Dos días enteros habían pasado, solo dos miseros días, y realmente no podía decir que estaba mejorando.
Las náuseas estaban a la orden del día, en especial después de haber comido, su cuerpo dolía en diversos lugares, en especial sus pechos y empezaba las mañanas sintiéndose tan hinchada y torpe que no tenía ánimos de hacer nada.
Después de terminar sus labores como tutora beastman, que con esfuerzo había logrado no dejar que su reciente mal humor interfiriera con su trabajo, se dedicaba a holgazanear en distintos lugares, por ninguna razón en particular esta vez había elegido la oficina de Shirou, que había permanecido cerrada desde que se fue.
Por el momento solo le quedaba echarse en el sofá y fundirse con el acolchado del mismo, no le quedaba más, solo esperar a que se cumpliera el mes y pudiera usar la prueba para que esta sellara su destino.
Al menos Shirou ya habría vuelto para entonces.
El guardián de la oficina de Shirou, Kuro, quien no había podido acompañar al mayor, permanecía en su percha mirándola de manera soporífera.
"¿El día suele durar tanto?" Le pregunto a la corneja, viendo que el sol aún se alzaba por la ventana.
"Si sigues holgazaneando así, claro que lo hará" Una voz bromeo con ella mientras esta hablaba sola.
"¡S-señora Melissa!" Michiru se incorporó recta en el sofá "Y-yo… yo solo" Lo último que quería era que Melissa pensara que se estaba convirtiendo en una vaga.
"No te pongas tan tensa Michiru, no soy quién para decirte que hacer en tu tiempo libre" Melissa aclaro rodeando el sofá mientras encendía la aspiradora.
Pudiendo bajar un poco la guardia, Michiru observo a Melissa aseando la oficina por algunos segundos antes de preguntarse: ¿Podría seguir viviendo aquí? Entendía en medida los valores de los Horner, sabía que ellos no la menospreciarían o la echarían por su situación, pero, aun si le permitían quedarse, le preocupaba que se ella se convirtiera en una molestia a la larga.
Quería a los Horner como una segunda familia… tal vez lo mejor sería...
"¿Extrañas a Shirou no es cierto?" Melissa dijo espontáneamente sin mirar a Michiru mientras seguía aspirando la alfombra.
"¿¡Eh!?" Eso vino de la nada y Michiru no estaba preparada para responder.
"Te comportas rara desde que se fue, debe ser difícil estar sin tu novio" Había una peligrosa cantidad de picardía en su voz.
"U-un momento, porque cree que somos…" Ninguno de los dos había ensayado una respuesta para eso.
"No son demasiado discretos Michiru" Melissa le informo, haciendo que los colores se subieran al rostro de la tanuki, las cosas que podría haber visto la mujer wombat le provocaban terror y vergüenza "Hahaha~ es broma, es más una corazonada"
Michiru trago grueso ante el inusual sentido del humor de Melissa.
"Pero comparado a como estaban las cosas cuando recién llegaste, parece que se llevan mucho mejor, ¿Lo recuerdas? solían discutir por cualquier tontería, parecía que no podían dar dos pasos sin hacer enfadar al otro, ahora te ves mucho más feliz cuando él está cerca" Melissa dijo en un tono enternecedor, la expresión de Michiru cambio a una sorprendida mientras ponderaba las palabras de Melissa "Y Shirou no es la excepción…"
Michiru no oculto su interés en esa frase "¿El hablo de mí?" sus orejas se alzaron mientras miraba a Melissa por detrás del respaldo del sillón, considerando que podía contar a los amigos de Shirou con una mano, la oportunidad de descubrir algún pensamiento sobre ella que el lobo no hubiese compartido con ella era invaluable.
"No directamente, pero siempre está al tanto de ti, aunque dice que no quiere entrometerse en tu vida privada o mientras te diviertes con tus amigos" Melissa explico mientras aspiraba debajo del librero de la oficina.
