Aquella noche antes de partir de Animacity.

Recuerda perfectamente haber estado plantado de pie frente a la puerta de la silenciosa habitación de Michiru, en todo el lapso diurno la chica no había dado señales de salir o aparecer en la planta baja, y por supuesto Melissa lo culpaba a él, le había recriminado constantemente el hecho de que debía arreglar las cosas antes de ir a ningún lado, además de encomendarlo con el plato de comida que le correspondía a Michiru para la cena, pero él aún no se podía resolver a tocar la puerta, no después de haber discutido en una tradición poco agradable, aunque era la primera vez que lo habían hecho sobre algo parecido.

Miro frustrado el plato de estofado con carne y arroz que ya no estaba tan caliente.

¿Porque estaba siendo tan miedoso al respecto? Ella media dos cabezas por debajo de él, ¿porque ahora le intimidaba tanto? Era simple, solo dile que fuiste un tarado y discúlpate… sin insinuar que aún no vas a llevarla al underground…

Grandioso, era aún más difícil ahora.

No podía dar el paso que necesitaba al frente ¿Tal vez temía que ella pudiese herirlo de vuelta con aun más fuerza? … Maldición, ¿que se había hecho a sí mismo en el último año?

En su hesitación, fue Michiru la que termino abriendo la puerta siendo el hambre la principal razón de su salida, encontrándose con la sorpresa de Shirou parado como un pasmarote a un metro de su marco, presumiendo que eso en sus manos era su cena, después de mirarlo con una ligera y fugaz impresión, esta le dedico la misma mirada molesta de hace un par de horas y se dio la vuelta para volver a encerrarse en su habitación.

El pie de Shirou llego justo a tiempo para atrancar el cierre de la puerta.

"Espera, Michiru" La llamo apresurado con la esperanza de establecer el dialogo, intentando no tirar la comida en el proceso, sin manos, no tenía mucho con que forcejear con ella.

"¡No! ¡Vete!" Ella lo rechazo necia aun tirando del picaporte, teniendo frescas las palabras que tanto la habían molestado en su cabeza.

"Estoy en eso, pero antes… solo quiero hablar" Intento ser lo más amable posible con esa última oración, con la esperanza de que Michiru entendiera sus intenciones, ella ceso en su tironeo, teniendo en cuenta de que podrían dañar la puerta si seguían, después de detenerse a pensarlo un poco Michiru soltó el picaporte dándole libre entrada.

La chica tanuki le dejo pasar, no sin antes darle la espalda al lobo, camino hasta la cama y se sentó en ella para mirar fijamente a Shirou y luego a la silla que acompañaba su inmobiliario, Shirou capto el mensaje, tomo la silla para luego voltearla y sentarse en ella apoyándose en el respaldo.

Fueron unos segundos los que pasaron en silencio, después de entregarle su comida y mirarla comer con una disimulada prisa, aprovecho el tiempo que eso le dio para repensar su charla, no teniendo una noción de como empezar.

"Solo quiero decir que lamento lo que dije, no recuerdo porque dije esas cosas…" Los recuerdos de esa misma tarde aparecieron en su cabeza.

(Estoy mejor por mi cuenta, no tienes parte en este asunto, este no es tu problema, no puedo ser tu niñera allá, este trabajo es serio) El fantasma de su propia voz vino a atormentarlo.

"… y tampoco las creo" Sirvió ensayar de camino a su habitación, pero eso no depreciaba la sinceridad que quería transmitir, la expresión de Michiru se suavizo, tuvo un tiempo para digerir su disculpa y al final decidió que era sincera.

Sin embargo como temía Michiru lo malinterpreto.

"Entonces… ¿cambiaste de opinión?" Pregunto intentando fingir desinterés, pero con un subtono de emoción en su voz.

"¿Eh? Oh, no…" Si, su decisión de no dejar que Michiru fuera, se acercara o que siquiera supiera que había en el "Underground" era final.

"¡Entonces sigues sin confiar en mí!" Se puso de pie amenazadoramente, Shirou se frustro al ver a donde iba a parar la conversación, pero no se dejó llevar para decir otra cosa que podría lamentar luego, ante el silencio Michiru pareció a un más molesta "¡Trabajamos juntos desde hace casi un año!"

"Lo sé" Dijo mirando al suelo dándole la razón en una voz serena.

"Te he ayudado en más de una ocasión, he demostrado que cuando menos puedo serte útil" Siguió alegando frente a un cabizbajo Shirou.

