Nunca creyó que un lugar tan común como un consultorio podría volverse tan mortificante, eso sí, el lugar a simple vista estaba equipado con ultimo en instrumentaría médica y el doctor a simple vista parecía altamente competente.
Hacia un par de minutos que los había dejado a solas después de tomar una muestra de sangre de Michiru quien se marinaba en su propia impaciencia no siendo capaz de estar quieta en su silla, Shirou por su lado parecía impasible, pero su rostro delataba cierto apuro en complicidad con las emociones de Michiru.
El hombre de la bata volvió de la parte trasera de la habitación por una puerta que marcaba como "laboratorio", el hombre se sentó en una silla más grande tras el escritorio frente a ellos, con un sujeta papeles en mano sin mirar al par que parecía expectante de lo que tuviera que decir…
"Sep, justo como lo pensé, no hay tal embarazo" Michiru sintió que la abofetearon en la cara con un guante lleno de arena.
El doctor Doyle, un hombre de edad madura, con un cabello negro en un corte pulcro y una barba de candado perfectamente formada, ojos verdes, y en una vestimenta típica de un médico, y que también era el medico particular que Shirou rara vez veía (De mala gana) para su chequeo anual por orden de la alcaldesa, el susodicho les lanzo semejante bomba en una forma inapropiadamente casual, tanto que por un momento Shirou le dio una mirada que espantaría a un fantasma "Cof˜ cof˜ n-no sé qué era lo que esperaban, así que no se si disculparme o felicitarlos" se rasco la nuca mientras reía nervioso y se escudaba detrás del sujeta papales.
"¿lo sabe así de simple?" Michiru le pregunto ignorando la animosidad de Shirou, sin ocultar la decepción en su voz, sorprendiendo un poco al médico, supuso que había de todo en esta ciudad.
"El examen de sangre es uno de los más precisos en la medicina contemporánea, detecta la presencia de la hormona del embarazo en una cantidad que delata la presencia del mismo, solo me temo que no es el caso" le aclaro mostrándole sus resultados en una hoja.
"¿… y que pasa con todos los síntomas que tuve? Llevo más de dos semanas vaciando el estómago por cualquier razón, también me sentía hinchada y sin energía… entre otras cosas" No quiso profundizar en sus otros síntomas, Michiru aun no podía terminar de asimilarlo, sentía que le habían jugado una broma horrible.
El doctor se lo pensó brevemente antes de poder explicarlo de manera sencilla.
"No es que sea muy común, pero hay casos raros donde hay mujeres, en especial las jóvenes, que suelen experimentar los síntomas del embarazo sin que sea el caso, el embarazo psicológico es muy complicado y tiene varios grados, incluso hay quienes experimentan crecimiento abdominal justo como el embarazo real, uno de los factores puede ser el estrés o la ansiedad, la mayoría suelen ser por el miedo a un embarazo adolescente…" Doyle explicó lo mejor que pudo, temiendo que pensaran (Particularmente Shirou) que estaba insinuando algo.
"… y-ya veo" Michiru se hundía cada vez más en una densa y pantanosa vergüenza, a la vez que se encogía en la silla para ser lo menos visible para el mundo, en especial para Shirou que permanecía inquietantemente callado.
El peli níveo suspiro, la situación le parecía ridícula… y bastante desafortunada, tanto que podría reír, pero al mismo tiempo se sentía tan mal por Michiru que no se atrevería.
"¿Puede dejarnos a solas?" Shirou le pidió al médico, viendo que tendrían que hablar al respecto.
"Por supuesto, estaré atrás fumando" Sin oponerse el hombre de bata blanca salió sin prisa.
Se quedaron a solas en una atmósfera bastante deprimente.
Ninguno parecía apurado para hablar, Michiru siguió abrazando sus rodillas escondiendo su rostro, al final fue Shirou quien rompió el silencio.
"… al menos ya no tenemos que mudarnos" En un tono que parecía emular un humor agridulce, intento restarle importancia al asunto, y no fue efectivo.
"me siento como una idiota" Vocifero entre sus rodillas, ella se hizo esto y también a Shirou, pero él no se veía ni remotamente molesto.
Le dio un par de suaves palmadas en la cabeza "no seas tan dura, yo también lo creí"
"… se sentía tan real, ¿cómo puede ser posible que fuera "psicológico"?" Se pregunto a sí misma chocando con esa palabra en particular, Shirou lo medito en silencio antes de responder.
