Renuncia de derechos, los personajes que aparezcan aquí les pertenecen a sus respectivos dueños y autores.
Habían pasado tres meses desde aquella noche llena de emociones y desde entonces las cosas no habían podido ir mejor para Goku y Bulma: hacían juntos el trayecto a la universidad, comían en diferentes restaurantes, paseaban por el parque y se divertían como de costumbre.
El embarazo de Bulma avanzaba favorablemente y con el paso del tiempo su vientre fue adquiriendo mayor tamaño, por lo que pronto tendría que abandonar la universidad.
El pelinegro por su parte, seguía con sus entrenamientos pero pasaba la mayor parte del tiempo con su amiga, había prometido que estaría con ella a lo largo de los nueve meses de embarazo y no fallaría a su promesa.
Sus amigos todavía seguían sin saber acerca del embarazo de Bulma, llegaría el momento indicado donde se lo comunicarían aquella noticia tan impactante, por más sorprendente que llegara a resultar.
Bulma ni siquiera quería llegar a imaginarse la reacción que tendría Yamcha al enterarse de que el chico que tomó su virginidad (o al revés en este caso) y el que sería el padre de su primer hijo no era otro más que Goku.
Aunque ya había pasado tiempo desde que dejaron de salir juntos, aquello dejaría una tremenda marca en la visa de Yamcha, cómo es que un playboy como él había podido perder contra alguien tan inocente como Goku.
Pero si le daban a elegir quién prefería como padre de su hijo, escogería a Goku antes que a Yamcha, estaba claro.
Presente.
Un nuevo día comenzaba en la vida de Bulma, quien había decidido que abandonaría la universidad en esta misma jornada, el embarazo era el principal motivo.
Recibiendo los rayos solares sobre su rostro comenzó a abrir lentamente sus ojos azules, distinguiendo blancas las nubes que se asomaban por el cielo. Apagó el despertador que había estado sonando con reticencia hace unos segundos y se levantó de la cama.
-Hoy es el día -Bulma habló con una sonrisa en sus labios mientras soltaba un bostezo de camino al baño.
Entró al baño y tras un agradable baño, se paró frente al espejo, contemplando su reflejo en él por unos instantes.
-Mi vida ha cambiado, dentro de seis meses voy a ser madre, ¿quién lo diría? -profirió la ojiazul con una sonrisa mientras meneaba la cabeza ante aquellas palabras.
Minutos después.
Recién vestida, peinada y rociada por un aromático perfume, salió de su habitación con una sonrisa en sus labios, ignorando que estaba siendo seguida por alguien.
-¡Buenos días! -una voz masculina sonó a sus espaldas provocando un gran susto en ella.
Bulma estaba a punto de caerse, por suerte el dueño de aquella voz se movió a tiempo impidiendo su caída.
-Rayos, lo siento Bulma, no fue mi inten -antes de que el pelinegro terminase de hablar Bulma se bajó de sus brazos, con una gran vena destacando en su sien.
-¿ACASO ESTÁS LOCO? ¿CÓMO SE TE OCURRE ASUSTARME? -gritó Bulma mientras que el muchacho comenzaba a retroceder movido por el miedo.
-En verdad no quería... ¡Un erizo azul ultrasónico! -Goku señaló la ventana que estaba detrás de Bulma, quien se giró sintiendo curiosidad pero para desgracia suya, su amigo se había ido como alma que llevaba el diablo.
-GOKUUU -la muchacha peliazul gritó fuertemente al haber sido burlada por el pelinegro, quien seguramente estaba escondido en algún lugar de la gran casa.
Más tarde.
El ojinegro estaba escondido en un armario, estaba bastante asustado puesto que no sabía que es lo que podía hacer Bulma si llegaba a encontrarle.
-Espero que no me encuentre -susurró Goku con una gota de sudor cayendo en su nuca.
De pronto, el sonido de los pasos de una persona acercándose al armario comenzó a hacerse más presente. Goku tragó saliva esperando no ser visto.
-¡TE ENCONTRÉ! -gritó Bulma abriendo las puertas del armario, para desgracia del pelinegro.
-B-bulma p-ppdemos hablar, sólo... AAAAAH -el ojinegro no llegó al término de sus palabras cuando Bulma comenzó a saldar cuentas.
Tiempo después.
Ambos estaban sentados en la mesa tomando el desayuno. Goku estaba comiendo mirando con temor a Bulma, varios bultos estaban presentes en su cabeza.
"Ahora entiendo porque Bulma no puede subirse a mi nube voladora" -inquirió el pelinegro dando un asentimiento.
Como si Bulma hubiera adivinado sus pensamiento se giró hacia él, lanzándole una mirada amenazante que incluso asustaría el mismísimo Enma-daiō.
Sonrió satisfactoriamente al percibir cierto miedo en el pelinegro, a ella le gustaba tener el control.
-En unos minutos nos iremos a mi universidad, presentaré la carta de renuncia -anunció la ojiazul viendo a Goku mientras comía una tostada.
El pelinegro asintió finalizando su desayuno, antes de llegar a Capsule Corporation había comido bastante en su casa, así que no necesitaba comer en demasía.
