Renuncia de derechos, los personajes que aparezcan aquí les pertenecen a sus respectivos dueños y autores.
"..."
Un latoso silencio reinaba en aquel supermercado, siendo levemente interrumpido por el flemático sonido las ruedas de los carros de compra siendo arrastrados por aquellas personas que estaban circulando y por ciertos murmullos.
Goku y su mejor amiga Bulma se encontraban en la cola esperando a que llegara su turno en su respectiva caja.
El carro que conducían estaba literalmente hasta arriba: pañales, juguetes, ropa, biberones, una cuna desmontable, y todo lo necesario para el bebé. Y eso que la muchacha todavía se encontraba en su tercer mes de embarazo.
Goku solo veía con una gota de sudor el contenido de su caro. Esperaba que Bulma cumpliese con su promesa y que pudiesen ir a comer a algún lugar como acordaron.
Una vena de creciente enojo comenzó a formarse en la sien de Bulma ante los murmullos y susurros de algunas mujeres y ancianas que les miraban con curiosidad.
El pelinegro se alejó sabiamente, temiendo que Bulma tomara represalias contra él. Tenerla cerca cuando estaba enojada era un suicidio bastante peligroso.
"Los jóvenes de hoy en día están muy locos"
"Se ve que esa chica apenas supera los veinte años"
"Ufufu el muchacho es bien lindo"
"Tan jóvenes y ya quieren ser padres"
"El mundo ya no es lo que era"
Más y más chismorreos seguían siendo oídos por Bulma, quien no pudo aguantar más a las tediosas ancianas.
-¡YA MÉTENSE EN SUS ASUNTOS! -gritó la muchacha encolerizada y las ancianas se alejaron apresuradamente.
-Uh, ¿Bulma? -dijo Goku tocando lentamente el hombro de su amiga, quien se volteó con cara de pocos amigos como era de esperar- C-creo que nos toca en la caja.
Bulma soltó un suspiro y se acomodó el cabello, antes de mostrarle una sonrisa a su amigo, hecho que le relajó bastante, y avanzar un par de metros hacia la caja.
Minutos después.
Bulma pagó toda la compra efectuada con su tarjeta de crédito y la almacenó en el interior de una cápsula, para estar más cómoda desde luego y no llevar cargas.
Estaban caminando sin rumbo fijo, aunque obviamente Goku esperaba que Bulma le llevase a algún restaurante o un sitio para comer, pues ese había sido el trato.
Bulma recordaba lo pactado. Oh que si lo recordaba. Quería molestarle a Goku un rato, haciéndole creer que no comerían nada, a ver cómo reaccionaba el muchacho.
-Oye Bulma, ¿podemos comer algo? Jejeje, creo que tengo bastante hambre -pronunció el muchacho rascando la parte trasera de su cabeza, despeinándose el cabello.
-¿Comer algo? Ya comimos en la tienda de Ayame, no veo porque deberíamos parar en otro sitio -se jactó Bulma mostrando un rostro serio para desgracia del chico.
-Entonces... ¿no comeremos nada? -preguntó el ojinegro algo ¿triste? como si de un cachorro se tratase.
Bulma se dejó mover por la compasión que le suscitaba la mirada inocente e ingenua del muchacho de ojos ónices, y le acarició con ternura y suavidad la mejilla.
-Claro que almorzaremos, comilón. Sólo te estaba molestando -añadió Bulma con una sonrisa socarrona y Goku se rascó la nuca nerviosamente, como siempre.
-Genial, me muero de hambre -habló el chico con una expresión dramática mientras arrugaba la frente.
-¿Te apetece tomar un helado? Luego en casa puedes comerte otra cosa si lo deseas -Bulma sugirió sabiendo que el "si lo deseas" sobraba en esa oración.
-¡¡Claro que sí!! -Goku dio un gesto de aprobación y sonriendo ambos, se dirigieron hacia la heladería más próxima, que se encontraba a unos metros de ellos.
-Oye, ¿por qué a cada rato de rascas la nuca? -preguntó Bulma, llevaba años viendo aquel hábito en Goku.
-¿Rascar la nuca? -inquirió el chico rascándose la nuca- no sé de qué hablas jejeje, vayamos a por ese helado.
Bulma no pudo evitar palmearse ligeramente la frente, antes de que sus sedosos labios se curvaran hacia arriba mostrando una amena sonrisa, se divertía bastante con las ocurrencias y tonterías de su amigo Son Gokū.
Heladería.
Aquella heladería era famosa por los helados celestiales y suculentos que hacían, los conocían en toda la región.
El estridente sonido de la campanilla se hizo presente cuando Bulma y Goku entraron en el local, que parecía estar vacío, exceptuando a dos mujeres y dos niñas.
