Renuncia de derechos, los personajes que aparezcan aquí les pertenecen a sus respectivos dueños y autores.
Una muchacha pelinegra de gran busto caminaba tranquilamente por las calles de Kuoh, su rostro expresaba una serenidad extrema así como su porte y presencia irradiaban mansedumbre y alegría, pupilas áureas rasgadas por una hendidura vertical que bailaban en calma al ser observada con curiosidad por los transeúntes de aquella calle y resplandecían como dos estelas sobre un solemne atardecer.
Su cuerpo voluptuoso estaba cubierto por un kimono negro, de interior rojo carmesí y atado con un obi amarillo, que mostraba sus hombros desnudos y un amplio escote.
Kuroka decidió salir de casa, estaba bastante aburrida mientras esperaba que el pelinegro regresase del instituto, así que como gata callejera que era ella, estipuló que sería necesario pasear por la calle, claro, escondiendo sus facciones de nekomata ya que el pueblo estaba custudiado por la familia Gremory, uno de los 72 pilares del inframundo, así que en caso de ser detectada por un demonio podía ser detenida, pues estaba en busca y captura debido al incidente del demonio Naberius.
Kuroka estaba más que feliz, las cosas parecían haberse arreglado con Goku y ahora podían cultivar su relación, aunque todavía desconocía muchas cosas de él se sentía bastante atraída.
Quizás meses atrás habría abandonado a Goku para ir en busca de más poder, pero gracias a él había cambiado bastante, vivir junto al pelinegro le había enseñado que existía una vida más allá de las batallas y el poder, una vida tranquila y agradable junto a tus seres queridos; ahora ya no la interesaba tanto el poder como antes, lo único que pretendía era reconciliarse con su hermana Shirone y estar junto a ella, tal y como le prometió a su madre, y estar junto a Goku.
En parte el interés que mostraba hacia el uso de Sennjutsu había disminuido, pues su principal objetivo era recuperar a su hermana, y por otro lado el hecho de vivir junto a Goku ha supuesto bastantes cambios en ella; es verdad que echaba de menos su vida anterior, pero su le daban a elegir entre el perdón de su hermana y el poder, sin lugar a dudas elegiría la primera opción.
-Tengo ganas de comer muchos dulces nya~ -Kuroka seguía caminando con una sonrisa atrayendo la mirada de varios hombres, quienes babeaban al ver cómo rebotaban los grandes senos de la azabache, de pronto se detiene frente a una pequeña tienda, lee el rótulo situado sobre la puerta y sonrió al mismo tiempo que entra, notando que había cierta clientela y camina hasta posicionarse en una fila esperando que llegase su turno.-no puedo aguantar más nyan~ huele de maravilla.
La fila siguió avanzando lentamente hasta que llegó su turno, por lo que se posicionó frente al mostrador de aquel local de dulces con una sonrisa en sus labios.
El vendedor tragó saliva al ver el rebote de los senos de Kuroka e hizo un esfuerzo monumental en mantener su vista en los extraños ojos de la muchacha.
-Buenas tardes, ¿qué desea? -el vendedor preguntó amablemente y Kuroka señaló varios dulces, completamente eufórica.-son...-coge una calculadora y empieza a sumar el valor de los dulces tomados por la chica.-doscientos yenes -Kuroka le entregó varias monedas al azar y salió de la tienda dando brincos de alegría.-¡oiga señorita, me ha dado cien yenes de más!
Kuroka vaciló en quedarse pero hizo un gesto desinteresado que el vendedor interpretó como propina, así que guardó el dinero tranquilamente.
Kuroka comenzó a comer sus dulces sintiéndose extasiada por aquel sabor que viajaba por sus papilas gustativas, andaba tan ensimismada que no se dio cuenta de que se acabó chocando con alguien.
-Nyan~ me ha dolido un poco -se quejó Kuroka sobándose la cabeza, alzó la vista viendo que la persona con la que se había chocado era una loli peliplata similar a ella.- no puede ser... ¿Shiro-chan? -preguntó sorprendida.
-¿Nee-sama?-dijo Koneko/Shirone bastante desconcertada.-"entonces... ¿estaba en lo cierto?"-pensó por unos instantes, hasta que se levantó rápidamente.
-Shiro-chan... yo... -Kuroka le extendió su mano con tristeza, la loli observó aquella mano frente a sus ojos atestados de dudas, titubeando si tomarla o no; un dilema se estaba formando.-por favor... Shiro-chan, quiero habl.
