Aviso de spoiler de "El fósil de un recuerdo".
Año 47 - A destiempo
Ivy Triane, 17 años
Distrito 11
"Has estado tan ocupado últimamente que no has tenido tiempo para abrir tu mente. Y ahora miras el mundo girar, ligeramente a destiempo."
Desde que el gong sonó hace ya diez días, he salido airosa de todos y cada uno de los peligros en los que me he metido. Muchas veces por los pelos. Empezó con aquella profesional intentando quitarme mi mochila. Tal vez hubiera salido peor parada de no ser por Pars, que intentó ayudarme. No creo que intentase sacrificarse por mí, no. Sólo vio que Cirella estaba descuidada y podría matarla por la espalda. Igual, no pude dejar pasar la oportunidad. Salí de allí con mi botín en cuanto la del Distrito 4 se giró para ocuparse de mi compañero de distrito, con el corazón latiéndome a mil y pensando que a eso es a lo que se refiere la gente cuando dice que la suerte está de su lado.
Estuvo de mi lado esa vez, definitivamente.
Pero no sólo de suerte se vive. Y yo soy el claro ejemplo de ello. Escapé de los profesionales dos veces más, de una manada entera de mutaciones, aproveché mis oportunidades, traicioné a mi aliado temporal y le robé, escapé por los pelos de aquel derrumbamiento masivo que los vigilantes me echaron encima para su deleite, salí ilesa del banquete, de un incendio provocado por la chica del Tres, encerrada en aquella habitación. Soy una superviviente. Una luchadora. Siempre lo fui. La victoria es prácticamente mía, y me la merezco.
Cuando los soldados mutos me agarran, siento miedo. Por un segundo creo que van a matarme, pero no lo hacen. Luego comienzo a pensar que no tiene sentido que lo hicieran. No en los últimos dos. La gente quiere enfrentamientos directos. Quieren ver a la chica matarme o a mí matándola a ella.
Al final, las circunstancias prueban que tengo razón. Los soldados me tiran al suelo donde ya tienen a Wiress. Hay decenas de ellos rodeándonos para cortarnos el paso. Creando un círculo del cual no podemos escapar. Es como una de esas peleas ilegales de perros, que en la parte mala de algunos distritos organizan para apostarse la comida.
Todo Panem debe estar viendo. Mis mentores y los suyos, mi familia y la suya, mis amigos y los suyos, mis enemigos y bueno no se si ella tiene pero si los tiene deben estar ahí... Hora de salir de aquí.
Saco el hacha tomahawk que le robé a mi aliado temporal aquel día y la pongo frente a mi cuerpo en posición de ataque. Wiress está nerviosa y demacrada. Ambas lo estamos en realidad, pero ella lo está más. No he matado, no aún pero desde que fui cosechada he tenido tiempo de sobra para asimilar que debería hacerlo. No que tal vez debería hacerlo sino que era algo que tarde o temprano iría a pasar. En este mismo momento, mis ansias por volver a casa avivan esa determinación que tengo para hacer lo que sea. Ella es, al fin y al cabo, mi último obstáculo. La última cosa que se interpone en mi camino, no diré hacia la victoria, sino hacia la vida.
Sin analizar más mi situación, cargo hacia ella. Asustada, Wiress retrocede unos metros, divisa una bayoneta tirada perteneciente a uno de los soldados, la toma y me apunta con ella. Mierda. No es justo. Por muy arcaica que sea, un arma de fuego es un arma de fuego. Por un momento, mi cabreo hace que sienta ganas de insultarla, pero me contengo. No serviría de nada. Yo también tomaría esa oportunidad si me la dieran.
Por suerte para mí, su puntería no es muy buena. Consigo esquivar la bala echándome a un lado, mientras que a ella, el retroceso la hace caerse de espaldas. Sigo avanzando, dispuesta a hacerla trizas con mi hacha, pero ella se levanta sorprendentemente rápido para su estado y comienza a disparar. Afortunadamente para mí, sólo una de las balas me alcanza en la pantorrilla. Parece que no le quedan balas, pero la bayoneta tiene un puñal en la punta y no puedo pasar eso por alto.
Igual, en mi estado, parece que ella también tiene sus propios problemas. Está al límite, jadeando, intentando apuntarme con movimientos torpes. Mi pierna duele, pero años de castigos físicos por parte de los crueles Agentes de la paz del Distrito 11 consiguieron que mi resistencia al dolor fuera buena. Apretando los dientes, me aparto cojeando. Siseo, cuando mi pierna herida protesta por los bruscos movimientos, paralizándome temporalmente.