-La mayoría de clientes viene más tarde, hemos tenido suerte de que no esté lleno -mencionó Bulma con una sonrisa, pero el pelinegro ya tenía puesta su atención en el mostrador donde estaban expuestas las variedades de helados, decir que eran muchas era quedarse corto.
-Hola buenas tardes, ¿Qué desean pedir? -una chica peliverde les atendió con una sonrisa, pero al parecer Goku seguía en su estado de anonadamiento.
Bulma le dio un coscorrón en el centro de la cabeza mientras parecía enojada. El pobre chico sólo se sobó la zona del golpe con pequeñas lágrimas sobre sus ojos.
-Ay ay ¿por qué me has pegado Bulma? Yo sólo estaba mirando los helados... Un momento, ¡¡este helado se ve delicioso!! ¡¡y éste también!! ¡¡todos se ven deliciosos!! -comentó el chico con la fascinación de un niño pequeño.
Una gota de sudor no tardó en aparecer en la sien de las dos chicas presentes. Un suspiro se escapó de los labios de Bulma, seguido de un meneo de cabeza.
-Dale al menos la mitad de los sabores, creo que con eso estará satisfecho -habló Bulma apenada y la pobre chica abrió sus ojos, que fueron estrechándose cuando vio una tarjeta con el logotipo de Capsule Corporation.
"Gracias Dios, creo que hoy habrá mucha ganancia"-. La chica sólo pudo sonreír mentalmente mientras tomaba nota del pedido que estaba haciendo Bulma.
Después de hacer su pedido ambos se dirigieron a un asiento. Goku no tardó en devorar sus helados mientras que Bulma comía tranquilamente su helado de Fresa.
La chica de cabello verde veía impresionada la velocidad con la que el ojinegro comía sus helados, queriendo saber si se molestaba en probar el sabor de aquellos helados.
-Más despacio velocista, tu cerebro podría congelarse -la camarera habló mientras se acercaba a la mesa donde estaban Goku y su amiga, quien vio de reojo a la chica.
-C-creo que... ya se congeló -dijo Goku hablando con dificultades, el exceso de helado le estaba pasando factura. Ante aquel acto la chica sonrió suavemente.
-Soy Akemi, un gusto sesos de hielo -la chica le estrechó su mano cordialmente y Goku correspondió sonriendo de forma consubstancial- Oh, ¿cómo te llamas? A menos que en verdad te llames "sesos de hielo" -añadió burlesca.
-Jejeje no creo, soy Son Goku, espero que nos llevemos bien y seamos amigos -se presentó a su vez en chico, afianzando el agarre y sacudiendo la mano de Akemi.
-¿No éramos amigos? -preguntó Akemi con una tristeza fingida mientras la ceja de Bulma, que se mantuvo callada hasta ahora, hacía el amago de arquearse.
-Uh, bueno... -el pelinegro no supo cómo responder y se rascó la nuca, causando una pequeña risa en Akemi.
-Era una broma Goku, ¿por casualidad tú no serás el chico que participó en el torneo de artes marciales y llegó a las finales? -inquirió Akemi observando el peinado de Goku.
-Bueno, soy yo jejeje, perdí dos veces en la final -contestó el muchacho, recordando la vez que perdió contra Jackie Chūn, el alias del maestro Roshi, y contra Tenshīnhan, el miembro del clan de Tres Ojos [Mitsume-jīn] siendo ahora alumno de Kame Sēnnin, al igual que el pequeño Chaotzu.
-¡¿Oh, en serio?! ¿Podrías firmarme un autógrafo? -con una intensa emoción la chica lanzó las preguntas a Goku.
Hace unos instantes parecía ser alguien distinta, el pobre chico azabache no pudo evitar mostrar su confusión.
-¿Un qué? -antes de que obtuviera respuesta la chica se alejó de ellos y en menos de diez segundos regresó con una servilleta y un bolígrafo de tinta negra en mano.
-¿Me lo firmas? Desde que era más pequeña siempre seguí esos torneos y admiraba tu coraje -aseveró Akemi un poco sonrojada, cosa que no pasó desapercibida para Bulma- ¿vas a participar en el próximo torneo mundial?
-Tenlo por seguro Akemi, tengo ganas de que llegue el momento -respondió el pelinegro con una sonrisa.
No estando muy seguro de qué tenía que hacer exactamente, el joven de ojos ónices estampó su nombre en la servilleta y se la devolvió a una ilusionada Akemi.
-Toma, aquí tienes tu... servilleta -le entregó el papel rascándose la nuca y Akemi lo tomó gustosamente.
Primero la hija de los Briefs pagaba una suma de dinero considerable por los helados y ahora conocía a su héroe, su ídolo, uno de los seres más fuertes del mundo.
-Muchas gracias, en verdad soy tu mayor admiradora -aseveró Akemi, aquella servilleta sería su tesoro más valioso- ¿sería mucho pedirte que nos hagamos un selfie?