"Oh…" Era cierto, cuando se trataba de Nazuna, Nina, Jackie, Los Osos o Aya, Shirou siempre parecía mantenerse al margen para no intervenir en sus amistades, como si el mismo se viera como una molestia...
"Cuando te mencionamos suele estar mucho más atento a la conversación, también suele sonreír de vez en cuando, desde que trabaja aquí creo que nunca antes lo había visto sonreír así, hasta que llegaste" Michiru tuvo un leve sonrojo mientras sonreía tímidamente "Para pensar que ustedes dos terminarían juntos, es adorable" El rostro de Melissa se volvió un poco incómodo "Aunque nunca imagine que a Ogami le gustarían las chicas jóvenes"
"Oh, si claro jaja~" Quería pensar que Shirou no solo estaba atraído por su físico, ya que ella misma no se consideraba de… grandes ligas.
"Pero bueno, ya fue suficiente de entrometerme, espero que vuelva pronto, tiene bastante papeleo acumulado, aunque Gem ha intentado cubrirlo en su ausencia, también tiene una chica a la que darle atención" Melissa ya había terminado de aspirar, después de guardar la aspiradora en el armario salió por la puerta sin decir más.
Michiru se volvió a acostar en el sillón, desde que habían empezado a salir, se había asegurado de que su relación fuera lo más practica posible, nunca había ponderado el cuanto afecto Shirou sentía por ella, y realmente le aceleraba el corazón de solo intentarlo.
Si realmente la quería en su vida y estaba dispuesto a aceptar la responsabilidad, el siguiente paso sería… bueno tal vez estaba exagerando, no es como si tuvieran que casarse o algo así… estaba segura que Shirou era tan apático del matrimonio como lo era ella, la palabra en si se repitió una y otra vez en su cabeza dejándola aún más avergonzada.
Sus padres iban a enloquecer.
Y aun así se estaba poniendo tan ansiosa en el buen sentido que no podía quedarse quieta en el sillón, pataleando mientras sujetaba su vientre y sonreía enamoradiza.
Tal vez era hora de volver a su cuarto.
Esa misma noche.
Estando en cama, aun no podía resolverse a dormir, su mente aun deambulaba entre los diversos pensamientos que invadían su cabeza, buscando soluciones que terminarían llevándola a un callejón sin salida en sus propios esquemas.
Tampoco podía dejar de masajear su vientre, era casi un reflejo involuntario, aun sabiendo que era demasiado pronto para que este hiciera cualquier cosa, o que, si su suerte era distinta, tal vez no había nada ahí.
Suspiro víctima del agotamiento y la frustración, miro su teléfono para ver como otros preciados minutos de sueño escapaban de sus manos.
Pero al menos podía estar orgullosa de como manejaba la situación hasta el momento, a pesar de que podía estar más irritable, no había tenido otros cambios de humor que le provocaran algún desplante vergonzoso en público.
Ninguno… absolutamente nada.
"Hic~ sob~" …Mierda.
Empezó a temblar, sus ojos se cristalizaron por completo mientras sollozaba sin poder controlarse mientras se remolineaba en la cama buscando una posición que la hiciera sentir cómoda, sin éxito… era como si las emociones que la asolaban desde que Shirou se fue, junto con las dolencias de los últimos días, hubiesen venido diez veces más fuertes a vapulearla.
"Sob~ Ughh~ ¡Vuelve de una vez maldición! Hic~ Sob~" Maldijo a la nada mientras lloraba desconsoladamente e intentaba dormir.
Y así, cuatro días más habían pasado, cuatro días en los que Michiru llevaba una guerra constante contra su propio cuerpo mientras intentaba salvar su psique de desmoronarse por la presión, ahora lo sabía, era MUY probable que realmente estuviese embarazada, no tenía caso negarlo, intentaba hacer las paces con la idea, pero la idea no quería hacer las paces con ella, en cambio constantemente la abofeteaba con los síntomas que podían arruinarle toda la tarde sin problemas.
Sentirse hinchada, malhumorada, agotada y con nauseas era lo más común en los últimos días.