"Te deje sola bastante tiempo y después de no usar protección, tenías tus razones para tener miedo, puedes sentirte desilusionada si quieres, pero no quiero que te culpes por esto" No sabía si tomar eso como un regaño o un intento de ánimo, por un momento sus labios parecieron curvarse en una sonrisa, pero realmente no tenía ganas.
"… Sigh~" Michiru suspiro devolviendo su mirada a la nada, una rara forma de intuición le dijo a Shirou algo bastante escandaloso.
"¿querías tener uno?" Le pregunto lo más normalmente que pudo, pero no fallo en sobresaltar a la chica del antifaz, que se aterrorizo al instante.
"¡N-no!" Después de su primera reacción de reflejo, esta empezó a sopesar esa afirmación "… bueno… tal vez, no lo sé… creo que ya me había hecho a la idea, parecía lindo llamarnos familia… pero, ya no importa, estamos bien así…" Michiru le expreso melancólica y con un aire de resignación.
Enserio Shirou no tenía idea de lo que hacía, mirándola con una inmensa duda dijo algo de lo que esperaba no arrepentirse.
"… podemos tener uno" Le aseguro dándole una garantía que sabia era muy riesgosa.
"¿eh…? ¿enserio…?" Ante la osada declaración saco la cara de sus rodillas mirando al mayor fijamente, realmente no podía concebir que eso fuese una idea propuesta por él, el rubor de su cara también salió a relucir ante tal insinuación.
"claro… pero después, cuando lo planemos mejor… mucho después" Remarco esto último llevándose una mirada atosigadora de Michiru, quien después soltó una risita para alivio del mayor.
Para después también era aceptable, tendría algo que esperar hasta entonces.
"sí, será luego…" respondió con la mayor calma del mundo, al menos podía darle un final a este pequeño episodio de su vida "quiero ir a casa…" Shirou coincidió con ella, ambos dejaron sus sillas y salieron del consultorio sin tomar en cuenta que no habían avisado al doctor de su partida.
El pequeño episodio de paranoia de Michiru sería un nuevo secreto entre ambos.
Sin embargo, Michiru tenía una última cosa que arreglar… Shirou también.
Al salir del consultorio envió a Michiru a casa asegurándole que iría más tarde, le advirtió que no se metiera en problemas solo logrando que Michiru le sacara la lengua, después de partir caminos él se dirigió al centro de la ciudad.
Cruzo la recepción de la municipalidad sin que se le hiciera una sola pregunta, los empleados y la seguridad solo le dedicaron una que otra mirada discreta o un ocasional saludo cordial que el respondía con un gesto mínimamente cordial, ya fuese asintiendo o con un estoico "buenos días", cualquiera que trabajara ahí por suficiente tiempo sabía que Shirou no necesitaba ningún permiso para pasearse a sus anchas por el edificio.
Llego al elevador principal entrando junto a una de las secretarias del lugar, una mujer de piel blanca, ojos verdes, cabello rubio miel bien peinado y recogido, vestida en un traje para dama de color gris con una camisa blanca debajo, al ver de quien se trataba se pensó dejar el elevador al intimidante albino, sin embargo, el titubeo no la dejo salir a tiempo mientras la puerta se cerraba en sus narices, quedándose sin más opción que esperar a llegar a su piso junto al hombre en el largo abrigo y negros ropajes.
Mientras la ligeramente intimidada mujer intentaba mantenerse compuesta e imperceptible para el hombre que parecía apenas un poco más joven que ella y aun así tenía un aire tan aplastante como un alto mando del gobierno, la mente de Shirou volvió a un lugar que despreciaba con ganas…
El inframundo.
Hay pocas formas de saber de él, preguntarle a alguien que hubiese salido ahí o a los altos ejecutivos del gobierno y algunos de sus asociados, probablemente de otro modo no podrías siquiera saber del inframundo, la unión de naciones prefería llamarlo "Tierra de nadie"
Este lugar se consolido como una región independiente sin ningún reconocimiento internacional en el dieciocho, a pesar de los intentos de los gobiernos de Japón, China y Corea de reclamar la tierra, estos se encontraron con un impedimento enorme por parte de la población de más de doscientos mil habitantes y en aumento, la razón era que el lugar es ingobernable… cualquier intento de establecer algún estado de sitio seria rechazado con fuerza y armas, por lo cual en el diecinueve estos abandonaron el lugar a su suerte, borrando su existencia de los registros, esparciendo rumores sobre desechos radioactivos y gas toxico acerca de la zona para mantener alejados a los curiosos…
En resumen, es un bloque de alrededor de cuarenta kilómetros cuadrados repleto de edificios derruidos, baldíos, burdeles, pozos de peleas, entre otras cosas, en este agujero no hay reglas y los únicos poderosos son los que obtienen su fuerza de las armas y el dinero.
