Renuncia de derechos, los personajes que aparezcan aquí les pertenecen a sus respectivos dueños y autores.

Un nuevo día comenzaba en el pueblo japonés de Kuoh y con ello la población iniciaba con entusiasmo o no sus respectivas actividades y empleos cotidianos.

En un departamento, concretamente en una habitación iluminada por un insignificante rayo de luz solar, un pelinegro de cabello alborotado dormía siendo abrazado tiernamente por una chica voluptuosa, abre los ojos, parpadea lentamente al sentir la incandescencia solar y se los frota, antes de abrirlos por completo notando delicados cosquilleos en su mano izquierda y una suave sensación en la otra mano.

"¿Pero qué?" -Goku se quejó mentalmente viendo que Kuroka dormía completamente desnuda lamiendo apaciblemente su brazo izquierdo, apretó su mano derecha nuevamente sintiendo una inimaginable suavidad y elasticidad, entonces vio que se trataba del enorme seno derecho de Kuroka así que rápidamente retiró su mano, podía ser de todo menos pervertido.

Sin embargo la nekomata todavía seguía lamiendo su brazo, no podía negar que se trataba de una percepción increíblemente afrodisíaca pero en estos momentos tendría que ir a clase o llegaría tarde, por lo que sigilosamente despegó su brazo del roce sensual de Kuroka y bajó de la cama sin hacer ningún tipo de ruido.

Ya en el baño, se dio una ducha relajante y poco después se paró frente al espejo, notando que tenía ojeras por debajo de sus párpados, pues la noche anterior estuvo viendo varias películas con Kuroka y ahora sabría las consecuencias, quizás la nekomata podría utilizar magia para no verse afectada pero él no.

Salió completamente secado notando que la azabache había vuelto a su forma gatuna y dormía plácidamente sobre el blanco lecho, así que decidió no hacer ruido, se vistió el uniforme que tanto odiaba y se agachó para darle un beso en la frente a Kuroka.

-Nos vemos Kuro-chan -el pelinegro sonrió mentalmente antes del salir del cuarto; se sentó por unos minutos para tomar su desayuno y salió de casa en dirección a la secundaria Kuoh, una nueva jornada comenzaba.

Mientras tanto en el club de la investigación de lo oculto, se encontraban las dos 'onee-sama', que habían llegado recientemente después de que cierta pelirroja renovase su colección de mangas y animes, y además también estaban en la sala Kiba y Koneko, el [caballo] y la [torre] de la heredera del clan Gremory respectivamente.

Akeno cargaba una bandeja mientras se dirigía hacia una mesa, la depositó cuidadosamente y comenzó a repartir algunos pasteles y tazas de té a los integrantes del grupo.

-¿Alguna novedad acerca de Goku-san, Koneko? -Rías con su característica mansedumbre tomó con los dedos pulgar e índice aquella taza de té que le fue servida por su mejor amiga, dio un sorbo y lentamente regresó la taza a la mesa, esperando la respuesta de Koneko.

-No Buchou-sempai -negó la peliplata mientras engullía en pedazo de pastel; en parte sus palabras carecían de veracidad pues la primera vez que se encontró con él por la calle percibió un aroma familiar impregnado en su esencia, aunque sólo fuese una mera sensación todavía no se sentía cerciorada de sus hipótesis.

-Ufufu estuvimos siguiéndole al salir de clase y desapareció de la nada, creo que se dio cuenta de que le estábamos siguiendo -indicó Akeno sembrando dudas en su [rey, resultaba muy probable por más descabellado que pareciera.-¿no crees Buchou? -preguntó la azabache.

-Posiblemente sea cierto, me sigue intrigando que no haya percibido algún tipo de energía en él, también me intriga si él sabe acerca de lo sobrenatural o sí él también forma parte de ese conjunto, hay una manera de descubrirlo -determinó Rías con una mano en la barbilla y Akeno comprendió lo que quería decir.

-En la clase de gimnasia ¿verdad? -Rías asintió sonriente ante la cuestión de su amiga azabache.-ara ara, parece que Rias-buchou se ha enamorado de Goku-san, piensas bastante en él -añadió Akeno con una sonrisa.