"Lo se…" Le dio la razón de nuevo.

"… Somos un equipo" La voz de Michiru empezó a temblar mientras veía al mayor reservarse sus respuestas.

"… Lo sé" Y de nuevo no tenía más que decir además de eso.

"Entonces hic˜ ¿porque te empeñas tanto en apartarme?"

Lágrimas de frustración se asomaron por sus ojos, Shirou hizo silencio por amplios segundos, solo para decir la respuesta obvia que ocultaba a Michiru.

"… Tengo miedo" Y en una inusual y extraordinaria ocasión, Shirou decidió abrirse con Michiru

"¡…!" Michiru no oculto su sorpresa, su gesto frustrado se ablando mostrando genuino interés por esa sola frase, con la mirada le invito a explicarse.

"… Nunca he tenido control de lo que pasa en el underground, ni siquiera con respecto a mi propia seguridad, no puedes darte el lujo de bajar la guardia o estar en un solo sitio más de un par de horas sin que alguien intente rebanarte el cuello para quitarte lo que sea que lleves encima" Shirou aclaro, recordando las pocas veces que había estado en aquel lugar, al menos las suficientes para no querer volver tras su partida.

"…" Michiru tenía una expresión complicada…

"… Si cometo un error, sé que puedo volver a levantarme… pero si lo hago contigo a mi lado… me aterra la sola idea de que si te quito la mirada de encima por un instante… te pierda para siempre" La sola idea de que el que algo le pase a Michiru, que esa fuese la cosa que tuviese que lamentar por el resto de su vida y que sabía que tendría mucho tiempo para lamentar, lo martirizaba hasta el alma.

Confiaba en ella… pero no en él para protegerla.

De alguna manera esperaba que eso hubiese justificado su negligencia hacia ella, pero Michiru aun miraba el suelo con una expresión llena de angustia, aun había tanto que quería demostrar, tanto que quería discutir, pero ella sabía que no lo haría cambiar de opinión y ahora, después de haber escuchado eso, tampoco estaba segura de querer intentar probárselo y tentar al destino.

Aun así, odiaba la idea de que se fuera por su cuenta "Eso es estúpido…" Declaro con una voz apagada, pero no sabía cómo respaldarlo.

Shirou no obtuvo más reclamos de Michiru, probablemente ya estaba harta de sus excusas, lo mejor sería darle espacio.

"Prometo volver lo antes posible" Se levanto de la silla, aun mirándola sin recibir respuesta "me iré en la mañana… Descansa" Se dio la vuelta y se dispuso a irse, pero un pequeño tirón en su abrigo lo hizo voltear la mirada.

Michiru sujetaba con ambas manos el borde de su abrigo.

"¿Puedes quedarte esta noche… conmigo?" Pregunto mirando el borde de su abrigo aun en su agarre.

¿Lo estaba invitando a dormir? ¿En su cuarto? ¿Con ella? ¿Justo ahora?

Haciendo un sonido gracioso y con un enorme rubor rojo en su cara, gesticulo en silencio buscando la manera más cortes de decirle que… ¿Decirle que…? ¿Que no quería? ¿Por qué no querría?

No, no era eso, solo no era apropiado.

Mirandola de nuevo a ella con esa expresión melancólica…

"Está bien" Acepto casi automáticamente.


Después de unos minutos, ambos estaban en la cama, cubiertos por una sabana delgada, a una distancia respetable el uno del otro… o tanto como el reducido espacio de la cama individual de Michiru le permitía, ambos mirando en direcciones opuestas de la cama, para mayor comodidad, se había quitado su abrigo y zapatos, pero aún se sentía enormemente intranquilo, podía sentir el tenue y reconfortante calor que el cuerpo de Michiru emanaba, su sutil olor que definitivamente no tendría que estar oliendo por respeto a la chica y porque no era un degenerado, también su mirada atenta en su espalda... Espera… enserio podía sentirla.

Se dio la vuelta para comprobar que, en efecto, Michiru aún estaba despierta y mirándolo fijamente, incluso al dormir usaba su forma de tanuki, sus ojos se encontraron, esa mirada de iris rosa y azul que podía dejarlo estupefacto, las emociones en el rostro de Michiru eran de absoluta calma y entrañabilidad, quedo absorto en su mirada sin poder apartar la suya.

