Renuncia de derechos, los personajes que aparezcan aquí les pertenecen a sus respectivos dueños y autores.

Susano'O sonreía eufóricamente esperando la respuesta de aquel muchacho pelinegro, que había demostrado poseer el nivel suficiente como para ser proclamado como líder de los Onmyōuji, sin duda hacía tiempo que un humano corriente llegaba a sorprenderlo a tal punto.

El dios del trueno sabía que el poder y la influencia del panteón del Shintō se había reducido enormemente en los últimos siglos dada la expansión de la facción bíblica.

Cada vez eran menos las personas que llegaban a adoctrinarse a la religión shintoista, incluso si llegaban a hacerlo probablemente no tardarían en recibir alguna influencia del cristianismo u otra religión con lo que abandonarían su creencia en el Shintō.

Susano'O era consciente de que su panteón podría llegar a desaparecer, ya sea por la notable presencia de otras facciones en su territorio o por una eventual guerra. En caso de producirse esto último, necesitaría poderosos aliados, tales como la facción egipcia o la nórdica, pronto debería establecer contacto con sus respectivos líderes.

La derrota del legendario Yamata-no-Orochi a manos de la sacro-espada Kusanagi, supuso el inicio del auge del panteón del Shintō, aquellos tiempos de esplendor y grandeza sin duda le resultaban lejanos.

-No -Goku sacó a Susano'O de sus pensamientos tras responderle negativamente.- como dije, no quiero pertenecer a ninguna facción, no me interesa en lo más mínimo -respondió fríamente mientras se daba la vuelta.

Amaterasu observó con curiosidad a aquel muchacho, ella apoyaba su respuesta pues no le veía con buenos ojos para ocupar el cargo de líder de los Onmyōuji.

Ame-no-Uzume escuchó un tanto ruborizada, sin dudas el muchacho le parecía bastante varonil y atractivo.

Yasaka, un tanto más calmada, supuso que algo trágico debió haberle pasado al joven para que actuase de una manera tan fría, sobretodo por las palabras que dijo momentos antes.

"Tú estás a tiempo de rectificar, yo no pude hacerlo en su momento y fallé"

Aquello le hacía pensar que perdió a sus hijos o algo por el estilo y que ahora vivía con esa culpa, lo que explicaría su carácter gélido y arisco.

-¿No aceptas mi propuesta?-Susano'O preguntó pero sin embargo, no parecía enfadado, sino más bien como si ya sabía la respuesta de antemano.-era de esperar viniendo de alguien como tú mocoso, estaré al tanto de tus movimientos, puedes marcharte -añadió.

Yasaka miró por última vez al azabache, encontrándose con aquellos ojos oscuros, fríos y carentes de emoción alguna, que daban la sensación de la muerte misma.

"Cuida de tu hija ahora que puedes, no pierdas la oportunidad que te está dando la vida" - la voz de Goku sonó en su mente sorprendiéndose al instante, pero cuando reaccionó girándose hacia él, desapareció.

Horas después.

De regreso a Kuoh el pelinegro caminaba tranquilamente por las calles de la misma, su porte era sereno al igual que su rostro, que emanaba una sensación de paz insaciable.

Acababa de salir de una tienda, le compró varios dulces a Kuroka pues ella le demandaría una explicación por haber pasado tanto tiempo fuera de casa.

Ahora que sabía un poco más del Shintō comenzaba a encajar varias piezas, de momento sólo conocía tres facciones: la shintoista, la bíblica y la griega, que conoció hace tiempo en el momento en que...

Sabía que le quedaban varias facciones por conocer pero no le interesaba demasiado, sólo le picaba la curiosidad.

Entre divagaciones acabó llegando a su departamento, sacó las llaves de su bolsillo insertándola en su respectiva ranura, giró dos veces y entró suspirando, lo único que le relajaba era estar tranquilo en su hogar sin que nadie lo moleste pero ahora que el Shintō sabía de la existencia de un "humano" con la capacidad de manipular la energía espiritual, quizás lo mantendrían vigilado enviando a algunos Onmyōuji secretamente.

Cuando entró no vio a nadie en la sala principal y se sorprendió, así que decidió caminar hasta su habitación; abrió la puerta y vio que Kuroka estaba sentada en su cama con los ojos llorosos y la cabeza inclinada.

