Año 55 - Vivir para contarlo

Cecelia Sanchez - 17 años

Distrito 8

"Si vivo para contarlo. ¿Tendré una nueva oportunidad otra vez?"


"Oh, Cuerno de la Abundancia. Oh, rebosante Cuerno de la Abundancia."

Miro al escudo de Panem que ha aparecido en el cielo mientras suena el himno nacional. Eso me indica que son las doce. Primero aparece Tina del Distrito 4. La chica sonriente de mejillas regordetas me mira una última vez antes de desaparecer para siempre de la memoria de todos, excepto de su familia y amigos, supongo.

El rostro a continuación me deja con un sabor amargo en la boca. Yresi del Distrito 9. Somos seis según mis cálculos. Y según pude ver en el banquete la Alianza Primaria está dinamitada. En el banquete esas dos estaban vivas. No sé qué más pasó. Tina me andaba persiguiendo luego de agarrar mi mochila así que cambié mi dirección hacia la chica del nueve. La derribé al suelo de un placaje y me fui corriendo. Perdí la mochila pero pude escapar.

Después escuché un cañonazo y supe que era el suyo. De no haberla encontrado puede que no hubiera podido darle esquinazo a Tina. Mi corazón aún da un brinco cada vez que pienso en ese momento. Es más sencillo pensarlo que hacerlo, por supuesto. Pensar en ir al banquete a agarrar algo porque no te queda otra y no quieres quedarte en desventaja con respecto a los que sí van. Planear darte la vuelta e irte al menor atisbo de peligro, pero es difícil. Una vez han puesto los ojos en ti, estás perdida.

Pero tuve suerte y fui rápida. Y estoy convencida de que salir ilesa no se debió sólo a la suerte sino a mis habilidades. Woof y Vuitton deben estar insultándome ahora mismo desde el Capitolio. Como si los estuviera oyendo.

—Mirad —les digo—... Ya sé que me he arriesgado tontamente y que me he ido de allí con las manos vacías, pero sigo aquí. ¿No? Mejor verlo todo de forma positiva.

Quedamos tan pocos que me muero de los nervios. Mi objetivo era ir a por Tina, no por venganza sino por tener algo que hacer en lugar de ir de aquí para allá perdiendo el tiempo. A la gente le hubiera gustado verme matar a una profesional.

Es una arena vertical, otra de esas en las que es siempre de día. Una serie de islas flotantes en el cielo y unidas por puentes colgantes y escaleras. Algunas más grandes y otras más pequeñas, llenas de jardines y aldeas de piedra abandonadas. Mi siguiente objetivo será ver qué están haciendo los demás. Espiarlos y ver si puedo eliminarlos. No le doy muchas vueltas porque me aterra fallar. Pienso en ello como si estuviera escribiendo un libro en el que yo soy la protagonista y en lugar de tinta estoy usando sangre. Y necesito seguir escribiendo para llegar al final y salir de aquí.

Justo cuando me pongo en marcha, oigo el sonido de varios pájaros emprendiendo el vuelo a la vez. Voy a esconderme en la maleza procurando hacer el menor ruido posible. El chico del Distrito 5 aparece en el camino segundos después. Saco uno de los cuchillos que tengo del interior de mi chaqueta y lo espío. Respiro hondo para calmar mi corazón, trago saliva pero mi boca está seca. Tengo que eliminarlo.

Lo observo un rato hasta que me ha dejado atrás, entonces salgo, apunto a su cuello, calmo mi pulso, disparo y me vuelvo a esconder. A penas puedo creerlo cuando él se da la vuelta mientras se quita la mochila y se escuda con ella. El cuchillo agujerea la tela hasta la empuñadura.

—Gracias por el regalo —dice con calma.

El tipo es bueno fingiendo calma.

Y se agacha para no ponérmelo demasiado fácil. Agarra el cuchillo y mira en mi dirección, como si estuviera pensando en matarme con él. Decido asomarme, ya sabe que estoy aquí. No tiene sentido quedarse escondida más tiempo.

—Ocho —me mira inexpresivo, cuchillo en alto.

—Eres rápido —le digo impresionada.

Él levanta la barbilla, desafiante.

—Para tu desgracia —contesta.

Cruzamos miradas por unos tensos segundos. No puede atacarme mientras esté aquí tan protegida. Sería un desperdicio de cuchillo.

—Te estaba probando —digo al fin.

—¡Ibas a matarme! —masculla.

—Bueno sí. Pero no he podido hacerlo. No me quedan aliados y no pensé que me quedaría sola tan pronto. No me vendría mal alguien competente para esta recta final.

Tal vez un cumplido ayude a convencerlo.

—Mis aliados también están todos muertos —dice—. Pero somos como seis, es lo normal.

—Para mí es pronto, más si quedan profesionales vivos. Tengo algo que proponerte.

No me fío de él y él con certeza no se fía de mí. Debería matarlo aquí y ahora, pero pensar en los tres profesionales sueltos que aún quedan me da escalofríos. No debo olvidar que esto es para los capitolinos un espectáculo y ahora mismo las cámaras deben estar sacándonos a nosotros.

—Habla —dice.

—Quiero eliminar a los profesionales que quedan y no puedo hacerlo sola. Los del Distrito 2 y la del Distrito 1. El del Distrito 10 también sigue por ahí pero prefiero quitarme a esos dos de encima primero. Sé que el banquete los separó y lo último que sé es que no han podido reagruparse. Es el momento perfecto para atacar pero no puedo hacerlo por mi cuenta. Muy arriesgado.

—Ya veo —el del 5 no me quita los ojos de encima—. En particular también quiero a la del Distrito 2 muerta a como de lugar. Fue ella quien mató a mis aliados.