Michiru empezó a arrastrarse ligeramente en la cama para acercarse aún más a él, en el de por si ínfimo espacio que tenían de separación, se erizo por completo cuando Michiru le mostro sus labios y cerró los ojos, evidentemente esperando que la besara.

La había besado antes, pero ahora sentía que había algo más detrás de ese ofrecimiento, pero no podía ni quería negarse, se acercó con los ojos cerrados para eliminar la distancia entre ambos, el tierno y delicado rose de sus labios le sirvió de catalizador para sujetarla por la cintura y acercarla más a él, ella no opuso resistencia, en cambio profundizo más sus besos, convirtiéndolos en un beso francés, Shirou no estuvo del todo al tanto del aumento de temperatura entre ellos, no hasta que Michiru empezó a tocar su entrepierna por encima del pantalón, señalando sin pena su dolorosa erección con algo de malicia, sin dejar de besarlo mientras ambos empezaban a respirar con dificultad, él pudo haber detenido todo en ese momento, pero también estaba tan animado que hizo la posibilidad de lado en un segundo, al final Michiru lo convenció de ayudarla a salir de sus prendas y también de despojarse de las suyas.

Cuando Michiru le propuso ser pareja, acepto de inmediato, solo por el simple hecho de que él no tendría el valor de pedírselo el mismo, estaba seguro de que ella nunca lo aceptaría siendo el desastre, gruñón, inaccesible, aburrido, golpeado y alterado emocionalmente que era, la sola idea de acercarse a Michiru románticamente le parecía inalcanzable.

Entre una enorme estupefacción le dio el "sí" sin pensárselo más.

Él estaba seguro que su perspectiva de Michiru era y seguiría siendo puramente de afección, de que Michiru había llegado a iluminar el agujero oscuro que era su vida y que a pesar de que era infantil, entrometida, descarada, audaz y que de alguna manera había logrado encantarlo, estaba seguro de que sería así hasta que Michiru se hartara de él y lo devolviera a su agujero de soledad al que llamaba eternidad, no pensó que alguna vez nunca habría espacio para el deseo carnal, y ahí estaba, viendo como Michiru se sacaba ella misma su ropa interior viéndolo de reojo con una mirada intensa y seductiva, mientras él se deshacía de la última prenda que protegía su pudor siendo sus propios bóxer.

Aun con la oscuridad, ambos estaban suficientemente acostumbrados a la ausencia de luz para verse con claridad.

Ver a Michiru desnuda fue un escenario casi irreal, su figura atlética y proporciones modestas y aun así atractivas, sus pechos redondos y firmes de una perfecta copa c, su trasero bien formado como el de una escultura de porcelana, todo en ella era perfecto, no se habría imaginado que tendría el privilegio de mirarla en ese estado tan vulnerable, ni hablar de tocarla o besarla en el pelaje que protegía su piel, para ella también era un terreno desconocido y aún tenía el reflejo de cubrir su cuerpo de la intensa mirada de su compañero, pero en el momento que Shirou busco sus labios de nuevo, sus brazos abandonaron la tarea de proteger sus pechos y su entrepierna para rodear el cuello del mayor.

Después de saciar sus labios y departir en un suspiro caliente, este tuvo el impulso irresistible de probar su cuello, bajando por su clavícula y llegando a sus pechos, con Michiru sentada en sus piernas, se dio un breve festín probando sus atributos dándole una especial atención a sus botones rosados.

"Shirou˜" Michiru gimoteo su nombre, su hambre aumento incentivándolo a degustar aún más su cuerpo.

Mientras estaba empeñado en saborearla hasta el último detalle, Michiru sin aviso empujo a Shirou sobre el colchón subiéndose sobre él y contemplando su desnudes mientras ambos jadeaban por el reciente rose, era su turno de tener una probada de el…

Michiru no contenía su curiosidad, viendo por primera vez el sexo opuesto al descubierto no escatimo en tocar todo lo que le provocara interés, el albino no pudo evitar sentirse apenado del meticuloso tacto de la chica, desde que había obtenido acceso a su cuerpo desnudo y aprovechando su estado en su forma humana, no dejaba de palpar sus manos y deslizar sus dedos por su piel expuesta y lampiña, de vez en cuando rascando delicadamente su pecho con sus inadvertidas garras y alternando hasta su espalda y bajando amenazadoramente a su trasero, después de quedar satisfecha de darse suficiente gusto con sus manos, esta rodeo directamente su pezón con sus labios obteniendo un quejido de alarma por parte del mayor, después empezó a lamerlo viciosamente mientras jugaba con el otro con su pulgar, entre tanto su mano izquierda fue directo por su entrepierna masajeando su pene erecto y sensible de arriba abajo amenazando con hacerlo acabar.

