Año 58 - Nacidos para morir

Dalla Waxler - 18 años

Distrito 10

"Mi corazón se rompe a cada paso. Pies, no me fallen ahora. Llévenme a la meta."


Me pesan los párpados. Tal vez debería irme ya a dormir o mi ciclo de sueño se me va a descompasar con respecto al de mis pseudo aliados. Nairy y Ansell duermen espalda con espalda, tapados por una sábana que sacaron de la cornucopia.

No me preocupa tanto si me encuentran. Tengo un buen cuchillo largo y afilado con el que me siento protegida. Sé perfectamente que si continúo acechándolos a donde quiera que vayan, podrían acabar descubriéndome, pero me hacen compañía aunque ellos no lo sepan. Este par de días he sabido que Nairy tiene una hermana mayor. Que últimamente discutía mucho con sus padres y que de haberlo sabido habría tratado de llevarse mejor con ellos. Que Ansell no veía mucho a su madre porque siempre estaba trabajando, que nunca conoció a su padre y que la mayoría del tiempo que no estaba en la escuela lo pasaba solo.

Cada vez que los escucho decir algo así, me dan ganas de sumarme a la conversación, pero no es buena idea. También tengo una personita especial que me va a extrañar y que va a crecer sin su madre si muero aquí. No importa como de sola me sienta, tengo que guardar las distancias si quiero vivir y volver con Artemius.

No hay día en que no me pregunte si fueron las teselas que pedí para poder darle a mi hijo algo bueno de comer lo que me trajo aquí. Pero no quería que él fuera otro de esos niños que se quedan pequeños por no tener nada para comer. No hay día en que no me diga a mí misma que quizá eso hubiera sido mejor que haberlo condenado a una vida sin una madre a su lado.

Pensando en él me hago un ovillo en el suelo e intento dormir.

Un pequeño ruido me pone alerta y de inmediato doy las gracias a que suelo tener un sueño muy ligero. Miro a mi alrededor. Nairy y Ansell siguen dormidos. Veo sus siluetas tenuemente iluminadas por la luna. Quizá lo he imaginado. Miro a mi alrededor buscando el origen del supuesto ruido, algún animal, otro tributo, pero es difícil de decir estando rodeados de cultivos.

Al mirar detrás de mí los veo venir y mi corazón se salta un latido. Son cuatro. Claude ya me advirtió que los profesionales suelen cazar de noche, así que posiblemente sean ellos. Los observo adentrarse entre las plantas de flores amarillas. Nairy las llamó colza. Son un buen lugar para esconderse, eso deben haber pensado cuando decidieron venir aquí a buscar. Se separan un poco, peinando la zona y de inmediato se hace evidente que no puedo quedarme aquí.

Miro a los chicos dormir, debatiéndome entre avisarlos o no. Agarro una pequeña piedra. Tal vez pueda tirársela e irme corriendo. Eso los despertaría y podrían salvarse.

De inmediato pienso que es inutil. No voy a poder defender a estos chicos. No eternamente. Y los profesionales cada vez están más cerca. Si me quedo aquí me descubrirán.

-Lo siento, Nairy, Ansell... -susurro y dejo la piedra en el suelo.

Comienzo a gatear en dirección contraria a ellos, procurando no hacer ruido o perturbar las plantas. Los brazos me tiemblan y a penas me atrevo a respirar. Obligándome a ir despacio a pesar de que mi instinto me grita que corra, logro poner tierra de por medio. Y cuando miro hacia atrás y noto que estoy a una distancia segura, me levanto y echo a correr, veloz como nunca. Un par de veces me tropiezo y caigo, pero las plantas amortiguan el golpe. Ni la molestia en las rodillas, señal de que me las he debido raspar contra el suelo, me detiene.

Salgo del campo de colza justo cuando se escucha un grito en la distancia y un cañonazo suena. Mi estómago se contrae con tanta fuerza que me dan náuseas. Un segundo cañonazo rompe el silencio cuando me siento al pie de un olivo. Estoy jadeando y me duelen las piernas y los brazos de la fatiga. Apoyo mis codos en los muslos y sujeto mi cabeza mientras recupero el aliento.

Entonces soy consciente de que Nairy y Ansell acaban de morir. La mirada se me empaña. El pecho duele. Y comienzo a sollozar.


Canción: Born to Die de Lana del Rey

Bueno, para empezar. ¡Ya he leído el libro nuevo! Si estaban dudosos sobre si se va arruinar el personaje de Snow o no, Collins lo ha hecho bien. El libro me ha gustado. Aunque muchos detalles del Alphaverse han quedado obsoletos.

Segundo, con la expectación de leer el libro, me han entrado ganas de escribir sobre THG y voy a empezar un nuevo SYOT. El prólogo está en mi perfil. Si quierse participar, envíame un privado para reservar.

Tercero, Dalla. No tenía ideas sobre ella, sólo un nombre y que quería que acechara a otra alianza porque no quería sentirse sola. Pero discutiendo el formulario de un participante de mi nuevo SYOT, surgieron. Algunas cosas de este oneshot están basadas en elementos de la ficha que Gallantgrove me envió y que concordarán con el tributo que me ha mandado para la historia :D

Stelle, pues me han quedado dos tributos de los que alguien querido más vulnerable depende. Primero Juniper y ahora Dalla. Uno una hermana y la otra un hijo. Nunca había escrito a una madre adolescente en este fic. Pero queriendo tocar cuantos más aspectos y variedad de gente posible, me parece que la historia le quedó bien.

Dani, me halaga que te gusten mis historias de #comomatarniños jaja. Tributos en la Arena es algo que me gusta escribir y se me vienen las ideas solas. Te cueste o no, lo que he leído tuyo me ha encantado siempre.

Me gusta el ritmo que está tomando el fic. Quizá si sigo así podré terminarlo antes de lo que parece. Según mi chuleta, el siguiente es un vencedor del Alphaverse. Y los demás del Collinsverse hasta llegar al año 66. Solo uno más para terminar la década de los 50. :D Me da esperanza ver que ya queda menos hasta el 75 :D :D

¡Gracias por leer y hasta el siguiente!