Y con toda la ironía del mundo… los beastman existían en conjunto con los humanos aquí, por supuesto, las relaciones no eran ni remotamente civilizadas como para ser un ejemplo a seguir, pero era de lo más curioso que pudieras ver a humanos y beastman en la misma pandilla o grupos criminales.
Todo aquí apestaba… en metáfora y en realidad, el olor a orina parecía provenir de cualquier esquina que no estuviese bien expuesta para que los locales más bizarros hicieran sus necesidades a la intemperie, siendo un canido la peste le llegaba mas que a cualquier otro peatón, pero ni siquiera el pis podía esconder el olor a sangre impregnado en las mismas esquinas.
También el apestaba, pues un lugar con plomería interna no era tan fácil de encontrar o pagar en este tiradero.
La apariencia del lugar iba de la mano con el hedor, no había un solo lugar que no pareciera a punto de caerse o que ya lo hubiese hecho.
Los tenderos hacían lo que podían para ahuyentar a los malvivientes y oportunistas que amenazaban a su mercancía, pero no valía la pena desperdiciar balas en un par de buenos para nada.
Le tomo un par de días localizar el lugar a donde debía ir, había pasado un tiempo (Muy largo) desde la última vez que había estado aquí, así que encontrar a una sola persona en un lugar donde los lideres criminales cambiaban de sedes como de zapatos era todo un desafío, aunque quería evitarlo, termino durmiendo y comiendo en este sitio más de una noche encontrando que la comida era bastante insabora y que tenía que dormir con un ojo abierto en los escasos lugares que alquilaban habitaciones, en caso de que alguien pensara que sería fácil robarle o matarlo o las dos cosas.
Pegando la cabeza en una improvisada almohada, su mente divago en todas las direcciones mientras intentaba repostar energía, aun si intentaba negárselo a sí mismo extrañaba a Michiru, se había negado a traerla por la naturaleza del inframundo y el peligro que podría correr aquí si llegaba a terminar por su cuenta, pero igualmente termino pensando ¿qué diría ella al estar aquí? los comentarios que haría sobre lo horrible que era este lugar, de lo cruel que era la gente y de lo miserables que eran las condiciones de vida de la gente, se entretuvo a si mismo imaginando esos escenarios encontrándose sonriendo sin darse cuenta.
De los seis bloques que componían el inframundo, en este, el dominio le pertenecía a las drogas y a los proxenetas, mujeres humanas y algunas beastman en poca ropa y de las especies más atractivas para el ojo común beastman o humano como conejas, cervatillas, gatas, garzas, etc. se paseaban exhibiéndose por las fachadas de los edificios más grandes y relativamente más lujosos del lugar, buscando atraer a los más solventes de las calles a sus interiores, si los que no tenían dinero no se acercaban, debía ser por las represalias que la seguridad de los burdeles o las propias trabajadoras podrían ejercer sobre el pobre diablo que se sintiera demasiado afortunado para tocar sin pagar.
Viendo que, en contraste con algunas de las damas de compañía que parecían más adaptadas a este medio, algunas parecían inseguras o asqueadas por el desafortunado trabajo, inevitablemente termino recordando que Michiru en apenas su segundo día en Animacity casi es vendida por la Bisabuela… le revolvió el estómago pensar que ella pudo terminar en un sitio parecido.
Sería raro si se lo decía ahora… pero le daba la razón a Michiru, realmente debió haber actuado mucho antes en aquel entonces.
Después de pasar olímpicamente de las invitaciones y de las insinuaciones de las trabajadoras del negocio principal, ignorando y evitando que alguna metiera su ágil mano en sus bolsillos para tomar su casi vacía cartera, finalmente llego al único lugar que no parecía ser un burdel, sino más bien como un club, pero igualmente con la presencia de prostitutas o esclavas sexuales en la jardinera de la entrada, aunque estas parecían indiferentes de su presencia al no tratarse de quien se suponía les estaban pagando… bueno algunas, aun si Shirou era ignorante de ello, tenía bastantes miradas de agrado encima.