El exceso de estímulo empezó a tener repercusiones que ya veía venir, en un instante su pelaje creció sin control, su estatura aumento y su hocico se alargó, su masculinidad también cambio de forma.

Michiru se separó de el lentamente, evidenciando que ahora tenía un poco de pelo blanco en la boca, le miro enfadosa mientras se aseguraba de no tragar alguno por error.

"Perdón…" Susurro con un evidente bochorno, bajando la cabeza y repitiéndolo una y otra vez en voz baja.

Pero Michiru no dijo nada, su atención estaba fija en el miembro del mayor, ahora transformado en una forma canida con un bulto en su base, con un color rojo vivo y palpitante, de nuevo se vio avergonzado por la reacción que pudiese tener en Michiru, siendo humana en el pasado, podía considerarlo desagradable.

"Volveré a…" intento enfocarse lo suficiente entre su creciente pena para volver a su forma humana.

"N-no…" Lo interrumpió en seco, con su mano sujeto con delicadeza la extensión de su carne avivándola aún más, la bombeo un par de veces con su mano obteniendo una respuesta bastante positiva de él, después de tragar grueso Michiru lo soltó, se dio la vuelta, apoyándose sobre sus codos y mostrándole a un absorto Shirou su trasero, invitándolo a unirse a ella "Hagámoslo así…"

"Espera… ¿Así? ¿Estas segura?" El gran momento llego mucho antes de que lo esperara, realmente no esperaba que su primera vez con Michiru fuera con ella de espaldas.

"¿Por qué? ¿E-estoy mal?" Pregunto con un repentino pánico mirando a Shirou por debajo de sus piernas con evidente inseguridad.

Mirandola con cierta gracia, no pudo evitar sonreír.

Por un momento casi olvida que en efecto Michiru aún era primeriza, él tenía que hacer de esto lo más cómodo posible para ella, pero también quería enseñarle un poco de lo que era el juego previo, y sabia como hacer las dos, se acercó arrastrando las rodillas por el colchón tocando delicadamente el trasero de Michiru sacando un chillido ahogado de su parte, mientras ella apretaba los ojos esperando una estocada que nunca llego.

"Ahnnn˜ Sh-shirou˜" Gimió su nombre de nuevo al sentir como masajeaba su entrada con dos dedos, frotándola por fuera y por dentro, teniendo especial cuidado con sus garras, también frotando insistentemente su clítoris haciendo que se estremeciera y gimoteara aún más, jadeando y enterrando la cara en el colchón.

Sintió como los dedos de Shirou abandonaron su tarea trayendo consigo un hilo de su humedad.

"¡Ghaah˜! ¡Shirou˜!" Al sentir como algo suave y húmedo frotaba su entrada, pensó que ya era hora de empezar con el evento principal, pero al mirar de nuevo entre sus piernas, se horrorizo al ver a Shirou con su hocico casi entrando a su coño, su larga lengua dándole un masaje a su vagina, lamiéndola como si fuese un helado "¡No! ¡Eso está su… cio˜! Huff ¡haaah˜!" Detuvo su pataleo al asimilar que, de hecho, esto se sentía jodidamente bien, ella pensaba que solo parejas con cierto nivel de libertinaje podían hacer esto, pero por dios que ahora no quería que parara.

Shirou siguió lamiéndola, provocando estragos en su cuerpo y su cabeza, ella temblaba incontrolablemente, de vez en cuando sacudiendo las caderas sin poder escapar de su lengua, la sola idea de que la hiciera venirse así la excitaba como a un conejo en celo, empezó a morder la sabana en anticipación, pero Shirou se detuvo sin dejarla terminar su asunto.

"… ¿Po-porque te d-detuviste?" Casi lloriqueo mirando a Shirou por encima de su hombro con una exagerada aflicción.

Esto paso por debajo del radar del lobo, lo cual la frustro aún más.

"Es importante lubricarte, voy a entrar" Se acerco más a ella, mientras se ponía en posición para montarla, Michiru se tensó a la sola mención de ello.

"(Eso no es lo que pregunte)" Volvió a bajar la cabeza mientras preparaba sus caderas para que seguía.