—Perfecto. Entonces vamos primero a por ella —digo.

—Aún no he dicho que vaya a aceptar tu propuesta —responde.

Hago un esfuerzo para no rodar los ojos.

—Entonces... ¿Prefieres que nos enfrentemos aquí y ahora? ¿Prefieres una oportunidad de eliminarme a mí arriesgándote a que todo termine para ti ahora mismo para luego tener que matar a los profesionales tú solo si sobrevives?

Él desvía la mirada al suelo. Por primera vez deja de prestarme atención y yo entrecierro los ojos. Asumo que está poniendo a prueba mis intenciones. Quiere ver si soy de fiar y lo voy a matar a la mínima. Mi plan no es matarlo a él a la primera ocasión. No si me es mínimamente leal. Aunque en apariencia sería un momento perfecto para sacar otro cuchillo y cargar contra él, me estoy quieta.

—No. Eso tampoco suena bien. Imagino que te has ganado un aliado, al menos temporal —Bien. Salgo de mi escondite y le tiendo la mano. Él me la estrecha con firmeza—. Pero si no te importa, voy a quedarme con tu cuchillo. Y si te importa también.

Este chico es más de lo que aparenta igual que yo. Aprendí en la calle a distinguir quiénes lo son y no puedo evitar preguntarme cual será su historia y si él está pensando lo mismo de mí. Es un poco más bajito que yo y muy delgado.

—No tengo objeciones —digo.

—¿Tienes alguna idea? —pregunta.

—Ir hacia arriba —digo—. Tengo unos binoculares así que desde ahí podremos ver bien las islas de abajo.

Cuando comenzamos a caminar a una de las islas superiores, noto que no se ha guardado el cuchillo sino que lo lleva aún en la mano. Saco otro por cualquier imprevisto que pueda surgir. Sé que no he llevado una vida ejemplar y me he abierto camino en la vida y los juegos a través de engaños, tretas y extorsión. Pero me gustaría si se puede y no me pone en peligro, ser un poco más noble. Al menos por esta vez.

Si salgo de aquí. Si vivo para contarlo prometo cambiar y ser mejor persona. Me lo prometo a mí misma.

El chico no parece muy dispuesto a hacer conversación y varios minutos después, el silencio se vuelve demasiado incómodo para mí.

—¿Cómo te llamas? —pregunto.

—Si tanto te importa, me llamo Shine.

—Ahora recuerdo. Eres el que Caesar Flickerman preguntó si ibas a brillar como una estrella y tú contestaste que ibas a brillar como el sol que nos da vida y también nos la quita —se me escapa una carcajada—. Qué cursi eres.

—Sí. A mí también me pareció bastante cursi pero eso fue lo que Larius me dijo que dijera. Tiene casi setenta años, no le pidas demasiado.

—Mejor él que un novato. ¿No crees?

—Por eso le hice caso.

—Oh. Bien. A los capitolinos les gustó, supongo que eso es lo que cuenta. Por cierto, yo me llamo-

—Cece —me corta—. Lo sé.

—Cecelia, sí. Mis amigos me llaman Cece.

En la entrevista Caesar se refirió a mí como Cece. Woof decía que me haría ver más cercana y alcanzable.

—Entonces, te llamaré Cecelia —dijo luego de un silencio.

Mis labios se tuercen en una sonrisa. Es una pena que vaya a tener que matarlo al final. Una auténtica pena.


Canción: Live to tell de Madonna.

A penas había datos canon de los juegos de Cecelia. Creo que su personaje entero está construído alrededor de una frase que leí de ella en una de estas "guías de los juegos del hambre" por lo que tal vez es pseudocanon ¿? que ganó sus juegos por ser brutal con el cuchillo. A partir de eso imaginé como podría haber llegado a adquirir esa habilidad y la imaginé como una pandillera con coqueteos con el crimen organizado. Cecelia acaba casándose y teniendo tres hijos. Sé que la auto promesa de reformarse pierde valor si tenemos en cuenta que siendo rica ya no necesita de trapicheos, pero es una historia que vender al Capitolio. La historia de una niña a la que la necesidad la empujó al crimen y ahora es una ciudadana respetable de bien.

Imagino a Cecelia odiando tener que desempeñar ese papel, pero igual haciéndolo y en el fondo quiere a su familia.

El pro del 2 mató a la pro del 1. La del 2 mató al del 10. Luego ellos mataron a la del 2 y finalmente al del 2. Llegaron juntos al final, pero Shine estaba malherido y no pudo haber batalla final. Él reconoció la victoria de ella y murió de las heridas mientras conversaban una última vez.

Ana88, no he visto 127 horas pero conozco la historia de ese hombre. Hay que tener pelotas para tener lo que él hizo. Cualquier persona en su lugar se habría muerto. También pienso que Tanner no habría llegado muy lejos sin pierna. Me puse a pensar en esos tributos que acaban malheridos pero vivos, y tiene que ser horrible estar ahí en la Arena y saber que no vas a ganar pero que aún no te mueres. Tal vez hable de ello en algún fic en el futuro.

Ya vieron que me tardé unos meses. Estuve totalmente en blanco y rehice este capítulo tres veces porque me parecía mierda pura. Estoy más contenta con él ahora. Siempre digo que voy a terminar mis fics. Y en mi voluntad está hacerlo, pero la falta de inspiración con el fandom ya me juega en contra.

Espero que el siguiente tarde menos. Nadie canon. La vencedora es una chica del 2 llamada Beretta. Ya veré qué invento.

¡Saludos y gracias por leer!