Y claro, había bastantes tipos armados.
"Lugar equivocado mocoso" Le advirtió uno de los gorilas en la puerta apenas se acercó a la fachada principal, mostrando por debajo de su chaqueta un arma de modesto calibre en una funda.
El otro por su lado se transformó en un lagarto de dientes afilados reforzando la amenaza de su compañero.
Era como ir a saludar al viejo Flip.
"Busco a Yoon Zhong, soy un… asociado" Dijo a secas sin mostrar un solo signo de debilidad, cambiando la expresión del gandul en la puerta, después de un largo cuchicheo en el radio de mano del guardia, este se hizo a un lado para darle el paso.
Saber ese nombre podía abrir muchas puertas y solo contaba con eso.
Antes de llegar más allá de la puerta y antes de que pudiera reclamar, una mujer-gato bastante atractiva (aunque esto no era un pensamiento de Shirou) de pelaje atigrado amarillento y de una larga melena rubia con luces anaranjadas, envuelta en un traje hecho de un cinturón de cuero que apenas cubría algo de su busto y unas bragas de lencería de encaje negra con unos tacones negros como calzado, salió detrás de la puerta y empezó a palparlo, no teniendo cuidado de donde tocaba, obviamente asegurándose de que Shirou no era tan tonto como para intentar esconder un arma, al final le dio un largo toque en la entrepierna por encima del pantalón deslizando su mano hasta su trasero, Shirou le gruño para diversión de ella.
"Si realmente sabes quién es Zhong, entonces debes saber lo estúpido que sería fingir conocerlo, iras directo con él, lo que pase adentro será problema tuyo" Le advirtió burlón el otro matón en la puerta una vez que estuvo dentro.
"Llévalo al lugar de Zhong" Antes de que pudiera negarse, la misma mujer lo tomo del brazo y se apegó a él asegurándose de todo su brazo se hundiera entre sus pechos, ella probablemente pensaba que le hacia una especie de favor.
Sin soltarlo a pesar de las advertencias silenciosas del lupino, lo llevo a través del ruidoso club pasando por diversas fiestas privadas, la decoración y amueblado parecía haberse perdido en la antigüedad, aunque la música seguía siendo moderna.
Llegaron a la única habitación de puertas dobles, al entrar se encontraron una sala con sillones de cuero alrededor de una pista de baile… con un tubo.
La mujer le invito a tomar asiento con un ademan, después de hacerlo ella se sentó inmediatamente junto a él, no respetando su espacio para variar, ignoraba que ella supiera cuando vendría Zhong, así que se abstuvo de hacer preguntas que le hicieran pensar que quería conversar.
"Sabes, si quieres podemos…" En una voz jocosa e invitante, pareció intentar el inicio de una sugestión.
"No traje dinero" Shirou la interrumpió con esa voz malhumorada de siempre, esperando que eso fuese suficiente repelente para alejarla, ella soltó una risita en respuesta.
"No dije nada sobre dinero…" Ronroneo de vuelta poniendo una mano en su pantalón.
Antes de tener que negarse de otra forma, las puertas dobles del otro extremo de la habitación se abrieron dejando entrar a un grupo de caballeros en diversos colores de traje, estos tomaron diversos lugares de la habitación incluida las espaldas de Shirou, para molestia de este, la dama de compañía supo que era momento de salir, se puso de pie dispuesta a dejar al peliniveo a su suerte.
"Tú te quedas Lynn" Una voz bastante reprendiente llamo a la mujer haciendo que retomara al instante su lugar junto a Shirou "¿Vas a dejar al invitado sin compañía?" burlón, regaño a la dama en lencería incomodándola y haciendo que involuntariamente cerrara las piernas.
El mocoso era asiático, de piel blanca, cabello negro peinado hacia atrás con una cantidad monstruosa de gel, ojos color café, vestido en una camisa celeste semi abierta y un pantalón de traje blanco con zapatos de vestir igual blancos, sin musculatura y con una voz juvenil y presumida.
Por lo que podía ver, el daba las ordenes aquí… pero algo le fastidiaba aún.
"¿Dónde está Yoon Zhong?" La sola pregunta hizo que el ambiente se tensara, los tipos alrededor parecieron ponerse de mal humor y la chica que ahora sabia se llamaba Lynn tembló en su sitio mirándolo con suplica para que no dijera nada imprudente mientras ella estuviese cerca de él.
