"¡Kikirikiiiii!" Gem dio su saludo al sol irrumpiendo el sueño de Michiru, abrió los ojos con pesadez siendo el techo lo primero que diviso, con pereza se incorporó en la cama, paso unos segundos de contemplación de su estado actual, antes de levantarse y correr al cesto más cercano.

No se sentía mejor…


Las náuseas le dieron la bienvenida apenas empezar el día y ahora también la fatiga y la hinchazón se añadían a la fiesta.

Además de que sus pechos dolían, todos síntomas de acuerdo a la guía de embarazo que había leído en internet, así que… si, sus esperanzas se estaban esfumando una a una.

Y por supuesto, aún no había señales de Shirou…

"¿Escucho lo que dije?" Una mujer de porte maduro, piel aperlada, cabellera negra, vestida con un top blanco y una falda roja, zapatos altos y un ostentoso collar de perlas detuvo su palabrería al ver a la joven Tanuki mirando al vacio y no a ella.

Michiru estaba haciendo una consulta de ayuda para la cooperativa, apenas y parpadeo ante el aparente mal humor de la mujer, parecía irritada desde un principio al ver que alguien tan joven como Michiru seria la que atendiera su consulta.

"Lo lamento señora… Aida, puede repetir eso ultimo… o tal vez un poco al inicio por favor" Pidió un tanto desganada mientras se aseguraba de escucharla esta vez.

Ah por supuesto, Michiru ahora estaba de un humor "encantador" para lidiar con las personas, aunque la chica era ajena a esto último, para ella estaba haciendo el trabajo de siempre.

La mujer, aunque mirándola de mala manera, empezó de nuevo.

"He vivido aquí por más de dos meses, instale mi negocio de belleza el mismo día que me mude y ahora un beastman extraño viene de la nada y se instala con un negocio igual al mío justo en la misma cuadra que yo, lo que vengo a consultar es ¿Qué puedo hacer al respecto legalmente?" La mujer resumió en voz alta, Michiru no era una experta en leyes… pero incluso ella sabía que eso no era más que un montón de boloña.

Respiro hondo mientras unía sus dedos como un ritual para mantener la calma.

"Creo que debería aprender a coexistir con el nuevo negocio" Michiru lo dijo como si estuviese aburrida de escucharla, aunque para ella solo le señalaba lo obvio.

"¿Disculpa?" Parecía habérselo tomado a mal.

"Es decir, no puede pedirle simplemente que cierre su negocio, eso sería de lo peor" Intento ser razonable, pero Aida no pareció ir en la misma dirección que Michiru.

"¡Pero yo llegue primero! ¡Estoy perdiendo una parte importante de mis clientes! ¿Ese buitre puede salirse con la suya y ya?" Subió innecesariamente la voz alterando equivalentemente a la pobre chica.

Michiru la miro de manera agobiante.

"(Por dios, compórtese como una adulta señora)" Se mordió la lengua mientras encerraba eso dentro de su mente, al final suspiro para dar la respuesta más razonable que podía pensar "Lo lamento, pero a veces las cosas no son como queremos, lamento no poder ayudarla"

La mujer hizo una mueca de puro desdén antes de ponerse de pie "Bien, iré directamente al ayuntamiento, tal vez ahí encuentre a alguien útil"

Michiru casi enterró las garras en el brazo del sillón, de no ser por su pelaje probablemente una vena se vería en su frente, pero aun así decidió abstenerse de entrar en una pelea innecesaria.

"Espero que puedas cobrar este sábado, perra" Lo dijo con bastante desprecio, logrando que incluso Michiru jadeara de indignación y casi se levantara a perseguirla, antes de azotar la puerta de la oficina de ayuda.

"¡Mucha suerte con eso!" Michiru le dijo en voz alta buscando tener la última palabra.

Al no tener respuesta de vuelta solo se derrumbó en el sillón antes de esperar al siguiente consultante.


"Si, acaba de llegar a la ciudad, ¿es un encanto no?" Aya lo dijo con una sonrisa irónica y bastante sarcasmo, todo mientras ponía una mano en su mejilla y miraba a la desanimada Michiru.

Al ser de un comercio local relativamente popular, Aya solía tratar tarde o temprano con todos o al menos la mayoría de los nuevos, y para su desgracia la mujer loro había tratado ya con la temperamental mujer.

Sentía que tenía que desahogar lo de esta mañana con alguien y tuvo que hacer un recado en la tienda de Aya así que casualmente termino contándole su pequeña experiencia.

"Por lo general puedo manejar a gente agresiva, (Pero no hoy…) pero no a las de su tipo" Suspiro con la mirada baja.

"¿Shirou no estaba ahí? Estaba segura de que tu caballero blanco no dejaría que alguien te hablara así" con una mirada y voz picaras, Aya quiso cambiar el tópico, tal vez cotillear y provocar a Michiru cambiaria su humor, aunque en cambio Michiru no pareció movida en absoluto, incluso se vio más decaída que antes, todo a la mención del lobo.

"Shirou… salió de la ciudad por negocios…" Michiru no se dio cuenta de lo triste que sonó al decir esa oración, Aya en realidad no sabía que tanto había cambiado la relación de Michiru con el mayor desde el enorme incidente con ella y los humanos o el del concierto de la iglesia del lobo plateado, pero pensar que tal vez su predicción se había vuelto realidad… Aya sonrió de manera espeluznante, Michiru se dio cuenta de que era lo que había sugerido, poniéndose roja hasta el punto de que su pelaje no podía ocultarlo.