-Nee-sama yo... ¡¡No quiero verte!! -Koneko gritó con una voz llena de ira y aflicción marchándose del lugar a gran velocidad, Kuroka no hizo nada por detenerla, simplemente bajó la cabeza porque sabía que iba a pasar.
Después de tanto tiempo resultaba obvio que Shirone haya desarrollado cierto odio hacia ella, en parte se lo esperaba, pero aquello le había dolido bastante.
-Shiro... perdóname por favor -sin más Kuroka comenzó a caminar con la mirada perdida, de repente el entusiasmo con el que había iniciado el día, había desaparecido.
Templo.
Amaterasu estaba sentada en un trono de plata, su rostro expresaba tranquilidad pero igualmente estaba furibunda.
Yasaka se mantenía de pie a un costado del trono, estaba de brazos cruzados esperando noticias de los yōkai que habían sido enviadas por la líder del Shintō.
Ambas emanaban un aura inimaginable, ningun Onmyōuji o yōkai se atrevía a hablar por temor a la diosa, sabían que la tensión del lugar era suficiente para matarlos a todos así que optaron por el silencio.
Ame-no-Uzume, diosa shintoista de la danza, estaba al otro costado del trono de Amaterasu igualmente aguardando el reporte acerca del rapto de Kunou.
Como diosa pura que era, mantenía sus emociones negativas a raya, pero no podía evitar sentirse frustrada al ver el estado de Yasaka.
-¿Quién podría ser el responsable de un acto tan deleznable? -preguntó Ame-no-Uzume con tristeza genuina en sus palabras, viendo a Yasaka y Amaterasu.
-No lo sé, espero que no haya sido ninguno de esos Caídos o lo pagarán caro -respondió Amaterasu con frialdad mientras su aura no paraba de aumentar.
Los caídos liderados por Azazel estaban en un proceso de negociaciones pacíficas con la facción yōkai.
Azazel había intentado establecer una alianza con el panteón yokai pero dado que habían grupos de ángeles caídos que causaban problemas en Japón, el pacto no había llegado a formalizarse.
Durante un largo período de tiempo las negociaciones de paz entre Azazel y los yokai habían estado siendo postergadas, pero si los subordinados del líder de Grigori seguían causando estorbos en Japón el acuerdo de paz no tendría lugar y Yasaka acabaría tomando medidas.
Yasaka asintió a las palabras de Amaterasu conteniendo su ira, lo único que le importaba era si su hija estaba bien o no, el castigo del culpable podrá decidirse más tarde.
Al instante, un círculo de magia yōkai apareció en medio de aquel templo de donde salieron algunos yōkai apresando a un pelinegro de cabello alborotado, frente a ellos estaba una niña rubia con rasgos de kitsune.
-¡¡KUNOU!! -Yasaka gritó fallando en el intento de contener sus emociones y corrió a abrazar a su hija, llenándola de besos por todo el rostro.-nunca más vuelvas a asustarme de esta manera ¿si? -preguntó el Kyuubi.
Amaterasu y Ame-no-Uzume sonrieron enternecidas al ver aquella escena maternal, pero por otro lado, sus miradas llenas de ira se dirigieron al muchacho ojinegro que estaba siendo apresado por los yōkai.
Goku silbaba tranquilamente con las manos en sus bolsillos, observaba cada detalle de aquel templo sin mucho interés, hasta que su vista se fijo en Yasaka abrazando a su hija y en dos mujeres de bellas facciones.
-Mamá, ya basta -Kunou habló avergonzada y al instante la líder yōkai deshizo el abrazo con su hija y le indicó que de apartase un poco mientras caminaba hacia Goku.
"¿Está es la líder del panteón yōkai? Parece bastante fuerte, supongo" -se dijo Goku mentalmente viendo de reojo el gran busto de Yasaka, quien se ubicó a unos centímetros de él, apartando a los yōkai que mantenían preso al saiyajin.-"y supongo que la que está sentada en el trono es la diosa principal del Shintō" -añadió mirando a Amaterasu con cierta curiosidad.
-¿Tú eres quién tuvo la osadía de secuestrar a mi hija? -farfulló Yasaka con una voz tenebrosa que seguramente heló a más de un yōkai.-respóndeme -ordenó la kitsune.
-Madre, él no ha...-Kunou iba a hablar pero la mirada fulminante de su madre hizo que las palabras de sus labios fueron súbitamente selladas.
-¡SILENCIO! -Yasaka gritó liberando un gran aura que asustó a varios yōkai que instintivamente se alejaron.
Pocas veces Kunou había visto a su madre tan enfadada como lo estaba ahora, sabía que aquel muchacho no tenía la culpa de su "rapto".