Aunque no dejaría que los Horner se dieran cuenta tan fácilmente, podía simular estar perfectamente mientras se concentrara en ello y no bajara la guardia.
Esta tarea era mucho más difícil en público.
Esto no la animaba a salir del edificio en su tiempo libre, por eso pasaba la mayor parte del tiempo después del trabajo en la oficina de Shirou o en su habitación, donde podía ser miserable a gusto.
Y esto obviamente a Melissa empezó a preocuparle, aun con la guardia en alto, los cambios en los hábitos de Michiru le decían que algo pasaba con ella, así que decidió de la manera mejor intencionada que tal vez era buena idea que Michiru saliera a tomar el sol "Michiru, necesito un par de cosas para la despensa, ¿puedes ir a la tienda?" Respondiendo al llamado y sin ganas, Michiru se levantó del sofá de la oficina de Shirou, mientras por dentro sentía como su alma protestaba contra la idea de ir afuera.
"C-claro…" pero no podía negarle una petición a Melissa.
La tienda de abarrotes no estaba lejos, era un recordatorio constante de que esto no sería más que un recado de más de treinta minutos cuando mucho para aliviar sus ansias de volver al interior lo antes posible.
No había muchos factores que pudieran hacer de esto algo más agotador de lo que debía ser… excepto claro.
"Pequeña Tanuki~" Una voz innecesariamente melosa y con un ápice de burla susurro a su oído activando todas sus alertas.
Como no podía tener mejor suerte, se trataba de Marie.
"H-hola… Marie" A este punto no podía llamarla comadreja, pues se conocían desde hace más de un año.
"… Visón" Puntuó de manera seria corrigiendo a Michiru, espera… ¿cómo había?
"Claro, ¿puedo ayudarte o…?" Iba a preguntar solo por cortesía, Marie la interrumpió en seguida.
"Me alegra que preguntes" Dio su ofrecimiento por concedido "Tengo un trabajo en el cual encajas perfectamente, hay un club nocturno en el cual unos chicos requieren de buena comp… ¿espera a dónde vas?" Marie intento acercarse a Michiru quien empezó a alargar sus pasos para hacer distancia de ella.
"Paso, eso suena sucio desde el principio" Sonaba por completo como el tipo de cosa que la metería en problemas de seguro, sin Shirou cerca era muy probable que terminaría mal y no involucraría a su bebe en eso… esa palabra le dio escalofríos.
"Vamos, aun no hablamos de los beneficios" Marie intento rodear a Michiru con su brazo, no sabía porque, pero el tacto de Marie se sintió… repelente.
"¡Suéltame!" Le bramo de manera involuntaria asustando a la visón y a alguno que otro transeúnte mientras se apartaba bruscamente del agarre de Marie.
Esto sobresalto a la Visón, pero lejos de parecer molesta o algo además de una ligera sorpresa, esta se volvió intrigada de inmediato por esa reacción.
"¿Algo te ocurre no es así?" Su expresión curiosa solo incomodo más a la Tanuki.
"N-no se de que hablas, solo me molesta la gente insistente" Se puso a la defensiva, cruzándose de brazos y mirando en dirección opuesta a Marie.
"No te preocupes, lo averiguare yo misma, te dejare ir esta vez" Marie le aseguro en un tono presuntuoso para luego empezar a alejarse, dejando a Michiru sola en la acera.
De todas las personas, la peor para conocer su secreto era Marie, por todas las formas en las que podría sacar ventaja de ella, por dios que necesitaba volver a la cooperativa, lo mejor era terminar lo antes posible.
Una vez que llego a la modesta tienda de abarrotes y consiguió todo en la lista de Melissa, estaba segura que lo peor había pasado, pero obviamente la vida no podía ser tan amable con ella, y estaba a punto de recordárselo.
Michiru termino encontrándose de frente con otra cara lamentablemente conocida.
Una peor que Marie.
Aida, la mujer loca a la que había hecho enfadar en su consulta, la esperaba justo afuera de la tienda de abarrotes.
Probablemente la había visto entrar y ahora la esperaba afuera.