-¿Nos vamos? -el pelinegro se levantó del asiento a la par de Bulma, y ambos comenzaron a caminar en dirección a la salida, cuando se encontraron al doctor Briefs y a Panchy, la madre de Bulma, quienes se encontraban tomando tranquilamente el desayuno.
-Buenos días querida ¿quieres tomar algo? -preguntó Panchy con su agradable sonrisa.
Entonces Panchy se giró hacia el ojinegro, dedicándole una sonrisa como salutación. Goku correspondió el gesto mirando alternativamente a Panchy y su esposo.
-No mamá, acabo de desayunar junto a Goku, ahora nos vamos a la universidad -Bulma argumentó mientras su madre tomaba un delicioso pastel de arándanos.
-Ya veo, que tengas un buen día hija -el doctor Briefs intervino con una sonrisa y Bulma asintió, indicándole a su mejor amigo que siguieran el paso.
-¿Llamo a mi nube voladora? -cuestionó el muchacho apuntó de invocar al regalo que le ofreció el maestro Roshi hace tanto tiempo.
-Vayamos en coche, ha sido difícil peinarme y no quiero ir con el pelo desordenado -respondió Bulma y el pelinegro soltó un quejido, pies le gustaba ir en su nube voladora.
Acto después, Bulma sacó una cápsula de su bolso y la arrojó a unos metros, creando una cortina de humo que se disipó segundos después revelando un coche tipo turismo de color rojo.
-¿Iremos en este coche? -preguntó Goku señalando al vehículo enfrente de sus ojos.
-Sip, como la universidad no está bastante lejos prefiero que hagamos un trayecto más relajado ¿no te parece? -preguntó Bulma caminando a la puerta del coche.
-Sí... supongo que tienes razón -contestó Goku sonriendo.
El pelinegro se sentó en la parte del copiloto mientras que su mejor amiga sería la conductora. Ambos se pusieron el cinturón de seguridad aunque Goku tuvo ciertas dificultades a la hora de hacerlo.
-¿Estás listo? -preguntó Bulma arrancando el motor del vehículo mientras veía el ojinegro a su lado.
-Lo estoy, podemos irnos -contestó Goku tranquilamente y al instante comenzaron a moverse, sumándose al gran tráfico que había en aquella ciudad.
Bulma puso un poco de música para animar el ambiente silencioso que permanecía en el vehículo.
-Creo que deberías hacerte un carnet para conducir, ya va siendo hora -sugirió Bulma sin mirar directamente al pelinegro, quien se rascó la nuca nerviosamente.
-N-no creo que sea necesario, estoy bien con mi nube voladora -respondió el azabache moviendo cómicamente sus manos y la ojiazul le fulminó con la mirada.
-Lo harás, o si no te quedas sin comida -amenazó Bulma con un tono frío y oscuro, ganándose un leve asentimiento por parte de su amigo.
-S-sí Bulma, lo haré -Goku, viendo con miedo a la muchacha, respondió positivamente. Bulma sonrió con satisfacción al oír aquellas palabras, entonces dijo:
-Me alegra oír eso Goku, ¡no sabes lo que feliz que estoy! Serás un padre ejemplar, ahora sólo falta que encuentres trabajo -Goku comenzó a silbar hacia otra dirección al oír aquellas palabras.
Bulma le miró con una ceja arqueada, pero se concentró en seguir conduciendo, más tarde tendría una charla con el pelinegro acerca de la búsqueda de un empleo.
Tiempo después.Universidad.
Al cabo de un tiempo llegaron a su destino, la universidad, y Bulma estacionó el coche en un aparcamiento que estaba en la parte trasera del edificio.
Ambos se bajaron del vehículo y comenzaron a caminar en dirección a la puerta principal. Comenzaron a surcar un pasillo vacío, pues la mayoría de alumnos estaban en sus respectivas aulas tomando sus clases.
Bulma sonrió con nostalgia recordando todos los momentos que vivió en aquel lugar, allí conoció a varias de sus amigas y amigos y hablaban en ese lugar la mayor parte del tiempo. Pero todo eso se había acabado.
-¿Estás llorando Bulma? -preguntó Goku viendo a su amiga con preocupación, pues sus ojos estaban llorosos.
-N-no, sólo que me había entrado algo en el ojo -respondió la ojiazul con una leve sonrisa impregnada en sus labios, y el azabache asintió, no convencido del todo.
Siguieron caminando, hasta que se encontraron a una bella mujer con lentes recostada en la pared mientras leía.
-Shizune-sensei -Bulma sonrió al ver a la secretaria, quien dejó por unos instantes su lectura y alzó la vista, topándose a la muchacha de cabello azul.
-¡Oh, eres tú Bulma? Me alegra verte de nuevo -Shizune habló con una sonrisa mientras ambas se saludaban besándose mutuamente la mejilla.
-Sí, venía para hablar con el director, ya sabe usted -Shizune asintió, pues sabía que Bulma estaba embarazada y tendría que abandonar la universidad.