Ella simplemente se escapó de casa fingiendo un secuestro para provocarle un susto a su madre pero jamás llegó a imaginarse que la situación acabaría así.
Amaterasu analizaba al que supuestamente había sido el autor del rapto, observó que su físico resultaba inmejorable y que su presencia evocaba una tranquilidad inquietante, tanto que le recordaba a su hermano Tsukuyomi en los años de su juventud.
-Sí, yo secuestré a tu hija -respondió Goku tranquilamente observando a Yasaka, quien afiló su mirada ante aquellas palabras.-"veamos cómo acaba esto" -sonrió mentalmente sintiendo un aumento en el ki de Yasaka.
Por un lado Goku quería evitar cualquier tipo de problemas, sabía que su poder actual probablemente no serviría contra los legendarios dioses del Shintō pero por otra parte su instinto saiyajin le incitaba a comprobar la fuerza de la líder Kyuubi.
-Amaterasu-hime, siento que el muchacho no es completamente veraz, está mintiendo -Ame-no-Uzume susurró al oír la revelación dada por Goku.
Amaterasu lo consideró por unos momentos, era consciente de que Yasaka no había educado de la forma más correcta a su hija y que por tanto su supuesto "rapto" no podría ser más que una farsa.
Sin embargo, el hecho de que aquel joven se mostrarse tan confiado y calmado le daba la sensación que no era alguien normal, se preguntaba a qué facción pertenecería, sólo era cuestión de oír su nombre.
-¿Cuál es tu nombre? -preguntó Amaterasu levantándose inminentemente de su trono de plata.
-Dicen que es de mala educación no presentarse primero -añadió Goku sarcásticamente y Yasaka bufó al ver la insolencia de aquel mocoso.
-Amaterasu, líder del panteón del Shintō y diosa del Sol -solemnemente la diosa acabó presentándose con completo sosiego, ahora esperaba tranquilamente que el muchacho pelinegro se presentase.
-Son Goku -igual de sereno habló Goku, la diosa y la yōkai kitsune se sorprendieron al ver que el joven tenía un nombre de origen shintoista.-y si se lo preguntan, yo no pertenezco a ninguna facción -añadió él.
-No eres un humano corriente ¿verdad? -indagó Amaterasu sosegadamente observando al azabache.
Para su sorpresa, Goku asintió mintiendo en aquella parte, pues su origen trascendía los límites de la humanidad.
-Es imposible que un humano irradie una presencia como la tuya, ¡¡no juegues conmigo mocoso!! ¡¡AHORA DIME POR QUÉ SECUESTRASTE A MI HIJA!! -gritó Yasaka arremetiendo contra el pelinegro.
-YA BASTA MADRE -Kunou intervino con los ojos llorosos, incapaz de aceptar que otra persona cargase con la culpa de sus errores.
-ESTE NO ES MOMENTO KUNOU -replicó Yasaka emanando una aura dorada que sorprendió a Goku.
-ESCÚCHAME POR UNA VEZ EN TU VIDA -volvió a vociferar la kitsune menor igualmente irradiando un aura dorada, ambas se miraban a los ojos como si de una confrontación se tratase.
Yasaka se sintió sorprendida, pocas veces su hija le había alzado la voz de esa manera y sobretodo delante de la líder del Shintō.
-Nunca fui secuestrada ni raptada, yo me escapé de casa porque estaba bastante enojada contigo -reveló Kunou y la líder Kyuubi abrió los ojos desconcertada ante aquellas palabras.-nunca me dejas volar fuera de Kioto y nunca me permites comer la comida que prefiero, a veces, suelo desear que fueses otra persona.
-Kunou...-Yasaka balbuceó tristemente al oír aquella revelación, y luego se giró hacia Goku.-¿por qué mentiste? ¿por qué no dijiste que no tenias nada que ver desde un primer momento? -preguntó alterada.
-Quería probarte y... que te dieras cuenta de que estás cometiendo bastantes fallos con tu hija, es cierto que la has malcriado un poco, pero deberías pasar más tiempo con ella y conocerla más a fondo, para que ambas resuelvan sus diferencias y que tengan una buena relación madre-hija -respondió Goku tranquilamente y Yasaka escuchó sorprendida.
Aquel muchacho indirectamente le estaba dando una lección, ella estaba tan cegada por su ira que no pudo pensar bien las cosas por unos instantes.
"Cuánta razón tiene aquel muchacho, ¿será un descendiente de algún dios?" -Amaterasu lo consideró por unos momentos, más tarde se encargaría de indagar bien en aquel asunto.