Lento pero seguro, pudo sentir algo más duro deslizándose a través de sus labios menores, tuvo problemas para seguir cuando cierta porción estuvo dentro de ella, estirando sus paredes y haciéndola tomar una bocanada grande de aire.

Empezó a empujar con un poco más de fuerza, haciendo que Michiru mordiera su antebrazo y tensara aún más su espalda, estaba lo suficientemente lubricada como para que se deslizara adentro, pero estaba tan apretada que parecía intentar empujarlo fuera, sabía que tenía que tener extremo cuidado, pero sin prolongar demasiado la parte desagradable de esto.

Repentinamente Michiru sintió como si una barrera dentro de ella reventara como una burbuja, produciéndole un intenso dolor momentáneo, al tenerlo completamente dentro termino jadeando con la cara en la cama, Shirou también estaba tenso y con cierta agitación.

"¿Estas bien?" Se preocupo al ver a Michiru jadear por el dolor mientras notorias lagrimas parecían querer escapar de los bordes de sus ojos, ella se tomó unos segundos, pero al final levanto la mano junto con el pulgar arriba, informándole que todo estaba en orden.

"… Si" Ella pronuncio en una voz quebradiza.

Dio un resoplido preparándose para lo que seguía "Voy a empezar a moverme" Michiru solo asintió con la cabeza mientras enterraba las rodillas en la cama.

La primera estocada fue totalmente diferente a la primera penetración, sintió sus interiores cosquillear mientras Shirou golpeaba su centro con la punta, la segunda y la tercera se sintieron aún mejor para ambos, una vez descubierta la facilidad que tenía para moverse empezó a embestir con más soltura mientras sujetaba las caderas de Michiru, sus respiraciones de nuevo comenzaron a escalar en aceleración, ella siguió gimiendo y murmurando el nombre de Shirou entre las sábanas, el por su parte gruñía mientras sentía como su polla se tensaba entre más recibía estimulación por los interiores resbalosos y calientes de Michiru, tenía que aguantar, era su primer enredo y no iba venirse antes que ella.

… pero por favor que se diera prisa.

"¡Haah˜! ¡Ngahhh˜!" Michiru empezaba a perder periódicamente el control del volumen de su voz, era una suerte que Gem y Melissa estuviesen durmiendo un par de habitaciones lejos de ellos.

El juego de vaivén siguió por unos minutos, mantenía el control de su velocidad para que fuera constante, pero sin hacerse terminar por accidente y no demasiado lento como para quedar flácido, mientras seguía embistiendo este coloco su mano en su glúteo derecho, haciendo que Michiru se estremeciera dándole un apretón a su polla con sus paredes carnosas, esa fue una reacción que le intereso bastante, en un desplante de curiosidad le dio una ligera nalgada la chica haciéndola jadear en alto.

"M-mas…" Le vocifero mientras mantenía la cabeza baja, Shirou no oculto su impresión, sujeto fuerte ambas nalgas dándoles un apretón y subiendo su velocidad, Michiru mordió la sabana mientras sentía como aquella sensación cosquilleante y picante se hacía más fuerte entre más rápido Shirou la follaba, no supo cómo advertirle o si debía hacerlo, temía que se detuviese, quería llegar hasta el extremo de esa sensación y que esta la volviera loca.

"Haah˜ ngHAAh˜ ¡HAAAAAAH˜!" Finalmente, Michiru tuvo su primer orgasmo, era diferente a uno provocado por sus dedos, por un momento ella temió haberse orinado por el estímulo.

"Huff˜ Ok… ahora" Dicho esto en voz baja, Michiru quiso preguntarle a que se refería, pero antes de hacerlo Shirou empezó a embestir de nuevo, esta vez con más rápido y con mayor viciosidad.

"¡¿Sh-shirou?!" Se asusto al ver el segundo aire de su pareja, ahora los roces entre su pene y su vagina se sentían entumecedores por el placer crudo de un post-orgasmo,

El clímax que Shirou había estado frenando empezó a sentirse cada vez más cerca "Lo voy a sacar" Advirtió en un gruñido estando dispuesto a terminar en sus propias manos de ser necesario, pero Michiru reacciono de inmediato al entender que iba a hacer, empezando a mover sus caderas contra su pelvis

"¡Hazlo adentro!, ¡lo quiero adentro!" casi en un grito le pidió no queriendo que se interrumpiera un solo segundo de su unión, Shirou gruño no pudiendo contenerse más, en una última estocada su esfínter cedió liberando una abundante carga blanca dentro de Michiru, la cual gimió enérgicamente al sentir el nuevo tipo de humedad en su entrepierna y finalmente desbordándose hasta la base del miembro de Shirou, donde su nudo empezaba a hincharse uniéndolo a Michiru hasta que su acto terminara.

