Desde que había llegado a Animacity, nunca había entendido la animosidad de los beastman a enfrentarse unos contra otros, ya fuese por las estupideces más pequeñas o las más banales, lo veía como algo tonto, sin sentido, vulgar…

Realmente no sabia cual era su posición al respecto ahora, ya no más.

Lo odiaba, sentirse pisoteada como un tapete por una persona tan desagradable como la Hiena frente a ella, era un sentimiento de lo más sofocante, humillante, asqueroso, ella no era así, ni siquiera en su etapa más joven e ingenua, nunca se metió en una pelea sin sentido, ella nunca se decantó por la violencia, solo la reservaba para defender a sus amigos y a los indefensos, pero ahora no podía simplemente dejarlo pasar, el animal dentro de ella pedía una retribución.

"(Ella empezó, Ella empezó, Ella empezó, Ella empezó)" Se repitió una y otra vez mientras sentía como su pelaje se erizaba, tal vez una excusa para ella misma y el poco recato dentro de ella que le suplicaba que se detuviera mientras aun podía.

¿Qué haría Shirou? … Probablemente, él ya la habría embarrado contra el concreto… si, él siempre se tomaba su libertad para lidiar con la escoria de la ciudad, si el supiera de esto probablemente él lo aprobaría, ¿y si él lo haría porque ella no?

"Hey, ¿qué tanto murmuras perra?" Aida la provoco de nuevo, Michiru no se había movido desde que se había puesto de pie tras ese primer golpe, ¿tal vez la había dejado al borde de las lágrimas? Llorar no haría que se compadeciera de ella, se acerco con un nulo cuidado para darle otro golpe y enseñarle su lugar.

Michiru también se preparaba para saltar sobre ella…

Sin embargo, alguien sujeto a la Hiena por la muñeca con bastante fuerza, suficiente como para que su muñeca doliera, este individuo empezó a jalarla hacia atrás, lo más lejos posible de la iracunda Tanuki.

Al mirar de quien se trataba, pudo reconocer al sujeto en cuestión, era uno de los tipos que vivía en la cooperativa.

Mas específicamente, un lobo blanco, este le dedicaba una mirada de muerte, completamente carente de emociones, más que intimidarla esto irrito a Aida quien salió rápidamente de su sorpresa para dirigir su colera al recién llegado.

"¡Oye imbécil suéltame!" En un potente gancho intento golpear a Shirou con su mano libre, pero este giro su muñeca haciéndola perder el equilibro y lanzándola un par de metros lejos de él y Michiru.

Aida no tenía idea de que había pasado, pero no iba a dejarlo así, intento ponerse de pie, estando dispuesta a llevar esta riña aún más lejos, pero al levantar la mirada, pudo sentir un aire aplastante que desprendía la sola presencia de Shirou, su mirada de puro desprecio derramado sobre ella.

Aida sintió intimidación por primera vez en mucho tiempo.

"Tsk~ Váyanse al diablo los dos" Dicho esto, volvió a su forma humana, se puso de pie y corrió lejos del lugar aun sosteniendo su muñeca, buscando no estar a solas con el par lo antes posible.

Shirou suspiro de puro y agotante hartazgo, pero no duro mucho tiempo pues su prioridad inmediatamente se convirtió en Michiru, asegurarse de que estaba bien y evitar que siguiera en ese estado de cólera, no sabía que había pasado o como eso podía afectar a sus poderes, así que devolvió su atención a ella.

Pero para Michiru, en el mismo momento que Shirou había hecho acto de presencia, había dejado de estar furiosa, incluso Aida había dejado de existir, su cuerpo volvió a la normalidad en un suspiro, pues en su mente solo pudo prevalecer un solo pensamiento, lo feliz que estaba de ver a Shirou.

El mayor llego a su lado en un parpadeo adoptando su forma humana, tomo su rostro con suma delicadeza revisándolo meticulosamente, poniendo una atención especial en el moretón morado en la mejilla de Michiru, limpio un pequeño hilo de sangre bajaba por la comisura derecha de su labio, de nuevo Shirou bufó ante esto como si no pudiera concebirlo.

