún no estás lista —dice consultando teatralmente su reloj.

—Pensé que apresurarme constantemente era trabajo de Lolita —replico bromeando.

Él rueda los ojos.

—¿Ella? Está como tú demasiado ocupada retocando su maquillaje. Vamos, deja eso. Has ganado, ya no tienes nada que demostrar.

—Enseguida termino —dice Armene con profesionalidad.

Douglas se vuelve a ir y en la pantalla, la imagen cambia a una vista aérea de un tren encaminándose hacia mi hermoso distrito.

—¡Mira, Armene! —digo señalando la pantalla con la mano en la que estaba trabajando él, haciendo que se ponga nervioso— ¡Ahí estamos nosotros!

—¡Cuidado! No te la quieras arruinar otra vez.

Tras agregar un poco de purpurina azul mi mano queda perfecta. Una vez libre me asomo por la ventana y miro hacia arriba. El aerodeslizador que nos graba sigue al tren desde las alturas.

Salgo dando saltitos y me pongo junto a la salida. Lolita no tarda mucho en llegar, casi más eufórica que yo misma. Douglas nos sigue detrás, orgulloso. Soy su primera victoria.

El sol hace resplandecer las hojas de las palmeras que adornan los comienzos de la estación, más allá de las mismas puedo ver a la multitud, congregada por mi causa. La costumbre del distrito es que la familia esté delante, pero ante la falta de ella, los mentores y el alcalde presiden el paso. A su lado están mis amigas de la academia, y junto a ellas Laren.

—¿Tengo la corona bien puesta? —digo mirando hacia atrás cuando las puertas se abren.

Douglas sólo me empuja, haciendo que salga afuera trastabillando, intentando no caerme.

¡No! ¡Mi entrada triunfal!

—¡Grandísimo idiota! —grito—. ¡Te voy a sacar los jodidos ojos y se los voy a echar de comer a los peces del río!

Pero inmediatamente los flashes de las cámaras me hacen olvidar la afrenta. Ya me vengaré después, cuando traiga a otro tributo antes que él. A Bris y a Aisha en los años por venir.

El alcalde se acerca a estrecharme la mano y a darme mi fabuloso ramo de flores.

—¿Feliz por estar de vuelta en tu tierra natal? —pregunta una periodista.

—Absolutamente —respondo.

No escucho su segunda pregunta, pues Bris y Aisha se me lanzan encima. De nuevo tengo que hacer equilibrios para no acabar en el suelo.

—Estúpidas. Podrían tener un poco más de cuidado con mi peinado, Douglas ya me fastidió bastante —mascullo.

—Yo también me alegro de verte —dice Bris mientras Aisha me alborota el cabello riendo a carcajadas.

—¿Qué importa el peinado? —dice—. Tienes la corona. Te sienta bien por cierto.

Esbozo una sonrisa.

—¡Gracias, ya lo sé!

Y no puedo evitar imaginarme a las tres coronadas, siendo vecinas. Las chicas del Distrito 1 dominaremos los Juegos.

Un mano acaricia suavemente mi cabello, arreglando lo que Aisha ha deshecho. No necesito girarme para reconocer ese familiar tacto.

—Laren...

—Sugar —susurra en mi oído haciéndome sentir escalofríos—. Bienvenida a casa.

A casa...

¿Por qué de repente se siente como si en verdad tuviera un hogar de verdad?

Me doy media vuelta, anguantando una lágrima que amenaza con salir, lo agarro del cuello y lo beso. Él me agarra de la cintura y me aprieta muy fuerte mientras todos los presentes enloquecen.

—Ups... Aisha, creo que aquí sobramos —oigo decir a Bris en tono de broma.

—No. No lo hacemos —responde ella.

Pero que se queden o se vayan para mí ha pasado a segundo plano. Aunque en el fondo, prefiero que se queden. Lo he hecho bien, me he esforzado como nadie y este es mi premio. Éxito, apoyo de la gente, unas amigas inmejorables y un novio que adoro.

Tengo el resto de mi vida para disfrutar de esas cosas.


Canción: "The Fear" de Lily Allen

Y con ustedes Sugar! Sé que acabo de escribir una vuelta al hogar en el fic de Wiress, tenía varias ideas para Sugar, pero finalmente me quedé con esta. Una vuelta a casa bonita, aunque a la pobre no sabe lo que le espera después.

PD, a Sugar siempre la empujan fuera de los sitios xDDD me gusta imaginar que cuando Kernel la empujó fuera del ascensor ella recordó este momento que ensombreció su llegada perfecta y se enojó aún más.

Bueno, este capítulo se lo dedico a marisolnail. Porque me recordó que últimamente estoy descuidando mis historias. Y es cierto. No me voy a disculpar más porque siempre lo hago. Pero me avergüenza dejar a los lectores tirados. Lo cierto es que ya no estoy tan traumada con el fandom como solía estarlo, pero voy a intentar tomarle el ritmo otra vez, no me doy por vencida, aún me gusta el fandom pero con las películas acabadas y el número decreciente de gente que se pasa por aquí, hasta al Everlark que compone un 95% de los fics del sitio le cuesta despegar. Al menos para intentar llegar al segundo vasallaje antes de navidad. Eso ya cubriría un 66% de la historia. ¡YAY!

Anna88, me alegra saber que te gusta, tenía mis dudas, otros capítulos he estado casi completamente satisfecha con ellos, el de Brutus no lo es. Pero si te gustó entonces eso es lo importante. Tienes razón sobre lo de Brutus, pero lo cierto es que él si era sanguinario, están los tributos equilibrados y luego está él, un fuera de serie, fuerte y estratégico. Me gusta explorar facetas ocultas de los personajes, pero la ferocidad como dices la tiene. A veces es difícil mostrar todo lo que quieres y de la forma que lo imaginas xD

Paulys, ese capítulo que comentas se me ocurió así tontamente, pobre chico. Me recuerda un poco a Andri, solo un poco. Y no. El pobre no duró mucho. Pobres en el Distrito 6, al final el mentor más en condiciones va a ser la misma Aprilia. Yo imagino a los adictos como peor que Haymitch, pero ganan más chicos porque no están escuálidos como en el 12. Aún así no creo que le de demasiados vencedores a ese distrito. Cuatro como mucho, tres como poco. Aún no lo he decidido.

Bueno, parece que eso es todo. Espero que el fandom no muera totalmente, al menos la parte no everlark. Los dos siguientes capítulos serán gore. Se lo prometo.

¡Muchas gracias por leerme y hasta el siguiente!