Wiress da de vez en cuando ligeros vistazos al Big Ben. Eso significa que debe saber que va a derrumbarse a las cinco en punto. También debió conseguir uno de esos cuadernos donde están apuntadas las horas de derrumbe de los edificios de la ciudad. Al final, veo que estoy en lo cierto. Agarra la bayoneta como si de un salvavidas se tratase y se escabuye entre dos de los mutos que nos rodean. Quizá el plan funcionaría. Quizá. Porque lo que ella no sabe es que yo sé que el edificio se va a caer en treinta y cinco minutos.
Treinta y cinco. Más que de sobra para entrar, matarla y salir antes de que me aplaste.
Me abro paso yo también, yendo tras ella.
Con mi pierna herida, subir escaleras se hace más duro de lo que parecía en principio. También doloroso. Lo bueno es que ella está como yo, hecha polvo. Cualquier esfuerzo que haga ahora será una buena inversión. Me ayudará a terminar por fin con esto. Wiress parece estar pensando lo mismo, lo cual es lo lógico. Ambas queremos vivir y ella debe estar aferrándose a este último recurso con toda su fuerza. Respiro hondo y aprieto los dientes, soportando el dolor de la pierna, acortando la distancia entre nosotras un poco mientras subimos. De repente, el suelo bajo mis pies se vuelve resbaloso, y con un grito acabo boca abajo tirada en el rellano. Todo el esfuerzo para nada. Mi cuerpo y mi uniforme ha quedado lleno de sangre ajena miezclada con una sustancia aceitosa. Alguien ha muerto aquí y ella debió saber que esto estaba aquí, sino habría resbalado también. Quizá incluso fuese ella misma quien lo puso. Es una trampa ingeniosa.
Mientras me levanto, más sucia y apestando que antes, el reloj da la hora. Son las cuatro y media.
Continúo subiendo peldaños apoyada en el pasamanos, lento pero seguro. No pasa nada. No se puede escapar a menos que pase por aquí y no la pienso dejar. Media hora es suficiente. Cruzo la sala del reloj tras ella, y lo que parece un cuarto de máquinas. La distancia entre nosotras acortándose de nuevo, ella ya casi no puede cargar con la bayoneta que se empeña en llevar.
Llegamos a otra escalera, sin pasamanos y en mal estado. Wiress la sube casi a rastras, gateando y arrastrando el arma con ella. Decido también que lo más seguro es subirla a gatas, despacio y tomándome mi tiempo. Mejor eso que precipitarme hacia el vacío. Wiress ya está a tan sólo unos metros de mí. Con un esfuerzo más podría agarrarla del pie, tirarla abajo. El cansancio y dolor que siento me obliga a parar un momento a descansar. Ella me ve y también se detiene, jugándosela. Permanecemos así, haciendo contacto visual por un rato hasta que ella continúa y yo me digo que es el momento de seguir.
En un momento, desaparece tras lo que parece ser el piso superior. Me pongo en pie, por si está preparando algún tipo de ataque sorpresa. El hacha en mi mano, lista para atacar. La encuentro apoyada en una columna, sin aliento. Ambas estamos igual. En cuanto me ve, toma de nuevo la bayoneta y se protege tras ella. Desgraciadamente para ella, no le va a servir de mucho. Esa arma es demasiado pesada para blandirla en su estado. Tarde o temprano va a cansarse y yo podré matarla y ponerme a salvo.
—No creas... No creas que no sé... Lo que estás tratando de hacer —digo entre jadeos.
Quizá si la desanimo deje de resistirse. De sufrir para nada. Diría que es admirable todo lo que está aguantando, pero para mí ahora mismo no es más que irritante.
—No sé de qué hablas —me contesta.
Para que vea que no digo mentiras, saco el cuaderno del bolsillo trasero de mi pantalón. El cuaderno con la hora y el día del derrumbamiento de cada edificio de la Arena. Se lo muestro y ella lo reconoce inmediatamente. Estaba en lo cierto, debe tener otro igual.
—Se lo robé al chico del Distrito 9 —explico—... No sé si él llegó alguna vez a descifrar su significado, pero me ha sido muy útil. Tal vez sin él habría muerto aplastada. Sé que esta torre va a caer a las cinco en punto —en ese momento, el reloj vuelva a dar la hora, son las cinco menos cuarto exactamente—. Tengo quince minutos para acabar estos juegos.