-No digas tonterías -refutó Rías con un sonrojo sobre sus mejillas y Akeno soltó una suave carcajada.- lo que pasa es que... quiero saber el porqué de su manera de ser, ya viste sus ojos y ya oíste lo que nos dijo, quiero saber qué le pasó para que actúe de esa manera, quizás podamos ayudarle -explicó la pelirroja con un tono más serio.

-Lo ayudaremos Rías -mencionó Akeno con una mirada triste, de cierta manera ella también tuvo la mirada apagada y oscura que tiene Goku actualmente, después de todo conoció la soledad en el pasado antes de conocer a Rías. Entonces adoptó su clásico semblante alegre.-ufufu pero Goku-san es alguien muy atractivo, cuando sea su amiga le pediré que tengamos una cita ufufu -señaló con una sonrisa.

-Están delicioso -farfulló Koneko secamente refiriéndose a los pasteles que había hecho Akeno, quien sonrió gratamente ante aquel alago.-Buchou, he sentido aroma de dragón en la escuela -mencionó la loli peliplata con una mueca de asco en los labios.

Sona Sitri, presidenta del consejo estudiantil de la secundaria Kuoh, estaba ubicada en la puerta de la escuela junto a Tsubaki Shinra, la vicepresidenta. Quedaban apenas unos minutos para que diera inicio la jornada escolar y la mayoría de alumnos iba entrando mientras conversaban entre sí tranquilamente.

Sona se ajusta las gafas mansamente, suspira y baja la mirada hacia su reloj, ve la hora notando que faltaba un alumno en concreto, da unos pasos hasta situarse frente a la puerta, se agacha dispuesta a cerrarla cuando un pie se interpuso en su actividad, alza la mirada y se encuentra con los ojos apagados del muevo alumno.

-Buenos días, llegas tarde Goku-san -mencionó Sona con un rostro carente de alegría, lentamente los ojos oscuros del azabache se posaron sobre ella y repentinamente sintió un escalofrío recorriendo sus entrañas, suspira cerrando los ojos por un momento y con un gesto le indica que se marche y él obedece sin decir nada.

-¿Sona-kaichou te encuentras bien? -Tsubaki se acercó a su amiga poniendo una mano sobre su hombro, Sona se voltea y ve que la pelinegra le dedicaba una amable sonrisa y asiente.-en verdad él...-dijo Tsubaki seria.

-Al igual que Rías, no sentí algún tipo de energía en él, cabe las posibilidad de que no sea un humano o que sea capaz de esconder su presencia -indicó Sona viendo el asunto con seriedad, antes de cerrar la puerta y dirigirse a su correspondiente clase junto a Tsubaki.

Horas después.Gimnasio.

Llegó la clase de gimnasia y los alumnos estaban ya cambiados esperando las indicaciones del profesor asignado. Goku vestía una simple camisa blanca que marcaba su torso fornido y unos pantalones cortes de color azul, siendo el motivo de los sonrojos de varias de sus compañeras de clase, más de una quedó prendada al ver los músculos del azabache.

Rías y Akeno igualmente vestían una simple camisa blanca con un pantalón que les llegaba a la mitad del muslo, de igual modo también estaban siendo aduladas por los demás alumnos, algunos de ellos veían con celos a Goku por ser el centro de atención.

"¡¡Goku-san sé mi novio!!"

"¡¡Por Kami que lindoooo!!"

"¡¡Gremory-san cásate conmigo!!"

"¡¡Akeno-neesama te amooo!!"

"¡¡Las onee-sama son las mejores!!"

Las dos miembros del clan Gremory sonrieron internamente ante aquellas adulaciones, llegaba a resultar fastidiosa que te acosasen en cada lugar por el que pasases pero daba una sensación significativa.

"Parecen un maldito virus" -razonó Goku chasqueando su lengua molestamente observando cómo lentamente se acercaban a él Rías y su [reina] con una sonrisa impregnada en sus labios sonrosados.

-Ara ara Goku-san, te ves bastante lindo -ensalzó Akeno mirando con un deje de lascivia al pelinegro, quien ignoró por completo aquellas palabras manteniendo la mirada pérdida en algún punto de la sala.-ara, me ignoró -indicó.