-Ya veo, ¿y quién es este apuesto chico? -preguntó Shizune sonriendo mientras observaba al pelinegro.
-Es mi amigo Goku, y ella es Shizune, Goku -Bulma le presentó formalmente y ambos se estrecharon la mano, aunque Shizune se demoró con el estrechón más de lo habitual, causando una gota de sudor en el pelinegro.
-Creo que puede parar Shizune-sensei -Bulma espetó con una sonrisa nerviosa y al instante Shizune soltó la mano de Goku, como si hubiera sufrido un calambre.
Shizune Ryōkō, una chica castaña de 27 años de edad que trabajaba de secretaria en aquella universidad. Sus padres fallecieron en un accidente automovilístico hace unos doce años, afortunadamente unos familiares suyos se encargaron de su educación hasta la fecha.
Vivía en un humilde departamento de la Ciudad Este, por lo menos el trabajo de secretaria le daba para cubrir los gastos de su vivienda más los gastos personales.
-Si quieres te acompaño a la oficina del director -Shizune sugirió con una sonrisa mientras miraba a la muchacha de cabello azul, quien asintió gratamente.
-Entonces ¿él va a ser el padre de tu hijo? -susurró Shizune con una sonrisa y el rostro de Bulma se sonrojó.
-S-si, va a ser él -respondió ruborizada ante aquella pregunta, pero la curiosidad de Shizune era tal, que no podía parar de preguntar sobre
-¡Suerte la tuya! Es un chico bastante atractivo y apuesto, un novio parecido no se encuentra todos los días -musitó la secretaria y Bulma negó con la cabeza.
-Él no es mi novio Shizune-sensei, es mi mejor amigo, sólo que tuvimos al hijo "por sorpresa" -subrayó la ojiazul y Shizune abrió sus ojos comprendiendo todo.
-Ya entiendo, vais a ser padres "por sorpresa", ¡qué loca está la juventud en estos días! -pregonó Shizune, olvidando que era 4 años mayor que Bulma.
-Le pediría un poco de discreción en este asunto Shizune-sensei -demandó Bulma educadamente y la secretaria asintió, lo que menos quería es que sus amigos de la universidad llegaran a saber acerca de aquel asunto.
-Ufufu cuenta conmigo querida, de mi boca no saldrá ni una sola palabra -respondió Shizune y la peliazul sonrió en agradecimiento. Ambas siguieron charlando.
Goku escuchaba aquellos sin entender muy bien de los que hablaban, pero tampoco le daba mucha importancia.
Oficina.
Tiempo después habían llegado a la oficina del director, que era un viejo hombre peliblanco llamado Yama.
Estaban frente al despacho del hombre viendo con una gota de sudor el rostro pervertido del anciano.
Leía un libro que estaba teniendo bastante éxito, más de un millón de ejemplares publicados en menos de seis meses.
Shizune carraspeó levemente y entonces el hombre guardó rápidamente el libro, aclarándose la garganta y ajustándose el cuello de su camisa.
-Oh, eres tú Bulma -Yama, el director, habló viendo a la peliazul, quien asintió en respuesta. Goku vio con una gota de sudor al hombre, si te parabas a analizar correctamente encontrarías un parecido con Roshi.
-Vine a presentar mi renuncia por...
Más tarde.Coche.
Bulma finalmente había presentado su renuncia, ahora había dejado la universidad, la causa su embarazo.
Estaba disgustada en cierto sentido, pues había empleado bastante tiempo en ese proyecto y ahora tendría que abandonarlo. Aún así, se sentía feliz porque tenía a Goku a su lado, podría parecer una cosa sin importancia pero ella lo valoraba bastante.
Ahora estaban caminando en dirección al vehículo. El silencio reinaba en medio de ambos, pero ya comenzaba a hacerse incómodo, así que Goku habló:
-Bulma ¿estás bien? -preguntó el pelinegro, notando que su amiga había estado bastante alicaída desde que salieron de la oficina del director hace tiempo.
-S-si, sólo que es frustrante saber que tendré que abandonar este proyecto, había hecho bastantes amigos en estos años y ahora tendré que dejarlo todo -expuso Bulma con tristeza y Goku escuchó.
-Lo siento Bulma, quizás si no hubiéramos jugado a "eso" tu seguirías yendo a tus clases y estarías con tus amigos -añadió el azabache pero la muchacha negó.
-No te disculpes, también la responsabilidad es mía, juntos saldremos adelante -Bulma habló sonriendo y él asintió, mientras aquellas palabras sonaban en su mente.
-Saldremos adelante... -repitió Goku, grabando aquella frase en su mente, en estos tres meses había estado grabando frases como "Nunca te abandonaré" o "Siempre estaré contigo", frases que ambos utilizaban.
-¿Nos vamos? -preguntó Bulma accionando el motor del vehículo, recibiendo un asentimiento del muchacho.
Así, los dos futuros padres se dirigieron a otro lugar, esperando saber lo que les aguardaba el futuro.
No es mucho pedir... pero me gustaría que dejarán sus rewiew para saber si lo estoy haciendo bien /