Doy un paso al frente, empuñando mi hacha tomahawk, con cuidado por si ella contraataca. Lo hace.
—¡No te acerques! —chilla.
No puedo creer que aún luche. ¿Qué es lo que pretende? ¿Hacer que el derrumbe nos mate a las dos? Que no hubiera ganador este año, eso sería interesante... Si no estuviera yo aquí en esta posición.
—Estás en las últimas, no es difícil de ver —digo, tratando de razonar con ella—. Y yo también, ¿para qué negarlo?... Pero estoy en mejor forma que tú. Voy a ganar y lo sabes.
—Lo sé —murmura—. Pero que lo sepa no significa que no vaya a luchar hasta mi último aliento.
En fin, basta de perder el tiempo. Esto es algo que tengo que hacer y punto.
—No es nada personal —digo, haciéndole saber que estoy dando la conversación por zanjada.
—Eso ya lo sé... Y te digo lo mismo.
—Bueno, pues ya nos hemos dicho todo lo que teníamos que decirnos.
Cuando me preparo para tomar carrerilla y partirle el cráneo en dos con mi hacha, la oigo soltar un grito agudo.
—¡Dije que no te me acerques!
Suena nerviosa, aterrorizada. Casi parece que ha perdido la razón.
Esquivo el puñal, pero antes de que pueda retirarme, ella cambia de dirección, haciéndome un corte en el antebrazo. Es superficial, pero escuece.
—¿¡Estás mal de la cabeza o qué!? —grito, perdiendo la paciencia—. ¿¡Crees que porque armes un poco de alboroto me vas a intimidar!? ¡Es mucho ruido y pocas nueces!
—¡Aún puedo! —exclama, claramente al límite de sus fuerzas.
La bayoneta en sus brazos, se resbala un poco.
—Estás mal de la cabeza —repito—. Dime, ¿cómo has llegado tú tan lejos?
Lo digo para provocarla, para que deje caer la guardia y con un poco de suerte se descuide y la pueda atacar. No sé si funcionará a estas alturas, pero no me cuesta nada probarlo.
—¡Aún tengo algo puntiagudo aquí y aún tengo fuerzas para cargarlo! —grita.
Pero el arma se le sigue resbalando mientras ella trata a la desesperada de seguir sujetándola. Al final, la deja caer al suelo y se apoya en la columna. Exhausta.
—Parece que no —digo.
Bueno. Hora de rematarla.
Pero aún sin arma, parece no querer dejarse matar. Se quita la chaqueta y me la tira a la cara, no me lo esperaba, pero tampoco es como si me fuera a detener por mucho tiempo. Ahora sí que no tiene nada más.
—Bueno, se acabaron las tonterías. Prepárate a morir —digo.
Y sonrío. No por sadismo. No porque esté a punto de matarla. Sino porque tengo la victoria ahí en frente de mi cara. Tengo unas ganas terribles de volver a ver a Chaff y a Seeder, a la idiota de Frillybel, a mis padres, hermanos y amigos. Y ¿por qué no? También a mis enemigos. Que me contemplen vivir como una reina después de haber sobrevivido esta mierda.
Me lo merezco.
De nuevo avanzo, blandiendo mi tomahawk. Ella cierra los ojos.
—Mejor prepárate tú. Yo voy a vivir.
Quizá es normal sucumbir a la locura cuando uno está en esta situación, al darse cuenta que todo lo que ha hecho ha sido inutil, a pesar de sus esfuerzos.
—Definitivamente estás... —comienzo a decir.
Nunca alcanzo a terminar mi frase. Porque en ese momento un horrible sonido, como de algo enorme rajándose se escucha, paralizando mi cuerpo. Wiress se hace un ovillo en el suelo, cubriéndose la cabeza con los brazos.
¿Por qué...?
La habitación entera se desploma en caída libre con nosotras en ella, no puedo evitar dar el grito de mi vida, a la vez que la adrenalina me sacude.
¿Por qué...?
Aún quedaban diez minutos. Esto no tiene sentido. Nada lo tiene. Iba a ganar. Iba a hacerlo.
Pero cuando el techo entero me cae encima, el dolor se va, mi consciencia también.
Y todo deja de importar.
Canción "Out of time" de Blur.