"Vamos a la cooperativa" Tomándola de la mano inicio una marcha apresurada de vuelta al edificio de la cooperativa, en cuanto a Michiru, su respuesta cognitiva era mínima, parecía estar en un trance, solo sus piernas parecían cooperar, solo así pudo dejarse llevar de la mano intentando seguir el ritmo del mayor, olvidando por completo el intentar salvar lo que pudiese de los víveres de Melissa.

Su cabeza estaba hecha un lio, pero no cabía en felicidad, por el simple hecho de que Shirou estaba ahí, por un momento, incluso también olvido aquello que era sumamente importante, aquello que debía contarle al peli níveo lo antes posible.


"¡Michiru! ¡Cuanto lo siento! ¿¡Estabas intentando esconderte de ella no es así!? ¡No debí enviarte allá!" tras enterarse de lo ocurrido, Melissa se disculpó profundamente mientras atendía la herida de Michiru, a pesar de ser solo un moretón y un corte interior en la mejilla y el labio inferior producto del impacto con sus dientes, Melissa no escatimo en cuidado para con ella, ahora sujetaba una bolsa de hielo torpemente contra su mejilla.

Michiru se sentía como una niña pequeña.

"No se disculpe señora Melissa, lamento mucho lo de sus cosas, las repondré luego, lo prometo" Michiru intento calmar a la mujer mayor, pues no era cierto en absoluto que esto hubiese ocurrido por ella.

"Ni hablar, ya las comprare luego, lo importante ahora es bajar ese moretón y asegurarnos de que esa mujer reciba su merecido, quédate con esto hasta que baje la hinchazón" Melissa le entrego la bolsa de hielo a Michiru.

La mujer se dirigió a la cocina del lugar y se perdió de la vista de la chica, ahora estaba a solas, paso unos segundos pensando en su inquietud más grande, miro la oficina de Shirou aun entreabierta.

Los pensamientos que habían pasado por su cabeza durante su pequeño episodio se reprodujeron como una cinta, Shirou manejo la situación de una manera muy distinta a lo que ella había fantaseado de esa manera tan burda, había subestimado a Shirou, el mismo que había perdonado la vida del criminal de Alan frente a ella, no podía perdonarse que había desestimado aquel suceso, devolviendo su imagen del lobo a la peor impresión que tenia de él.

Y lo que más la atormentaba, él la había visto en uno de sus peores momentos, no sabía que tanto había presenciado, pero solo un tonto no podría deducir lo que tenía planeado hacer en aquel momento, donde se veía más como un animal que un humano-animal, le asustaba, lo que Shirou podría estar pensando de ella en este momento, lo decepcionado que podía estar de ella.

En otras palabras… le asustaba ser regañada por Shirou.

Pero aun con eso de por medio… también quería verlo, froto sus zapatos uno contra otro con ansia, así era, no lo había visto en más de dos semanas, así que si, quería verlo lo antes posible.

Al final no pudo lidiar más con la sensación solitaria en el pecho que la atraía a la oficina del lupino, camino con vacilación a la puerta arrastrando los pies por la alfombra de la sala, abrió levemente la puerta para ver a Shirou de espaldas, sin su abrigo, solo en su polera negra, parado junto a su escritorio, sosteniendo su teléfono móvil junto a su oreja, asintiendo regularmente mientras atendía la llamada.

Michiru se adentro en el lugar a paso ligero, no queriendo interrumpir al albino durante la llamada, no obstante, apenas estuvo a una distancia comprometedora dentro del lugar, Shirou volteo de manera casi automática, evidenciándola y dejándola aterrada por esa rápida reacción.

Shirou guardo su teléfono y se dirigió a ella.