-Goku-san, ¿acaso no piensas hacer amigos mientras que estés aquí? -Rías forzó una sonrisa dedicada al azabache, quien respondió negando con la cabeza sin mirarle directamente a los ojos.-pero nosotras. Akeno y yo, queremos ser tus amigas, no está bien estar sólo -añadió Rías y al instante un momento llegó a la mente de Goku.

Flashback.

Una mujer pelinegra de bellas facciones y vestida con una armadura saiyajin estaba recostada en el césped junto un joven Goku mientras miraban las estrellas del firmamento opacado por la oscuridad nocturna.-Dime Go-chan, ¿alguna vez has visto una estrella que no esté acompañada por otras? -preguntó Gine sonriendo afablemente y su hijo se llevó la mano a la barbilla hasta que le empezó a salir humo por la cabeza, por lo que su madre soltó una suave carcajada.-No oka-chan, las estrellas siempre están juntas jijiji -respondió Goku con una sonrisa y su madre le acarició el cabello con ternura.-pero, ¿por qué no están solas?-No está bien estar solo Go-chan, nunca lo olvides, las estrellas están unidas porque se quieren muuuucho, y... la soledad es muy aburriiiiiiida -dijo Cine y su hijo azabache río a carcajadas.- hijo, prométeme que nunca estarás solo cuando crezcas, la gente solitaria tiene los corazones muy apagados pero mi pequeño Go-chan tiene un graaan corazón -dijo mientras le hacia cosquillas a su hijo.-Te lo prometo Oka-chan, nunca estaré sólo jijiji -contestó Goku con una sonrisa antes de volver a mirar las estrellas.Fin del flashback.

"Oka-chan, perdóname, no cumplí mi promesa hasta que conocí a Kuro-chan, ella me mostró que todavía tenía un corazón latiendo en mi pecho, pero no quiero volver a ser querido por la gente, no quiero tener amigos... no quiero que vuelva a ocurrir lo de hace quinientos años" -pensó Goku bajando la mirada con un deje de tristeza que perfectamente notaron Rías y Akeno.

-Goku-san yo no quería...-dijo Rías en el intento de excusarse, se estremeció al sentir sobre ella la mirada apagada del pelinegro y sintió un escalofrío recorrer su cuerpo.-"otra vez esa mirada llena de oscuridad..."

-Goku-san, tan sólo... queremos ser tus amigas...-mencionó Akeno con los ojos vidrioso y él le dedicó una mirada completamente fría y carente de emociones.

-Si quieren ser mi amigas...-indicó Goku cultivando una ínfima porción de esperanza en los corazones de ambas, quienes sonrieron ante aquellas palabras.-olvídense de que existo, hagan como si no me conocen y deben de seguirme -sentenció el azabache.

Sabiendo que algo le ocurría al pelinegro se alejaron lentamente y decidieron no molestar por hoy, algo le afectaba y al parecer las palabras de Rías le habían sobrecogido, obligándole a evocar recuerdos que habían permanecido dormidos en su mente.

-Oigan -una voz sonó al frente y los alumnos vieron a un hombre peliplata con aspecto de militar retirado sosteniendo en sus labios un silbato.-hoy jugarán a "quemados/ balón prisionero", dado que es la primera vez desde que ha comenzado el curso, formaré personalmente los equipos.

"¿Quemados? veamos de qué se trata el dichoso juego" -discurrió el azabache intrigado.

Equipo A: Takeru, Sakura, Goku, Omaeda y Karin.

Equipo B: Akeno, Kurosaki, Kubo e Ishibumi.

Equipo C: Rías, Kaomi, Yuuka y Fuyumi.

Equipo D: Toriyama, Tsuyu, Kohei y Shizuka.

Los equipos para disputar el juego ya se habían formalizado, teniendo como primer encuentro el partido entre el equipo A y el equipo D, donde salió victorioso el equipo de Goku, quien hizo el mínimo esfuerzo para no levantar sospecha alguna; más que nada su victoria se debe a la falta de habilidad del equipo D.

Ahora el segundo encuentro estaba en su fase terminal, sólo quedaban dos personas en pie, ambas pertenecientes al equipo B y al equipo C, no eran otras que las dos "onee-sama" de la secundaria Kuoh y demonios del clan Gremory Rías y Akeno, su [reina].