Pero el hombre no pareció ofendido en lo más mínimo.
"Estas de suerte, yo soy Yoon Zhong" Replico sin preocupaciones, como si fuese un rayo de luz a la ignorancia del lobo, el cual apretó los dientes al ver la despreocupación del tipo.
"Yoon Zhong tenía como cuarenta años la última vez que estuve aquí, tú tienes… ¿veinte?" A sus ojos, parecía incluso más joven que el mocoso de Sylvasta… o de lo que se supone que era.
"Veinticuatro…" Corrigió al albino "Soy Yoon Zhong hijo, procura recordarlo" Shirou ignoraba por completo a la familia del hombre en cuestión, no había algo que le importara menos.
"Vine a hablar con Zhong padre…" Dejo de lado el nombre familiar, espero que eso desencadenara cualquier cosa que lo llevaran con el mencionado, en cambio todos en la habitación a excepción de la mujer gato (que parecía querer salir corriendo) reaccionaron como si hubiese dicho un chiste.
" *Risitas* Me temo que ya no se puede" Lo dijo como si aguantara la risa… pero no se tomo la molestia de explicar.
"¿Por qué…?" Aunque Shirou ya veía venir la respuesta no perdió la oportunidad de escucharlo directamente del insolente tipo.
"Papa tuvo un accidente el año pasado, muy desafortunado… aunque eres amigo suyo te perdiste el funeral" La palabra accidente parecía tener más de un significado en esta conversación.
"Lamento tu perdida…" Lo dijo con la emoción más seca que tenía, intentando no caer en el sarcasmo.
"Aprecio tus condolencias" El no hacia el mismo esfuerzo, pues le respondió con una sonrisa de lo más irritante y mientras se sujetaba las mejillas con las manos, como si hubiese recibido un halago "Si tenías negocios con papa, puedes tratarlos conmigo" Shirou supuso que no tenia de otra.
"Mas que negocios era un acuerdo" Le informo despertando la curiosidad del tipo, este lo invito a continuar "Vengo en representación de Barbara Rose, la representante política de Animacity, hace unas semanas capturamos a un grupo de distribuidores de drogas fuertemente armados dentro de la ciudad, tan bien armados y despreocupados de su propia vida que tuvimos múltiples bajas de policías… luego de capturarlos los… presionamos un poco, y al final nos dieron tu nombre" Esto último lo remarco como una recriminación, pero el no pareció contrariado en lo más mínimo.
"Animacity… si, la conozco, los viejos socios de mi papa nos dijeron que no podíamos tener negocios ahí… por eso los jubile un poco antes" Le relato sin escrúpulos, ahora Shirou sabia porque habían llegado delincuentes del inframundo a Animacity, suponía que en todos los casos solo era cuestión de tiempo para que el león joven se comiera al viejo, pero este individuo no parecía conocer la precaución.
"Bueno, bueno, bueno, entonces… supongo que lo que quieres, es ofrecerme un tributo para que mi gente se comporte en tu ciudad" Salto a conclusiones muy rápido, el lobo sabía que esto no le iba a gustar.
"En realidad queremos que tu gente no se acerque a Animacity… no queremos Xuvia en las calles, es peligrosa y no queremos lidiar con adictos violentos" Shirou lo corrigió sin cambiar su expresión, era una droga especial para los beastman, una que los hacía sentir más como animales… mucho más de lo normal.
La habitación se puso aún más tensa que antes.
"¿eh?" Zhong solo atino a interrogar incrédulo, viendo lo apurado que estaba este extraño para entrar bajo la tierra.
"Sobre el tributo, no le ofrecíamos tal cosa a tu padre, era más bien algo de buena fe" Lynn intento alejarse lo más posible de Shirou, aunque parecía no tener el valor de ponerse de pie sin que se lo ordenaran.
"Buena fe…" Repitió lo que dijo con un disimulado mal humor "Asen a este tipo"
Bueno, decir que estaba aterrado era poco, pero también está sumamente impresionado, ahora revelando que Zhong en efecto era un beastman y un Marta anaranjado (Una especie de comadreja de corea)
Era como si un buldócer se hubiese metido a la habitación, todo el mobiliario quedo arruinado y el tubo de la habitación en algún momento se convirtió en un arma, sin importar que tanto personal llego, de todas las especies, formas y tamaños, al final todos acabaron fuera de combate… o potencialmente muertos.