Parte del semen se desbordo hasta la colcha.

Lentamente Shirou tomo a una deshecha Michiru por el vientre y se derrumbó hacia atrás trayéndola con él, ambos se postraron uno sobre el otro, jadeantes y sudados, casi al borde de desmayarse, aun unidos por el nudo de su unión carnal, Michiru termino en posición fetal con la cabeza apoyada en la peluda melena en el pecho de Shirou mientras los restos de su salvaje actividad fluían de su interior, una vez descansado un par de minutos en su pecho, Michiru contemplo a Shirou mirando el techo, irresistiblemente termino trayendo su hocico para besarlo de nuevo, beso que Shirou correspondió sin dudar, ninguno se dio cuenta del momento en el que el nudo de Shirou cedió permitiéndole salir de dentro de Michiru.

Y de manera inoportuna cierta "cosa" empezó a cobrar vida de nuevo, Michiru se sobresaltó al sentirlo tocar su descubierto muslo.

Se miraron intensamente por un momento, ya era tarde y tal vez no debían hacer más desorden en la cama, toda clase de cuestiones al respecto los invadieron y sin decirse nada más cambiaron de posiciones para volver a hacerlo.

Una y otra vez.

Lo hicieron de todas las maneras que se les ocurrieron, hasta que ambos sintieron la necesidad de dormir volverse cada vez más pesada…


El recuerdo en si era mucho más salvaje de lo que estimaba.

Lo pensó mientras intentaba dormir en el respectivo sofá de su oficina después de haber apagado las luces, siendo retenido de dormir por su memoria más estimulante con Michiru, había dudado que alguien alguna vez podría hacerlo, pero la chica que había tropezado con él en aquel festival y que lo había confrontado en ese callejón sin ninguna señal de duda para defender a un montón de desconocidos, lo había hecho sentir vivo.

Sin darse cuenta sus comisuras estaban formando una involuntaria sonrisa, la sola imagen de Michiru en su cabeza lo ponía intranquilo, también empezó a divagar acerca del porque sus interacciones ahora eran tan tensas.

Y no tardó mucho en unir los puntos.

Su relación siempre se había caracterizado por ser sobria, conservadora, cordial, cooperativa, incluso un poco distante, el creyó que solo así podría estar junto a ella sin rayar en lo inapropiado u ofenderla, pero desde esa noche probablemente eso ya no importaba.

Su relación había cambiado y él ni siquiera lo había notado, era obvio que después de tal muestra ella estaría mucho más afectiva con él, había tomado un lugar mucho más importante en su vida y ella también le había dado un lugar igual de importante en la suya, no podía seguir actuando como si fueran solo dos beastman que estaban saliendo.

Se había ido por más de dos semanas, claro que ella quería su tiempo y ser su centro de atención.

Y Michiru había hecho tanto por el… que por supuesto que lo merecía.


De manera curiosa, encima de la cabeza de Shirou, la dueña de sus pensamientos también rememoraba aquella noche de fábula…

Recostada en su cama mirando las vigas de madera que componían el techo, sumado a las comparativamente nuevas tablas que habían sido reemplazadas tras la primera visita de cierta ave migratoria.

Reviviendo los recuerdos, las emociones, las sensaciones, pudo recordar con claridad la alocada noche donde había perdido la cabeza por primera vez en toda su adolescencia… al menos en el sentido sexual.

El miedo latente que la acompaño desde que había empezado a actuar como una maniaca completamente hambrienta por el lobo, combinado con la emoción arrolladora que la acompaño en cada paso que dio junto a Shirou, pero nada de eso tenia relevancia en este momento.

Michiru solo podía pensar en una cosa…

"Yo le dije que lo hiciera adentro…" Le dijo a la nada, con una mirada estupefacta aun atorada en el techo, recordando sus exactas palabras dejando que estas la carcomieran por dentro, Shirou era su cómplice aun si no lo sabía, pero esto era en mayoría su culpa… "Ugggggggh˜" se tapo la cara con la almohada dejando salir un gemido de pura desesperación consigo misma.


Espero que sea de su agrado, denle todo su apoyo y dejen muchos muchos comentarios, si hay buena recepción los vere la próxima semana.