-¿Qué te ocurre? -indagó Goku sentándose a su lado y dejando a un costado la bolsa de dulces.

-Y-yo vi a Shirone -respondió Kuroka con un deje de tristeza en su voz.-traté de hablar con ella... pero me gritó diciendo que no quería volver a verme -añadió con un sollozo.-yo realmente estoy arrepentida de lo que hice y... quiero su perdón -comienza a llorar desconsoladamente.

Kuroka lloraba con la cabeza apoyada en el pecho de Goku, quien desinteresadamente comenzó a acariciar el lacio cabello de la nekomata.

-No llores, eres una chica fuerte -dijo Goku con una expresión seria.-voy a ayudarte con este asunto sólo para que no estés triste, no te garantizo nada -añadió.

-Gracias Go-chan nya~ -agradeció Kuroka sonriendo mientras abrazaba cálidamente al saiyajin; sus grandes senos chocaron intensamente con el pecho fornido del azabache, hasta que se separaron.

Goku sonrió mentalmente, era lo mínimo que podía hacer por Kuroka, pues gracias a ellas sus días no eran tan grises como antes, lo cual agradecía.

-Si quieres puedo recompensarte nya~ -Kuroka se acercó peligrosamente al oído de Goku, no sin antes besar su cuello plácidamente, susurrando con un toque placentero y sensual.- así podré demostrarte mi amor -agregó.

-¿De qué manera lo harás gatita? -cuestionó el azabache golpeando suavemente la nariz de Kuroka, quien soltó un dulce ronroneo en consecuencia de aquel acto.

Lentamente sus suaves labios chocaron con los de Goku, en un roce cálido y afrodisíaco que poco a poco dio lugar a un beso, en el que sus lenguas tomaron el protagonismo enrollándose con deleite y placer durante un lapso indefinido de tiempo, hasta que se separaron únicamente permaneciendo unidas por un fino rastro de saliva.

-Te he comprado varios dulces de camino aquí, son de tus favoritos -farfulló Goku antes de que Kuroka lo empujase a la cama situándose ella encima de él.

-Disfrutaré de ellos más tarde, en primer lugar quiero disfrutar del plato principal nya~ -añadió Kuroka mientras comenzaba a desatarse el obi de su kimono.

-Lo siento, pero no estoy en el menú -dijo Goku retirando a Kuroka de su regazo y poniéndose en pie.-me iré a duchar, ha sido un día bastante largo, nos vemos -y se marchó.

-Entiendo nya~ -respondió Kuroka tristemente volviendo a atarse el obi, mientras tomaba la bolsa de dulces que le había comprado Goku.

Goku hizo una mueca al sentir el aura de tristeza de Kuroka, sabía que ella resultaba lujuriosa y que tenía ganas de hacer amor; claro, él se sentía bastante atraído por Kuroka y le llegaba a resultar difícil controlarse.

Pero después de todo, él no quería una relación así con Kuroka, al menos de momento, no era un chico libidinoso y mucho menos un pervertido.

"Sentí algo extraño en ese chico pervertido -pensó Goku recordando al pelicastaño del curso anterior al suyo.-como una especie de poder fluyendo en su interior, quizás los humanos de aquí también tengan poderes"

Sabía de la existencia de la facción bíblica, pero no sabía de la existencia de los [Sacred Gears, equipos sagrados que Yahvé, el dios bíblico, le había confiado a los humanos y mestizos para obrar milagros en la tierra.

Mañana siguiente.

Club de lo Oculto.

Koneko observaba sin emociones la taza de té que anteriormente le había sido servida por Akeno, quien miró extrañada la actitud de la loli peliplata.

Desde el encuentro con su hermana, Shirone/Koneko se había visto bastante afectada, el pasar de los años no había surtido efecto en ella y aún seguía recordando lo que ocurrió aquel día con el demonio Naberius.

Sin embargo, notó bastante arrepentida a su hermana mayor y bastante diferente de lo usual, lo que le parecía sumamente extraño y sobretodo, un olor bastante familiar estaba impregnado en ella.

Así es, cuando conoció a Goku días antes, percibió el aroma de Kuroka en su cuerpo y viceversa, por lo que comenzó a elaborar una hipótesis que probablemente se asemejaría a la realidad.