"Tachiki se asegurará de que esa mujer este un par de días bajo custodia, no volverá a molestarte" Shirou le informo en su voz usual, pero eso no pareció llamar su atención en absoluto, realmente a Michiru no le importaba lo que fuera de Aida en este momento.

Shirou noto esa rara expresión en su rostro, se acercó mirándola intensamente a los ojos "¿Ocurre otra cosa?" Le pregunto evidenciando su severidad, quería asegurarse de que no se había metido en mas problemas con otros matones en su ausencia.

Michiru negó rápidamente con la cabeza, luego miro el suelo, huyendo de la mirada de Shirou "¿Me viste allá no es así?…" pronuncio con un nudo en su voz.

El mayor se tomó unos segundos para responder.

"Melissa me dijo que habías salido por compras, pensé en ir a ver como estabas, cuando llegue te vi con ese moretón, también vi lo que estaban haciéndote tus poderes, apenas entendí lo que pasaba, me lance sobre esa mujer" le narro afirmando lo que Michiru temía.

"Entonces, ¿viste que estaba a punto de…?" Froto sus manos detrás de su espalda con intranquilidad, esperando la reprimenda que nunca llego.

"¿Pelearte?" Shirou paso junto a ella, diciéndolo con tanta facilidad y como si no hubiese sido la gran cosa, Michiru parpadeo varias veces incrédula.

"¿No estas enojado?" Pregunto casi como un sollozo, normalmente Shirou estaría colérico si se trataba de sus poderes o de ella metiéndose en problemas, pero parecía sorprendentemente calmado al respecto.

"¿Te estabas defendiendo o no?" Ante le pregunta Michiru solo asintió tímidamente "Entonces no" respondió estoico y con una expresión indescifrable, dirigiéndose a la percha de Kuro para acariciarlo "Todos los días ocurren riñas en esta ciudad, se lo impulsiva o violenta que es la gente de aquí, en realidad… me siento mas aliviado de que no salieras más lastimada"

Michiru se alarmo por lo permisivo que estaba siendo con ella.

"Pero… ¡iba a usar mis poderes, ni yo se que iba a hacerle en ese momento, estaba fuera de control!" Listo histérica y rápidamente, acercándose a Shirou haciendo que este retrocediera un par de pasos.

El lupino pareció ponderar sus palabras en silencio, después de meditarlo un poco le dirigió la mirada mas severa que pudo a Michiru "Que no vuelva a pasar…" Luego de eso, volvió a su gesto plano y normal, paso junto a ella sin intenciones de darle más importancia al asunto.

"…" El ojo de Michiru tuvo una contracción, pero no pudo frustrarse mucho más, pues también se sentía aliviada de que no estuviese enfadado.

Estando con la guardia baja, Shirou se acercó a ella para abrazarla por detrás, ella realmente no supo cómo reaccionar, solo pudo tomar los brazos de Shirou y sujetarlos alrededor de su vientre.

"No apruebo en absoluto que te metas en problemas" Le dijo en voz baja mientras su aliento le cosquilleaba el cuello "Pero te veías furiosa" Le susurro con fascinación, provocando que el rostro de Michiru ardiera en fiebre ¿eso era un cumplido? ¿Podía tomar eso como un cumplido?, y más importante, ¿porque le había surtido tanto efecto?

No podía responderse nada de eso, pero algo era seguro, estaba encantada con el contacto físico, cosa que no había tenido con el lupino desde hace semanas, se dio la vuelta y abrazo a Shirou de frente por la cintura, solo lo que su diferencia de estatura le permitía.

Finalmente, con pocas palabras, ambos pudieron expresarse lo feliz que estaban de verse, incluso pudo plantar un delicado y fugaz beso en los labios de la chica.