Balas volaron por toda la habitación casi poniéndolo en riesgo a el mismo, huesos se rompieron como si fueran de pollo, cuerpos fueron lanzados contra las paredes agrietándolas, la mujer gato semidesnuda estaba pecho tierra lo más lejos posible, temblando como una gallina, Zhong tenía un arma en su cinturón, pero no la desenfundo en ningún momento, sabía que eso solo le daría una razón para arrancarle la cabeza.
Ahora sabia la naturaleza del acuerdo de este hombre con su padre... Seguridad, de seguro su padre estaba burlándose de el desde el más allá.
Con un último puño, Shirou noqueo a uno de los últimos valientes que se atrevía a estar de pie frente a él.
Y se veía muy molesto, en su forma de lobo, cubierto de sangre, jadeando y maldiciendo, se tomó unos segundos para recuperar energía, nadie podría salir ileso de algo así, se esforzó, pero al final uno que otro de estos idiotas logro dejar una marca de cuchillo o bala sobre él y su ropa, sabía que cualquier herida sanaría, pero aún era irritante.
No sabía si ya no había más gente en el club o si ya no tenían el valor para venir, ahora el lugar parecía desierto.
Dirigió su mirada colérica al causante de todo esto, se acercó a pasos apresurados para…
"Ya, ya, ya, me doy, ya no enviare a gente o drogas a la ciudad, lo juro, ¡suelta mi cabello!" Levanto las manos en señal de rendición mientras Shirou lo sujetaba por el copete, parecía una idea estúpida dejarlo ir, pero Barbara le dijo que no lo matara (Aunque técnicamente no era la misma persona) y probablemente Michiru le dedicaría esa mirada de expectación que lo debilitaba por segundos y le suplicaba que hiciera lo correcto, apretando los dientes lo soltó de mala gana dejándolo caer en el único sofá intacto "También llévate a Lynn si quieres, regalo de buena fe" ofreció esperando que eso mejorara la situación.
"¿¡EH!?" La mencionada levanto la cabeza y exclamo indignada al verse usada como moneda de cambio.
"No quiero a Lynn" Le gruño a la cara haciendo que se encogiera en su sitio.
"¡Que cruel!" La mujer gato sollozo al verse despreciada.
"Solo mantén tu culo alejado de mi ciudad… o vendré de nuevo" A este punto ya no le importaba la etiqueta, salió por la ahora inexistente puerta dejando a ambos en silencio.
Una vez que el peligro se fue del lugar Zhong solo pudo pensar en algo, tenía que reemplazar mucho personal.
Un ruido raro lo saco de sus pensamientos, la secretaria con la que compartía el elevador estaba presionando insistentemente el botón de su piso, viendo a Shirou con cara de terror mientras sus piernas estaban temblando… al darse cuenta de que ahora la estaba mirando a ella, esta chillo antes de empezar a darle débiles pero desesperados golpes a la puerta.
Mierda, ¿había estado murmurando?
"Eh…yo, disculpe, yo no…" Shirou intento acercarse a la alterada mujer para calmarla y explicarse, su respuesta fue pegar la espalda a la puerta y mirar despavorida a Shirou como si estuviese a punto de gritar, en ese momento la puerta se abrió en el piso de la secretaria dejándola salir y huir a toda prisa mientras tropezaba, dejando a un avergonzado Shirou adentro del elevador, la puerta se cerró para llevarlo al piso de la alcaldesa… ella de seguro esparciría rumores sobre él.
Unos minutos después, Shirou parecía haber terminado su reporte verbal a la alcaldesa además de entregar su reporte escrito, reporte tardío a causa de que le permitió ir a dormir y reponerse de su pequeño viaje de trabajo durante unas pequeñas vacaciones de cortesía, además de permitirle ponerse al día con su trabajo de oficina, así que no habían sido tan "vacaciones" que digamos.
"¿No mataste a nadie verdad?" Sentada en su escritorio de frente a Shirou, la alcaldesa Rose pregunto inquisitiva para molestia de Shirou.
"No…" respondió con un creciente enojo, era lo primero que había aclarado sobre el hijo de Zhong y su ahora difunto padre.
"¿… Seguro?" Rose puso las manos bajo su mentón viendo a Shirou como si no le creyera.