-Ara ara Koneko-chan, estás más callada de lo habitual ¿ocurre algo? -cuestionó Akeno con su clásica sonrisa resplandeciente.

-...-silencio fue la respuesta dada por Koneko, llamando la atención de Rías, quien se acercó con preocupación.

-Akeno tiene razón, estás muy diferente, ¿qué te ocurre? -Rías quiso saber la causa de la tristeza presente en Koneko, quien levantó la mirada al instante.

-Me encontré con Nee-sama ayer mientras iba a buscar dulces -Rías se mostró sorprendida ante aquella revelación, sabía que la relación entre ambas hermanas se vio afectada por lo ocurrido años antes y sobretodo, sabía que Kuroka era buscada por el inframundo.

-Esto es grave, si desata su poder en esta ciudad habrán problemas, conviene avisar a...- Rías no terminó su frase al notar el rostro de tristeza de Koneko.-Koneko, cuando te convertiste en mi sierva prometí protegerte y así será, ella no te hará daño, te lo aseguro -dijo sonriendo.

-Buchou... ella me pidió perdón -añadió Koneko y Rías no supo que decir, podría ser una jugarreta o la realidad, quién sabe.-no sé que hacer... -aseveró con tristeza.

-Buchou -llamó Akeno tratando de cambiar de tema.-un cuervo hizo contacto con el chico de segundo año, Hyōdōu-san, bajo un perfil falso, según fui informada, esta tarde tendrán una cita en un parque de la ciudad.

-Perfecto. Yuuto -Rías miró a su [caballo] quien asintió sabiendo lo que tendría que hacer.-"todavía tengo tiempo, el momento no ha llegado" -indagó Rías con tristeza.

Rías tendría que pensar qué hacer con el asunto de la hermana de Koneko, más tarde se ocuparía de ello, lo primordial ahora era ocuparse del caído que atacaría a Issei por la tarde.

Más tarde.

Pasillo.

-QUEEEEEEE -Matsuda y Motohama gritaron llenos de sorpresa ante la relevación dada por el muchacha de cabello castaño de nombre Issei, quienes conformaban el ".trio de pervertidos de kuoh".

Issei sonreía satisfactoriamente, una chica desconocida llamada Yuuma le pidió una cita, que tendría lugar esta tarde en un parque del pueblo.

-Esto es un paso más para mí, ustedes se quedaran sin novia hasta que se hagan viejos jejeje -dijo Issei sonriendo burlescamente.

-Maldito bastardo... -Matsuda comenzó a acercarse con un aura terrorífica a su alrededor.

-¡¡Como te atreves!! -ambos gritaron abalanzándose hacia Issei, quien corrió gritando alocadamente por los pasillos, siendo observados por los alumnos que atravesaban dicho lugar.

"¿El pervertido tiene una cita? Esto es extraño, pero no me importa" -Goku indagó desinteresadamente viendo como Issei era perseguido por sus mejores amigos. -"jejeje maestro roshi" -pensó en los momentos en que su viejo maestro anhelaba tener citas con chicas como Bulma o Launch.

Goku caminó hasta el árbol donde solía recostarse habitualmente, lo hizo como de costumbre y cerró los ojos inquiriendo tranquilamente.

Le había prometido a Kuroka que le ayudaría con el asunto de su hermana, pero en caso de que ambas llegasen a una hipotética reconciliación, Kuroka de marcharía con si hermana Shirone y él se quedaría sólo.

"Bueno, estuve solo durante quinientos años así que realmente no tengo problema" -claro, la soledad no suponía un problema para él, pero Kuroka le había hecho descubrir sensación que nunca antes había sentido, así que la marcha de la nekomata le afectaría de una manera u otra, por más que quisiese negar tal hecho.

De pronto, sintió como la manga de su uniforme era tirada, abrió los ojos y vio que se trataba de Koneko, la loli peliplata de primer curso y hermana de Kuroka.

-¿Qué quieres niña? -preguntó Goku secamente mientras la observaba con los ojos semiabiertos.

-¿Tu... Conoces a mi hermana? -preguntó Koneko con voz entrecortada y Goku tragó saliva.

….. Fin del capitulo….