-¿Un sándwich? ¡Sería genial! -Akemi casi se atraganta con su propia saliva al oír aquellas palabras. La chica Tsundere sonrió, antes de corregirle a Goku.
-Verás, un s... -Akemi no pudo terminar su oración.
Un sutil carraspeo por parte de Bulma interrumpió la conversación que había estado apuntó de iniciar.
La peliazul, que había estado oyendo la charla entre Akemi y su amigo, decidió ponerle fin a lo que parecía ser el interesante comienzo de una amistad.
Akemi bufó con molestia ante aquel gesto, antes de que se produjera una duelo de mirada entre ambas féminas.
El pelinegro, ensimismado y meditabundo, juró ver rayos saliendo de los ojos de las dos jóvenes y chocando entre sí, como si existiese entre ambos un intenso magnetismo.
Bulma frunció el ceño y se levantó de su asiento tomando con fuerza el brazo de Goku, quien no pudo evitar que cierta confusión reinara sobre él ante el acto de su amiga.
-Goku, nos vamos a casa. Hemos tenido suficiente por hoy -declaró Bulma, todavía con el ceño fruncido y una expresión arisca sobre sus facciones esbeltas.
-Pero Bulma... -una mirada amenazante fue la respuesta de la ojiazul ante la expresión dubitativa de Goku, quien tragó saliva- B-bueno, ¡Gracias por los helados Akemi!
-De nada, espero que nos veamos pronto... Goku -Akemi habló sonriente mientras alzaba su mano como señal de despedida, gesto que fue correspondido por Goku.
Akemi sintió que su interior se derretía por el calor que inundó de repente su cuerpo. Tomó la servilleta, y decidió guardarla en un buen lugar. Pronto llegarían los clientes.
Bulma bufó observándola y arrastró a Goku al exterior de aquel local, no volvería muy pronto a esa heladería. No lo haría, a menos que ESA chica deje tontear con SU Goku.
"¿Qué cosas estoy diciendo?"-. Se dijo a sí misma con un leve rubor mientras caminaba absorta por la calle. No, Goku era su mejor amigo, ella no le quería de esa manera.
Tan absorta iba que no se dio cuenta de que estaba en la carretera. Por suerte, antes de que un camión le aventara, Goku le tomó en brazos y saltó hasta la otra acera.
-¿Te encuentras bien? Cruzaste sin mirar -el ceño fruncido de Goku mostraba su preocupación, además de aquellas palabras. Preocupado por su amiga, y la madre de su hijo.
-S-sí, estaba pensando y no me di cuenta -respondió Bulma ruborizada, ante el hecho de ser cargada de esa manera- G-goku, creo q-que ya puedes bajarme.
-Oh, claro jejeje -el pelinegro obedeció dejando a Bulma, quien mostró una sonrisa- ¿en serio te encuentras bien? ¿y el bebé? -preguntó el chico azabache inocentemente.
-Estoy bien Goku, y el bebé también lo está -contestó Bulma tocando su vientre con una sonrisa. Realmente se sentía feliz viendo que esa inocencia de Goku permanecía ahí después de tanto tiempo, es lo que le hacía especial.
Más tarde.
Los dos estaban sentados tranquilamente frente a un estanque que había en el parque de la ciudad.
Un silencio ameno circundaba el ambiente. Goku veía sosegadamente las nubes que se desplazaban por el cielo y su amiga se encontraba indagando.
"No entiendo el porqué de mis celos. Goku es mi amigo, y el padre de mi futuro hijo, sí. Eso no quiere decir que él no pueda tener su propia pareja en un futuro próximo o en uno lejano. Así que ¡fuera celos! Yo le quiero como a un amigo"-. Discurrió la peliazul dando patadas al aire.
-Em ¿Bulma? -el pelinegro llamó su atención mediante leves toques a su hombro- ¿por qué pateabas al aire?
-¡N-no es nada! Sólo estaba pensando y eso -respondió Bulma nerviosamente y Goku asintió confundido- ¿Sabes? Íbamos de aventura en aventura, pero nunca tuvimos momentos como estos -añadió con nostalgia.
-B-bueno es cierto, nos divertíamos bastante jejeje -mencionó Goku sonriendo melancólicamente.
-Claro, ignorando el hecho de que me atacaste con tu báculo y destruiste mi vehículo cuando nos encontramos -dijo Bulma irónicamente recordando aquella escena.
"Tu eres una bruja ¡¿verdad?!"-. Demandó el pequeño Goku encarando con su báculo sagrado a una Bulma más joven.
"Y-yo sólo soy una chica, ¿acaso no sabes lo que es una chica?"-. Preguntó Bulma tomando lentamente la pistola ubicada detrás de ella, por si las moscas.