"Natalia…" Le reclamo usando su viejo nombre por error, esa forma de provocarlo le hizo pensar que estaba de un humor demasiado bueno para su gusto, además de recordarle a cierta visón o cierta tanuki, ella ahogo una risita inapropiadamente juvenil en respuesta haciendo que Shirou se sintiera más burlado aún.
"Es una broma Ogami, sabía que lo harías perfectamente, se la mala relación que tienes con ese lugar, prestaste un gran servicio a la ciudad al ir en favor de Animacity, si necesitas tomarte más días libres o algo más, no dudes en pedirlo" Volvió a la formalidad, felicitándolo con honores, pero su expresión volvió a ser extrañamente seria "Aunque, si se tratara del viejo tú, tendría que hacer esa pregunta enserio" Le dijo directamente, logrando que Shirou se tensara.
"Soy el mismo de siempre…" Aseguro a la defensiva mirándola con un intento sosiego.
"Si tú lo dices" Lo dijo mientras sonreía y miraba en otra dirección, parecía intentar volver a molestarlo.
"Si es todo ya me voy" Se dio la vuelta y se dirigió a la salida, antes de salir Rose lo molesto por última vez.
"¿…Michiru y tú se divirtieron en el Imperial Beef Garden?" Le pregunto en voz alta sin dejar que Shirou la ignorara.
"¡Barbara…!" Le reclamo rojo como tomate apenas volteando la cabeza antes de acelerar el paso a la puerta para salir lo antes posible.
Rose se quedó viendo a la puerta por donde Shirou había salido, Koichi su asistente probablemente entraría después "Que aguafiestas…" dijo en soledad en un melodioso buen humor.
Lo mejor de todo el día fue volver a la cooperativa después de hacer su respectiva y rutinaria ronda por la ciudad, como si el inframundo no existiera y él nunca hubiese estado ahí, aun si la ciudad era escandalosa y caótica a su manera, realmente la apreciaba mucho mas ahora.
Melissa lo recibió con una taza de su café favorito, mientras se ponía cómodo para atender su labor de oficina, la mujer mayor también termino informándole casualmente que Michiru había salido de paseo… apenas saberlo, involuntariamente empezó a imaginar los peores escenarios donde ella acabaría en un predicamento o situación mortal, pero los hizo a un lado rápidamente, ella estaría bien, Michiru se podía cuidar sola y el confiaba plenamente en ella.
… Pero enviar un mensaje de texto no era ser paranoico ¿verdad?
Para cuando termino su papeleo el sol estaba cada vez más próximo a desaparecer, afortunadamente Michiru volvió en algún momento en el transcurso del ocaso sin haberse metido en algún problema aparente, después de cenar todos juntos en el comedor, todos los habitantes de la cooperativa se dieron las buenas noches para luego volver cada uno a sus alcobas.
Para motivarse más a dormir, Shirou busco uno de los libros más cortos pero atrapantes que lo ayudaran a gastar sus ojos para luego irse a dormir, leyendo sin prisa a la luz de una lampara que generaba un escaso campo de luz en su cuarto/estudio/oficina, cada vez sentía su sofá volverse más cómodo, por lo que pronto seria la hora de descansar.
Pero no.
Su teléfono vibro levemente, solo había un par de personas que lo mensajearían a él y una de ellas podía notificarle de asuntos de vida o muerte, afortunadamente solo era la imagen de perfil de Michiru en su aplicación de mensajería.
"Hey" Le llego un texto adornado con una carita feliz que emulaba perfectamente la cara de la chica en su forma tanuki.
"Hey" Respondió de vuelta imitándola omitiendo el uso del emote.
"¿Estas dormido?" ¿Eso era una pregunta real? mejor no preguntar.
"Si" Solo por excepción añadió una cara dormida también ridículamente parecida a él en su forma de lobo a su mensaje.
"Ya madura" Una cara con la lengua de fuera salto en el siguiente texto.
"Bien, madurare, ya me voy a dormir" No se estaba divirtiendo, enserio, lo juraba, solo sonreía por nada.
El último mensaje de Michiru fue una cara seria/enojada de ella misma.
Pensó que habría más, pero no, ¿La habría enfadado? Mientras se pensaba en si debería responder de vuelta o tan solo irse a dormir, el picaporte de su puerta empezó a girar, se abrió levemente dejando entrar a Michiru, sin zapatos y sin su chaqueta roja.