Esperé mucho tiempo para poder escribir este capítulo. Mucho. Para los que no hayan leído EFDUR, quizá no hayan comprendido qué ha pasado. La explicación es sencilla, un par de días atrás, Wiress mató a alguien atrapándolo en el mecanismo del reloj del Big Ben. Eso hizo que el reloj se retrasase diez minutos. En realidad, el Big Ben estaba programado para caer a las cinco, pero Ivy no sabía que iba con retraso y Wiress sí. Y esa información que ella poseía y la otra no es al final lo que le dio la victoria.
He tratado de hacer este fic entendible, aún sin haber leído EFDUR, el único detalle que faltaba para lograr entender lo que pasa era ese.
Ale, me gustaría escribir sobre Brutus otra vez, tal vez para el tercer vasallaje? Me voy a ver en un dilema cuando llegue a esa edición, no voy a saber a quién escoger, pero su voluntariado me intriga y me gustaría explorar eso, y cómo se lo tomó Enobaria XD a la que no creo que le hiciera mucha gracia verlo voluntariar. También shipeo a Sugar y Kernel *-* y que tengan un romance clandestino es asdlsfa xD Con Laren hacía muy buena pareja, una pena que el Capitolio es cruel T_T. El rico se merece que Sugar le ponga los cuernos y que el bebé de paso no sea suyo. xDDDD Wahahah. En cuanto a Chaff, me hizo gracia eso de que besa a Haymitch porque son best friends y luego va por ahí matando gente a machetazos. No sé por qué siempre me lo imaginé muy brutal. Enric fue ingenioso, pero Chaff lo fue más y eso le bastó. Un tributo fuerte, que gana a pesar de no tener brazo y no le tiembla la mano a la hora de la verdad... Y luego besa a Haymitch, a Katniss y al que se le ponga por delante. Me gusta eso. Me alegra que te guste Ángel, el coleccionista de chicas, acabo de decidir que el Capitolio le dio ese apodo. Yo lo adoro jajaj es mi loco adorado y consentido. A Barren lo iba a matar, pero ya había matado a Enric en primera persona y pensé que eso le quedaría bien porque esas cosas no le van. XDDDDD
Kiko, me alegra saber que eso es lo que piensas. Si no has visto la escena del faro de Battle Royal, búscala por internet. No tiene desperdicio.
Stelle, buenas guapa, espero que todo te esté yendo fenomenal. Veo que dices que no tienes tiempo, mi horario la semana que viene va a dar un giro muy brusco también y no se qué ocurrirá conmigo xDDD. Es experimental, pero confío en lograr adaptarme. A veces surgen tributos muy fuertes y preparados que no son profesionales y Chaff es uno de ellos. La verdad después de completar las 75 ediciones estoy considerando seriamente hacer un fic igual pero con cada tributo del vasallaje. Más que nada porque hay muchas cosas que quiero decir, pero con sólo un oneshot por edición va a ser difícil escoger. Pobre Barren, me hizo gracia narrar el momento previo al primer asesinato porque estaba el pobre todo incómodo entre tanta chica guapa jajaja Drácula de Bran Stroker aún no lo he leído, pero lo tengo pendiente, es un clásico al fin y al cabo. De Anne Rice no he leído nada pero he visto la película con Brad Pitt y Tom Cruise y me gustó mucho. Buffy tampoco la vi, pero tengo un amigo que es fanático y conozco algunas cosas. Tenemos que volver a hablar de series un día, Orphan Black la conocí por ti y me gustó mucho. ¿Estás viendo 13 reasons why? Es cortita pero es un vicio y el mensaje que transmite es muy importante. Pasé por el tema del sol tóxico así por encima, pero en mi cabeza muchos tributos murieron carbonizados por salir de día cuando aún no sabían qué era lo que estaba mal. *-* Efectivamente, Ángel se proclama vencedor, él será cosechado de nuevo en el tercer vasallaje como tributo masculino del D5. Es el que muere en puesto 24. El que Finnick mata antes de que pudiera matar a Katniss por la espalda para agregarla a su colección de chicas. Un abrazo.
Tuve que ir a mirar mis notas spoiler porque la verdad tengo un cacao mental impresionante. Aparentemente el siguiente vencedor también fue cosechado en el vasallaje. Creo que muere en el baño de sangre. Es un tipo sin nombre. Creo que aún no inventé nada con él, pero algo surgirá. Espero que les haya gustado leer la final de los 47 juegos del hambre desde el POV de Ivy. ¡Y quedan dos para el vasallaje! Y no nos olvidemos de Lyme tampoco.
¡Gracias por leerme y hasta el siguiente!