-Tú estás a tiempo de rectificar, yo no pude hacerlo en su momento y fallé -añadió el azabache mirando hacia el suelo con tristeza y los presentes lo notaron.-si me disculpan, tengo cosas que hacer, ha sido un placer conocer a la líder del Shintō y a la líder de los Yokai -dijo desinteresadamente mientras se daba la vuelta.
De la nada un Onmyōuji se lanzó contra el azabache intentando asesinarle a través de un corte con su sable, gracias a sus reflejos Goku esquivó el ataque llegando a sorprender a Yasaka e inclusive a Amaterasu.
-Tu eres quien se atrevió a humillar a uno de los nuestros, lo pagarás con tu vida miserable -el Onmyōuji habló con frialdad mientras apuntaba hacia Goku.
Yasaka, saliendo de su desconcierto, estaba a punto de intervenir, pero una gélida mirada de Goku le avisó que se deshiciera de aquella idea.
-¿Has intentado matarme verdad? -cuestionó el ojinegro fríamente observando como el Onmyōuji adoptaba una pose de combate, totalmente ridícula y llena de aberturas.-ya mostré piedad hacia uno de los vuestros, les advertí que no se metieran en mi camino, pero ustedes me ignoraron -siseó aumentando su ki drásticamente.
Al instante, aquel templo shintoista comenzó a ser sacudido ante la inmensa cantidad de energía que irradiaba Goku, las columnas del templo comenzaron a agrietarse al igual que el suelo, para temor de los yōkai y la mayoría de Onmyōuji, que rogaban por sus vidas.
Yasaka tragó saliva sujetando fuertemente a su hija, hacía cientos de años que no sentía una presencia tan inmensa, una presencia que incluso llegaba a asustarla.
Ame-no-Uzume se sostenía como podía al trono de plata de Amaterasu, posiblemente el poder de aquel muchacho superaba por mucho a la mayoría de dioses del Shintō.
Amaterasu supo que tarde o temprano sus dos hermanos acabarían llegando a aquel templo, pues aquella presencia tan imponente incluso podía llegar a sentirse a miles de kilómetros de distancia.
Tal y como era de esperar, dos figuras aparecieron en el templo y cesó el temblor; la primera se trataba de un hombre pelinegro con barba y aspecto fornido que vestía una armadura tradicional japonesa, y la segunda se trataba de un hombre peliplata de ojos azules, que vestía un ahori blanco con lineas oscuras.
"Perfecto, supongo que Susano'O y Tsukuyomi aparecieron al sentir mi energía, observándolos diría que Susano'O es por mucho la mayor presencia de Shintō, debo tener cuidado con él" -indagó Goku con seriedad.
-¿Tu eres el dueño de aquella energía verdad mocoso? ¿Quién eres? -Susano'O habló con voz atronadora y autoritaria mientras se posicionaba a unos centímetros del azabache, quien se estremeció al no sentir la energía del dios, pues su energía era divina.
-Nadie en particular, antes fui considerado una luz de esperanza y ahora soy una sombra del pasado -respondió Goku con calma y el dios de la tormenta bufó.
-Eso no responde a mi pregunta niño, ningún ser humano sería capaz de emitir una energía como la tuya, no me engañes -replicó Susano'O tranquilamente.
-Se debe a que domino la energía espiritual que circula por mi cuerpo -razonó el pelinegro y Yasaka oyó sorprendida.
-¿Eres un usuario de ki? Es na primera vez que oigo de un humano con esa capacidad -Tsukuyomi intervino ante la declaración de Goku.
-Hum -Susano'O se mostró pensativo por unos instantes hasta que habló.-¿entonces tu fuiste quien derrotó al Onmyōuji que estaba bajo mi cargo? -indagó el dios.
El azabache asintió sin rodeos, recordando su batalla contra el Onmyōuji descendiente de Susano'O.
-Aquel Onmyōuji era bastante poderoso, si lograste superar sus capacidades eso quiere decir que tu has de ser mucho más fuerte que él ¿verdad? -inquirió Susano'O con serenidad.
-¿Adónde quieres llegar? -Goku fue al grano y el dios del mar sonrió, sin duda le agradaba el muchacho.
-Existe una vacante para ser líder Onmyōuji, pues el mocoso de Arima decidió abandonar su puesto hace cinco años, dado que has mostrado nivel suficiente como para ocupar el cargo podrías ser proclamado con el líder de los exorcistas del Shintō, ¿aceptas mi propuesta? -interpeló Susano'O, sin duda poseer a alguien poderoso entre los Onmyōuji sería beneficioso para el Shintō.
……Fin del capitulo…..