Esta lo miro enfadosa desde la puerta con su teléfono en mano, después de invitarse a sí misma a pasar, cerró la puerta detrás de ella y le puso seguro.
En serio… no la entendía.
Aun en su oficina, con la luz de su lampara de lectura extinta, solo apoyándose de la luz que entraba por el ventanal cortesía de la luna, era casi la una de la mañana, cuando se supone que deberían estar durmiendo.
"hah~ ah~" Estaba en su forma lobuna a petición de la propia Michiru, sentado desnudo en el sofá que cumplía su función de cama, a la invasora de poca estatura le tomo bastante convencerlo de quitarse la ropa y prestarse a sus actividades indecorosas, ahora Shirou jadeaba y gruñía al ritmo de los movimientos de Michiru.
La mencionada, también en su forma animal, estaba igual y totalmente desnuda, de rodillas frente a él entre sus fuertes y levemente musculares piernas, haciéndole una felación a su rosado e hinchado miembro, todo mientras su esponjada cola se movía de lado a lado enérgicamente.
En su primera noche juntos, Michiru quiso intentar tantas cosas que provocaban su curiosidad, pero Shirou fue tan egoísta como para remarcar lo muy temprano que tenía que irse en la mañana a no sabía ella donde, así que tuvo que resignarse a esperar otra oportunidad y que mejor momento que esta noche en especial.
Estaba siendo muy agresiva, lamiéndolo y succionándolo como si lamiera una paleta helada, jadeando en descansos dejando sentir su aliento caliente sobre su pene, para luego volver a engullirlo, con su mano libre esta se estimulaba así misma, introduciendo con cuidado sus dedos en su vagina que babeaba por llegar al evento principal formando un charco en el suelo.
Era su forma de decirle lo mucho que lo había extrañado.
"Hah~ Creí que lo de recién… huff˜ sería una llamada de atención para ti… Ah~ Tanuki… " Debería haberlo sido, pero en cambio, Michiru estaba siendo mucho más asertiva o en una elección más apropiada de palabras; "descarada" en los últimos minutos, besándolo, abrazándolo, tocándolo, aunque él no estaba haciendo nada para detenerla, ni entonces ni ahora.
Le dio una larga chupada a su miembro antes de darle un beso en la punta para dejarlo ir con un hilo de saliva conectándolo con sus labios y luego hablar con él.
"Si lo fue, por eso le pedí a Aya que me ayudara a comprar unas píldoras especiales" Dijo en una voz deseosa, moviendo su mano de arriba abajo estimulando su polla.
Shirou la miro reprendiente.
"Solo le pedí que me acompañara a la farmacia, aunque son de la farmacéutica Sylvasta, la mujer de ahí dijo que era su mejor producto y que actuaría al instante, ya era hora de que hicieran algo bueno" Le aclaro ignorando la verdadera consternación de Shirou, antes de volver a meter su largo y caliente pene en su boca y seguir bombeándolo con los movimientos de su cabeza, Shirou sin ser capaz de seguir alegando contra ella a causa del placentero trato que estaba recibiendo, colocó su mano sobre la cabeza de Michiru incitándola a moverse más rápido para encanto de ella.
Empezó a tensarse ahí abajo "Nghh˜ estoy a punto, ya puedes soltarlo" su advertencia no tuvo el mínimo efecto, mantuvo el ritmo de su oral hasta que lo hizo acabar, Shirou apretó los dientes y respiro raro mientras sentía su cabeza llegar a las nubes por un instante, le devolvió la mirada a Michiru quien parecía tener problemas para no atragantarse, un poco del viscoso liquido blanco cayo de la comisura de sus labios, pero manteniéndose inmóvil y firme empezó a tragarlo todo lenta y paciente, todo mientras miraba a los ojos del conmocionado lupino, después de ingerirlo todo dejo ir su ahora temblorosa polla, mientras se lamia los labios seguido un suspiro de satisfacción y lo miraba socarrona meneando su cola de lado a lado, pareciendo deseosa de lo que harían a continuación.
Michiru realmente no tenía remedio…
Y aun así la adoraba.
Aún falta un último capítulo, recuerden apoyar la historia, voten por ella y dejen comentarios, pueden ser críticas, observaciones o cualquier cosa, los disfruto todos por igual y me ayudan a ser mejor, también me motivan a seguir escribiendo, hasta otra ocasión.