"¡Tienes que contármelo todo! ¡Hasta el último detalle!" Aya la tomo de las manos, transformándose en su forma aviar en el proceso víctima de la emoción mientras sus ojos brillaban con intensidad.

"Y-yo yo n-no, wa awa wa awa" Intento negarlo todo como lo había hecho en el pasado, pero la cabeza le daba vueltas, Michiru había olvidado lo mala que era mintiendo, sobre todo cuando a quien intentaba mentir ya sabía la verdad, no encontró nada más que hacer "¡Gyaaaahhhhh!" Se soltó del agarre de Aya tomo sus cosas y salió corriendo mientras chillaba golpeando la puerta al salir.

Aya se quedó detrás del mostrador dando saltitos y riendo por la emoción.


Aun no lograba comprender el que seguía haciendo fuera de la seguridad de su habitación.

Creyó que salir de casa después del trabajo la ayudaría a mejorar su humor, pero estar rodeada de gente estaba teniendo el efecto contrario.

Todos los ruidos le parecían demasiado altos, los olores demasiado fuertes y la luz demasiado brillante.

La tienda de helados, creyó que si algo podría hacerla sentir mejor, era una golosina fría y ver a Nazuna para tener un rostro familiar con quien pasar el rato y olvidarse un poco de su situación, la chica zorruna había encontrado en espacio en su agenda para dárselo a su mejor amiga.

Pero algo era evidente, y Nazuna podía notarlo, el manerismo de Michiru, su falta de conversación, la extraña mirada que dirigía a sus alrededores, Nazuna sonrió con obviedad.

"Se que es casi imposible, pero ¿Ocurre algo malo? Pareces molesta o al menos incomoda" Le cuestionó a su mejor amiga inclinándose hacia ella.

Michiru se alarmo por unos segundos por lo perspicaz que podía llegar a ser la chica zorro, aunque se puso feliz por saber que a Nazuna le importaba, tal vez… ¿podría confiarle su problema?

... Mejor no.

Había considerado contarle sobre su situación antes… pero al final, sentía que esto debía hablarlo con Shirou antes que nadie, eso sumado a su miedo latente de ser juzgada, enserio quería a Nazuna, pero si llegaba a hablar de su situación desde la comodidad de su posición, eso más la facilidad que tenía usualmente al expresarse de ella… temía escuchar algo que realmente no quisiera oír.

"No, estoy bien" sonrió para disipar las sospechas de la chica, Nazuna no parecía segura de creerle, pero ella no era del tipo entrometida, así que decidió dejarlo pasar.

Hablaron de cualquier cosa que pudiese mejorar el humor de Michiru, aunque no estaba muy participativa, realmente disfrutaba la compañía de Nazuna, todo mientras comían la enorme copa de helado que habían pedido para cada una.


Fue una salida corta, aún quedaba algo de sol, pero Michiru se sentía exhausta en varios sentidos.

Ambas caminaban a casa, pero Nazuna aun notaba el cómo Michiru caminaba perdiéndole el ritmo y quedándose atrás por momentos, mirando el pavimento a sus pies mientras su semblante episódicamente se hundía en la melancolía de una mueca agobiante.

Y la razón era que Michiru no podía dejar de pensar en "Eso"

Nazuna suspiro antes de frenar su andar.

"¿Segura que todo está bien? sé que me dijiste que sí, pero si quieres hablar de algo puedes decirme" Nazuna tuvo un nuevo aire de insistencia, solo pudiendo pensar en que, si ella estuviese decaída, probablemente Michiru no dejaría de insistir hasta poder ayudarla.

Michiru se detuvo por un momento, respiro hondo ahogado el hecho de que la preocupación de su amiga casi la conmueve hasta las lágrimas, paso su brazo por sus ojos para cortar el escape de sus lagrimales.

Nazuna era su mejor amiga, enserio quería decirle… pero aún tenía que esperar.

"Algo ocurre, pero… necesito un poco de tiempo para poder hablarlo, es vergonzoso, se supone que debo tener todo en orden mientras Shirou no está, pero estoy perdiendo el control de algo y no sé qué hacer" Michiru no aparto la vista del suelo mientras hablo, Nazuna coloco una mano sobre su hombro.

"No creo que Shirou espere que te rompas la cabeza intentando hacer su trabajo, cuando estés lista para hablar, puedes decirme lo que sea" Repentinamente Michiru abrazo a Nazuna, sobresaltándole, pero no impidiendo que devolviera el abrazo.

"Gracias, cuando sea momento, te lo dire" Replicó sencillamente, dejando todo lo demás al aire.

Después de despedirse de Nazuna en la intersección cada una fue a su edificio.


Apenas llegar a la cooperativa y saludar a Gem y a Melissa, fue directo al baño, afortunadamente no parecía haber nauseas a la vista.

Su cuerpo seguía sintiéndose como una esponja hinchada, pero al menos aun estaba en buena forma como para moverse con normalidad.

Después de lavarse la cara y los dientes se detuvo un momento frente al espejo, reviso todo su cuerpo dándole una atención especial a su vientre, levanto su playera para darle un vistazo directo, si acaso es que estaba embarazada, aún faltaba mucho para que su vientre comenzara a crecer.

Si ese era el caso "¿¡Porque demonios lo noto más grande!?" Michiru se preguntó con el rostro azul de puro terror, mientras sujetaba su vientre, la peor crisis de Michiru estaba dentro de su cabeza.


Aya es un personaje del manga, para quienes tengan la duda, ella es team Shiromichi así que la tenia que poner en la historia, Espero que fuese de su agrado, los vere en otro capítulo.