"Mi abuelo solía decir que hay que ser amable si veo a una chica, ¡pero estoy seguro de que tú eres una vil bruja!"-. Insistió el muchacho con tono amenazante.
-PTF JAJAJA -ambos rieron a carcajadas recordando el momento que supuso el inicio de su amistad. Quién diría que años después ambos serían padres de un hijo.
-Luego un dinosaurio te secuestró mientras estaban detrás de un arbusto -mencionó el joven azabache.
-¡Oye! ¡Pasé mucho miedo! -le recriminó Bulma rememorando con un estremecimiento la escena.
Siguieron charlando mientras recordaban anécdotas, realmente disfrutaban ese tiempo juntos.
-¡Hey chicos! -una voz joven y femenina sonó a unos metros de ellos. Una larga cabellera azul marina junto a un pañuelo rojo, una camisa verde y un short blanco- ¿Qué hacen ustedes por aquí? -habló frente a ellos.
-¡Hey Launch! -saludó Goku con su clásico tono afable- Pues verás, Bulma y yo... -al instante un par de dedos sellaron sus palabras, impidiendo que salieran al exterior.
-Le pedí a Goku que me acompañara al centro comercial a hacer unas compras -habló Bulma nerviosamente mientras tapaba la boca de Goku. Otra vez confuso.
Lo que menos deseaba Bulma es que sus amigos llegaran a enterarse de que iban a ser padres. No estaba preparada para darles una noticia de tal magnitud.
-Oh, ya veo. El maestro Roshi también quiso que hiciera unas compras, por eso vine hasta la ciudad -habló Launch con una sonrisa- le mandaré saludos de vuestra parte.
-Genial, saluda también a los demás -agregó Bulma sonriendo. Así comenzó la charla, que duró unos minutos.
-B-bueno, supongo que todavía tienes cosas que hacer, así que mejor no te retenemos aquí -comentó Bulma.
-Oh, entonces nos veremos más tarde. Adiós chicos -se despidió Launch cordialmente antes de alejarse de ellos.
-Creo que deberíamos regresar a casa Goku, debo guardar toda la compra -dijo Bulma sobándose la sien.
-En ese caso... -Goku sólo sonrió con calma, intrigando así a Bulma- ¡Nube voladora! -lanzó un fuerte grito.
En un abrir y cerrar de ojos, Bulma se encontró en los brazos de Goku, surcando el cielo a bordo de la nube mágica. Iba a protestar, pero guardó las palabras para otro momento y cerró los ojos, disfrutando de aquellos momentos que iba atesorando junto a su mejor amigo...
Noche.
Capsule Corp.
Goku estaba recostado en la cama de Bulma leyendo el libro que ésta le había comprado en el centro comercial, "como ser un buen padre" así se titulaba aquel libro.
Hacía unas horas que llegaron a Capsule Corp, y Bulma colocó toda la compra en un almacén, cuando llegase el momento sacaría todo. Luego comieron, charlaron, rieron y llegó la noche tan rápida como una estrella fugaz.
Bulma estaba duchándose en el baño de su cuarto, pero antes de eso le dejó aquel libro a Goku para que leyese algunos páginas, apenas llevaba cinco leídas el pelinegro.
-Hay que apoyar a la madre con las tareas de la casa, evitando que está haga cualquier sobreesfuerzo que perjudique al bebé -leyó Goku viendo las ilustraciones.
"¿Debo hacer eso?"-. Se preguntó Goku viendo en el libro el dibujo de un hombre fregando los platos, barriendo el piso, cocinando y haciendo otras tareas, mientras que la mujer embarazada estaba sentada en un sillón sonriendo gratamente. Sin duda era sumamente extraño para él.
-¿Qué tal vas con el libro Goku? Antes de responder quiero que salgas del cuarto, necesito cambiarme -habló Bulma con el cuerpo humedecido, obviamente cubierto por una toalla azul donde aparecía una esponja amarilla con traje.
-Claro, no hay problema -de un salto Goku se levantó de la cama, estando a punto de irse cuando vio a la muchacha resbalándose. Con su grotestca velocidad llegó a tiempo, sosteniendo a Bulma en sus brazos llenos de fortaleza.
Sin embargo, la toalla de Bulma se había caído...
-¡GOKU CIERRA LOS OJOS! -gritó Bulma sonrojada furiosamente y el pelinegro obedeció sin rechistar siquiera- ¡Sal del cuarto ahora mismo!
Goku soltó a Bulma y comenzó a caminar con los ojos cerrados, hasta que acabó chocándose con la puerta.
-¡PTF JAJAJA! -Bulma empezó a reírse a carcajadas olvidándose de que estaba desnuda, cada día junto a Goku era una bendición para ella, sabiendo que él era el motivo de su sonrisa, un largo camino les esperaba.
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Fin del capitulo.