"Por supuesto ¿porque no?" Se pregunto a sus adentros, intentando evitar el mínimo contacto visual con ella, mientras el tendero terminaba de empacar sus compras.
Al salir de la tienda Michiru intento pasar de largo a un paso veloz sin voltear a ver a la mujer "(Si no la veo no está ahí, si no la veo no está ahí)" pero Aida no parecía haberse cruzado con ella por casualidad.
"Alto ahí, mocosa" La sujeto del brazo deteniendo su escape, parecía haber dejado de lado su falsa etiqueta, ahora hablaba como si fuese un matón cualquiera, incluso su vestimenta era bastante común en contraste con su primer encuentro "Fui al ayuntamiento a presentar mi queja y adivina que paso"
"¿La desecharon?" Michiru preguntó de manera obvia, sacudiéndose su agarre y tomando distancia.
"No sé qué clase de influencia usaste, pero nadie me jode de esa manera y sale entero" Michiru casi tuvo un tic al verse amenazada por tal estupidez, desde su incidente en Rabbit Town, odiaba que le hablaran de esa manera, especialmente en su estado actual.
"No use ninguna influencia, se lo dije, no puede cerrar el negocio de otra persona solo porque no le conviene, es una petición estúpida, ¿Por qué no lo entiende?" Michiru alzo la voz frustrada mientras intentaba mantenerse firme, pese a que aún le intimidaban las personas como Aida.
"Oh entonces yo soy estúpida" Aida replicó poniendo palabras en su boca, mientras hacía más notorio que estaba molesta, Michiru tuvo que amarrar su lengua para no responder un espontaneo "SI"
"Yo nunca… *PAF!*" Fue tan repentino que no pudo reaccionar, Michiru cayó al suelo producto de un fuerte y solido puñetazo a su mejilla por parte de Aida, no pudo ni suspirar por la sorpresa.
Hasta ahora, Michiru no sabía que Aida en efecto era una Hiena… figurativa y literalmente hablando.
Los víveres de Michiru se desparramaron en el suelo, las cosas frágiles que venían en frascos se arruinaron al instante.
"Lidio con un montón de mierda desde que vivía en el exterior, no creas que no le daría una golpiza a una pequeña perra como tú" Aida ignoraba por completo que Michiru había dejado de escucharla desde hace unos segundos, se puso de pie tambaleándose y la miro con un semblante sombrío y fulminante, que delataba por completo que Michiru ya no estaba escuchando a la razón, tal vez era el dolor ardiente en su mejilla y el sabor a sangre dentro de su boca, la humillación que le provocaba el ser tratada así, el cómo las compras de Melissa se habían arruinado, su potencial embarazo, o tal vez todo junto.
Pero Michiru solo podía pensar en hacerle daño a la mujer frente a ella.
Aida aún seguía hablando, tal vez lanzando insultos a Michiru, no tenía idea, no estaba escuchándola, estaba demasiado enfadada para eso.
En una situación normal, Michiru hubiese intentado manejar la situación de otra manera, tal vez apelar a la razón de la mujer una última vez, pedir ayuda a alguien que pasase por ahí, o haber usado sus poderes para salir del lugar lo antes posible.
Pero todo eso no formaba parte del flujo de pensamientos de Michiru, solo tenía algo en mente, pelear, devolver el daño multiplicado por diez si era posible.
inconscientemente, sus usualmente inofensivas garras de tanuki se estaban convirtiendo en afiladas garras curvas, propias de un felino gigantesco, sus brazos y piernas también aumentaban su musculatura, en contraste con sus brazos de gorila y su cómico tamaño, estos eran un musculo definido, denso y amenazante, sus colmillos empezaban a pronunciarse hasta casi salir de sus labios, podía sentir su garganta arder mientras gestaba un gruñido gutural.
Aida aún seguía hablando, desacatando a Michiru de todas las maneras posibles, no tenía idea del peligro en el que estaba.
Los vere la próxima semana, recuerden dar review, algún comentario, un refuerzo positivo y así podre subir el siguiente capitulo a tiempo.