Sin embargo, una partecita de Michiru que ella misma desconocía le dijo a todo su cuerpo que aun no tenia suficiente, en un arrebato lo tomo del cuello de su polera y profundizo el beso, haciéndolo agacharse y apoyarse en ella, el mayor casi jadea al sentir la lengua de Michiru invadir su boca e invitar a la suya a una danza, aun por encima de su impresión intento darle la bienvenida al gesto, fue sin duda el beso mas salvaje que habían tenido, por primera vez se sentía acorralado por su compañera, no fue hasta que después de unos segundos que casi rozan en un minuto que Michiru volvió en si y pareció entender el exceso que estaba llevando a cabo, que soltó su polera y lo dejo ir provocando que se tambaleara mientras ella se dio la vuelta mirando a otro lado, ocultando un furioso sonrojo en su cara, Shirou la miro con perplejidad, no entendiendo que pasaba con ella o de donde había salido eso.

Pero demonios...


Desde su llegada, el trabajo no se hizo esperar, Gem hizo lo que pudo para llenar su puesto, pero al final, el papeleo rezagado se había acumulado formando una pila generosa que lo mantendría ocupado por los próximos días.

Estaba haciendo su mejor esfuerzo para terminar lo antes posible, pero la sola presencia de Michiru era una distracción, no era que le desagradara la compañía, pero había estado aquí toda la tarde, esperando en el sofá, o dando vueltas por la oficina impacientemente, de vez en cuando haciendo algo para llamar su atención, poniéndose detrás de su silla, jugando con su cabello o picándolo en el cuello o los costados para molestarlo, solo había salido de la oficina una vez para ir a cenar a orden de Melissa.

La razón que Michiru tenía para estar aquí no se la había dicho, pero sospechaba que estaba esperando a que terminara… o a que botara el trabajo para pasar tiempo con ella.

De nuevo, no le molestaba, de hecho, le alagaba que le agradara tanto su compañía, pero en efecto no tenia sentido darle esperanzas de tomarse un descanso esta noche.

"Michiru, es casi media noche, deberías ir a dormir" Le pidió en sosiego haciendo que Michiru apartara la mirada de su móvil y se levantara desde su descuidada posición de reposo en el sofá.

"Pero mañana es sábado, es nuestro día libre, podemos desvelarnos un poco" Quiso convencerlo de trasnochar con ella, pero en efecto el albino no pareció entusiasmado con la idea.

"No lo creo Michiru, no terminare esto pronto, también me iré a dormir luego y no creo que descanse este fin de semana" Le informo con pesar, obteniendo un gesto afligido de la chica.

Ese gesto paso a ser rápidamente un puchero, inflando sus mofletes mientras miraba al peli-níveo irritada, se puso de pie de un salto para luego salir de la oficina-habitación con pasos pesados, cerrando con una medida brusquedad la puerta tras ella.

Shirou miro esto con mortificación, suspirando derrotado.

"¿Desde cuándo es tan caprichosa?" Pregunto al aire volviendo a llenar las múltiples formas en el escritorio.


Antes de ir a su habitación le hizo una vista que ahora llamaba de rutina al baño, solo para terminar de rodillas frente al inodoro mientras daba arcadas y sacaba la cena de esa noche.

Tras terminar, aun echada sobre el azulejo del baño, con una cara de asco, solo podía preguntarse una cosa.

"¿Porque no le dije…?" aun con toda la tarde por delante, no pudo resolverse a decirle algo tan importante y a la vez tan difícil, todos sus intentos de iniciar la conversación terminaban en gestos tontos o molestos, y la razón era obvia, aún tenía miedo, miedo del desenlace que eso podría tener, de cambiar o dañar definitivamente su relación con Shirou, toco su estómago recordándose que el tiempo seguía corriendo y no esperaría a que dejara sus temores de lado para confrontar a Shirou.

Lo haría, le diría, lo antes posible… solo que no esta noche, no podía volver con la cola entre las patas después de ese numerito, además Shirou se veía cansado y no quería darle algo para martirizarlo en plena madrugada.

Salió del baño y se dirigió a su habitación en la penumbra nocturna.


Shirou está de vuelta, y yo los vere la próxima semana, recuerden darle su apoyo a la historia, al capitulo y dejar un comentario.