Año 68 - Cada yo y cada tú
Taelyn Chainsmoke, 16 años
Distrito 6
"Completamente solo en el espacio y el tiempo. No hay nada aquí excepto lo mío. Algo prestado. Algo azul. Cada yo y cada tú."
El castillo en el que empezamos los Juegos está cerrado e inaccesible. Cuando los Vigilantes anuncian el banquete y nos dicen que sólo tenemos media hora a partir de ese momento para encontrarlo, me pongo a correr de inmediato. Mi intuición me dice algo.
Mi ventaja sobre los otros tributos es que me salí del castillo tan pronto como encontré la salida. Sé que la mayoría de ellos prefirieron quedarse allí escondidos, calientes en algún rincón. Ahora me alegra haberme ido. Pasé algo de frío y me mojé con la lluvia un par de veces pero por aquí hay ríos, charcas y mucha comida. Encontré nueces, castañas y fresas por todas partes. Sobre todo valió la pena salir porque eso significa que tuve varios días más que el resto de tributos para familiarizarme con el terreno.
En cuanto Claudius Templesmith mencionó que la basura de uno es el tesoro de otro, supe que el Banquete estaría en el lugar donde aparentemente el castillo arroja sus desperdicios. No muchos de los que salieron ayer del castillo deben saber que ese lugar existe o donde está, pero yo sí. Así que corro por los senderos menos obvios pero no tan profundos en el bosque como para encontrarme con animales salvajes en dirección al basurero.
Estoy jadeando cuando llego, sudando después de correr por un buen rato pero me lo puedo permitir. He estado hidratada y bien alimentada estos días y esto vale la pena.
Ya antes de llegar se nota el olor. La peste de la basura mezclada con el aroma de la comida recién hecha. Me cubro la nariz y paso al descampado. Un maravilloso banquete aparece rodeado de pilas de muebles rotos y desperdicios. Me quedo escondida tras un montón de estiércol intentando ver algo de movimiento o escuchar algo pero parece que estoy sola.
Rápidamente corro hasta la mesa y como todo lo que puedo, centrándome en el enorme pollo asado del centro. La carne es lo que me mantendrá fuerte. Luego tomo unas cuantas botellas de cristal llenas de agua y las guardo en mi mochila. Alrededor de la mesa hay unas armaduras de hojalata empuñando diversas armas con una mano y sosteniendo una carta en la otra. Tras llenarme el estómago bien, busco la carta que lleva mi nombre y me la guardo en el bolsillo. En la mano del soldado hay un soplete que deben haber dejado para mí.
Al revisar lo que han dejado para los demás tributos, veo que las armas tienen que ver con algo de su distrito. A los del Diez les han dejado un látigo y una horca. También hay una guadaña que supongo será para el Distrito 9. Echo un vistazo alrededor. Aún no veo a nadie. Entonces arranco las armas y las tiro lejos, entre las montañas de basura.
Un tributo aparece en el descampado. Mi cuerpo se paraliza del miedo cuando lo veo correr hacia mí al comprender que posiblemente quería tenderme una emboscada al salir del banquete pero al verme destruir las armas decidió actuar. Calculo que aún estoy a tiempo de huir, así que echo a correr en dirección contraria.
Una chica aparece cerca de mí desde detrás de un carro de madera desvencijado. Un grito se me escapa sin que pueda evitarlo. Este par parecían tan asustados y poca cosa en el Capitolio y míralos ahora, tendiendo trampas.
—¡No! —exclamo, a pesar de que no es lo más inteligente.
Ambos trabajan juntos, por supuesto que ninguno va a tenerme lástima. Intento huir por cualquier lado, pero no importa qué dirección tome, ellos se posicionan rápidamente para cortarme el paso. Me oigo chillar, llorar, rogar con cada paso que doy. Ambos están cada vez más y más cerca.
Acabo subiéndome a la mesa por algún motivo y corriendo de un lado a otro mientras pateo todo lo que puedo intentando darles en la cara. Cuando ellos también empiezan a tirarme a mí restos de comida, algo me empuja a encender el soplete en dirección a la chica. Su coleta se prende y ella grita y ni siquiera trata de perseguirme cuando salto de la mesa y me alejo corriendo. Al mirar atrás veo que el chico si se va detrás de mí pero cuando ella lo llama se detiene y se queda ahí parado unos segundos antes de volver sobre sus pasos. La última vez que miro atrás antes de perderme en la maleza, es su cabeza envuelta en llamas mientras rueda por el suelo. Después corro hasta que me duelen las piernas y me arden los pulmones. Hasta que me entran náuseas y siento que voy a vomitar todo lo que me he comido en el banquete de un momento a otro. Por suerte no lo hago.
Apoyándome en el tronco de un árbol, espero a que suene el cañón pero nada sucede. La chica ha vivido, lo único que me alegra es saber que esas quemaduras no se le van a curar pronto. Le está bien empleado.
Después me escondo. El sobre en mi bolsillo está arrugado, así como el contenido. Una de las cartas es de mi madre. Comienzo a llorar en cuanto reconozco su letra. Hay otra de papá y de mis abuelos y una foto vieja de cuando Sucio era cachorro. Han pasado meses desde que murió pero aún lloro cuando me acuerdo de él. Me quería más que muchas personas. Si hubiera sobrevivido a aquellos tornados habría estado muy triste sin mí. Una parte de mí piensa ahora que fue lo mejor que le pudo pasar. A veces, incluso metida en este lugar, aún tengo la sensación de que me sigue a donde quiera que vaya.
Limpiándome las lágrimas y los mocos en la sucia manga de mi uniforme, sonrío. Algo que jamás pensé que haría mientras estuviera aquí.
Canción: "Every you, every me" de Placebo. Fue difícil encontrar un significado a esta con la edición. Al final me centré en facetas de nosotros mismos que no pensamos que tenemos o que tienen otros.
Estos personajes son de "el chico de los ojos azules", un fic que escribí hace años para un amigo invisible. Irina del Distrito 1, la ganadora, no aparece, pero al escribir le tomé cariño al personaje de Taelyn y quise escribir más de ella.
Irina la imaginé como una chica rubia como es común en el distrito pero con una piel muy, muy pecosa y que no gustó en el Capitolio.
Dani, a mí tampoco me cae bien Augustus ajaja lo imagino como el típico alumno que les hace la pelota a los profesores solo que con el Capitolio. Creo que en general en el Distrito 1 tampoco cae bien entre los vencedores porque intenta menter mano incluso cuando es el recién llegado. En la guerra se lo cargarían los rebeldes.
Anius, qué bien que te haya gustado Glitch! Lo imagino quejoso y hablador jajs y sobre los duendecitos, son mi pequeño homenaje a un syot en español que ya no está online, pero fue el primero que leí en español, y había gnomos por ahí también, tal y como tú dices, no mortales pero sí molestos. Uno era inofensivo pero si se juntaban muchos podrían ser peligrosos.
Bruno, hola! Lo malo de hacer un oneshot por año es que todo queda en el aire, pero no te equivocas. Habría quienes se contentasen con sus afanes separatistas, quienes tuvieran favores de algún tipo, quienes decidieron que no querían perder más y quienes no. Un lugar con tanto control sobre las personas, que hasta deciden por ellos su dieta o la cantidad de comida que reciben, que les organizan el día entero, me cuadra que empezase así. Igual ahora mismo cambiaría el apellido del alcalde, y no lo haría un Coin. El D6 era transporte. :D
Bueno, con los juegos de Pyro terminamos esta década! Siete historias para acabar el fic.
Gracias por leer y hasta el siguiente!