Ambas eran el centro de atención en estos momentos, incluso Goku parecía un poco "intrigado" por saber el desenlace de aquel encuentro, las dos amigas sostenían un balón en sus manos analizando los posibles movimientos que tomaría cada una.

Ninguna se atrevía a lanzar la pelota todavía, parecía que en medio de ellas saltasen chispas fruto de la rivalidad que estaba en juego en este preciso instante.

Entonces Rías, aplicó un poco de magia demoniaca en su lanzamiento, que fenomenalmente fue esquivado por Akeno, quien a su vez imitó el movimiento obteniendo el mismo resultado que su [rey].

Volvieron a intentarlo sin éxito y con un último lanzamiento lleno de poder ambas pelotas chocaron impactando en Rías y Akeno al mismo tiempo, perdiendo las dos el encuentro, por lo tanto el equipo de Goku había ganado.

-Ara ara Buchou, parece que perdimos y Goku-san ganó el partido -señaló Akeno con su sonrisa intrínseca y volteándose en la dirección en que antes se encontraba el pelinegro vio que ahora no estaba.-¿ara se fue?

-Qué extraño -inquirió Rías con una mano en la barbilla.-¿notaste sus movimientos verdad? -preguntó la "princesa carmesí de la destrucción".

-Parece que Goku-san esconde muchas cosas, pero sobretodo...-al instante Akeno baja la cabeza con una expresión facial atestada de tristeza.-parece que sufrió mucho en su pasado.

Goku estaba caminando por las calles de Kioto, donde cientos de transeúntes yokai caminaban con aparente tranquilidad, kappas, nekomatas, kitsunes, ayakashi y otros yōkai caminaban por las calles de aquel barrio, es más daba la impresión de un ser una ciudadela.

el pelinegro sintió una extraña presencia observándole desde hace unas horas y decidió seguirla acabando de esta manera en la ciudad de Kioto.

Había dejado de sentir la presencia desee hace unos minutos, así que decidió descansar sentándose bajo la sombra de un árbol, saca una tableta de chocolate, la abre cuidadosamente tirando el envoltorio a un basurero cercano, comienza a comer sabiendo que era observado por alguien o más bien por un yokai kitsune.

-Supongo que quieres chocolate ¿verdad? -preguntó Goku mirando la rama donde un árbol donde una pequeña zorra de pelaje amarillento lo veía babeando.-ten, toma un poco -la zorra baja del árbol, camina hasta Goku, se sienta en su regazo y empieza a comer el chocolate, el pelinegro comienzo a acariciarle antes de ser sorprendido.

-¿Quién te dio derecho a tocarme? Yo soy la honorable princesa yokai Kunou -habló la zorra orgullosamente antes de ronronear extasiada ante las caricias de Goku.

-Claro claro, por eso estabas siguiéndome todo este tiempo, tengo curiosidad por saber quién eres realmente -añadió Goku con una sonrisa.-"entonces si esta es la princesa su madre debe ser Yasaka la líder del panteón yōkai del que me habló Kuro-chan" -discurrió con una sonrisa mental.

-Ya te dije que soy... Humm~ -ronroneó Kunou dulcemente ante la caricias de Goku sobre su piel.

Antes de que el azabache pudiese reaccionar varias docenas de guardias yokai aparecieron rodeándolo mientras le apuntaban con katanas y otras armas.-¿y esto? -preguntó Goku con una ceja arqueada.

-QUEDAS ARRESTADO BAJO LA AUTORIDAD DE YASAKA-SAMA POR HABER SIDO EL AUTOR DEL CRIMEN DEL RAPTO DE SU HIJA, LA VENERADA KUNOU-SAMA -informó un yokai con voz atronadora y Goku oyó confusamente aquellas palabras.

Sin más encadenaron al pelinegro, claro él se dejó aprisionar para ver adónde le llevaba todo este asunto malentendido, de cierta manera podría conocer a Yasaka, lider de la facción yokai o posiblemente a los dioses del Shintō; un círculo mágico apareció bajo ellos, desapareciendo al instante de aquel lugar.

Fin del capitulo.